EEUU se reacomoda geopolíticamente sin el uribismo

EEUU se reacomoda geopolíticamente sin el uribismo

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Todo tiempo pasado fue mejor, sobre todo si lo dice un imperio en declive. La hegemonía estadounidense que lo convirtió en el polo dominante de la geopolítica mundial tras el fin de la “guerra fría” está sufriendo golpes que parecen mortales.

Ante este panorama, los Estados Unidos han decidido que lo mejor es mirar al pasado y volver al mejor escenario posible para sus intereses. Desde el “Haz América grande otra vez” de Trump hasta el “reconstruir el mundo mejor” de Biden, todas sus iniciativas miran ya con nostalgia el tiempo que pasó y evidencian la inminencia del cambio que no les favorece.

Pero mientras el poder creciente de China y Rusia apunta a construir un mundo multipolar, o al menos tripolar, Estados Unidos intenta dividir de nuevo el mundo en dos: quienes están a su favor y quienes están en su contra, para regresar al mundo bipolar en el que supo manejarse durante más de cuatro décadas.

El problema para América Latina y el Caribe es que, en ese intento de volver a partir el mundo en dos, controlarla es imprescindible para los Estados Unidos, que la considera tan suya que ve como un problema de seguridad interna cualquier insubordinación de los Estados soberanos que la conforman o rebelión de sus pueblos.

Los primeros pasos del B3W sobre América Latina y el Caribe

Durante la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático número 26 (COP 26) que se realiza este año en Escocia, Joe Biden presentó nuevamente la iniciativa Build Back Better World (B3W) que ya había sido lanzada hace unos meses en el encuentro del G7, con la que Estados Unidos pretende competir con la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China para, en primera instancia, frenar el avance del gigante asiático en la región.

En esa conferencia lo acompañaron representantes del G7 y asistieron, entre otros, los presidentes de Colombia, Ecuador, Panamá y Costa Rica, quienes ese mismo día acordaron la conformación de un Corredor Marino del Pacífico este tropical, que en principio se plantea como la ampliación de zonas marítimas protegidas para la conservación de la biodiversidad abarcando el Parque Nacional de Gorgona y el santuario de flora y fauna de Malpelo, en Colombia; la isla de Coco, en Costa Rica; Galápagos, en Ecuador; y la isla de Coiba, en Panamá.

La realidad es que este cinturón de 500 mil kilómetros cuadrados está inmerso en el plan de infraestructura presentado por Biden y se plantea como una “zona ecológica libre de pesca”, específicamente para impedir la pesca de barcos chinos.

Corredor marino del Pacífico este tropical – Misión Verdad

Lo más importante que esconde este acuerdo son las actividades militares en el archipiélago de Galápagos, al que el ex ministro de Defensa de Ecuador, Oswaldo Jarrín, describió como un “portaaviones natural” cuando el gobierno de Lenín Moreno autorizó a los Estados Unidos a ejecutar la ampliación del aeropuerto de San Cristóbal ubicado en ese territorio insular, para la instalación de radares y la operación de aviones estadounidenses.

Israel, el último salvavidas del uribismo

A pesar de que Iván Duque cumpliera la tarea asignada de conformar este cinturón en el Pacífico para articularlo al B3W, sus relaciones con el actual gobierno estadounidense son escasas, lo que de todos modos no impide que las coordinaciones militares continúen su curso ni que avancen los intereses económicos de los Estados Unidos en Colombia.

Así lo demuestran los tres altos funcionarios del gobierno estadounidense que visitaron Colombia estos últimos dos meses.

En septiembre Craig Faller, quien había sido designado por Donald Trump, estuvo en Colombia durante su última gira por la región antes de entregar su mando en el Comando Sur a la generala Laura Richardson.

Pocos días después llegó Daleep Singh, asesor adjunto de seguridad nacional del actual presidente estadounidense. Singh estuvo acompañado por David Marchick, director de la Corporación Financiera de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional; Ricardo Zúniga, subsecretario adjunto de Estado principal para Asuntos del Hemisferio Occidental y enviado especial para el Triángulo Norte; así como funcionarios de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), del Departamento de Comercio, del Departamento del Tesoro. La tarea fundamental de Singh fue precisamente avanzar con la B3W y, a juzgar por su recorrido, la conformación de este cinturón en el Pacífico este tropical.

Cerró el ciclo de visitas Anthony Blinken, Secretario de Estado, quien en la rueda de prensa que diera junto al presidente colombiano le hizo el reclamo por las violaciones de derechos humanos ocurridas en el contexto de represión al Paro Nacional en Colombia. Seguramente un poco para satisfacer las demandas de sus ONG y algunos sectores del Partido Demócrata estadounidense y, más que todo, para lavarse las manos ante la opinión pública de los crímenes que se comenten con su definitivo apoyo financiero, policial y militar.

Blinken también destacó la importancia que tiene para su país la crisis migratoria, pero no la venezolana sino la de haitianos y haitianas que han llegado al tapón del Darién, frontera de Colombia con Panamá, en su mayoría provenientes de Chile. El énfasis lo hizo justamente en la incorporación de Colombia a la iniciativa B3W.

Pero desde que Biden asumiera la presidencia en enero de este año, ningún encuentro entre los presidentes de ambos países se había dado hasta la pasada cumbre COP26, a pesar de los ingentes esfuerzos del presidente uribista que incluso fue dos veces a Washington este año. Añadiendo otra razón para que la oligarquía colombiana perciba la urgencia de una salida definitiva del uribismo de la Casa de Nariño.

Por esta razón, Duque sobredimensionó mediáticamente su saludo con Biden durante esa corta reunión para el lanzamiento de la B3W, pero la verdad es que el presidente colombiano fue solo uno más y nunca logró una reunión bilateral con el jefe de la Casa Blanca.

Es evidente que Biden no tiene interés en vincularse al uribismo que cerró filas con Trump durante las pasadas elecciones estadounidenses y se aproxima a una debacle electoral. Es previsible que en su lugar, la Casa Blanca decida apoyar candidaturas más moderadas o incluso progresistas en las próximas elecciones en Colombia y por similares razones, también en Chile. Y aunque hay elementos para pensar que Trump pudiera volver a la presidencia norteamericana en tres años, de todos modos son malos tiempos para el uribismo.

Sin el paraguas de la presidencia estadounidense, el que parece ser el último gobierno de Uribe busca un refugio estratégico y ha acudido nada menos que a la protección del poderoso lobby sionista que tantos tentáculos tiene en Colombia.

Es por eso que hace pocos días Colombia reconociera como territorio marroquí al Sáhara Occidental, siguiendo los pasos de Trump para acercar a Marruecos e Israel. Lo que constituye un grave desconocimiento de la historia del pueblo saharaui e incluso de las disposiciones de la ONU.

Diez días después, el presidente colombiano inició su primera visita a Israel, donde comenzó hablando del tratado de libre comercio y terminó departiendo sobre las nuevas coordinaciones militares para combatir lo que los sionistas llaman “el terrorismo internacional”. El renovado apoyo del Estado sionista anuncia nuevos escenarios de guerra en los que el uribismo ve su tabla de salvación.

Con esta maniobra, Duque consiguió cambiar la foto más importante de la semana para describir el papel del gobierno colombiano en la geopolítica imperialista. La imagen del saludo distante que le dio Biden en la COP26 quedó desplazada por la del primer presidente colombiano que se arrodilla frente al muro de los lamentos.

Artículo publicado originalmente en el portal Misión Verdad

María Fernanda Barreto
María Fernanda Barreto

Escritora, investigadora y educadora popular colombo-venezolana, integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

Teniendo como hilo al PSG, Catar y Ruanda tejen una red de acuerdos geopolíticos

Teniendo como hilo al PSG, Catar y Ruanda tejen una red de acuerdos geopolíticos

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Es poco lo que se conoce de Ruanda y por eso es necesario entender que este país africano es uno de los más pobres del mundo y aun en la actualidad lamenta el genocidio de 1994, que tuvo un saldo de 800 mil víctimas. Uno de los abanderados dicha lucha es el actual gobernante, Paul Kagame, que además se encarga de hacer los negocios con los clubes europeos.

El país en la actualidad aparece en el puesto 160 de 188 en el índice de Desarrollo Humano que presenta la ONU, pero ha mantenido un crecimiento anual del 5% y ha mejorado mucho su seguridad, escolarización y mortalidad infantil para los 12,5 millones de habitantes que posee. Ruanda mantiene relaciones geopolíticas sostenidas por inversiones estratégicas y campañas de ‘soft power’ que le han permitido -en un país que ocupa la posición 206 de 225 en relación al PIB per cápita- codearse con marcas multimillonarias para patrocinar clubes.

Sin embargo, el mandatario ha aumentado la represión contra rivales políticos o disidentes en los últimos años, llegando a perseguirlos fuera de las fronteras ruandesas, como en el caso del héroe de ‘Hotel Ruanda’, Paul Rusesabagina, arrestado en Dubái. Además, el Gobierno ruandés es uno de los clientes del ‘software’ de espionaje israelí Pegasus. La imagen que busca proyectar hacia el exterior es muy distinta. 

