Eritrea, el amigo de Rusia

Eritrea, el amigo de Rusia

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

El pasado miércoles 2 de marzo las Naciones Unidas (ONU) sometió a voto la decisión de “condenar” o no la “ofensiva de Rusia” sobre Ucrania. El resultado fue 141 votos a favor de la “condena”, 35 abstenciones y tan solo 5 en contra. Los países que se negaron a denunciar la situación en Ucrania fueron Rusia, Bielorrusia, Siria, República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Eritrea. Pocos conocen el porqué de Eritrea, un pequeño país africano independizado en 1993 y que parece que tiene una férrea actitud filorrusa.

Eritrea se encuentra en el noroeste de África, es limítrofe con Yibuti, Etiopía y Sudán y su costa está bañada por las aguas del Mar Rojo. Es parte de una geografía donde surgieron culturas antiguas como la de los habeshes sudarábigos, el reino de Damot y el imperio de Aksum.

A lo largo de la historia y hasta 1890, año en el que Italia coloniza el territorio y lo delimita oficialmente, la zona de Eritrea había formado parte de varios imperios y reinos de la región del Cuerno de África Oriental, sobre todo del imperio cristiano de Etiopía. El Reino de Italia, tras el Tratado de Wichale, creó la colonia de Eritrea en 1890 y la mantuvo hasta la Segunda Guerra Mundial, con las mismas fronteras que posee hoy en día.

Eritrea en las Naciones Unidas ha votado contra las condenas a Rusia por la crisis de Ucrania.

En 1941 Eritrea fue conquistada por los británicos, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, y pasó a formar parte de la administración colonial del Reino Unido. En 1952 se federó con el imperio de Etiopía, hasta que en 1962 la unión se disolvió y Eritrea fue degradada a una provincia.

Hasta 1993 perteneció siempre a Etiopía. En ese año logró su independencia bajo el mando de Isaías Afewerki, líder de la resistencia socialista contra el rival etíope y que hoy comanda el país con firmeza frente a cualquier agresión foránea de sus vecinos.

Cabe aclarar que Etiopía fue un imperio cristiano hasta 1974, año en que cayó el régimen filoyanqui del Haile Selassie I. Se forma una República bajo mando de una junta militar progresista, de donde surgirá Mengistu el Rojo, muy prosoviético y que logró convertirse en el hombre fuerte del país en 1977. Con ayuda de la Unión Soviética, Cuba y la República Popular Democrática del Yemen, Mengistu el Rojo consolidó la Etiopía socialista. Pero había frentes internos que neutralizar.

En 1977-1978, Etiopía socialista derrotó a los rebeldes somalíes del Ogadén, que recibían apoyo del régimen socialista somalí del General Siad Barré, que se enemistó con Moscú y se alió a Washington para destruir al gobierno de Mengistu el Rojo y crear la “Gran Somalía” en el Cuerno de África Oriental.

Pero quedaban rebeldes en Etiopía, sobre todo en las zonas norteñas, en Eritrea. Una resistencia eritrea actuó contra Etiopía desde 1962, y también desde 1974, sucediéndose diversos conflictos que se convirtieron en guerra abierta en 1983. Tras cuatro años, y ya bajo control del llamado Frente Popular para la Liberación de Eritrea (FPLE), la Etiopía socialista volvió a declarar a Eritrea en 1987 como “región autónoma”.

El FPLE fue creado en 1970 como un grupo intelectual de izquierda maoísta, que acabó escindiéndose del Frente para la Liberación de Eritrea (FLE). Tras su victoria en la guerra de la independencia de Eritrea en 1991, el Frente Popular pasó a denominarse Frente Popular por la Democracia y la Justicia (FPDJ) en 1994, y desde aquel desde entonces es el único partido político legal en Eritrea, adoptando una postura nacionalista y alejada del viejo maoísmo.

Afewerki se convirtió en el hombre fuerte del nacionalismo del FPDJ. En 1966 se incorporó como guerrillero maoísta al FPLE y viajó a la República Popular China donde recibió formación política y militar. Más tarde cofundó el Frente Popular para la Liberación de Eritrea y fue nombrado Secretario General en 1987. Tras la independencia de su país, se convirtió en el primer presidente y dirigió los enfrentamientos armados que se sucedieron después con Etiopía.

Eritrea también ha establecido una fuerte alianza comercial con la República Popular China.

Aunque la separación de Etiopía fue amistosa, en 1994 rompió relaciones diplomáticas con los etíopes. Las guerras fronterizas no tardaron en aparecer. El 9 de julio de 2018, Afwerki, y el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, declararon el fin del estado de guerra entre sus dos países y la normalización de sus relaciones. El 11 de septiembre de 2018, con motivo del Año Nuevo etíope, se reabrieron la frontera entre Eritrea y Etiopía, que se había cerrado desde 1998 durante una ceremonia oficial.

Pero Eritrea es el “malo” del Cuerno de África Oriental para Occidente. Aliado de China y Rusia, hacia el 2020 la crisis etíope puso en conflicto la paz de 2018 con Eritrea.  Estados Unidos advirtió en septiembre de 2021 a Eritrea que su papel en la guerra de Etiopía podría acarrear sanciones contra las Fuerzas de Defensa de Eritrea y el FLE. Para mantener el poder en la región, Afwerki no dudó en buscar relaciones exteriores que lo apoyaran, y ahí aparece Rusia. También China. Occidente siempre ha sancionado a Eritrea casi desde que nació, porque Afewerki nunca se alineó a Washington, dada su rivalidad con Etiopía, que en 1991 dejó de ser socialista soviética y pasó a manos de ser aliado filoyanqui.

A comienzos de este año 2022, Eritrea se reunió con China y Rusia para que se posicionasen en contra de las sanciones que el gobierno de Joe Biden establecía en el país africano. Para devolver el favor a Moscú, Eritrea votó este miércoles en la ONU en contra de condenar la agresión de Rusia a Ucrania.

La posición de Eritrea “es contra la internacionalización, la retórica incesante y la imposición de sanciones unilaterales, que lamentablemente polarizan aún más las relaciones internacionales y escalan la situación con enormes implicaciones para los civiles”.

Rusia tiene interés en Eritrea por su estratégica ubicación en el Mar Rojo y por el mercado que suponen los países africanos: el 49% de las importaciones rusas a África son armas. El Departamento del Tesoro impuso sanciones contra las Fuerzas de Defensa de Eritrea y el gobierno nacionalista de Afwerki alegando la que “presencia desestabilizadora de Eritrea en Etiopía” estaba amenazando la integridad del estado etíope. En su intento por mantener resistir, Afwerki no duda en estrechar lazos con Rusia y China. También con Siria, Irán, RPDC, Bielorrusia, Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Eritrea está en la lista negra de Estados Unidos. Hay sanciones comerciales de Occidente que dificultan su economía rural. Eritrea tiene 6.147.398 habitantes, y gracias a la intervención gubernamental, se han logrado mejoras importantes en puertos, aeropuertos y comunicaciones por carretera. Eritrea tiene una posición comercial estratégica en el Mar Rojo y sus reservas minerales de mármol, granito, plata, cobre, zinc, oro y sílice son muy importantes.

Isaías Afewerki, histórico líder independentista y actual presidente de Eritrea. Desde 1993, año de la independencia del país, Afewerki es el líder histórico y hombre fuerte.

En Eritrea existen nueve grupos étnicos: los afar, los bilen, los beja (los hedareb), los kunama, los nara, los rashaida, los saho, los tigré y los tigriña. Eritrea tiene dos religiones predominantes, el cristianismo, con el 62,9 % de seguidores; y el islam, que agrupa al 36,2 % de la población. Los cristianos pertenecen principalmente a la Iglesia ortodoxa eritrea. También hay minorías cristianas católicas, coptas, protestantes y luteranas.

Eritrea tiene alfabetizada a más del 80 % de su población. Pese a las sanciones, trata de salir adelante y las inversiones rusas y chinas han ayudado al país para desafiar a Occidente.

Su férrea posición filorrusa responde a los ataques de Estados Unidos y la Unión Europea, que acusan a Afewerki de “dictador” y “violador de los derechos humanos”. Típico discurso colonialista. Y Eritrea no se queda atrás. Afewerki sigue firme defendiendo su patria.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Consecuencias de una operación militar rusa en Ucrania

Consecuencias de una operación militar rusa en Ucrania

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

La operación militar de Rusia en Ucrania ha creado una histeria occidental global increíble. La demonización de todo Occidente (de derechas a falsas izquierdas) sobre Rusia muestra el poder del pensamiento único capitalista heredado luego del fin de la Guerra Fría. Pero, ¿qué consecuencias genera esta operación militar rusa en tierras ucranianas? ¿Revitaliza a Occidente o a Rusia-China?

Según el escritor y analista libanés Gilbert Achcar, la operación militar rusa en Ucrania parece que puede revitalizar al poder de Estados Unidos en el mundo (1). Compara el accionar militar fronterizo ruso con las aventuras militares del régimen de Saddam Hussein en Irán (1980-1989) y Kuwait (1990-1991).

Si bien Hussein alegaba reclamaciones geográficas históricas en el este de Irán (en el Juzestán arabeparalante) y en Kuwait (a la cual consideraba parte de la Mesopotamia irakí histórica en torno al río Shatt el Arab, que desemboca en el Golfo Pérsico), el Irak de entonces solo era una potencia regional del Medio Oriente que fue alimentada… por Occidente desde 1979 para tratar de destruir a la Revolución Islámica del ayatollah Jomeini. No se puede comparar al Irak de Hussein con la actual Rusia de la era Vladímir Putin.

Cierto es que Estados Unidos en la Guerra del Golfo de 1990-1991 sumó “prestigio” en el medio de la borrachera liberal posguerra fría, y ante una Unión Soviética en total retirada y desintegrada. Si bien Washington une fuerzas con la Unión Europea, las Naciones Unidas y los gobiernos lacayos de siempre y los gobiernos tibios de siempre en el concierto internacional actual, Rusia hoy no es la de 1992.

Hoy Rusia cuenta con un partido gobernante nacionalista que añora defenderse contra todo ataque a sus fronteras en Europa del este y Asia central. También vigila de cerca sus fronteras siberianas y las del Estrecho de Bering. Además, su alianza estratégica con la República Popular China es de suma importancia.

Rusia en su proceso militar en Ucrania solo busca que su país vecino no insista en aliarse a la Unión Europea y la OTAN. La parte rusa comunicó inmediatamente sus condiciones en sus acciones en tierras ucranianas:‎

1) Arresto de todos los nazis (como el consejero militar especial Dimitro Yarosh y los ‎responsables y miembros del batallón Azov, entre otros);‎
2) Eliminación de todos los nombres de calles y monumentos que glorifican a los personajes que ‎colaboraron con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial;‎
3) Orden de deponer las armas;
4) Ucrania debe ser país neutral en Europa del Este entre la Unión Europea-OTAN y Rusia;‎
5) Respeto de las autonomías de Lugansk y Donetsk, y llevar a juicio a los criminales de guerra que masacraron habitantes rusoparlantes desde 2014.

El poderío militar ruso no es el de Irak de Hussein, ni tampoco el de Occidente, claro está. Rusia debe soportar las sanciones económicas de todo Occidente y eso puede afectar su operación militar en Ucrania. No es solo tomar Kiev. Tiene razón Achcar cuando escribe: “Rusia está actuando militarmente muy por encima de su capacidad económica, con un PIB inferior al de Canadá, e incluso inferior al de Corea del Sur, equivalente a poco más del siete por ciento del PIB de Estados Unidos.”

Pero Putin tiene la carta china. Frente a las duras sanciones antirrusas, China ya está completamente abierta a las entregas de trigo ruso, puesto que se han levantado todas las restricciones a su importación. Según un informe emitido por el diario South China Morning Post (SCMP), citado por la Administración General de Aduanas (GAC, por sus siglas inglés) de China, el gigante asiático ha decidido levantar dichas restricciones para “brindar un salvavidas” a la economía rusa.

China denunció enérgicamente sanciones unilaterales de los países occidentales contra Rusia, debido a que no se basan en derecho internacional.

Vale aclarar que las sanciones contra Rusia no son del todo “firmes”. Occidente no logró hasta ahora ponerse de acuerdo sobre sanciones extremas contra Rusia, negándose a excluirlo del sistema bancario Swift, debido principalmente a los temores de varios países europeos por su abastecimiento energético. Los líderes europeos, reunidos en la cumbre de Bruselas el jueves 24 de febrero pasado, no decidieron ninguna medida de bloqueo de los bancos rusos de esta interfaz de pagos internacionales, mecanismo esencial de las finanzas mundiales, en represalia por la invasión de Ucrania. Varios países, entre ellos Alemania, Austria y Hungría, expresaron reservas, temiendo el impacto de una decisión de ese tipo sobre los suministros de gas ruso.

