La actividad sigue cayendo, pero la inflación no termina de bajar

La actividad sigue cayendo, pero la inflación no termina de bajar

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

El objetivo de la cartera económica oficialista desde que asumió el 10 de diciembre, fue “bajar la inflación de un hondazo”, para lo cuál decidió desplegar una feroz recesión. Pese a esto, la desaceleración es lenta, y no llegó si quiera a romper la barrera de 4 puntos para el mes de julio, algo muy esperado por el ministro Caputo.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este miércoles que el aumento en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de julio fue del 4%, lo cual suma a la medida interanual un 263% de acumulación. Si bien, en comparación a los anteriores meses, se obtuvo una desaceleración, el oficialismo esperaba -e incluso aseguró- que el número rompería la línea de los 4 puntos.

Si bien el ministro de Economía, Luis Caputo, esperaba un número inferior al publicado por el INDEC para el mes de julio, no faltaron los festejos por parte de la cartera económica debido a que el número sigue desacelerándose, además de que el dígito es el más bajo desde enero de 2022.

Por supuesto, esto sucede en consonancia de la caída del consumo: en supermercados, se arrima al 10% interanual, y la actividad de otras industrias como la construcción y la manufacturera cayó por encima (13% y 19% respectivamente). A la par de una actividad y un consumo que caen, el número de 4 puntos que, en sumatoria de lo que va del año asciende a 87%, es un número altísimo, que ni siquiera fue un gran parámetro cuando el criticado gobierno de Alberto Fernández consiguió ese número a principios de 2022 con una industria en pleno proceso de reactivación tras la crisis sanitaria del Covid 19.

En cuanto a los distintos sectores, las vacaciones de invierno acarrearon los aumentos más grandes, ya que el 6,5% en restaurantes y hoteles, sumado al 6,1%  de las bebidas alcohólicas y tabaco lideraron la tabla por secciones. Si bien son aumentos significantes, preocupa aún más el 6% en lo que corresponde a las tarifas de gas, luz, electricidad y otros combustibles, que impactan de manera negativa en la vida cotidiana y sobrevolaron el nivel general de 4 puntos.

Por otra parte, si bien este mes el transporte se ubicó en el nivel más bajo después de calzados, con un 2,6% de aumentos, en la medida de agosto impactará la suba del 35% en colectivos, lo cual llevó el boleto mínimo dentro del Área Metropolitana alrededor de los 370 pesos, y conforma un aumento total de 600% en los 8 meses de gestión del gobierno de Javier Milei, ya que cuando asumió costaba 52 pesos. Mientras tanto, en ciudades como Córdoba, el 35% de aumento dejó el precio del boleto arañando los 1000 pesos, precisamente a 940.

Otra mala noticia para el gobierno oficialista es la medida tomada en Ciudad de Buenos Aires, donde lejos de desacelerarse, la inflación se elevó con respecto al mes pasado de 4,8 a 5,1%.

Con respecto a todos estos números, el Producto Bruto Interno Nacional cayó 5 puntos tan solo durante los primeros tres meses del año, mientras se espera la segunda medición trimestral. Estos números explican sin lugar a dudas la repercusión del plan de “enfriamiento” de la economía del ministro Caputo, que, sin pagar obligaciones como coparticipación o a la empresa Camessa, que distribuye la electricidad en el país, se apuntó a tener una balanza financiera favorable a cualquier costo, mientras la inflación baja debido a la destrucción de la capacidad de compra, casi como una “eutanasia económica”.

Por todo lo nombrado anteriormente, el número de 4 puntos, conseguido varias veces por la gestión anterior, no es un número ni celebrable ni está lejos de ser el apropiado para su contexto (como tampoco lo fue antes), pese a que incluso un número deflacionario es negativo ante una situación de depresión económica como la actual.

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Fin de la operación: no existieron pruebas para asegurar que los números del Indec fueron falsificados entre 2006 y 2007

Fin de la operación: no existieron pruebas para asegurar que los números del Indec fueron falsificados entre 2006 y 2007

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Finaliza así uno de los mitos más grandes instalados durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, en donde se hacía responsable al ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, de tergiversar datos del IPC. Ahora enfrentará una condena en suspenso por “abuso de autoridad”, pero no por lo anterior, informado erróneamente por muchos medios de comunicación.