Kagame gobierna desde el año 2000. Para que esto fuese posible en 2017 debió modificar la constitución para volver a las urnas, ganando de manera sospechosa con el 98,8% de los votos. En ese sentido, el analista del país esteafricano Robert Mugave, aseguró que «Ruanda vive totalmente aislada de lo que pasa en el gobierno. La población está inmersa en la oscuridad y se ha enterado de todo este asunto gracias a la prensa extranjera».

Por otro lado, Kagame decidió invertir 10 millones de dólares por 2 temporadas para patrocinar al PSG y 39 millones de dólares anuales para que el lema ‘Visit Rwanda’ figure en las mangas de las camisetas del primer equipo, el sub’23 y el femenino del Arsenal de Inglaterra; acto que realizó sin consenso alguno con el Parlamento del país.

¿Qué significa Visit Rwanda?

Si algo está claro es que a Ruanda no le interesa el fútbol, pero sí le interesa a su gobernante que varias veces expresó en sus redes sociales su pasión por el Arsenal de Inglaterra. Pero mediante esto lo que quiere es aumentar el flujo de turismo a su país. Por eso el “Visit Rwanda” que se ve estampado en las camisetas y que también aparece en la estática del Parque de los Príncipes cuando el PSG hace de local.

Este patrocinio apunta al turismo de extranjeros que dejen grandes sumas de dinero, teniendo como tour y mayor atracción el avistaje de gorilas en su hábitat natural. El paseo -con todo lo que implica este- cuesta alrededor de 1.500 dólares por día. Se busca de esta manera, atraer a un selecto grupo de clase social y duplicar los ingresos por turismo, lo que no siempre se logra porque es la industria a la que a plena la mayoría de los países vecinos en África.

El vínculo PSG-Ruanda se da ya que este país busca cierta exposición mediática y teniendo varios temas de inversión: que varias estrellas de dicho plantel deberían visitar los frondosos parques naturales ruandeses y promocionar los paseos con gorilas y cebras bajo la etiqueta Visit Rwanda; también se habría pactado que en el estadio del PSG solo se servirá café y té ruandeses, con la aparición esporádica del logo en las vallas digitales del estadio Parque de los Príncipes en los partidos. 

El PSG suele tener únicamente sponsors qataríes, por lo que el Gobierno de Ruanda no solamente debió efectuar el pago de una cifra millonaria para obtener ese patrocinio con el PSG -vitrina por excelencia para sponsors en tanto tiene al mejor jugador del mundo luciendo su camiseta- sino que tuvo hacer un pacto geopolítico con la familia real qatarí, dueña del club parisino y de la cadena de Deportes BeIN Sports.

Desde que la familia Al-Thani logró la designación de Catar como sede del Mundial 2022, los vínculos entre Zurich y Doha están más fervientes que nunca: han sido varios los torneos y copas que se han disputado en tierras cataríes. Por otro lado la FIFA realizó un claro guiño a este país africano -aliado de Catar- cuando decidió mudar su oficina en África de Etiopía a Ruanda, dejando en claro que todo tiene que ver con todo.

A su vez, el vínculo con el PSG no ha sido la primera incursión ruandesa en el fútbol europeo. Hace 4 años llegó a un acuerdo similar con el Arsenal inglés -mencionado párrafos arriba- y en esa ocasión, el acuerdo estuvo rodeado de polémicas y fue fuertemente criticado por varios parlamentarios británicos. ¿Por qué? El gobierno británico destina alrededor de 60 millones de euros anuales en ayuda al país. Es por eso que las autoridades mostraron su descontento con esta iniciativa del país africano, ya que si se toma solamente la inversión al Arsenal, hablamos del 75% de la ayuda que acaba en un club precisamente británico y de carácter privado.

A todo esto surge otra pregunta: ¿Qué gana Catar en todo esto? Hace 4 años Catar buscó romper el bloqueo internacional orquestado por sus vecinos los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que acusaron al emirato de apoyar el “terrorismo islámico de grupos como Hamas”. Es así que en la estrategia para “lavar su imagen”, Doha buscó un lugar para poder invertir y generar frutos en su negocio en el corazón de África y ahí apareció Ruanda: país con una historia ligada a guerras civiles, hambruna y genocidio, muy pobre, pero estable y relativamente menos corrupto que los países que lo rodean.

En paralelo, ambos países han firmado varios acuerdos bilaterales como la cooperación fiscal para evitar la doble imposición a turísticos, promover la agricultura e incluso el intercambio tecnológico. Esos lazos de Ruanda con la familia real catarí tienen como objetivo que Catar sea el máximo inversionista en tierras ruandesas y el Emir de Catar anunció que su país sería parte de la construcción de un aeropuerto en la ciudad Kigali, cuyo costo está estipulado en 1.3 millones de dólares (la mayor inversión que Catar en suelo africano).

Si bien Ruanda no es importante en cuanto a tamaño de mercado, sí lo es como espacio fundamental y estratégico para la geopolítica en África Oriental. La idea es que el aeropuerto tenga una capacidad de mover a siete millones de personas y, por supuesto, el traslado de petróleo. De esta manera, Catar será dueña del 49% de la aerolínea de bandera RwandAir, la cual sería clave en el “Visit Rwanda” que lucen las camisetas del PSG.

Una vez más, los poderosos usan la pelota como hilo conductor de acuerdos estratégicos que se tejen y que en todo momento generan dividendos en otras canchas, que no son justamente de fútbol.

Paz Eduard
Paz Eduard

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante que la política el deporte van de la mano. Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.


Uruguay en medio de la disputa China-Estados Unidos

Uruguay en medio de la disputa China-Estados Unidos

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El 22 de junio de este año, en el marco del Latin America Liberty Forum de la Red Atlas(1), el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED)(2), uno de los think tanks uruguayos, coorganizó la actividad de cierre que consistió en una entrevista exclusiva con el presidente Luis Lacalle Pou realizada por Martin Aguirre, editor en jefe del diario El País de Uruguay, miembro asesor del centro para América Latina de Atlas Network, editor del newsletter semanal de dicho centro “Miradas sur” y asesor del CED.

Las declaraciones que el presidente Lacalle Pou brindó en dicha entrevista pueden tener varias lecturas. Desde el punto de vista más oficialista se mostró como un presidente equilibrado en esta denominada nueva guerra fría comercial entre Estados Unidos y China, mostrando un Uruguay siempre como excepción de Latinoamérica, con una casi nula posibilidad de estallidos sociales.

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Es cierto, Uruguay a lo largo de su historia se ha caracterizado por no tener cambios bruscos ni de 180 grados. La institucionalidad siempre es respetada tanto por derecha como por izquierda, pero es simplemente reflejo de este país levemente ondulado geográficamente hablando, y políticamente también.

Por su dimensión, Uruguay es una aldea, una comarca en el concierto internacional y también dentro de Latinoamérica, que reposa entre dos gigantes como Argentina y Brasil. Latinoamérica vive tiempos convulsos (cuándo no) pero parece que Uruguay está inmunizado.

Quizá la idiosincrasia oriental -lo de oriental viene de la República Oriental del Uruguay- no es proclive a patear el tablero institucional, pero de las disputas económico-políticas este trozo de tierra poblado por tres millones de habitantes nunca queda por fuera.

Basta mirar cómo se benefició de las guerras mundiales, sobre todo de la segunda; cómo sufrió el neoliberalismo impuesto a través de dictaduras en el Cono Sur en los 70, cómo la ola privatizadora también tuvo sus representantes en la década de los noventa, cómo la crisis económica de principios de los 2000 también pegó y mucho en toda la sociedad. También vivió la ola de los gobiernos progresistas y ahora sufre el retorno de la derecha al gobierno, como tantos otros países de la región.

Uruguay apunta a fortalecer acuerdo con UE y buscar otros con EEUU y China
Uruguay apunta a fortalecer acuerdo con UE y buscar otros con EEUU y China

“El Mercosur es de las regiones más proteccionistas del mundo”. Volvió a cargar nuevamente el Lacalle Pou contra el bloque comercial que Uruguay integra junto a Argebntina, Brasil y Paraguay, insistiendo en su idea de “lastre” conocida por espetarle al presidente argentino Alberto Fernández.

En otro pasaje de la entrevista planteó que “este mundo que se viene está diseñado para un país como Uruguay (…) por eso estamos en una carrera aperturista”. El punto es que cuando los países de la periferia se abren casi que de manera total, las grandes potencias se cierran y se genera un intercambio desigual (que ya es desigual desde el inicio).

Asimismo, a largo plazo “la carrera aperturista” nunca la terminan ganando los pequeños países, porque basta una guerra de cualquier índole o que las potencias decidan no importar más esos productos para que dicho proceso se interrumpa. Los pequeños países nunca llegan a un desarrollo industrial sólido, forman parte de la división internacional del trabajo y ocupan un lugar en las cadenas de valor mundial que es ser los proveedores de materias primas.

Así el desarrollo de cada país queda condicionado a la suba y baja de precios de las commodities y no a una planificación proyectada internamente a mediano y largo plazo. Por eso el aperturismo de las pequeñas economías, a piacere de las grandes potencias, es el más peligroso de los espejismos.

EEUU consulta a Uruguay por su intercambio comercial con China -  08.07.2019, Sputnik Mundo
EEUU consulta a Uruguay por su intercambio comercial con China – 08.07.2019, Sputnik Mundo

El primer mandatario uruguayo no titubeó en tomar postura en la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Declaró “veo a Estados Unidos con lo que respecta a América Latina, muy China referente” y agregó “lo veo más reaccionando que accionando”.

