Alberto Fernández participó en la Cumbre LX de Jefes de Estado del Mercosur

Alberto Fernández participó en la Cumbre LX de Jefes de Estado del Mercosur

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El mandatario argentino llegó junto al Canciller, Santiago Cafiero, cerca de las 12 del mediodía y fue recibido por su par paraguayo, Mario Abdo Benitez.

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, participó este jueves de la LX Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, realizada en el Centro de Convenciones de la Conmebol en la Ciudad de Luque, Paraguay.

El mandatario argentino llegó junto al Canciller, Santiago Cafiero, pasadas las 12 del mediodía y fue recibido por su par paraguayo, Mario Abdo Benitez, junto a su canciller, César Arriola.

En su exposición, Fernández hizo hincapié en los recursos que posee el continente latinoamericano y en la unión con la que deben gestionarse los mismos. “Entre Argentina, Bolivia y Chile tenemos la reserva de Litio más grande del mundo, ¿qué pasaría si nos pusiésemos de acuerdo para proveerle al mundo esta reserva?”, se preguntó el mandatario al iniciar su discurso.

El presidente argentino también se preguntó: “En Argentina, Chile y Uruguay tenemos la posibilidad de generar hidrógeno verde, ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo para proveérselo a Europa que hace tanto lo demanda?“. “Estamos en un continente que tiene lo que el mundo necesita, y si no nos damos cuenta que tenemos que estar más unidos que nuca, vamos a cometer el peor de los errores”, sentenció Fernández.

Posteriormente, el presidente enumeró las diversas situaciones por las que pasa cada país de la región y remarcó -nuevamente- la necesidad de que el Mercosur funcione como en la década del 2000. “Latinoamérica esta convulsionada; Argentina esta convulsionada económicamente, Chile en las vísperas de las reforma constitucional que se acerca, Colombia acaba de finalizar un proceso electoral, Bolivia sigue con su plan de desarrollo y Brasil está iniciando un proceso electoral”, destacó.

En este momento debemos concentrarnos en como mancomunamos esfuerzos, en un mundo que ha entrado en una guerra que nos sabemos cuándo va a terminar, que no sabemos cuanta pobreza va a deparar, por eso debemos unir esfuerzos para que esa guerra sea lo menos dolorosa posible para el mundo”, enfatizó Fernández.

Por último, el jefe de Estado argentino llamó a escuchar los consejos del Papa Francisco: “Sé que me ha tocado gobernar uno de los peores momento de la historia mundial, a todos los que gobernamos, pero no quiero que sea en vano, quiero que para algo sirva, para que entendamos que necesitamos estar unidos”.

Encuestan indican que Lula ganaría en primera vuelta

Encuestan indican que Lula ganaría en primera vuelta

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La encuesta fue publicada por el Instituto Datafolha, perteneciente al multimedio “Folha”, de Brasil. Los números indicaron que el ex presidente, Luiz Inacio Lula Da Silva, ganaría en primera vuelta.

El instituto de votación del grupo Folha, publicó este jueves los resultados de la encuesta de intención de votos para las elecciones presidenciales en Brasil, las cuales se realizarán este año a partir de octubre. Los números indicaron que el ex presidente, Luiz Inacio Lula Da Silva, ganaría en primera vuelta.

El Instituto Datafolha, perteneciente al multimedio “Folha”, de Brasil, develó que -según lo recabado en el censo- el ex mandatario de 76 años concentra un 47% de intención de voto, seguido por el actual presidente, Jair Bolsonaro, con el 28%. En tercer lugar quedaría el laborista Ciro Gomes, que seguiría por debajo de la línea del 10%.

Para que no exista la necesidad de una segunda vuelta, el candidato más elegido deberá sumar la mitad de los votos válidos más uno. En este sentido, a pesar de no llegar al 50% en la intención de voto, si se descuentan los votos nulos y en blanco, el porcentaje se elevaría al 53%, de manera que Da Silva se convertiría en presidente electo en primera vuelta.

Además, el instituto simuló un posible escenario de balotaje entre los dos candidatos más elegidos, donde los resultados fueron aún más favorables para el líder del Partido de los Trabajadores, con una diferencia de 57% a 34%.

Tras conocerse estos resultados, el ex mandatario compartió la publicación del medio con los datos, junto con una reflexión en su cuenta de twitter: “La nueva encuesta muestra, una vez más, que el pueblo brasileño quiere deshacerse de este gobierno trágico“.

Los números de aceptación por los dos candidatos se pueden ver inversos en cuanto a la imagen negativa, ya que un 55% aseguró que “jamás votaría a Bolsonaro”, mientras que un 35% manifestó lo mismo respecto de Lula.

Los números de aceptación y desaprobación muestran una clara brecha ideológica que está presente en toda la región. El panorama actual muestra una inclinación muy pronunciada hacia políticas de izquierda y centro izquierda, las cuales podrían acercar al continente a los años de unión regional, cuando bloques como el Mercosur, la UNASUR y la CELAC pisaban fuerte.

La hipotética victoria de Lula se sumaría a la reciente elección del referente del Pacto Histórico, Gustavo Petro, en Colombia y a la no tan reciente pero muy cercana elección de Gabriel Boric en Chile. Estos tres mandatarios podrían marcar un gran giro hacia la izquierda tras algunos años de predominio regional de gobiernos de derecha.