Swift, acrónimo de Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, es una empresa con sede en Bruselas, sujeta a la legislación belga y europea. Fundada en 1973, es una de las redes de mensajería bancaria y financiera más importantes, que permite la liquidación interbancaria entre instituciones financieras de todo el mundo. Austria, a través del canciller Karl Nehammer, declaró que las sanciones económicas decididas por los dirigentes del G7 ya afectarían 70% de los bancos rusos en sus transacciones, haciendo inútil el bloqueo de Swift. En 2014, poco después de la anexión de Crimea por parte de Rusia, la opción había sido discutida, pero finalmente abandonada.

Hay que imaginarse todos los negociados de empresas occidentales radicadas en Rusia y sobre todo las relaciones comerciales en torno al gas y el petróleo. No se trata de kiosquitos, sino de multinacionales que mueven mucho dinero y que sanciones alocadas pueden afectar el orden económico actual. No fue la “bomba nuclear financiera” que se cacarea en los medios occidentales.

No es fácil doblegar al Oso Misha. Rusia no es el Irak de Hussein. Rusia no es la de 1991. Rusia ahora tiene buenas relaciones con Pekín. No estamos en los tiempos en que la vieja Unión Soviética estaba peleada con la China maoísta o de Den Xiaoping. Puede ser que los ataques occidentales a Rusia generen un nuevo orden internacional, en el que la unidad Moscú-Pekín sea una realidad cada vez más palpable y que advierten algunos cráneos del poder estadounidense.


NOTA:

1) https://rebelion.org/putin-en-ucrania-tras-los-pasos-de-saddam-hussein/

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Todos (Occidente) contra Rusia

Todos (Occidente) contra Rusia

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

El conflicto de Ucrania ha dejado al descubierto una vez más las jugarretas del poder de los medios de (des) información occidentales. La vieja fórmula de demonizar a un enemigo en común y las ganas que tiene Estados Unidos y la Unión Europea de doblegar a Rusia. No es tan sencillo ganarle una pulseada a un Oso de Kodiak muy en alerta.

La demonización de los grandes medios occidentales contra Rusia y su accionar en las regiones de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania, la llamada región de Donbass, ha sido impresionante. Desde Norteamérica, pasando por las tierras latinoamericanas, hasta Bruselas y el Japón, no hay medio hegemónico occidental y occidentalizado que no pare de atacar a Rusia. Se muestra a Vladimir Putin como el “malo” de una película en el este de Europa, mientras el Oso de Kodiak juega muy al ajedrez. Joseph Biden y Kamala Harris cacarean con que sancionarán a Rusia. Los mismo hacen sus aliados en Gran Bretaña y Japón. También se le suman Taiwán, tal vez para frenar al Dragón de la República Popular China de que no se una al Oso Misha de Rusia.

Y no hay que olvidarse del concierto internacional del status quo de las Naciones Unidas (ONU). La ONU y varios miembros del Consejo de Seguridad reunido el lunes 21 de febrero pasado de urgencia para tratar la situación en Ucrania condenaron la decisión de Rusia de reconocer la independencia de las “repúblicas separatistas prorrusas” de Donetsk y Lugansk, así como el despliegue de sus tropas en esas zonas.

“Las fronteras internacionalmente reconocidas de Ucrania se mantendrán inalteradas, sin importar las declaraciones y los actos de Rusia”, declaró el embajador de Ucrania en las Naciones Unidas, Sergiy Kyslytsya. Moscú aseguró que no cierra la puerta a la diplomacia para resolver la crisis en Ucrania, pero advirtió que impedirá un “baño de sangre” en los territorios separatistas cuya independencia acaba de reconocer, enfatizó el embajador ruso en la ONU, Vassily Nebenzia.

En el lado latinoamericano, hasta solo Nicaragua, Cuba y Venezuela apoyaron a Rusia en su jugada política. Los gobiernos conservadores y reaccionarios de la región se sumaron a repudiar y condenar a Rusia. Los gobiernos que se dicen “progresistas” solo atinaron a llamar la “paz”. Lo cierto es que los medios hegemónicos reaccionarios de las naciones latinoamericanas (exceptuando el caso de Cuba) han desplegado una batería de demonización contra Putin y Rusia.

Cierto es que Rusia no va a dejar que la Organización del Atlántico Norte (OTAN) avance hasta las puertas de su casa. El Oso de Kodiak está en alerta siempre. Ucrania es su límite. Apelar a la vieja Russ de Kiev, origen del estado ruso, no es en vano. Tampoco es en vano promocionar un nacionalismo eslavo ruso en muchas regiones de Europa del este, teniendo a la Iglesia Ortodoxa Rusa como estandarte. El conflicto por Donetsk y Lugansk muestra ciertas semejanzas con lo sucedido en 2008 en Osetia del Sur y Abjasia, regiones aceptadas como países independientes por Rusia, tras las intenciones de Georgia de pertenecer a OTAN. Fue precisamente el intento fallido de incorporarse a la OTAN lo que impulsó en marzo de dicho año al Parlamento ruso (Duma) a pedirle al Kremlin (sede del Poder Ejecutivo ruso) que reconociera la independencia de Osetia del Sur y Abjasia en el Cáucaso Sur. La guerra de Osetia del Sur, iniciada por Georgia el 7 de agosto de 2008 contra estas dos “repúblicas prorrusas”, provocó luego la intervención militar de Moscú. Dichas regiones se habían sublevado después de la crisis de 2014 que puso fin al Gobierno del presidente Viktor Yanukovich, alineado con Moscú, considerado por Rusia como un golpe de estado impulsado por Washington y Bruselas. La llamada “Guerra de los Cinco Días” dejó más de 2000 muertos, tras lo cual Georgia rompió las relaciones diplomáticas con Moscú. Posteriormente, Osetia del Sur y Abjasia fueron reconocidas como estados independientes por Venezuela, Nicaragua, Siria y Nauru, mientras que Georgia los consideró como “territorios ocupados”.

La Unión Europea (UE) y la OTAN señalan que Georgia, un pequeño país de 3,7 millones de habitantes, constituye un aliado importante en el Mar Negro. Pero luego vino la crisis de Crimea de 2014. Rusia firmó ese mismo año un acuerdo de amistad con Abjasia para la creación de agrupaciones militares, policiales y de seguridad comunes.

Washington ve a Rusia como un “objetivo” a tener en cuenta. Se estudia una supuesta ideología de “paneslavismo ruso” que se explica como basamento para defender todo lo que huela a ruso en Europa oriental y Asia central. Lo de Kazajistán en este año es otro clímax y que también derivó en la demonización de Rusia. El llamado Protocolo de Minsk, alcanzado entre Rusia y Ucrania en 2014, tenía el objetivo de poner fin al conflicto entre “separatistas prorrusos” y combatientes ucranianos que estalló ese año en el este de Ucrania. Pero después de que Putin reconociera este lunes 21 de febrero último como estados independientes a las regiones rebeldes, los líderes occidentales acusaron al presidente ruso de poner fin a los acuerdos de Minsk.

Ucrania comparte fronteras tanto con la Unión Europea como con Rusia, pero como antigua república soviética tiene profundos lazos sociales y culturales con Rusia, y hay una amplia población de habla rusa. En realidad, Rusia quiere que la OTAN regrese a las fronteras que tenía antes de 1997. No quiere ver más pretorianos de la OTAN en tierras de Polonia y de las repúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania, y no se desplegarían misiles en países como Polonia y Rumania. Rusia también ha propuesto un tratado con Estados Unidos que prohíba el despliegue de armas nucleares más allá de sus territorios nacionales.

El viejo Biden, anunció este martes 22 de febrero un paquete de medidas que incluyen “sanciones de bloqueos totales” a dos grandes instituciones financieras rusas, el banco militar ruso y el VEB, el banco estatal que se encarga de apoyar el desarrollo de la economía, gestionar la deuda del estado y los fondos de pensiones. Biden también celebró que, a partir de la coordinación con el gobierno alemán, Berlín haya cancelado sus planes para aprobar la entrada en funcionamiento del gasoducto Nord Stream 2, que une Alemania con Rusia sin pasar por Ucrania. El gasoducto fue terminado en septiembre de 2021, pero desde entonces ha estado pausado, pendiente de la certificación final de Alemania y la Unión Europea (UE), y en medio de la dura crisis energética que ha disparado los precios del gas por todo el continente europeo. El Nord Stream 2 ha sido un proyecto divisivo dentro de la UE y para el gobierno de Estados Unidos, ya que algunos consideran que el gasoducto incrementará la dependencia de Europa del gas ruso y hará a Ucrania más vulnerable a una invasión.

Es que allí está la quimera de la cuestión. Es el gas. ¿Todo puede volar por los aires en el este de Europa? No es fácil molestar al Oso de Kodiak. Hoy Rusia no es la de 1991. Se viene defendiendo y ante todo juega bien al ajedrez mundial desde el 2010. Por ahora, Occidente sanciona y busca arruinar el negocio del gas a Moscú en Europa.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Ucrania: una guerra de la nueva generación

Ucrania: una guerra de la nueva generación

TIEMPO DE LECTURA: 15 min.

Analizamos las características del conflicto geopolítico entre Ucrania y Rusia; además realizamos un recorrido histórico qué nos explica el porqué de la disputa actual.

Como hace décadas no sucedía, el mundo está atento ante la escalada de tensión entre la Federación Rusa y Occidente a causa de las disputas en torno a Ucrania. En ese país de Europa del Este estalló en el 2014 una crisis. Esta estuvo caracterizada por tres elementos. Una “revolución de color”; una insurrección en varias provincias de signo contrario a los movimientos proccidentales del centro del país; y el visible avance de la Unión Europea, especialmente de la OTAN, para incorporar a Ucrania en sus marcos de alianza. Esto dio lugar en una guerra civil que se congeló en dos provincias orientales (Lugansk y Donetsk) en forma de guerra separatista. En ese mismo periodo, Rusia ocupó la Península de Crimea sin dificultades. A partir de ese momento las fronteras de Rusia no dejaron de ser “fronteras calientes”.

Un pantallazo histórico

Europa del Este y las llanuras rusas, ucranianas, bielorrusas, polacas, tienen una larga y propia dinámica histórica de conflictividad. Sin embargo, podemos tomar como un punto de referencia el final de la segunda guerra mundial, en donde surge un sistema mundial de cuya desintegración la crisis ucraniana actual es consecuencia.

Al finalizar la guerra, el Ejército Rojo había avanzado con grades sacrificios en una guerra de dureza desconocida, venciendo al ejército alemán después de cuatro años de lucha sin tregua. Sus fuerzas ocupaban gran parte de Alemania, y los Balcanes. Es importante tener en cuenta que la idea de que la segunda guerra mundial fue un enfrentamiento de estados divididos en dos bandos: el “Eje” vs. “los Aliados”, es equivocada en ambas premisas, o al menos parcialmente. La segunda guerra mundial, fue una combinación de guerra nacional y guerra civil, y contó con más de dos bandos. El “Eje” relativamente más homogéneo, con una visión más militarista y anticomunista, es recordado por el acuerdo entre Alemania, Italia y Japón. Sin embargo, se suele dejar en un segundo plano o directamente olvidar que Rumania, Hungría, Bulgaria, países nuevos como Eslovaquia y Croacia, y la misma Finlandia en diferente grado, fueron aliados de Alemania. O sea, un gran parte de Europa del este. Como también se suele olvidar que el estado polaco era tan anti alemán como antisoviético (y podríamos decir anti ruso, sin demasiado error). Que los países bálticos a pesar de la prepotencia alemana, aportaron al menos Estonia y Letonia, una cantidad muy numerosa de combatientes al Eje. Y aun casos similares se dieron dentro de Ucrania y otras minorías del estado soviético, aun con las directamente genocidas políticas del 3er. Reich. Y no está de más recordar que heterogéneos movimientos nacionales de Irán, Irak, etc. se alzaron en guerras anticoloniales esperando el apoyo de Alemania, y fueron salvajemente ocupados por los aliados. Lo que nos permitiría explican el carácter también antisoviético de la revolución islámica de Irán, por ejemplo.

La bota alemana fue muy dura y lo fue hasta para sus mismos aliados (en general en Europa del este, gobiernos conservadores), la llegada del ejército rojo fue un hecho de liberación. Pero no está de más recordar dos cosas, especialmente en los países que previo a la guerra no eran parte de la URSS. Salvo para el caso de Yugoeslavia (quizás sería más preciso decir Serbia), la liberación fue hecha por una fuerza externa, el ejército rojo, y que en esos países no había fuertes ni mayoritarios partidos comunistas, lo que implicaría dificultades en la posguerra para las necesidades soviéticas y rusas de seguridad en una guerra que, como dijimos, tenía más de dos bandos.

