Revolución Sandinista de Nicaragua: 43 años de un triunfo popular antiimperialista

Revolución Sandinista de Nicaragua: 43 años de un triunfo popular antiimperialista

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El 19 de julio de 1979 triunfó en el país centroamericano la última Revolución armada de América Latina y el Caribe. Con el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional se puso fin a 45 años de destrozos bajo el yugo de la dictadura militar somocista, que fuera sostenida por Estados Unidos.

La rebelión fue encabezada por fuerzas de la guerrilla de izquierdas, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que contó con un amplio respaldo popular, depuso al corrupto dictador Anastasio Somoza Debayle, hijo de Anastasio Somoza, y tomó el poder en julio de 1979. Los nuevos gobernantes trataron de introducir cambios políticos, sociales y económicos. El gobierno revolucionario consiguió llevar a cabo parcialmente la reforma agraria y estableció programas de alfabetización y un plan sanitario.

Sin embargo, su gestión se vio obstaculizada por su inexperiencia, los graves problemas económicos y la fuerte oposición de Estados Unidos. A mediados de la década de 1980, los esfuerzos del gobierno estuvieron dedicados casi por entero a combatir a los rebeldes contrarrevolucionarios (la llamada contra) que, apoyados por Estados Unidos, intentaron tomar el poder. En 1990, cuando el país se hallaba al borde del colapso económico, los sandinistas perdieron las elecciones generales.

 Esto supuso el fin de un experimento revolucionario que, sin embargo, dejó una profunda huella en el país.

Tras un fin de semana de celebraciones previas, con caminatas y caravanas, el FSLN se alistó para una gran fiesta anual, la de este 19 de julio, que rememora la fecha de la Revolución en la bella Nicaragua. En 2007 Daniel Ortega, histórico comandante sandinista (que primero fue parte de la Junta de Gobierno en 1979-1985, y posteriormente como gobernante electo en1985-1990), se convierte en presidente de Nicaragua y desde entonces el país centroamericano está en la senda del antiimperialismo y la soberanía nacional y popular, resistiendo ataques de Estados Unidos, la derecha local y el cipayismo regional latinoamericano.

A desalambrar y a organizar

A desalambrar y a organizar

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Distintas fueron las reacciones de los países del continente ante la negativa de Washington de convocar a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la próxima Cumbre de las Américas. EEUU y una encerrona compleja de resolver.

En un artículo recientemente publicado por el analista Jorge Majfud, el autor utiliza el concepto “síndrome de Hiroshima” para referirse a la condescendencia que tienen muchos gobiernos de la región con el victimario histórico del barrio: EEUU.

Al menos para quien suscribe, un concepto tragicómico pero que de alguna manera explica la actitud lacaya de sectores de cada uno de nuestros países que rinden pleitesías al imperio del norte cada vez que pueden, pese a que éste es el mayor saqueador, represor y violador de derechos humanos del mundo.

Majfud define a este síndrome señalando que producto de la impunidad norteamericana, la cual afirma es la madre de todas las corrupciones, ha reforzado este flagelo por el cual “todos los años los japoneses le piden perdón a Washington por las bombas atómicas que le arrojaron sobre ciudades llenas de inocentes”.

Si bien el autor hace referencia a la falta de voluntad política de los gobiernos nuestroamericanos para exigir reparaciones históricas por los daños acaecidos por el imperio del norte, vale también para explicar (en parte) la actitud vasalla de algunos gobiernos.

Algo está cambiando

Lo cierto es que desde hace al menos dos décadas, la influencia de EEUU sobre nuestro continente ha ido cambiando. Ese poder omnipresente y universal del que se vanagloriaba el gigante del norte, ya no es lo que era. Países como Rusia y China lo han puesto en crisis, ayudados por errores grotescos oficiados por quienes se creyeron y se siguen creyendo, los guardianes de la libertad y la democracia.

Sin ir más lejos, y es algo que ya hemos analizado en estas líneas editoriales, la guerra que se vive en Ucrania es parte de una multiplicidad de iniciativas lanzadas por los norteamericanos para intentar revertir su debacle. Si lo lograrán o no, dependerá de múltiples factores que no se analizarán en estas líneas.