Parlasur: “Pepín” Rodríguez se retiró abucheado

Parlasur: “Pepín” Rodríguez se retiró abucheado

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El ex operador judicial de Juntos por el Cambio desafió a la justicia argentina y se hizo presente en la sesión del órgano deliberativo del Mercosur. Hace más de un año se encuentra prófugo en Uruguay. 

El ex operador judicial de Mauricio Macri, Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, quien se encuentra prófugo de la justicia argentina, se hizo presente en la sesión del Parlasur que se desarrolló el pasado lunes en Montevideo, Uruguay,  y tuvo que retirarse ante el abucheo y rechazo de la mayoría de les parlamentaries presentes. 

La presencia de Rodríguez Simón despertó el descontento del les miembres del Parlasur que, ante su inesperada aparición, le gritaron “Simón es prófugo” y “Entrégate”. En dicho contexto, definieron votar su destitución definitiva como legislador en el próximo plenario que se llevará a cabo el próximo jueves; se necesitarán dos tercios de les legisladores presentes para aprobarla.

La primera en repudiar la situación fue la parlamentaria por el Frente de Todos, Elena Corregido, quien enfatizó: “No podemos consentir que un prófugo de la Justicia argentina, donde existe la democracia y se respeta el Estado de Derecho, esté sentado aquí decidiendo cuestiones vitales para los países de la región”.

En la misma línea, la vicepresidenta de la Unión Cívica Radical, partido con el que Juntos por el Cambio conformó una coalición, le pidió “encarecidamente” al ex operador judicial que se presente ante los tribunales a prestar declaración en la causa que se lo imputa. En ese sentido, agregó que “en Argentina se vive un Estado de Derecho y él tiene la posibilidad de defenderse”.

En reiteradas ocasiones, “Pepín” Rodríguez solicitó el derecho a replica al grito de “no estoy prófugo”. En un momento de la sesión el presidente paraguayo del Parlasur, Tomas Bittar, le concedió el pedido, lo que despertó el enojo de la mayoría de les legisladores. En esa línea, Oscar Laborde (FdT) rectificó que “se inhiba de hablar hasta que la comisión se expida”.

Fabián Rodríguez Simón se encuentra prófugo en Uruguay hace más de un año, luego de quedar imputado en la causa que lo investiga por amenazas, extorsión y ahogo financiero al grupo Indalo. Previo a su viaje puso en conocimiento a la jueza María Servini, a quien le mostró sus pasajes de regreso, aunque nunca volvió.

Ante el llamado de la magistrada para que el imputado preste declaración indagatoria en el marco de la causa penal que lo investiga, Rodríguez pidió refugio en el país vecino alegando que es un “perseguido político”. Si bien la Comisión de Refugiados uruguaya rechazo su petición, la Justicia de Uruguay no resolvió si lo reconocerá como tal.

Actualmente “Pepín” Rodríguez cuenta con un pedido de extradición, como también un pedido de captura internacional por parte de la Interpol y la prohibición de salir de Uruguay,

El «lastre» del Mercosur, el Uruexit y los liberales uruguayos

El «lastre» del Mercosur, el Uruexit y los liberales uruguayos

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El mandatario uruguayo calificó de “lastre” al Mercosur. «Lo que no puede ser ni debe ser (el Mercosur) es un lastre. No estamos dispuestos a que sea un corset en el cual nuestro país no se puede mover, y por eso hemos hablado con todos los presidentes de la flexibilización. Uruguay necesita avanzar, nuestro pueblo nos exige avanzar en el concierto internacional».

«Si nos hemos convertido en una carga lo lamento, lo más fácil es bajarse del barco» le contestó Alberto Fernández.

Brasil, Uruguay y Paraguay se enfrentan a Argentina en tensa cumbre del  Mercosur – France 24Las reacciones en ambos márgenes del Río de la Plata no tardaron en aparecer. Los gorilas antiperonistas uruguayos vitorearon una vez más a Lacalle Pou. La primera vez había sido en su tour por todos los medios de Clarín. Si bien Uruguay pasó a ser de los peores países de Latinoamérica en combate a la pandemia, los medios hegemónicos argentinos, aliados del neoliberalismo, olvidaron al gobernante uruguayo. Hoy lo reflotan para hacerle críticas como tiros por elevación a Alberto Fernández.

En Uruguay, de este lado del charco, lo primero que surgió en las redes fue un chovinismo berreta, un nacionalismo de segunda mano. Los cuadros de primera línea de la derecha autóctona junto con periodistas y figuras mediáticas salieron en twitter en una coreografía perfecta a decir “yo, uruguayo”.

Se despertó el más elemental antiporteñismo uruguayo que no sabe más de Argentina por la televisión y piensa que Chaco, Formosa y Tierra del Fuego son lo mismo que la Ciudad de Buenos Aires. Enseguida aparecieron los fantasmas de Jorge Battlle y su “los argentinos son una manga de ladrones del primero hasta el último”, o la crítica de José Mujica hacia Cristina Fernández de Kirchner cuando dijo al lado de un micrófono abierto: “esta vieja es peor que el tuerto (Néstor Kirchner)”.

Lacalle Pou cuida mucho sus palabras y las prepara. Por eso, haber elegido “lastre” no es una casualidad. Como así tampoco la reacción en redes de sus seguidores y una campaña con el hashtag #URUEXIT, haciendo juego con la campaña por la salida, que luego se concretó, de Reino Unido de la Unión Europea que se llamó Brexit.

Lacalle Pou: “Necesitamos que el Mercosur no sea un lastre para Uruguay”. Esta estrategia se enmarca en una semana donde Argentina salió del Grupo de Lima, donde el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea se pospuso para 2023, donde Uruguay cada día rompe récord de contagiados por covid-19.