El bando “Aliado” en realidad eran dos fuerzas cuya posibilidad de acuerdo más allá de los días felices de la victoria sobre el Eje, eran imposibles. Los Aliados eran y son el occidente capitalista y liberal. La URSS, con las fuerzas sociales que en ese entonces combatían al capitalismo en sus propios países, era otro bloque. Y más allá de consideraciones ideológicas, eso sigue siendo así hoy, con la diferencia que la URSS y el socialismo han desaparecido de escena y la izquierda se incorporó al mundo liberal capitalista. Rusia, las fuerzas y países que no comparten la visión del mundo, la sociedad liberal y la geopolítica del occidente noratlántico, son otro bloque.

El prestigio ganado por la URSS con su fundamental aporte a la victoria sobre Alemania, más la presencia del ejército rojo, facilitó en la posguerra que surgiera el bloque de países socialistas en Europa; y así que la URSS consolidara fronteras propias amplias, sin contradicciones importantes dentro de su esfera geopolítica. En Yalta fue el inicio de un mapa y una época histórica para Rusia, esas serían las fronteras de su seguridad como nación. La URSS tenía claro desde antes de la guerra que Alemania podía ser un enemigo inmediato peligroso por ser la potencia geográficamente más cercana, además de la naturaleza del régimen político (aunque de hecho se establecieron entre ambas potencias acuerdos y se repartieron Polonia). Pero occidente también era un enemigo, lo mismo pensaban las clases dirigentes de occidente respecto de la URSS: un amigo necesario para vencer a Alemania, pero un enemigo estratégico. Previendo esto y “curada de espanto” con tener enemigos muy cerca de su corazón, Rusia creo un sistema que le daba profundidad social, económica y militar. El COMECON y el Pacto de Varsovia eran su reaseguro, frente a la OTAN y el Plan Marshall (y después frente a las instituciones occidentales). Esa profundidad estratégica se derrumbó con la URSS en 1990. Y las fronteras geopolíticas de Rusia retrocedieron en forma alarmante. Mientras que las fronteras políticas lo hicieron a una situación, previa a Pedro el Grande (al menos en el frente europeo) con la separación de toda Ucrania y Bielorrusia.

La realidad de geografía política surgida después de la mítica “caída del Muro de Berlín” es de la desintegración acelerada del bloque comunista y el pasaje de esos países en forma bastante rápida a la esfera de influencia (y colonización en muchos casos) de EEUU y el occidente europeo. Teniendo en cuenta que cuando sucedió la reunificación de Alemania los occidentales le habían prometido a la aún vigente URSS que los tratados militares occidentales no se proyectarían más allá de la misma Alemania. Pero la crisis soviética fue más allá y afecto el espacio ruso en forma directa. La desintegración de la misma URSS (en el frente europeo) produjo surgimiento de seis países: Moldavia, Ucrania, Bielorrusia, Estonia, Letonia y Lituania. Los tres países bálticos después de un tiempo se incorporaron a la esfera económica y militar occidental, acercando las fuerzas de la OTAN peligrosamente hasta pocos kilómetros de San Petersburgo. Bielorrusia quedo aliado a Rusia y la más importante, Ucrania, en una situación ambigua. Esto es producto de la diversidad histórica, económica y cultural que reina en su sociedad. Pero lo cierto es que desde hacía cerca de 400 años estas últimas dos naciones eran con Rusia un mismo Estado. Aunque, insistimos, de limites cambiantes y formaciones sociales con matices.

Por último, es de destacar que la disolución de la URSS y la desaparición de las alianzas económicas y militares del “bloque comunista” dejan flotando la pregunta: ¿cuál es el rol de la OTAN? Era una alianza construida específicamente para enfrentar a este bloque ya inexistente. La sospecha de Rusia que la OTAN es un intento de subordinación tras una potencia dominante de un mundo unipolar, no es paranoica. Por el contrario, es nuestra misma pregunta.

Qué fueron las “revoluciones de colores” y qué características tiene el Donbass

Entrado ya el nuevo milenio, se desarrollaron una serie de crisis políticas, sociales y económicas en una serie de países. Esto se vio en la escena política internacional como movimientos de masas que producían cambios de régimen político (no solo de gobiernos). Conocidas como las “Revoluciones de colores” otras como las “primaveras árabes”, pero lo que nos importa es la estructura del desarrollo de las mismas. En general las podemos interpretar como crisis de hegemonía, crisis orgánicas de sistemas políticos. En todas, los movimientos se iniciaron como manifestaciones de la sociedad civil, contra situaciones que denunciaban como autoritarias. Protagonizadas por “jóvenes”, “defensores de los derechos humanos”, de la “democracia”, grupos feministas, ONGs y partidarios de “la libertad”. No tenían un clivaje clasista, tampoco específicamente nacionales, eran movimientos de actores diversos y hasta contradictorios. Todas contra regímenes más o menos sólidos, pero en situaciones difíciles. Muchos en países no alineados con occidente; Serbia, Georgia, Ucrania, Libia, Siria, Túnez, Egipto, etc. Algunas produjeron cambios de régimen, otras guerras civiles, otras fueron aplastadas. No podemos negar la existencia de condiciones propicias para estas crisis y levantamientos, regímenes corruptos y decadentes en algunos casos, guerras perdidas en otros, simple agotamiento del régimen y coyunturas de debilidad, etc.

En realidad, cualquier protesta masiva que degenere en crisis del régimen puede ser asimilada a estas situaciones. Y nunca hay que perder de vista que el escenario de crisis de un país, (crisis orgánica o de hegemonía), tiene causas internas muchas veces abrumadoras. La cuestión es el “cómo” sobre estas crisis se despliega la política internacional y cómo operan fuerzas diversas para conseguir fines políticos extraños (o no, pero externos siempre) a la sociedad en crisis. Y realizamos una advertencia: esto no debe inducir a pensar que el mantenimiento del orden, cualquiera sea este, por más injusto o agotado que este, es la mejor opción para pensar evitar intervenciones u operaciones extrañas sobre las movilizaciones. Sino por el contrario, saber que siempre, más allá de lo legitimo o creado de las luchas o intereses, existe un mundo en el cual se encuentran insertas las conflictividades, y que los actores (estados potencia, corporaciones transnacionales, ONGs) de ese mundo buscan aprovechar cualquier oportunidad para conseguir sus objetivos de avanzar en funcionalizar territorios. Eso siempre fue así, sino preguntemos por Inglaterra en nuestra guerra de independencia.

En las movilizaciones del nuevo milenio, si bien no todas fueron contra países de política exterior independiente o alejados de los “Aliados occidentales”, lo cierto es que la mayoría sí. Todas las protestas eran parecidas, aunque fueran en sociedades y situaciones muy distintas. La conclusión de esta etapa (aun en vigencia) fue desde el punto de vista geopolítico ruso un retroceso de su marco de alianzas, un mayor aislamiento en el mundo, un fortalecimiento de sus adversarios y el corrimiento de las fronteras geopolíticas a los límites de las mismas fronteras rusas.

El concepto de “Guerra Híbrida” no es ruso, sino occidental, y es una herencia de la tradición occidental con la Doctrina de Seguridad Nacional y la Guerra de Cuarta Generación. Es la combinación de todos los métodos de lucha para vencer en un conflicto, producir cambios de gobierno, etc. Sin embargo, la interpretación más novedosa de los conflictos políticos/ sociales/militares hecha en base que las primeras experiencias de “Revoluciones de colores” correspondieron al general Valeri Guerasimov. Quien, en un artículo de febrero del 2013, no puso un nombre a esta nueva doctrina, sino que interpretó hechos históricos, y “agregó” las nuevas formas y actores en la guerra, y en primera línea de combate.

Para Guerasimov la guerra contemporánea tiene en el centro una serie de métodos de lucha no militares, ni de baja intensidad, sino “integrales”, políticos y sociales. Para el general ruso, las ONGs, las operaciones políticas periodísticas, movimientos informativos o de agitaciones en las redes, maniobras de inteligencia, delictivas, “carpetazos”, manobras judiciales, etc. son parte del nuevo tipo de guerra, y requieren ser pensadas en términos de defensa y guerra por las FFAA y el Estado en su conjunto. Se suman a las operaciones clásicas militares de diferente nivel de violencia y distinto nivel de encubrimiento (desde operaciones clásicas, hasta asesores; desde insurgencias y terrorismo, hasta sabotaje de inteligencia), a las nuevas relacionadas con las tecnologías de punta robótica, información en tiempo real, y toda una panoplia de armamentos y apoyos de nuevo tipo. Para Guerasimov, la nueva guerra, que expresan con claridad conflictos desde Siria a Ucrania, (u otros donde el triunfo de la estrategia “hibrida” permiten obtener objetivos sin acción militar clásica), es la guerra llevada al seno de las redes, de las instituciones y de las organizaciones civiles. Ya que, siguiendo a Clausewitz, la guerra tiene un fin político: el cambio de régimen, la institucionalización del libre mercado y el alineamiento con occidente. O sea, un Estado Mayor o una “mesa de arena”, cuando planifica o analiza los escenarios posibles debe prever (como insiste el general ruso) y desplegar sus fuerzas de viejo o nuevo tipo en conflictos de estas características.

Un antecedente que alarmó gravemente a Rusia fue la “Revolución naranja” de Ucrania de 2004/2005, cuando una serie de manifestaciones civiles impidió el acceso al gobierno de Víctor Yanukovich acusado de fraude (un oligarca partidario de mantener vínculos con Rusia y por los tanto contrario a sumarse a la UE y a la OTAN). En nuevas elecciones el ganador fue el oligarca opositor y proccidental Víctor Yúshchenko. Sin embargo, este no avanzo en forma decidida a la integración a occidente, dada la gran oposición de una parte sustancial de la población y el conflicto que eso implicaba con Rusia y Bielorusia.

Era evidente que cuando sucedió una revuelta contra el nuevamente electo Yanukovich en la Plaza Maidan, nueve años después en noviembre del 2013, la lectura no muy rebuscada rusa debía ser que estaba en presencia de una nueva ofensiva para arrebatarles espacios geopolíticos propios en esta guerra mundial. Entre noviembre del 2013 y febrero del 2014 manifestaciones de masas protestaron contra el presidente electo. No esta demás señalar que, en la política ucraniana, los diferentes bandos son todos de “oligarcas” de diferente orientación y vinculaciones, la línea divisoria no era la corrupción, tampoco la clase de pertenencia, ni la forma de gestionar el gobierno. Aunque sí los resultados electorales tenían un fuerte anclaje regional y social: las zonas donde ganaban los candidatos “prorrusos” eran las del este y el sur y más industriales, mientras que los “prooccidentales” ganaban en el centro y oeste (lo que también está relacionado con el tipo de actividades predominantes en cada región y con las vinculaciones comerciales e históricas).

El levantamiento conocido como “Euromaidan” fue muy fuerte en la capital Kiev y con repercusión positiva en el oeste de Ucrania. Mientras que ese apoyo bajaba a medida que avanzamos hacia el este, llegando a un fuerte rechazo en varias provincias. O sea, las regiones donde se hablaba ruso, donde las viejas instalaciones industriales soviéticas aún perviven, donde los vínculos identitarios son los rusos, rechazaban un movimiento que proponía sumar a Ucrania a Europa occidental cuya base era la población más occidentalizada, menos industrial, más nacionalista ucraniana y partidaria de valores hegemónicos en occidente. Esa división tiene profundas raíces en la historia de la región. Se manifestó, por ejemplo, en la revolución rusa y en la segunda guerra mundial. Lo cierto es que a partir de lo radical de la revuelta “antirrusa”, el país se dividió y comenzó una guerra civil donde milicias de las provincias del este apoyadas por Rusia se enfrentaron al ejército ucraniano. Este a su vez estaba respaldado por grupos de ultraderecha que produjeron verdaderas masacres de “prorrusos” (como en incendio de la “Casa de los Sindicatos” de Odesa, donde entre cuarenta y cincuenta personas fueron quemadas vivas por nacionalistas ucranianos; todo un símbolo).

Pero en el 2014 Rusia no era la del 2004. Diez años de reconstrucción del poder militar, político y económico; y la decisión de colocar al país de nuevo como una potencia de primer orden en el escenario internacional, le dieron a Vladimir Putin el respaldo necesario para hacer dos movidas de gran peso. La recuperación de Crimea, y el apoyo a la insurrección de las provincias del Donbass. Desde ese momento una guerra limitada se despliega en la frontera ruso ucraniana y al interior de Ucrania. Una guerrea que ha dejado miles de muertos y cientos de miles de desplazados.

