En Uruguay, la inseguridad tiene muchos rostros

En Uruguay, la inseguridad tiene muchos rostros

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Se suele asociar la palabra “inseguridad” a lo delictivo, a lo policial, a la justicia y a la crónica roja. Pero el concepto es más abarcativo y puede ser laboral, económico, de salud, vincular y más aún. Hoy Uruguay sufre de inseguridades en su amplio sentido.

Las políticas del gobierno derechista liderado por Luis Lacalle abonan a problemas estructurales y los profundizan en su lógica de que el mercado es el mejor regulador de la sociedad y que ellos en el gobierno están para favorecer al empresariado uruguayo.

Llegar a fin de mes

Según un estudio del Instituto Cuesta Duarte hay 100.000 personas más que en 2019 con salarios por debajo de 25.000 pesos uruguayos (unos 650 dólares) por 40 horas semanales de trabajo. El economista Bruno Giometti indicó que hay 549.000 personas ocupadas que perciben ese salario y de esos, 322.000 son trabajadores asalariados.

Por sectores de actividad, predominan los salarios más sumergidos en comercio, servicio doméstico, actividades primarias, y restaurantes y hoteles. En esos sectores, entre 40% y 50% ganan menos de 25.000 pesos líquidos al mes. Entre otros indicadores, hay una mayor afectación en las mujeres, jóvenes menores de 25 años, personas del interior, y no registradas en la seguridad social.

Los salarios sumergidos afectan en mayor medida a los jóvenes, a los residentes en el interior del país y a las mujeres. Además, se presentan con mayor intensidad entre los trabajadores privados y entre quienes no cotizan a la seguridad social. Los sectores de actividad más afectados son el servicio doméstico (49%), rural (47%), comercio (44%) y restoranes y hoteles (44%).

Ante esta situación, la central única de trabajadores PIT-CNT, señaló que “ante una nueva ronda de Consejos de Salarios y atendiendo esta realidad, el país requiere un empuje a la política salarial que a través de la negociación colectiva garantice incrementos reales importantes con un énfasis mayor en el salario mínimo nacional y en las categorías más sumergidas de los diferentes sectores de actividad.”

A esta inseguridad salarial se suma un elemento que ahonda la magra situación de gran parte de las familias uruguayas: gastar miles de pesos uruguayos por mes en agua embotellada, ya que la que sale por cañerías ya no es potable e incluso es perjudicial para la salud. Incluso, algunas empresas le exigieron al gobierno que reduzca el IVA para poder bajar el precio en el consumo final, pero hasta el momento la coalición dirigida por Lacalle no ha contestado.

Ya no estamos hablando de consumo, estamos hablando de los baños, el contacto con la piel, electrodomésticos que se rompen. Es decir, los uruguayos y uruguayas tienen que desembolsar un salario que no alcanza para llegar a fin de mes, en electrodomésticos dañados.

Inseguridad en las canillas

La Facultad de Química anunció que las sustancias químicas que contiene el agua «son difíciles de evaluar» y «están en estudio sobre la posibilidad de que sean cancerígenos». Una de las recomendaciones de la Facultad de Química para evitar la inhalación de compuestos presuntamente cancerígenos producidos por el elevado porcentaje de sodio y cloro en el agua que entrega Obras Sanitarias del Estado, es tomar baños cortos y en lugares ventilados.

Por su parte el profesor Eleuterio Umpiérrez precisó que el problema de los trihalometanos no es su ingesta sino su inhalación. “La exposición a los trihalometanos más grave es cuando lo inhalamos. La dosis normal de agua diaria son dos litros, mientras que cuando uno se baña, normalmente gasta 10 litros por minuto, por lo tanto va a estar expuesto a esos vapores”, sostuvo.

Sin lluvias en el horizonte ni medidas de peso por parte del gobierno, la represa del Paso Severino, principal reserva de agua dulce para la zona metropolitana de Montevideo y Canelones, apenas tiene el 5.6% de su capacidad.

Inseguridad de los que nos tienen que cuidar

Se contabilizan al menos dos asesinatos diarios. Además, en una misma semana asaltaron dos escuelas en Montevideo y un sanatorio privado en Maldonado. El Ministro del Interior, Luis Alberto Heber, además de descuidar la inseguridad delictiva, se involucró en la campaña electoral de Laura Raffo para las presidenciales de octubre de 2024, y se lo investiga por casos de corrupción.