El pasado reciente

En este marco, lo concreto es que Nuestra América fue históricamente la reserva estratégica del imperio norteamericano (hecho que también se ha analizado en oportunidades anteriores), pero ese control sobre nuestro continente se vio interrumpido a inicios de siglo con la llegada de gobiernos populares que pusieron en tensión el dominio norteamericano. Lula y Dilma, Chávez, Fidel, Néstor y Cristina, Correa, Evo, Ortega, Mujica, Lugo, Zelaya y tantes otres, trabajaron en pos de la unidad continental y de mayores grados de independencia y soberanía.

Con sus más y sus menos estos compañeros y compañeras hicieron un camino común para dejar de depender de los dictados del norte, más allá de que en cada uno de nuestros países continuaron las operaciones y desestabilizaciones de parte de sectores de la oposición política, de los medios hegemónicos de (in)comunicación y de aparatos judiciales totalmente cooptados por el adoctrinamiento gringo.

La Cumbre de las Américas y sus repercusiones

Está claro que la situación actual, avanzada neoliberal y pandemia mediante, no es la misma que en aquel gran primer momento de tiempo nuestroamericano. Pero lo cierto es que paulatinamente empiezan a aparecer señales de que esa senda puede retomarse para dar continuidad al proyecto que comenzaran Bolívar, San Martín, Artigas y tantes otres.

Recientemente el gobierno de los EEUU amagó con no invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la próxima Cumbre de las Américas. Este evento paradójicamente lleva un nombre que tranquilamente podría haber sido utilizado por Bolívar para organizar un cónclave en pos de librarnos del yugo español (hoy norteamericano y de sus corporaciones multinacionales).

La cuestión es que ante la exclusión de estos tres países del ALBA-TCP, las reacciones no se hicieron esperar: AMLO, durante su reciente gira por Centroamérica, salió al cruce y dijo que no asistiría si había exclusiones. A posteriori se sumaron Bolivia, Antigua y Barbuda, Honduras y Argentina, que si bien no negó su participación sí manifestó su descontento ante tamaña desvergüenza.

Ante la posición diplomática de varios gobiernos del continente, desde la Casa Blanca salieron a intentar bajarle la espuma al asunto argumentando que aún no estaban definidas las incitaciones finales ¡Patrañas! Ante la reacción a las exclusiones se vieron ante la siguiente encerrona:

EEUU tiene elecciones de medio término en noviembre de este año. Los republicanos (según las encuestas) tienen muchas chances de sacarle el control de ambas cámaras a los “demócratas” y Biden no acierta una sola de todas las políticas lanzadas para recuperar su imagen dentro del país.

Si invita a Cuba, Venezuela y Nicaragua mostraría una suerte de debilidad ante países que eligieron defender su soberanía ante cualquier presión, y los republicanos, sobre todo en Florida (estado electoral clave) podrían hacerse un festín. De excluir a estos países, México, Bolivia, el Caricom en pleno y vaya une a saber qué otro país más, podrían no asistir al evento, lo cual daría muestras de la clara pérdida de influencia de los EEUU en el continente.

Cuestiones paralelas

A este escenario hay que agregarle la cada vez más importante inversión no occidental, sobre todo china y rusa, en muchos países de la región. Inversiones que, si bien no son tan importantes como en otras partes del mapa, tienen la particularidad de no tener contraprestaciones leoninas como las norteamericanas, lo cual las hacen más atractivas para los gobiernos del continente.

Como si fuera poco, este año hay elecciones en dos países claves del sur del continente: Brasil y Colombia. En ambos hay muchas posibilidades de que ganen proyectos populares que, con sus limitaciones y las complejas situaciones internas, serían un revés importante en la influencia norteamericana.

Como si fuese poco, recientemente mandataries de alto vuelo nuestroamericano como Cristina Fernández de Kirchner y Luis Ignacio Lula Da Silva realizaron discursos que marcan un camino y orientan los esfuerzos para retomar la senda de la unidad continental y el trabajo para retomar márgenes mayores de autonomía respecto de las directrices del norte.

CFK planteando la necesidad de readecuar las estructuras institucionales de los estados nacionales ante la falta de herramientas para controlar a los sectores de poder reales (los privados de varias índoles), y Lula hablando no sólo de recuperar las experiencias integracionistas como el Mercosur, UNASUR, la CELAC y los BRICS; sino proponiendo la creación de una nueva moneda (el SUR) para dejar de depender del patrón dólar (impuesto a punta de fusil y bombardeos por Washington).