El desafío de la OTAN y la geopolítica rusa

Si bien la anexión de Crimea como el apoyo a la insurrección del Donbass puede parecer apuestas fuertes. Lo cierto es que los intereses rusos no eran esos. Por el contrario, la clave para Rusia era y es que Ucrania no se incorpore a la esfera occidental, dejando las fronteras de la UE y al OTAN a pocos kilómetros de Moscú, dentro del mar Negro y en la puerta del Cáucaso. Recordemos que solo dos veces en los últimos quinientos años de historia de la Rusia moderna, Europa occidental llegó hasta esas posiciones. Y no fue la “más occidental de la Europas”, sino las fuerzas armadas alemanas en la primera y segunda guerra mundial. Aunque también se puede considerar la intervención anglo-francesa en la Guerra de Crimea a favor de los turcos en el siglo XIX, pero esto fue más bien para restaurar un equilibro regional. Parce claro que la incorporación de Ucrania a occidente con un gobierno profundamente antirruso, con tropas de la OTAN en la zona, y más aun con una parte sustancial de la población que rechaza esa opción y se respalda en Rusia, no necesita muchas explicaciones para comprender las tensiones existentes ni las posiciones del gobierno de Vladimir Putin.

Lo que llama la atención es la audacia con que Occidente, pero principalmente los EEUU y sus aliados más sólidos, los ingleses, apuestan a esta opción. Aparece casi como una provocación, ya que ni los mismos estatutos de la UE o la OTAN permiten la incorporación de miembros con conflictos internos del tipo que actualmente tiene Ucrania. Sin embargo, también es claro que la sociedad ucraniana está fuertemente dividida “por mitades”; una parte quiere seguir el camino del resto de las ex “repúblicas populares” de Europa del Este, y que un tipo de nacionalismo extremo neoliberal tiene base, dada en un espejismo de acceder al modo de vida propagandizado de occidente.

La situación en este año 2022 es compleja. Rusia ha demostrado la voluntad de usar la fuerza para mantener un equilibrio en el orden mundial y específicamente en lo que hace a sus intereses inmediatos. No puede admitir una derrota, ya que sería la derrota de todo el accionar ruso de la última década. Y el retroceso a potencia subordinada. El mundo se ha alterado en equilibrios que favorecen el accionar de países que desplieguen sus propias estrategias en el plano de las RRII. Una óptica “realista” permite entender la situación existente. Si bien desde América Latina no se alcanza a apreciar en toda su dimensión las oportunidades que se abren, dado el retroceso de nuestros países y especialmente de Argentina, lo cierto es que nos encontramos en un mundo donde el ascenso de China al estatus de gran potencia desafía la hegemonía norteamericana especialmente por su base económica. También tenemos por otra parte la recuperación del rol de Rusia. El rol de India, la emergencia de países que actúan con mayor independencia como ponenticas medias o regionales con proyectos propios como Irán, Turquía, Paquistán, inclusive Arabia Saudita, las Coreas, etc. Y las contradicciones en Europa. La negativa de Alemania a proyectarse como gran potencia dados sus traumas de arrastre, la intención de Francia de si hacerlo. Japón que aún se mueve bajo el paragua norteamericano, pero podría jugar su propio juego también en la geopolítica, tal como se ve con su silenciosa reconstrucción de poder militar. La separación de Inglaterra y su “imperio” para ser actor con poder propio socio de EEUU por fuera de la UE, etc. como se ve con el despliegue de la alianza militar AUKUS con Australia para la “contención” de China, dejando afuera en forma poco elegante a Francia como proveedor militar. O sea, Europa continental misma no juega el rol de las potencias anglosajonas, ni en relación con China ni con Rusia. Esta realidad de las RRII donde nuevos equilibrios y crisis se muestran ante nuestros ojos y son un espacio de oportunidades para países de cierta potencialidad como Argentina.

Retomando nuestro tema respecto de la crisis de Ucrania; desde el fin del orden bipolar de la segunda posguerra, el capitalismo occidental, liberal, sujeto a las normas del “Consenso de Washington”, con una serie de interpretaciones sobre la perdida de centralidad del Estado (muy profunda en los países dependientes) y licuación del concepto de soberanía en diversidades globales, el avance sobre el antiguo tercer mundo y sobre los ex países socialistas parecía arrollador. En un momento esto se llamó “El fin de la historia” y el “mundo unipolar” el “Imperio” etc. Sin embargo, el nuevo milenio muestra que otras potencias ascienden y varios países juegan con sus propias cartas. Evidentemente esto lleva a la confrontación. Tal que, como señalaba Clausewitz, “la guerra no comienza cuando el agresor ataca, sino cuando el agredido decide defenderse”. También el general Prusiano señalaba que “cada tipo de sociedad desarrolla un tipo específico de guerra”. Es así como el desarrollo tecnológico, la estructura económica, cultural, de relaciones sociales e internacionales, nos muestra un nuevo tipo de desarrollo de la guerra y los conflictos, que se despliegan de formas novedosas, abarcando la guerra escenarios de la vida social no directamente militares, aunque parte de un todo integral de la estrategia de conquista.  En ese escenario donde la conflictividad militar es permanente, aunque sea larvada o tercerizada, Rusia se encuentra en un desafío por parte de occidente, la conquista “hibrida” de Ucrania es parte de este. Quién lo gane, ganara una batalla importante por el nuevo orden mundial de las próximas décadas.

Artículo publicado originalmente en revistazoom

Guillermo Caviasca
Guillermo Caviasca

Electricista, ingeniero frustrado, historiador, buscador de una verdad por la que valga la pena pelear.

Afganistán bajo fuego

Afganistán bajo fuego

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Efectivamente, en la nororiental provincia de Kunduz, el día8 de octubre pasado, un atentado explosivo reivindicado por la facción afgana de Daesh hizo estallar una bomba, en la mezquita principal de la ciudad, ocasionando 120 muertos y decenas de heridos. Una semana después, el viernes 15 de octubre el mismo grupo takfiri, a través de un ataque suicida ocasionó la muerte de 62 fieles chiitas y 88 heridos en una mezquita central de la sureña ciudad de Kandahar, en el concurrido rezo de los viernes, el más importante de la semana.

Los atentados ejecutados contra la comunidad chiita llevan a la conclusión que se persigue, no sólo propiciar un campo de acción para los grupos terroristas takfirí que han sido derrotados en Siria e Irak y son trasladados a Afganistán bajo apoyo estadounidense y saudí, principalmente. Sino que generar división entre los creyentes, tratar de generar un ambiente de discordia y presentar que el problema de Afganistán es religioso y así ocultar las raíces políticas, económicas y de dominio extranjero que ha tenido el país. Objetivos que llevan consigo el desestabilizar al naciente gobierno Talibán y hacerlo aparecer como negligente, sin preparación y una alternativa de incertidumbre en contraste a la ocupación occidental. Y, finalmente, generar un clima de inestabilidad en la región generando opiniones favorables a otra invasión o presencia de tropas extranjeras[1].

La salida apresurada e interesada de las tropas de ocupación estadounidense y británicas, el pasado mes de agosto de tierras afganas, dejó atrás armas, vehículos y bases militares intactas. Una clara demostración que el proceso de salida tiene propósitos y objetivos destinados a seguir generando inestabilidad en Afganistán y mantener una región donde la desestabilización de sus sociedades sea pan de cada día. Un escenario que le permite alos países occidentales aliados de Washington el avalar la presencia de decenas de bases militares y así vender las armas que producen sus complejos militares industriales y al mismo tiempo presionar, política, diplomática y militarmente a la República Islámica de Irán, la República Popular China y la Federación Rusa.

En este escenario, donde las manos occidentales tienen sus herramientas regionales en el sionismo y el régimen saudí, la República Islámica de Irán es un actor clave para lograr la estabilidad y seguridad en su vecino país (Afganistán) pero también para la región. La nación persa tiene poderío, prestigio y la voluntad para poder garantizar la seguridad en el país centroasiático y brindar apoyo a los países vecinos, tal como lo está haciendo actualmente, tras la salida del escenario principal de Washington y sus cómplices, decisión que permitió dar curso a variados problemas:

  1. Vacío de poder con dificultades de reconocimiento de la fuerza Talibán, por presiones, principalmente, de aquellos que ocuparon el país durante dos décadas y sus aliados.
  2. Crisis económica derivado de la salida de todos aquellos organismos que recibían apoyo de organismos internacionales, para llevar adelantes los programas de salud, educación, alimentación y agricultura, entre otras. Incluyendo el pago de remuneraciones de las Fuerzas Armadas y funcionarios del aparato estatal.
  3. Aumento en el flujo de refugiados donde Irán es uno de los destinos y que acoge cerca de 800 mil ciudadanos afganos, según cifras reconocidas por la Alta Comisionada para los Refugiados ACNUR, organismo dependiente de las Naciones Unidas, que además ha felicitado al gobierno iraní por el trato dado a esos refugiados en materia sanitaria, alimenticia y educativa.
  4. Inseguridad tras la llegada de extremistas takfiri desde otras zonas en conflicto.

Más allá de las lógicas preocupaciones frente al nuevo gobierno Talibán, no olvidemos que las fuerzas invasoras, que ocuparon durante dos décadas, no quieren perder influencia en la zona. El interés de Estados Unidos y sus aliados incondicionales, entre ellos Gran Bretaña, es seguir teniendo presencia en una zona del mundo con una descomunal importancia geopolítica, económica, estratégica, de influencia en vastas zonas de Asia central, occidental, el Cáucaso sur y el extremo oriente que genera en Washington la ambición de conservar poder e influencia, cada día más y más cuestionada, pero aún presente[2]. Afganistán está presionado por los intereses occidentales sobre su territorio, que explican las políticas destinadas a generar mayores grados de inestabilidad e incluso apoyar a aquellos que hoy combaten a los Talibán y son apoyados política, comunicacional y militarmente para ello. Bajo ese marco, los gobiernos de la región que trabajan por la paz esgrimen sus razones y que explican el interés por lograr, primero, que se estabilice el país y de esa forma entrar a generar el reconocimiento del gobierno talibán, sindicado en gran parte de los países occidentales como un movimiento terrorista. Estas razones son:

  1. Afganistán es un país dotado de enormes recursos naturales y paso estratégico para la “Nueva Ruta de la Seda”. Un país riquísimo en minerales y piedras preciosas. Dotado de las mayores reservas de litio del mundo, además de uranio, bauxita, cobre, cobalto, carbón, hierro, mármol, talco, a lo que sumamos petróleo y gas. En este punto su vecino, Turkmenistán tiene interés en que Afganistán se estabilice en función de concretar el llamado proyecto TAPI[3] que une los nombres de Turkmenistán, Afganistán, Paquistán y la India, en la construcción de un gasoducto que llevaría gas desde Turkmenistán a la India. La esperanza es que el triunfo Talibán concrete la paz y la estabilidad que permitan tender la tubería con tranquilidad.
  2. La lucha contra el terrorismo, sobre todo contra aquellos grupos que están siendo trasladados por los antiguos invasores, con apoyo saudí. A ellos se une el propio trabajo de oposición desarrollado en el valle de Panshir por el Frente de Resistencia Nacional al mando de Ahmad Massoud, el hijo de uno de los señores de la guerra contra los Talibán en los años 90 del siglo XX, Aham Shah Massoud, conocido como el “León de Panjshir”
  3. La regulación de la ayuda humanitaria que suele traer consigo multimillonarias cifras y con ello la entrada de organismos, pantalla de objetivos políticos más allá del apoyo solidario.

Irán es un actor clave en toda esta situación. Esto, por una serie de consideraciones, avaladas por su poderío, el prestigio y la voluntad de llevar adelante las ideas y propuestas encaminadas a dar mayores grados de estabilidad, no sólo a Asia Central sino también el área de Asia Occidental, donde la presencia y apoyo de la nación persa al eje de la resistencia hay sido fundamental en la lucha contra el terrorismo agresor de El Líbano, Siria e Irak. Ello implica enfrentar a la triada conformada por el imperialismo, el sionismo y el wahabismo. Con una República Islámica de Irán participando en la búsqueda de soluciones en Afganistán es posible:

  1. Garantizar la seguridad de Afganistán,coordinando acciones de cooperación y estabilidad regional.
  2. Establecer políticas que permitan no caer en los deseos de división religiosa impulsada por los enemigos y lograr así la Unidad entre chiíes y sunníes, para no dejarse provocar por aquellos que bajo la excusa de la religión dividen a los pueblos.
  3. Exigir el apoyo internacional en materia de atención a los refugiados. Acción efectiva, concreta y oportuna de los Organismos internacionales como Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), FAO (Organización de las naciones Unidas Para la Alimentación y la Agricultura). La Unión Europea y la Organización de Cooperación Islámica.

El gobierno talibán está sujeto a enormes presiones internas y externas y en ello es clave el reconocimiento que logre, principalmente, de los países vecinos. China, por ejemplo, ha dado pasos enormes en esta dirección. Recordemos que el gobierno de Beijing, de la mano de su ministro de Relaciones Exteriores se ha reunido en un par de ocasiones con la máxima dirigencia talibán advirtiendo que no tolerara influencias en la zona de Xinjiang (donde se ubica la minoría Uigur de creencia musulmana con 12 millones de habitantes) y al mismo tiempo ofrecer su cooperación e inversiones. La Federación Rusa, por su parte, ha dicho que se tomará su tiempo, en orden a exigir ciertas garantías relacionadas con su propia seguridad fronteriza.