La cortina de humo es perfecta y es calco de la táctica del Brexit, sumado a que este deseo ya lo había planteado Luis Alberto Lacalle, padre del actual Presidente  y del Mercosur, en la campaña presidencial de 2009.

Ni lerda ni perezosa, la Academia Nacional de Economía, reducto del liberalismo a ultranza en Uruguay, salió a respaldar al gobierno. La Academia está presidida por María Dolores Benavente, abonada de los think tanks uruguayos y una de las alumnas preferidas de Alejandro Vegh Villegas, ministro de Economía en la dictadura por dos períodos.

Su vicepresidente es Ignacio de Posadas, quien fuera ministro de Economía y Finanzas entre 1992 y 1995, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle. El “Chicago-boy” Carlos Steneri, fue uno de los responsables de la negociación del canje de deuda tras la crisis de 2002, también integra el Consejo Directivo.

En 2005, al comienzo de la primera presidencia frenteamplista, Steneri fue designado Director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas, cargo que ocupó hasta el 2010. Aquí vemos cómo el liberalismo ha impregnado al progresismo desarrollista y que la visión de la deuda sigue siendo monolítica, no acorde a los intereses nacionales. 

En el diccionario de la burguesía uruguaya no existe la palabra integración. Simplemente hay que liberalizar las economías y el dios Mercado resolverá los desajustes del propio sistema, pero poco y nada se habla de las desigualdades.

La burguesía uruguaya es un caso interesante para estudiar. Nunca en la historia ha promovido siquiera una industrialización y un desarrollo productivo dentro de un marco capitalista, para el crecimiento del país. Siempre hemos sido furgón de cola, con resabios de un feudalismo colonial. El capitalismo uruguayo es deforme y dependiente.

Esta “suicida flexibilización” como bien apuntó Aram Aharonian, servirá para condenar cincuenta años más a Uruguay a ser un país agroexportador, donde se sucedan temporadas buenas y malas según las commodities. Si las materias primas van al alza, será un veranillo… que pronto será un invierno desolador cuando el precio de estas vuelvan a caer. Winter is coming, dirían los ingleses…

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Cuidar la industria nacional no es la peor abdicación de política exterior, es soberanía

Cuidar la industria nacional no es la peor abdicación de política exterior, es soberanía

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Por Miranda Cerdá Campano*

En una nota publicada en Infobae, Diego Guelar, ex embajador argentino ante la Unión Europea y en Brasil durante los mandatos de Carlos Menem, en Estados Unidos durante el gobierno de Eduardo Duhalde y en China durante los cuatro años de macrismo, afirma que la “salida del Mercosur es la peor abdicación de política exterior”.

En los renglones siguientes, Guelar asegura que Argentina “volvió a los paradigmas ideológicos vigentes entre 2003 y 2015” y otra sarta de estupideces infundadas como que el primer paso en falso que dio el organismo fue “incorporar a Venezuela”.

En primera instancia estaría bien contarle que Argentina no se retiró del Mercado Común del Sur y en segunda instancia, comentarle que cuidar la industria nacional, aún más en este contexto de pandemia, no es ni la peor abdicación de política exterior ni un paradigma ideológico: es una decisión soberana.

Hace algunos días, Argentina se retiró de las negociaciones que venían llevando adelante los países del Mercosur para acordar un tratado de libre comercio con Corea del Sur, Singapur, Canadá, India y el Líbano.

El presidente Alberto Fernández y el ministro de Relaciones Exteriores Felipe Solá concluyeron que las negociaciones que se estaban realizando eran perjudiciales para el país, porque se trataba de acuerdos de libre comercio con países que producen bienes que compiten directamente con la industria local. La conclusión fue que, en este escenario aún más complejo por la pandemia del coronavirus, esto podría resultar letal para la producción nacional.

Foto tomada de http://www.tradenews.com.ar

Rápidamente, los medios hegemónicos de comunicación salieron a plantear que Argentina había abandonado el Mercosur y que la decisión era ilegal. Como no podía ser de otra manera, porque hasta en este contexto tienen que boicotear todo con sus trolls, la mesa directiva de Juntos por el Cambio difundió un comunicado rechazando la medida.

“La irresponsabilidad de los que nos critican hoy ya quedó demostrada. Hablamos con los países hermanos de la Argentina real, no de la que solo estuvo en las cabezas de los CEO que nos endeudaron para que se fugara la plata”, dijo Solá, y en esta oportunidad -porque cabe señalar que para hablar sobre Venezuela no fue muy responsable- estuvo acertado.

Parece necesario volver a señalar que los que piden tratados de libre comercio del Mercosur con otros países no pueden destacar un solo beneficio para el trabajo argentino y ya quedó demostrado en las primeras negociaciones del acuerdo Mercosur – Unión Europea, que comenzó a tratarse durante el año pasado.

En un contexto extremadamente complejo como el que nos atraviesa por la pandemia del coronavirus, nuestra industria, nuestros servicios y también nuestros empleos afrontan una gran incertidumbre. “¿Es el momento para aceptar una aceleración de los acuerdos de libre comercio? ¿Con qué consecuencias?”, se preguntó Solá.

