Primer triunfo electoral de Perón

Primer triunfo electoral de Perón

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Un 24 de febrero de 1946 Juan Domingo Perón ganas las elecciones presidenciales. En el comicio más limpio desde 1928, después de los años del “fraude patriótico”, y lanzado tras la movilización del 17 de octubre, el teniente coronel se impone con la boleta del Partido Laborista a la Unión Democrática, un conglomerado que se nuclea en torno a lo que había sido tronco de la UCR antipersonalista y que candidatea a José Pascual Tamborini.

Perón es visto como una figura ya de por sí irritante para la embajada estadounidense y para las oligarquías y los partidos tradicionales liberales y de izquierda. Perón, quien llevó como vice al radical Hortensio Quijano, se apoyó en el Partido Laborista (con base en los sindicatos, creado el 23 de octubre de 1945), un sector de la Unión Cívica Radical (la llamada “Junta Renovadora”) y el Partido Independiente (que reunía a algunos centros cívicos del nacionalismo), mientras que la Unión Democrática (trabajosamente urdida por el embajador estadounidense Spruille Braden y formalizada para la elección en noviembre de 1945) reunió, bajo la fórmula Tamborini-Mosca, a todos los partidos políticos existentes hasta ese momento: Unión Cívica Radical, Partido Demócrata Progresista, Partido Socialista, Partido Comunista. Los conservadores no participaron formalmente, pero apoyaron a la Unión Democrática.

Durante la campaña electoral, el imperialismo norteamericano siguió entrometiéndose en la política interna del país publicando “el Libro Azul”, con el que a base de difamaciones y mentiras pretendía mostrar el carácter nazifascista del gobierno. A los diez días Perón refutó ese escrito con el libro “Azul y Blanco”, reafirmando la soberanía nacional, y en un discurso de campaña sentenció: “¡Denuncio al pueblo de mi patria que el señor Braden es el inspirador, creador, organizador y jefe verdadero de la Unión Democrática (…) sepan quienes voten el 24 por la fórmula del contubernio oligárquico-comunista, que con ese acto entregan, sencillamente, su voto al señor Braden. La disyuntiva, en esta hora trascendental, es esta: Braden o Perón”.

En un escrutinio lento que recién finalizó el 6 de abril, la fórmula Perón-Quijano se impuso. Se obtuvo más del 50% de los votos emitidos, es decir, 304 electores contra 72 de la fórmula opositora que había salido ganadora solamente en cuatro provincias. El resto del país daba por primera vez un triunfo abrumador al coronel Juan Domingo Perón. El líder popular asumió la presidencia el 4 de junio de 1946.

Aunque a muchos les moleste desde el arco oligárquico y de ciertas seudoizquierdas de café,  el peronismo es el mayor movimiento de masas de nuestro país que produjo un cambio estructural en las condiciones de vida y en la conciencia de los distintos sectores de la sociedad. El peronismo constituyó la continuación y superación del yrigoyenismo en nuevas condiciones sociales, económicas e internacionales, y se nutrió de diversas fuentes ideológicas. A su vez, el peronismo se nutrió de las tradiciones de lucha del movimiento obrero urbano, engarzándolas con las tradiciones populares del viejo federalismo y las montoneras federales, portadas por los “cabecitas negras” que llegaban desde el interior del país. El peronismo ya es una identidad patriótica popular que seguirá batallando por la liberación nacional.

Lorenzo Pepe: “En la pelea por la justicia social, la trinchera más segura es la del peronismo”

Lorenzo Pepe: “En la pelea por la justicia social, la trinchera más segura es la del peronismo”

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“Ya pasaron 75 años y sigo escuchando al pueblo en aquella maravillosa Plaza de Mayo del 17 de Octubre de 1945”.

El histórico dirigente sindical ferroviario y exdiputado, Lorenzo Pepe, consideró que la movilización popular del 17 de octubre de 1945 en reclamo de la liberación de Juan Perón fue la “más magna, patriótica e importante de la historia de latinoamérica”, y recomendó a quienes “pelean por la igualdad y la justicia social” en Argentina que “la trinchera más segura es la del peronismo”.

“Ya pasaron 75 años y sigo escuchando al pueblo en aquella maravillosa Plaza de Mayo del 17 de Octubre de 1945, con los incansables gritos a garganta abierta que no paraban nunca: “Perón, Perón, queremos a Perón; eso quedó grabado a fuego en mi memoria”, recordó Pepe, de 89 años, en una extensa entrevista por un nuevo aniversario del Día de la Lealtad.

Con una frondosa carrera sindical y política, Pepe, quien hoy dirige el Instituto Nacional Juan Domingo Perón de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas, recordó aquellas vivencias de adolescente que lo llevaron junto a su padre hasta las escalinatas de la Catedral Metropolitana, frente a la Plaza de Mayo.

Foto: Archivo General de la Nación

“Ese día temprano estábamos en nuestra casa en (el partido bonaerense de) Tres de Febrero. Mi papá se tomó unos mates y me dijo ‘dame la mano’ y no paramos hasta llegar a Capital. No me preguntó si quería ir, me dijo dame la mano y me llevó. Yo tenía 14 años. Mi viejo fue un militante socialista, trasversal, que apoyó el proceso revolucionario que encabezaba Juan Domingo Perón”, comenzó Pepe.