Prácticamente todos los países de América Latina tienen a China como principal socio comercial y Uruguay no es la excepción. Al menos el 30% de las exportaciones tienen como destino al gigante asiático.

Ante la pregunta de un periodista sobre la capacidad de Uruguay de no quedar condicionado política y diplomáticamente, entre otras cuestiones, por el vínculo con China y Estados Unidos,. Lacalle Pou expresó que eso se resuelve “sin ser permeables a las presiones” y que no condiciona “un voto en la ONU ni en la OEA”.

Es una confianza inusitada y que ningún analista serio puede acreditar como cierta ni valedera. Por más que el mandatario no puede mostrarse condicionado, tampoco presentar a Uruguay como una fortaleza impenetrable, más teniendo en cuenta lo que sucede en la misma región y ha acontecido históricamente.

Un ejemplo concreto y reciente es el de Ecuador. Estados Unidos le prestó dinero a dicho país para saldar sus deudas con China, pero la contraparte es que el país andino cuando desarrolle la tecnología 5G no permita el ingreso de ninguna empresa china.

Otro ejemplo más cercano es el del propio gobierno uruguayo que votó por primera vez a un ciudadano estadounidense para el BID. El elegido, Mauricio Claver Carone, es el primero en establecer una política ofensiva contra China denominada “Near Shoring”: atraer cadenas de producción desde Asia hacia la región latinoamericana.

La neutralidad y la permeabilidad no se eligen, no son practicables en el mediano plazo. Latinoamérica será el laboratorio de disputa entre un Estados Unidos en decadencia y una China que ha tomado la delantera luego de la crisis de la Covid-19.

Política, ideológica y militarmente Lacalle Pou ha demostrado afinidad con la Casa Blanca. Económicamente, China le ha sacado varios cuerpos a cualquier otro país y hacia allí apunta el gobierno uruguayo. ¿Hacia dónde se decantará el fiel de la balanza?

Artículo publicado originalmente en Periferia


Notas

1.- Red Atlas, libertarios de ultraderecha: entramado civil detrás de la ofensiva capitalista en Latinoamérica – Por Aram Aharonian y Álvaro Verzi Rangel
https://www.nodal.am/2017/10/red-atlas-libertarios-ultraderecha-entramado-civil-detras-la-ofensiva-capitalista-latinoamerica-aram-aharonian-alvaro-verzi-rangel/

2.- El CED En su sitio web explicita sus alianzas estratégicas con: la Red Atlas, la Fundación Konrad Adenauer Stiftung, Libertad y Progreso, Fraser Institute, Property Rights Alliance y la Fundación Internacional para la Libertad.

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Eurocopa: UEFA revisa los compromisos geopolíticos con el VAR

Eurocopa: UEFA revisa los compromisos geopolíticos con el VAR

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Esta nueva edición de la Eurocopa que es la competición de selecciones organizada por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol -UEFA-, no pudo de estar exenta de problemas geopolíticos. Incluso, días antes de su comienzo se dio el primer quiebre en este aspecto: la selección de Ucrania tomó la determinación de incluir a Crimea en el mapa de Ucrania y estamparlo en la camiseta.

Esto desencadenó un problema con Rusia, que anexó la península de Crimea en el año 2014. Ese año, se celebró en dicho territorio un referéndum popular en el que más del 90% de la población votó por anexarse a Rusia, decisión que, como era de esperarse, no fue aceptada por Ucrania (respaldada por potencias occidentales), que perdía un territorio de vital importancia geopolítica y una de las rutas a través de las cuales pasa un gran gasoducto con el que Rusia suministra a diversos países europeos. 

En el discurso de la presentación de la camiseta, el presidente de la Asociación Ucraniana de Fútbol, Andrii Pavelko, hizo mención a Simferópol, capital de Crimea, y al puerto de Sebastopol, base de la flota rusa del mar Negro y expresó: «Creemos que la silueta de Ucrania insuflará fuerza a los jugadores, ya que ellos lucharán por toda Ucrania». Además, incluye dos lemas que en Rusia se asocian con los ultranacionalistas ucranianos: “Gloria a Ucrania” y “Gloria a los Héroes”.

Ante esto en Rusia estalló la indignación, diputados, políticos y periodistas criticaron la camiseta y la tacharon de una “provocación política”, con lo cual instaron a la UEFA a que no se permita su utilización: «Espero que la prohíban. En los estadios no hay sitio para las declaraciones políticas, todos lo entendemos perfectamente: Crimea es territorio ruso», enfatizaron.

A su vez Vladímir Dzhabarov, vicepresidente del comité de Asuntos Internacionales del Senado ruso mencionó: «Vamos a dibujar en nuestras camisetas el territorio de la antigua Unión Soviética, ya que todo eso era antaño territorio de la Gran Rusia». En el sector deportivo el campeón mundial de pesos pesados y también parlamentario, Nikolái Valúev, acusó a Ucrania de intentar “politizar el deporte”.

Por parte de la Unión de Fútbol de Rusia, el presidente honorario, Viacheslav Koloskov, se mostró convencido de que Ucrania no podrá jugar con esa camiseta, ya que el reglamento de la UEFA no se lo permitirá, pese a que el presidente de la Federación Ucraniana, insistió en que una prohibición de la prenda sería algo “absolutamente infundado”. 

Ante todo esto, la UEFA le pidió retirar de su camiseta para la Eurocopa el lema considerado «político» que molestó a Rusia, uno de los portavoces del órgano rector del fútbol europeo mencionó: «Van a cubrirla y eso será verificado por el delegado -de la UEFA- antes de cada partido». Por lo que la Federación Ucraniana de Fútbol alcanzó «un compromiso» con la UEFA y logró conservar la frase en su equipación pero disimulando y ocultándolo con un mini-mapa del país. 

Grecia y su pedido por Macedonia del Norte:

Grecia pidió a UEFA que se modifique la camiseta de la Federación de Fútbol de Macedonia -FMM-, ya que lleva un acrónimo  que no respeta el acuerdo de Prespa que sucedió en 2018 cuando ambos países pusieron fin a un conflicto que se daba desde 1991 y que impedían al país balcánico acceder a la UE y la OTAN, esto también cambió el nombre del país exyugoslavo; por eso los griegos piden que se utilicé otras iniciales que correspondan con su nombre oficial y marque a “del norte” como: “RNM” -República de Macedonia del Norte- o “NM” -Macedonia del Norte-.

Para entender el conflicto de manera rápida, Macedonia es una región histórica comprendida por Grecia, Albania, Bulgaria y Macedonia del Norte; está en un principio fue parte del imperio Otomano y luego lo absorbió el reino de Yugoslavia, que después se transformó en república, hasta el acuerdo mencionado de Prespa, Macedonia del Norte antes tuvo dos nombres: República de Macedonia (ERYM) y Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM).

Para Grecia el problema con nombre de Macedonia se da desde la desintegración de Yugoslavia, ya que la definición del nombre se volvió clave por cultura pero más que nada por el temor de intenciones expansionistas respecto a la región del norte de Grecia -también llamada Macedonia-. Por ende, el ministro de Exteriores griego, Nikos Dendias, pidió que el acuerdo se haga realidad en todas los ámbitos del país incluyendo en el fútbol. No solo la remera, sino que cambie de forma oficial el nombre de la federación de fútbol.

Pese a lo ya mencionado hace un par de días la casa madre del fútbol europeo desestimó el pedido de Grecia, ya que el país balbanico cumple actualmente con esas exigencias al emplear el término Federación de Fútbol de Macedonia del Norte en toda su comunicación -con respecto a su equipación-, incluso en sus estatutos o ahora en la Eurocopa, según mencionó uno de sus voceros.

Austria y Macedonia del Norte:

En el partido que Austria venció 3-1 a Macedonia del Norte en la Eurocopa, en el festejo del tercer gol, Marko Arnautovic gritó algo, mientras David Alaba intentaba calmarlo. Algo que encendió las alarmas y provocó otra polémica más.

Para poder comprender este último punto hay que preguntarse ¿Qué tienen que ver Serbia y Kosovo si estamos hablando de Austria y Macedonia del Norte? Sucede que cuando se piensa y escribe sobre los Balcanes, todo tiene que ver con todo, ya que las guerras balcánicas en los ’90 produjo muchísima migración; por eso, no es casualidad que por ejemplo, Suiza cuente con muchos jugadores de origen kosovar -Shaqiri y Xhaka son los más conocidos-.

Asimismo hay que recordar que los kosovares son, en su gran mayoría, albaneses: Kosovo es un territorio en el que se creó Serbia -batalla de Kosovo Polje, 1389-, pero, con el tiempo, se pobló de inmigrantes albaneses -más del 90%-, es decir que este lugar míticamente serbio son en su mayoría albanos; a su vez, los serbios se sienten muy cercanos a Rusia -religión e historia- mientras que los albanokosovares le deben gran parte de su autodeclarada independencia a Estados Unidos. 