Y la respuesta parece un tanto obvia para quienes todos los días imaginan un mundo más justo, pero quizás no para el Canciller. Está claro que este no es el momento de aceptar acuerdos de libre comercio, pero también está claro que nunca lo será para los países del Tercer Mundo mientras exista el sistema capitalista. Mientras seamos parte de un orden económico y político global por siempre desigual, la negociación económica entre desiguales proporcionará desigualdades en la capacidad de negociación en favor de las economías más fuertes.

Esto no se basa en una especulación: hay casos de otros países que firmaron Tratados de Libre Comercio con Corea del Sur hace pocos años, como Colombia, Perú y Chile. Las organizaciones sociales y sindicales colombianas denunciaron que este tratado profundizaría el déficit comercial y pondría a Colombia en el lugar de proveedor de productos primarios contra la importación de productos manufacturados con alta tecnología incorporada.

La industria de electrodomésticos colombiana denunció que tras iniciarse el TLC, la importación de productos con cero aranceles desde Corea del Sur estaba afectando fuertemente al sector, especialmente a empresas medianas y pequeñas y con ello, al empleo. Algo similar pasó con Perú y Chile. Cuando entraron en vigencia sus TLC con Corea, las exportaciones subieron, pero las importaciones crecieron el doble.

Ya lo dijo el Che Guevara en un discurso pronunciado el 24 de febrero de 1965 en el Segundo Seminario de Solidaridad Afroasiática, realizado en Argel: “¿Cómo puede significar beneficio mutuo vender a precios de mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimiento sin límites a los países atrasados y comprar a precio de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente?”

El acuerdo con la Unión Europea sigue vigente

Pese a abandonar las negociaciones con Corea del Sur, Singapur, Canadá, India y El Líbano, Argentina también confirmó que no habrá cambios en las que están próximas a cerrarse o que ya se anunciaron, como el acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE) y con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).

Aun en este contexto de intervención de los Estados en las economías, sigue habiendo una enorme cantidad de negociaciones de Tratados de Libre Comercio que no son puestos en cuestión y muchas veces estas negociaciones siguen por videoconferencia con la participación de parlamentarios y representantes comerciales, sin información ni debate público porque el contexto ayuda para que todo se haga rápido y tras bambalinas.

Foto tomada de http://www.conclusión.com.ar

El acuerdo Mercosur-UE también tiene que suscitar la atención del Gobierno argentino porque puede tener un fuerte impacto en la seguridad sanitaria del país. No nos olvidemos que el acuerdo con la UE cuenta con un capítulo de apertura de compras públicas en el cual se obliga al Estado a generar licitaciones públicas abiertas y poner en el mismo nivel a los laboratorios nacionales con las mega-corporaciones farmacéuticas europeas.

En este sentido, y de acuerdo con un reporte[1] escrito por los investigadores Luciana Ghiotto y Javier Echaide, lo que ya está probado en otros países es que la liberalización de compras públicas lo que ha hecho es concentrar el poder en estas farmacéuticas y encarecer el precio de los medicamentos.

La profundización del principal modelo extractivo ya se puede observar como consecuencia de acuerdos comerciales firmados por la UE con países latinoamericanos. La diversificación económica prometida que vendría con estos acuerdos nunca sucedió, pero sí la explotación de nuestros bienes comunes y la dependencia de la exportación de materias primas y productos agrícolas. El Mercosur podría sufrir una mayor desindustrialización y la exacerbación de las consecuencias ambientales y sociales negativas que derivarían de la profundización de un modelo productivo basado en monocultivos y la explotación de minerales.

Este tipo de acuerdos comerciales no solo favorecen la diversificación de las exportaciones, sino que también impulsan la concentración de capital en pocas manos -a menudo extranjeras- en el sector exportador. Después de la entrada en vigor del acuerdo comercial entre Chile y la UE en 2005, las exportaciones aumentaron un 23%, impulsadas por el cobre, pero las industrias nacionales solo vieron un crecimiento de las exportaciones del 2% en ese período[2].

En resumen, se muestra que los acuerdos comerciales firmados por la UE con los países de Nuestra América han profundizado la tendencia a la especialización en la producción de materias primas y la explotación de bienes comunes, sacrificando grandes partes de bosques y ecosistemas diversos, esenciales para crear un ambiente saludable y mitigar el cambio climático.

El Mercosur y la UE tienen innegables asimetrías económicas. Una vez que entre en vigor este acuerdo, se mantendrán y profundizarán las asimetrías existentes. Los sectores que se beneficiarán en ambos bloques son los que ya son más competitivos: en la UE, la industria y el sector exportador de capital, y en el Mercosur, los agronegocios.

Argentina debe salir de este acuerdo también, si no, cualquier intento por proteger el sistema productivo nacional estaría lejos de alcanzarse. No pueden tomarse decisiones sobre una negociación que se lleva adelante este año, pero no sostener una postura pública clara sobre los acuerdos que cerró el Gobierno de Mauricio Macri.

Los ganadores de siempre – Capítulo 5168435187

La mesa directiva de Juntos por el Cambio no fue la única en manifestar preocupación por la finalización de las negociaciones en varios Tratados de Libre Comercio. El Campo y la Cámara Argentina de Comercio (CAC) también se mostraron un tanto indignados por la decisión: los ganadores de siempre, como en la historia, ilustrando con discursos vagos por qué deberían respetarse sus intereses, digo los TLC.

La mesa directiva de la CAC está compuesta por empresarios de renombre como Eduardo Eurnekián, dueño de la Corporación América, y Alfredo Coto, de la cadena de supermercados COTO. Estos dos agradables sujetos integran la lista de los argentinos más ricos, a quienes se les cobraría el impuesto a la riqueza que se está discutiendo a nivel nacional.