Irán ha señalado que su prioridad es un Afganistán sólido, en todos los planos, señalado por diversos cargos de la nación persa, entre ellos, Alí Shamjani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní “Ignorar la necesidad de establecer un gobierno inclusivo, la intervención extranjera y el uso de medios militares en lugar del diálogo, para satisfacer las demandas de los grupos étnicos y sociales son las principales preocupaciones de los amigos del pueblo afgano”. Hace un mes atrás en una reunión cuadrilateral, al margen de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) celebrada el 17 de septiembre en la capital de Tayikistán, Duchanbé, los cancilleres de Irán, Rusia, China y Paquistán, Husein Amir Abdolahian, Sergei Lavrov, Wang Yi y Shah Mahmoud Qureshi, respectivamente, llamaron a formar un gobierno inclusivo en Afganistán, consolidando un país libre de terrorismo y narcóticos, que no signifique amenazas a sus vecinos.

Irán ha advertido, en función de los atentados cometidos contra la comunidad chiita en Afganistán y que ha implicado una intensificación de la acción extremista de la facción local del grupo takfirí Daesh, que no aceptará dichas acciones. En una entrevista dada al medio francés Le Monde el portavoz del ministerio de relaciones exteriores de la nación persa, Said Jatibzade señaló “Las líneas rojas más importantes de nuestro país son que Afganistán esté libre del extremismo y no sea el paraíso de Daesh, no amenace a sus vecinos y al mundo (…) y no vuelve a ser la base de ningún país extranjero”. Además, Jatibzade afirmó que el reconocimiento de los Talibán por parte de Irán dependerá de si el grupo armado, que tiene bajo su control el territorio afgano, cumple con sus promesas.

Las opiniones, afirmaciones y deseos están lanzados por los países vecinos de Afganistán, en especial la república islámica de Irán. El gobierno talibán debe avanzar por las líneas trazadas so pena de ser también responsable de un agravamiento de la inestable situación de la región, catalizada por la acción de grupos terroristas cuyos apoyos los encontramos en la triada conformada por el imperialismo, sionismo y el wahabismo. Igualmente, Washington y sus aliados deben tomar buena nota, que el actual estado de situación es muy distinto al que significó el año 2001 la invasión del país centroasiático. El poderío ruso, chino e iraní permite escenificar y concretar, una correlación de fuerzas incomparablemente distinta y favorable a posiciones, que pueden enfrentar positivamente, las amenazas occidentales como también la de sus socios israelíes y saudíes.

Artículo publicado originalmente en SegundoPasoConoSur


[1] En un artículo anterior publicado en segundopaso.es sostuve que el país centroasiático vive hoy el ataque político y mediático de los mismos que durante dos décadas sumergieron al país en muerte y dolor. Hoy, las potencias occidentales, fundamentalmente Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea pretenden hacernos creer que el triunfo de los Talibán representa un peligro para la democracia y las sociedades de Asia, Europa y el mundo. https://www.segundopaso.es/news/1915/Afganist%C3%A1n-Busca-Su-Destino

[2] https://www.segundopaso.es/news/1915/Afganist%C3%A1n-Busca-Su-Destino

[3] El Proyecto TAPI, como se conoce el plan de gasoducto por las iniciales de los cuatro países implicados, es considerado un proyecto esencial y una oportunidad que permita estabilizar Afganistán a través del desarrollo económico que este proyecto conlleva, en el marco, además de la Nueva Ruta de la Seda. Un gasoducto de 1.814 kilómetros de extensión, que uniría el yacimiento de Galkynsysh, ubicado en Turkmenistán con el Punjab indio.

Pablo Jofré Leal
Pablo Jofré Leal

Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. especialista en temas de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Afganistán y otra vez los talibanes

Afganistán y otra vez los talibanes

TIEMPO DE LECTURA: 13 min.

El 14 de agosto los talibanes anuncian al mundo que lograron el control de toda la nación de Afganistán. Como en el año 1996, luego de una larga guerra civil entre las facciones de los mujaidines islámicos (iniciada en 1992), este grupo paramilitar de tendencias islámicas sunna conservadoras y cercanas a un tipo de wahabismo del Asia Central (conocido como ghazi), toma las riendas del país y abre un nuevo capítulo en su historia y en la región que va desde las puertas de Asia Central desde el Cercano Oriente, muy cerca de las dos repúblicas islámicas que hay allí, Pakistán e Irán.

Si bien los talibanes se jactan de una victoria total, la cuestión no parece sencilla. Cierto es que Estados Unidos parece que se está retirando ante la llegada de los talibanes nuevamente a las cercanías de la capital Kabul. También hay ciertas críticas, por parte del gobierno británico a Joseph Biden por no hacer mucho en el conflicto afgano. Tras una reunión de emergencia del Gabinete británico sobre los recientes acontecimientos en Afganistán, el prmier ministro Boris Johnson dijo a a la prensa de su país que el statu quo en el país centroasiático es bastante grave. A su juicio, los avatares en Afganistán son el resultado inevitable de la decisión del gobierno de Biden, de retirar las tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) del territorio afgano.

Los talibanes han capturado 29 de las 34 capitales provinciales, a pocas semanas de que Estados Unidos complete la retirada total de sus tropas, luego de permanecer en el territorio afgano desde 2001, con el pretexto de luchar contra el terrorismo.En este marco y mediante un mensaje de vídeo, el debilitado presidente de Afganistán, Ashraf Qani, ha sostenido amplias consultas dentro de su gobierno y con los socios internacionales.

El líder del movimiento talibán en Doha (capital de Catar) señaló que su grupo ordenó a los combatientes que se abstengan de cometer actos violentos en Kabul, que permitan el paso seguro a quien decida salir y que pidan a las mujeres que se dirijan a zonas protegidas. Por su parte, el ministro del Interior interino de Afganistán, Abdul Sattar Mirzakwal, descartó la posibilidad de un asalto a la capital del país, Kabul, y prometió que el cambio de gobierno se realizará de manera pacífica. Pero el medio Al Arabiya citó a unas fuentes que indican que el presidente afgano renunciará a su cargo para que se forme una especie de gobierno interino.

Por su parte, Biden movió sus fichas ante tanta confusión. “Hemos comunicado a los representantes de los talibanes en Doha (Catar) que cualquier acción, de su parte sobre el terreno en Afganistán, que ponga en peligro a nuestro personal o a nuestra misión, se enfrentará con una respuesta rápida y contundente de Estados Unidos”, dijo el anciano Biden en un comunicado. Al ampliar sus declaraciones, el mandatario estadounidense aseveró que había autorizado el despliegue de 5000 tropas en el país centroasiático, con el objetivo de “llevar a cabo una retirada ordenada y segura del personal estadounidense y otros aliados (…) que corren un riesgo especial ante el avance de los talibanes”. Asimismo, señaló que había dado instrucciones al secretario de Estado, Antony Blinken, para que apoye al presidente afgano Qani, y a otros dirigentes afganos en su intento por evitar un mayor derramamiento de sangre y buscar un acuerdo político. Pero Biden, pese a las críticas de Londres, defendió la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán, argumentando que las fuerzas afganas eran las llamadas a luchar contra los talibanes en el país.

Así está el mapa político de Afganistán, 2021

Los talibanes (“seminaristas del Islam” en idioma pashtun, una de las lenguas más habladas entre los grupos étnicos de Afganistán y que toma prestado vocablos del árabe tradicional) surgieron al calor de la guerra contra la intervención soviética de 1979-1989, combatiendo como uno de los tantos grupos de mujaidines para derrocar al gobierno socialista de Kabul. Si bien los soviéticos se retiraron de Afganistán, el país se vio sumido en una guerra civil en la que los talibanes cobraron importancia. Lo que hay que tener en cuenta es que Afganistán es un país plurinacional. A lo largo de la historia, la región de la moderna Afganistán fue invadida por varios pueblos, que incluyen a los persas, griegos, árabes, turcos y mongoles. Pero desde hace casi el II milenio a.C., viven allí diversos grupos iranios pertenecientes a la gran familia de las lenguas indo-europeas asiáticas. De esta gran familia surgieron los grupos pashtun, que son más del 40 % de la población afgana, y luego le siguen los tayikos, que son casi el 30 %. También están los hazara, pueblo que habla persa, y que representan el 9 % de la población afgana. También viven en Agfanistán los aimak (4 %) y los baluchíes (un 2 %), con sus dialectos iranios muy antiguos, aunque han adoptado préstamos del pashtun moderno. De las invasiones turcas y mongolas quedaron sus herederos, como el caso de los uzbekos (un 9 %), los turcomanos (un 3 %) y algunas antiguas tribus tártaras (1 %).  Los idiomas oficiales de Afganistán son el persa afgano o dari (derivado del persa moderno, emparentado con el de Irán y con el parsis de India), hablado por el 50 % de la población, y el pashtun, hablado por el 35 % de la población. También hay unas 30 lenguas menores, como las habladas por los grupos tribeños como los gutiums, los tokarii y los lullubii. Algunos creen rastrear en algunas poblaciones legados lingüísticos del antiguo elamita y de las lenguas dravidianas pre-arias. El bilingüismo es común, y esta es una de las razones por las cuales los porcentajes resultan variables.

El Islam se convirtió en la religión predominante desde el 1000 d.C. Hoy, los afganos son predominantemente musulmanes (de los cuales aproximadamente 80-89 % son sunníes y 10-19 % son chiíes). Hay también minorías budistas, hinduistas y sijs. Una minoría judía milenaria se ha reducido desde hace algunos años. Entre los tribeños más montañeses incluso se adoran a deidades muy antiguas, que recuerdan al politeísmo de la antigua Mesopotamia. Es decir, estamos ante un mapa muy complejo en Afganistán.

De hecho, los talibanes han querido insertarse entre los grupos musulmanes sunna para fomentar sus ideas islámicas radicales. El movimiento talibán está compuesto fundamentalmente por miembros pertenecientes a minorías étnicas del grupo de los pashtunes,​ junto con voluntarios uzbekos y tayikos. Pero han importado mercenarios del Punjab indo-pakistaní, de Arabia Saudí, de Chechenia y hasta de Bosnia.

Los servicios de inteligencia de Arabia Saudí y Pakistán han creado a este grupo de los talibanes en combate contra la Unión Soviética, y con el apoyo de Estados Unidos, en los tiempos de las presidencias de Jimmy Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989). Eran considerados “soldados de la libertad” en la lucha contra el “comunismo ateo”. En realidad, se fueron formando al calor de la guerra y recién entre 1987 y 1992 se presentaron al mundo como los talibanes. El movimiento, predominantemente pashtun, apareció por primera vez en seminarios religiosos, en su mayoría pagados con dinero de Arabia Saudí, en los que se predicaba una forma de línea dura del Islam sunna.

Los talibanes logran gran control en casi todo el país y anuncian que se apoderaron de la nación centroasiática.

Hacia 1992 empezó una larga guerra civil en el país. La promesas hechas por los talibanes, en las áreas pashtun que se encuentran entre Pakistán y Afganistán, fueron restaurar la paz y la seguridad y hacer cumplir su propia versión austera de la sharia, o ley islámica, una vez en el poder. Desde el suroeste de Afganistán, los talibanes ampliaron rápidamente su influencia. En septiembre de 1995 capturaron la provincia de Herat, fronteriza con Irán, y exactamente un año después capturaron la capital afgana, Kabul, derrocando al régimen del presidente Burhanuddin Rabbani, uno de los padres fundadores de los mujaidines afganos que resistieron la ocupación soviética. En 1998, los talibanes controlaban casi el 90% de Afganistán.

Cansados ​​de los excesos de los mujaidinesy de las luchas internas después de la expulsión de los soviéticos, la población afgana en general recibió con buenos ojos a los talibanes, cuando estos aparecieron por primera vez. Su popularidad inicial se debió en gran parte a su éxito erradicando la corrupción, frenando la anarquía y trabajando para que las carreteras y las áreas bajo su control fueran seguras, impulsando así el comercio. No obstante, los talibanes también introdujeron y apoyaron castigos acordes a su estricta interpretación de la ley islámica: ejecutando públicamente a asesinos y adúlteros que habían sido condenados y amputando a los que habían sido declarados culpables de robo.Asimismo, los hombres debían dejarse crecer la barba y las mujeres tenían que llevar un burka que les cubría todo.Los talibanes también prohibieron la televisión, la música, el cine, el maquillaje y desautorizaron que las niñas de 10 años o más fueran a la escuela. Los talibanes fueron acusados ​​de diversos abusos culturales. Un ejemplo notorio fue en 2001, cuando los talibanes siguieron adelante con la destrucción de las famosas estatuas del Buda de Bamiyán en el centro de Afganistán, a pesar de la condena e indignación que esto causó en todo el mundo científico y arqueológico.

