No es por ganar dinero, sino mucho dinero, influencia y poder

No es por ganar dinero, sino mucho dinero, influencia y poder

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Preguntas para quien lee: ¿Qué relación tienen las elecciones en Venezuela, las expresiones de odio a los migrantes en Inglaterra, el genocidio en Gaza, la tristemente célebre “primavera árabe”, la guerra en Ucrania y las declaraciones estrambóticas de Milei? Envíen sus respuestas.

La respuesta a esta pregunta se puede sintetizar en menos de 140 caracteres: la utilización geopolítica de las redes sociales para desacreditar a tal o cual proceso político adverso a los designios del famoso Occidente Colectivo.

De atrás para adelante o de adelante para atrás todos los procesos mencionados en la pregunta anterior (y muchos otros más) están vinculados a la utilización política realizada desde Occidente para desestabilizar a los gobiernos que le fueron o son adversos.

Allá por 2011 redes sociales como Facebook o Twitter eran alabadas por la supuesta potencialidad para “democratizar” los horrendas y tenebrosas dictaduras de distintos países de Asia Occidental o del Magreb africano (“Primavera Árabe”). Transmisiones en vivo de las revueltas y levantamientos populares, y de las consecuentes represiones dictatoriales, al alcance de cualquiera a través de estas plataformas. Hechos trágicos que vivió esa región y que años después, se descubriría que resultaron ser montajes incluso en países distintos a los que se denunciaba. Claro que para cuando se supo, muchos gobiernos o “regímenes” (como les gusta llamarlos) ya habían caído.

Algo similar sucedió históricamente en Palestina a manos de Israel, pero ahora multiplicado por miles o cientos de miles de horas, prácticamente en vivo, de un genocidio perpetrado contra el pueblo gazatí (con el uso de Inteligencia Artificial) bajo la justificación de que el Ente Sionista se está defendiendo de los horrendos terroristas de Hamas, post 7 de octubre. Genocidio que ya superó las 40 mil víctimas fatales “oficiales”, aunque se estima que hay otros tantos de miles debajo de los escombros.

Qué decir de la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania. A nadie le importa ya lo que le suceda al pueblo ucraniano. Bueno, quizás si (lo vamos a decir, aunque a alguno le pueda sonar provocador), quizás a Putin le importa y por ese motivo no exterminó abiertamente a todo ucraniano que camine, procurando atacar objetivos militares, o al ejército enemigo en el territorio de batalla. La guerra es cruenta, pero la mentira sobre la guerra es igual o aún peor.

Para no venirnos aún para estos lados… ¿Acaso no fue a través de redes sociales como Facebook o Twitter que se difundió la mentira de que el asesino de las tres niñas británicas era un inmigrante musulmán? Pues bueno, luego de que circulara esa información y para evitar que se sigan propagando las expresiones de odio contra inmigrantes, musulmanes y negros (sin importar su nacionalidad), el juez Andrew Manery dio a conocer la identidad del asesino. Pero claro, ya era tarde.

¿Cómo creer entonces lo que dicen la mayoría de las informaciones que circulan en redes sociales sobre lo que ocurrió y lo que ocurre en el post de las elecciones de la República Bolivariana de Venezuela, que no son otra cosa que la narrativa de fraude y el pedido de las famosas “actas” que la derecha fascista en ese país caribeño construyó en complicidad de EEUU y sus lacayos europeos?

¿Qué decir de los vómitos que permanentemente expresa el presidente “anarcocapitalista” argentino que lo único que hace es reproducir fakes, insultos a quienes no comulgan con sus ideas (aunque ahora algunos sean sus funcionarios) o reposteos de cuentas de trolls o de operadores propios?

Nicolás Maduro puso en el debate público algo que hace mucho vienen advirtiendo muchas personas, entre ellas muchos investigadores e investigadoras, no sólo respecto a lo político partidario, sino a la alimentación de niñeces y adolescencias, a las percepciones estéticas, y un sinfín de otras problemáticas complejas como déficit de atención o las apuestas on-line.

Y ejemplos anteriores al de Maduro hay y varios. ¿Polémicos? Puede ser ¿Cumplen con el objetivo de que no se metan en sus asuntos internos? Parece que en su mayoría sí… Hablamos de Rusia, China, incluso antes, la República Popular Democrática de Corea. Y más allá de que para nuestras cabezas hiper occidentalizadas bajo las premisas demoliberal eurocéntrica del “mundo basado en reglas” que nadie conoce pero que todos debemos respetar para no hacer enojar a papá hegemón, sería un buen momento para discutir seriamente qué hacemos con estas redes sociales, cómo prevenimos sus malas influencias y -por qué no- pensar la opción de crear de redes similares pero nacionales y con reglas claras para que no haya abusos de nadie.