Para que entendamos mejor el porqué del rechazo de la CAC a la decisión de cesar las negociaciones, parece necesario señalar que en varios de los TLC a firmarse, las compañías del Mercosur y los países firmantes podrían participar en licitaciones para la construcción de carreteras, aeropuertos, puentes y líneas ferroviarias en cualquiera de los países que integren el acuerdo.

Eduardo Eurnekián – Foto: Tiempo Argentino

Adivinen… La Corporación América es el mayor operador de aeropuertos en todo el mundo, y los tratados le permitirían expandir sus fronteras. Corporación América participa en al menos tres sectores económicos: aeropuertos, agronegocios y servicios en Argentina, Uruguay, Ecuador, Brasil, Italia, Armenia y Perú. Un dato no menor es que su principal asociado es Corporación América, una compañía offshore con el mismo nombre, que se basa en Panamá y aparece en los Panamá Papers. Con razón el señor Eurnekián quiere continuar con las negociaciones.

De acuerdo con un estudio del London School of Economics[3], los otros grandes beneficiados en los Tratados de Libre Comercio son los sectores ganadero, agrícola y azucarero, mientras que productores de lácteos, maquinarias y autopartes sufrirán la peor parte.

La ganadora de siempre, la por siempre beneficiada por este sistema económico desigual es la oligarquía terrateniente, aquella que cuando no es auspiciada por el gobierno de turno sale a pedir encarecidamente que el pueblo levante un cartelito que diga “todos somos el campo”, intentando imponer que los grandes propietarios de tierras en nuestro país son esforzados trabajadores que se desloman para hacer honor al lema de la Sociedad Rural: “Cultivar el suelo, es servir a la Patria”.

Cultivar el suelo sería servir a la patria si al menos se preocuparan por la pobreza que azota al 50% de les niñes argentines, en lugar de desear que la gente no coma en su país para llenarse los bolsillos con las exportaciones. Dejar el agronegocio librado a la situación del mercado no sólo es suicida, condena a millones de niñes a morir de hambre.

Sólo la solidaridad

El 5 de noviembre de 2005, en Mar del Plata y en uno de los días más lindos de nuestra historia, tuvo lugar el entierro al Área de Libre Comercio de las Américas, un acuerdo que la pintaba muy linda para nuestra región, pero que constituía un esquema para la dominación continental por parte de los Estados Unidos y el saqueo sistemático de nuestros bienes comunes, y una determinada concepción sobre las funciones de los estados nacionales, la soberanía y el desarrollo socioeconómico -que no contemplaba las desigualdades entre los países firmantes-.

Tanto en aquel entonces como hoy, el silencio sobre la deuda externa en los TLC deja demostrado que ninguna de las negociaciones se lleva adelante en pos de enfrentar los verdaderos retos para los países del Tercer Mundo, como la inequidad social y la pobreza, que son parte de la eterna deuda que azota a América Latina, por dar un ejemplo.

Es imposible que puedan integrarse economías que viven sumidas en permanentes negociaciones de deuda y que antes de emprender acciones de integración regional, deben cumplir con un ajuste fiscal sistemático que no ajusta, sino que desajusta del todo la posibilidad de avanzar en políticas y proyectos comunes.

Otro mundo es posible sólo si se avanza en una verdadera integración latinoamericana y caribeña como la que quiso Chávez con su Petrocaribe, con su Alianza Bolivariana para las Américas y sus “misiles de solidaridad”.

Foto tomada de Página 12

Por un comercio nuestroamericano que se constituya como instrumento para alcanzar un desarrollo justo y sustentable, por un trato especial que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de los diversos países y la dimensión de sus economías, por una cooperación y una complementariedad económica que promuevan una especialización productiva eficiente.

Es la hora de pensar en un mundo en el que la solidaridad sea el núcleo básico y no el lucro. La derrota definitiva de los Tratados de Libre Comercio como los conocemos y del proyecto imperialista de dominación, será una realidad cuando la integración de nuestros pueblos sea irreversible.


*Periodista, columnista sobre Sudamérica del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), redactora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón

[1] https://www.academia.edu/41691482/Study_on_the_EU_Mercosur_agreement_09.01

[2] https://ciperchile.cl/2019/01/16/el-tpp-11-y-el-desarrollo-en-chile-aliados-o-adversarios/

[3] https://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2018/march/tradoc_156631.pdf

Las presiones internacionales y la retórica anti-ambiental de Bolsonaro

Las presiones internacionales y la retórica anti-ambiental de Bolsonaro

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Por Miranda Cerdá Campano*

Los últimos incendios de la Amazonia han permitido observar el alcance de la política (anti)ambiental de Jair Bolsonaro que, desde antes de asumir como Presidente, ya se llenaba la boca hablando del fin de las sanciones ambientales, el recorte de áreas protegidas y el socavamiento de las ONG’s ambientalistas. A la cabeza del Gobierno, las promesas de campaña se cumplieron. Bolsonaro, que erróneamente enmarca la protección de bosques y los derechos humanos como impedimentos para el crecimiento económico de Brasil, es quien permite que los responsables de las actividades agrícolas y ganaderas entiendan su mensaje a modo de licencia para provocar incendios ilegales y expandir agresivamente sus operaciones en la selva.