Pakistán ha negado repetidamente las acusaciones de que ayudó a darle forma a los talibanes, pero son pocas las dudas de que muchos afganos que inicialmente se unieron al movimiento fueron educados en madrasas (escuelas religiosas) en ese país. Pakistán también fue uno de los únicos tres países, junto a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que reconocieron a los talibanes cuando tomaron el poder en 1996. Los talibanes se convirtieron en uno de los focos de atención en todo el mundo tras los ataques al World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Fueron acusados ​​de servirles de santuario a los principales sospechosos de los ataques: Osama bin Laden y su movimiento al Qaeda.El 7 de octubre de 2001, una coalición militar liderada por Estados Unidos lanzó ataques en Afganistán y, para la primera semana de diciembre, el régimen talibán ya se había derrumbado.

El entonces líder del grupo, Mullah Mohammad Omar, y otras figuras importantes, incluido Bin Laden, eludieron la captura a pesar de haber sido una de las persecuciones más grandes del mundo. Según informes, muchos altos dirigentes talibanes se refugiaron en la ciudad paquistaní de Quetta, desde donde guiaron al grupo. Pero Islamabad negó la existencia de lo que se bautizó como el Quetta Shura en Pakistán, un grupo de veteranos del régimen talibán. Sin embargo, durante las recientes conversaciones de paz con Estados Unidos, los talibanes aseguraron que no albergarían de nuevo a al Qaeda, organización que se encuentra muy disminuida.

Abdul Ghani Baradar, líder de la delegación talibán, y Zalmay Khalilzad, enviado de Estados Unidos para la paz en Afganistán, se dan la mano después de firmar un acuerdo en una ceremonia en Doha, Qatar, el 29 de febrero de 2020.

Pero los talibanes nunca se fueron de Afganistán pese a la invasión yanqui. Luego de varias luchas internas dentro del movimiento, hacia el 2010-2011 se fueron reagrupando y ganando terreno. Mawlawi Hibatullah Akhundzada fue nombrado comandante supremo de los talibanes el 25 de mayo de 2016, después de que Mullah Akhtar Mansour muriera en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses. En la década de 1980, participó en la resistencia islamista contra la campaña militar soviética en Afganistán, pero su reputación es más la de un líder religioso que la de un comandante militar. Akhundzada trabajó como jefe de los Tribunales de la Sharia en los años 1990.Se cree que tiene unos 60 años y ha vivido la mayor parte de su vida dentro de Afganistán. Sin embargo, según expertos, mantiene estrechos vínculos con la llamada Quetta Shura, los líderes talibanes afganos que dicen tener su base en la ciudad paquistaní de Quetta.

Biden, anunció en abril de 2021 que todas las tropas estadounidenses habrían abandonado el país para el 11 de septiembre, dos décadas después de los ataques al World Trade Center. Mientras tanto, los talibanes lograron ampliar su fuerza militar y no dudaron en actuar para ser de nuevo un actor de peso en Afganistán.

Se cree que el grupo ahora es más fuerte en número que en cualquier otro momento desde que fueron derrocados en 2001, con hasta 85.000 combatientes a tiempo completo, según estimaciones recientes de la OTAN. Su control del territorio es más difícil de estimar, ya que los distritos van y vienen entre ellos y las fuerzas gubernamentales, pero estimaciones recientes lo sitúan entre un tercio y una quinta parte del país. El avance es más rápido de lo que muchos creían.

Y así lo fue el 15 de agosto del año 2021. El presidente de Afganistán, Qani, mantuvo una conversación telefónica con funcionarios de seguridad y se habló “sobre cómo brindar seguridad a los ciudadanos de Kabul”. En el medio del caos de un cambio de gobierno, hasta el papa Francisco ha instado a poner fin al conflicto en Afganistán. “Me uno a la preocupación unánime por la situación en Afganistán. Les pido que recen conmigo al Dios de la paz para que cese el estruendo de las armas y se encuentren soluciones en torno a una mesa de diálogo”, dijo ese domingo 15 de agosto ante fieles congregados en la plaza de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano.

En las últimas horas, la segunda y la tercera ciudades más grandes del país — Herat, en el occidente y Kandahar, en el sur — han caído en manos de los talibanes, así como la capital de la provincia sureña de Helmand, en donde los militares estadounidenses, británicos y de la OTAN libraron algunas de las batallas más sangrientas durante el conflicto.

Para algunos observadores, lo que sucede en el país centroasiático no es mera coincidencia. De hecho, dicen que Washington, cuya presencia en Afganistán causó un inmenso sufrimiento al pueblo afgano, está reforzando a los talibanes para encontrar una justificación a futuras misiones en pro de sus intereses.

El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wand Yi, ha recibido a fines de julio pasado a una delegación talibán de alto nivel.

Por su parte, los talibanes no son unos militaristas osados. Han aprendido a hacer diplomacia y hasta pactan con Qani formar una especie de gobierno de coalición nacional. Una vez más se presentan como garantes de la paz. Sabiendo que Washington podrá hacer una nueva jugada en Afganistán, pese al supuesto retiro de tropas, los talibanes no dudan en charlar con la República Popular China. De hecho, a fines de julio pasado hubo una reunión cumbre. El líder de la oficina política de los talibanes en Catar, el mulá Baradar, se reunió el 28 de julio con el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, y con otros altos funcionarios del gigante asiático. El portavoz político de los insurgentes, Naeem Wardak, afirmó en un comunicado que Baradar llegó a China al frente de una delegación compuesta por nueve miembros tras ser invitado oficialmente por Pekín. Se intercambiaron puntos de vista sobre las problemáticas de ambos países en materia política, económica y de seguridad, así como sobre la situación en curso en Afganistán y el proceso de paz.  China, según la versión de los talibanes, afirmó la expansión y la continuidad de su ayuda a la nación afgana y que no interferirá en los asuntos de Afganistán. Pekín también se comprometió a ayudar a resolver problemas y traer la paz a Afganistán. Es todo un clímax de pragmatismo talibán. Siempre han cuestionado a China por los tratos a grupos musulmanes de Sinqiang, donde viven los uigures, pueblo túrquico que practica el Islam sunna, y que ha formado también un grupo paramilitar talibanezco para combatir a Pekín y buscar la autonomía de la región de Umqi. Pero los talibanes dejaron de lado su solidaridad umma y negociaron con los chinos algunas ayudas por si acaso…

Pekín, que comparte unos 60 kilómetros de frontera con Afganistán, por su parte, busca evitar verse afectada por las hostilidades en Afganistán y ya recibió en 2019 a una delegación talibán. Este viaje a China es uno más de la serie de visitas realizadas por los talibanes a diversos países vecinos de Afganistán, la última el pasado 7 de julio cuando una delegación insurgente visitó Irán para tratar “asuntos bilaterales”. Es decir, saben los talibanes que Occidente no se quedará quieto. Lo saben en Teherán también. Todo está muy tenso, y las potencias regionales juegan sus fichas para que no pase a mayores. China e Irán están jugando para endulzar a los talibanes y que sean una especie de aliado para evitar una nueva desintegración fitnaen Afganistán, y que sea aprovechada por grupos extraños como el Daesh para justificar nuevas intervenciones o crear inestabilidad en fronteras ya calientes en la historia moderna. Hay que recordar que Irán comparte grupos étnicos con Afganistán, como el caso de los baluchíes, de donde surgió un extraño grupo paramilitar contra Teherán y que se proclama admirador del Daesh. Los talibanes controlan a raya a los baluchíes afganos y eso puede ser garantía de estabilidad fronteriza.

En febrero de 2020, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN firmaron un acuerdo en su momento declarado “histórico” en el que pactaron el retiro de sus tropas si los talibanes se aferraban a este. Por eso los talibanes saben que la guerra no termina aquí. Tras no reconocer el convenio firmado hace un año, tampoco es previsible que el grupo tema a la última advertencia de Washington. Los talibanes regresaron con todo, pero no sin dificultades. Aún Afganistán es un tablero turbio. Nada está fijo. Hay un tenso final abierto. La Ruta de la Seda está que arde.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El pueblo de Siria sigue ratificando a Bashar al Asad como garante de unidad nacional

El pueblo de Siria sigue ratificando a Bashar al Asad como garante de unidad nacional

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Bashar Al Asad ganó con el 95,1% de los votos en unos comicios muy cuestionadas por Estados Unidos e Israel. Tanto Washington como Tel Aviv quieren derrocar a Bashar Al Asad y colocar a un gobierno títere filo-occidental. Lo ven como un “peligroso amigo” de la República Islámica de Irán y del Hizbollah del sur del Líbano.

Durante su discurso de investidura, Al Asad aseguró que “el pueblo sirio demostró con su conciencia y patriotismo, que los pueblos no pierden la determinación de defender sus derechos, sean cuales sean los planes de los colonizadores, y que fracasaron gracias a la unidad del pueblo”.

“La conciencia popular es nuestra fortaleza y es el estándar por el cual medimos nuestra capacidad para desafiar las dificultades y distinguir entre la traición y el patriotismo, y entre la revolución y el terrorismo”, agregó.

Al Asad quiere presentarse como el hombre de la reconstrucción, tras haber acumulado las victorias militares desde 2015 con el apoyo de sus aliados, Rusia e Irán, con las que logró tomar el control de nuevo de dos tercios del territorio de Siria.

Siria e Irán reforzaron lazos de amistad frente a las agresiones de Occidente en Oriente Medio.

Su victoria en las presidenciales es la segunda desde el inicio de la guerra, que estalló en 2011 en el marco de la llamada “Primavera Árabe” pero se fue agravando llegando a involucrar a diferentes actores, desde mercenarios extranjeros hasta grupos extremistas como el Daesh, todos experimentos de Occidente para desestabilizar Siria en todo sentido.

Alrededor de 500.000 personas murieron en eventos relacionados a los más de 10 años de guerra en Siria. Además de los muertos, provocó el exilio forzado de millones de personas. Tal panorama creó Occidente en su cruzada contra el gobierno de Al Asad, que sigue resistiendo con un amplio apoyo popular.

Pero no solo el Daesh es un engendro occidental para derrocar a Al Asad. El grupo Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés) tiene las manos manchadas de la sangre de los sirios desde el inicio de la crisis en 2011, según informes. Ciertos informes desvelados anteriormente por el portal Wikileaks afirman que los miembros de esta organización terrorista que estuvieron instalados durante muchos años en el campo de Ashraf en la provincia iraquí de Diyala, ingresaron a la provincia siria de Daraa tras el estallido del conflicto en el país árabe. La página web Interlink también afirmó que en su momento dos integrantes del MKO fueron enviados a Siria y murieron en ese país árabe.

Al Asad y Putin han creado una alianza firme entre Siria y Rusia frente a Occidente.

Un hecho que prueba la presencia de estos elementos criminales en el territorio sirio es la participación de Abdulá al-Bashir al-Nuaimi, uno de los líderes del denominado Ejército Libre Sirio (ELS), en una reunión de Muyahidín Jalq que se organizó en 2014 en París, capital de Francia, donde ofreció un discurso a los asistentes en el acto.Lo impactante de todo es que esta banda criminal no está incluida en la lista de las organizaciones terroristas de EE.UU., y goza de libertades para organizar cumbres en Europa en contra de la República Islámica de Irán.Los elementos terroristas de Muyahidín Jalq han reconocido que han estado fabricando durante años “mentiras” para proyectar una “imagen horrible” a nivel global sobre Irán. El portal Wikileaks revela que esta organización terrorista antiraní Muyahidín Jalq ha llevado a cabo masacres en Siria para luego hecha la culpa a la República Islámica de Irán.

Horas después de prestar juramento como presidente de Siria y arrancar su cuarto mandato el sábado, Al Asad y su familia se personaron en las calles de Damasco (capital) y comieron bocadillos como la gente en un restaurante en el barrio Al-Midan, en el centro de la ciudad. Las fotos divulgadas en las redes sociales muestran a varios ciudadanos reunidos a su alrededor tomándose selfies con el mandatario sirio y su familia. Además, un vídeo muestra al presidente conduciendo su coche en este barrio entre la multitud de ciudadanos.

No todo es fácil para Siria. El país vive momentos muy difíciles económicamente, porque las sanciones que se le imponen tienen como objetivo desesperar al pueblo. Es tratar de ahogar al pueblo para que comience a levantarse en contra de sus gobiernos. Pero la lección que nos da el país, que se quiere mantener soberano a pesar de todo, es importantísima para el mundo entero. Es más, ahora, después de las elecciones varios países europeos, como Hungría. Grecia, Italia, incluso Arabia Saudita, comenzaron a entablar conversaciones diplomáticas. Arabia Saudita invitó al ministro de Turismo sirio, si bien es un rango inferior, a una conferencia de turismo regional. Hay conversaciones muy por debajo, con algunos países europeos, como Italia, que invitan a funcionarios sirios para que participen en la FAO. Esto no se daba antes. El corte diplomático era muy fuerte en todos los niveles. Se van aceitar los procesos luego de esta elección. Queda claro que la táctica de mantenerse firme y enfrentarse a los proyectos secesionistas y colonialistas, que quiere imponer Occidente, a largo plazo da resultado. Siria es ejemplo de ello.