Incluso llegó a plantear una defensa acérrima a un correligionario de su partido acusado de pedofilia y explotación sexual de menores, siendo Heber el primer responsable en brindar garantías a los denunciantes al ser la cabeza de la cartera ministerial.

Inseguridad estatal

El presidente Lacalle no concurrió al acto de reconocimiento de la violación de derechos humanos cometidos por el Estado en dictadura en los casos de los asesinatos de las “muchachas de abril” y las desapariciones de Luis Eduardo González y Óscar Tassino. Recibió críticas por varios frentes ante dicha decisión.

Por si no se entendía (¿o si?) su postura, un hecho reciente dejó más en jaque a la población, donde solo resta concluir que se trata de un acto que encierra cierto grado de cinismo en el fondo.

El presidente anunció que le encargó al escultor uruguayo Pablo Atchugarry una «transformación» del águila nazi que con sus garras sostiene una cruz esvástica, y que en el año 2006 se recuperara del buque Graf Spee, hundido frente a Montevideo en diciembre de 1939. El águila será transformada en una paloma. “Porque los símbolos son muy importantes en la vida de la humanidad”, dijo el presidente.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Uruguay mucho más inseguro: Aumento de 39% en homicidios

Uruguay mucho más inseguro: Aumento de 39% en homicidios

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Los homicidios aumentaron 39 por ciento en el primer semestre de 2022 según un informe del propio Ministerio del Interior: pasaron de 135 entre enero y junio del año anterior a 188 en este 2022, cifra que supera también al primer semestre de los dos años anteriores, con 179 asesinatos en 2020 y 173 en 2019, último año de gestión del centroizquierdista Frente Amplio (FA).

Para el ministro del Interior, Luis Alberto Heber, la política de seguridad es “acertada porque las cifras de los delitos bajan”, aunque “no han podido dar con los homicidios”. Planteó que “estamos en el buen camino” y atribuyó “el éxito” a la presencia policial y la «política contra el narcotráfico”. Vale destacar que del total de homicidios del semestre, 47% no fueron aclarados.

Luego, el jerarca expresó: “Ni estamos en el mejor de los mundos en junio, ni estábamos en un infierno en mayo. Hay que ver toda la secuencia de los meses”. En realidad, toda la carrera política del ministro Heber se ha caracterizado por ser un parlamentario destacado por su oratoria: embarullar, embaucar y hablar mucho para terminar diciendo nada.

Desde la salida de la dictadura estuvo en el Parlamento y suma cero gestión en sus espaldas. El único momento en el que estuvo al frente de un cargo ejecutivo fue en el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y en ese lapso regaló el puerto a la multinacional belga Katoen Natie por 60 años, en un acuerdo demasiado vidrioso, por cierto.

Sobre las causas de los homicidios, se determinó que 50% fueron por “conflicto entre grupos criminales, tráfico de drogas o ajuste de cuentas”, es decir que 94 personas fueron asesinadas en este contexto en el primer semestre.

El 15% de los homicidios –28 casos– fueron por violencia intrafamiliar y situaciones relacionadas, y otro 15% –29 casos– por motivos que se desconocen. A su vez, por altercados espontáneos no domésticos hubo 20 homicidios, lo que representa 11% de los casos.

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“Tenemos un récord de desbaratar organizaciones y tapiar bocas de pasta base”, declaró Heber, un ministro que se ufana de combatir el narcomenudeo. Se incautan unos pocos gramos, se encarcela a algún responsable de esa boca y otro de la familia sigue a las pocas horas con el negocio, pero no se ataca a los distribuidores de la droga, mientras los puertos europeos reciben toneladas de cocaína provenientes de Uruguay.

Según el Ministro del Interior, “hoy la gente está más segura que en 2019”, aunque “no todo lo que quisiéramos”. Siempre su referencia es hacia los gobiernos anteriores, los del Frente Amplio, tapando la realidad de un país bajo el gobierno de la coalición derechista que preside Luis Lacalle.

En ese sentido planteó: “Tenemos que seguir trabajando en materia de homicidios. Los planes territoriales que hemos venido ejecutando están dando buenos resultados, y vamos a continuar con ellos”. Como ejemplo, dijo que tras los varios homicidios ocurridos durante mayo en el barrio montevideano de Peñarol, se puso “presencia policial, un plan territorial no sólo en Peñarol sino en toda la zona, que ha generado mayor seguridad”.

