La institución perteneciente al hospital Alejandro Korn realizó un abrazo en su sede de La Plata, de 50 entre 15 y 16, por la situación de emergencia que atraviesa. La entidad se encuentra ante el vencimiento del contrato del alquiler y no sabe a dónde será relocalizada.
El pasado miércoles, el centro de día Basaglia, perteneciente al hospital Alejandro Korn, convocó a un abrazo en su sede de La Plata, en 50 entre 15 y 16, por la situación de emergencia que atraviesa. La institución se encuentra ante el vencimiento del contrato del alquiler sin tener respuesta sobre dónde será relocalizada por parte de las autoridades del Ministerio de Salud.
La realidad económica de las y los usuarios externos también es compleja, ya que siguen con grandes dificultades para conseguir vivienda porque no se realizaron planes de vivienda acordes a las necesidades, con inserciones laborales como el “Promover”, y perciben cifras muy por debajo del límite de la indigencia o pensiones por discapacidad, tanto provinciales como nacionales en la misma sintonía.
En la actualidad son solo tres centros en la ciudad, Casa de Pre alta, Centro F. Basaglia y el Centro Pichón Riviere, y el único que tiene una propiedad dependiente del Ministerio de Salud es el Centro de Pre Alta, los otros dos son casas alquiladas para las cuales el Estado provincial aún no renovó el contrato, de esta manera la situación es de enorme preocupación, tanto para sus trabajadores como para les usuaries.
En este sentido, en lo que respecta a alquiler, en la ciudad de La Plata gobernada por Julio Garro, si hay algo que creció a lo largo del tiempo es la enorme especulación inmobiliaria, y en la actualidad hay pocas viviendas para alquilar. No puede haber casas sin habitar en ciudades donde cientos de personas viven en situación de calle. Lo que lleva a la siguiente pregunta: ¿Puede garantizarse la salud mental sin la posibilidad de acceder a una vivienda digna y a un trabajo con derechos? La respuesta será claramente no.
Además, las personas usuarias de servicios de salud mental tienen derecho a recibir una atención integral, oportuna y de calidad, que garantice su libertad, su inclusión social, así como el derecho a vivir en comunidad. Al respecto, el 7 de junio se acompañó la causa en la puerta del Centro F. Basaglia, con una jornada llena de solidaridad con el objetivo de defender la salud pública y de calidad.
En comunicación con Radio Trinchera, el artista, referente y coordinador de la Asamblea de Usuarios de los Centros Basaglia y Pichón Riviere de salud comunitaria, y presidente de la Asociación civil Una Movida de Locos, Pinky Simon, señaló: “Actualmente en el centro de salud nos encontramos trabajando, casi hace cuatros años, sin gas lo que implica que las labores de laburo del cotidiano se resientan, porque trabajamos con personas que están muy vulneradas con muchos años de internación y que pierden sus habilidades, entonces la rehabilitación cuesta mucho. Por ejemplo, no podemos hacer un taller de cocina”.
Además, el referente informó: “Allí trabajan terapistas ocupacionales, trabajadores sociales, psicólogos psiquiatras, enfermeros, profesores que dan clases de lectoescritura, acompañantes terapéuticos, gente que da teatro y talleres de trabajo con la tierra. Esto tiene que ver con las personas que transitan ese lugar, una parte de la población vulnerada y con muchos años de internación”.
“Nosotros hemos trabajado con gente de más de 40 años de internación. También son personas que han sufrido mucho en las salas de larga estadía, que en realidad son espacios del viejo cronicario y albergó a más de 70 personas. Ahora se cerró porque se adecuó el hospital por la ley de Salud Mental N° 26.657, que dice que los manicomios se tenían que cerrar en 2020, cosa que se está haciendo ahora con este Gobierno”, prosiguió el coordinador.
En este sentido, Simon remarcó: “Con este cierre se debe poner a una persona a un 100% de sus potencialidades y es complejo, porque son personas que ya vivieron mucho tiempo allí y queremos que tengan acceso diferentes derechos como al trabajo, a la salud, a la justicia. Luego de desde Una Movida de Locos, pudimos mediante el Inasi hacer algunos cambios y se logró que ahora un paciente con subsidio vitalicio y demás cosas, no pierda esos beneficios y pueda ser una cooperativa y obtenga luego una jubilación”.
“Otra de las problemáticas es que se nos venció el contrato de alquiler y los dueños no lo quieren renovar al Ministerio de Salud (encargado) porque no quieren que se complique más lo del gas o que no se les pague durante meses. En caso de que se haga una orden de desalojo, nos dejan en la calle. Además, no se pudo desbloquear el tema del gas, Camuzzi tiene un problema burocrático de formas de trabajar con el Ministerio. También vimos casas pero no tienen rampa o las condiciones necesarias para un Centro, así que queremos una casa propia y queremos dejar de alquilar”, concluyó el presidente de la Asociación civil Una Movida de Locos.
En lo que respecta a una de las exigencias que se hizo notar en el abrazo fue que la ley sea acompañada del presupuesto para que su implementación sea efectiva y posible. En paralelo, otro punto que resaltó fue el presupuesto de emergencia, no solo para nuevos centros y dispositivos de abordaje, seguimiento y tratamiento; sino también para dar respuesta ante la demanda en salud mental, que no deja de preocupar a quienes sostienen las guardias en los hospitales públicos.
También se habló del nombramiento de más personal para todo el equipo de salud, con salarios acordes a la canasta familiar, estipulada actualmente por la junta interna de ATE Indec en 322 mil pesos, para terminar con el pluriempleo que hoy es la única salida para llegar a fin de mes.
Por último, pidieron por un sistema de salud único, gratuito y de calidad, con una concepción integral de salud como derecho humano (obras públicas, vivienda, agua potable, alimentación), que se basa en la liquidación del sistema privado y la integración de dichas unidades en un sistema de hospitales y centros de salud públicos. Finalmente se abogó por una salud efectiva como derecho, y no como negocio.


