Irán: Los Mártires exigen respuesta

Irán: Los Mártires exigen respuesta

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El sionismo y sus cómplices representan un peligro para la humanidad. Su conducta, violatoria del derecho internacional, dotada de una política exterior agresiva, que se funda en supuestos mitos de superioridad deben ser combatidos en todos los frentes.

La impunidad del actuar del régimen israelí no puede ser aceptado y requiere tomar medidas drásticas que le pongan fin y a quienes la protegen. No sólo con relación a los 72 años de colonización y ocupación de palestina, sino también los ataques contra El Líbano, Siria, Irak, su apoyo a grupos terroristas takfirí y sobre todo su política belicista contra la República islámica de Irán. Es en este último país donde se inscribe su accionar de asesinatos selectivos como ha sido el caso, el pasado 27 de noviembre contra el físico iraní Mohsen Fajrizade, jefe de la Organización de Investigación e Innovación Defensiva (SPND, por siglas en persa) del Ministerio de Defensa de Irán. Un asesinato mediante un ataque perpetrado por un comando terrorista, en la ciudad de Absard, situada a 70 kilómetros al este de Teherán, y que tiene como principal sospechoso, precisamente al sionismo, quien, de esta forma en concomitancia con Washington y la Monarquía saudí pretenden provocar a la República Islámica de Irán.

Provocación

Una instigación, una hostilidad planeada, con objetivos precisos, para que en la agonía de la administración Trump, la nación persa entre en una vorágine de enfrentamiento, en una dinámica bélica, para así generar que el presidente electo Joe Biden, tome decisiones cuando asuma en enero próximo, que sigan estableciendo un marco de impunidad y protección tanto al régimen israelí como a la casa al Saud. Existe temor en Tel Aviv y Riad, que el demócrata Joe Biden vuelva a ingresar al G5+1 (al llamado Acuerdo Nuclear) y con ello se vuelva a hacer parte de los compromisos establecidos en el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés). Y para poder presionar ha ejecutado este vil asesinato, que se une a otros actos terroristas que han significado la muerte de 4 científicos ligados al programa nuclear iraní desde el año 2010 a la fecha[1].

El Ministerio de Defensa de Irán señaló, mediante un comunicado, que Mohse Fajrizade “resultó gravemente herido en el curso de enfrentamientos entre su equipo de seguridad y terroristas y fue trasladado al hospital donde finalmente murió al no poder resistir las heridas recibidas”. Este es un gravísimo atentado contra un ciudadano iraní, en territorio de Irán y donde las miradas de sospechas se dirigieron de inmediato al régimen sionista, su servicio de inteligencia exterior (Mossad) en concomitancia con servicios occidentales y con toda probabilidad de la monarquía Wahabita. Efectivamente, las autoridades iraníes apuntaron sus sospechas precisamente a los servicios de inteligencia del régimen sionista y es una hipótesis que comparto plenamente.

“Los terroristas asesinaron hoy a un eminente científico iraní. Esta cobardía, con serios indicios del papel israelí, muestra el belicismo desesperado de los perpetradores” denunció en su cuenta oficial de twitter el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif. Las declaraciones del canciller de la nación persa, que comparto y amplio, en función de lo que ha sido la política permanente de hostilidad, desestabilización y crímenes cometidos por el sionismo en complicidad con la CIA, agencias de inteligencia occidentales como el MI6 y la casa al Saud.

Recordemos un hecho que da luces respecto al dónde se fraguó, dónde pudo haberse planeado el asesinato del científico iraní. El pasado 22 de noviembre se reunieron en secreto, en Arabia saudí (en la ciudad de Neom en la costa norte del Mar Rojo) el primer ministro de la entidad sionista Benjamín Netanyahu (acompañado del director del Mossad) quien viajó en un avión privado perteneciente al empresario Udi Angel. Allí se reunió con el secretario de estado de la administración agonizante de Estados Unidos, Mike Pompeo y el príncipe heredero de la monarquía saudí, Mohamad bin Salman. Un encuentro, aparentemente secreto, que pudo haber servido claramente, para dar luz verde a una operación como la ejecutada en Absard, que significó el asesinato del científico Mohse Fajrizade.

El asesinato de Fajrizadeh es una señal de la desesperación del sionismo, a pocas semanas del término del mandato presidencial del máximo protector que ha tenido, con relación a sus múltiples crímenes y la impunidad con que opera, a sabiendas que Washington lo protegerá a sol y sombra. Recordemos que el régimen criminal sionista, en declaraciones efectuadas permanentemente han señalado como objetivos de sus acciones a la comunidad científica de Irán, sobre todo si ellas son parte del programa nuclear de la nación persa. Fajrizade era uno de esos nombres claves en el programa nuclear de Irán y por ello contaba con una escolta que fue atacada en Absard, primero con un coche bomba y posteriormente con el comando extremista que atacó la comitiva con armas cortas y largas.

Sionismo Asesinos Crónicos

El asesinato de científicos iraníes ha estado permanentemente en los planes del régimen cívico-militar israelí. El año 2015 un artículo publicado en el portal extremista sionista Hatzad Hasheni tras la firma del JCPOA titulaba por parte de Daniel Pipes “¿Cómo puede Israel destruir el programa nuclear iraní? – Por Daniel Pipes[2] “Tres escenarios de ataque parecen posibles:

Operaciones aéreas. Aviones que crucen varias fronteras internacionales y arrojen bombas, como en 1981 en Irak y en 2007 en Siria. Esta parece la opción por defecto. Hay estudios que muestran que sería difícil pero realizable.

Operaciones especiales. Ya se están llevando a cabo: ataques con virus informáticos a sistemas iraníes no conectados a internet y que deberían ser inmunes, asesinatos de científicos nucleares iraníes de primer nivel y explosiones en instalaciones nucleares. Presumiblemente, los israelíes han tenido que ver en al menos algunos de esos ataques y, presumiblemente, podrían aumentar su alcance y magnitud, afectando posiblemente a todo el programa nuclear iraní. A diferencia de lo de mandar aviones a través de varios países, las operaciones especiales tienen la ventaja de impactar en lugares como Fordo, muy distantes de Israel, sin dejar apenas rastro o no dejándolo en absoluto.

Ataque nuclear. Estas armas cataclísmicas, sobre las que se suele discutir poco, podrían ser lanzado desde submarinos. Esto subiría las apuestas dramáticamente; los israelíes sólo recurrirían a esta opción si estuvieran desesperados y bajo la invocación del Nunca Más”

Resulta evidente, que este crimen es la única forma de detener la influencia positiva que ejerce Irán en el nuevo balance de poder que tiene la humanidad; además, porque simboliza la tenencia de autodeterminación, soberanía y dignidad frente a los poderes hegemónicos. Han asesinado a Fajrizade porque representa el progreso de Irán, representa el derecho de Irán de tener su programa nuclear, lo asesinan porque es parte de las políticas criminales que tiene el sionismo, junto a sus socios de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) del MI6 (Servicio de Inteligencia Secreto británico) y de sus socios de Arabia Saudí”. Aquí están involucrados hasta la médula, los organismos de inteligencia de esta triada peligrosa y criminal que es el imperialismo, el sionismo y el wahabismo y ello debe tener una respuesta clara, concreta y oportuna. Tal como en su momento se ejecutó la primera de las represalias tras el crimen del general Qasem Soleimani, en enero de este año 2020. Irán debe apelar a la legítima defensa para la defensa de su territorio e impedir atentados terroristas y el asesinato de sus ciudadanos.

