No todo huele a podrido

No todo huele a podrido

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

El mundo que conocimos, ese que huele a podrido y está plagado de injusticias, está cambiando muy rápidamente. Quizás a una velocidad como nunca antes en su historia.

Desde hace meses, por no decir años, venimos analizando los cambios que se asumen en el devenir histórico de la humanidad. Un imperio en decadencia, que arrastra a todo su séquito (el tristemente célebre, Occidente Colectivo) en múltiples derrotas a manos de un proyecto multipolar caracterizado por la heterogeneidad y diversidad de sus actores, pero que no buscan imponerle nada a nadie. Proyecto que, como nos habrán escuchado nombrar más de una vez, se puede caracterizar como del “Sur global”, y está motorizado, principalmente, por los BRICS+.

La semana pasada les invitábamos a atar “cabos sueltos” de ese derrotero. Hechos que se nos presentan mediáticamente como hechos aislados pero que, leídos en su conjunto e interrelacionados, permitirán comprender el panorama general o “Big picture”. Repasemos algunos de los hechos de los últimos 7 días que dan cuenta de esa caída en picada libre, cada vez más notoria.

El caso más emblemático sin lugar a dudas es la situación en Gaza. No sólo por las barbaridades que ha hecho el sionismo desde la fundación misma del Ente, o dicho de sus representantes de ayer y de hoy. Los últimos y más descarados fueron el del ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, quien “gracias a Dios” están “acabando con este mal”, que “toda Gaza será judía“, o que “no hay hambre en Gaza… Deja que el mundo se preocupe por eso“; o los del propio Primer Ministro Benjamín Mileicowsky (Netanyahu) despotricando contra el presidente galo por reconocer al Estado de Palestina, al afirmar que “condenamos enérgicamente la decisión del presidente Macron de reconocer un Estado palestino al lado de Tel Aviv“.

Y si bien podemos coincidir con Pedro Sánchez en que es de celebrar que el franchute haya tomado esa definición; o que el británico Starmer, o el ex Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Mr “cara de piedra” Borrell, se anden rasgando las vestiduras por el sufrimiento palestino, no hay que perder de vista que durante décadas toda casi todos los gobiernos de Europa han sido cómplices de Israel. El último ejemplo lo dio Hungría, al no detener a Netanyahu pese a tener una orden de detención labrada por la Corte Penal Internacional. Parece que para Orbán no importan ni los más de 900 asesinados en las últimas semanas, ni el bombardeo recurrente a hospitales o escuelas, para comprender que entre el Holocausto y esto no habría mucha diferencia. Hasta los ex soldados israelíes están denunciando las atrocidades.

Gobernantes y partidos políticos que durante décadas callaron e hicieron cuantiosos negocios vendiendo todo lo que pudieron al Ente, sobre todo armas, tecnología y hasta silencio. Como diría Putin: “Occidente nos ha enseñado que los derechos humanos comienzan y terminan en las fronteras de los intereses de Israel”.

Y -lo dejamos como interrogante- pero quizás cabría preguntarse si muchas de estas declaraciones rimbombantes y peleas mediáticas en realidad no son una tapadera para intentar que no se hable sobre las chanchadas en las que podrían estar envueltos: ¿Por qué ahora se reaviva el conflicto fronterizo entre la ex colonia francesa Camboya y la indomable Tailandia (antes conocida como Siam), hoy miembro de los BRICS+? Un conflicto de antaño que de pronto reaparece en el bajo vientre chino, al lado de Vietnam, pegado al Estrecho de Malaca del que hablamos en el artículo anterior. Recordemos que nada en política es azaroso o casual. ¿O volvimos a la época de la geopolítica expansionista de los clásicos Friederich Ratzel o el general Haushofer?

O incluso para que no se hable de las declaraciones previas de un posible envío de tropas francesas, alemanas y británicas a territorio ucraniano. Una forma rimbombante de seguir presionando y mostrando fortaleza (para la tribuna) cuando en el campo de batalla están perdiendo de manera aplastante. Y tan abrumadora es la derrota que hasta los propios ucranianos están saliendo a las calles a despotricar contra el usurpador de la presidencia de ese país, Volodimir Zelenski.