Supo entonces que “algo fuerte estaba pasando” porque su padre -contó- no le soltó la mano en todo el trayecto en el “viejo ferrocarril Buenos Aires al Pacífico”, actual línea San Martín, y recién cuando ambos desembarcaron en Retiro vio a su papá caminar “rápido y serio, muy decidido”, como “un militante entero”.

“La primera gran impresión que recuerdo fue en la calle Reconquista, donde había una columna de mil o 1.500 mujeres, vestidas con cofias y guardapolvos blancos manchados con sangre”, relató Pepe, que luego supo por su padre que eran las trabajadoras de los frigoríficos de Avellaneda: “La Negra, la Swift y la Anglo que eran británicas, que después Perón nacionalizó”.

Como cualquier adolescente que hacía sólo un mes que se “había puesto los pantalones largos”, después de 12 horas en la Plaza de Mayo le pidió a su papá volver a casa.

“No me cabe ninguna duda que el 17 de Octubre fue el acontecimiento político más importante en los más de 200 años de historia argentina, ninguna duda. Mire: la Revolución de Mayo fue un hecho protagonizado por muy poca gente, no fue un levantamiento multitudinario. Pero nosotros hicimos el 17 de Octubre con más de un millón de personas y eso me lo dijo el propio Perón”, enfatizó.

Reconfortado por el hecho de haber vivido “grandes alegrías”, Pepe señaló como uno de esos momentos al “honor de haber compartido cafés con Perón en el exilio”.

Evocando aquel histórico día

Recordó que en uno de esos encuentros el expresidente analizó el número de personas que se movilizaron el 17 de octubre de 1945 y dijo: “Si (el Diario) La Nación habla de 950.000 mil personas, seguramente fuimos más de un millón y medio de compañeros”.

“A diferencia de lo que ocurre hoy en esas concentraciones en el Obelisco, llenas de odio y violencia, nosotros estuvimos en esa histórica plaza con alegría, contentos, porque fuimos a rescatar a nuestro líder y sabiendo que el triunfo era nuestro”, resaltó.

Insistió con que se trató de la “más magna, patriótica e importante movilización de masas de toda la historia, no solamente de Argentina, sino de toda América Latina; fue un hito en el avance del pueblo argentino que deseaba alcanzar la justicia social como bandera suprema para ser enarbolada para siempre”.

“Nosotros hemos prestado, de las tres banderas, la libertad y la independencia, esas la podemos usar todos, pero la bandera de la justicia social no se la damos a nadie. Es nuestra trabajamos por ella y luchamos por ella y seguiremos peleando por ella hasta el último hálito de nuestras vidas”, afirmó con orgullo peronista el dirigente.

Foto: Archivo General de la Nación

Pepe, a sus 89 años, dijo estar “muy tranquilo” después de haber “peleado mucho” en su vida por las banderas del peronismo y de “haber pagado duro con persecución, mucha cana, simulación de fusilamientos, allanamientos y cárcel de los milicos”.

“A 75 años del 17 de Octubre le diría a la juventud que siga el ejemplo de aquellos que pelearon por los derechos de los trabajadores, que sigan el ejemplo de sus abuelos que pelearon y dieron la vida por la igualdad y la justicia social en la Argentina. Hay muchos que dicen que pelean por esos objetivos, pero la trinchera más segura es la del peronismo, no cabe ninguna duda”, remató.

Marcelo Cena
Marcelo Cena

Trabajador de Prensa en diversos medios. Militante de la vida Peronista. No soy neutral.

El subsuelo de la patria sublevado: la lealtad y el amor

El subsuelo de la patria sublevado: la lealtad y el amor

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“El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo cuando inesperadamente, enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con sus trajes de fajina porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres.  […] Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe. […] Era el subsuelo de la patria sublevado”. 

Raúl Scalabrini Ortiz

Tres días antes de la histórica jornada del 17 de octubre de 1945, el coronel Juan Domingo Perón le escribía a Evita, su “adorable tesoro”, una carta desde la cárcel de la isla Martín García, en un tono escéptico y resignado. Entre palabras de amor, le prometía un futuro alejado del conflictivo mundo de la política.

Perón no lo sabía, pero sin siquiera ser presidente ya se había ganado el respeto del pueblo trabajador y el odio de la oligarquía y las clases conservadoras. 

El 16 de octubre de 1945, en la sesión del Comité Central Confederal de la CGT, un dirigente del sindicato de carne rosarino aseguró que si el cuerpo no resolvía la huelga general, ésta se efectuaría igual por el estado emotivo de los trabajadores. En otras palabras, si los dirigentes cegetistas avalaban el corrimiento de Perón, quedarían desacreditados frente al pueblo trabajador, que en masa iría a huelga general de cualquier manera.

La CGT mantuvo la movilización para el 18 de octubre, como se había establecido previamente. Sin embargo, en los hechos, la huelga se realizó un día antes. En la mañana del 17, la agitación comenzó en los ambientes fabriles del conurbano bonaerense y en algunas ciudades del interior. Berisso, que aglutinaba a miles de trabajadores del gremio de la carne, fue un baluarte de aquella jornada. Le seguían Tucumán y sus trabajadores de los ingenios azucareros, y los petroleros y astilleros de Ensenada.