Pero trayendo de vuelta la pelota al fútbol, Arnautovic es austríaco pero hijo de papá serbio -incluso su apellido lo delata- y por ende los conflictos en los Balcanes no le habrán sido ajeno, llevando ese sentido de pertenencia al deporte. Si se ve el mapa, Macedonia del Norte y Albania son vecinos: muchos albaneses e hijos de albaneses viven en Macedonia del Norte -son el 25% del país-, es decir 1 de cada 4 nor macedonios tiene origen albanés.

Por ende es lógico que en el equipo de Macedonia del Norte haya varios jugadores de origen albanés, que se identifican con Kosovo. Pero para los serbios, Kosovo es Serbia. Y Arnautovic -con origen serbio- cuando hizo el gol se puso a gritar, al parecer, consignas que denigraba a Ezg Jan Alioski -Macedonia-Albania-, pese a no ser nada nuevo que serbios y albaneses se enfrenten por la cuestión Kosovo, Arnautovic tuvo que salir a aclarar que él no es racista, que tiene amigos macedonios, amigos albaneses, etc.

Finalmente en un partido que parecía no tener mucha polémica, afloró el conflicto entre Serbia y Kosovo/Albania, que decantó en la decisión de la cámara de apelación del organismo europeo de suspender por una fecha a Arnautovic ante su “mala conducta”, según el artículo 15 de su reglamento. 

Sin dudas estos casos son constantes y claros en Europa, por lo que los eventos deportivos no están exentos de todo ellos; a su vez sirven como estímulo para conocer la historia y la situación geopolítica de aquel continente que al día de hoy, dado a su reducido tamaño en ciertas partes tiene a las naciones pendiente del más mínimo movimiento, incluso si es dentro de una cancha. 


Paz Eduard
Paz Eduard

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante que la política el deporte van de la mano. Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.


Nuestra América, territorio en disputa

Nuestra América, territorio en disputa

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A lo largo de este 2020, hemos analizado los distintos hechos que daban la pauta de que algo estaba cambiando y que la pandemia había venido para acelerar esos cambios. La telenovela norteamericana (o en el formato serie que ellos instalaron) sobre quién será el próximo presidente de los Estados Unidos aún no concluye, aunque estamos cerca del desenlace final.

En la última, Biden se largó a “gobernar”: presentó su futuro gabinete y marcó algunas de las políticas que intentará desplegar bajo su administración. Por su parte, Donald Trump insiste con el fraude, descabeza el Pentágono y algunas agencias, manda a retirar soldados de Afganistán e Irak y sigue operando para que, llegado el caso, los Demócratas tengan el camino minado para hacer lo que pretenden.

Muches apuntan que detrás del asesinato del científico iraní, Mohsen Fajrizade, están tanto los norteamericanos como el ente Sionista. Sospechas sobran dado el historial de ambos gobiernos y de los recientes tweets de Trump y de Netanyahu.

Más allá de una elección

Lo cierto es que, más allá de lo que depare la recta final de las elecciones en el país del norte, de lo que somos espectadores es de una disputa entre facciones de un país que, desde hace al menos un siglo, ejerce políticas antipopulares e intervencionistas contra otros pueblos; y esté quien esté sentado en el Despacho Oval, poco y nada cambiará. En la política exterior del imperio no hay buenos y malos, hay formas de comprender su lugar en el mundo y cómo se vincula con el resto del globo.

Y si algo hay que agradecerle a Trump, es que puso en evidencia no sólo la descomposición del sistema “democrático” norteamericano, y con él su mito de democracia ejemplar para el mundo; sino que también expuso cómo se maneja un sector muy considerable del entramado de directivos de multinacionales y de empresarios multimillonarios. Prepotencia, falta de empatía, ambición y, sobre todo, corrupción. Ese caballito de batalla de la retórica gringa, que develó el trasfondo de una lógica mercantil de hacer política.

Lógica que no le pertenece a Trump, pero que el magnate de peluquín puso de manifiesto. ¿Acaso alguien puede pensar que el resto de la clase política tradicional no actúa de la misma manera? Tendrán un poco más de decoro, lo harán en las sombras, pero lo hacen. Y esto es traspolable a otras latitudes.

Un par de granos en el…

Y como si no tuviese problemas hacia lo interno, en el frente exterior se les está poniendo complicada. El recientemente firmado acuerdo 15-RCEP, que tiene a China, Japón y Surcorea como principales actores, sin dudas podrá convertirse en un polo de atracción para el resto del mundo.

Como resalta el analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme, este acuerdo de libre comercio no sólo es el más grande del mundo (sin EEUU), sino que daría a China un salvoconducto para sortear las sanciones de EEUU en materia de elementos claves para el desarrollo de la tecnología 5G y de inteligencia artificial. ¿Será por ello que una semana después del anuncio, la históricamente aliada Gran Bretaña hace pública la noticia de inversión millonaria para reimpulsar la famosa Royal Navy y apuntar a tener un mayor papel en la región Indo-Pacífico?

Por su parte, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se muestra indiferente al resultado de las elecciones, comprendiendo que ocupe quien ocupe la presidencia las relaciones con su país no cambiarán demasiado.

 América se vuelve a levantar

El complejo escenario pre-pandemia marcaba la hora de las movilizaciones masivas en distintos países de la región nuestroamericana. Los pueblos de Chile, Colombia y Ecuador daban la nota en un panorama de hartazgo ante políticas neoliberales que, más o menos viejas, estaban erosionando sus condiciones de vida.

La pandemia vino a dar una suerte de respiro a los gobiernos de esos países, producto de la parálisis que se generó para intentar evitar los contagios, pero rápidamente agravó la situación y pese a no tener una cura, las calles volvieron a tronar con miles de personas.

El pueblo chileno forzó un proceso constituyente que habrá que ver cómo continúa. El ecuatoriano avanza hacia elecciones presidenciales con la fórmula correísta como la favorita a ganar la contienda. El colombiano no deja de exigir el fin de los asesinatos a líderes y lideresas sociales, al tiempo que reclama por mejores condiciones de vida a un gobierno ya muy deslegitimado, y con la esperanza de cambiar el signo político del gobierno en 2022.

A ello se sumaron los hechos en Perú que, al igual que Argentina en 2001, tuvo 3 presidentes en una semana. Un proceso de hastío y hartazgo generalizado que llevó a miles a las calles y que, al igual que en Chile, comienza a demandar una constituyente.

Las elecciones municipales en Brasil (termómetro de lo que pueda suceder en 2022) si bien no dieron como ganador al bloque progresista, sí dieron cuenta de un debilitamiento del bolsonarismo. Sumemos a ello la recuperación de la democracia en Bolivia con la victoria del MAS-IPSP.

El último gran escenario de conflicto y movilizaciones populares fue el de Guatemala. Ante la aprobación de un presupuesto 2021, que recortaba en distintas áreas sensibles para la población y fortalecía los negociados con el sector privado de la construcción, el pueblo salió a las calles a mostrar su descontento.

La corrupción y las narrativas

Si algo quedó claro, tanto con Trump como con Bolsonaro, Macri, Piñera, Duque, Giammattei, Áñez, Moreno y demases, es que narrativamente la corrupción aparece como un caballito de batalla de las derechas pro-imperiales. Está claro que “la corrupción” ha sido uno de los ejes de trabajo más fuertes que ha utilizado EEUU para deslegitimar los procesos progresistas y populares.

Lo cierto es que tanto en Nuestra América como en EEUU, quedó demostrado (y hay que agradecerle a Trump por ponerlo tan visible) que para que haya un funcionario corrupto, tiene que haber un empresario que intente corromperlo. La narrativa hegemónica señala la corrupción de los gobiernos progresistas, pero omite la inmensa corrupción de las derechas.

Donde más claro queda es donde esos procesos progresistas no tuvieron la misma profundidad, o donde directamente no existieron procesos de ese carácter en la última década: Colombia, Chile, Perú, Guatemala. El hartazgo popular es hacia la corrupción de la derecha y los sectores empresariales que tienen como correlato el hambre y la miseria de los sectores populares.

Turbulencias

Algo está cambiando en el mundo, y en Nuestra América hay condiciones objetivas, y al parecer subjetivas, para que las cosas comiencen (o continúen) a cambiar. Lo que está claro es que tanto Estados Unidos como las derechas del continente intentarán, por todos los medios que estén a su alcance, que eso no suceda.

De llegar Biden a la Casa Blanca, lo que seguramente querrá recuperar de inmediato es su control sobre la región, que históricamente comprendieron como su “patio trasero”. Eso se traducirá en agresiones (quizás más diplomáticas, pero agresiones al fin) a Venezuela y Nicaragua, presiones a México, Argentina, Bolivia y Ecuador (de llegar un gobierno popular), y en la recuperación de las alianzas con las elites colombianas, chilenas, peruanas y de toda Centroamérica.

Las ONG’s, los organismos internacionales de crédito, los bancos, las grandes empresas, incluso las estructuras irregulares, pueden ser incluidos en ese combo para intentar tener controlada la región.

La post-pandemia no será sencilla. Estará llena de trabas locales y extranjeras. Y fundamentalmente requerirá de todos nuestros esfuerzos para sumar más voluntades a los distintos procesos emancipadores, para consolidar lo conquistado y avanzar en la conquista de lo que aún nos falta. La unidad, la solidaridad, la empatía y el trabajo colectivo que logremos construir serán las piezas angulares para avanzar en ese proceso.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Etiopía al borde de una guerra civil

Etiopía al borde de una guerra civil

TIEMPO DE LECTURA: 11 min.