Al Asad y Fidel. Siria y Cuba han sido dos países amigos desde los tiempos de las batallas en el Movimiento de Países No Alineados en épocas de Guerra Fría.

Siria ha tejido lazos muy fuertes con Rusia y China, más allá de su gran amistad con los iraníes. También se ha acercado mucho a América Latina, siendo solidario siempre con Cuba, Venezuela y Nicaragua. Al Asad condenó el golpe de estado de 2019 contra Evo Morales en Bolivia y felicitó a Andrés Manuel López Obrador por ser un “ejemplar presidente de México”. Por el lado asiático oriental, Al Asad se acercó a la República Popular Democrática de Corea, VietNam y Laos. En el plano africano, se fortalecieron relaciones con casi todas las naciones africanas. Y Siria se ha convertido en un actor muy dinámico en el Movimiento de Países No Alineados.

Propulsado al poder en el año 2000, el oftalmólogo de 55 años logró suceder a su padre Hafez Al Asad, fallecido tras permanecer 30 años en el poder defendiendo los intereses de Siria. Desde entonces, Bashar Al Asad ha logrado crear un gobierno nacional basado en el no alineamiento, con críticas a Occidente y políticas sociales progresistas que reforzaron el estatus laico de la República Árabe Siria.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Israel, una vez más genocida

Israel, una vez más genocida

TIEMPO DE LECTURA: 11 min.

La ciudad Santa de Jerusalén (Al-Quds) ha sido escenario de semanas de disturbios, en una nueva escalada de violencia en la cual fuerzas de seguridad israelíes deja centenares de heridos, y ataques sobre el pueblo palestino. Militantes palestinos se habían defendido y dispararon cohetes desde Gaza hacia Jerusalén. Hamas advirtió a Israel después de que cientos de palestinos resultaron heridos en enfrentamientos con la policía israelí en un lugar sagrado para los musulmanes en Jerusalén el lunes 10 de mayo. En respuesta, el sanguinario ejército israelí lanzó ataques aéreos contra la ya tan castigada Franja de Gaza.

Y el horror no se hizo esperar. Los funcionarios de salud palestinos en Gaza dijeron que 22 personas, incluidos nueve niños, habían muerto en los ataques. Por su parte, el ejército israelí dijo que al menos 15 miembros del grupo Hamas que gobierna Gaza estaban entre los muertos. La Media Luna Roja Palestina, un grupo humanitario, informó que más de 700 palestinos habían resultado heridos debido a los ataques de las fuerzas de seguridad israelíes en Jerusalén y en Cisjordania.

Pueblo palestino resistiendo en la zona de la Mezquita Al-Aqsa de Jerusalén.

Imágenes de represión sobre fieles musulmanes recorrieron las redes sociales, mientras los grandes medios casi ni informaban. Como era de esperarse, sólo se ponían del lado de batalla del sionismo. Las fuerzas israelíes provocaron heridas a al menos 178 palestinos en un asalto a la explanada de la Mezquita Al-Aqsa durante el rezo de la tarde en el último viernes del mes sagrado de Ramadán (mes de ayuno para los musulmanes), jornada en que se rememoraba el Día Mundial de Al-Quds. Desde las primeras horas de este lunes 10 de mayo, las tropas israelíes han vuelto a atacar a los fieles palestinos que se encontraban en la explanada de la Mezquita Al-Aqsa para mostrar su apoyo a los residentes de Sheij Yarrah, dejando heridos a cientos de ellos. Asimismo, Israel sigue con su  régimen de apartheid, ya que se niega a vacunar a los palestinos contra la COVID-19.

La mezquita Al Aqsa se sitúa en una explanada conocida para los musulmanes como Haram al Sharif, o el Noble Santuario, y por los judíos como el Monte del Templo. Para los musulmanes del mundo, la Ciudad Santa es motivo también de apoyo de solidaridad internacional para la causa palestina. En Jerusalén Oriental se asienta la “ciudad vieja”, donde se ubican algunos de los lugares religiosos más sagrados del mundo: la Cúpula de la Roca y la propia mezquita de Al Aqsa de los musulmanes, el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones de la religión judía y el Santo Sepulcro de la religión cristiana.

El destino de Jerusalén Oriental está en el corazón del conflicto, y ambas partes reclaman su derecho sobre ella. Israel considera a toda la ciudad como su capital, aunque no es reconocida como tal por la mayor parte de la comunidad internacional, y los palestinos reclaman a Jerusalén Orientalcomo la futura capital de un futuro Estado independiente. Los sionistas, además, provocan al pueblo palestino con la llamada Marcha de la Bandera, que conmemora la captura de la parte oriental de Jerusalén por Israel en 1967, cuando, durante la Guerra de los Seis Días, se tomó el control efectivo de toda la ciudad. Cientos de jóvenes israelíes sionistas ondean banderas con la estrella del rey David y se abren paso a través de áreas musulmanas, cantando canciones patrióticas.

Fuerzas represivas del sionismo israelí preparadas para nuevos ataques contra el pueblo palestino.

El sanguinario primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, defendió la actuación represiva de sus esbirros policiales. “Esta es una batalla entre la tolerancia y la intolerancia, entre la violencia sin ley y el orden”, dijo. “Los elementos que quieren expropiar nuestros derechos nos obligan periódicamente a mantenernos firmes, como lo están haciendo los agentes de policía de Israel”. Por su parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, condenó las acciones israelíes.

También condenaron estas acciones la República Islámica de Irán, la República Árabe Siria, el gobierno de Ansarolá del Yemen del Norte, el Hizbollah del Líbano, los movimientos shiíes de Irak, Bahréin, Nigeria, Egipto y Afganistán. Por el lado de América Latina, Cuba y Venezuela condenaron a Israel por las agresiones sobre los palestinos, mientras la ONU sólo pedía “llamar al diálogo”.

Gran parte de la última ola de violencia se debe a un esfuerzo legal de larga data por parte de grupos de colonos judíos para desalojar a varias familias palestinas de sus hogares en el cercano distrito de Sheij Yarrah, en Jerusalén Oriental. El fallo de un tribunal inferior este año que respaldaba el reclamo de los colonos desató la ira de los palestinos. El Tribunal Supremo de Israel debía celebrar una audiencia sobre el caso este lunes 10 de mayo pasado, pero la sesión se pospuso debido a los disturbios. Los negociadores del denominado “Cuarteto para Medio Oriente”, es decir, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU, han expresado su profunda preocupación por la violencia, instando “a todas las partes a mostrar moderación”.

Con el pasar de las horas, los movimientos de resistencia nacional de Palestina respondieron a las agresiones de Israel. Las sirenas que advierten de la llegada de cohetes sonaron en Tel Aviv y en el centro de Israel la noche del martes 11 de mayo, mientras el movimiento HAMAS afirmó haber lanzado al menos 130 cohetes hacia territorio sionista. También se escucharon múltiples explosiones minutos después de que militantes de Gaza prometieran responder a un ataque aéreo israelí contra una torre residencial en el enclave palestino. Medios israelíes informaron que un edificio y un vehículo en el suburbio de Jolón, en el distrito de Tel Aviv, fueron alcanzados por proyectiles. También reportan que los ataques han dejado personas heridas y al menos 3 muertos.

La resistencia del pueblo palestino por su soberanía no se detiene.

Todo se puso muy espeso para el régimen sionista. Las autoridades israelíes también han anunciado la suspensión de vuelos en el Aeropuerto Internacional Ben Gurión de Tel Aviv. Múltiples cohetes lanzados desde la Franja de Gaza hacia la ciudad israelí de Ascalón fueron interceptados por el sistema de defensa de misiles Cúpula de Hierro, según anunciaron las Fuerzas de Defensa de Israel en su cuenta de Twitter. Los cohetes fueron interceptados con el sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, una de las orgullosas y macabras obras militares que tiene el poderoso ejército sionista.

Pero la situación no sólo se complejiza en Gaza. Hay regiones de Palestina ocupadas por el sionismo donde los ciudadanos árabes israelíes se levantan contra la agresión de Tel Aviv. Se supo el martes 12 de mayo pasado de la desesperación del alcalde de la ciudad judío-árabe de Lod, situada en el centro de Israel, que ha alertado del riesgo de “guerra civil” en la urbe, y ha pedido al primer ministro, Benjamín Netanyahu, que declare allí el estado de emergencia y despliegue a los militares, argumentando que la situación desborda a la Policía. “Esta es la noche de los cristales rotos en Lod”, ha advertido el alcalde de la urbe, Yair Revivo, en referencia al pogromo nazi contra los judíos alemanes en 1938, recoge Times of Israel.

Justo antes de la medianoche de ese martes, Netanyahu anunció que los batallones fronterizos de “Judea y Samaria”, término israelí para Cisjordania, serán redistribuidos “inmediatamente” para “restaurar la ley y el orden en Lod y en todas las partes del país”. Otros alcaldes también temen que haya una pueblada de palestinos en toda la región. Y se habla de hasta una “intifada árabe israelí” en toda Palestina ocupada. Pese a lo poderoso del ejército sionista, Netanyahu se puso nervioso. Y más amenazante también. Ha advertido este martes 11 de mayo en un discurso a la nación que los movimientos de HAMASy de la Yihad Islámica Palestina “pagarán un alto precio por su beligerancia”, tras los ataques lanzados contra el centro y sur de Israel. “Estamos en el apogeo de una campaña muy grave”, aseveró Netanyahu en declaraciones televisadas junto a su sanguinario ministro de Defensa, Benny Gantz. El ejército sionista ha alcanzado hasta ahora cientos de objetivos en la Franja de Gaza y seguirá efectuando redadas en el enclave, aseguró el primer ministro israelí, que prometió golpear “con más fuerza” a estos grupos. Netanyahu también ha pedido a los israelíes que acaten todas las instrucciones de seguridad emitidas por las autoridades.

Mapa de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

La Yihad Islámica Palestina también se ha puesto firme. Las Brigadas de Al-Quds, rama militar del movimiento Yihad Islámica Palestina, han informado este miércoles 12 de mayo de nuevos ataques contra varias posiciones sionistas en el sur de los territorios ocupados palestinos, entre ellas Sderot, Tel Aviv, Ascalón y Beerseba, en respuesta a las recientes agresiones del régimen de Israel contra el pueblo oprimido de Palestina. “Cinco israelíes murieron por los ataques con cohetes y más de 200 resultaron heridos”, ha afirmado el portavoz del ejército israelí, Jonathan Conricus. Según el Canal 12 de la televisión israelí, en los últimos tres días, los grupos de resistencia palestina han disparado cerca de 1000 cohetes y misiles contra las ciudades israelíes en los territorios ocupados de Palestina. El martes 11 de mayo al menos 4 colonos murieron como resultado de un ataque con misiles de la resistencia palestina contra Ascalón.

Un tema relacionado con la situación palestina y Argentina es el comunicado de la cancillería del gobierno de Alberto Fernández. El gobierno argentino emitió un comunicado que cuestionó en primer lugar el “uso desproporcionado de la fuerza” que, a su juicio, desplegaron las fuerzas de defensa de Israel que enfrentan ataques desde la semana pasada y evitó expresar su condena al accionar de HAMAS. Esto generó el enojo de la embajada sionista de Israel en Buenos Aires el martes 11 de mayo. En su gira europea, Alberto Fernández no estuvo al margen de la situación. Luego de visitar Portugal y España, llegó a Francia y brindó allí declaraciones al respecto. “La posición de Argentina sobre el conflicto entre Israel y Palestina respeta la posición de Naciones Unidas”, dijo Alberto Fernández a Infobae antes de partir a un encuentro cerrado con representantes de empresa francesas que invierten en el país. “Nosotros leímos el comunicado de la ONU, y sobre su posición internacional escribimos la nuestra”, agregó.