Los antecedentes históricos, las declaraciones y el jactarse hipócritamente de lo “bienvenidos” que han sido los asesinatos de científicos iraníes en la última década, son muestra del desprecio por la vida de una de las entidades más criminales que ha entregado la historia moderna. En su momento el fallecido director del Mossad, Meir Dagan (considerado el cerebro detrás de los asesinatos de los científicos del programa nuclear iraní) alabó los asesinatos de científicos iraníes admitiendo implícitamente que el régimen sionista estuvo detrás de estos crímenes. El año 2015, un mes después de la firma del acuerdo nuclear el ministro de asuntos militares del régimen sionista, Moshe Yaalon insinuó que su gobierno estuvo detrás del asesinato de los científicos iraníes desde el año 2010 a la fecha.

En una entrevista concedida en agosto del año 2015 al semanario alemán Der Spiegel, Moshe Yaalon sostuvo que Israel “no es responsable de la vida de los científicos nucleares iraníes y que Está muy claro, de una manera u otra (…) el programa nuclear iraní tiene que ser frenado” De igual modo, el gobierno sionista y sus militares han amenazado abiertamente con más ataques a científicos iraníes o acciones de sabotaje contra los sistemas informáticos de Irán, ya que el régimen de Tel Aviv “no va a tolerar el programa nuclear iraní.

Para el ex director de la CIA, John Brennan vía Twitter señaló el pasado viernes 27 de noviembre que “El asesinato de Fajrizade fue un acto muy imprudente y criminal (…) que podría causar represalias letales y desencadenar una serie de conflictos en la región”.  Horas después del atentado, el diario estadounidense The New York Times, citando a tres fuentes de inteligencia, ha señalado que el régimen israelí estuvo detrás del asesinato del físico iraní.

La megalomanía y la nula vergüenza han dejado al descubierto la implicancia de Washington e Israel en el crimen de Mohse Fajrizade. Medios israelíes han afirmado que los tuits del presidente saliente estadounidense, Donald Trump, acerca de este atentado (replicando los de un periodista israelí) revelarían la complicidad entre el imperialismo y el sionismo en este asesinato. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, por su parte, después del asesinato ha publicado un vídeo. “Quiero compartir con ustedes la lista de cosas que he hecho esta semana, pero es una lista pequeña y no quiero contarles todo. Solo quiero decirles que algo ha sucedido en Asia Occidental y tendremos un período tenso por delante”

Para la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Asesinatos Selectivos y Ejecuciones Extrajudiciales, Agnes Callamard, en Twitter “Un asesinato selectivo extraterritorial fuera de un conflicto militar y la privación deliberada de un ser humano del derecho a la vida es una violación del derecho internacional, de los derechos humanos y una violación de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza extraterrestre en tiempo de paz”. Declaración positiva pero insuficiente.

Y hablo de declaración exigua, pues la denominada comunidad internacional: La ONU, la Agencia Internacional de Energía Atómica, el consejo de seguridad como garante del PIAC, todos aquellos que de una u otra manera han permitido que el sionismo salga impune de cada crimen cometido son los que deben responder de este asesinato del destacado físico iraní Mohsen Fajrizade asesinado en un ataque terrorista cerca de Teherán, la capital de Irán. Como no suponer que la transparencia de Irán en materias de cumplir los compromisos asumidos en el marco del Plan Integral de Acción Conjunta, es también un elemento que brindó información a los asesinos de los servicios de inteligencia involucrados en el crimen de Mohse Fajrizade.

Esto debe generar, a mi entender, en Irán, una revisión de lo que se puede o no cumplir con una organización como la AIEA plagada de intereses y donde se enquistan los servicios de inteligencia de aquellos que ven en Irán un enemigo. Desde mi visión del analista percibo la desesperación del sionismo por tratar de involucrar a irán en un enfrentamiento directo que ponga en marcha las alianzas del régimen israelí con sus socios incondicionales como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña y sumar a las monarquías como la saudí y Emiratos Árabes Unidos, en un eje que se enfrenté a Irán.

Una jugada peligrosa, pues es evidente que la correlación de fuerzas en Asia occidental ha cambiado y se hace presente un eje de la resistencia cuyas armas, sus fuerzas, efectivos y misiles están a tiro de unos cuantos cientos de kilómetros, para golpear todos los centros militares, productivos, económicos y habitables del régimen sionista que ocupa la palestina histórica, incluyendo la planta nuclear de Dimona, en el desierto del Neguev.

Artículo publicado originalmente en segundopaso.es


[1] Científicos iraníes asesinados: Masud Ali Mohamadi (12 de enero de 2010). Mayid Shahriari (29 de noviembre de 2010). Dariush Rezaineyad (el 23 de julio de 2011), Rezaei fue muerto frente a su esposa y su hija, de un disparo en la garganta, mientras estaba frente a la escuela de la niña en un barrio del este de Teherán. Mostafa Ahmadi Roshan (11 de enero de 2012). Roshan, un ingeniero químico de 32 años, era “director adjunto de asuntos comerciales en la planta de Natanz”, Al parecer, el pasajero de una moto adosó una bomba lapa contra el vehículo en el que viajaba Mostafa Ahmadi Roshan.

[2] Publicada el 17 de Julio de 2015 – http://es.danielpipes.org/blog/2015/07/israel-destruir-programa-nuclear-irani Original en Inglés: How Israel Might Destroy Iran’s Nuclear Program

Pablo Jofré Leal
Pablo Jofré Leal

Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. especialista en temas de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Algo huele muy raro en Beirut

Algo huele muy raro en Beirut

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El 4 de agosto del año en curso quedará marcado en la historia viva de los pueblos del mundo, o bien como un acto de impericia similar al de Chernóbil, o bien como un acto criminal (de guerra) que copó las pantallas de gran parte de la prensa mundial por lo atroz del hecho.

Lo que se pudo observar desde el momento “cero”, fundamentalmente en la prensa occidental y de países como Arabia Saudí, es que hubo apremio por sindicar que lo ocurrido o había sido un trágico accidente o se trataba de un atentado del Movimiento de Resistencia Islámico Hezbollah.

Pero para quienes medianamente manejan los temas vinculados con Medio Oriente, sabiendo las rivalidades y conflictos que aquejan a la región, un hecho como el sucedido en Beirut, lejos está de poder desvincularse con un atentado a manos de alguno de los enemigos confesos del Líbano, de la organización Hezbollah y de lo que implican para el considerado Eje de la Resistencia que integran junto con la República Islámica de Irán, Siria y la resistencia palestina.