Uruguay lanzó un plan de acción para combatir la ola de violencia narco y los homicidios

Curioso que cite el caso de Peñarol, porque luego del despliegue policial y mediático, luego que los gendarmes, helicópteros y cámaras inundaran la pantalla y el barrio, a la hora de retirarse, apareció un cadáver en el mismo lugar del operativo policial.

Por su parte, Gustavo Leal, exdirector de Seguridad y Convivencia del Ministerio del Interior en la última gestión del Frente Amplio, declaró en radio Universal: “[Heber] dijo que la política es acertada porque los delitos bajan. Yo creo que está recorriendo un camino similar al del capitán del Titanic, no quiere reconocer que hay un fracaso”.

También sostuvo que “no se puede decir que la política es acertada si hay 39% de incremento de los asesinatos”, y añadió que “ya ni siquiera el 2019 es excusa”.

Pasaportes hackeados

A partir de un pedido de informes de la senadora del Frente Amplio Silvia Nane, trascendió que en 2020 hubo un ataque electrónico en el que hackearon 84 mil pasaportes electrónicos, que fue calificado como “intrusión” de “severidad alta” por el Ministerio del Interior.

Hackearon 84.000 pasaportes electrónicos, pero desconocen alcance total del ataque

Para Heber, el hackeo de la Dirección Nacional de Identificación Civil (DNIC) fue por “computadoras viejísimas; eso es lo que heredamos”. El exdirector general del Ministerio del Interior, Federico Laca lo niega y señala que “se hizo la mayor inversión en tecnología de la historia”

Para Laca es llamativo que esto se sepa un año después de que sucedió el incidente. “El gobierno dice ser muy transparente, pero tuvo que existir un pedido de informes de Nane y luego pasar más de un año para estar hablando sobre información personal de 84 mil personas”, sentenció.

En línea con lo planteado por Laca, Rubén Amato, que dirigió la DNIC desde 2007 hasta el cambio de gobierno en marzo de 2020, cuestionó al ministro Heber en Twitter: “¿Computadoras obsoletas? ¿Por qué no revisan las dos últimas auditorías en seguridad y el informe del BID sobre seguridad, previo a comenzar la emisión de los nuevos pasaportes en el 2015?. Hay que hacerse cargo de una vez”, sentenció.

Hackeo en 2020 comprometió la información de, al menos, 84.000 pasaportes electrónicos – Gente d’Italia

Por su parte, Enrique Amestoy, experto en Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC), publicó un hilo en Twitter en el que explica la renovación de equipamiento que hubo en el MI y también desmintió al actual ministro.

“Desde 2010 el Ministerio del Interior ha hecho un cambio total de sus servidores e infraestructura. Doy fe de ello. Hardware de última generación, todo muy bien planificado. Hágase responsable ministro Luis Alberto Heber. Si la DNIC tuviera los datos en Data Center del MI, esto no pasaba”. “Investigue”, señaló.

Más allá de temas técnicos y afrentas, esta es otra perla de este gobierno en materia de seguridad y en cualquier otro tema. El hacerse cargo de sus actos y decisiones no es algo que esté en sus agendas. Hace más de dos años que gobiernan y cualquier problema se lo achaca al Frente Amplio.

Las excusas están a la orden del día. En plena pandemia se dijo que los delitos bajaron por políticas del gobierno, cuando la cuarentena mundial dictaba otra realidad. Según un estudio de la ONU la pandemia incidió en la baja de delitos. El ministro del Interior en ese momento decía que eso “es falso.” Ahora con la salida a la luz de nuevas cifras de delitos y homicidios Heber dijo: “Siempre he dicho que incidió la pandemia en la baja de delitos.”

Si hay algo en lo que se puede trazar una línea transversal a lo largo de las últimas tres décadas (al menos), es en el tema de la inseguridad. El saldo es que todos los gobiernos fracasaron. Y no es por caer en “son todos lo mismo” o “izquierda y derecha no existen más”. Es que han aplicado prácticamente las mismas políticas, la derecha con su “mano dura” y el progresismo con su pragmatismo punitivista, no han salido del enredo.