Por último, dejarles una cita y una pregunta… Primero la cita: Algún jueves posterior a la compra de Twitter a manos del multimillonario Elon Musk, este publicó que la compra de la red social “no es por ganar dinero”, que era para ayudar a la humanidad, porque quería que “la civilización tuviera una plaza común digital”. Ahora la pregunta: Desde su compra, el valor de Twitter cayó un 90%, el magnate despidió a aproximadamente el 80% de sus trabajadores y cambió las políticas de la red facilitando la propagación de los “discursos de odio”. Si nos basamos en las palabras del propio Musk que dijo que no era por el dinero… ¿No será que la compró para usarla geopolíticamente, beneficiar a quienes después lo beneficiarían como Trump, Netanyahu o Milei, y que éstos le devolvieran el “favor” con suculentos y generosos nuevos negocios? ¿Acaso no buscará eso con el particular encono que tiene contra la Venezuela Revolucionaria?

Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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De la carrera espacial a la carrera tecnológica

De la carrera espacial a la carrera tecnológica

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Jonatan “Chino” Pérez*

En rigor, el objetivo del desarrollo político y económico de las grandes potencias se encuentra en el virtualismo de las comunicaciones, la historia se repite pero parece haber cambiado de campo: del universo espacial, al universo tecnológico.


Para realizar una suerte de profundización sobre los acontecimientos contemporáneos que se relacionan con el intercambio y el acceso a la información, utilizaremos como analogía los resultados y el posterior desarrollo tecnológico de quienes supieron ser potencia mundial luego de la Segunda Guerra; Estados Unidos y la Unión Soviética. Uno de los primeros hechos que redireccionaron el objetivo de la competencia a escala global fueron; el lanzamiento del primer satélite artificial Sputnik 1 (URSS), y un año más tarde el Explorer 1 (EEUU). Esa tensión constante entre ambas potencias género la posibilidad (entre otras cosas), de que llegaran astronautas a la Luna, y a su vez de poner fin a la llamada Carrera Espacial.

Estados Unidos y la URSS supieron disputarse en plena Guerra Fría el desarrollo de la Astronáutica, lo que incentivo a la creación de nuevas tecnologías.  Ambos países sabían que este logro no solo iba a profundizar el avance científico, sino que también permitiría el desarrollo del potencial militar, el crecimiento de la economía y la consolidación de un modelo económico, político y socio- cultural. En suma, fue clara la ventaja yanki en cuanto a estrategias de politización global, desde lo netamente publicitario, hasta la presión por medio de acuerdos políticos o la  intervención militar, para avanzar ideológicamente e imponer como modelo económico; el capitalismo.

Previo a la forzada caída de la URSS (Muro de Berlín; 1991), el país del norte ya había logrado avanzar en materia tecnológica. La llegada de la primera versión de la interfaz gráfica Windows presentada por Microsoft (1985), no solo dejó en el pasado al viejo sistema de comandos MS- DOS, sino que ayudó a que las IBM (enormes computadoras que las películas de Hollywood se encargaron de mostrarnos), lograsen mutar de tamaño, funcionalidad y sistemas operativos hasta lograr el desarrollo y la capacidad que hoy vemos comprimido en pequeñas laptops y celulares.

MS-DOS vs Windows

A la par, el desarrollo y la constante evolución de Internet fue otro de los factores importantes. La misma requiere de servidores que funcionen como motor de búsqueda en la web, y el más utilizado a nivel mundial es Google Inc., creado por Larry Page y Sergey Brin, que hoy pertenece, en parte, a la multinacional estadounidense Alphabet Inc. Se trata de uno de los servidores que posee el control de gran parte de las comunicaciones y la información, es decir, que los datos que circulan por la web, huellas que cada usuarie deja, son administrados, procesados, almacenados y utilizados por empresas privadas.

Internet: las políticas de privacidad y el imperialismo virtual

A partir de la creación de cuentas de usuarie en las distintas plataformas y sus derivados (como YouTube o Gmail), volcamos datos personales con el fin de tener un mejor acceso, o eso es lo que nos obligan a aceptar en los términos y condiciones que ofrece el servidor para poder utilizarlo. Esto viola nuestra privacidad, un ejemplo es el hecho de que los aparatos que cuentan con micrófonos adaptados pueden escuchar nuestras conversaciones, las cuales son utilizadas para mostrarnos publicidad específica acorde a nuestros intereses, tanto como para cruzar búsquedas a partir de algoritmos, y de esa manera ocultar determinada información (entre otras cosas). Las múltiples copias de seguridad de distintas aplicaciones en las que se encuentra nuestro minuto a minuto, nuestra ubicación, cuentas bancarias, claves,  etc., son algunas de las cosas que están a un click de distancia, de empresas ligadas a países imperialistas con claras intenciones políticas y económicas.

