La titularidad de jugadores acusados de violencia: desafíos a futuro

La titularidad de jugadores acusados de violencia: desafíos a futuro

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

PAZ EDUARD*

Cuando se pensó que avanzábamos hacia un fútbol sin violencia de género -porque muchos clubes avanzaron en la creación de áreas o subcomisiones para abordar la temática- tres jugadores con causas abiertas por violencia fueron titulares en sus respectivos equipos: Johan Carbonero en Gimnasia, Jonatan Cristaldo en Racing y Sebastián Villa en Boca.

Lo sucedido abrió muchos debates y puso en tela de juicio el actuar de los dirigentes de los clubes. Pese a ser pioneros en la materia, Gimnasia y Racing hicieron oídos sordos a los respectivos protocolos que tienen. En el caso de Boca -que no solo no tiene protocolo, sino que tampoco tiene un espacio institucional especializado en la materia- se había realizado un buen trabajo separando al jugador, pero todo fue tirado por la borda en cuestión de horas.

Violentos con pelotas

Johan Carbonero Balanta es una de las flamantes incorporaciones de Gimnasia. 48 horas antes de que se dispute el partido contra Vélez, el colombiano fue denunciado por acoso y tentativa de abuso sexual por una recepcionista del hotel Temporal Suites, donde el jugador se hospeda en la ciudad de La Plata.

Pese a que la joven declaró ante la fiscal Virginia Bravo, en la UFI 7, y el club platense activó el protocolo institucional de acción en situaciones de violencia de género, el futbolista de 21 años no sólo siguió en la lista de convocados sino que fue titular en el partido en el que el Lobo empató con Vélez.

La Subcomisión de Género de Gimnasia aclaró que se encuentra a disposición de la joven y que no formó parte de la decisión de que Carbonero fuera titular: «Desde este espacio repudiamos toda situación de violencia que suceda en el marco del club y trabajamos de manera activa para que estas situaciones no se minimicen y no vuelvan a ocurrir», aseguraron en un comunicado.

A través de un comunicado de 18 líneas, el 28 de noviembre del año pasado, Racing informó que Cristaldo había sido licenciado temporalmente para colaborar con la investigación y el pronto esclarecimiento de los hechos denunciados (por Morella De Las Heras). 

Tres semanas después, el delantero, que tenía una perimetral de 300 metros por 150 días, jugó el Trofeo de Campeones con el equipo dirigido por Eduardo Coudet. La causa corre el riesgo de quedar archivada, ya que la investigación se retrasó y el jugador nunca fue citado a indagatoria por la justicia.

El 28 de abril del corriente año, ante la denuncia de Daniela Cortés por violencia de género, Boca comunicó: «Estamos en contacto con los abogados y representantes del jugador Sebastián Villa para profundizar sobre el episodio y tomar las medidas que correspondan». En medio de una temporada estancada por la pandemia del COVID-19, se lo suspendió, aunque no se lo separó del plantel y hasta jugó amistosos.

En los últimos días, Cortés escribió en su Instagram: «Siempre he manifestado que lo personal no debe trascender a lo laboral». A esto se le sumaron los dichos de su abogado, Fernando Burlando, que mencionó en una entrevista que no le “molestaba” que el futbolista volviera a jugar.

Los dichos corrieron el foco de lo importante. Cortés plantea que lo personal no debe trascender a lo laboral, y quizás tiene razón, pero no si hablamos de una figura pública como Sebastián Villa. Porque los jugadores se convierten en ídolos para alguien, muchas veces niñes, y es una locura que Villa sea premiado con la titularidad cuando está denunciado por violentar a una mujer. Esa es la discusión y no es personal, es una discusión general que arranca por algo central: Boca, uno de los clubes grandes del continente y quizás el más grande de la Argentina, se quedó afuera de la discusión que vienen dando los clubes y al día de hoy no tiene un Área de Género institucional, ni mucho menos cuenta con un protocolo de acción contra la violencia de género.