Si se sigue comparando mes a mes, trimestre a trimestre, año a año pero no se proyecta con visión a futuro y una perspectiva sistémica: los jóvenes pobres de este país envejecido, van a seguir poblando las cárceles, los últimos con los penúltimos van a seguir enfrentándose y teniéndose miedo entre sí, mientras señores que no le conocemos el rostro, van a seguir lucrando con el negocio del que tiene miedo y se protege.

Y con aquellos que no tienen nada, siquiera miedo.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Hambre en Uruguay: sin pan y sin paz en los barrios

Hambre en Uruguay: sin pan y sin paz en los barrios

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Hay hambre en Uruguay: suena tan fuerte, como increíble. Es un país donde se produce alimento para 30 millones de personas, con una población de poco más de tres millones y donde hay casi cuatro vacas por persona. La pandemia de covid-19 y la del gobierno neoliberal liderado por Luis Lacalle dejan al desnudo un sistema voraz e insaciable que deja a miles con la panza vacía.

¿Y el pan para hoy?

En las últimas semanas empezaron a circular por medios de prensa, informes y noticias sobre casos de hambre  y mala alimentación en centros educativos de Montevideo. Los titulares se esparcieron como pólvora y el debate se instaló en medios oficiales y redes sociales. La primera reacción del gobierno fue negar y desacreditar tales situaciones.

La vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, consideró al respecto que “estamos asistiendo a la construcción de un nuevo relato por parte de la oposición”. “Se llegó a hablar de hambruna, se llegó a hablar de fracaso en las últimas horas. Seguramente, en breve también alguien puede llegar a comer pasto, como se nos dijo alguna vez”, comentó el 18 de mayo en una rueda de prensa.

La referencia a comer pasto es a la crisis del 2002. Un docente de esa época relató que conoció casos de gente que comía pasto en una especie de caldo del mismo. El caso resonó por todo el país e internacionalmente. La derecha desde allí se encargó sistemáticamente de que dicho episodio se convirtiera en un mito y una leyenda de mala fe por parte de la izquierda.

“Acá hay gente que, en lugar de buscar que los niños coman, busca salir en el diario”,  dijo el consejero de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) Juan Gabito en el programa radial En perspectiva, con suma frivolidad.

Números fríos, realidad caliente

Según la encuestadora Cifra, un 52% de la población entiende que el desempleo aumentó, un 62% que la inseguridad aumentó y un 84% que la inflación también, pese a la sempiterna mueca-sonrisa de Lacalle..

Inseguridad(es) a la uruguaya – Por Nicolás Centurión – NODAL

Un relevamiento de la Usina de Percepción Ciudadana, buscó recoger la opinión de la población sobre seguridad y hambre, y arrojó que la mayoría de la población entiende que el hambre y el desborde de la situación de la seguridad son una realidad palpable a diario.

Frente a la pregunta sobre cuán de acuerdo está con la afirmación “Hay mucha gente pasando hambre en Uruguay”, 63% de la población estuvo de acuerdo o muy de acuerdo, mientras que 15% no estuvo de acuerdo ni en desacuerdo y 20% estuvo en desacuerdo. Dos por ciento no sabe o no contesta.

Mientras el acuerdo con la frase alcanza a 75% en los sectores socioeconómicos bajos, en los sectores medios alcanza a 64% y en los altos a 55%. Las mujeres tienen un nivel de acuerdo mayor (71%) en relación a los hombres (55%).

Seguridad pública

La inseguridad volvió a ser la principal preocupación de los uruguayos, según la última encuesta de Opción. La preocupación por el tema aumentó 11 puntos porcentuales en el último trimestre (pasó de 18% a 29%) y el mayor incremento se dio entre los votantes de la coalición multicolor de derecha, en el gobierno.

Diez muertos en una guerra entre dos familias narco que ya lleva seis años – Información – 16/03/2021 – EL PAÍS Uruguay

Aunque si se suman las distintas temáticas consultadas, la realidad económica es la que más preocupa. Un 14% menciona la suba de precios, otro 14% el desempleo, 10% los bajos salarios y  9% la pobreza.

La encuesta de la Usina  de Percepción Ciudadana también consultó sobre la seguridad con la frase “La seguridad pública está desbordada”. Los resultados arrojan que 66% de la población se encuentra de acuerdo con la afirmación, mientras que 16% no está de acuerdo ni en desacuerdo y 16% está en desacuerdo. 2% no sabe o no contesta.

