Encuestan indican que Lula ganaría en primera vuelta

Encuestan indican que Lula ganaría en primera vuelta

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La encuesta fue publicada por el Instituto Datafolha, perteneciente al multimedio “Folha”, de Brasil. Los números indicaron que el ex presidente, Luiz Inacio Lula Da Silva, ganaría en primera vuelta.

El instituto de votación del grupo Folha, publicó este jueves los resultados de la encuesta de intención de votos para las elecciones presidenciales en Brasil, las cuales se realizarán este año a partir de octubre. Los números indicaron que el ex presidente, Luiz Inacio Lula Da Silva, ganaría en primera vuelta.

El Instituto Datafolha, perteneciente al multimedio “Folha”, de Brasil, develó que -según lo recabado en el censo- el ex mandatario de 76 años concentra un 47% de intención de voto, seguido por el actual presidente, Jair Bolsonaro, con el 28%. En tercer lugar quedaría el laborista Ciro Gomes, que seguiría por debajo de la línea del 10%.

Para que no exista la necesidad de una segunda vuelta, el candidato más elegido deberá sumar la mitad de los votos válidos más uno. En este sentido, a pesar de no llegar al 50% en la intención de voto, si se descuentan los votos nulos y en blanco, el porcentaje se elevaría al 53%, de manera que Da Silva se convertiría en presidente electo en primera vuelta.

Además, el instituto simuló un posible escenario de balotaje entre los dos candidatos más elegidos, donde los resultados fueron aún más favorables para el líder del Partido de los Trabajadores, con una diferencia de 57% a 34%.

Tras conocerse estos resultados, el ex mandatario compartió la publicación del medio con los datos, junto con una reflexión en su cuenta de twitter: “La nueva encuesta muestra, una vez más, que el pueblo brasileño quiere deshacerse de este gobierno trágico“.

Los números de aceptación por los dos candidatos se pueden ver inversos en cuanto a la imagen negativa, ya que un 55% aseguró que “jamás votaría a Bolsonaro”, mientras que un 35% manifestó lo mismo respecto de Lula.

Los números de aceptación y desaprobación muestran una clara brecha ideológica que está presente en toda la región. El panorama actual muestra una inclinación muy pronunciada hacia políticas de izquierda y centro izquierda, las cuales podrían acercar al continente a los años de unión regional, cuando bloques como el Mercosur, la UNASUR y la CELAC pisaban fuerte.

La hipotética victoria de Lula se sumaría a la reciente elección del referente del Pacto Histórico, Gustavo Petro, en Colombia y a la no tan reciente pero muy cercana elección de Gabriel Boric en Chile. Estos tres mandatarios podrían marcar un gran giro hacia la izquierda tras algunos años de predominio regional de gobiernos de derecha.

Elecciones presidenciales en Colombia: Lo que está en juego

Elecciones presidenciales en Colombia: Lo que está en juego

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La contradicción fundamental que marca el próximo proceso electoral es más simple, y da cuenta de la dramática situación a la que ha llegado el país: se trata de uribismo vs. antiuribismo.

Colombia llega a las elecciones presidenciales en un ambiente signado por la polarización política y la tristemente tradicional violencia. Pero también, recordando el primer aniversario del levantamiento popular y con una esperanza poco común en buena parte del país.

Sin embargo, las masacres y el genocidio político contra líderes y lideresas sociales se intensifican. Tampoco se detienen las amenazas de grupos paramilitares contra la fórmula que representa al Pacto Histórico y solamente la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha decretado un cese al fuego unilateral desde el 25 de mayo hasta el 3 de junio, para evitar que las confrontaciones armadas interfieran en el proceso de votación.

Quién polariza al electorado colombiano

Contrario al discurso de la derecha que controla las corporaciones mediáticas colombianas, la polarización política que marca esta disputa electoral no está dada por los discursos que evidencian la lucha de clases, porque, entre otras cosas, ninguno de los candidatos presidenciales es de izquierda ni mucho menos marxista, aunque haya partidos y organizaciones de izquierda dentro de la coalición que representa Gustavo Petro.

La contradicción fundamental que marca el próximo proceso electoral es más simple, y da cuenta de la dramática situación a la que ha llegado el país: se trata de uribismo vs. antiuribismo. 