En un primer momento, Boca y Racing no quisieron asumir la responsabilidad de lidiar con las situaciones de violencia y pretendieron vender a los jugadores: Cristaldo fue rechazado por el Portland Timbers de la MLS, y a Boca le llegó una oferta de Atlético Mineiro que luego no prosperó porque el presidente del club brasileño dijo que «el Atlético del futuro precisa de pilares sólidos que van más allá del campo de juego».

¿Cómo debería actuar un club? Un claro ejemplo a seguir es Vélez. El Fortín fue el primer club del fútbol argentino en tener un espacio institucional para abordar la temática. Cuando el jugador Miguel Brizuela fue acusado de agredir a su novia, además de ejercer violencia verbal y psicológica, el club decidió apartarlo del equipo, y aguardó la resolución de la Fiscalía para decidir cómo proceder.

El respuesta de Vélez no fue solo deportiva. El club realizó un trabajo con Brizuela en un espacio de psicoeducación en conjunto con la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, lo que muestra el compromiso social que tiene esta institución por erradicar la violencia de género.

La directora del área, Paula Ojeda, explicó que la perspectiva de género debe ser “adoptada como política de gestión” y que los protocolos “no son pensados como una herramienta sancionatoria o punitivista, sino como una herramienta plástica que se adapte a las necesidades de los clubes y que sirva para prevenir, difundir y concientizar en temáticas de violencia de género y para evitar que se generen estas situaciones de violencia en el interior de las instituciones deportivas».

«Sin dudas es malo que un jugador con una denuncia de violencia de género pueda jugar porque si bien no se le puede negar su derecho laboral, sí se le puede negar la competencia porque permitirles la competencia es avasallar a muchas compañeras que trabajamos de manera mancomunada para crear espacios libres de todo tipo de violencia en los clubes. Esto anula o pasa por arriba ese trabajo con total impunidad», aseguró Ojeda.

Otra interrogante puesto sobre la mesa tiene que ver con lo que sucede con la AFA. La casa madre del fútbol de la Argentina jamás emitió opinión sobre el tema pese a la relevancia de los mismos. Es necesario que dicho ente empiece a generar políticas en pos de la igualdad y es importante que desde ahí, como espacio rector del fútbol, surjan las iniciativas para que todos los clubes avancen en el mismo sentido.

A diferencia de AFA, el Estado viene haciendo un buen trabajo a la hora de participar con los clubes en la construcción de políticas orientadas a la prevención de la violencia de género. Sin ir más lejos, a fines de octubre, Estudiantes de La Plata se transformó en el primer club de la provincia de Buenos Aires en colaborar con el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Genero y Diversidad sexual.

El acuerdo tiene como objetivo desarrollar diferentes proyectos sobre educación, deporte y actividades socioculturales, con el fin de inculcar los Derechos Humanos y contribuir a la igualdad de género y a la prevención de las violencias, fortaleciendo de esta manera la perspectiva de género en todos los espacios del club.

El deporte en general y el fútbol en particular tienen que empezar a construir nuevas masculinidades, donde la violencia no sea la herramienta y donde se deconstruya la idea de que los futbolistas son varones heteronormados, que no lloran, que no sufren, que no sienten dolor ni presión, y que no pueden permitirse ser homosexuales porque eso aparentemente significa que no podés jugar al fútbol. El fútbol como lo conocemos es un reproductor de violencias y eso tiene que acabarse.


Eduard Paz
Eduard Paz

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante que la política y el deporte van de la mano.  Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.


El partido más importante que debe jugar el fútbol

El partido más importante que debe jugar el fútbol

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Por Eduard Paz*

Si bien la violencia de género y el machismo no distinguen clase social, economía o deporte alguno, es necesario hablar y ver qué es lo que sucede dentro del fútbol, un espacio donde ambas cosas parecen no tener fin. Hay que ver las herramientas que se tienen para combatir las violencias y analizar las acciones que toman las instituciones deportivas con los casos que se generan.


La violencia de género, en cualquier modo de expresión, no debe ser menospreciada. Hay que saber que es un tema muy serio y  que debe ser evitado a toda costa, en este caso por lo jugadores. Igualmente, detrás de ellos se encuentran dirigentes que muchas veces tratan de tapar lo que sucede, como quien quiere tapar al sol con un dedo.