Lo que Mark Zuckerberg comenzó como un proyecto universitario, es hoy en día una de las compañías más grandes del mundo, multimillonaria y con el mayor flujo de información. Facebook es una red social de acceso a escala global que permite comunicarse entre usuaries desde diferentes puntos del globo. Normalmente es utilizada como una herramienta mas de comunicacion, el problema radica sobre el intercambio de datos.

Zuckerberg enfrentó en 2018 uno de los juicios más importantes de la última década. Allí admitió que en el año 2014 los datos personales de 87 millones de usuaries de esta red social fueron vendidos, sin su consentimiento, a la empresa británica de consultoría política Cambridge Analytica. Estos datos fueron utilizados por el equipo de Donald Trump para segmentar a los votantes potenciales durante su campaña electoral, y por plataformas a favor del Brexit en Reino Unido.

Esto no le impidió a Zuckerberg poder apropiarse de otras aplicaciones que harían crecer la hegemonía de las plataformas y el capital financiero de la compañía, que al mismo tiempo dejó a Facebook en un segundo plano, estamos hablando de Instagram y Whatsapp. El primero funciona como un gigantesco registro de fotografías, y el segundo, como el canal de comunicación instantánea más utilizado por les usuaries a nivel mundial. Pero para lo que aparentaba ser el poderío absoluto de Estados Unidos, resulta una gran incomodidad el crecimiento de China.

En los últimos años, el país asiático ha logrado marcar la cancha y poner a los norteamericanos contra las cuerdas. Con una ideología social y política totalmente distinta al capitalismo yanki, China impulsó el nacionalismo para que se genere una red de consumo interno que fortalezca la producción nacional y genere un crecimiento a escala mundial.

Tras el acrecentamiento de Huawei, China no solo logró convertirse en la piedra en el zapato de Estados Unidos, sino que parece empezar a sacar ventaja. La tecnología de Huawei sobrepasó a los Iphone (principal marca de tecnología celular yanki), y se hizo de un gran lugar en el mercado mundial, lo cual causó un revuelo e hizo que EEUU, tome medidas drásticas.

A mediados de este año y en un ataque desesperado, el gobierno de Donald Trump agregó a Huawei a una lista de compañías con las que las empresas estadounidenses no podrán negociar. Esto derivó en que la compañía norteamericana Google Inc. rompiera su vínculo con Huawei y deje de brindarle soporte, a poco tiempo de lanzar su nuevo smartphone Huawei P30.

Pero lo que parecía ser un gran golpe terminó siendo un gran impulso para los chinos ya que hace pocos días salió a la luz HarmonyOS, su propio sistema operativo que no depende de ninguna aplicación de Google, una nueva alternativa a Android. El cual no solo se podrá utilizar en smartphones, sino también en altavoces inteligentes y sensores.

Lo que parece ser una guerra comercial entre estos dos países tiene dos cuestiones de fondo, mucho más profundas en el dominio de las nuevas tecnologías a nivel mundial: las IA (inteligencias artificiales) y el 5g (redes móviles de quinta generación).

Si bien Google viene realizando un arduo trabajo y ha avanzado mucho en la creación de las IA (ayudado por el bloqueo a China), Huawei ha logrado abrir un laboratorio de investigaciones en Londres. Este no solo esta ubicado muy cerca de donde se instalará la nueva sede británica de Google, sino que contará con una unidad de desarrollo de IA en la cual se investigará el desarrollo de vehículos no tripulados.

Al mismo tiempo y pese a las presiones del país norteamericano, China logró instalar en Mónaco la primera red de telecomunicaciones de Quinta Generación. Según los dichos del Presidente de Mónaco; Telecom, Etienne Franzi, y el 5g son parte de un plan destinado a expandir el uso de las tecnologías digitales en el país y supone que permitirá utilizar una serie de servicios relacionados con el transporte y la seguridad pública.

Cuando Estados Unidos parecía tener todo bajo absoluto control, China logró a través de Huawei equiparar la balanza en lo que supone una de las nuevas Guerras del Primer Mundo.  Hoy las armas son otras y lo que supo ser una carrera espacial; es una batalla por el control de datos y el universo digital.


