Mercedes Sosa: desde el Jardín de la República 

Mercedes Sosa: desde el Jardín de la República 

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

En cada escenario, desde Tucumán hasta los teatros del mundo, Mercedes Sosa hizo de su voz un territorio de resistencia y ternura. Su canto, atravesado por la memoria popular y la militancia afectiva, sigue siendo un pacto de cuidado y dignidad que nos recuerda que cantar también es un modo de luchar.  

Su padre, Ernesto Sosa, la anotó como Haydeé Mercedes en el registro civil. Su madre, Ema del Carmen Girón, decía que él lo hizo a propósito para no ponerle Marta Mercedes, tal como ella había elegido. Nacida el 9 de julio de 1935, en San Miguel de Tucuman. Originalmente sus padres habían acordado nombrarla Marta Mercedes, pero su padre lo cambió en el registro civil. Pese a ello, su madre, su familia y sus seres cercanos nunca utilizaron su nombre legal y siguieron llamándola Marta: “Al final, puertas adentro las cosas son como las madres quieren y afuera son como la gente manda. En mi casa definitivamente soy La Marta y para la gente, definitivamente soy La Negra.”

De Tucuman al mundo: la trayectoria de una cantora inmortal 

Desde sus humildes comienzos en Tucuman, Mercedes construyó un camino singular. Nacida en la pobreza, su talento natural la llevó de cantar en velorios y en la radio local a convertirse en un fenómeno global. Su irrupción en el festival de Cosquín 1965, impulsada por la rebeldía de Jorge Cafrune, marcó un antes y un después, consolidando su estatus como la voz del folclore argentino y su compromiso con el Movimiento del Nuevo Cancionero. 

Aquel 31 de enero de 1965, Mercedes Sosa llegó al lugar, dispuesta a cantar en Cosquín, pero el comité organizador había decidido que no le darían espacio. “Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora -dijo Jorge Cafrune sobre el escenario del Festival Nacional de Folclore de Cosquín-, y voy a recibir un tirón de orejas de la comisión, pero qué le vamos a hacer, siempre he sido así, galopeador contra el viento. Le voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que, como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes  a una tucumana: Mercedes Sosa.”

La plaza Próspero Molina estalló en aplausos y ese momento fue el puntapié para ampliar su llegada. Allí interpretó “canción del derrumbe indio” con su bombo, marcando un hito en la música popular argentina. Ese mismo año Cafrune le compró 10 discos a Mercedes Sosa para que pudiera solventar la pensión donde quedarse, porque tenía lo justo. 

El éxito en Cosquín le significó de inmediato un ofrecimiento del sello PolyGram para grabar un álbum —su tercero— que salió en 1966 con el título de Yo no canto por cantar, con el que alcanzó una fama que nunca la abandonaría. 

Mercedes Sosa grabó más de cuarenta discos y dejó versiones memorables de canciones que formaban parte de la memoria colectiva: Alfonsina y el mar, Gracias a la vida, La maza, Solo le pido a Dios o Todo cambia, entre tantas otras. En cada una de sus interpretaciones logró tender el puente entre géneros, generaciones y culturas dialogando con los poetas de su tiempo y con artistas populares como Charly García, Fito Paez, León Gieco, Joan Manuel Serrat, Milton Nascimento y Caetano Veloso, entre otros. 

Entre los discos que marcaron su carrera se encuentran Cantanta sudamericana (1972), Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977), Mercedes Sosa en Argentina (1982),  Alta fidelidad (1982), Misa Criolla (1999) y Cantora (2009). 

Su trayectoria fue reconocida con numerosos premios y distinciones, entre ellos el premio Konex de Platino (1985); Ciudadana ilustre de Buenos Aires (1992); Premio Konex de Brillante (1995); Gran Premio Camu-Unesco (1995); Premio Cim-Unesco (1996); Premio Gardel al mejor Disco de Folklore y Disco del Año (1998); Simoes Lope Neto y Orden do Cruceiro do Sul (Brasil), Visitante Ilustre de Houston y del Estados de Texas (EE.UU.), Orden del Mérito (Alemania) y Orden del Comendador de las Artes y las Letras (Francia) y Premio Sarmiento del Senado de la Nación Argentina (2005), y en 2013, la UNESCO le otorgó post Mortem el título de Artista por la Paz. 