Qué hará EEUU ¿priorizará el escenario doméstico para intentar no perder por paliza en las elecciones de medio término o su imagen a nivel internacional como mandamás de las Américas?

Qué harán los gobiernos de la región ¿Seguirán manifestando su síndrome de Hiroshima o tomarán el camino iniciado por Bolívar y San Martín, luego retomado por Chávez, Fidel y otres mandataries?

Por lo pronto, más allá de lo que hagan nuestros gobiernos, nuestra tarea como puebles es hacer caso a la canción: ¡A desalambrar!… ¡y A organizar!

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Ralph, Alberto y el Caribe insular progresista en la CELAC 2021

Ralph, Alberto y el Caribe insular progresista en la CELAC 2021

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En agosto de 2021 Ralph Gonsalvez, Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, se colocó como líder fuerte de los países latinoamericanos más rebeldes dentro de la Patria Grande. Hace veinte años que es gobierna en San Vicente y las Granadinas, una isla con un pequeño archipiélago que suman 390 kilómetros cuadrados. A Gonsalves también se lo conoce en La Habana como “Camarada Ralph”, y es un ídolo en la izquierda caribeña anglófona y francófona.

Gonsalves es un estudioso del marxismo-leninismo, un aliado de Cuba, Venezuela y Nicaragua. San Vicente y las Granadinas integra el Commonwealth, y la corona británica siempre se ha caracterizado por su pragmatismo cuando se trata de las relaciones internacionales. De hecho, Londres no ha podido detener el avance de Gonsalvez.

Cuando México estaba en la organización de la VI Cumbre de la CELAC, en ese agosto Ralph fue presentado por Nicaragua como candidato a ser el presidente del bloque. Todo para bloquear la presidencia argentina de Alberto Fernández. Se trata de un foro regional que tiene ausente a Estados Unidos y Canadá, y que Brasil soslaya sin eufemismos. El reglamento de la CELAC establece que su titular será designado por consenso.

Pero los roces diplomáticos con Nicaragua pusieron en jaque a la cancillería argentina. Caracas y La Habana apoyan a Managua, y, por ende, a la candidatura de Ralph. México, Colombia, Chile, Uruguay, Ecuador y Paraguay, por ejemplo, respaldaban la candidatura de Alberto Fernández, pero sin el apoyo de Nicaragua y San Vicente y las Granadinas, su aspiración política se convertirá en una nueva derrota diplomática. Y así fue.

Gaston Browne, premier de Antigua y Barbuda, Timothy Harris, premier de San Cristóbal y Nevis, y Roosevelt Skerritt, premier de Dominica, tres líderes progresistas en el Caribe insular anglógono que son aliados de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Cuba, Venezuela y Nicaragua lo quieren a Ralph. Gonsalves, por su parte, conoce la Argentina. Fue condecorado por el ex canciller Héctor Timerman con la Orden del Libertador General San Martín en el grado de Gran Cruz, a principios de octubre de 2013. Y cada vez que se encuentra con un funcionario del Frente de Todos repite su muletilla con efusiva sonrisa caribeña: “¿Cómo anda mi amiga Cristina?” Ralph y Alberto Fernández hablaron por teléfono muchas veces desde aquel 21 de agosto. Fue una conversación cordial que no llegó a nada.

Por su parte, otros líderes caribeños progresistas se sumaron a Ralph, apoyando a Nicaragua. Roosevelt Skerrit, Primer Ministro de Dominica, un aliado a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Skerrit se dice asimismo “fidelista” y es amigo también del presidente nicaragüense Daniel Ortega. Arduo defensor del ALBA, también sufrió los embates de la OEA, que lo quería voltear en las elecciones de 2019. Su osadía rebelde, tan similar a la de Ralph, lo llevó a enfrentarse con Estados Unidos y la OEA de Luis Almagro. En las elecciones de 2019 Roosevelt Skerrit iba por un nuevo mandato como Primero Ministro. Para ello necesitaba ganar la mayoría de los escaños del Parlamento.Desde inicios del año 2019 la OEA deslegitimó la convocatoria a elecciones generales y apoyó el llamado de la oposición derechista para frenar los comicios en Dominica. Por ello, Skerrit apoyó a Nicaragua. Saben eso de los ataques de la OEA injerencista.

