Mientras la inflación apenas cae y el consumo se derrumba, Milei y Caputo celebraron datos falsos de una cuenta bot que les tendió una trampa y publicó bajas de precios en productos. Estos dos, desesperados, se tiraron de cabeza a la pileta. En paralelo, como vaticinaron varios economistas, la inflación de marzo se situó cercana a la de febrero (11%). No obstante, donde si hubo deflación fue en el nivel de consumo.
Celebrar un desplome en los dígitos del índice de Precios al Consumidor (IPC) cuando desde el Poder Ejecutivo se llevaron a cabo todas las maniobras posibles para destruir el consumo interno es casi como una profecía autocumplida. Necesariamente los precios deberían bajar, ya que el flujo de demanda se corta debido a los bajos ingresos generales. Sin embargo, suponemos que el reclamo de las y los argentinos en las urnas se traducía a que la inflación baje para poder consumir y no lo contrario. A esto hay que sumarle que las cosas le salen tan mal actualmente al ministro de Economía, Luis Caputo, que ni siquiera logró reducir la inflación con la misma velocidad que se redujo el consumo.
Semanas atrás, distintos centros económicos de análisis al consumo predecían que la inflación del mes de marzo se colocaría cercana a la de febrero, que rodeó un 13%. Mientras que hace una semana la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aseguró que dentro de su distrito ese había sido el número, este sábado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC), reveló que el número general a lo largo y ancho del país fue del 11%. Se mostró una muy leve desaceleración si lo comparamos con las expectativas que tenían el propio Caputo, y el presidente de la Nación, Javier Milei, quienes se atrevieron a hablar de deflación a raíz de números falsos indicados por una cuenta troll de internet, que se hacía pasar como red social oficial de la cadena de supermercados Jumbo.
Conocido como Jumbo Bot, la cuenta tendió una trampa en la que los dos máximos responsables ejecutivos cayeron de lleno y durante la misma jornada. Evidentemente, la rama de La Libertad Avanza ha naturalizado tanto el trabajo con los bots de internet que publican datos falsos, que ni siquiera son capaces de reconocer dos cosas básicas: repensar de donde pueden venir estos datos, y comprobar si son ciertos. Una cucharada de su propia medicina fue la que se tomaron los mandamases de LLA, que develaron su desesperación por aseverar un objetivo que lejos está aún, lo cual fue el objetivo de esta cuenta. “Esta cuenta es un experimento social, nunca analizó precios, pero sirvió para una cosa: ver la necesidad que tienen muchos en mostrar resultados que la realidad les niega”, aseguraron desde la cuenta.
De esta manera, ambos dirigentes, de alta envergadura, quedaron gravemente ridiculizados. Sin embargo, lo más preocupante de todo, es que los dos persiguen el objetivo de la caída inflacionaria como si esto convirtiese a la Nación en un paraíso, pero como se analizó anteriormente, solo sería una profecía auto cumplida y no una solución real. Por lo menos dos problemas se avecinan en ese sendero: el primero, que ya se experimenta incluso sin gozar del beneficio de la “inflación cero” es la caída en el consumo, que no solo indica que el nivel de vida general de la población bajó, sino que además se traduce en una problemática fiscal para el gobierno, ya que la recaudación por Impuesto al Valor Agregado (IVA) cae. De aquí pende el superávit fiscal.
El segundo es aún más profundo: la estructuración de altos niveles de pobreza. La inflación por sí sola no indica nada, tan solo si una normalización de la dinámica en los precios. Pero si esta se da con un 60% de la población excluida -que es el porcentaje actual de pobreza-, la única garantía que existirá es la miseria instalada.
En términos de valor adquisitivo, el mayor problema del gobierno de Alberto Fernández -señalado por propios y extraños- fue correr constantemente la recomposición salarial, pero nunca poder recuperar el poder adquisitivo perdido durante el gobierno de Mauricio Macri. Ahora, a pocos días de haberse cumplido cuatro meses de esta nueva gestión, los trabajadores perdieron por lo menos, en pesos, un 30% de su poder adquisitivo, ya que mientras que la inflación acumulada durante este período roza el 70%, el único aumento al salario Mínimo Vital y Móvil fue del 30%. Esto sin contar el encarecimiento del país en dólares, con una divisa paralela sostenida en el mismo valor previo a estos abultados índices inflacionarios.
En tanto la caída del consumo registrada durante el mes de marzo fue de un 12%, y se suma al acumulado del primer trimestre 2024, que es del 22%, número que se posiciona en mínimos históricos en perspectiva interanual con el primer trimestre de 2023, con una contracción de 28%. Este dato surge del Índice de Ventas Minoristas (IVM) de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
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