Algunas consideraciones

Respecto del tema, hay varios elementos a considerar: el principal son las palabras del presidente libanés, Michel Aoun, quien manifestó que no se descarta la posibilidad de que el incidente haya sido producto de una agresión externa.

En segundo lugar, que el propio Donald Trump sostuvo en una rueda de prensa: “Me he reunido con algunos de nuestros mejores generales, y ellos creen que esto no se trata de una simple explosión de una fábrica. Esto fue, parece ser que fue, según ellos, que saben más que yo, un ataque. Que se trata de algún tipo de bomba”.

En tercer lugar, porque es por demás sabido el enfrentamiento y las posiciones encontradas que existen entre el gobierno israelí y la organización Hezbollah y el gobierno del Líbano. De hecho hace algunas semanas el líder de Hezbollah, Sayed Hasan Nasralá, había manifestado que no quedaría impune el asesinato de un militante de la organización a manos del ejército israelí en los territorios ocupados del Golán. A esto hay que sumarle la escalada de tensiones que habían sucedido durante las semanas anteriores entre el Líbano e Israel. Hechos que recopila y resalta el colega Sebastián Salgado.

En cuarto lugar también cabe tomar en consideración algunas características de la explosión como el famoso hongo blanco y la onda expansiva que genera (propio del armamento nuclear), la forma en que quedaron los autos donde la presión estaba ejercida desde arriba y no desde los laterales.

El coloniaje recalcitrante de Macrón y la injerencia externa

Párrafo aparte se merece la visita colonialista con aires de superioridad del presidente francés Emmanuel Macrón, un claro aliado del ente sionista. La visita del galo no sólo despertó el enfado entre la población y autoridades libanesas: hasta el Partido Comunista Francés difundió un comunicado donde critica la petulancia de Macrón.

Esta discusión vino atada a la de los pedidos internos y externos de un peritaje internacional “independiente”, como si no se supiera que muchas veces este tipo de pedidos responde, precisamente, a lo opuesto a lo que se proclama: garantizar que no se sepa qué pasó.

Hechos para nada distintos a la hipocresía imperial. No solo la de EEUU que se propuso a ayudar cuando al mismo tiempo redobla las sanciones, sino también la de los mandatarios israelíes expresando su consternación ante lo sucedido. Actos que no solo dan vergüenza ajena, sino que causan repugnancia.

Cosas que hacen dudar

Durante estos días muchos videos han circulado por las redes sociales, alertando de la incursión de un misil o dron como causante de la explosión. Más allá de que es sabido que muchas veces estos videos pueden estar adulterados, lo que llama la atención es que muy rápidamente plataformas como Facebook, YouTube o Twitter se apresuraron a bloquearlos y sacarlos de circulación. Incluso la agencia AP (que responde a intereses de EEUU) salió casi de inmediato a decir que estos videos eran falsos. La pregunta que cabe entonces es ¿por qué tanto apuro en marcarlo cuando a diario hay cientos o miles de videos falsos circulando en las redes?

Más allá de todo esto, si efectivamente fue una negligencia como afirmarían las primeras investigaciones del gobierno libanés, caben otro tipo de preguntas. ¿Por qué estaba ese material altamente peligroso sin los cuidados necesarios? ¿Por qué los servicios de inteligencia no advirtieron de esa irregularidad, y si lo hicieron por qué no hubo respuestas? ¿Quién se beneficiaba con que esté ese cargamento allí?

No es menor el hecho de que El Líbano sea uno de los países que conforman el denominado Eje de la Resistencia. De igual modo, lo que significa el país en la disputa en Siria, donde Hezbollah tiene un papel protagónico en la lucha contra el Daesh. Esto sin olvidar la importante alianza con Rusia. Otra nota merecería el hecho de que el puerto de Beirut era parte de una de las rutas de la propuesta China de la Franja y la Nueva Ruta, proyecto que no sólo podría haber ayudado a solucionar la crisis económica del país, sino que convertiría al Líbano en un actor clave en la región.

De igual modo hay que poner el ojo en las protestas de los días posteriores al incidente que dejó más de un centenar de víctimas fatales y más de 6 mil personas heridas. En varios análisis se viene exponiendo la intromisión de potencias extranjeras en los asuntos de El Líbano, fogoneando las protestas y las divisiones históricas que persisten entre cristianos manonitas, musulmanes sunnitas y musulmanes chiitas.

Algunas reflexiones finales

Lo cierto es que si la investigación concluye que la explosión fue por negligencia de funcionarios públicos y de quienes administraban el puerto, seguramente habrá consecuencias graves para les responsables. Si por el contrario se llega a la conclusión de que fue un ataque externo, la situación se vuelve mucho más compleja porque sería un acto de guerra al cual El Líbano, por su crisis económica y política, difícilmente podría responder en unidad. Las operaciones mediáticas estarán a la orden del día y las verdaderas causas del hecho posiblemente sea difíciles de conocer.

El dicho popular afirma que “a río revuelto, ganancia de pescadores”. El surgimiento de las desconfianzas entre los diferentes grupos libaneses, la crisis económica previa al COVID-19 que ya padecía El Líbano, y la explosión del puerto de Beirut (por donde ingresaba el 70% de los insumos necesarios del país) llevan a la siguiente conclusión: sea cual fuere el motivo de la explosión, el único que pierde en este escenario es el pueblo libanés.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Palestina: Ad Portas de Crímenes Masivos

Palestina: Ad Portas de Crímenes Masivos

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POR PABLO JOFRÉ LEAL*

La región de Asia Occidental, el Levante Mediterráneo, allí donde se ubica el milenario territorio de Palestina, está a pocos días de estallar en un enfrentamiento absolutamente desigual en materia de comparación en poder militar, que enfrentará nuevamente al pueblo palestino contra las tropas de ocupación y colonos extranjeros sionistas.

Lo mencionado, se da en una lucha por la sobrevivencia, el derecho a la autodeterminación y la resistencia palestina, frente a 72 años de ocupación y colonización de su tierra. Una agresión donde el sionismo, hace oídos sordos a los llamados de gobiernos, organismos internacionales, líderes políticos, para detener su política de usurpación. Prepara sus tropas de ocupación, pues bien sabe que el pueblo palestino, sus hombres y mujeres no aceptaran una nueva anexión de su territorio, a esta entidad nacida en forma falsaria, que esgrime una historia ficticia y que pretende en esta construcción de mitos, hacer aparecer a la víctima como victimario y al agresor como agredido. Israel es agresor, victimario, racista, alejado de toda esa imagen de aparecer como aquel modelito democrático que pretende vender.