Téngase en cuenta que aún ni mencionamos el bochorno mediático que vive en estos momentos la administración Trump con el Caso Epstein. Escándalo que usufructuó el magnate de peluquín durante su campaña y con el que ahora parece que el Deep State le está embarrando la cancha. Al parecer nadie se salva en este show que reparte mierdas para todos los lados y partidos. Evitemos comarnos la curva narrativa Occidental de que el único involucrado es el actual presidente y que por eso no se publica la lista completa y toda la información que seguramente existe y tienen desde hace mucho tiempo.

Administración que prometió terminar todas las guerras, pero que las profundizó; que dijo que iba a resolver el gran agujero económico y de deuda, pero lo está empeorando con su política arancelaria; que viaja por el mundo pretendiendo seguir siendo el patrón de estancia, cambiando el nombre a lugares como si fuese el dueño del planeta, pero cada vez queda más aislado (buscado o no); entre muchos otros etcéteras.

Afortunadamente, las caretas se van cayendo y hasta sectores del propio MAGA empiezan a hacer cada vez más ruido. Quizás el que más llamó la atención es el propio Tucker Carlson, quien viene con una seguidilla de entrevistas que -como se dice popularmente- son “para alquilar balcones”. La más reciente (tiene apenas unas horas publicada) a la presentadora del programa “The Young Turks”, la norteamericana Ana Kasparian. En esta charla, entre otras cosas, se despacha sobre la complicidad de EEUU con Israel, la venta de armas al sionismo que terminaron en manos de azeríes y que fueron utilizadas para masacrar armenios, el rol de los medios corporativos en el país, el caso Epstein, entre muchos otros. La colega, descendiente de armenios, se volvió viral en redes sociales en las últimas semanas al denunciar la hipocresía mediática y la complicidad en torno al genocidio en Gaza.

Una Palestina a la que muchos mencionan, pero a la que pocos realmente ayudan. Como siempre, quizás los más osados (al menos visiblemente) sean los yemeníes de Ansar Allah. Su líder, Abdul Malik al-Houthi, dijo públicamente que hay más de 1.7 millones de voluntarios completamente entrenados y “preparados para participar en una confrontación terrestre con Israel”, y pidió a los países árabes que abrieran un corredor terrestre que les permita apoyar al pueblo palestino.

Menos bélico, pero igual de osado fue el presidente colombiano, Gustavo Petro, que ayer viernes, en un acto oficial y como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, instruyó a los mandos militares a que no saliera “una tonelada de carbón para Israel”, asumiendo la responsabilidad de prohibió su exportación, alegando que “Colombia no será cómplice del genocidio”.

Y Petro no es el único que en Nuestra América está plantando cara a la podredumbre del actual orden. Sin ir más lejos, y producto de la política arancelaria de EEUU, Lula Da Silva y Claudia Sheimbaun vienen aumento significativamente sus diálogos en post de mejorar sus vínculos comerciales y políticos. Y como si eso no bastara, recientemente la presidenta mexicana afirmó que también están charlando con Japón y China para mejorar su comercio. Dijo: “Nosotros privilegiamos el Tratado Comercial que tenemos con Estados Unidos, pero ante la situación de Aranceles tenemos que proteger nuestro mercado interno“. Nótese que ni nos metimos con las nuevas modalidades de pago con las que están experimentando los integrantes del BRICS+.

Pero quizás lo más significativo y a lo que más haya que prestar atención es a lo que está sucediendo en el Sahel africano. Figuras como la de Ibrahim Traoré en Burkina Faso, Assimi Goïta en Mali, Abdourahamane Tchiani en Níger, no sólo crearon la Alianza de Estados del Sahel (poniendo fin a la hegemonía francesa en la diplomacia africana), sino que están arrastrando a otros que poco a poco empiezan a rebelarse contra el colonialismo occidental. Sólo pensemos por un momento que crearon su propia Corte Penal común entre los tres países. Y podríamos mencionar decenas, cientos de cosas que están ocurriendo en esa región que -literalmente- nos volarían el cerebro.

El mundo que conocimos, ese que huele a podrido y está plagado de injusticias, está cambiando muy rápidamente. Quizás a una velocidad como nunca antes en su historia. Dejemos el pelotudeo y las internitas, y luchemos unidos para que, más temprano que tarde, Argentina se sume a esa ola de cambios.