En el día 17 de septiembre pasado, en las Bahamas, ganaba otro progresista, Phillip Davis, amigo de Ralph y que no dudó en apoyarlo. Por otra parte, está la dirigente socialista Mia Mottley, Primera Ministra de Barbados, otra amiga de Ralph. Una de las metas a cumplir durante su mandato en Barbados es la ruptura con la monarquía británica de la Commonwealth, y el establecimiento de una república parlamentaria en noviembre de 2021, cuando se cumplan 55 años de la independencia del país, para poder así dejar el pasado colonial atrás y tener un jefe de Estado propio barbadense. Toda una demostración.

Ralph también sumó puntos con Santa Lucía. Desde el 28 de julio pasado gobierna otro líder progresista y amigo de Ralph. Philip Pierre es el Primer Ministro de Santa Lucía y lo primero que hizo fue restablecer relaciones diplomáticas con Venezuela. Toda otra demostración. Pierre obtuvo un triunfo aplastante, logrando 13 de los 17 escaños parlamentarios del país. Prometió romper con el orden neoliberal local y no dudó en apoyar a Cuba, Venezuela y Nicaragua en la CELAC.

Mia Mottley, primera ministra de Barbados, junto a Ralph Gonsalves, premier de San Vicente y las Granadinas. Ambos son referentes del progresismo caribeño aliado a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Otro aliado a Ralph es Gaston Browne, Primer Ministro de Antigua y Barbuda. Ralph y Browne señalaron a “Almagro como enemigo de las fuerzas democráticas y progresistas del continente”.En 2014, comenzó a liderar el Partido Laborista de Antigua y Barbuda, con el que resultó ganador de las elecciones generales del país, con un total de 14 de los 17 escaños, cuyo partido volvió al poder después de 10 años. Amigo de Cuba y Venezuela, no dudó en apoyar a Nicaragua.

Del grupo de amigos de Ralph, el más moderado es Timothy Harris, Primer Ministro de San Cristóbal y Nevis. Líder del Partido Laborista del Pueblo, Harris es premier desde 2015 y siempre ha manifestado ser respetuoso con Cuba y Venezuela. Hubo visitas de Nicolás Maduro a Baseterre (en 2015 y en 2018), capital del país, y los médicos cubanos llegaron para ayudar al sistema de salud. Harris también apoyó a Nicaragua, siguiendo a Ralph, con quien tiene una larga amistad.

Finalmente, Alberto Fernández no puso convertirse en presidente temporal de la CELAC el sábado 18 de septiembre pasado en México. El por entonces canciller Felipe Solá pensaba en darle allí al presidente Alberto Fernández un “triunfo” en política exterior, luego de meses de negociaciones para lograr la presidencia del organismo a partir de 2022. En el anochecer mexicano se enteró de que esta sería su última misión, y que el lunes 20 de septiembre será reemplazado por Santiago Cafiero, desplazado también anoche de la Jefatura de Gabinete y derivado hacia la Cancillería. Enojado, decidió no ir a las deliberaciones y presentó su renuncia por mail. Horas después, Argentina también se quedó sin la presidencia del organismo.

Furioso, Solá derivó la presidencia de la delegación en el subsecretario de política latinoamericana, Juan Valle, quien dijo en la cumbre que Argentina no se mete en los asuntos internos de Nicaragua. El gobierno nicaragüense de Daniel Ortega repetía por escrito que no apoyaría la candidatura argentina, más allá de que su candidato Ralph bajó su postulación días atrás para no romper la CELAC. Pero la crisis de gabinete argentino llegó a oídos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Volvieron a levantar la idea de la candidatura de Ralph y así opacar a Alberto Fernández. Todo quedó en que no hubo consenso. Habrá que esperar… O habrá que ver cómo sigue el gobierno argentino de acá a noviembre…


Ver también:
https://revistatrinchera.com/2021/06/25/roosevelt-skerrit-el-gobernante-izquierdista-caribeno-de-dominica/
https://revistatrinchera.com/2021/08/06/golpismo-en-san-vicente-y-las-granadinas/
https://revistatrinchera.com/2020/10/29/san-vicente-y-las-granadinas-clima-electoral-y-fortalecimiento-de-la-patria-grande-desde-el-caribe/

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

¡Viva la Revolución Sandinista de Nicaragua!