* Periodista, columnista en "No Se Mancha" y "Columna Vertebral" (ambos en Radio Estación Sur - FM 91,7), responsable de la sección Ciencia y Tecnología de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Colonización Digital: Cómo es que los algoritmos lógico-matemáticos manejan la vida humana

Colonización Digital: Cómo es que los algoritmos lógico-matemáticos manejan la vida humana

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

por flor luengo*

A lo largo del tiempo, con los avances en el conocimiento, en los saberes y desde el desarrollo tecnológico, los espacios de circulación social por donde socializaba la gente tiempo atrás se han ido transformando poco a poco. El café como lugar de reunión con un amigx, ahora requiere de un teléfono celular con la aplicación de Whatsapp instalada; el kiosco, ahora es habitado desde el Twitter y las grandes avenidas concurridas de distintas atracciones, publicidades y ciudadanxs han sido suplantadas por Facebook.

A diferencia de anteriores épocas, las personas en esta Era comienzan a dejar rastros digitales -huellas-. Las paginas, aplicaciones, programas y demás elementos digitales están enmarcados en algoritmos cuyos patrones repercuten en las conductas humanas. Esto es, en las formas de relacionarse socialmente, de encontrarse, de dialogar, de votar, de sentir y de pensar. Incluso, el poder que tiene la tecnología implica modificaciones en el cuerpo físico de las personas.

Esta alteración de las subjetividades forma a ciudadanías digitales cuya peligrosidad ante la falta de un senti-pensamiento crítico, reside en que esas huellas están cargadas de datos e información personal (gustos, intereses, opiniones, saberes, conocimiento, afiliaciones políticas, etc.). Con intenciones de vigilancia y monitoreo marketinero, cada rastro digital se analiza, se guarda y luego se vende a empresas. Esto es de lo que trata la big data en Internet, como un escáner de preferencias. La intencionalidad detrás del mercado de la información, es la de construir perfiles cada vez más detallados de posibles consumidorxs a través de las cookies como rastro electrónico personalizado de nuestro paso por la web, de las compras con tarjeta de crédito, transferencias bancarias, números de teléfono, documentos de identidad, entre otros elementos personales.

Circulando por la red, nuestros pasos van generando intercambios te informacion. Google es elegido por excelencia. En principio, es necesario comprender que el modelo de negocios de Internet es la publicidad; Google controla un tercio de toda la información digital del mundo y más de la mitad de los teléfonos celulares. Es una red de compañías en las que trabajan más de 150 empresas para controlar, dirigir y descartar nuestros intereses. Así es que las personas, su información personal, gustos, creencias e intereses en el mundo digital, se convierten en productos y a la vez, se les impone un mundo formateado por un reducido grupo para predecir comportamientos individuales y colectivos que luego pueden vender a publicistas. Altera lo que se cree cierto o importante.

De esta manera, se limita la capacidad humana de ahondar en nuevos intereses y necesidades, pero fundamentalmente, de cuestionar lo dado. El requerimiento de que Internet funcione como lo hace, reside en la necesidad de colocar a los seres humanos desde un lugar de pasividad, de previsibilidad de su acontecer, dejando poco lugar para la creatividad, las innovaciones y las posibilidades de cambio y transformación en la sociedad. Se está viviendo el ordenamiento del mundo construido por un algoritmo.

Otro de los intercambios estratégicos que se realizan, es la utilización de los teléfonos celulares. Por éstos, fluyen los datos más subjetivos de las personas, y por lo mismo son el dispositivo de control por excelencia de estos tiempos, y además, cooperan para que grandes empresas del monopolio de la información puedan implementar su gran estrategia. Esto es, que las personas permanezcan la mayor cantidad de tiempo posible en la vida digital. Habiendo dado cuenta de este gran saber, en Brasil, por ejemplo, la utilización de Whatsapp como aplicación masiva, ha sido la estrategia utilizada para enviar mensajes cargados de fake news y que han dado con el gran objetivo: que la gente legitime a Jair Bolsonaro como presidente en el 2018. Con grandes mayúsculas, emoticones, memes, colores y palabras sueltas como “delito”, “corrupción”, “Venezuela”, “drogas” han logrado captar la empatía e instalar nuevos miedos en las ciudadanías.

Como se ve entonces, nada de lo que ocupa tiempo y espacio en la vida de los seres humanos es neutral. Hay que reconocer que en el territorio de Internet existen dueños, que quienes interactúan allí lo hacen bajo ciertas reglas impuestas por otros: la de las empresas que controlan estos espacios. Facebook, por ejemplo, afecta políticamente a lxs ciudadanxs, encierra a las personas en pequeñas burbujas de preferencia y confort con consecuencias políticas, sociales y culturales a trabajar. Profundizan, los prejuicios, arraigos y miedos; son intermediarias de la información que generan nuevos activismos en los medios sociales. La principal actividad política en las redes sociales es evitar encontrarse con alguien que piense diferente e incomode el “muro”. En las redes se vive en grupos cerrados cuya polarización social es más grande cuanto se sale de la vida digital.