Israel ya no es la víctima de una ideología ya extinta, que le ha servido para usufructuar durante siete décadas de beneficios económicos, políticos y de una crisis de conciencia de países como Alemania, que ha entregado ya120 mil millones de dólares (al igual que Suiza) para reparar los crímenes del nacionalsocialismo, que según datos proporcionados por la investigación del analista Norman Finkelstein (cuyo padre y madre, de creencia judía, fueron prisioneros den campos de concentración del Tercer Reich) en su libro “La Industria del Holocausto” en un 80% destinó esos fondos de reparación, para fortalecer instituciones sionistas y no para las víctimas.

Los medios israelíes intensifican su campaña, minimizando falsamente los alcances de la decisión del régimen cívico-militar sionista de anexionar los territorios palestinos de Cisjordania, en específico los asentamientos que rodean Al Quds, tras la nunca respetada línea verde surgida tras la guerra del año 1967 y el territorio del Valle del Jordán. El objetivo está destinado a apaciguar las denuncias internacionales, que incluyen incluso a sectores que habitualmente habían guardado obsequioso silencio frente a los continuos atropellos a los derechos humanos del pueblo palestino y el proceso de ocupación y colonización llevado a cabo por el sionismo desde mayo del año 1948 a la fecha.

Incluyo en esos sectores mencionados, a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet quien declaró que “La anexión es ilegal. Punto final. La idea de la anexión es ilegal así se trate del 30 % o del 5 % de Cisjordania”. Bachelet solicitó a israel que escuche las voces que reclaman detener este plan violatorio de las leyes internacionales, incluso desde sus propios ex funcionarios y generales “así como a numerosas voces en el mundo de no seguir por esta vía peligrosa”

Medios televisivos como el canal 12 de la televisión israelí consignan, que el Ministro de Defensa Benny Gantz sólo llevará la anexión al punto de acuerdo establecido con su socio y primer ministro Benjamín Netanyahu, si se cuenta con el respaldo y coordinación internacional, en forma especial con el régimen egipcio y la Monarquía jordana. Si ello no es así, Gantz solicitará frenar esta etapa de anexión del 305 y limitarse sólo a concretar la con un par de asentamientos en Al Quds.

Por ello por lo que se le encargó al jefe del Mossad, Yossi Cohen, visitar a algunos países árabes para tratar de conocer cuál sería su reacción frente a la idea de concretar la anexión de una parte importante de Cisjordania. Hace unos días estuvo en Jordania, en su capital Amman donde se entrevistó con autoridades de esta monarquía árabe, a quienes entregó un mensaje de Netanyahu, signando que la anexión se limitaría a algunos asentamientos, posiblemente los enclaves sionistas en Maale Adumim, Gush Etzion; Neve Yaakov, Gilo, entre otros y  que rodean la palestina Al Quds (Jerusalén), Jordania, ha advertido que suspenderá los acuerdos establecidos en el tratado de paz del año 1994 “Si Israel anexiona partes de Cisjordania, conduciría a un gran conflicto con el Reino Hachemita de Jordania”.

En septiembre del año 2019, en la campaña a la primera magistratura de un acorralado Benjamín Netanyahu (acusado por fraude, abuso de confianza y corrupción) el líder ultraderechista consiguió apoyo a su objetivo declarado de anexar tanto el Valle del Jordán como los territorios palestinos ubicados al norte del Mar Muerto. Sólo mencionó esas dos zonas. Tras comprobar que su idea no despertó mucho ruido en el ámbito internacional, comenzó a hablar de anexar los asentamientos, principalmente aquellos que rodean Al Quds. Su ambición creció al mismo nivel que su patrimonio personal por hechos de corrupción.

En un artículo publicado por Tovah Lazaroff en Jerusalén Post, esta analista sostiene que “sólo tras la promesa de Trump y su yerno Jared Kushner de apoyar la intensificación del dominio sionista en Cisjordania, al amparo del llamado “Acuerdo del siglo” (N.A que en verdad debe ser denominada La imposición del siglo) Benjamín Netanyahu comenzó a hablar de usurpar el 30% de Cisjordania en lo que se conoce como la zona C, surgida de los acuerdos de Oslo, y que representa en esencia el 50% de ella. Medida que incluso ha generado cierto reparo en algunos sectores opositores a la coalición de gobierno y en medios como Haaretz, que ven con temor un alzamiento palestino, que cuente con la solidaridad de las sociedades del mundo, permitiendo iniciar una verdadera política de sanciones contra una entidad violatoria del derecho internacional.

Para los sectores extremistas de Israel, acérrimos defensores del control total de palestina la manera de luchar contra las opiniones críticas a este proceso usurpador pasa por seguir con su narrativa falsaria. Así lo expresa, por ejemplo, Alex Traitman director gerente y jefe de la oficina de Jerusalén del Jewish News Syndicate para quien “muchos de los críticos de hoy día específicamente denominan como “anexión” implica falsamente que Israel cruzará un punto de no retorno y se hará cargo de una propiedad a la que no posee derechos y que actualmente no controla. Sin embargo, lo que Israel está a punto de realizar es alterar su propia estructura de gobierno y aplicar formalmente la ley israelí a los 400.000 ciudadanos judíos que ya habitan en las tierras estratégicas que el propio estado judío ha controlado durante décadas” A confesión de parte relevo de pruebas se suele argumentar jurídicamente y no sólo son 650 mil judíos en tierras palestinas, sino que Traitman además reconoce que se trata de tierras estratégicas, bajo el concepto de tierras controladas, lo que implica dominio, ocupación, colonización.

El gobierno israelí ha continuado a marcha forzada el plan de anexión trazado, desoyendo todas las voces que alertan de una nueva intifada, un levantamiento legítimo y necesario del pueblo palestino frente a estas acciones definidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como violatorias del derecho internacional. Michael Lynk, Relator especial de la ONU para los derechos humanos en Palestina, hizo un llamado a la UE a utilizar su “peso económico, la experiencia y asistencia diplomática, su comercio e inversiones para impedir los planes israelíes. Esto, porque la anexión prevista para julio causará un notable empeoramiento de la situación con los DDHH en el territorio palestino ocupado y en la vida cotidiana de millones de palestinos. La comunidad internacional, y, en particular, la Unión Europea, deben tomar medidas conjuntas, para garantizar que se castigue una violación tan grave del derecho internacional”.

Según afirmaciones de Lynk, dada a medios de prensa “Las Naciones Unidas han declarado que los asentamientos israelíes son la fuente de profundas violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario contra la población palestina protegida en Cisjordania (…) Actualmente, Israel ha anexado de facto partes significativas de Cisjordania, y las consecuencias adversas para los derechos humanos son evidentes”. Lynk, un profundo conocedor de la ocupación y colonización sionista de Palestina ha detallado que el plan de anexión de Israel “significará la confiscación y enajenación de tierras, la violencia generada por los colonos israelíes, la implementación de leyes discriminatorias, apropiación de los recursos naturales y la demolición de viviendas. Todo ello causará la explotación laboral, los desalojos forzosos, el desplazamiento de la población palestina y, sobre todo, la negación del derecho a la autodeterminación”.