¡Viva la Revolución Sandinista de Nicaragua!

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La rebelión fue encabezada por fuerzas de la guerrilla de izquierdas, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que contó con un amplio respaldo popular, depuso al corrupto dictador Anastasio Somoza Debayle, hijo de Anastasio Somoza, y tomó el poder en medio de una fiesta de masas a lo largo y ancho de la patria de Sandino.

Los nuevos gobernantes trataron de introducir cambios políticos, sociales y económicos. El gobierno revolucionario consiguió llevar a cabo parcialmente la reforma agraria y estableció programas de alfabetización y un plan sanitario; sin embargo, su gestión se vio obstaculizada por los graves problemas económicos y la fuerte oposición de Estados Unidos.

A partir de 1981, el gobierno de Ronald Reagan incrementó progresivamente su apoyo a la contra. Se enviaron más de 300 millones de dólares en ayuda y equipamiento, y los contrarrevolucionarios recibieron formación militar desde 1982 hasta 1990. Estados Unidos también impuso un embargo comercial sobre Nicaragua y bloqueó los préstamos de muchas instituciones financieras internacionales.

El gobierno sandinista logró ganar las elecciones democráticas en 1986, eligiendo presidente a Daniel Ortega Saavedra. Cuba y la Unión Soviética ayudaron a Nicaragua sandinista frente a las agresiones yanquis, pero la guerra imperialista socavó los esfuerzos del gobierno de Ortega.

La Revolución provocó cambios profundos y duraderos en Nicaragua. La dinastía somocista, que había gobernado el país como una hacienda privada durante 40 años, fue derrocada, y la poderosa Guardia Nacional formada en Estados Unidos fue desarticulada. El nivel de analfabetismo se redujo significativamente y los grupos marginados, como las mujeres, los jóvenes y la población rural participaron más activamente en la vida del país.

En 1990, cuando el país se hallaba al borde del colapso económico, los sandinistas perdieron las elecciones generales; esto supuso el fin de un experimento revolucionario que, sin embargo, dejó una profunda huella en el país.

Luego de años de crudo neoliberalismo desde 1990, los sandinistas regresaron al gobierno en enero de 2007 de la mano del histórico comandante Ortega, que sigue al frente de Nicaragua. Hoy, los enemigos de ayer siguen atacando a la Patria de Sandino, que resiste. Y este 19 de julio de 2021 el pueblo sandinista de Nicaragua celebrará un nuevo aniversario de la Revolución reafirmando su soberanía frente al imperialismo bajo la presidencia de Ortega.

Nicaragua: una pieza clave en las intenciones geopolíticas del imperio

Nicaragua: una pieza clave en las intenciones geopolíticas del imperio

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Para nadie debería ser novedad que Centro América y el Caribe son una zona estratégica para la geopolítica de los EEUU. Es más es algo que de manera disimulada (a veces ni siquiera eso) dicen o demuestran en sus declaraciones públicas o sus visitas oficiales.

Recientemente la vicepresidenta norteamericana, Kamala Harris, realizó una gira por México y Guatemala para relanzar programa de “ayuda” para intentar resolver el problema de la migración que se genera desde el llamado “Triángulo Norte” hacia los EEUU.

No será materia de análisis en estas líneas, pero la corrupción, el fomento de grandes negocios para sus empresas multinacionales y el sostén de gobiernos títeres han sido y sigue siendo una política estratégica de las diferentes administraciones norteamericanas. Sos tuvieron golpes de Estado como el de Mel Zelaya en Honduras, el fraude electora en ese mismo país. De igual manera sostienen y han hecho cuantiosos negocios con las administraciones guatemaltecas.

Guatemala, Honduras y El Salvador son los tres países que componen ese famoso triángulo. Hoy con algunas asperezas con el último, dado que Bukele fue más allá y comenzó a construir una verdadera autocracia controlando todas las esferas del poder público, además de estar denunciado por pactar con las “maras”, grupos pandilleros que a base de violencia controlan parte del territorio del país.

Pero en la región siempre hubo dos países que le fueron difíciles de controlar: Cuba y Nicaragua. Quizás el caso de Cuba es más conocido y ha tenido más difusión a nivel mundial por lo que implicó Fidel Castro para la izquierda en todo el mundo. Lo parece que se olvida es que el heroico pueblo nicaragüense ha sido agredido por los EEUU en infinidad de ocasiones, y en casi todas se plantó y los venció.