Se habla de ciudadanías digitales en el sentido de que existen derechos y obligaciones a los cuales atender. A través de algoritmos, es que se experimenta la manipulación de las emociones humanas. Como decía anteriormente, la lógica que promueven las burbujas en las redes es a la vez tecnológica y económica y responde a la personalización. Las consecuencias de esta estrategia en las personas son la falta de decisión, la soledad, la opacidad y la limitación de la visión del mundo con horizontes reducidos. A esta forma de ciudadanía se está abonando ¿es esta ciudadanía a la que se aspira?

Ser una ciudadanía digital no te deja exento de exposiciones de violencia, dominación y explotación. La violencia en las redes se ejecuta con el par tecnología + política. Pensar en la información concentrada en grandes monopolios como Google y Facebook, es analizar que el poder está en regular lo que se ve o no como noticias, en la utilización de un solo lente para observar la realidad, y en donde la transformación de aquellos aspectos que están obstaculizando la vida en sociedad ahora pasan a bloquearse con un solo click.

No estamos de acuerdo en que las redes sociales se han convertido en el nuevo ambiente en el cual vivimos. Es verdad que se hacen múltiples acciones y que se pueden ejecutar de manera paralela y simultánea, pero vivir no es sólo eso. Vivir la vida del mercado sí, vivir la vida de lxs seres humanos no. Un encuentro digital no garantiza la felicidad humana, no existen los abrazos virtuales, ni los besos y caricias, asistir a una olla popular no es lo mismo si se hace de manera virtual que física, porque no da lo mismo clickear en “asistiré” –y en verdad no asistir-, que pasar las bandejas para servir el guiso de mano en mano. No es lo mismo reproducir en historias de Instagram que la gente se está muriendo de frío y hambre en la calle, que acercarse a esas personas y compartir la cena o el almuerzo, un poco de pan o agua caliente y salir a discutir con quien te cruces por qué y cuáles son las políticas implementadas para que la gente esté viviendo en esa situación.

¿Cómo hacer para juntarse a tomar mates por facebook? No se puede reducir la vida humana a la vida en redes, es sumamente peligroso el reduccionismo, es continuar con la perpetuación de individualidades, de personalidades y no de personas, de no aceptación y alejamiento a lo diferente, del ausentismo del encuentro cara a cara. Llegará un momento, si se continúa con este pensamiento, en que las personas no sabremos leer cuerpos, actitudes, labios, ni escuchar palabras que no sean las que se producen y reproducen en caracteres de un Tweet (que es sumamente reducido), en una  publicación de Facebook o en una foto con filtro de Instagram. Se utiliza la tecnología para vivir, pero no es lo mismo que vivir en y por la tecnología. Desde allí, es que se vean los impactos en la sociedad y en la política por su utilización.

A largo plazo, esto llevará a la concentración del mercado tecnológico. Están dando a las empresas el control de nuestro futuro. Por esto, es sumamente necesario implementar y colectivizar una utilización crítica de la tecnología en su totalidad. El manejo de la privacidad y de nuestros datos será una de las guerras de internet más importantes del futuro. Lo será para reclamar a empresas y gobiernos que no nos espíen. Las batallas serán por nuestros derechos: para decidir con quién compartimos nuestros datos, quiénes lo manejan y controlan o de quién queremos protegernos.

La comunicación popular trae consigo la demanda de una ciudadanía humana, que reconozca la importancia que tienen la tecnología y las plataformas digitales para la vida cotidiana pero no pensado desde la lógica del mercado, en esto de ofrecer comodidades a cambio de la pasividad ciudadana. La entrega que le hacen lxs usuarixs dormidxs a las empresas de programas, aplicaciones y dispositivos, son las mismas entregas que hacen los gobiernos neoliberales con las riquezas de los bienes comunes naturales que habitan nuestro territorio y que van quedando en manos de empresas extranjeras. Como todo lo que es acarreado por el mercado, las acciones están dirigidas a atentar contra el concepto de comunidad. Esto es, cualidad de lo común, que no es exclusivamente de nadie, concerniente y se extiende a otros, es una agrupación de personas que está vinculada por intereses comunes. El uso de la tecnología en la comunidad entonces, estará teñida de miradas analíticas, de divulgación de información que silencian los grandes grupos hegemónicos de comunicación (Grupo no es igual a comunidad), y de construcción de estrategias para persuadir al pensamiento occidental y racializado.

* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.
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