Hacia un clima de guerra civil

Uno de los estados más antiguos del continente africano, Etiopía, parece que está al borde de una guerra civil producto de enfrentamientos con grupos rebeldes en el norte del país. El Ejército de Etiopía lanzó este miércoles 4 de noviembre último una ofensiva armada contra el llamado Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF), en rebeldía desde hace meses contra el gobierno federal y al que Addis Abeba, capital etíope,  acusó de atacar una base militar provocando numerosos muertos, heridos y daños materiales.

Población del Tigray agitando las banderas y su nacionalismo

Ambos bandos han confirmado el estallido del conflicto. El primer ministro etíope y Premio Nobel de la Paz 2019, Abiy Ahmed Alí, “el Obama africano”, aseguró el viernes 6 de noviembre pasado a través de Twitter que “las operaciones en marcha en el norte de Etiopía tienen objetivos claros, limitados y realizables: restablecer el Estado de derecho y el orden constitucional y proteger los derechos de los etíopes a vivir en paz en cualquier parte del país”.

Las Naciones Unidas (ONU) pronto advirtieron sobre una escalada militar en la región del Cuerno de África Oriental, donde ya hay graves problemas en Somalia, el paradigma del “estado fallido”.  El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha mostrado su profunda preocupación por el estallido del conflicto. “La estabilidad de Etiopía es importante para toda la región del Cuerno de África. Insto a una inmediata desescalada de las tensiones y a una resolución pacífica de la disputa”, escribió en su cuenta de Twitter.

La región de Tigray linda con Eritrea, un país que mantuvo un conflicto de dos décadas con Etiopía, y existe el temor de una desestabilización regional. Los rebeldes del Tigray, liderados por el presidente local Debretsion Gebremichael, conocido como el “Camarada del Tigray”, llamó a la población a combatir a los invasores y no dudó en vestir a los milicianos con uniformes del ejército de la vecina Eritrea, donde gobierna el ex guerrillero independentista Isaías Afewerki, no muy amigo de los interese occidentales. 

Un país multiétnico en aprietos

Etiopía, el país federal multiétnico

Como era de esperarse, Etiopía es un país donde coexisten varios grupos étnicos, con sus propias subdivisiones históricas y tradicionales. Además, Etiopía es el tercer país africano más poblado, con casi 100 millones de habitantes. Los principales grupos étnicos de Etiopía son los Oromo, Amhara, Tigray, Sidama, Hadiya, Somalíes Ogadén, Afar, Gurage, Gamo, Welaita y Argoba. Existen además diferentes tribus minoritarias, tales como los Surma, Mursi y Hamer. El idioma oficial del país es al amhárico, de la macrofamilia afroasiática, emparentada con las lenguas semíticas del Cercano Oriente y con la de los “bereberes” y la antigua lengua egipcia de la era faraónica. También se habla árabe, tigriño, somalí y oromo. Un panorama para nada fácil.

Los Tigray del norte, también emparentados linguísticamente con el amhárico, sólo representan el 6% de la población de Etiopía y tienen mucha identificación con Eritrea. Sin embargo, el TPLF fue el grupo dominante de la federación de partidos multiétnica que dominó la escena política durante casi tres décadas. La llegada al poder del primer ministro de la etnia oromo Abiy Ahmed Alí en 2018, con su nueva filosofía de superar las diferencias étnicas y su apuesta por una ciudadanía etíope, ha sido percibida por los norteños del Tigray como una marginalización.

Los líderes tigray se salieron de la coalición gobernante, rebautizada como el Partido de la Prosperidad (PP). En septiembre de 2020, plantaron cara al primer ministro con la celebración por su cuenta de los comicios regionales en el norte, a pesar de que el gobierno central había decretado un aplazamiento de todas las elecciones que debían celebrarse este año en el país debido a la pandemia. Desde entonces, el TPLF renovó su arrolladora mayoría en el Parlamento regional y sigue al frente del ejecutivo del Tigray. Pero ni Addis Abeba reconoce este nuevo gobierno regional, ni el TPLF reconoce la legitimidad del Ejecutivo federal que lidera Abiy Ahmed. Por este motivo, Addis Abeba han ido cortando vínculos y financiación con la región rebelde, a la que acusa también de ser complaciente con los intereses de Eritrea.

El país africano independiente más antiguo

La historia de Etiopía es extensa. Se cree que grupos afroasiáticos kushíticos fundaron un reino local hacia la última parte del I milenio a.C., que se conoce como Damot, con capital en la antigua urbe de Yeha. Pero la actual Etiopía busca sus raíces en la herencia histórica del antiguo reino de Axum, que surgió en el siglo I de nuestra era. Este reino se declaró cristiano hacia el 350 y desde entonces fue uno de los estados de la religión de Jesús más antiguos conocidos, junto a Armenia, Roma y Constantinopla. En 1270 se instauró la famosa dinastía Salomónica, que dio inicio al “Imperio Cristiano de Etiopía”. Frente a los avances de los musulmanes desde la Península Arábiga y el norte de África, puso en aprietos a este reino cristiano ortodoxo de rito propio, muy parecido al de los coptos de Egipto. Entre los siglos XV y XVI, se reconquistó el territorio, consolidando al cristianismo de rito ortodoxo abisinio, frente a la presión del Islam y de las comunidades judaicas aún resistentes. En los siglos XVII y XVIII, la capital del reino se trasladó a Gondar. En el siglo XIX Etiopía logró salvarse de la colonización europea, aunque estableció relaciones comerciales con los británicos. Pero los italianos lograron apoderarse de Eritrea.

Los italianos intentaron reconquistar a Etiopía, pero no pudieron. En 1931 sube al trono el famoso emperador Haile Selassie I. En 1935, las tropas italianas de Benito Mussolini invadieron el país. El ejército etíope, que mantenía caballería con lanzas y unos pocos con fusiles, no eran rivales para el ejército italiano fascista. En 1936, el territorio pasa oficialmente a formar parte del “África Oriental Italiana”. Durante la Segunda Guerra Mundial, la derrota italiana en África devolvió el poder a Haile Selassie I. En 1952, la ONU aprobó la federación de Etiopía y de Eritrea.

Los eritreanos no quedaron muy conformes con la anexión de la Etiopía cristiana del “Rasta Fari” de Haile Selassie I. Más del 45 % de la población eritreana es musulmana, aunque un 40 % es cristiana ortodoxa de rito copto. Sin embargo, surgió en Eritrea un nacionalismo tigreño que se asoció al marxismo ligado a las ideas maoístas. Grupos armados izquierdistas emergieron combatiendo a Haile Selassie I, que era un gran aliado de Occidente en África. De hecho, en 1963, Addis Abeba se convirtió en el centro de la Organización de la Unidad Africana (OUA).

La era socialista

Fidel Castro de visita en Etiopía junto a su amigo Mengistu el Rojo en 1978

Hacia 1974, el régimen corrupto y “semifeudal” de Haile Selassie I se enfrentaba a un gran descontento público, agudizado por derrotas militares a manos de guerrilleros eritreanos, y a raíz de una profunda hambruna en las provincias de Wolo y Tigray, producida por la sequía. También surgieron los primeros grupos armados en el Tigray, que querían sumarse a la cruzada guerrillera de los eritreanos. Por otra parte, aparecieron grupos rebeldes en la región del sureste, conocida como el Ogaden, donde hay un 80 % de población somalí. Estos grupos eran apoyados por el gobierno socialista de Somalia, liderado por el general Siad Mohamed Barré, un admirador de Mao, pero que no dudó en acudir a la Unión Soviética para formar su “Revolución Popular Democrática”, iniciada en 1969.

Estos hechos desencadenaron una revolución liderada por oficiales de baja graduación del Ejército y promovida por grupos políticos de izquierda, que terminó con el derrocamiento del emperador. Asumió el poder una Junta Militar conocida como el Derg. La Unión Soviética vio con buenos ojos esta revolución contra Haile Selassie I, ya que un peón occidental había caído y bajo coroneles progresistas. Dentro del grupo había radicales marxistas decididos. En 1977 Mengistu el Rojo, hombre fuerte del Derg, se hace con el poder y radicaliza aún más el proceso revolucionario. Durante este periodo se socializa la economía, y  se alinea de parte del bloque soviético. Cuba y la República Popular Democrática del Yemen (Yemen del Sur) apoyaron a Mengistu, a quien veían como un “gran revolucionario marxista-leninista”.

Con ayuda soviética, cubana y suryemení, Etiopía aumentó entre 1975 y 1985, los niños matriculados en educación primaria aumentaron de unos 957.300 a cerca de 2.450.000. Los planes sanitarios cubanos llegaron con rapidez y también soldados internacionalistas para entrenar al ejército de la Revolución Etíope.  Hacia 1977 surgen conflictos fronterizos con Somalia por la región sureña del Ogaden. Etiopía recibe ayuda de los soviéticos, Cuba y Yemen del Sur para combatir contra Somalia, que recibió un discreto apoyo yanqui. Etiopía vence en 1978 a Somalia con ayuda cubana y se consolida el gobierno de Mengistu el Rojo.