Resuena con fuerza, igualmente, la advertencia del coordinador especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz en Oriente Medio, Nickolay Mladenov quien afirmó que “la anexión podría enfrentarse con ira, radicalización y violencia, enviando un mensaje peligroso con respecto a la inutilidad de las negociaciones en la búsqueda de la paz. Nunca el riesgo de escalada había estado acompañado de un horizonte político tan distante, una situación económica tan frágil y una región tan volátil”

Resulta evidente, que estas acciones israelíes traerán la lógica y esperable reacción de resistencia de la población palestina, lo que incrementa la alerta al conjunto de países de la región. La activación de las milicias, movimientos y organizaciones de lucha palestinas, tanto en gaza como en Cisjordania. Las ambiciones de la ocupación israelí sobre palestina no detendrán su paso, ni sus acciones en Cisjordania, sino que afectan al conjunto de la región, considerando la ocupación de los Altos del Golán Sirio, la tensión existente con El Líbano y el Movimiento de Resistencia Islámica de ese país (Hezbola) con las fuerzas al Hashad al Shabi de Irak y en general con el Eje de la Resistencia, que se sitúa ya en las fronteras de la Palestina histórica y con miles de misiles apuntando al corazón de los territorios de la Palestina histórica.

Estamos a pocas horas para constatar si el sionismo seguirá con su decisión de robar más territorio palestino. Usurpar lo que no le pertenece, continuar con su expansión del supremacista concepto de Erezt Israel, aunque su Hasbara, sus medios, su maquinaria propagandística trate de desvirtuar sus proyectos de expansión a costa de los derechos y la vida de millones de palestinos. Estamos a pocas horas para dimensionar si algo de cierto hay en las posturas de denuncia e indignación de la Liga árabe, de la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas ¿se atreverán a sancionar a un Israel que comete estos ilícitos enmarcados como crímenes de guerra y de lesa humanidad? ¿Será posible unir los esfuerzos internacionales para castigar al mayor criminal del siglo XXI como es el régimen nacionalsionista de Israel?

Israel con este proyecto de usurpación encenderá al chispazo para una explosión de proporciones, todo ello en un marco mundial afectado por la pandemia del Covid 19, las tensiones sociales en Estados Unidos, principal aliado de Israel, la crisis económica internacional y la decisión transversal del pueblo palestino de enfrentar unidos esta nueva amenaza. Aquellos que creemos en la justicia, en la autodeterminación de los pueblos, en el respeto del derecho internacional esperamos con ansias, que si esta agresión sionista llega a concretarse, exista una respuesta, en todos los frentes, de tal intensidad que obligue al régimen falsario israelí buscar a viva voz la intervención de la ONU, tal como sucedió en la guerra de los 33 días en el año 2006 contra Hezbola. Esto, teniendo en cuenta que el único idioma que entiende el sionismo es el de la fuerza. La esperanza es que una derrota del sionismo en el campo militar, su aislamiento internacional, una política de sanciones al amparo del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, sea una realidad y podamos pensar en un siglo XXI con la eliminación del régimen y el juicio de aquellos que profesan esta ideología criminal y han cometido crímenes de lesa humanidad. Una idea y una necesidad, para bien de Palestina, Asia occidental y el mundo en general.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales 
de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica,
Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de
revista digital
www.politicaycultura.cl
Ojo al piojo: ¿vale todo?

Ojo al piojo: ¿vale todo?

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POR MIRANDA CERDÁ CAMPANO*

Hace algunos días, el Gobierno argentino, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, a cargo de Felipe Solá, adoptaba la definición de antisemitismo que propone la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) e invitaba a las 24 jurisdicciones del país a seguir la misma línea (este jueves la Ciudad de Buenos Aires envió el respectivo proyecto de ley a la Legislatura porteña). La entidad israelí afirma que “el antisemitismo puede expresarse como el odio a los judíos, pero las manifestaciones físicas y retóricas antisemitas pueden dirigirse a los bienes, instituciones y lugares de culto de las comunidades judías”.

Básicamente, sin mencionar la palabra sionismo y de manera muy oportunista, la IHRA abraza esta ideología de ocupación y colonialismo en la definición. Condenar al sionismo resulta, entonces, comparable con conductas antisemitas, cuando para ser sionista no se tiene que ser judío y ser judío no implica ser sionista, necesariamente.

Por semita se entiende a un conjunto de lenguas que descienden de una lengua madre con la que todas están relacionadas. Ojo, el término fue acuñado por varios filólogos europeos, así que los pueblos considerados semitas no tendrían por qué sentir orgullo de llamarse a sí mismos semitas. Pero siguiendo la definición europea, las lenguas semitas son, entre otras, el árabe, el hebreo, el arameo. Es decir que los pueblos semitas son todos los que hablen esa lengua por tradición.

En este sentido es importante mencionar algo que en varias oportunidades ha afirmado el analista político chileno, Pablo Jofré Leal: en el conflicto palestino-israelí, el único pueblo semita es el palestino, a menos que pensemos que los colonos de ideología sionista y creencia judía, en su mayoría extranjeros que hablan diversos idiomas, pueden ser considerados semitas por el sólo hecho de haber aprendido a hablar el hebreo moderno e instalarse en Palestina. Quizás nos estamos enterando que el sionismo, ese que quiere ocultar sus crímenes dentro del antisemitismo, es antisemita.

Quizás también sea necesario explicar, entonces, qué es el sionismo. El sionismo es la ideología política que sostiene el Estado israelí: no es el judaísmo y tampoco representa a la totalidad del pueblo judío. Sin ir más lejos, según una encuesta de la Universidad Yachad, hecha en 2015, el 40% de los judíos británicos no se identificaban como sionistas.

El intelectual francés Thierry Meyssan[1], hace un recorrido interesante sobre la historia del sionismo y parece importante, para entender, retomar algunos puntos. A mediados del siglo XVII, los calvinistas británicos se reagruparon alrededor de Oliver Cromwell y cuestionaron el anglicanismo, que era el régimen imperante en Gran Bretaña. Cuando derrocaron a la monarquía anglicana, este señor decía que para alcanzar un estado de pureza moral era necesario, según su interpretación de la Biblia, dispersar a los judíos por todo el mundo, reagruparlos después en Palestina y reconstruir allí el templo de Salomón. Eso era el sionismo, el proyecto de creación de un Estado para los judíos.

Al final de la Primera Guerra Civil Inglesa, la secta de Cromwell fue derrocada y varios de sus partidarios fueron exiliados. Se restituyó la monarquía anglicana, pero con la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (conocida en Reino Unido como Segunda Guerra Civil Inglesa), las ideas puritanas resurgieron.

George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin, por solo mencionar a tres de los “Padres Fundadores de Estados Unidos”, se presentaron como los sucesores de los partidarios exiliados de Oliver Cromwell. Lógicamente, Estados Unidos retomó el proyecto sionista.