Por la mañana, la calle 60 se convirtió en la principal testigo del comienzo de la larga peregrinación que tenía como fin Plaza de Mayo. Pero antes, los trabajadores de Berisso pisaron las calles de la capital provincial, asilo de los sectores reaccionarios anti populares. En La Plata, ardían el Jockey Club y el diario El Día, y la Universidad -hasta entonces reservadas para las élites- perdía sus vidrios: el subsuelo de la patria devolvía la gentileza de una historia de opresión.

Cerca de las 18, luego de caminar, recibir los rayos de sol en la nuca y colgarse en camiones multitudinarios, los trabajadores de Berisso llegan a Buenos Aires, en patas y descamisados. La convicción de que otra Argentina comenzaba a gestarse, la larga marcha para pedir por Perón, el amor por la justicia social; eso era la lealtad. Y eso siempre será la lealtad: la prueba fehaciente de que el amor del pueblo siempre vence al odio de las minorías conservadoras, oligárquicas, odiantes. 

“Yo vi una turba histérica, incivil, que a la Casa Rosada se acercaba”, escribió la poeta de una familia aristocrática, Silvina Ocampo. Su amigo, Jorge Luis Borges, analizó el 17 de octubre en “La fiesta del monstruo”: Perón era el monstruo y los trabajadores, bestias homicidas. 

Más de un millón de personas coparon la plaza de la Casa de Gobierno ese día, dispuestas a esperar lo que fuera necesario para que liberen a Perón. Cerca de las 23 horas, ante la inminente estadía de les manifestantes, Perón es liberado y aparece en el balcón de la Casa Rosada: “Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción, pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria”. 

El Gobierno militar se vio obligado a convocar a elecciones generales, en las que Perón sacaría el 52% de los votos. Los primeros dos gobiernos peronistas jamás serían olvidados, ni por los trabajadores, ni por las clases odiantes que festejarían la muerte de Evita y harían lobby para que la Fusiladora se haga con el Gobierno. 

Les cabecitas negras empoderades eran un peligro: para las elites, aquello significaba la pérdida de poder político y económico. Por eso el odio frente a cualquier conquista del pueblo, ayer y hoy.

Desde el 55 en adelante hubo varios de estos modelos excluyentes, con un enorme ataque a la producción, al trabajo, a la educación, a la cultura. Al parecer, la derecha ha mantenido todo este tiempo un discurso bastante inalterado, autoritario, misógino y muy contrario a los sectores populares. Por eso, los días más felices fueron y serán peronistas. ¡Feliz día!

Pensamiento vivo

Pensamiento vivo

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POR MALÉN SABELLA*

Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz a 61 años de su muerte. Un hombre que creyó en las virtudes de su pueblo.

“Esos tipos sí que fueron vanguardia” dijo Rodolfo Walsh en 1970 durante una entrevista en la que Ricardo Piglia preguntó por el lugar de los escritores, las novelas y los libros de denuncia, “tipos como Scalabrini Ortiz en 1940”.

La generación de escritores que hicieron política, a la que perteneció Raúl Scalabrini Ortiz, surgieron como testigos por la dignidad de la Patria durante la “Década Infame”, dieron inicio al ejercicio del revisionismo histórico, sentaron las bases del pensamiento nacional y para ello se preguntaron por el ser nacional. ¿Cómo es?, ¿Está en formación?, ¿Qué es ser argentino? En aquellos años que comenzaron a pensarse los trabajos de reivindicación nacional, el poeta Homero Manzi escribió: “Tengo que optar por ser un hombre de letras, o hacer letras para los hombres”.

En los inicios de los años 30’, Scalabrini en la búsqueda por comprender la identidad nacional, escribió el ensayo conocido como el Martín Fierro porteño, “El hombre que está solo y espera”. El hombre de Corrientes y Esmeralda, piensa desde aquella esquina la ciudad, el país y el mundo evidenciando el carácter irreductiblemente central de la ciudad porteña en la República Argentina: “Un escupitajo o un suspiro arrojado en Salta o en Corrientes o en San Juan, rondando los cauces algún día llega a Buenos Aires”

En 1931, Scalabrini publicó el artículo “La ciudad está triste”. Retrató la inquietud social provocada por el desastre económico que se vivía en el país durante esos años. Millones de personas cayeron en la desocupación y la incertidumbre calaba en los huesos de los argentinos. Pero para Scalabrini, el dolor y la desazón que perturbaba la ciudad era una verdad que se revelaba: la ciudad “también es un fruto de la pampa”.