El fundador de Principios y Valores y ex secretario de Comercio Interior de la Nación durante 2006 a 2013 fue condenado a una pena de 3 años de prisión condicional y 6 años para ejercer cargos públicos, por “abuso de autoridad” y “destrucción de registros públicos”, en el marco de una causa que buscaba comprobar que este había adulterado números del Índice de Precios al Consumidor (IPC) a través del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC). Al mismo tiempo, Beatriz Paglieri, directora del IPC en aquel momento, obtuvo la misma condena.

De manera llamativa, tras efectuarse la condena en suspenso a Moreno, diversos medios de comunicación como Clarín, La Nación, El Destape Web o Infobae -de los más leídos- titularon que al ex secretario se lo condenó por la tergiversación de datos del Indec. En paralelo, el propio Moreno aseguró en otros medios radiales que lo sucedido en términos judiciales fue “una victoria” porque se lo condenó por otros  hechos que no respondían a la causa de la que hace años estos propios medios se hicieron eco. 

Puntualmente, se hizo popular en la opinión pública que en la gestión de Moreno se desdobló el índice inflacionario, y este juicio buscó comprobar eso, pero finalmente ninguna de las razones por las cuales se efectivizó la condena responde a esta búsqueda, por lo cual no existen pruebas que lo demuestren. Tras la ola de fake news y titulaciones erróneas, solo el medio Infobae cambió su título de “Condenaron a Moreno a 3 años de prisión por la manipulación de datos del Indec” a “Condenaron a Guillermo Moreno a 3 años de prisión por abuso de autoridad y destrucción de registros públicos”. 

Uno de los documentos a los que se sujetan distintos medios para aseverar ésta información errónea es el alegato emitido por el fiscal Diego Luciani, quien obró de una manera muy similar al condenar a Cristina Fernández de Kirchner en la causa “vialidad”. Allí se utilizó como argumento la creencia de que, tras comprobarse el desvío de fondos de uno de sus funcionarios, ella debía estar al tanto. “No tengo pruebas pero tampoco dudas”, alegó en aquel momento.

Ahora, el fiscal Luciani había pedido 4 años de prisión y 10 años de inhabilitación por revelación de datos secretos (Art.157 del C.P.); abuso de autoridad (Art.248 del C.P.); acciones violatorias de la Ley de Estadísticas y Censo; destrucción y/o inutilización de la base de datos original del INDEC (Art. 255 del C.P.); falsedad ideológica de los comunicados oficiales IPC-GBA correspondientes a los meses de Enero; Febrero, Marzo, Abril, Mayo y Junio de 2007 e IPC-Nacional Mendoza correspondiente a Agosto de 2007 (Art. 293 del C.P.); y forma concursal de los delitos mencionados y el grado de participación criminal de los involucrados.

No obstante, el fallo final de los jueces del Tribunal Oral Federal 2 de Comodoro Py solo lo halló culpable de abuso de autoridad y destrucción de registros públicos, dos de los cinco capítulos mencionados por Luciani, por lo que la condena final se redujo a 3 y 6 años respectivamente. Así mismo, el propio Moreno afirmó: “Hay un viejo dicho que es ‘hechos, pruebas y derecho’. Pruebas no hubo, descarto que habrá derecho”, en referencia a los procederes de Luciani, y aclaró que “el alegato de Luciani fue inteligente” porque “no tenía pruebas y apeló a un juicio académico”.

En ese sentido, el Multimedio Trinchera había dialogado con Moreno al momento en que Luciani realizó su pedido. Allí, aclaró que “el juicio se transformó en un debate académico sobre el desempeño del INDEC por falta de pruebas” contra él y su par Paglieri. “Aseguró que no tenía pruebas pero sí certezas, lo cual no sirve en un juicio penal”, aclaró además el entrevistado en aquel momento.