El presidente brasileño ha hecho públicos sus intereses respecto a la Amazonia. Apenas algunos días antes del estallido del incendio en los medios de comunicación y las redes sociales, Bolsonaro afirmó en una reunión con empresarios en San Pablo que Brasil “lo tiene todo para desarrollar la región de la Amazonia” y que el estado de Roraima tendría potencial para alcanzar un desarrollo similar al de Japón “si no fuera por sus reservas indígenas” y “otras cuestiones ambientales”.

Fuente: Reuters

En reiteradas oportunidades, Bolsonaro ha criticado al Instituto Brasileño para el Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (IBAMA) como un “obstáculo para el desarrollo” y, según datos recopilados por el partido opositor PSOL, de acuerdo a registros públicos y una revisión de reportes del gobierno, al instituto se le ha recortado un 25% su presupuesto. Casualmente, entre los sectores más debilitados, se encuentra el financiamiento para la prevención y control de incendios forestales, además de haberse flexibilizado acciones contra la tala ilegal, la agricultura y minería que no cesan con la desertificación.


Temer ablandó el terreno

Durante el mandato de Lula da Silva, la política ambiental pareció revitalizarse. La disminución en los niveles de deforestación fue la muestra de que se podía proteger al medio ambiente y a las poblaciones indígenas, sin dejar de crecer en el plano económico. El programa Terra Legal, introducido por Lula en 2009, buscaba la regulación de tierras en beneficio de pequeños productores y comunidades locales.

Después del impeachment a Dilma, Michel Temer hizo lo posible por alterar el programa de manera significativa, a través de otro llamado MP 759, que ofrecía múltiples vacíos legales que beneficiaban a los usurpadores de tierras. Durante su gobierno, el ejército brasileño se encargó de pavimentar la ruta 163, conocida como “El Camino Blairo Maggi” en honor al mayor plantador de soja de Brasil, a quien Temer premió con el Ministerio de Agricultura. Pero ese no era el único galardón en su haber: Maggi, ganó el premio “Motosierra de Oro” de Greenpeace en 2005 como el mayor desforestador de cerros.

Temer preparó el terreno: aprobó diferentes decretos que facilitaban autorizaciones a empresas mineras privadas, principalmente canadienses, para la extracción de múltiples recursos de la zona amazónica.

Los pueblos indígenas, las piedras en el zapato

Los pueblos originarios y la tierra en la que viven forman un todo; es el entorno en el que todavía intentan poner en práctica la cultura del “buen vivir”; sin sus tierras, su capacidad de supervivencia, desaparece. Desde la llegada de Bolsonaro, el acoso a los pueblos amazónicos es brutal; el mismo día que el Presidente asumió su cargo, un diputado de su bancada se mofaba de las etnias indígenas: “a quien le gusten los indios, que se vaya a Bolivia”.

La explotación de la Amazonia ofrece enormes ganancias a las empresas mineras, sojeras, ganaderas, hidroeléctricas, madereras. ¿Qué pueden hacer en ese banco de oro las 305 etnias indígenas? Ya les advirtió Bolsonaro: “son como animales de zoológico que sobran y estorban”. Las agresiones oficiales a los habitantes de la Amazonia son variadas y diarias. Para el Presidente, son la razón por la que Brasil no puede desarrollar su economía y afianzarse como potencia a nivel global. La finalidad es clara: ahuyentarlos, incluso exterminarlos de ser necesario, para explotar las tierras que antes fueron selva y en las que siempre han habitado.

Antes de que se desataran los masivos incendios, una delegación indígena viajó a Ginebra para trasladar su denuncia a la ONU: “La mitad de nuestros pueblos vive fuera de su territorio. Se trata de un desplazamiento forzado, pues no podemos disfrutar de nuestro buen vivir” afirmaban en su reclamo.

A comienzos de agosto, las mujeres indígenas se movilizaron por numerosas regiones de Brasil denunciando el atropello que sufren por parte del Gobierno. Quizás, los incendios son una represalia de Bolsonaro contra del clamor de estas mujeres: un machirulo como él no puede consentir que las mujeres le griten. Mucho menos si son indias y negras.

Las presiones internacionales ¿intentos imperialistas?

Recientemente circuló en redes sociales un video en el que se muestra al entonces candidato a la presidencia, Jair Bolsonaro, aceptando abiertamente que ha tenido “aproximaciones” con funcionarios del gobierno de Estados Unidos. Lo primero que señala después de advertir que trató con ellos “algunos temas”, es que “sólo un ingenuo puede pensar que la Amazonia es de los brasileños”.

Ya instalado en la presidencia, Bolsonaro ha hecho públicas sus pretensiones de “explotar la Amazonia con Estados Unidos”, lo que refuerza la idea de que la “victoria” electoral de Bolsonaro representó un triunfo geoestratégico del imperialismo estadounidense. Que la política ambiental de Bolsonaro se asemeje a la de Donald Trump que en 2017 decidió anunciar el retiro de EEUU del acuerdo climático de París porque era tiempo de “make America great again”, no es casualidad.

Los incendios también aparecieron en la cumbre de los siete países capitalistas más industrializados. El presidente francés, Emmanuel Macron, aprovechó la situación para lanzarse como figura internacional defensora del medio ambiente. De paso, en el imaginario colectivo internacional, dejó a los países del Mercosur como incompetentes, subdesarrollados que necesitan de la tutela del mundo “civilizado” para no hacer “macanas” y anunció su decisión de oponerse al reciente acuerdo suscrito entre la Unión Europea y el Mercosur.