En 1868, la reina Victoria designó como primer ministro de Inglaterra a un tal Benjamin Disraeli, que propuso conceder algo de democracia a los descendientes de los partidarios de Cromwell para poder extender por el mundo el poder de la Corona. Básicamente, el Reino Unido restableció su relación con sus ex colonias de América, ya convertidas en Estados Unidos, sobre la base sionista.

Donald Trump, y el Primer Ministro isrealí, Benjamín Netanyahu

Repasando, el sionismo no sólo permitió la creación del Estado de Israel, sino también de Estados Unidos. Pero además, al ser el sionismo el elemento que permitió la reconciliación entre Londres y Washington, cuestionarlo es atacar la base misma de esa alianza, una de las más poderosas del mundo.

Casi hasta el final del siglo XIX, el sionismo era un proyecto exclusivamente puritano y anglosajón, al que se sumaba sólo una élite judía. El sionismo moderno, ese que permitió la adhesión del pueblo judío al proyecto, fue fundado por un predicador cristiano dispensionalista llamado William E. Blackstone, aunque según la historia oficial el fundador fue Theodor Herzl. Blackstone decía que los cristianos serían enviados al cielo antes del fin del mundo y que los judíos librarían esa batalla final, que incluso los convertiría a la fe del Cristo Victorioso. Esta teología es la que sirvió de base para el inquebrantable apoyo de Washington a la creación del Estado de Israel.

Herzl, un periodista y activista político austrohúngaro, ateo, como muchos burgueses europeos en su época, retomó la teoría de Disraeli y aseguraba que los judíos debían ser partícipes del colonialismo Británico, creando un Estado judío en Uganda o en nuestra Argentina. Blackstone lo convenció de que debía vincular las preocupaciones de los dispensionalistas con las de los colonialistas. En otras palabras, la creación del Estado de Israel debía ser en Palestina y así podría justificarse con las referencias bíblicas. Así hicieron que la mayoría de los judíos se sume a su proyecto.

El objetivo del sionismo nunca fue «salvar al pueblo judío dándole una patria» sino hacer triunfar el imperialismo anglosajón asociando los judíos a esa empresa. Además, no sólo el sionismo no es un producto de la cultura judía sino que la mayoría de los sionistas nunca fueron judíos, mientras que la mayoría de los judíos sionistas no son israelitas (no son semitas).

Thierry Meyssan

Volviendo, la definición de antisemitismo de la IHRA, de alguna manera, funciona de escudo protector para el sionismo y contribuye a acallar las voces que critican los crímenes que el Estado de Israel comete contra el pueblo palestino. Pero además, es hasta hipócrita. Respecto de la decisión del gobierno argentino, el presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), Ariel Eichbaum, sostuvo que la medida “se enmarca en la defensa de los derechos humanos, el respeto a la diversidad, la promoción de la paz, y que llama a reflexionar a todos para poner fin a hostilidades, prejuicios y a la intolerancia”.

¿Qué derechos humanos defiende el régimen sionista israelí cuando los viola todo el tiempo en Palestina y encima pretende vulnerar el derecho a la libre expresión con tal de que no se denuncien sus crímenes? ¿De qué respeto a la diversidad hablan cuando en el Estado de Israel se eliminan los derechos de la población no judía? ¿Que paz promociona una entidad dotada de armas nucleares en Medio Oriente, que agrede a El Líbano, Siria, Irak y se esfuerza por desestabilizar a la República Islámica de Irán? ¿Qué tolerancia promueven si odian a la población árabe e incluso llaman “judíos que odian a los judíos” a los que profesan el judaísmo, pero critican al sionismo?

Deuda argentina y el lobby sionista y su gran aliado: el imperio yanqui

Cuando aún gobernaba Mauricio Macri, Buenos Aires fue sede -el 18 y 19 de julio del año pasado- de la segunda Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo. El invitado de honor, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, invitó a Argentina, Brasil y Paraguay a conformar una alianza para combatir la “actividad ilícita” en la Triple Frontera, que como era de esperarse, identificó a Irán y al Hezbolá como principales amenazas.

Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo en Buenos Aires

A la gestión de Macri, la alianza antiterrorista le venía como anillo al dedo. En plena contienda electoral, el ex presidente argentino encabezó un acto en el marco del 25° aniversario del atentado contra la AMIA, que contó con el apoyo de gran parte de la comunidad judía y un día antes, y para cumplir con las presiones de Estados Unidos e Israel antes de la llegada de Mike Pompeo, declaró al Hezbolá como organización terrorista a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial.

Recordar el atentado a la AMIA, también le permitió a Macri reavivar el “asesinato” del fiscal Alberto Nisman, que jugó un papel clave en contra de la continuidad del proyecto kirchnerista en las elecciones de 2015. En los días previos a su muerte, Nisman había asegurado tener evidencia de la participación de Cristina Fernández de Kirchner en el encubrimiento de iraníes implicados en el atentado, y el “asesinato” del fiscal se asoció al acercamiento de la vicepresidenta con Irán. No sólo no existen evidencias que involucren a la ex mandataria, sino que tampoco las hay de que Irán haya sido responsable de los atentados a la mutual judía y a la Embajada de Israel.

La visita de Pompeo por esos días no fue casual. El secretario de Estado yanqui vino como emisario israelí y acusó al Hezbolá de perpetrador del atentado a la AMIA y afirmó también que la organización islamista “ha actuado en todo el hemisferio occidental en terrorismo, tráfico de drogas y lavado de dinero”. El discurso antiterrorista, en ese caso, no pretendía saber qué sucedió en aquellos atentados, sino que daba cuenta del esfuerzo yanqui e israelí por aislar a Teherán.

Si entendemos que la secuencia mencionada anteriormente también dejaba al descubierto que Estados Unidos, en su constante intento por desestabilizar a los gobiernos progresistas en la región, era partícipe de la embestida legal o “lawfare” contra Cristina Fernández, quizás podamos comprender que el acercamiento del Gobierno nacional con el Estado de Israel responde a la necesidad de trazar alianzas que permitan una renegociación de la deuda más amena para la Argentina.

Cabe recordar que aquel 18 de mayo de 2019, cuando Cristina anunció la fórmula electoral a través de un video, la decisión fue tildada de estratégica porque Alberto Fernández era un señor tanto más “dialoguista” y de buena relación con diversos sectores. En ese sentido y recordando que fue Israel el primer país que Fernández pisó como presidente de les argentines, la visita no parece casual, como tampoco lo parece la adopción de la definición de antisemitismo del IHRA.