Si nos volcamos a los delitos cometidos en estos casos, donde comúnmente hay agresiones y amenazas, el Código Penal deja bien en claro las penas a cumplir. Por agresiones y lesiones leves rige el artículo 89 que norma que “se impondrá prisión de un mes a un año, al que causare a otro, en el cuerpo o en la salud, un daño que no esté previsto”. Con respecto a las amenazas, debemos ir a delitos contra la libertad, y aqui el artículo 149 bis, explica que “será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas”.

Uno de los casos más recientes de violencia de género en el ámbito futbolero, fue el protagonizado por Sebastián Villa, jugador de Boca Juniors, quien fue acusado de violentar y golpear a su ex pareja. Se le abrió una causa en su contra y se habla de que podría recibir de 5 a 10 años de prisión por sus actos. Por su parte, el club xeneixe le prohibió salir del país.

Siguiendo por casos similares en Boca Juniors, Edwin Cardona y Wilmar Barrios fueron denunciados por maltrato y acusados de abuso sexual por tres mujeres, pero luego fueron absueltos del caso.

River y Racing también han tenido situaciones así en el 2019. Por el lado de River, aparece Rafael Borré como el único apuntado. La denuncia fue protagonizada por la piloto de carreras Romina Elisabet Re, pero la misma luego sería levantada por un acuerdo extrajudicial. Por el lado de Racing, Jonathan Cristaldo fue acusado por su esposa de adredirla físicamente. La sanción que tuvo por parte del club fue la separación del plantel por un periodo corto de tiempo y luego volvería como si nada a las canchas.

Los actos anteriores demuestran, en su mayoría, la resolución que se tiene. Los mismos no salen de arreglar las cosas extra judicialmente (por fuera de la ley) o con una sanción mínima de los dirigentes para con el jugador. Vemos por un lado cómo, por tratarse de jugadores importantes para el plantel, se intenta que el caso quede en el olvido y que no se ensucie el nombre de al institución; y por otro, el incesante deseo de que vuelvan a las canchas y sigan desplegando su talento con la pelota, como si nada hubiera pasado.

Pareciera ser todo negativo pero hay algo bien claro: desde que se empezaron a abrir espacios de género -a veces por fuera de los clubes porque no hay una definición política de las comisiones directivas de crear espacios que discutan las lógicas machistas- algo empezó a cambiar con respecto a estos temas en las instituciones deportivas.

Feminismo Xeneize, un espacio extrainstitucional porque Boca aún no ha discutido esta cuestión, elevó un comunicado luego del caso Villa en que afirman que más que nunca están convencidas de “que la organización feminista es el verdadero camino para la transformación”, pero donde también desmuestran su preocupación en tanto “las instituciones deportivas todavía muestran dificultades para estar a la altura de las circunstancias”, reclamando que sin áreas de género institucionales y sin protocolos para actuar en casos de violencia, no hay cambio posible.

¿Qué es un protocolo de violencia?

El protocolo de violencia permite que se tomen ciertas medidas y precauciones ante los actos delictivos de violencia de género que puedan llegar a cometer los jugadores. Desde ser sancionados económicamente y apartados del plantel, hasta el punto de rescindirle el contrato y ser desligado en su totalidad de la institución deportiva.

Este protocolo empezó a ser tomado en cuenta y ser utilizado por unos pocos clubes en nuestro país. El primero en tener uno fue Vélez Sarsfield, equipo que en la actualidad no tuvo ningún caso que se asemeje a lo ya lo mencionado, dejando en claro qué es una herramienta más que positiva para cortar con todo esto.

En este contexto, viendo como se desenvuelve todo, las soluciones están en que los jugadores deben ser educados con perspectiva de género en el transcurso de su formación; que los dirigentes pongan mano dura con este asunto y que no dejen ningún espacio institucional por fuera de esta lógica; y la que es más importante: que se tomen en cuenta y tengan real incidencia los feminismos y las áreas de género en las instituciones deportivas para dar al fin como ganado este partido en el fútbol.


* Sureño instalado en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante de que lo político y lo deportivo 
van de la mano. Apasionado y siempre al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.
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