Scalabrini se lanzó a la investigación y rompió su tradición literaria, que había comenzado en 1926 con un libro de cuentos para descubrir cuáles eran las causas del drama de la dependencia, y se preguntaba: ¿Qué es la Argentina? ¿Qué cosas hay en Argentina? Respondía: “Hay ferrocarriles, pero son ingleses. Hay frigoríficos, son ingleses. Hay una importante compañía telefónica, es inglesa. Hay puertos, pero en general los tienen los ferrocarriles, si no están entregados en concesión a las grandes compañías exportadoras que son todas europeas. Hay usinas eléctricas en todo el interior, pero pertenecen American Power Company. El País exporta, pero no exporta en barcos propios, no tiene barcos, y no puede definir el precio de sus exportaciones. Entonces, Scalabrini llegó a la conclusión de que el país tenía bandera e himno, pero no soberanía.

En 1933 participó de la revolución del Paso de los Libres, pero terminó preso. En prisión le dieron dos opciones, la cárcel o el exilio; Raúl eligió el exilio con la condición de poder casarse previamente con su compañera Mercedes Comaleras, y en su libreta de matrimonio figuraba como domicilio el Departamento de Policía. Juntos tuvieron cinco hijes. A su retorno conoce a Arturo Jauretche y ambos comenzaron a colaborar en el diario Señales, donde Scalabrini publicó los artículos que después aparecerán en su libro Política británica en el Río de la Plata en 1936. En aquellas páginas denuncia el carácter anti industrialista del trazado ferroviario. Años después resumiría: “La tela de araña metálica ha aprisionado la mosca de la república”.

Scalabrini denunció en estos ensayos periodísticos, que el trazado de las vías en forma de abanico no era solo un diseño que impedía la conexión entre las provincias, sino que tenía un único sentido al desembocar en Buenos Aires, que era el de una economía doblegada al interés británico. El trazado abanico, era el trazado de una estructura nacional dependiente y colonial. Así descubrió cómo funcionaba el sometimiento argentino, y cuestionó la historia oficial: “Todo lo que nos rodea es falso e irreal. Falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan. Falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen”.

En 1935 se constituyó la Fuerza de Orientación Radical de la Nueva Argentina. Scalabrini no se afiliaría nunca al radicalismo, pero escribiría en los cuadernos de FORJA, que utilizó como plataforma para difundir sus ideas. Uno de sus más conocidas publicaciones de esa época se tituló “Petróleo e imperialismo”. Finalmente, en 1940, publicó Historia de los ferrocarriles argentinos.

El 10 de julio de 1944, Perón inauguró la cátedra de Defensa Nacional en la Universidad de La Plata. Galasso escribió sobre ese hecho histórico: “Perón dice que un país no es soberano si no tiene flota propia, que un país no es soberano si no tiene servicios públicos propios…Scalabrini se sorprende, y cuando termina la conferencia, un grupo de gente va a cenar, y en la misma tarjeta del menú que le hace llegar por un chico de FORJA a Perón, le pone atrás “Le vamos a pedir los trencitos”, y lo firma. Perón entonces se acerca, conversan, y le dice “lo vamos a hacer, tenga paciencia pero lo vamos a hacer”. Casi cuatro años después del acontecimiento en el Jockey Club, el primero de marzo de 1948, el General Juan Domingo Perón nacionalizó oficialmente los trenes argentinos.

Recuperada de Revista La Baldrich

En su libro de poemas “Tierra sin nada, tierra de profetas”, Scalabrini publicó la crónica titulada” Emoción para ayudar a comprender”

“Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente desde sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábitos de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea, de grasas y de aceites. Llegaban cantando y vociferando unidos en una sola fe. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir. Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. Descendientes de meridionales europeos iban junto al rubio de trazos nórdicos y al trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún… Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substracto de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin restos y sin disimulo. Era el de nadie y el sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por la misma verdad que una sola palabra traducía.”

 Durante su primer gobierno, Perón le ofreció a Scalabrini el Ministerio de Transporte pero no lo aceptó, también la Dirección de Ferrocarriles pero tampoco la aceptó. Simplemente en esos años se dedicó a plantar álamos en Entre Ríos; después de todo, su profesión era la Agrimensura.

Años después, en las elecciones de 1958 -durante la proscripción del peronismo-, Scalabrini apoyó la candidatura de Frondizi. Pero el acompañamiento al gobierno se terminó cuando se dieron a conocer las cláusulas de los Contratos Petroleros firmados por Frondizi con Standard Oil. En su último artículo en la revista Qué propuso aplicar las mismas políticas soberanas al petróleo que las había desarrollado Perón con los ferrocarriles.

En 1959, a sus 61 años, Scalabrini enferma de cáncer de pulmón. No lo pudieron operar, y no había solución. No salió más a la calle y se replegó en la casa que alquilaba en la calle Juan Bautista Alberdi 1165, en Olivos. Llevó su cama a la biblioteca, porque quería morir entre sus libros, y pasó sus últimos meses allí. Raúl Scalabrini Ortiz falleció el 30 de mayo de ese mismo año. Exactamente hace 61 años.

En 1965, se publicó el libro póstumo “Bases para la Reconstrucción nacional”, en el que gracias al desvelado trabajo de su compañera Mercedes Comaleras, se recopilaron más de 100 artículos para que las nuevas generaciones protagonzaran la ardua batalla por la liberación nacional. Las bases estaban dadas.