Un breve repaso del hostigamiento imperial contra Nicaragua

Ya desde la década del 30 del siglo pasado el pueblo nicaragüense ha venido dando batalla contra la injerencia norteamericana. En aquel entonces era de la mano del mismísimo Augusto César Sandino. Un gigante que condujo un ejército de campesinos que puso contra las cuerdas a la dictadura de la familia Somoza.

Años después, tras el asesinato de Sandino, ese pueblo hermano retomaría la organización revolucionaria con una guerra revolucionaria que en 1979 entraría triunfante en las calles de Managua, capital del país. El Frente Sandinista de Liberación Nacional lograba un nuevo triunfo en contra de la injerencia gringa y sus lacayos.

Ese mismo año los norteamericanos demostraban de lo que eran capaces de hacer. En una operación relámpago, invadían Panamá y secuestraban a Manuel Antonio Noriega. La demostración de fuerza tenía una finalidad clara: demostrar que en pocas horas podían intervenir en cualquier país de la región y poner a su títere. Cuando Noriega no les sirvió más, simplemente lo quitaron y pusieron a otro.

Al año siguiente el FSLN perdió las elecciones generales del país a manos de Violeta Barrios Torres, más conocida como Violeta Chamorro (apellido de su pareja, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, proveniente de la oligarquía nicaragüense).

Desde ese año hasta la vuelta al gobierno del FSLN, Nicaragua estuvo sumida por políticas neoliberales de hambre y miseria que sólo beneficiaban a las familias de la oligarquía local que hicieron cuantiosos negocios con los EEUU.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional encabezado por Daniel Ortega vuelve al gobierno en 2007 y desde entonces ha transformado las condiciones materiales de su pueblo. Quitó el poder a la oligarquía local que con el paso de los años se ha vuelto cada vez más violenta.

El intento de golpe de 2018

En 2018 esa misma oligarquía, con financiamiento de organizaciones como la USAID de los EEUU orquestó un intento de golpe de Estado que costó la vida a muches nicaragüenses y daños materiales millonarios. Hasta entonces el crecimiento del país había sido sostenido en el tiempo y reconocido por el mismísimo FMI.

Derrotado la intentona golpista, las presiones internacionales continuaron, en ese momento para que se libere a quienes intentaron derrocar al gobierno Sandinista. En un gesto político para intentar pacificar al país, el gobierno de Ortega realizó una amnistía para gran parte de los golpistas, que lejos de cambiar de actitud, continuaron conspirando para intentar forzar un cambio de gobierno.

De esa manera y bajo ese historial se llega al presente donde nuevamente se lanzó una campaña feroz para intentar estigmatizar al gobierno Sandinista que encabeza Daniel Ortega. Bajo el pretexto de “encarcelar opositores para allanarse el camino hacia su reelección” una gran porcentaje de la prensa internacional repite las descalificaciones hacia el presidente nicaragüense.

Cuesta creer que medios de comunicación supuestamente compañeros ni siquiera se tomen el trabajo de revistar la larga lista de trabajos realizados que han puesto sobre la mesa las políticas injerencistas realizadas durante años por EEUU, quien trabaja en pública complicidad con ONG’s y fundaciones como la Fundación Violeta Chamorro. Instituciones que sirvieron de pantalla para financiar la construcción de medios de comunicación opositores que fogonearon la intentona golpista del 18 y que hoy están siendo investigados por lavado de dinero y por atentar contra la nación.

El dicho popular dice que “para muestra cabe un botón”. El portal “100% Noticias” fue uno de los medios que recibió financiamiento desde la USAID y por medio de la Fundación Chamorro como lo detalla la investigación realizada por el portal norteamericano The Grayzone.

La avanzada actual contra el FSLN

La avanzada contra Nicaragua toma fuerza nuevamente, esta vez encabezada por el injerencista y lacayo de los intereses norteamericanos Luis Almagro. Recomendamos la lectura del artículo de la colega Stella Calloni que hecha luz sobre la situación actual.

