Rusia se acerca a Asia

Rusia se acerca a Asia

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Las sanciones económicas de Occidente y sus lacayos contra Rusia parecen generar un efecto poco deseado por algunos en Washington y Bruselas. Ya hay algunos analistas del poder occidental que advierten que tales medidas antirrusas acercan más a Moscú con China y hacen fuerte a Putin en Asia.

China ha dicho en varias ocasiones ante la opinión pública mundial que su amistad con Rusia es “tan sólida como una roca”. Pero ha negado que le esté dando ayuda militar a Moscú para el accionar antifascista en Ucrania. Sin embargo, los auxilios económicos y financieros no se descartan desde Pekín hacia el amigo ruso. Esto lo advierte Estados Unidos, que ha lanzado una dura amenaza a los chinos si siguen colaborando con los rusos. En el medio de este escenario tenso, Estados Unidos juega con su carta taiwanesa, mientras China irritada sigue diciendo a los cuatro vientos que la “China Taipéi” es una “provincia rebelde” desde 1949.

Rusia sabe que China será un aliado importante en el medio de las tensiones con Estados Unidos. Una y otra vez Pekín culpa a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de lo que pasa en Ucrania. Pero llama a la paz y a un alto fuego, para buscar una salida diplomática. Los rusos en este contexto buscan reforzar alianzas con potencias regionales en Asia.

Asia central, frente a Rusia y China

Dicen algunos portales que las sanciones de Estados Unidos a Rusia, excluyendo a este país del sistema interbancario SWIFT, podría terminar siendo un boomerang para el poder hegemónico del dólar como divisa internacional. Un caso interesante es el de la amistad Rusia-China. Nueva Delhi acordó comprar 3 millones de barriles de crudo ruso con un gran descuento, y es probable que en los próximos meses el comercio entre ambas naciones toque otra área crucial: la defensa.

India, el mayor importador de petróleo del mundo detrás de China y Estados Unidos. Además del acuerdo petrolero, el gobierno indio del premier Narendra Modhi también está explorando formas de mantener el comercio con Rusia mediante la reactivación de un acuerdo de la era de la “Guerra Fría” llamado comercio entre rupias y rublos. Permitiría a las empresas indias y rusas hacer negocios evitando la necesidad de usar dólares estadounidenses, la moneda predominante del comercio internacional, y reduciendo el riesgo de posibles sanciones estadounidenses. Ya India comercia con Irán, otro país bajo sanciones de Estados Unidos, utilizando un acuerdo comercial similar entre riyal y rupia.

Rusia y China mantienen un equilibrio de amistad, sobre todo en la región de Asia central, rica en reservas de gas y petróleo.

En 2016, Modi y Vladimir Putin supervisaron un acuerdo de 13 mil millones de dólares entre Rosneft y una refinería en el estado natal de Modi, Gujarat, que representó la mayor inyección de inversión extranjera en la historia de India y el mayor acuerdo de salida de Rusia. Mientras tanto, las empresas energéticas indias han invertido 16.000 millones de dólares en yacimientos petrolíferos siberianos.

India y Rusia también están explorando la posibilidad de utilizar el yuan chino como moneda de referencia para valorar el mecanismo comercial rupia-rublo.

Rusia también está estableciendo fuertes contactos con sus vecinos de Asia Central. Y aquí entra en escena otra vez China. Rusia apuesta por la fuerte demanda de gas y de petróleo de China para darle salida a sus reservas. Para el 2030, las necesidades de gas de gas del gigante asiático serán un 40% mayores a las de 2020, advierte la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El gas ruso solo representa el 5% del consumo chino. Aunque los volúmenes del gas que consume China no cesan de aumentar, siguen siendo muy inferiores a las importaciones europeas, principal destino del gas ruso.

La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) es una organización de vocación político-militar entre varios países de Europa y Asia Central. Integrantes de la OTSC son Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán.

Rusia suministra a China el 16% de su petróleo, una media de 1,59 millones de barriles diarios el año pasado. Para abastecerse de gas ruso, China tiene dos opciones: a través de tuberías (gasoductos) o con terminales de gasificación adonde se transporte, en general por mar, gas natural licuado (GNL). El primer gasoducto Rusia-China entró en servicio en 2019. Denominado “Power of Siberia” (Potencia de Siberia), el tubo conecta, por más de 2.000 km., yacimientos de Siberia oriental con la frontera china.

El tramo chino, que en un futuro debería facilitar el suministro de gas hasta Shanghái, se divide en tres partes. Una de ellas todavía está por construir. El conjunto estará completamente operativo en 2025. “Power of Siberia” podrá suministrar 38.000 millones de m3 al año. Además se contempla la construcción de un segundo gasoducto, “Power of China 2”, que debería atravesar Mongolia. Si la obra se lleva a cabo, la infraestructura suministrará 50.000 millones de m3 de gases suplementarios a China.

Narendra Modi, premier de India, Xi Jiping, presidente de China, y Vladimir Putin, presidente de Rusia, en una cumbre BRICS (Bloque Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica).

Rusia y China hacen valer el rol que tiene Mongolia. Se trata de un país enlace. Los mongoles hace tiempo que tienen buenas relaciones con los rusos, y hace poco con los chinos. En diciembre de 2019, Gazprom y el gobierno de Mongolia firmaron un Memorando de Entendimiento. En enero de 2022, Gazprom y Mongolia firmaron un protocolo sobre los resultados de la consideración de un estudio de viabilidad (FS) para la construcción del gasoducto Soyuz Vostok. Ukhnaagiin Khürelsükh es el actual presidente de Mongolia, considerado un “prorruso” y un “prochino”. Anteriormente fue primer ministro de Mongolia, desde octubre de 2017 hasta enero de 2021, bajo la presidencia de Khaltmaagiin Battulga, de centro-derecha, que se fue acercando, no obstante, a Moscú y Pekín.

Rusia también ha abierto puentes muy significativos a Kazajistán, donde gobierna un aliado, Kasim Tokayev. El mandatario kazajo autorizó la entrada de tropas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), al mando de Rusia, para neutralizar a los manifestantes que protestaban contra su gobierno y el alza de los precios de los combustibles. Esto ha reforzado la alianza entre Moscú y Nursultán.

La alianza de la llamada OTSC está conformada actualmente por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán, y fue concebida como una unión para contrarrestar las amenazas militares externas. Kazajistán, una nación de unos 19 millones de habitantes, comparte una extensa frontera con Rusia y se encuentra en lo que Moscú considera como su esfera de influencia. Esta es la primera vez que la OTSC, fundada después de la disolución de la Unión Soviética, acepta desplegar “fuerzas de paz” para ayudar a un país miembro. Kazajistán es un aliado internacional muy importante para Rusia. Es miembro de todos los proyectos de integración de Moscú como la Unión Económica Euroasiática.

Rusia pisa fuerte en Asia. Ya lo hace en Irán, en Siria, en Arabia Saudí y busca no perder terreno en Asia central. Hasta ha establecido sus relaciones con el régimen talibán afgano. Claro está, que todo anda coordinado siempre con una especie de alianza gasífera y petrolera con Pekín. Todo esto pone nervioso a Washington.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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