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Un poco lejos; pero la intención estuvo

Un poco lejos; pero la intención estuvo

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Mientras la inflación apenas cae y el consumo se derrumba, Milei y Caputo celebraron datos falsos de una cuenta bot que les tendió una trampa y publicó bajas de precios en productos. Estos dos, desesperados, se tiraron de cabeza a la pileta. En paralelo, como vaticinaron varios economistas, la inflación de marzo se situó cercana a la de febrero (11%). No obstante, donde si hubo deflación fue en el nivel de consumo. 

Celebrar un desplome en los dígitos del índice de Precios al Consumidor (IPC) cuando desde el Poder Ejecutivo se llevaron a cabo todas las maniobras posibles para destruir el consumo interno es casi como una profecía autocumplida. Necesariamente los precios deberían bajar, ya que el flujo de demanda se corta debido a los bajos ingresos generales. Sin embargo, suponemos que el reclamo de las y los argentinos en las urnas se traducía a que la inflación baje para poder consumir y no lo contrario. A esto hay que sumarle que las cosas le salen tan mal actualmente al ministro de Economía, Luis Caputo, que ni siquiera logró reducir la inflación con la misma velocidad que se redujo el consumo.

Semanas atrás, distintos centros económicos de análisis al consumo predecían que la inflación del mes de marzo se colocaría cercana a la de febrero, que rodeó un 13%. Mientras que hace una semana la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aseguró que dentro de su distrito ese había sido el número, este sábado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC), reveló que el número general a lo largo y ancho del país fue del 11%. Se mostró una muy leve desaceleración si lo comparamos con las expectativas que tenían el propio Caputo, y el presidente de la Nación, Javier Milei, quienes se atrevieron a hablar de deflación a raíz de números falsos indicados por una cuenta troll de internet, que se hacía pasar como red social oficial de la cadena de supermercados Jumbo.

Conocido como Jumbo Bot, la cuenta tendió una trampa en la que los dos máximos responsables ejecutivos cayeron de lleno y durante la misma jornada. Evidentemente, la rama de La Libertad Avanza ha naturalizado tanto el trabajo con los bots de internet que publican datos falsos, que ni siquiera son capaces de reconocer dos cosas básicas: repensar de donde pueden venir estos datos, y comprobar si son ciertos. Una cucharada de su propia medicina fue la que se tomaron los mandamases de LLA, que develaron su desesperación por aseverar un objetivo que lejos está aún, lo cual fue el objetivo de esta cuenta. “Esta cuenta es un experimento social, nunca analizó precios, pero sirvió para una cosa: ver la necesidad que tienen muchos en mostrar resultados que la realidad les niega”, aseguraron desde la cuenta.

De esta manera, ambos dirigentes, de alta envergadura, quedaron gravemente ridiculizados. Sin embargo, lo más preocupante de todo, es que los dos persiguen el objetivo de la caída inflacionaria como si esto convirtiese a la Nación en un paraíso, pero como se analizó anteriormente, solo sería una profecía auto cumplida y no una solución real. Por lo menos dos problemas se avecinan en ese sendero: el primero, que ya se experimenta incluso sin gozar del beneficio de la “inflación cero” es la caída en el consumo, que no solo indica que el nivel de vida general de la población bajó, sino que además se traduce en una problemática fiscal para el gobierno, ya que la recaudación por Impuesto al Valor Agregado (IVA) cae. De aquí pende el superávit fiscal.

El segundo es aún más profundo: la estructuración de altos niveles de pobreza. La inflación por sí sola no indica nada, tan solo si una normalización de la dinámica en los precios. Pero si esta se da con un 60% de la población excluida -que es el porcentaje actual de pobreza-, la única garantía que existirá es la miseria instalada.

En términos de valor adquisitivo, el mayor problema del gobierno de Alberto Fernández -señalado por propios y extraños- fue correr constantemente la recomposición salarial, pero nunca poder recuperar el poder adquisitivo perdido durante el gobierno de Mauricio Macri. Ahora, a pocos días de haberse cumplido cuatro meses de esta nueva gestión, los trabajadores perdieron por lo menos, en pesos, un 30% de su poder adquisitivo, ya que mientras que la inflación acumulada durante este período roza el 70%, el único aumento al salario Mínimo Vital y Móvil fue del 30%. Esto sin contar el encarecimiento del país en dólares, con una divisa paralela sostenida en el mismo valor previo a estos abultados índices inflacionarios.