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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Atando cabos sueltos de una guerra multidimensional

Atando cabos sueltos de una guerra multidimensional

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Vivimos un tiempo de desbocados, de desespero del Occidente Colectivo por verse perdiendo su lugar de privilegio. Vivimos un momento en que nada es casual, sino casi todo causal.

El Occidente Colectivo se desmorona y su desespero queda cada vez más en evidencia. Atemos algunos cabos para ver cuán hilvanados están los temas por más que nos los presenten como hechos aislados:

Desde su llegada al poder Donald Trump creyó que la implementación de aranceles y la Guerra Comercial resolvería el problemita de la deuda, generado por las anteriores administraciones prácticamente sin control. No sólo no resolvió el problema, sino que generó otros. Tampoco frenó a China y su influencia como mayor socio comercial del planeta, ni frenó en su desarrollo tecnológico, ni resolvió el conflicto en Ucrania en el que Rusia avanza a paso firme; ni tampoco logró alcanzar sus objetivos con las llamadas “sanciones económicas” (medidas coercitivas unilaterales, e ilegales) frenaron a Rusia, Irán, Cuba o Venezuela.

Comparativa desde 2000 a 2024, entre EEUU y China como mayores socios comerciales con el resto del mundo.

Pese a su poca efectividad y a generar más problemas que soluciones, Trump insiste: ahora metiendo a Brasil al selecto grupo de países con un 50% o más de aranceles ¿Qué pretendía generar? Aleccionar, sancionar a Lula por haber organizado la cumbre del BRICS, por plantear la creación de una moneda alternativa al dólar y arrastrarlo al tenebroso juego de las “guerras eternas” del que nos habla Pepe Escobar. Bolsonaro es una excusa para la tribuna.

Estas sanciones y aranceles recargados, no sólo contra los BRICS sino contra todo el mundo, no sólo es difícil que cumplan el objetivo buscado, muy posiblemente generen un efecto contrario: más países buscarán alternativas. Estas semanas se daba a conocer que Rusia y la India están trabajando para vincular sus sistemas de pagos (UPI y SPFS) y sus redes de tarjetas (RuPay y Mir). Sin Visa, sin Mastercard, sin Swift. Un ejemplo más de como el denominado Sur Global está buscando alternativas que no dependan del dólar, ni sean plausibles de sanciones o bloqueos. Tal como viene sucediendo con el intercambio entre distintos países en sus propias monedas.

Y si hablamos de bloqueos y de comercio, hablamos de rutas. Rutas como las que significan los famosos corredores económicos de los que hemos hablado en más de una ocasión. El Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) es uno de los que más hemos mencionado pero no es el único. Y si bien no es la primera vez, resulta llamativo que estas semanas se hayan provocado tensiones entre Azerbaiyán y sus dos socios en ese proyecto: en el norte chisporroteos con Rusia por una redada y detenciones masivas contra la mafia azerí y sus asociados en territorio ruso; y en el sur con Irán porque al parecer algunos de los drones utilizados por Israel en su agresión habrían salido de ese país, en la hoy llamada “Guerra de los 12 días” (dicho sea de paso, misma fórmula que utilizó el jázaro Zelenski en su ataque a Rusia). Guerra que se encuentra en un impasse. Nadie puede garantizar que no se reavivarán los cruces de misiles. Ahora, cabría preguntarse, más allá de la declaración iraní de que fue un accidente: ¿El ex presidente iraní, Ibrahim Raisi, realmente se accidentó o fue asesinado por el Mossad? No hay que perder de vista que aquella jornada repleta de neblina en la frontera azero-iraní, sólo uno de los tres helicópteros de la comitiva cayó y ¡Oh casualidad! era en el que viajaban presidente y canciller persas de ese momento.

Y tal como mencionamos semanas anteriores, las agresiones de Israel a Irán se dieron en el contexto de éste último tomando cada vez un rol más estratégico en el Asia Occidental, sobre todo luego de diversos acuerdos de asociación estratégica con China y su Belt And Road Iniciative. No hay que perder de vista, como también lo hemos dicho, que las agresiones sionistas se dieron tan sólo unos días después de que llegara un tren directo desde el gigante asiático. Parte de las nuevas rutas que, si bien podría ser una alternativa a las rutas marítimas y las posibles complicaciones y dependencias del Estrecho de Malaca, aún quedan muchos desafíos por sortear.