Se podría argumentar que la dicotomía continuidad o cambio es común en todas las elecciones presidenciales. Pero esta vez no se trata solamente de un cambio de presidente, sino de romper con dos décadas de uribismo. Esta doctrina política de la ultraderecha colombiana que lleva el nombre de su líder Álvaro Uribe Vélez ha profundizado el conflicto armado, fortalecido la parapolítica, legitimado las fuerzas paramilitares, ordenado el asesinato de civiles inocentes para fingir éxitos en la lucha contrainsurgente, incrementado el genocidio político en todas sus expresiones, dado más poder al narcotráfico y, por supuesto, subordinando cada vez más los intereses de Colombia a los designios de Washington.

El uribismo además tiene impacto en la geopolítica al ser aliado natural de toda la ultraderecha mundial, por lo que ha inmiscuido a Colombia en gran parte de los conflictos internacionales. En Israel, en Marruecos o en Ucrania, la posición del uribismo es coherente, siempre contraria al interés de los pueblos oprimidos.

Caso especial es el de Venezuela, donde el propio Uribe se ha planteado como un reto personal intervenir para acabar con la Revolución Bolivariana, promoviendo y cohonestando la invasión paramilitar y el uso del territorio colombiano como cabeza de playa para todo tipo de operaciones de la guerra multidimensional que Estados Unidos dirige contra el país desde hace más de veinte años.

Desde su llegada a la Presidencia de la República el 7 de agosto de 2002, este criminal impune que es el hoy ex presidente Álvaro Uribe Vélez ha signado la política colombiana, hasta el punto de definir quién ocupa el Palacio de Nariño, y llegando al exceso de encumbrar a Iván Duque para las elecciones de 2018, un hombre básicamente desconocido en la política colombiana, quien termina ahora cuatro años de presidencia, siempre a su sombra. 

Tan pronto Duque resultó ganador de las elecciones de 2018 en las que se enfrentó precisamente con Gustavo Petro, señalamos que si el uribismo quería sobrevivir, este sería el período del uribismo sin Uribe, pero su prepotencia de patrón mafioso le impidió hacerse a un lado. 

Uribe concentra hoy el rechazo de la mayoría de la población colombiana, particularmente de la juventud. A tal punto que se vio en la obligación de asumir públicamente que el desprestigio de su figura afectó los resultados obtenidos por su partido en las pasadas elecciones legislativas.

Así, Uribe y su doctrina son la causa más palpable de la llamada “polarización” que hoy divide al electorado colombiano.

Quiénes son los candidatos a la presidencia en disputa

Finalmente seis candidatos llegan a la disputa este 29 de mayo: Gustavo Petro, Federico Gutiérrez, Rodolfo Hernández, Sergio Fajardo, John Milton Rodríguez y Enrique Gómez.

Solo tres de ellos figuran en las encuestas con una votación probable superior al 10%:

  • Gustavo Petro, actual Senador de la República por haber sido el contrincante perdedor de la última elección presidencial de 2018, fue alcalde de Bogotá en 2012 y el pasado mes de marzo fue elegido como candidato presidencial del Pacto Histórico, coalición de partidos progresistas y de izquierda. Petro es el candidato del antiuribismo.
  • Federico Gutiérrez, candidato de derecha uribista, fue elegido alcalde de Medellín en 2016, su entonces director de seguridad fue acusado de pertenecer al grupo narcoparamilitar conocido como La Oficina de Envigado, luego de resultar electo como candidato de la alianza de derecha Equipo por Colombia. Recibió el apoyo de Uribe y su partido Centro Democrático, y posteriormente de César Gaviria.
  • Rodolfo Hernández es un millonario constructor que fue alcalde de Bucaramanga en 2016, de personalidad violenta y chabacana, por lo que en ocasiones lo identifican como el Trump de Colombia. Hernández ha venido subiendo en las últimas encuestas y emergiendo como el candidato de la derecha que a pesar de todas las afinidades ideológicas, se niega a hundirse con Uribe, pero que finalmente puede ser la tabla de salvación directa o indirecta del uribismo.

Las diferencias entre las propuestas de estos tres candidatos, o sobre todo entre Petro y las candidaturas de la derecha que representan Gutiérrez y Hernández, son muchas, pero aquí vale la pena destacar dos: las posiciones sobre las relaciones con Venezuela y las políticas de negociación con las insurgencias. 

Con todas las diferencias y las críticas realmente infundadas de Petro a la Revolución Bolivariana, se ha negado siempre a reconocer a Juan Guaidó como presidente interino, e insiste en que su gobierno retomará las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela. En esto último coincide con Rodolfo Hernández, mientras que Federico Gutiérrez sostiene la posición asumida por el gobierno de Iván Duque.