Mengistu el Rojo en Cuba junto a Fidel y Raúl (1979)

Viraje a Occidente

Pero hacia el decenio de 1980 el gobierno socialista de Mengistu empieza a tambalearse. Se sufre una terrible hambruna en 1984, debida a una gran sequía, muy habitual en la zona como la de 1970. La llamada “República Democrática Popular de Etiopía” es derrocada en medio de una guerra civil. En mayo de 1991, Meles Zenawi al mando del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE) alcanza la victoria armada sobre Mengistu el Rojo  y es proclamado presidente, iniciando un periodo de reformas políticas y sociales que le llevan a abandonar el régimen socialista. Por su parte, Eritrea logra declarar una independencia en 1993. La nueva guerra con Eritrea de 1997 a 2000 finalizó con la independencia definitiva de Eritrea y, bajo el patrocinio de la ONU y la OUA, se obtuvo la paz firme. Esto reforzó la posición del patriota eritreano Isaías Afewerki, quien también es considerado como una especie de héroe para muchos tigreños poco contentos de pertenecer a Addis Abeba.

El primer ministro etíope Abiy Ahmed Alí y el presidente eritreo Isaías Afewerki firmando la paz

Zenawi se erigió como el hombre fuerte de Etiopía hasta 2012, año de su muerte. Etiopía trató de mantener su fragilidad federal ante una nación pluriétnica, donde hay seguían conflictos locales muy fuertes. Los roces con Eritrea continuaron y las escaramuzas militares se hicieron presentes entre 2000 y 2012. Bajo Zenawi y su sucesor Hailemariem Delasegn (2012-2018) se involucraron en la guerra civil de Somalia, tratando de mantener cierta estabilidad en el caótico país vecino. También se acercaron a Arabia Saudita, sobre todo Delasegn, que de alguna manera apoyó a la monarquía de Riyad frente a los rebeldes shiítas Huthi en el Yemen desde el  año 2012. Si bien se había firmado la paz con Eritrea en 2000, aún existieron roces fronterizos.

El 2 de abril de 2018 asume como premier el famoso Abiy Ahmed, logrando una paz con Eritrea luego de años y años de guerra. Luego fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz el 11 de octubre de 2019, por “haber logrado la paz y la cooperación internacional y en particular por su iniciativa decisiva para resolver el conflicto con la vecina Eritrea”.

Todo parecía ir en dirección a una paz duradera en la región del Cuerno Oriental, por lo menos con Etiopía. Pero ahora la cuestión se complicó dentro de la misma Etiopía. Ahmed no dudó en aplicar mano dura contra los rebeldes y ejecutó detenciones contra “subversivos”.  Las hostilidades fueron en aumento hasta que Ahmed acusó el miércoles 4 de noviembre pasado al TPLF de estar armando milicias desde hace semanas y, lo que es más grave, del supuesto ataque a una base militar. La respuesta fue inminente. El Consejo de Ministros aprobó el estado de emergencia en Tigray, validado luego por el Parlamento, y el Premio Nobel de la Paz declaró la guerra.

Etiopía está al borde de una guerra civil que complicaría aún más a la región del Cuerno Oriental si se suma a Somalia. Grupos como los somalíes del Ogadén pueden reactivar su nacionalismo, ratificando su histórica dependencia con la “patria originaria pastoril de Somalia”. Los Ahmárico y los Oromos van a pedir sus autonomías históricas, mientras los tigreños parecen estar decididos a romper.

Intereses encontrados y los peligros de la desestabilización regional

Pero lo que más preocupa a Occidente no es sólo la desestabilización del Cuerno de África Oriental. Las reservas de gas natural en Etiopía están en el norte… Los chinos tienen intereses allí. Además, Eritrea es un aliado de Pekín que incita a los tigreños a presionar a Addis Abeba a romper con Estados Unidos. También hay fuerte interés en los yacimientos de hierro, oro, tantalio y zinc. Corporaciones estadounidenses, canadienses, francesas y británicas cuidan sus intereses frente a la “avanzada china”. Etiopía para congraciarse con Occidente y demostrar que no es “filochina”, ha firmado tratados comerciales con Washington y la Unión Europea, logrando que el comercio exterior pase por el vecino país de Yibutí, ya que perdió su salida al Mar Rojo desde que Eritrea se independizó en 1993. Pactos con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo fueron hechos por Addis Abeba, aplicando medidas de ajustes contra el pueblo de Etiopía. Las protestas no tardaron en aparecer, en 2018 y 2019.

Un polvorín nuevo en el Cuerno de África Oriental puede ser muy convulsionante. Ya miles y miles de inmigrantes etíopes escapan de la pobreza hacia el Mediterráneo Oriental para ingresar a Europa. La pobreza en Etiopía alcanza a más del 60% de la población y el coronavirus se llevó la vida de más de 2000 personas en el país en este 2020 terrible. Además, hubo plagas de langostas procedentes de las sabanas de Uganda, Sudán, Sudán del Sur, Kenia y Tanzania, complicando las cosechas en los albores del año actual. Para colmo volvieron nuevas sequías en el sur del país, con hambrunas focalizadas.

Todo es propicio para lo peor si la guerra civil pone en jaque a Etiopía, garante filo-occidental en el Cuerno de África Oriental. Y no estaría bueno que en el Mar Rojo, en la zona del Canal de Suez y en el Golfo de Adén, las rutas de los hidrocarburos se vea interrumpido para complicar aún más las cosas en los mercados mundiales del año 2020.

Conozcan a Eritrea, el “enemigo de Occidente” en el Cuerno de África Oriental

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Calderón: “El tema de la tierra está íntimamente ligado a los grandes ejes del poder financiero”

Calderón: “El tema de la tierra está íntimamente ligado a los grandes ejes del poder financiero”

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En diálogo con el programa Marcha de Gigantes, el investigador de la UBA y del CELAG, Javier Calderón, analizó lo que significa para el país y la región la nueva llegada de marines norteamericanos a territorio colombiano.

Además ahondó en la situación con la pandemia, la ‘línea bolsonarista’ que adoptó el gobierno de Duque para aprovechar la crisis y cómo repercute esta política en la vida cotidiana del pueblo Colombiano.

Por último abordó el problema de la violencia y los vínculos de la guerra con el poder financiero, mediático y los intereses por expandir la concentración de la tierra y poder usufructuar las tierras colombianas sin ningún tipo de regulación.

La lucha política en tiempos del COVID19

La lucha política en tiempos del COVID19

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Por Trinidad Tórtora* y Agustín M. Rosón**

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”

Antonio Gramsci

La pandemia del COVID-19 trajo consigo una consecuencia social, política y económica, la herida a la globalización tal como se venía dando, la globalización del capitalismo financiero. Sin embargo, los anticuerpos del sistema se reproducen de a miles y a la par de los contagios y las recesiones. De ninguna manera el capitalismo está acabado como sistema de dominación, sino que atraviesa una redefinición de sus condiciones de reproducción.

La contención de la pandemia en los países asiáticos ha sido efectivamente realizada a través de la aplicación de una poderosa forma de dominación de los cuerpos, con cámaras de vigilancia, utilizando información de sus dispositivos celulares y cruzando datos (Big Data) para aislar a las personas infectadas de manera eficaz. Al decir del filósofo surcoreano Byung Chul Han[1], este Estado policial digital, se configura como un nuevo paradigma tecno-político de control social, efectivo para combatir una pandemia, pero también llegado el caso, para la represión política.

La crisis mundial del COVID-19 efectiviza lo que desde hace años asomaba como multilateralismo. Se redefinen los poderes geopolíticos, donde EEUU como potencia gendarme del mundo se encuentra en el ocaso de su predominancia.Los resultados de esta crisis y su devenir son un gran signo de pregunta. Es un futuro de bifurcación aleatoria, como dice García Linera[2]. Pero lo que, sin dudas, la pandemia dejó en evidencia es la crisis civilizatoria del modelo de globalización neoliberal desde el consenso de Washington hasta nuestros tiempos. Mientras lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir, “surgen los monstruos”, dice la famosa frase de Gramsci. Esos monstruos son consecuencias de la razón neoliberal, xenófoba, racista, patriarcal, que se expresa en varios líderes políticos, e incluso en líderes de Estado como Jair Bolsonaro y Donald Trump.

La situación en Nuestra América

La pandemia en Nuestra América encontró una respuesta política totalmente fragmentada. Este continente esbozó una respuesta distinta dentro de cada frontera nacional. No sorprende: este fenómeno se repite en el resto del mundo, se puede corroboraren Europa, EE.UU, Brasil y otros países de la región.Si se los compara con la Argentina, muchos de estos gobiernos nacionales se demoraron excesivamente en ordenar las medidas de aislamiento y protección social. En este contexto, las primeras decisiones tomadas, fueron el cierre de las fronteras nacionales, incluso al interior de los mismos Estados.

Se asiste a un fenómeno donde el neoliberalismo, que se había revitalizado en varios países de la región, entra en una nueva crisis por la incapacidad global para dar respuesta al problema mundial de la pandemia. García Linera[3] lo explica de manera brillante:“Los profetas del libre comercio y del Estado mínimo, que ayer exigían derribar las fronteras nacionales y deshacerse de los “costosos” sistemas de derechos sociales (salud, educación, jubilaciones) salen ahora a aplaudir el cierre profiláctico de las fronteras y exigir al Estado medidas más drásticas para atender a los ciudadanos y reactivar las economías regionales”.