Las intenciones están más que claras cuando se refiere a la Amazonia como el “pulmón del planeta” y abre la puerta para la internacionalización de la región amazónica. Así operan: en el discurso, vienen a salvar los recursos naturales, son defensores de los derechos humanos y pregonan la paz. No hay que mirar mucho más allá para descubrir que los intereses son otros. Por supuesto, Macrón no habló de Japón y su cruel pesca de ballenas, de Italia y su desprecio por la humanidad frente a la crisis de los migrantes el Mediterráneo, ni de Alemania y su Bayer, propietaria de la perpetradora de las peores atrocidades, Monsanto. Sí, hacen un llamado de solidaridad con la selva amazónica, los mismos países que respaldan dictaduras, promueven y suministran armas para alimentar conflictos y destrozar Medio Oriente.

Detrás de los discursos de protección ambiental, está la intención de apoderarse de la Amazonia. Y allí también se mete Washington, como no podía ser de otra manera, para despejar el norte amazónico colindante con la reserva petrolera más grande del planeta: Venezuela. Está muy claro quién gana y quién pierde con la deforestación de la Amazonia. En ese sentido, la desidia de Bolsonaro no es insensata, tiene lógica; así como también la tiene la hipótesis de una quema deliberada.


* Periodista especializada en Sudamérica, redactora de Revista Trinchera y columnista del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata) y colaboradora de Agencia Timón
Aritz Recarlde: “La derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar”

Aritz Recarlde: “La derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar”

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Foto: Radiocut

Dialogamos con el sociólogo y docente universitario Aritz Recalde, sobre la conmemoración del paso a la inmortalidad de Perón, sobre el acuerdo UE-Mercosur y algunos temas más.


¿Qué significa que hace 45 años se nos haya ido Perón?

Perón es un símbolo de la Argentina industrial, integrada socialmente y soberana en el teatro las relaciones internacionales.  Perón se va físicamente y el país entra en una inestabilidad y que deriva en una terrible dictadura.

Con Perón se fue no solamente un hombre, sino un programa industrial, que la Argentina tenga pleno empleo. Ahora parece algo extrañísimo que 4 de cada 10 trabajadores en nuestro país sufran problemas de trabajo. En la época de Perón había pleno empleo. Técnicamente quiere decir que hay un desempleo menor al 5%.

Con la muerte de Perón se fue ese país industrial que poco a poco se fue desandando para dar lugar a las importaciones y a traer todo de afuera. Y también con Perón se fue una idea de un país integrado socialmente donde la educación era un medio de igualación, donde todos los pibes tenían el mismo acceso a la cultura y donde el centro de desarrollo nacional era el hombre. Y hoy parece que todo gira en torno de las finanzas, de la especulación, de los mercados o las potencias extranjeras.

Finalmente, Perón nos dejó una organización. El gran legado de Perón es el movimiento sindical argentino. Que tiene conciencia política del derecho de los trabajadores y de su rol fundamental en el modelo de desarrollo.

Juan Domingo Perón, ex Presidente Argentino

Una de las cosas que venimos analizando es que precisamente este gobierno liberal una de las principales cosas que quiere hacer es derribar el modelo sindical que nos dejara perón ¿no?

Mirá, la derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar. Y hay dos enemigos del liberalismo, que son las dos grandes instancias organizativas de nuestro país que son el sindicalismo y la iglesia.

Y en ambos casos (con conciencia de clase), Cambiemos, que es la expresión de las grandes corporaciones multinacionales, saben que tienen que destruir. Porque el día que le saquen el movimiento obrero organizado a nuestro país van a meter una reforma liberal, por ejemplo, laboral como hicieron en Brasil.

Modificada la constitución para dejar que existan derechos de trabajo. Y el día que le quiten a nuestro país un factor de la construcción de la cultura y de la identidad, como son las iglesias o las capillas, en sentido amplio, va a ser un país sin identidad. Un país desorganizado y sin identidad es presa de la manipulación mediática y de las grandes corporaciones que hoy manejan no sólo nuestro país, sino que manejan el mundo.

Este gobierno está presentando al acuerdo entre la EU y el Mercosur como un gran logro de nuestro país. Lisandro de La Torre en 1935, luego del pacto Roca-Runsiman y antes de que tuviéramos una argentina industrial dijo: “La industria más genuina del suelo argentino, la ganadería, se encuentran en ruinas por dos factores principales: la acción extorsiva de un monopolio extranjero y la complicidad de un gobierno que unas veces la deja ser y otras la protege directamente” ¿Por qué Lisandro De La Torre hacía estos planteos?

En 1930 hay una crisis económica muy grande. En ese marco, Inglaterra se vuelve proteccionista. Algo así como lo que está haciendo hoy EEUU con Trump. Y en ese contexto empieza a darle prioridad comercial a lo que eran sus colonias o semi colonias que era lo que se llamaba “Cromunwell”.

En ese contexto, la Argentina entra en una recesión económica muy profunda, y un sector  muy poderoso de nuestro país, que es la oligarquía terrateniente, intenta revisar las relaciones comerciales que teníamos con Inglaterra.

El presidente Justo viaja en 1932 a Inglaterra y en 1933, el hijo de Julio Argentino Roca, en condición de vicepresidente y el agregado de negocios británico que era Runsiman, firman un acuerdo que básicamente decía que se le garantiza a la oligarquía argentina, la exportación de carne (que iban a comprar los británicos) y a cambio, los británicos se garantizaba la apertura comercial de sus productos a nuestro país y nos obligaban a exportar esa carne a través de frigoríficos británicos.