Dato mata relato

El sociólogo y director de opinión pública de la consultora Opción, Rafael Porzecanski, advierte en base a las últimas mediciones que el gobierno enfrenta “un trimestre complicado”. Ve “caída” en aprobación de Lacalle por encima de fluctuaciones habituales. “Una de las grandes piedras en el zapato del gobierno, y con la que le ha costado lidiar, es la tarifa de los combustibles”, opinó.

La encuesta de Opción, consultó sobre de quién se cree que es la responsabilidad de los problemas económicos. Para casi la mitad de los encuestados, 48%, los problemas económicos mundiales son la principal causa de los que tiene el país; 27% cree que la responsabilidad es del gobierno, mientras que 17% la atribuye al gobierno previo.

Ollas populares en Uruguay trabajan sin pausa para saciar el hambre ante la crisis económica a un año de pandemia | Video | CNN

El informe de Opción Consultores aclara que, por primera vez desde que se aplica esta pregunta (segundo trimestre de 2020), “quienes atribuyen mayor responsabilidad al gobierno actual superan a quienes atribuyen mayor responsabilidad al gobierno anterior”.

El oficialismo se ha parado siempre sobre dos pilares en su relato y justificación de acción de gobierno. La primera es echarle la culpa de todo al centroizquierdista Frente Amplio. Según dicha encuesta, esta táctica empieza a hacer agua. La segunda sigue más firme y es la de mostrarse indemne e indefenso ante las condiciones externas.

Es cierto que Uruguay es un punto en el concierto internacional y no gravita. Pero si todo es culpa del afuera, que entreguen la llave de la casa de gobierno y se dediquen a hacer negocios, que de eso saben.

Niega niega que algo quedará

Como en el 2002, la coalición gobernante de derecha se escuda en las causas externas, que existen, pero no explican todo el panorama. La actitud pasiva del gobierno, como si se estuviera maniatado de pies y manos, no condice con las sucesivas subas de combustible y los recortes en varias áreas del Estado.

Lacalle dijo que Justicia no es "presionable" y afirmó que presencia de  Heber en Durazno para "respaldar" a policías fue un "buen gesto" -  Teledoce.com
Lacalle y Heber, el ministro del interior:¿de qué se rién?

En el 2002 fue la aftosa, la corrida cambiaria en Argentina. Hoy la excusa  exterior para ajustar a la interna es la pandemia y la guerra en Ucrania. La premisa es negar; como se negó a los niños que comían pasto en la última catástrofe socio-económica del país. Toda crítica es tomada como “traición a la patria” como diría una senadora incontinente y verborrágica.

Se pide “no poner palos en la rueda” desde el gobierno, pero el propio palo en la rueda son los gobiernos oligárquicos que condenan a otra generación al hambre, a la desnutrición, a desarrollarse en condiciones indignas, mientras las exportaciones no paran de engordar al gran empresariado.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
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Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Inseguridad(es) y el miedo como ingrediente del fascismo

Inseguridad(es) y el miedo como ingrediente del fascismo

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En campaña electoral y prácticamente durante los gobiernos frenteamplistas, la seguridad fue el caballo de batalla de la derecha que en este tema encontró una grieta para minar la imagen del centroizquierdista Frente Amplio. 

¿De qué hablamos cuando hablamos de inseguridad(es)? 

Cuando hablamos de inseguridad generalmente se hace en singular como si existiera un solo tipo. Por eso, una de las primeras barreras a saltar es la del lenguaje y su representación. Ya que opera y construye realidad, si entendemos que el lenguaje es la forma por la que  conocemos o por lo menos que codificamos. Ante esto tenemos que hablar entonces de inseguridades en plural. 

Existe una matriz que nos condiciona, dispositivos que producen sentido donde se visibilizan, se les da más foco, se hace hincapié y otras prácticas, que ponen en el centro de atención a algunos delitos y a otros no. Una maquinaria comunicacional que opera a gran escala, reforzando distintos valores y preconceptos sobre determinados sectores de la población. Generando procesos de subjetivación que terminan definiendo una perspectiva sobre más seguridad del país.

Se apela a sentimientos primarios: angustia, dolor, rabia. A situaciones donde se hayan tenido experiencias traumáticas. Las soluciones a las que se acude rápidamente son: cárceles, policías, penas más duras. Todo desde una óptica meramente punitiva. Se empieza a desplegar todo un mecanismo jurídico-policial para dar “solución” a un tema policausal y que se debe de intervenir desde distintas perspectivas.