Hace diez años atrás Nuestra América supo parir estructuras regionales de coordinación política, económica, cultural -entre otras-como la UNASUR, la CELAC o el ALBA-TCP. En este contexto ¿puede Nuestra América prescindir de una organización regional capaz de dar respuestas a las profundas dificultades económico-financieras, políticas y sanitarias que se vienen? El camino debería ser el planteado por el intelectual Samir Amín, en su Teoría de la Desconexión (1989), como estrategia de los países “subdesarrollados” para desvincularse de la globalización neoliberal.Cuando las curvas de contagio del COVID-19 empiecen a aplanarse en cada país, la respuesta regional sería un paso adelante para contrarrestar el “sálvese quien pueda” al modo Europeo y empezar a construir un nuevo tiempo en Nuestra América.

En este contexto, EEUU lanza una ofensiva mediático-belicosa contra Venezuela, revitalizando el conflicto interno en el continente. No existen las casualidades. EEUU busca obturar cualquier nueva producción de un regionalismo capaz de formular respuestas propias y que cuestionen la hegemonía imperialista de Washington.

La situación en Argentina

“Nadie es una isla por completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de un continente, una parte de la Tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la mansión de uno de tus amigos, o la tuya propia; por eso la muerte de cualquier hombre arranca algo de mí, porque estoy ligado a la humanidad; y por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque están doblando por ti.”
John Donne[4]

En Argentina las rápidas medidas de aislamiento y la inyección de dinero para contenerla situación de las clases populares realizadas por el gobierno, la erigen como uno de los países más efectivos a la hora deresponder a la pandemia del COVID-19. El liderazgo de Alberto Fernández, con sólo 5 meses en la Presidencia de la Nación, lo configura como un actor central en el escenario nacional y regional.

El país cuenta con la posibilidad histórica de fundar un nuevo gobierno popular. En medio de la emergencia sanitaria se construyó un nuevo relato de profundo humanismo político. La valorización de la vida frente al mercado, en las declaraciones hechas por Fernández tiene una gran potencia simbólica, porque está fundada sobre una crítica al neoliberalismo como razón política y moral de la sociedad. Por lo tanto, augura un nuevo relato, un nuevo horizonte social y económico, con prioridad en las personas y no en el mercado.

La cuarentena obligatoria produjo una concentración extraordinaria de legitimidad en la figura del presidente, lo que llevó a que incluso la oposición quedara engrampada. Sin embargo, la concatenación inevitable de este nuevo relato: la vida, el trabajo, la producción vs.los negocios, las ganancias, la rentabilidad; encontró en Techint (la multinacional más grande de la Argentina) un rápido punto de confrontación. Esta contradicción rearticuló a la derecha y la despabiló del aparente estado de neutralidad que venían teniendo. De esta manera, se inició “otro momento” de la emergencia sanitaria, donde los medios de comunicación se volvieron a vestir de profetas del odio y los oportunistas y especuladores lanzaron sus dardos envenenados. El viernes bancario y las colas de los jubilados fueron festejados en el fuero interno de los enemigos históricos de los jubilados, mientras sus voceros en televisión se rasgaban las vestiduras. A esto se sumaron los troll-centers produciendo operaciones de confusión, desgaste y malestar como instrumentos de erosión política al gobierno del Frente de Todos.

Mientras tanto, las grandes empresas, los bancos, los grupos financieros, terminada la inicial sorpresa, se aprestaron a defender con uñas y dientes la extraordinaria riqueza que han acuñado en los 4 años de macrismo -y antes-, en el marco de un sistema de acumulación siempre desigual.

Como pasa siempre, es la militancia popular, sindical, social, la que se encuentra abocada a la construcción de nuevas redes de solidaridad y de acción colectiva, de carácter institucional y no institucional para hacerle frente a la crisis.

El poder político encuentra en la figura de Alberto Fernández una concentración extraordinaria de legitimidad, fundamental para el éxito de las medidas de aislamiento, y un factor clave para enfrentar las necesarias disputas con los poderes concentrados económicos, mediáticos y judiciales.Sin medidas profundas que pongan al Estado como principal ordenador de la economía, con control estratégico de recursos y de servicios fundamentales, cualquier proceso de transformación va a fracasar antes de comenzar.

Es inevitable la agudización de las contradicciones con los sectores que se han enriquecido todos estos años a costa del sacrificio y la miseria del pueblo.La crisis del COVID-19 evidencia y pone de relieve dichas contradicciones. Para ello,es preciso un rápido reordenamiento de las fuerzas populares, en alianzas intersectoriales, que permita tomar iniciativas en los múltiples escenarios. Un ejemplo de ello es el proyecto impulsado por la CTA de los trabajadores y diputados del Frente de Todos hacia la creación de un fondo de emergencia a partir de un impuesto a los más ricos del país.

En tiempos de crisis, lo inesperado puede volverse posible: ¿Podrá el proceso argentino ser un motor de transformación en la región? En ese sentido, es importante destacar el relato humanista, en clave de horizonte político-filosófico-cultural, y dotarlo de profundidad histórica y de acción política. Articular ese relato con la fuerza popular organizada es la tarea militante principal en los tiempos que vienen.


* Antropóloga. Maestranda en Derechos Humanos
** Antropólogo. Docente. Militante sindical

Referencias:
[1] La emergencia viral y el mundo de mañana Por Byung-Chul Han. Publicado en https://www.medionegro.org/pdf-sopa-de-wuhan/
[2] Álvaro García Linera, conferencia inaugural IDAES. Disponible en: https://www.facebook.com/AlvaroMarceloGarciaLinera/posts/1063493004028404
[3] Conferencia inaugural de las clases del IDAES UNSAM.
[4] Epígrafe en  “Por quién doblan las campanas” de Ernest Hemingway

Oro negro

Oro negro

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Por Nicolás Sampedro*

Se ha reiterado en varias oportunidades que los hechos y acontecimientos que día a día suceden en otras partes del mundo, tienen repercusiones directas en la vida política de nuestros países. El dicho dice que “como muestra vale un botón”.

Semanas anteriores se hablaba en este espacio sobre la disputa de EEUU y China por la implementación de las redes de 5G y la producción de Inteligencia Artificial, el rol protagónico que están tomando las empresas hegemónicas de comunicación y producción de hardware y software (GAFAM) y el control que tienen sobre las redes sociales y por consiguiente el uso que hacen para intentar condicionar los procesos políticos.

En esta oportunidad se abordará uno de los puntos  más candentes de la economía global, ese que el economista argentino, Jorge Beinstein, señalaba como el motor del sistema capitalista y que explica varios de los conflictos actuales: los hidrocarburos.

Tal como analizaba, el colega Luciano Montefinale, hace algunas semanas los EEUU y Gran Bretaña acusaron a Irán de cometer actos de sabotaje sobre 6 embarcaciones petroleras en el Golfo Pérsico. Su única prueba es un video publicado por los norteamericanos donde una supuesta embarcación de los Guardianes de la Revolución Iraní habría hecho contacto para retirar una mina magnética que no habría estallado. Pero como lo señala el analista francés Thierry Meyssan, “los ‎marinos del barco atacado aseguran que la nave fue alcanzada por un «objeto volante», o sea ‎un drone o un misil[1].

Meyssan hace un repaso de las estrategias de la Casa Blanca para sostener su economía a base de la influencia sobre los precios del petróleo. Bajo la presidencia de George W. Bush la lógica fue la implementación de la estrategia Rumsfeld/Cebrowsky, que consistía en destruir las capacidades de los Estados del llamado Medio Oriente Ampliado. Las intervenciones en Afganistán, Irak, Libia están dentro de esta lógica.

Por poner un ejemplo, según analiza el analista internacional y exdirector de RRII de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, Sergui Rodríguez Gelfenstein “Afganistán, después de 18 años de guerra, 3 presidentes, 3.564 muertos de de la coalición creada para combatir al talibán (entre ellos 2.428 del país norteamericano) y 20.467 heridos, además de 841 mil millones de dólares gastados desde 2001 hasta 2018 según cifras aportadas por el analista del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, Anthony Cordesman, Estados Unidos no pudo ganar la guerra y hoy se ha visto obligado a negociar con sus enemigos el fin del conflicto. Vale decir, que desde otra perspectiva, Neta Crawford, codirectora del Proyecto “Costo de Guerras” de la Universidad Brown en Rhode Island, ha calculado que el gasto total en esta guerra ha sido de aproximadamente dos billones de dólares[2].

Con la llegada de Barack Obama al Despacho Oval, la estrategia fue la misma aunque cambió la táctica: primero intentó derrocar al entonces presidente Ahmadineyad fomentando manifestaciones internas al mejor estilo Revoluciones de colores (en 2009), pero ante la imposibilidad de conseguirlo comenzó en 2013 con conversaciones con Hassan Rohani (que había sido el primer contacto de los norteamericanos en las operaciones Irán-Contra). Cuando éste llega a la presidencia del país persa, inmediatamente el mandatario norteamericano comenzó negociaciones para que Irán y Arabia Saudí se repartieran Medio Oriente. Eso dio origen al Acuerdo Nuclear de Irán con el grupo de los 5+1.