No son sólo las elecciones de este año y su transparencia, lo que se intenta es derrocar al gobierno Sandinista y colocar en el país a un gobierno títere de los EEUU que les sirva para recuperar el control sobre Centro América y el Caribe, su “marenostrum”. Algo que también está vinculado con la “inversión” de dinero que realizará la administración Biden para “recuperar la hegemonía en la región” y que tan bien relata el colega Aram Aharonian

Cualquier discusión sobre lo que acontece en Nicaragua debe, necesariamente, que partir de este contexto. Caso contrario se cometerá el error de condenar a todo un pueblo a la opresión y la miseria planificada de la mano de la OEA que encabeza Almagro y de la administración norteamericana en manos del “Demócrata” Joe Biden.

Para finalizar estas líneas, retomar las palabras esgrimidas por el colega Sergio Rodríguez Gelfenstein en una publicación donde analiza la situación nicaragüense. Gelfenstein sostiene que cada vez que hablaba con el Comantante Tomás Borges (uno de los líderes históricos del FSLN) le decía: “Si estás confundido, fíjate siempre dónde está Fidel. Ahí hay que estar. Y Fidel nos enseñaba que había que saber en qué trinchera está el imperialismo para ponerse en la trinchera del frente“.

Fuentes:

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Washington: nuevo intento de derrocar al gobierno nicaragüense

Washington: nuevo intento de derrocar al gobierno nicaragüense

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Como suele suceder en forma crónica, por parte de las administraciones estadounidenses, Washington y sus grupos de poder, establece una presión constante a través de una política de sanciones, bajo el supuesto que el gobierno de Nicaragua representa un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. ¿Cómo puede un país de 130 mil kilómetros cuadrados, 6.6 millones de habitantes, con un PIB que lo ubica en el lugar 140 del mundo, contra una superpotencia militar, demográfica y económica ser un peligro para la seguridad de una potencia con 330 millones de habitantes, con un PIB que no lo tendría Nicaragua ni entres vidas y que constituye la principal potencia militar del mundo?

Esto es simplemente la utilización de una política hostil, apoyado por los medios de información, que más bien desinforman y manipulan, presentando a Nicaragua como un país no democrático, que acusa al gobierno de Daniel ortega de todos los males imaginables pero callan obsequiosamente, frente  a los socios de Estados Unidos y que podrían estar en la lista de gobiernos fuera de las mínimas normas democráticas como Colombia, Honduras, Guatemala, Israel, Egipto, monarquías como Marruecos, Arabia saudí, Bahrein y Emiratos árabes. Todos ellos violadores compulsivos de los derechos humanos pero que son aliados de Washington y frente a ello, el silencio es evidente.

A seis meses de las elecciones presidenciales en el país centroamericano, la política de presión contra esta nación es parte de la estrategia de los Estados Unidos para concretar un golpe suave, como suele hacerlo contra los gobiernos que le incomodan en su afán de generar una política hegemónica sin contrapeso. Y para ello no cabe duda que  ha tenido en cuenta el aparente “éxito” obtenido en el Golpe de Estado contra Evo Morales, en Bolivia en el mes de noviembre del año 2019 y que se está poniendo en práctica contra Daniel Ortega en base al uso de sanciones encabezadas por Estados Unidos, Gran Bretaña y los incondicionales de la Unión Europea. Ello, con la clásica receta desestabilizadora, que mezcla la presión política, económica y la labor de los medios de comunicación, el apoyo a Organizaciones No Gubernamentales con fondos proporcionados por instituciones estadounidenses como la USAID, la labor de zapa de la entreguista derecha nicaragüense, la labor de los servicios de inteligencia norteamericanos y el trabajo desestabilizador de la OEA y el debilitado pero siempre peligroso Grupo de Lima.

El Departamento de Estado norteamericano, está difundiendo información deliberadamente falsa sobre la situación en Nicaragua, atrayendo en ello en forma cada día más evidente a la Organización de Estados Americanos (OEA) controlada por Washington para intervenir abiertamente en lo que Washington considera “sus problemas” al sur del Rio Grande. Hasta hace unos pocos meses, el gobierno del ex presidente Donald Trump y en un curso similar llevado a cabo por la actual administración demócrata de Joe Biden, la Casa Blanca acusa sin fundamento a Daniel Ortega de retrasar un diálogo nacional interno con sus opositores políticos y oponerse cualquiera de sus “propuestas constructivas” para llevar a la república nicaragüense a la llamada vía democrática del desarrollo.