En tanto la caída del consumo registrada durante el mes de marzo fue de un 12%, y se suma al acumulado del primer trimestre 2024, que es del 22%, número que se posiciona en mínimos históricos en perspectiva interanual con el primer trimestre de 2023, con una contracción de 28%. Este dato surge del Índice de Ventas Minoristas (IVM) de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).


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La inflación no da respiro al bolsillo de los argentinos

La inflación no da respiro al bolsillo de los argentinos

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Las medidas tomadas por la cartera económica acumularon en los primeros dos meses de gestión de La Libertad Avanza un 45% de inflación. Si bien desde ese ministerio esperan continuar “a la baja”, los futuros aumentos que promete el propio gobierno en transporte, energía y gas no colaborarían en absoluto con esa premisa.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de enero se mantuvo en un rango histórico al igual que el 25% medido en diciembre, número que no se registraba desde febrero de 1991. En esta ocasión, el número final fue de 20,6%, y si bien indicó una desaceleración con respecto al mes anterior, los valores representan aumentos sustanciales en el costo de vida. Esto en contraste con un Salario Mínimo Vital y Móvil de indigencia y con una reunión sin acuerdo del Consejo del Salario que fracasó este jueves ante la falta de propuestas del empresariado y del gobierno nacional, que tampoco aceptaron el aumento del 85% pedido por la CGT y las dos centrales de la CTA para establecer un piso de 288.600 pesos del SMVM a partir de febrero.

Si se suma la devaluación del 118% sobre el peso realizada tres días después de asumido el gobierno de La Libertad Avanza con los aumentos de los meses de enero y diciembre, que redondean casi un 50%, se puede asegurar que un trabajador promedio, atado a los valores que propone el Salario Mínimo, perdió una capacidad de compra, poder adquisitivo o se empobreció más de un 150%. Si bien algunos salarios no regidos por este término pueden haber tenido aumentos, según el INDEC, se trata de una caída mínima de un 80%, y no se registraban caídas tales desde los altos procesos inflacionarios de los años 1989, 1990 y 1991.

En cuanto a los valores que acarrearon a la general inflación del 20,6%, se destaca el aumento particular de bienes y servicios (44,4%), seguido por el aumento en transportes, del 26,3%. Este último está en camino a encabezar las listas en los próximos meses, ya que se prevén aumentos aún más pronunciados. Los alimentos se ubicaron cerca del número general, en torno a un 20,4%, seguido de ropa, prendas de vestir y calzado, que quedaron por debajo de la línea en un 11,9%.

Con esta cifra la inflación interanual llega a un 254,2% y las previsiones para lo que reste del año son en algunos casos más optimistas, y en otros no tanto. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), se ubicará en torno a un 150%. Sin embargo, el propio Fondo había previsto un crecimiento en el Producto Bruto Interno que, luego de la caída de la actividad económica, debió corregir. Por otro lado, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el número se mantendrá cercano al 250%: “La inflación general se aceleró a finales de 2023, lo que implica un fuerte efecto de arrastre para la inflación media anual en 2024″, indicaron en un informe publicado.

Según la consultora Ecolatina, la inflación fue de un 21,7%, y las medidas aplicadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, incidieron de manera directa en el resultado: “Como se desprende de esto, todavía durante el primer mes del año, la devaluación del tipo de cambio oficial, la corrección de algunos precios regulados y la eliminación de los controles de precios incidieron en la inflación del mes”, aseguraron.

Desde la cartera económica apuestan a que el número inflacionario siga a la baja debido a “la normalización del comercio exterior”, pero son varias las consultoras y analistas que no descartan que la inflación se siga propagando a modo de efecto dominó. Todo esto además sin mencionar que, si los aumentos que el gobierno adelantó tanto en transporte como en energía y gas se efectúan, se producirán fuertes escaladas sostenidas en estos, y los números no son para nada bajos, ya que aseguran que las “correcciones” irían desde doblegar hasta quintuplicar las tarifas.

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