Hablamos de Estrechos y hablamos de Bab Al-Manda y de Ormus. Dos estrechos que están en el ojo de la tormenta producto. El primero por el bloqueo yemení de navieras que viajen al ente sionista o que sean gringas (en solidaridad con palestina), el segundo ante su posible paralización luego de la agresión israelí-estadounidense. Un descalabro de proporciones bíblicas si se paralizan.

Y en esto habría que preguntarse si entre las razones por las cuales se metió Pakistán en la jugada, amén de que Netanyahu pretende derrotara uno y avanzar con el otro, no tiene nada que ver con algunos elementos: el problema del Baluchistán que comparten; el buen vínculo entre ambas naciones en una suerte de contrapeso a la buena relación India-Israel; los aviones chinos J-10C utilizados por Pakistán para aplastar a los rafales franceses usados por India en los enfrentamientos de hace algunas semanas en Cachemira; y la ahora posibilidad de que China suministre esos mismos aviones a Irán para renovar su flota. Todo está entrecruzado e interrelacionado.

Y como ya lo hemos mencionado Irán es parte emblemática del Eje de la Resistencia, que le está dando más de un dolor de cabeza a Occidente, sobre todo a EEUU. Y por eso durante la primera administración Trump autorizó asesinar a Soleimani; por eso EEUU dejó hacer al sionismo para que asesine a Hassan Nasrallah y a la cúpula de Hezbollah del Líbano, por eso entre Turkiye, Arabia Saudí, Qatar, Gran Bretaña, Israel y EEUU, financiaron y armaron a las hordas de Al-Joulani para derrocar a Bashar Al-Assad. Porque además Siria es un paso clave para otros corredores como el IMEC (al que Assad se había negado) y que compite con el INSTC. La disputa de ese país hoy queda en manos de Turkiye e Israel y llevan a imágenes como las que vimos esta semana en la que el ente sionista bombardeó Damasco. Y, lógicamente, también deben destruir y apoderarse de Gaza, por eso el genocidio continúa, y de Cisjordania. Un gran negocio… de muerte.

Y si hablamos de desestabilizaciones e intromisiones de terceros países, ni que hablar de la periferia europea donde como lo hemos mencionado están en permanente tensión procesos políticos que no quieren seguir abonando a la guerra eterna lanzada por el Occidente Colectivo: Ahora la UE pone el foco en Moldavia, pero antes Rumania, Georgia, Estonia, Letonia, Serbia o Eslovaquia.

Nada muy distinto a lo que está haciendo la Unión Europea en Armenia: prometerle el oro y el moro bajo el auspicio del proyecto Global Gateway y del Acuerdo de Asociación Integral y Reforzado (CEPA), que su presidente Pashinián acepte las dádivas y su país sea utilizado por Occidente como ariete para desestabilizar a cualquiera de sus cuatro vecinos: Azerbaiyán, Georgia, Rusia e Irán. Con el agregado de que si Occidente llegase a controlar el Corredor Zangezur (que viene desde Turkiye y bordea toda la frontera entre Irán y Armenia y Azerbaiyán), podría significar otro golpe a Irán, limitando sus vínculos con Armenia.

Y ya que volvimos a corredores, veremos que las agresiones, sanciones y escalada diplomática entre Washington y Brasilia, también responde a que Lula y Xi firmaron un proyecto para construir un tren interoceánico que atravesaría todo Brasil desde el atlántico hasta el pacífico llegando al Puerto de Chancay en Perú.

Es una constante y permanente guerra multidimensional entre un Occidente Colectivo en decadencia (¿ya sin Trump?), con la cara de Von Der Leyen, Macron y Merz; y de un Sur Global complejo, diverso, pero que apuesta por un orden multipolar (en ascenso) con la cara de Xi, Putin, Jomeneni, Lula, Modi, y otros. Es un tire y afloje constante en esto que Alfrejo Jalife ha caracterizado como la Primera Guerra Global de Desinformación. ¿Qué sucedería si como vaticinó el mexicano, Trump se apersona en el 80 aniversario (chino) del fin de lo que en Occidente se conoce como 2da Guerra Mundial, para reunirse con sus pares Xi y Putin? El mundo está cambiando muy velozmente y en el proceso, reina el caos.

Como siempre decimos: no hagan caso omiso al ruido taladrante y estéril de los mass media. Busquen, indaguen, contrasten, chequeen. La primera víctima de toda guerra es la verdad.

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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