Durante la última dictadura militar, Marcela Comaleras que aún vivía sola en la casa de Olivos, no pudo afrontar los gastos y se vio obligada a devolver la propiedad. Dos de sus hijos estaban exiliados, Matilde en Venezuela y Jorge en Francia. Martín Scalabrini Ortiz cuenta: “Mi abuela había vivido durante muchos años allí, y era consciente de que se trataba de un lugar histórico aunque el contexto de aquel momento no lo reconociera. Por eso, cuando todo quedó vacío, cuando todos los libros fueron retirados, cuando el silencio se adueñaba del lugar, tomó un aerosol con pintura roja y con letras bien claras escribió, en una de las paredes de lo que era la biblioteca: Aquí se defendió a la patria”.

“Desalojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad. No es tarea fácil la que hemos acometido, Pero no es tarea ingrata. Luchar por un alto fin es el goce mayor que se ofrece a la perspectiva del hombre. Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir: Se lucha con la gleba para extraer un puñado de trigo. Se lucha con el mar para transportar de un extremo a otro del planeta mercaderías y ansiedades. Se lucha con la pluma. Se lucha con la espada. El que no lucha, se estanca, como el agua. El que se estanca se pudre”.

Raúl Scalabrini Ortiz.

* Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la FPyCS de la UNLP
Aritz Recarlde: “La derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar”

Aritz Recarlde: “La derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar”

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Foto: Radiocut

Dialogamos con el sociólogo y docente universitario Aritz Recalde, sobre la conmemoración del paso a la inmortalidad de Perón, sobre el acuerdo UE-Mercosur y algunos temas más.


¿Qué significa que hace 45 años se nos haya ido Perón?

Perón es un símbolo de la Argentina industrial, integrada socialmente y soberana en el teatro las relaciones internacionales.  Perón se va físicamente y el país entra en una inestabilidad y que deriva en una terrible dictadura.

Con Perón se fue no solamente un hombre, sino un programa industrial, que la Argentina tenga pleno empleo. Ahora parece algo extrañísimo que 4 de cada 10 trabajadores en nuestro país sufran problemas de trabajo. En la época de Perón había pleno empleo. Técnicamente quiere decir que hay un desempleo menor al 5%.

Con la muerte de Perón se fue ese país industrial que poco a poco se fue desandando para dar lugar a las importaciones y a traer todo de afuera. Y también con Perón se fue una idea de un país integrado socialmente donde la educación era un medio de igualación, donde todos los pibes tenían el mismo acceso a la cultura y donde el centro de desarrollo nacional era el hombre. Y hoy parece que todo gira en torno de las finanzas, de la especulación, de los mercados o las potencias extranjeras.

Finalmente, Perón nos dejó una organización. El gran legado de Perón es el movimiento sindical argentino. Que tiene conciencia política del derecho de los trabajadores y de su rol fundamental en el modelo de desarrollo.

Juan Domingo Perón, ex Presidente Argentino

Una de las cosas que venimos analizando es que precisamente este gobierno liberal una de las principales cosas que quiere hacer es derribar el modelo sindical que nos dejara perón ¿no?

Mirá, la derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar. Y hay dos enemigos del liberalismo, que son las dos grandes instancias organizativas de nuestro país que son el sindicalismo y la iglesia.

Y en ambos casos (con conciencia de clase), Cambiemos, que es la expresión de las grandes corporaciones multinacionales, saben que tienen que destruir. Porque el día que le saquen el movimiento obrero organizado a nuestro país van a meter una reforma liberal, por ejemplo, laboral como hicieron en Brasil.

Modificada la constitución para dejar que existan derechos de trabajo. Y el día que le quiten a nuestro país un factor de la construcción de la cultura y de la identidad, como son las iglesias o las capillas, en sentido amplio, va a ser un país sin identidad. Un país desorganizado y sin identidad es presa de la manipulación mediática y de las grandes corporaciones que hoy manejan no sólo nuestro país, sino que manejan el mundo.

Este gobierno está presentando al acuerdo entre la EU y el Mercosur como un gran logro de nuestro país. Lisandro de La Torre en 1935, luego del pacto Roca-Runsiman y antes de que tuviéramos una argentina industrial dijo: “La industria más genuina del suelo argentino, la ganadería, se encuentran en ruinas por dos factores principales: la acción extorsiva de un monopolio extranjero y la complicidad de un gobierno que unas veces la deja ser y otras la protege directamente” ¿Por qué Lisandro De La Torre hacía estos planteos?

En 1930 hay una crisis económica muy grande. En ese marco, Inglaterra se vuelve proteccionista. Algo así como lo que está haciendo hoy EEUU con Trump. Y en ese contexto empieza a darle prioridad comercial a lo que eran sus colonias o semi colonias que era lo que se llamaba “Cromunwell”.

En ese contexto, la Argentina entra en una recesión económica muy profunda, y un sector  muy poderoso de nuestro país, que es la oligarquía terrateniente, intenta revisar las relaciones comerciales que teníamos con Inglaterra.

El presidente Justo viaja en 1932 a Inglaterra y en 1933, el hijo de Julio Argentino Roca, en condición de vicepresidente y el agregado de negocios británico que era Runsiman, firman un acuerdo que básicamente decía que se le garantiza a la oligarquía argentina, la exportación de carne (que iban a comprar los británicos) y a cambio, los británicos se garantizaba la apertura comercial de sus productos a nuestro país y nos obligaban a exportar esa carne a través de frigoríficos británicos.