La oligarquía argentina, para sobrevivir como clase, destruía al conjunto de los actores económicos de nuestro país. Un sector minoritario, por vender carne, era capaz de entregar los intereses comerciales del conjunto de nuestro país, que era sin protecciones aduaneras y le daba muchísimo poder a los británicos. Algo similar de lo que se está haciendo hoy con este pacto que está promoviendo el gobierno de Macri entre la UE y el Mercosur. Resta que lo apruebe el parlamento.

Lo que se está planteando es la apertura comercial: que nosotros eliminemos protecciones a las importaciones y productos extranjeros y que ellos hagan lo mismo, con la diferencia que ellos son un continente industrializado y tecnológicamente mucho más avanzado que el nuestro y eso implica destruir nuestra economía, para exportar productos alimenticios de los cuales Europa también produce. Una de las clausulas de este contrato es que Europa conserva clausulas fitosanitarias (aranceles) que le permitirían a los productores agropecuarios Europeos, protegerse de las exportaciones de nuestro continente.

En base a estas diferencias que marcas ¿Qué podemos esperar de un acuerdo de este tipo? ¿Lo considerás un acuerdo viable o simplemente un gesto electoral?

Hay que ver qué dice el parlamento. Hoy el oficialismo en el congreso está débil. Creo que hay condiciones para condicionarlo, modificarlo o incluso rechazarlo.

No es bueno para nuestro país y no lo digo yo, lo dicen las pequeñas y medianas empresas y distintas organizaciones que plantean que es lesivo para los intereses de todes. Por otro lado, no hay que engañarse, no resuelve muchos de los problemas de nuestro país. Argentina tiene más de 600 mil empresas, de las cuales arriba del 95% son PyMEs y en su mayoría orientadas hacia el mercado interno. Tampoco es que porque firmemos un acuerdo con la Unión Europea resolvamos un problema de la economía Argentina.

Uno podría decir que resolveríamos un problema de divisas, porque entran dólares, pero tampoco porque todo indicaría que la balanza comercial va a ser desfavorable, que vamos a comprar mucho más de lo que hacen ellos, que lo que nosotros les vendemos.

Lo creo negativo y comparto el diagnóstico de buena parte del empresariado nacional que caracterizó como una entrega de soberanía, que va a generar puestos de trabajo en Europa para que nuestro país y los vecinos del Mercosur pierdan posibilidad de trabajar; y con eso la pobreza que trae aparejada.

Fuente: Revolución Popular

Por lo que resonaba en los medios, no se firmó nada, son acuerdos de palabra y que todavía se tienen que empezar a redactar y tanto nuestros parlamentos como los de la Unión Europea tienen que ir dando el visto bueno en cada detalle. Entendemos que no nos beneficia en nada, pero sería importante que lo profundices.

Ellos tienen una norma fitosanitaria que en nuestro país no existe. La exportación de alimentos tiene un montón de normas y es lógico. En este caso todo indicaría que ellos conservarían una carta, una limitación fitosanitaria, para bloquear la importación de nuestros productos.

A nuestro país y al Mercosur no les serviría por muchas cuestiones. El principal destino de exportaciones de los productos industriales es Brasil. A Brasil exportamos autos. Podría pasar que los autos que Brasil nos compra se los empiece a comprar a la comunidad europea. Esto podría generar una modificación de la economía brasileña en desmedro de las exportaciones argentinas. Nosotros estaríamos eliminando restricciones a las importaciones de textiles, de maquinaria, de industria farmacéutica.

Hay que ser llanos, es factible que en la Comunidad Europea sean más nacionalistas que en el caso argentino. Los presidentes de esos países han evaluado que posiblemente le sirva mucho más a este grupo de multinacionales radicadas en ese continente que a la nuestra.

Acordando con lo que han dicho las Pequeñas y Medianas Empresas, creo que no es bueno para nuestra economía ni para la vida de la gente.

Pero por lo que decís podría hasta ser rechazado en el parlamento.

Eso es relativo, en condiciones adversas han conseguido aprobar hasta la reforma previsional, por eso no le cerraría las puertas. Si bien todavía falta, hay que avanzar, pero no descarto que se pueda aprobar si me baso en los antecedentes. Es un gobierno que ha conseguido apoyo hasta para votar una norma que fue muy perjudicial para los abuelos. Y es un gobierno que en los tres años y medio que tiene de gestión, tuvo minoría en ambas cámaras.

Foto: Axel Kicillof, Cristina Fernández, Alberto Fernández y Verónica Magario

Para cerrar y teniendo en cuenta que es año electoral ¿Cómo ves el cierre de listas y lo que hace a las elecciones?

Lamentablemente creo que con final abierto. Digo lamentablemente porque la gente que está en el gobierno está destruyendo la economía y está generando mucha más desigualdad. Se corporativiza, se extranjeriza y la vida de la gente se deteriora. Uno de cada dos pibes en nuestro país es pobre y con todo lo que ello trae aparejado.

Creo que el final es abierto. El gran aliado de la oposición es la crisis económica. Me parece que no ha sido del todo inteligente el armado de listas. Esperemos que la oposición tenga la capacidad de hacer una campaña inteligente, abandonar sectarismo e ir detrás de lo que es una verdadera cruzada nacional.

 Este es un momento de construir una gran unidad nacional. La Argentina todavía no tocó fondo y le puede ir mucho pero mucho peor. Para los que vivimos el 2001 coincidimos en que tenemos un poquitito más de conciencia de eso

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