Las soluciones que se plantean ante este fenómeno, son de tipo “mágico”, efectista, instantáneo e inmediato. Se pretende que ante penas más duras los delincuentes desistan de cometer delitos. Ante una policía efectiva en tema de arrestos y una justicia que condene con celeridad, los delincuentes opten por no delinquir más. 

A pesar de los gobiernos de distinto signo, los delitos siguen aumentando considerablemente. En el año 1987 el 80% de los uruguayos se sentían inseguros en su barrio. En la década del 90 se dispararon las cifras de ciertos delitos y además empezó a consolidarse la infantilización de la pobreza producto de las políticas neoliberales de los gobiernos de ese entonces. La década del 90 fue la antecesora a la crisis del 2002, donde se fue gestando un proceso de pauperización de la población y en varios ámbitos de la sociedad. Como ser la educación, la seguridad pública, la salud, etc.

¿Qué hace la crisis del 2002? Reaviva los viejos temores de la desidentificación. El peligro no es necesariamente la gente pobre, los sectores más postergados y vulnerados de este sistema, sino que el peligro sería quedar como ellos. El temor a la pérdida de un cierto status social, de una potencia económica, de un sistema de valores, el temor se vuelve hostilidad. En 2004 el 51% confesó miedo ante personas pobres que habitan ciertos barrios o asentamientos. El 8% ante desocupados o marginales. 

De la hostilidad a los discursos de odio, a los linchamientos, la justicia por mano propia. Se carga las tintas sobre un sector de la población que no es la que genera las desigualdades ni acumula riqueza sobre las espaldas de sectores empobrecidos. De allí el odio a los pobres, a los inmigrantes y a cualquier minoría. Se vuelven amenaza para sectores de la población que se autoidentifican dentro de la ficción de la clase media, pero que hasta hace no mucho engrosaban la lista de los sectores al que le echaban la culpa de todos los males de la nación. 

¿Dónde estamos?

Uruguay posee una de las tasas de encarcelamiento más altas de América Latina. Esto desmiente el imaginario colectivo de que la policía y el sistema judicial dejan libres a los delincuentes o entran por una puerta y salen por otra. De igual manera, no es algo de lo que estar orgullosos, porque las cárceles están atestadas de jóvenes pobres menores de 29 años. En un país donde seguimos siendo los mismos tres millones de siempre, tenemos el futuro obturado.

Varios sectores y votantes del Frente Amplio han caído en la trampa de la derecha casi que sin ayuda. El discurso del progresismo hoy se afilia a las tesis y la retórica de la derecha, con consignas punitivistas y que enrostra en la cara de los votantes de la coalición multicolor de derechas, cada vez que se comete un homicidio. Lo mismo que hacía la derecha y que pedía la renuncia de los ministros del Interior cada vez que se cometía un delito. 

La salida que se propone sigue siendo la misma por la que entramos en este problema. Más cárceles, más dispositivos punitivos, más policías, más militares, más represión, cortando por el lado más fino la cuerda y después nos asustamos cuando la bomba nos explota en la cara.

Por más que la derecha cuando gobernó y gobierna, sigue ensanchando la brecha de desigualdad en la población y alimentando las condiciones en las cuales se reproduce la delincuencia, y el progresismo haya tratado de paliar esa situación; las políticas en seguridad no han diferido mucho. Lo que en los 90 se llamaban razzias, en el período progresista eran “operativos de saturación”. Con la izquierda se construían planes de ayuda social y con la derecha se sostuvo el mismo garrote de los sectores concentrados de poder.

La derecha captó el descontento, se propuso como la salvadora de la República ante el “caos reinante de la delincuencia.” Hoy al ser gobierno, ajustan más la perilla y la represión es algo que les surge de los poros y más con una formación que tiene a la ultraderecha militar en su seno. Pero como decíamos, el progresismo se posicionó del otro lado del mostrador con un discurso “ asusta viejas” y no con una propuesta superadora del palo y la cárcel hacia los pobres. 

Como plantea el psicólogo y jesuita Martín -Baró precisamos “modelos de identificaciòn que, en lugar de encadenar y enajenar a los pueblos, les abra el horizonte hacia su liberación y realizaciòn.”

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

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