La oligarquía argentina, para sobrevivir como clase, destruía al conjunto de los actores económicos de nuestro país. Un sector minoritario, por vender carne, era capaz de entregar los intereses comerciales del conjunto de nuestro país, que era sin protecciones aduaneras y le daba muchísimo poder a los británicos. Algo similar de lo que se está haciendo hoy con este pacto que está promoviendo el gobierno de Macri entre la UE y el Mercosur. Resta que lo apruebe el parlamento.

Lo que se está planteando es la apertura comercial: que nosotros eliminemos protecciones a las importaciones y productos extranjeros y que ellos hagan lo mismo, con la diferencia que ellos son un continente industrializado y tecnológicamente mucho más avanzado que el nuestro y eso implica destruir nuestra economía, para exportar productos alimenticios de los cuales Europa también produce. Una de las clausulas de este contrato es que Europa conserva clausulas fitosanitarias (aranceles) que le permitirían a los productores agropecuarios Europeos, protegerse de las exportaciones de nuestro continente.

En base a estas diferencias que marcas ¿Qué podemos esperar de un acuerdo de este tipo? ¿Lo considerás un acuerdo viable o simplemente un gesto electoral?

Hay que ver qué dice el parlamento. Hoy el oficialismo en el congreso está débil. Creo que hay condiciones para condicionarlo, modificarlo o incluso rechazarlo.

No es bueno para nuestro país y no lo digo yo, lo dicen las pequeñas y medianas empresas y distintas organizaciones que plantean que es lesivo para los intereses de todes. Por otro lado, no hay que engañarse, no resuelve muchos de los problemas de nuestro país. Argentina tiene más de 600 mil empresas, de las cuales arriba del 95% son PyMEs y en su mayoría orientadas hacia el mercado interno. Tampoco es que porque firmemos un acuerdo con la Unión Europea resolvamos un problema de la economía Argentina.

Uno podría decir que resolveríamos un problema de divisas, porque entran dólares, pero tampoco porque todo indicaría que la balanza comercial va a ser desfavorable, que vamos a comprar mucho más de lo que hacen ellos, que lo que nosotros les vendemos.

Lo creo negativo y comparto el diagnóstico de buena parte del empresariado nacional que caracterizó como una entrega de soberanía, que va a generar puestos de trabajo en Europa para que nuestro país y los vecinos del Mercosur pierdan posibilidad de trabajar; y con eso la pobreza que trae aparejada.

Fuente: Revolución Popular

Por lo que resonaba en los medios, no se firmó nada, son acuerdos de palabra y que todavía se tienen que empezar a redactar y tanto nuestros parlamentos como los de la Unión Europea tienen que ir dando el visto bueno en cada detalle. Entendemos que no nos beneficia en nada, pero sería importante que lo profundices.

Ellos tienen una norma fitosanitaria que en nuestro país no existe. La exportación de alimentos tiene un montón de normas y es lógico. En este caso todo indicaría que ellos conservarían una carta, una limitación fitosanitaria, para bloquear la importación de nuestros productos.

A nuestro país y al Mercosur no les serviría por muchas cuestiones. El principal destino de exportaciones de los productos industriales es Brasil. A Brasil exportamos autos. Podría pasar que los autos que Brasil nos compra se los empiece a comprar a la comunidad europea. Esto podría generar una modificación de la economía brasileña en desmedro de las exportaciones argentinas. Nosotros estaríamos eliminando restricciones a las importaciones de textiles, de maquinaria, de industria farmacéutica.

Hay que ser llanos, es factible que en la Comunidad Europea sean más nacionalistas que en el caso argentino. Los presidentes de esos países han evaluado que posiblemente le sirva mucho más a este grupo de multinacionales radicadas en ese continente que a la nuestra.

Acordando con lo que han dicho las Pequeñas y Medianas Empresas, creo que no es bueno para nuestra economía ni para la vida de la gente.

Pero por lo que decís podría hasta ser rechazado en el parlamento.

Eso es relativo, en condiciones adversas han conseguido aprobar hasta la reforma previsional, por eso no le cerraría las puertas. Si bien todavía falta, hay que avanzar, pero no descarto que se pueda aprobar si me baso en los antecedentes. Es un gobierno que ha conseguido apoyo hasta para votar una norma que fue muy perjudicial para los abuelos. Y es un gobierno que en los tres años y medio que tiene de gestión, tuvo minoría en ambas cámaras.

Foto: Axel Kicillof, Cristina Fernández, Alberto Fernández y Verónica Magario

Para cerrar y teniendo en cuenta que es año electoral ¿Cómo ves el cierre de listas y lo que hace a las elecciones?

Lamentablemente creo que con final abierto. Digo lamentablemente porque la gente que está en el gobierno está destruyendo la economía y está generando mucha más desigualdad. Se corporativiza, se extranjeriza y la vida de la gente se deteriora. Uno de cada dos pibes en nuestro país es pobre y con todo lo que ello trae aparejado.