Gobiernos derechistas de América Latina respaldaron a Israel, desde Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay, Chile, Honduras, Guatemala y Perú. México y Nicaragua mantuvieron un discurso cuasi neutral, pidiendo “moderación”. Cuba, Venezuela y San Vicente y las Granadinas repudiaron el accionar israelí sobre Gaza, culpando también al gobierno estadounidense de apoyar a Tel Aviv. Joseph Biden aún no se pronunció fuertemente, pero en el Pentágono ya declararon su apoyo a Israel. Pero dentro del imperio hubo manifestaciones. Cientos de personas se manifiestan frente al consulado de Israel en Nueva York para mostrar su apoyo al pueblo palestino ante la crueldad del régimen israelí. Una marcha multitudinaria a favor del pueblo palestino, así como pedir el fin de la violenta escalada de tensión iniciada entre israelíes y palestinos, comenzó el martes frente al consulado israelí en Nueva York, situado cerca de la sede central de la ONU, y después discurrió por la calle 42, una de las avenidas principales que atraviesan el distrito de Manhattan, de este a oeste. Los manifestantes portaban decenas de banderas de Palestina, así como el tradicional tocado palestino, la kufiya, símbolo de la identidad y la resistencia del pueblo palestino, mientras sujetaban carteles con mensajes que pedían a EE.UU. que se distancie del régimen de Israel. “Frenen toda la ayuda a Israel” o “Dejen de armar a Israel” fueron algunas de las insignias que podían leerse en las carteles durante la marcha, en la que además se exigió la liberación de Palestina con constantes gritos de “Free, free, Palestine” y “Palestine will be free”. Durante la protesta, se registró una intervención de la Policía de Nueva York para evitar enfrentamientos entre los manifestantes propalestinos y un grupo proisraelí que se acercó a la marcha con banderas del régimen de Tel Aviv, lo que desembocó en una tensa situación. La manifestación de Nueva York no fue la única concentración que se organizó en el territorio estadounidense, ya que otras similares en apoyo a Palestina se llevaron a cabo en diversas ciudades, entre ellas Washington D.C. (capital), Los Ángeles (California), y Mineápolis (Minnesota).

Muchas veces se presenta a este conflicto como algo milenario, de lucha entre dos grandes religiones monoteístas, el judaísmo y el Islam. Ambas son hijas del patriarca Abraham / Ibrahim, según las sagradas escrituras, y los profetas del judaísmo son reconocidos por el Islam. También se quiere presentar a Hamas y a diversos grupos de resistencia palestinos como “antisemitas”. Los palestinos son parte de la rama lingüística semítica, que está allí en Palestina desde hace 4000 años. De hecho, son herederos etnolinguísticos de los cananeos, de los amorreos, de los arameos y de los antiguos hebreos. El Islam llegó en el siglo VII y muchos pueblos semíticos de Palestina adoptaron la fe del profeta Muhammad. Otros grupos siguieron practicando la fe judaica y la fe cristiana, usando el lenguaje árabe en la vida cotidiana, pero conservando los antiguos lenguajes litúrgicos hebreos y arameos. La mayoría de los habitantes de Israel son descendientes de la inmigración europea central-oriental y también del Magreb, perteneciendo a entidades lingüísticas no del todo semíticas. En todo caso, hay un antisemitismo descarado por parte del régimen sionista de Israel sobre los palestinos. Pero más allá de las rivalidades religiosas y lingüísticas, los palestinos quieren sus tierras, quieren un Estado Nacional, quiere soberanía y que termine la represión del apartheid sionista que se vive desde 1948.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Idriss Déby, el legado de un siervo occidental en Chad

Idriss Déby, el legado de un siervo occidental en Chad

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No todos los días se muere un presidente en un país. Pero África nos viene dando noticias del fallecimiento de viejos líderes. Ha pasado en Tanzania con el ex mandatario John Magufuli, quien falleció el pasado 17 de marzo y que se hizo famoso por ser un negador de la realidad del covid-19 en su nación. Fue sucedido por Samia Suluhu, quien era su vicepresidente, convirtiéndose en la primera mujer en comandar los destinos de Tanzania. Pero en la República del Chad las cosas son bien distintas. Murió un viejo líder filo-occidental, que había surgido de un golpe de Estado en 1990, tras derrocar a otro dictador, el genocida Hissene Habré (quien gobernó con mano de hierro entre 1982 y 1990).

Según las autoridades del Chad, Idriss Déby, el “dictador afrancesado”, murió en combate contra los rebeldes del norte nucleados en el Frente por la Alternancia y la Concordia en Chad (FACT, en sus siglas en francés), procedentes de Libia. Estos realizaron una incursión más en territorio nacional chadiano con la intención de derrocar a Déby.

La muerte de Déby se anunció después de que la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) proclamase anoche los resultados provisionales de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 11 de abril, que le dieron la victoria con el 79,32 % de los votos. La oposición civil no armada denunció fraude, pero quedaron impactados ante la muerte del dictador. Sobre todo porque los militares se hicieron con el poder, pero con otros Déby, es decir, con el hijo del dictador asesinado, Mahamat Idriss Déby Itno, de tan solo 38 años, y que era el jefe de la Guardia Nacional del Chad, el verdadero poder en el país. Esta guardia pretoriana de la familia Déby Itno, llamó a suspender todo republicanismo posible. Un “consejo militar de transición” se ha puesto en marcha, dirigido por el joven general Mahamat Idriss Déby, para los próximos 18 meses y se han disuelto la Constitución, el Gobierno y el Parlamento, según informaron medios locales.

La industria petrolera es la base de la economía para la dictados de los Déby Itno y los franceses.

Chad es un caos desde hace tiempo. Ya hay clima de guerra civil, en un país de casi más de 15 millones de habitantes, y con unas 200 etnias rivales entre sí. Los “árabes afrancesados” son los que dominan el país históricamente, grupo al cual pertenece la familia Déby Itno, pero que tienen su cuartel general en Yamena, la ciudad capital chadiana. El 13 de abril, el FACT aseguró controlar la provincia de Tibesti, en el extremo norte del país y el día 18 confirmaron que habían procedido a la “liberación” de la histórica provincia de Kanem, al oeste del país y fronteriza con Níger. Por su parte, el Ejército nacional desmintió los hechos y anunció que más de 300 rebeldes habían sido asesinados y más de 150 detenidos durante los combates en Kanem.

Los verdugos de los Déby Itno son grupos bereberes del norte que están emparentados con las etnias del sur de Libia y también con los conocidos Tuareg de la zona del Sahel. El FACT es un grupo político-militar chadiano compuesto por unos 3000 combatientes, principalmente por jóvenes de la etnia Gorane (la misma del ex dictador chadiano Hissene Habré). El FACT, que tiene sede en Libia, fue creado en abril de 2016 en Tanoua (extremo norte de Chad) durante una escisión de la Unión de Fuerzas para la Democracia y el Desarrollo (UFDD), liderada por Mahamat Nouri, opositor a los Déby Itno.

A todo este panorama crítico hay que sumarle lo del covid-19 en Chad. El país tiene casi 4700 casos. Se encuentra entre los países con menor tasa de enfermos confirmados del mundo. En este momento hay 169 personas fallecidas por coronavirus. Para interpretar estos datos, conviene saber que Chad, con 15.946.876 de habitantes, puede considerarse un país intermedio en cuanto a población.

Mapa de Chad 🇹🇩

La humanidad tiene en el Chad una remota y variada historia, como atestiguan los hallazgos de los huesos del Chadanthropus y el Sahelanthropus tchadensis, y las pinturas rupestres de las montañas septentrionales. Luego de formarse grupos pastoriles nómadas, también se fundaron sendas ciudades que vivían del comercio transahariano con los árabes musulmanes. Desde el 700 hasta el siglo XIX se fundaron reinos e imperios, siendo los más famosos los de Kanem-Bornu, Baguirmi y el de Wadai. Hacia fines del siglo XIX las potencias occidentales se disputaban el Chad, por la ruta comercial que conecta el Magreb con África Subsahariana septentrional. Finalmente, en abril del año 1900 los franceses se apoderaron del Chad y la convirtieron en colonia, favoreciendo a los “árabes afrancesados” (Zaghawa) y dejando de lado a los grupos históricos Sao, Sara, Tuareg del Norte y Gorane. Recién en 1914 los franceses pudieron controlar toda Chad al reprimir con dureza a los grupos anticoloniales nativos y con ayuda de los “árabes afrancesados”, que se convirtieron en una elite comercial poderosa.

El 11 de abril de 1960 los franceses le dieron la independencia a los chadianos, pero dándole poder a los aliados “árabes afrancesados”. Esto generó guerras civiles por doquier y las luchas interétnicas históricas entre Sao, Sara, Gorane y Tuareg del Norte. También estaban los Kanem y los Baguirmi, que buscaban derechos políticos. En 1982 tomó el poder Habré, representando a los pastoralistas Gorane, ganando terreno frente a los “árabes afrancesados”. Hasta 1990 Habré desató una persecución feroz contra toda etnia rival y, sobre todo, contra los “árabes afrancesados”, levantando banderas raciológicas que derivaron en un genocidio. Asesinatos masivos, desapariciones forzadas, torturas, campos de concentración, violaciones y esclavitud sexual fueron moneda corriente en el régimen de Habré.

Estados Unidos apoyó a Habré, mientras Francia no estaba del todo contenta con financiarlo del todo, ya que quería seguir teniendo a aliados a los “árabes afrancesados”. Para diciembre de 1980 Libia había ocupado exitosamente el norte de Chad para apoyar a los rebeldes Tuareg del Norte, y Mahatma Oueddei fue nombrado presidente. Buscando la reconciliación nacional, Oueddei nombró a Habré como Ministro de Defensa, no obstante, molesto por la influencia libia en Chad, este último consiguió apoyo de Estados Unidos para expulsar a las fuerzas libias de su país y derrocar a Oueddei en 1982.  París cambió de opinión, cuando en 1984-1985 grupos guerrilleros marxistas, apoyados por la Burkina Faso del Capitán Thomas Sankara, estaban a punto de tomar el poder en Chad. Washington y París unieron sus fuerzas para apoyar a Habré y financiaron sus fuerzas armadas para la lucha “anticomunista”. Habré tuvo vía libre para el genocidio y por ello le valió el apodo del “Pinochet africano”.  Se estima que durante su mandato más de 40.000 personas, principalmente marxistas, fueron masacradas y otros cientos de miles de disidentes torturados y asesinados.

Para 1983 las tropas libias habían sido expulsadas de Chad, a excepción de unos territorios al norte, donde los rebeldes Tuareg seguían activos, y tomando posiciones más islamistas yihadistas. Para 1987, los efectivos libios fueron expulsados de Chad y la guerra terminó. No obstante, su victoria significó el fin de la ayuda occidental, y la situación política de Habré se volvió frágil. Esto fue aprovechado por el grupo étnico Zaghawa, los “árabes afrancesados”, y el 1º de diciembre de 1990 Idriss Déby Itno, un general Zaghawa, lo depuso. Habré huyó a Senegal y Déby se proclamó presidente. Comenzaba una nueva dictadura.

Rebeldes del norte de Chad que combaten contra la dictadura de los Déby Itno.

Los negocios petroleros en Chad fueron vitales para el nuevo régimen. Corporaciones estadounidenses, francesas, neerlandesas y belgas invirtieron en la explotación de petróleo del oeste del país, cerca de Darfur, frontera con Sudán, y apoyaron a Idriss Déby Itno. Los “árabes afrancesados” dominaron la escena política y comercial  del país, generando nuevas rivalidades internas. La industria del algodón, famosa en el país por exportar a Occidente, quedó en manos de los Zaghawa y de la familia presidencial de Idriss Déby Itno.

En enero de 2013, Chad envió tropas al norte de Malí para participar en la “Operación Serval”.​ Idriss Déby luego describió lo que está sucediendo en el norte de Malí. Esta acción en Malí, o en la República Centroafricana y Nigeria contra Boko Haram, le valió a Idriss Déby un fuerte apoyo de Francia y Estados Unidos. En 2016 el Banco Mundial da un préstamo de 222 millones de dólares para un proyecto considerado polémico para bombear petróleo en Chad y enviarlo por tubería a Camerún. Mientras tanto, su régimen perseguía a opositores civiles y entabló una guerra sin cuartel contra los rebeldes del FACT.

Antes de su muerte, Déby se enfrentaba a un creciente descontento público por su gestión de la riqueza petrolífera de Chad y a la represión contra sus opositores. Sin embargo, en los resultados electorales anunciados el lunes 19 de abril último, Déby obtuvo el 79% de los votos. “Sé de antemano que voy a ganar, como he hecho en los últimos 30 años”, dijo el presidente antes de las elecciones.

Pero su muerte es un golpe para Francia, que consideraba a Déby como un importante aliado en la lucha contra el llamado “extremismo islámico” en África. De hecho, el país europeo había basado sus “operaciones antiterroristas” en el Sahel en la capital chadiana, Yamena.

Los franceses van a seguir apoyando a los Déby Itno, garantes de las riquezas petroleras para Occidente. Pero los grupos rebeldes del Norte no se rinden y están surgiendo nuevas facciones guerrilleras entre los Sao, los Sara y los Gorane, ya que no tienen derechos políticos posibles. Mucho menos ahora, con este “gobierno de transición” a manos de Mahatma Idriss Déby, conocido como el “Baby Doc” del Chad, o el “Carnicero de Yamena”.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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