En cuanto a las políticas con la insurgencia, los tres hablan del cumplimiento de los acuerdos firmados entre el Estado y las FARC-EP en 2016, pero solo Petro se propone retomar los diálogos con el ELN, que es hoy la organización guerrillera más grande de Colombia.

Estados Unidos y la disputa electoral en Colombia

En torno a las relaciones con Estados Unidos que han sido y son de absoluta subordinación y ocupación militar, la posición de los tres candidatos parece coincidir en términos generales, pues ninguno ha manifestado estar dispuesto a tocar los intereses estadounidenses en Colombia, y ninguno se ha atrevido a incluir en su propuesta cualquier tipo de control a la presencia militar estadounidense en suelo colombiano o cuestionar la vinculación del país con la OTAN.

En cambio, la posición de Estados Unidos sí parece tener ambigüedades. Mientras es lógico pensar que haya sido una llamada de la Embajada estadounidense la que frenara el intento de golpe de Estado institucional promovido por el uribismo luego del fracaso electoral en las elecciones legislativas de marzo, hace pocos días el embajador de Estados Unidos en Bogotá, Philip Goldberg, se refirió a una “posible infiltración rusa” en el proceso electoral colombiano, como, según él, ocurrió en las elecciones estadounidenses en 2016 y 2020. A estas declaraciones, únicamente se atrevió a responder la candidata a la vicepresidencia por el Pacto Histórico, Francia Márquez, quien las calificó de injerencistas.

Márquez, una mujer trabajadora, líder social de las negritudes colombianas, feminista y ecologista, es en quien se sienten verdaderamente representados los sectores de izquierda del Pacto Histórico, y a diferencia de Petro, ella ha manifestado públicamente su deseo de que Colombia se aparte de la OTAN, además se pronunció contra la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua de la Cumbre de las Américas, y los bloqueos estadounidenses contra estos países.

Aunque no se percibe la posibilidad de que ninguno de los candidatos ponga en riesgo los intereses de Estados Unidos, el gobierno de Biden y el Congreso estadounidense se han apresurado a tomar medidas para amarrar al próximo presidente. Una de ellas ha sido la designación de Colombia como aliado militar no OTAN firmada por Joe Biden y un proyecto de ley que le acompaña, que analizamos en un artículo anterior y que ha sido introducido ahora con nuevo nombre por representantes de ambos países, como “Proyecto de Ley del Bicentenario de la Alianza entre Estados Unidos y Colombia”.

Posibles escenarios del día de hoy y días posteriores

De desarrollarse esta jornada sin problemas, los resultados previstos por todas las encuestas dan como ganador a Gustavo Petro. Lo que está en cuestión es si logrará hacerlo con la mitad más uno de los votos para ganar en primera vuelta, o si lo hace con menos y entonces pasaría a una segunda vuelta que se realizaría el 17 de junio de este mismo año.

De ser así, la pregunta es si pasaría a competir con él Federico Gutiérrez o Rodolfo Hernández, y aunque todas las encuestas y proyecciones dan por ganador a Petro también en la segunda vuelta, ese triunfo no sería sencillo y seguramente obligaría a realizar acercamientos y algunas concesiones con otras organizaciones para poder lograrlo.

Pero lo más preocupante son los escenarios de violencia que el uribismo en su desesperación pudiera desatar. Un asesinato de Gustavo Petro o de Francia Márquez es tan posible en ese enclave del terrorismo imperialista, que incluso un grupo de veinticuatro congresistas estadounidenses encabezados por Alexandria Ocasio-Cortez dirigió una carta al secretario de Estado, Antony Blinken, en el que manifiestan su preocupación por estas amenazas. 

En segundo lugar, están las evidencias de que Uribe, como fiel amigo de Donald Trump, se plantea cantar fraude y convocar con ello a organismos internacionales, levantamientos militares y/o acciones paramilitares. Esta maniobra que resulta vergonzosa para quienes durante dos décadas se han beneficiado de la precariedad del sistema electoral colombiano, está ya suficientemente denunciada por la oposición colombiana, pero el uribismo la mantiene en el discurso.