Creo que el final es abierto. El gran aliado de la oposición es la crisis económica. Me parece que no ha sido del todo inteligente el armado de listas. Esperemos que la oposición tenga la capacidad de hacer una campaña inteligente, abandonar sectarismo e ir detrás de lo que es una verdadera cruzada nacional.

 Este es un momento de construir una gran unidad nacional. La Argentina todavía no tocó fondo y le puede ir mucho pero mucho peor. Para los que vivimos el 2001 coincidimos en que tenemos un poquitito más de conciencia de eso

Grimson: “En Argentina, a algunos, la ¨negrada¨ les molesta bastante”

Grimson: “En Argentina, a algunos, la ¨negrada¨ les molesta bastante”

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.Libro-tapa-Grimson.-Que-es-el-peronismo

El Doctor en Antropología, docente e investigador del CONICET, Alejandro Grimson, explica alguna de las características de su más reciente trabajo “¿Qué es el Peronismo?”, y reflexiona respecto de la coyuntura actual.

 

En uno de los primeros capítulos del libro hablas del racismo en la política. Durante el peronismo, hablas de figuras como los “descamisados” y los “cabecitas negras”, a quienes el peronismo les dio una nueva identidad política como movimiento; pero a su vez, mostras que hay una matriz racista que manifiesta sus rechazos a estas identidades. En la coyuntura actual ¿De qué manera se está manifestando el racismo en el proyecto político de Cambiemos?

En general la Argentina, es un país que se caracteriza por una negación muy profunda de su propio racismo. Cuando hablas con un argentino promedio -que no existe, pero supongamos que existiera-, te diría “¿Yo racista? No… Yo no soy racista”. Eso en antropología tiene un nombre que se llama Racismo sin racistas, porque nadie cree que es racista, pero la verdad es que la “negrada” le molesta bastante.

Por ejemplo, me pasó muchas veces algo que puede comprobar cualquiera: Supone que alguien te dice que odia a Cristina y que no quiere que esa negrada vuelva al gobierno, y vos decís “¿Pero a vos te parece que Cristina es negra?”; “Es negra de alma” te contestan.

Aparece esta cuestión de los “negros de alma” que en realidad en el 45 estuvo presente a través de otra expresión: se hablaba del 17 de octubre como un “candombe blanco”, porque -decía el periódico del Partido Socialista- que eran blancos que se comportaban como si fueran negros.

Esa idea del “candombe blanco” se perdió muy rápido y quedó la idea de “cabecita negra” como la idea que predominó en toda esa etapa y que en otras literaturas o sociologías aparecía como la idea de una gran migración interna del noroeste hacia la capital, que había estado en la base del peronismo.  Cosa que en el libro, demuestro que ese argumento es completamente falaz y que esa migración nunca existió.

 

¿Cómo se explicaría ese racismo sin una necesidad de reconocer lo propio, no? Me llama la atención esta mención de las migraciones que hacés en el libro y que en el estudio que realizaste das cuenta de que la mayoría de las cuestiones eran de identidades locales y que se las tenía como extranjeras; que no formaban parte de esa patria o de esa nación.

Creo que lo que está en el núcleo de esto es que hay un imaginario nacional que viene, por lo menos del Facundo de Sarmiento y que sigue hasta la actualidad. Es el imaginario del país civilizado, europeo, que tiene como pre requisito para poder realizarse a sí mismo, para terminar con la barbarie, que sería el interior, lo no europeo; el peronismo después entra en ese lugar de la barbarie, entra en lo que no puede ser reducido o incorporado al proyecto civilizatorio.

Llega hasta Macri, porque él va a Davos (Foro Económico) en 2016 y “nosotros somos todos europeos en Argentina”. Este año en el Congreso de la Lengua -como si hubiera una lengua en Argentina, hay más o menos 20-, da por obvio de que existe una sola lengua que es el castellano. Es como si todo el trabajo de la antropología, de la historia, no solamente de las argentinas y argentinos, sino de muchos investigadores del mundo que han trabajado aquí desde hace décadas, fueran tirados a la basura.

Ese desconocimiento es muy fundamental. No se trata de un mero desconocimiento, es que si no se desconociera sería necesario modificar el propio imaginario nacional de pertenencia y destruir el europeísmo.

 

Hay un capítulo donde hablas sobre el menemismo y te hacés una pregunta muy interesante acerca de ¿por qué los sectores populares votaron en contra de sus intereses? Y desde allí analizas por qué lo indefendible logró construir mayorías en Argentina. Reflexionando sobre el gobierno macrista ¿Crees que lo indefendible vuelve -una vez más- a perpetuarse por largos años en el país?

Primero que lo que explico en el capítulo es que la definición de los intereses tenemos que discutirla, porque muchas veces, en espacios influidos por las teorías sociales, damos por obvios cuáles son los intereses de cada clase social. Pero, cuando la gente no tiene un plato de comida sobre la mesa, los intereses de largo plazo pueden contradecirse con los de corto plazo. Que fue en algún punto lo que pasó en los años 90.

Votaron contra los intereses de largo plazo o contra los intereses que las teorías sociales definen como intereses de las clases trabajadoras pero, tenían que ver con ciertos intereses cortoplacistas que es la manera en que culturalmente se han constituido los intereses en la Argentina.