Alberto Fernández junto al Presidente de Israel, Reuven Rivlin

El Estado de Israel se ha convertido, hace ya varios años, en el gendarme del poder militar estadounidense en Medio Oriente y el lobby sionista en Yanquilandia ha cobrado una relevancia trascendental con comités de acción política, think tanks y grupos de vigilancia en los principales medios de comunicación. De acuerdo a un estudio publicado por John Mearsheimer, profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago, y Stephen Walt, profesor de Relaciones internacionales de la Universidad de Harvard (que lleva el título -dato no menor- “El lobby de Israel y la política exterior de los Estados Unidos), Estados Unidos incluso ha dejado de lado su propia seguridad para promover los intereses del Estado de Israel, y la política impulsada por Washington es “conducida principalmente por el lobby israelí”.

Con apoyo israelí, la Argentina se vería en mejores condiciones para reestructurar y renegociar la deuda de forma sostenible con los acreedores. Sin ir más lejos, según el analista político mexicano, Alfredo Jalife-Rahme[2], BlackRock, la empresa inversora dirigida por el israelo-estadounidense Larry Fink y una de las principales acreedoras de la deuda argentina, sería propiedad de la familia Rothschild, cabeza del sionismo financiero.

Entender el poder del lobby sionista y su rol en la geopolítica e intentar aprovecharlo en favor de nuestra economía puede ser estratégico, pero también peligroso. Ojo al piojo: cumplir con los designios de Israel es acatar las órdenes de un imperio que comete los crímenes más atroces. ¿Vale cerrar los ojos ante el genocidio del pueblo palestino? ¿Vale ser cómplice de la impunidad? ¿Vale todo?


* Nací en Chubut y milito porque no hay mejor manera de transformar el mundo. Soy 
hincha fanática de San Lorenzo y fundamentalista de la Vuelta a Boedo, lloro por
todo y no sé cómo explicarle a la gente lo mucho que me gusta la palta.

Referencias
[1] https://www.voltairenet.org/article184972.html
[2] https://www.voltairenet.org/article183462.html

Acuerdo Sykes-Picot: Las águilas se reparten el botín

Acuerdo Sykes-Picot: Las águilas se reparten el botín

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Por Pablo Jofré Leal*

El mes de mayo, en general, cuando la referencia cronológica es el siglo XX, es un periodo infausto para Oriente Medio.

Efectivamente en este mes se han dado tres hechos, que han marcado a fuego el devenir de una región sujeta a los apetitos imperiales y hegemónicos de potencias occidentales. Uno, el denominado Acuerdo Sykes-Picot firmado el año 1916 entre Francia y Gran Bretaña. El segundo, refiere al nacimiento de la entidad sionista el 14 de mayo del año 1948, tras el fin del mandato británico en la zona, y que marcará el tercer hecho producto de esa creación artificial y que será un proceso trágico para el pueblo palestino: Al Nakba (catástrofe en árabe).

Este último hecho significaría la expulsión de sus tierras, en un número superior a las 800 mil personas, principalmente de la parte oeste y norte de Palestina oeste de Cisjordania por la acción militar de paramilitares, colonos y mercenarios sionistas, que comenzaron así la ocupación y colonización de tierras del pueblo palestino. Acción, que después de 72 años continúa con la misma intensidad y objetivos de exterminio que se trazaron en el plan de dominio de Palestina, conocido como el Plan Dalet [1].

El 16 de mayo de 2020, se conmemoran 104 años desde aquel fatídico Acuerdo y Negociación Secreta entre las Potencias imperiales de Francia e Inglaterra, destinadas a configurar el reparto de la región de Oriente Medio. Acuerdo denominado Sykes-Picot, por el nombre de los actores involucrados en su creación: el Británico Mark Sykes y el Francés Charles George Picot. Un convenio que en resumen significó reparto de tierras ajenas de esas potencias europeas, que representa una acción de despojo que tiene su comienzo formal – pero en el ámbito absolutamente secreto – el día 16 de mayo del año 1916.

En esa fecha y como resultado de meses de encuentros, conversaciones, tratativas y decisiones de reparto territorial, el parlamentario inglés, Mark Sykes y el ex diplomático francés, que ejercía labores de Cónsul General Francés en Beirut, Charles George Picot, dieron curso, mediante la firma de un documento, a la definición de lo que se conocería como esferas de influencia en Oriente Medio entre el imperio británico, Francia, incluyendo a la Rusia zarista. Esto se concretaría, una vez que la Triple Alianza (los llamados imperios centrales) fuera derrotada y el agonizante Imperio otomano (el hombre enfermo de Europa) terminara entregando sus territorios a estas ambiciosas potencias hegemónicas.

Cuando se establecen acuerdos a espaldas de millones de seres humanos y esos intereses políticos, económicos, geoestratégicos son capaces de someter y despojar de sus derechos, tierras y hasta el futuro a ese mundo de Oriente Medio, más temprano que tarde se descubre ese actuar miserable. Así sucedió, pues,a pesar del secreto, el mantener oculto aquel acuerdo de partición y saqueo el 23 de noviembre del año 1917 los diarios rusos Izvestia y Pravda y tres días después el diario británico The Manchester Guardian dieron a conocer los detalles del plan de prorrateo de Francia y Gran Bretaña, fundamentalmente, respecto a los países que ansiaban controlar. Interesante la denuncia de los diarios rusos ligados a la naciente y victoriosa revolución Bolchevique, que conocedores del plan franco-británico lo denunciaron urbi et orbe. El gobierno soviético llegó aún más lejos,pues Vladimir Lenin, líder de la triunfante revolución declaró nulo el acuerdo firmado por Sykes y Picot en lo correspondiente a las cesiones territoriales, que se le habían prometido a los gobernantes de la derrotada Rusia Zarista.

A la Francia imperial, representada por George Picot se le entregaría las áreas conocidas hoy como Siria, El Líbano, la parte sur de Anatolia, Mosul ubicada en el norte de Irak. En el caso de Gran Bretaña este imperio recibiría el dominio sobre la mayor parte de Mesopotamia, incluyendo Basora y Bagdad… además, se separaron dos grandes territorios delimitados como bloques individuales. Uno, otorgado a Francia y con el nombre “A” que comprendía todo el interior de Siria y la zona central de Irak. El otro, con la letra “B” reservado a la corona inglesa que se extendía por la Transjordania y el norte de Arabia y Palestina. En este último territorio, a partir de la decisión de la Sociedad de las Naciones tendría el mandato sobre Palestina hasta el 14 de mayo del año 1948, en que finaliza el control de Gran Bretaña y se da paso a la instauración de la entidad sionista y con ello el comienzo de la Al Nakba que el día 14 de mayo conmemoró 72 años de ocupación y colonización, que se explica por la correspondencia entre los intereses europeos y el sionismo.

Este Acuerdo Sykes-Picot, une sus pretensiones a lo que será la Declaración Balfour [2] que surge en febrero del año 1917, que fortalecerá, en forma gigantesca, el plan sionista de colonizar Palestina y avanzar en la idea de crear un “hogar nacional judío” que será realidad a costa de los derechos de millones de palestinos, población nativa de este territorio. Sykes-Picot y Balfour representan antecedentes ominosos y que expresan la injerencia europea en la determinación de dar manga ancha al sionismo, que servirá de punta de lanza y defensor de los intereses occidentales en Oriente Medio.

