“Es obvio lo que va a pasar si tenemos el mismo presupuesto de 2023 con la inflación que hubo y con el tarifazo que se está planteando”, aseveró el rector de Exactas, que advierte sobre el futuro de las instituciones luego de analizar que el presupuesto si quiera alcanza para cubrir los gastos de luz. LLA, una vez mas, conspira en contra de la profesionalización y en favor de la degradación social.
Docentes universitarios de la ciudad de La Plata realizaron el pasado jueves un paro de media jornada de clases, acompañadas de clases públicas hasta las 12 del mediodía, en el marco de la continuación del plan de lucha ante los ajustes terminales a la Universidad Pública a nivel nacional. Por la tarde, se realizó una concentración en las puertas del edificio presidencial de la UNLP, ubicado en calle 7 entre 47 y 48.
La instancia de lucha, enmarcada en un contexto donde el presupuesto anual para las distintas universidades es el mismo que el de principios de 2023, fue resuelta en una asamblea general de la Asociación de Docentes de la Universidad de La Plata (Adulp), realizada en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas, en la que participaron más de 200 docentes. Allí se acordó el esquema a realizar durante el mes de abril, que contemplará las ya realizadas jornadas de paro, sumado a un paro con movilización hacia Ciudad de Buenos Aires el 23 de abril en el marco de la marcha federal educativa.
El plan de lucha de Adulp se ajusta a una realidad cada vez más cruda que afrontan las universidades nacionales: con un presupuesto reducido al de principios de 2023, las instituciones deben afrontar el pago digno de salarios a los docentes, actualizado a la flagrante devaluación e inflación que aconteció desde aquella fecha hasta la actual. Sumado a ello, la liberación de las tarifas en la energía y quitas del subsidio a las universidades supone números impagables para cualquiera de estas instituciones, como en el caso de la anfitriona de dicha asamblea, la facultad de Exactas. Su decano, Mauricio Erben, visitó hace algunos días el piso de Radio Trinchera para dialogar sobre las situación límite que sufre el sistema educativo. “Las facturas de luz del mes de febrero llegaron con mucho aumento, lo cual generó mucha preocupación en toda la comunidad de la universidad, sobre todo en exactas que es de las que más consumo tiene por las actividades que se realizan”, explicó en torno a la abultada suma de 14 millones de pesos que se registró en la factura de febrero.
En profundidad, el decano detalló que el pago que realizaban anteriormente era aproximadamente de 4 millones, y que este incremento si quiera tiene que ver aún con los aumentos que se prevén, ni con un aumento en el consumo en la Institución, si no con la quita de subsidios. “Para colmo, se está trabajando con el presupuesto prorrogado, de 92 millones en el caso de Exactas”, aseguró además. En ese sentido, se puede dimensionar la situación límite que se acontece actualmente, con un presupuesto que ni si quiera llega a cubrir el gasto anual en energía. Si a eso se le suman los gastos restantes que debe hacer por mes la universidad, se puede concluir que en tan solo uno o dos meses la misma podría dejar de funcionar si no se acuerda un nuevo presupuesto. “Estamos esperando una respuesta del gobierno nacional sobre que va a pasar con el financiamiento, no tiene mucho sentido darle mucha vuelta a la discusión, es obvio lo que va a pasar si tenemos el mismo presupuesto de 2023 con la inflación que hubo y con el tarifazo que se está planteando”.
De esta manera, la concentración que se realizó en las puertas del rectorado universitario buscó visibilizar el conflicto mediante la propuesta de una clase pública a partir de la consigna “¿Universidades, para qué?”. En la misma se abordó la importancia socio laboral que posee la misma, y cuáles son los mecanismos que hoy ponen en riesgo esta institución que favorece la profesionalización de los ciudadanos. “La universidad Argentina es una muestra clara de cómo la cantidad y la calidad nos son antagónicas”, añadió en ese sentido, Erben, quien también advirtió que el congelamiento presupuestario es “un ataque que va directo a buscar el desprestigio de la educación, la privatización y el negocio”.