Lo mismo sucede respecto de la actualidad. Es muy obvio que hoy hay muchas personas  -no sé si son el 5, el 10, el 15% de la población que prefieren perder plata y que no vuelva el peronismo a ganar plata y que vuelva el peronismo. Esto está explícito en empresarios que cierran las persianas de sus fábricas porque cierran porque no pueden aguantar la marea importadora (hubo una destrucción importante de empresas y cuando se les pregunta dicen “si, a mí me iba mejor antes, pero prefiero fundirme a que vuelvan los que estaban antes”. Sus intereses no son sólo económicos, sino que son intereses alrededor de su propia identidad como sectores desigualmente poderosos respecto del resto de la sociedad.

Supongamos la situación de un jubilado, que su jubilación aumentó al ritmo inflacionario durante el kirchnerismo, pero que a su vez vio que muchas personas no tenían una jubilación pasaron a tenerla, que otras personas que tenían una jubilación ínfima pasaron a tener una más cercana a la que tenía esta persona ¿Qué es lo que prefiere la gente, que estemos todos incluidos o prefiere estar en la punta de la pirámide? Muchos prefieren estar en la punta de la pirámide aunque eso implique que haya una gran exclusión y, quizás, no tienen la capacidad de relacionar esa gran exclusión con el hecho de que sus hijos o sus nietos corran riesgo cuando salen a la calle porque hay incremento del delito.

 

En el libro planteas que el peronismo es ineludiblemente parte de la cultura política argentina y que renunciar a entenderlo es renunciar a entender la realidad de la Argentina; y además abordas la relación con los antiperonismos, que nombras varios. En el ejemplo del empresario que antes mencionabas ¿Ves en el antiperonismo de hoy una revancha en términos similares a la del 55?

Creo que hay muchas similitudes con el 55 en término de las políticas económicas, del odio, de que se cumple la frase de Perón donde decía “no es que nosotros seamos tan buenos, pero los otros son peores”. Así como relato en el libro que en el 56/57 el antiperonismo en el gobierno empezó a perder varios apoyos, me parece bastante obvio que ahora –en otros ritmos- el antiperonismo actual en el gobierno también empezó a perder apoyos.

Se repite una historia de la cual el peronismo estaría bueno que aprendiera: Frente a ese antiperonismo, que en aquel caso hizo la proscripción política y en este duda acerca de si llevar adelante la misma proscripción como la que ya se llevó a cabo en Brasil o en Ecuador, tiene la posibilidad de perpetuarse, pero el peronismo tiene que preguntarse si la historia que vivimos desde el 45 para acá es exactamente la historia que el peronismo quiere vivir.

La división que existe hoy en la sociedad plantea que los triunfos del peronismo o de los peronismos, o del kirchnerismo son triunfos que se mantienen durante un cierto tiempo pero que son muy difíciles de mantener en el largo plazo. Si mirás los cambios que hubo en la Argentina en los últimos 12 años, te darías cuenta de que harían muchos más años de gobierno anti-neoliberal  para que sea posible transformar de raíz la Argentina, pero es muy difícil que, volviendo siempre a los mismos liderazgos o acotando toda posibilidad de confrontación a los liderazgos y estableciendo las fronteras en el lugar donde los poderes económicos quieren situarla, es muy difícil que se pueda generar un frente más amplio.

El programa de Macri afectó negativamente al 80-90% de la sociedad argentina, por lo cual hay que trabajar para poder construir una alternativa que incluya todos los peronismos y todos los kirchnerismos pero que como decía una frase “con el peronismo no alcanza si querés derrotar al neoliberalismo”.

 

Pensando que sos un cientista social loca, un intelectual comprometido y, además, escribís sobre política argentina ¿Cuál es la tarea de las ciencias sociales en la política argentina?

En este sentido soy muy pluralista. Siempre lo he sido y siempre lo soy. Puede haber y son posibles e interesantes distintas formas de relación entre las ciencias sociales y la política. La que a mí me gusta tiene que ver con una investigación social que es comprometida, no es neutral  y al mismo tiempo, no por ser comprometida, está dispuesta a violentar los hechos para sostener un argumento.

Siempre planteé, desde que empezó a suceder, que uno de los grandes problemas del kirchnerismo fue el tema del INDEC, el tema de las estadísticas y el tema de decir que no había inflación. Esto generó una incomunicación entre el kirchnerismo y la sociedad, porque estás violentando un hecho que toda la gente percibe porque va al supermercado. Para el que escucha y no vivió los años del kirchnerismo habría que contarle que la inflación en los peores momentos fue la mitad de lo que es hoy. Los mejores fue bastante menos de la mitad.

Creo que las ciencias sociales tienen muchísimos aportes para hacer a la política y que en ese sentido es clave generar diálogos cada vez más fluidos entre los dirigentes políticos y la investigación social. Ni hablar si hay un estado que tiene vocación de implantar un modelo de desarrollo con inclusión. Ahí necesitas mucho más a las ciencias sociales porque la necesitas también para la posibilidad de implementar políticas públicas.

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