Firma del Acuerdo Nuclear del 5+1 (Foto: lanoticia.hn)

Al llegar Donald Trump a la presidencia del imperio norteamericano, la lógica cambió. Ahora los intereses de la administración norteamericana no eran apoderarse del crudo, sino limitar los niveles de crudo a nivel mundial para sostener los precios a niveles rentables. La teoría del “pico petrolero” había perdido fuerza con la aparición de los hidrocarburos de esquisto. En ese escenario EEUU promociona las movilizaciones en Irán contra la clase político-religiosa (2017/18) para luego abandonar el Acuerdo Nuclear.

Como se puede observar, las estrategias en esta región del mundo estaban circunscriptas a apoderarse del recurso o a hacer el negocio rentable para las corporaciones norteamericanas. Según Meyssan esto responde, en parte, a los intentos de Trump de “reactivar el empleo ‎en suelo estadounidense, lo cual implica al mismo tiempo reequilibrar los intercambios ‎comerciales del país, sobre todo con China, y mantener los precios del petróleo en un nivel que ‎garantice la rentabilidad de los hidrocarburos estadounidenses de esquistos –a alrededor de ‎‎70 dólares el barril. Es por eso que Estados Unidos está empeñado en impedir que Irán, ‎Venezuela y Siria puedan vender su petróleo en el mercado internacional, al menos hasta el año ‎‎2025, y trata de bloquear el acceso de la Unión Europea a los hidrocarburos rusos[3].

El ingreso de Rusia en el conflicto sirio en 2012, conocido como “El techo sirio” comenzaría a cambiar la ecuación y el equilibro regional. El país euroasiático se involucró fuertemente en términos militares (un revés histórico para occidente que denotaba la debilidad yanqui y la recuperación de la capacidad militar rusa) y boicoteó los intentos occidentales de sacar del medio al presidente Bashar Al-Assad e instalar un gobierno pro-occidental que les permitiera construir un oleoducto desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo (pasando por Irak, Siria y Turquía) que posibilitara a los Europeos dejar de depender del gas ruso.

Desde entonces los reveses para la Casa Blanca no dejaron de sumarse. En octubre de 2018, llegaba al gobierno irakí Adel Abdul-Mahdi que en reiteradas oportunidades manifestó que antepondría los intereses nacionales a los designios norteamericanos[4]. Hecho que fue el puntapié de la recuperación en las relaciones históricas entre éste país y la nación persa. Cabe señalar que en abril pasado el Ayatolá Sayed Ali Jamenei, urgió a Bagdad a expulsar a las tropas norteamericanas ya que “ellos pretenden conseguir sus intereses y una presencia prolongada en Irak, estableciendo un régimen militar dependiente, como fueron los instaurados al poco de la invasión del país árabe [2003][5]. El dato sobresaliente es que pese a las sanciones de EEUU contra Irán, el comercio entre estas naciones se incrementó un 50% en 2018.

Otro actor clave en la región, fundamentalmente luego de su participación en el conflicto sirio, es la organización político/militar libanesa Hezbollah. En declaraciones al canal Al Manar, el líder de esta organización, Sayyed Hassan Nasrallah, sostuvo que “Hezbollah tiene la capacidad para destruir Israel… …No solo nuestras capacidades balísticas y humanas se han mejorado cualitativa y cuantitativamente, sino que también se han cuadruplicado nuestras fuerzas terrestres y nuestras fuerzas marítimas y aéreas. En 2006, teníamos algunos drones de ataque. Hoy, tenemos un número suficiente de ellos. Hemos ganado experiencia en estrategias ofensivas, además de las defensivas y hemos reforzado nuestras unidades de combate[6].

Más allá de las declaraciones explosivas de Nasrallah, las alarmas de EEUU e Israel se deben a que efectivamente conocen las capacidades de este movimiento de resistencia islámica. De ahí la creciente embestida contra esta organización, y la búsqueda de los norteamericanos de que todos sus aliados considere una organización terrorista.

Sin dudas a los hechos mencionados hay que agregar uno no menor en los planes de EEUU en la región: la salida de Egipto del proyecto gringo de crear una OTAN Árabe para enfrentar a Irán y debilitar su influencia en la región. En abril de este año el país norteafricano informó que abandonaba la iniciativa por no tener intereses comunes con el resto de las naciones que lo integrarían.[7]

Otro hecho importante a resaltar según Rodríguez Gelfenstein es que “Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos están siendo acosados por su desastrosa participación en la guerra contra Yemen, que ha causado el peor desastre humanitario de la actualidad en el mundo. A eso le se suma, el desprestigio de Riad y del príncipe heredero saudí, Muhammad bin Salman Al Saúd, que ha sido acusado de ordenar el asesinato y posterior desaparición del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado de ese país en la ciudad turca de Estambul. En este caso, hasta el propio Senado de Estados Unidos se distanció del presidente Trump -que ha buscado evitar una condena a su importante aliado- y aprobó por unanimidad y de manera abierta, una resolución no vinculante en la que señala al príncipe como «responsable» del crimen[8].

Todos estos escenarios se deben, en parte, a que los norteamericanos intentan controlar 3 estrechos estratégicos por donde pasa el oro negro: Bab, Mandeb y Ormiz.

En cuanto al primero, el conflicto en Yemen y la imposibilidad de derrotar al ejército de ese país y de la organización Ansarolá, han debilitado la alianza de Saudíes y Emiratíes, generando que éstos últimos pidan ayuda a Teherán y Moscú[9] para una salida decorosa de ese escenario bélico que ha convertido al país en una ciénaga, el mayor desastre humanitario de este momento. En mayo y junio de este año una comisión emiratí viajó a ambos países para intentar salirse lo más decorosamente posible.

El estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico están bajo control iraní como lo demuestra el derribo por parte de sus fuerzas antiaéreas de un dron estadounidense que había violado el espacio aéreo de la nación persa. La incapacidad de Estados Unidos de responder a esta acción que podría traer represalias de incalculables costos políticos, militares y económicos si Irán atacaba a Arabia Saudí (en particular su zona de mayor producción petrolera ubicada en el este del país y en las cercanías de Irán), a Israel e incluso a la 5ta. Flota de de las fuerzas navales estadounidenses basificada en Bahréin, obligó al presidente Trump a limitarse a amenazas, tras el cálculo de pérdidas y las implicaciones estratégicas que podría ocasionar un ataque directo a Irán”, señala Rodríguez Gelfenstein.

Como frutilla del postre la importancia estratégica para mucho de estos países como lo es la propuesta china de la nueva ruta de la Franja y de la Seda. Fundamentalmente con la llegada al mar arábigo a través del puerto de Gwadar en Pakistán y los acuerdos con Teherán “le va a permitir además, tener acceso a Irak y al puerto de Latakia en el Mar Mediterráneo sirio extensible a El Líbano, utilizando para ello el proyecto ferroviario acordado este mes entre esos países[10].

Todos estos escenarios, que podrían profundizarse, han obligado a los norteamericano a recostarse hacia Nuestra América (como zona estratégica) para sostenerse como potencia mundial. Hechos que se ven agravados por el ingreso paulatino de Rusia y China en territorio nuestroameriano con diferentes tipos de inversiones y relaciones comerciales, militares y de cooperación. Los ataques gringos a Venezuela, a Cuba, a Nicaragua y a Bolivia, responden a ese escenario; la intervención directa en las elecciones de Brasil, Argentina, Paraguay, Honduras o Guatemala también están en ese marco de disputa por sostenerse como potencia.

Para los sectores populares de Argentina es fundamental comprender estos escenarios y dimensionar a quién nos enfrentamos en las próximas elecciones presidenciales. No se trata solamente de Macri y el proyecto que encarna Cambiemos. Además de la oligarquía argentina, nos enfrentamos a organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial, a las corporaciones multinacionales hegemónicas que pretenden saquearnos, y un largo etcétera que podría continuar esta lista.

Pero así como hicieron los vietnamitas, como hacen los hutis en Yemen o el eje de la resistencia en Siria, o como hace el pueblo chavista en Venezuela, debemos tener muy en claro a quienes nos enfrentamos para que nuestros esfuerzos no sean en vano. El pueblo argentino tiene la tarea de organizarse y luchar hasta las últimas consecuencias para evitar que se le quite la posibilidad de vivir con dignidad.

La tarea es compleja y seguramente el proceso será doloroso y difícil, pero como decía Chávez la victoria más temprano que tarde llegará, porque felizmente ningún pueblo se entrega a su verdugo.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] https://www.voltairenet.org/article206733.html
[2] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/12/pensamiento-critico-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/
[3] https://www.voltairenet.org/article206819.html
[4] http://wwww.hispantv.com/noticias/irak/391785/sanciones-eeuu-iran-intereses
[5] http://wwww.hispantv.com/noticias/politica/425360/lider-iran-jamenei-eeuu-irak
[6] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/13/hezbola-es-capaz-de-destruir-israel-dice-nasrallah/
[7] http://br.sputniknews.com/oriente_medio_africa/2019041113651983-egipto-arabes-otan-retirada/
[8] https://insurgente.org/sergio-rodriguez-gelfenstein-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/
[9] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/13/yemen-los-emiratos-arabes-unidos-buscan-la-ayuda-de-iran-para-una-retirada-honrosa/
[10] https://insurgente.org/sergio-rodriguez-gelfenstein-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/

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