Sykes-Picot fue responsable, además, según lo expresa el filósofo chileno Rodrigo Karmy de lo que denomina “la matriz estatal-nacional del imperialismo previo a la Segunda Guerra Mundial: inauguró el Estado árabe, pero siempre bajo la tutela imperial de sus potencias”. Para Karmy “los Acuerdos de Sykes-Picot “configuraron la cartografía actual del mundo árabe y su actual desplante geopolítico… que se gestan en plena descomposición del imperio Turco-Otomano y en la progresiva penetración regional del imperialismo franco-británico…como se ha visto por varios arabistas, Sykes-Picot consolidó un Estado Árabe edificado desde arriba, que el sociólogo egipcio Nazih Ayubi calificará de hipertrófica, en la medida que careció siempre de legitimidad popular.

Cuando se cumplió un siglo del acuerdo Sykes-Picot participe de varios encuentros donde discutimos sobre este reparto, de la misma manera cuando se cumplieron los 100 años de la declaración Balfour y sobre  el acuerdo franco-británico sostuve “Resulta imposible entender el actual estado de cosas en Oriente Medio, las fuerzas que están en juego, los intereses en pugna  – digitados por dos potencias aliadas en la época: Francia e Inglaterra – sin tener presente el mapa dibujado en los Acuerdos Sykes-Picot. Esto, con apoyo de la diplomacia de la Rusia Zarista, para establecerse en esta vastísima y milenaria región, cuando el “viejo enfermo de Europa” como se le denominaba al agonizante Imperio Otomano se derrumbará. Como así sucedió, en el trasiego de la Primera Guerra Mundial. Un Imperio otomano constituido como una entidad política no sólo multiétnica, sino que también multicultural, que había arraigado su dominio en tres continentes y dominado Oriente Medio por casi 6 siglos y que sería sucedido por el dominio anglo-francés, posteriormente por el estadounidense y hoy, en el siglo XXI por la presencia de una multiplicidad de actores.

Por su parte, en aquellos día hice referencia, igualmente al historiador Neil Faulkner quien sostiene que “mientras el viejo orden se desmoronaba y las sociedades que lo formaban se hacían pedazos, la región – Oriente Medio – vino a constituirse en lo que los estadistas del imperio suelen llamar un “vacío”, como si su gente se hubiera precipitado en un agujero negro y se propusieron imponer un nuevo orden, controlado por ellos mismos, sirviendo sus intereses, impuesto a base de fuerza, palos, metralletas y gases venenosos. Los poderes imperiales crearon un Oriente Medio, plagado de Estados frágiles, rencillas, pequeñas rivalidades y odios, que han generado guerras consigo mismo durante todo un siglo. Impusieron lo que David Fromkin ha llamado, una “paz para acabar con toda la paz”.

Faulkner nos señala, igualmente que “El Oriente Medio de hoy se concibió en los cónclaves secretos e hipócritas de los estadistas imperiales de hace un siglo: el orden geopolítico impuesto en la región entre los años 1916 y 1921 se mantiene, substancialmente intacto 100 años después. En consecuencia, la región ha estado, y sigue estando, desgarrada por el sectarismo, la violencia, el conflicto inextricable y un sufrimiento humano sin parangón”. Efectivamente, esos cónclaves, no sólo rediseñaron la región sino que también tuvieron, en esencia, un componente de traición de lo que Henry McMahon había prometido a los árabes, si estos se alzaban contra los turcos y negociado con el jerife de La Meca, Hussein Ibn Ali.

Terminada la guerra, la nueva correlación de fuerzas amplió las ambiciones, principalmente del águila imperial británica. Una Gran Bretaña, que exigió controlar Palestina -. Y de esa forma implementar la Declaración Balfour, prometida a la Federación Sionista, que tenía enorme poder en la City inglesa – La importancia de controlar el petróleo, los yacimientos encontrados en Mosul y la propia retirada de Rusia Zarista de la guerra y el surgimiento de la Revolución Bolchevique, convenció a Londres que era necesario modificar el Acuerdo Sykes-Picot. Pero, no para desmantelar la repartición de territorios, sino para reacomodarlos, contando con la complicidad de la Sociedad de Las Naciones, que estableció cinco mandatos, que dibujaron las áreas de influencia de ambas potencias: Dos mandatos para Francia, la otra águila deseosa de ingerir más territorios: Siria y El Líbano y tres mandatos para Gran Bretaña: Palestina, Transjordania y lo que sería posteriormente Irak: con Mosul, Bagdad y Basora. Los imperios siempre tienen apetitos que van más allá de acuerdos y que termina, tarde o temprano, enfrentándolos.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad 
Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb.
Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital
www.politicaycultura.cl

Referencias:

  1. El Plan Dalet: Este plan fue una cuidadosa elaboración de los dirigentes sionistas tras la resolución Nº 181 de noviembre del año 1947 que recomendó la partición de palestina en un estado judío y uno palestino, que de inmediato generó los apetitos del sionismo, para llevar adelante un plan de exterminio que les permitiera, no sólo quedarse con el 56% de la tierra ajena ofrecida “graciosamente” por la ONU, sino que extender ese dominio a toda palestina. Un Plan Dalet, que paso a paso empezó a llevar adelante las acciones tendientes a lograr la limpieza étnica de Palestina logrando así la expulsión sistemática de los palestinos de su país. Para ello, no dudarían en utilizar todos los medios posibles: terrorismo, amenazas, asesinatos, saqueos en viviendas, destrucción de edificios públicos y aldeas, incendio de bienes tanto de palestinos como de ingleses, bombardeos, terror a toda escala. Todo fue válido,para aquellos que hoy denuncian el terrorismo pero lo practicaron con sus cuerpos paramilitares como la Haganah, Irgún, Lehi (Banda Stern) sin contemplación alguna. Todo era válido para lograr el objetivo principal: la creación de un Estado exclusivamente judío avalado por potencias occidentales con crisis de conciencia y el apoyo, tanto de Gran Bretaña como de Estados Unidos. Las órdenes de Ben Gurion eran claras: “El principal objetivo de la operación es la destrucción de aldeas árabes… y la expulsión de los aldeanos”
  1. Declaración Balfour: Declaración de intenciones que refiere, en específico, a una misiva enviada por el Secretario de Relaciones Exteriores británico Arthur James Balfour al Barón Lionel Walter Rothschild, líder de la comunidad judía de Gran Bretaña e Irlanda, el día 2 de noviembre del año 1917, para que el contenido de ella fuera conocida y discutida en el seno de la Federación Sionista. Una manifestación de intenciones, que fundamentó, en forma falsaria, una colonización que sería llevada a cabo por parte de colonos judíos europeos, alentados por la dirigencia sionista. “Estimado Lord Rothschild. Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él. El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país.  Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista. Sinceramente suyo, Arthur James Balfour”. 
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