La voz de Aérica 

Durante el periodo que duró la última dictadura cívico-militar, su música fue censurada, sus discos prohibidos y ella misma fue arrestada durante un concierto en La Plata. El exilio forzado por la dictadura el 20 de octubre de 1978, tras ser detenida en pleno recital, en “El Almacén San José”, la llevó a Europa, pero lejos de apagar su voz, la convirtió en un  símbolo de la lucha por los derechos humanos a nivel internacional.

Ph: La Gaceta

Grabado en un estudio de televisión suizo a comienzos de la década de 1980, hay un registro que encuentra a Mercedes en el epicentro de un momento doloroso como lo fue el exilio que presenta una paradoja: mientras que en la Argentina la dictadura cívico-militar perseguía cualquier rastro de folklore comprometido, en Europa la cantora se convertía en una embajadora cultural de la resistencia. 

Durante toda la presentación, que permaneció oculta para el público durante más de cuatro décadas, la voz de La Negra se escucha en plenitud, acompañada únicamente por un bombo y una guitarra. Con 13 temas y 51 minutos de duración, reúne clásicos como Gracias a la vida, Como la cigarra, Duerme negrito y Canción con todos. Temas que forman parte del cancionero popular latinoamericano y que funcionan como testimonio del compromiso político y humano que atravesaba con su repertorio. 

El archivo fue recuperado en 2025, a 45 años de aquella presentación casi secreta, junto con el material, que se encontraba originalmente en formato VHS, que fue restaurado, remasterizado y que se encuentra disponible en plataformas digitales. 

El regreso

Llevaba más de tres años en el exilio cuando Daniel Gribank comenzó a mandarle señales a su entorno y a la intérprete, el retorno de “La voz de Latinoamérica” era cuestión de planificación. El primer objetivo fue reunirse con las autoridades del Teatro Coliseo de Buenos Aires, ya que al ser un lugar que depende del consulado de Italia, generaba un mínimo de protección para la artista. Tras recibir la negativa, aparecieron los hermanos Francisco y Clemente Lococo; dueños de varios teatros, entre ellos, el Ópera.

Llegaron a un acuerdo inmediatamente y desarrollaron una estrategia de comunicación poco vista en ese contexto: empapelaron la ciudad de Buenos Aires anunciando el regreso de Mercedes Sosa con diez funciones en el Teatro Ópera. Volvió a la Argentina, en febrero de 1982, poco antes de que la dictadura militar se viera obligada a iniciar el traspaso del poder a un gobierno civil, tras la Guerra de Malvinas. En esa ocasión realizó una serie de recitales históricos en el Teatro Opera de Buenos Aires que se convirtieron en un símbolo de resistencia contra la dictadura, a la vez que un hecho renovador de la música popular argentina.

La voz que transformó el folklore

Ph: Cara y caretas 

Mercedes Sosa no se definia como feminista, pero fue ella quien abrio el camino para que otras mujeres se subieran a los escenarios. Fue una de las voces más influyentes y queridas de la música latinoamericana, y su impacto trasciende de lo musical, convirtiéndose en una figura clave en la cultura, la política y la historia del continente. 

Su estilo musical combinaba la tradición folklórica con toques de música latinoamericana, además de que también incursionó en el género de canción protesta y la música con contenido social y político. Las letras que cantaba solían hablar de temas como la identidad cultural, la justicia social, la libertad, la esperanza y las raíces latinoamericanas. 

Utilizó su música como una herramienta de cambio social y amor por la cultura que aún inspira a nuevas generaciones de artistas y activistas. Mercedes Sosa siempre fue una cantora que incómodo, no solo a los sectores poderosos, muchas veces también incómodo a sus mismos colegas, porque si de algo sabía era de interpelar con el canto, las declaraciones y con sus gestos. Cada recital, cada álbum, cada entrevista, cada conferencia de prensa fue una constante toma de posición. 

Pasaron los años, los discos, los escenarios, el éxito. Sin haber sido compositora, ‘La Marta’, Mercedes, ‘La Negra’, ha dejado un pedazo de su alma en cada canción que ha interpretado. Desde Argentina al resto del mundo siempre se sintió abrazada por el público. Murió el 4 de octubre de 2009. Con una voz única, potente y tierna a la vez, su forma de cantar fue lo que convirtió a esa hija de trabajadores humildes en la enorme artista que fue, La Voz de América.

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