No cabe duda que el gobierno de Ortega tiene una difícil labor: generar un amplio diálogo nacional respecto a proyectos y acciones que afectan a la población y que el gobierno inteligentemente debe atraer el apoyo social: la construcción del canal interoceánico por una empresa china. Aminorar los costos sociales y ambientales de la actividad extractiva, en particular minera, que casi ha duplicado la superficie concedida. Generar una política de cuidado respecto a los monocultivos y la actividad ganadera que dejan réditos económicos pero que afectan a las comunidades. Y finalmente atacar con fuerza todo atisbo y realidad de corrupción exigido por la sociedad y que suele carcomer los apoyos de la población. (1)

Washington presiona constantemente a través de la OEA, para reabrir la cuestión de la aplicación de las disposiciones de la Carta Democrática Interamericana, que puede significar la suspensión de Nicaragua de su participación en esta organización regional. Al mismo tiempo el Secretario General de la OEA Luis Almagro no considera que tal paso sea una interferencia en los asuntos internos de Nicaragua, simplemente es parte del guion golpista.Para esta labor se está utilizando, igualmente, la labor golpista del embajador estadounidense en Managua, Kevin Sullivan, convertido en activista a tiempo completo.

Ortega ante esta labor de Sullivan denunció, en el aniversario 126 del nacimiento del héroe nacional Augusto César Sandino la intromisión del diplomático estadounidense (2) “no se meta, como se anda metiendo, postulando candidatos, presionando a partidos políticos para que acepten el candidato que quiere el yanqui. La advertencia no es sólo contra Sullivan, sino también para otros embajadores que viven haciendo reuniones en sus embajadas con grupos políticos, que les gusta meterse por todos lados y querer decidir por los de casa; el embajador Yanqui ahí anda de arriba para abajo vendiendo a sus candidatos, como que él fuera nicaragüense”

De hecho toda esta histeria alrededor de Nicaragua atestigua el fracaso inmediato de política de los Estados Unidos en América Latina así como la incapacidad de sus aliados continentales, para encarnar las ideas criminales de Washington para la creación de un aislamiento regional del gobierno de Daniel Ortega. Washington, se enfrenta a un fracaso ya de quince años intentando derrocar al frente sandinista, a pesar de los problemas económicos, disidencias, presiones, sanciones, actividades desestabilizadoras, demonización de Ortega acusaciones de nepotismo y autoritarismo que se usan en este caso y se callan con los incondicionales de Washington. Una política golpista que cuenta con el rechazo de aquellos países donde la soberanía es un escudo permanente frente a los afanes de dominio de Washington y el servicio de sus aliados . Gobiernos que se solidarizan con Daniel Ortega y el pueblo de Nicaragua, condenado enérgicamente cualquier forma de injerencia extranjera, presiones y sanciones contra un estado soberano.

Tal es el caso de Foro de Sao Paulo que ha denunciado el ilegal bloqueo impuesto a naciones como Cuba, Nicaragua y Venezuela, que constituyen en una vulneración al Derecho Internacional. El pasado 4 de mayo este Foro regional informó, desde su cuenta oficial que inicia la Campaña Bloqueo no, solidaridad sí – Nuestra América de por vida, hasta el 23 de junio, fecha de la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas de la resolución en condena del bloqueo económico, financiero y comercial en contra de las naciones latinoamericanas y caribeñas (3).

El llamado es a respetar la soberanía de los pueblos, no interferir en sus asuntos internos si ello es la muestra evidente de las ambiciones del imperialismo. El gobierno y el pueblo de Nicaragua pueden encontrar de forma independiente la solución pacífica a sus dificultades que han surgido en aras de garantizar el desarrollo socioeconómico sostenible de la sociedad, respetando las normas y principios constitucionales, con el respeto de los derechos humanos y las libertades civiles pero el combate sin cuartel contra el golpismo. Para ello también el gobierno de Ortega debe profundizar en reformas sociales que permitan satisfacer las necesidades sociales y ello implica transitar por una vía, que no sea sólo mantener un modelo que otros países de nuestra América han demostrado sus falencias.

Artículo publicado originalmente en segundopaso.es

Pablo Jofré Leal
Pablo Jofré Leal

Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. especialista en temas de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

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