El excandidato presidencial Alejandro Gaviria definió a Petro como una “explosión controlada” para un sistema que ha mantenido a los colombianos y colombianas sumidas en la miseria y la violencia. Con esa claridad, sabemos que hoy Colombia no está a las puertas de una revolución, pero terminar con veinte años de uribismo cambiará la correlación de fuerzas en Colombia y la región a favor de los pueblos. Por eso, toda Nuestra América debe estar atenta a esta jornada.

De las que están por venir, escribiremos en los próximos días.

Artículo publicado originalmente en Misión Verdad

María Fernanda Barreto
María Fernanda Barreto

Escritora, investigadora y educadora popular colombo-venezolana, integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

Bolsonaro propone crear una moneda única para Argentina y Brasil

Bolsonaro propone crear una moneda única para Argentina y Brasil

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Así lo explicó el ministro de Economía Paulo Guedes al ser consultado sobre la situación de sobreprecios generada por la guerra.

El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, informó que el gobierno de Jair Bolsonaro analiza un proyecto para crear una moneda única entre Brasil y Argentina, bajo el nombre de “Peso-Real”.

El anuncio de Guedes se dio en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), al tiempo que explicó que -por más raro que suene-, Jair Bolsonaro evalúa proponer un escenario de mayor integración regional para enfrentar la desestabilización de precios en alimentos y energía a raíz del conflicto bélico en Ucrania.

En este sentido, el ministro remarcó que el gobierno brasileño está pensando en la creación de una moneda única para Brasil y Argentina con proyección de 15 años y hasta tanto se acomoden los mercados mundiales de comodities y las cadenas globales.

Proyecto parecido (y no tanto) al que esbozó tener en mente Lula Da Silva de llegar nuevamente a la presidencia. El ex mandatario y actual candidato propone una moneda que integre a toda Sudamérica, con el objetivo de unificar la región y comenzar a recrear los tiempos en los que el Mercosur estaba fuertemente unificado, lo cual podría significar un “duro bloque continental”.

Mientras que Lula piensa en esto como una política regional básica y de implementación a mediano-largo plazo, Bolsonaro lo ve como una salida “momentánea” a una situación particular. Esta diferencia política es importante de remarcar, aunque no deja de sorprender que el mandatario de ultra derecha intente recurrir a este tipo de proyectos.

Guedes -además- explico que su país se está desarrollando en temas ecológicos: “Nos quedamos atrás en el pasado, pero podemos crecer con el nuevo acceso: alimentos, energía, economía verde”.

Temas que nunca entraron en la agenda de Bolsonaro como la unidad del continente o la ecología se empiezan a tratar en medio de un contexto electoral en el que su antítesis ideológica (Lula) vuelve a tomar fuerza y se proyecta como posible ganador. En este sentido, lo anunciado por el ministro brasileño se puede entender como un leve y gradual movimiento de posicionamiento político en busca de no perder el poder.

La sociedad brasileña muestra su descontento con el actual gobierno y pone en duda su continuidad. Las nuevas medidas políticas de parte del oficialismo no parecen otra cosa que un manotazo de ahogado en medio de la carrera electoral.

Emmanuel Macrón ganó el balotaje y fue reelecto presidente de Francia

Emmanuel Macrón ganó el balotaje y fue reelecto presidente de Francia

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El mandatario galo se impuso con el 58% de los votos ante la candidata de ultra derecha, Marine Le Pen, quien aceptó la derrota pero no lo felicitó.

El presidente francés, Emanuel Macrón, aseguró su continuidad en el poder tras ganar -este domingo- la segunda vuelta de las elecciones generales. Se impuso con más de un 58% de los votos, a Marine Le Pen, cabeza del partido de ultra derecha.

La votación obtuvo una taza mayor de abstenciones y la ultra derecha sacó el porcentaje más alto en la historia pese a haber perdido. Este hecho le dio buenas sensaciones a Le Pen, quien aseguro que “los resultados muestran la tendencia que se viene no solo en Francia sino en Europa“.

Se estima que el porcentaje de gente que no fue a votar alcanza el 28% y es el más alto desde 1969 cuando la abstención llegó al 31%.

Luego de su victoria, el reelecto presidente sostuvo: “después de cinco años de transformación, de horas felices y difíciles (…) este 24 de abril de 2022, una mayoría ha tomado la decisión de confiar en mí. A partir de ahora, ya no soy el candidato de un grupo, sino el presidente de todos”. Los dichos fueron dirigidos principalmente a un amplio sector de la población muy disgustada con el mandatario en el último tiempo.

Por su parte, Marine Le Pen aseguró que “con más del 43% de los votos, el resultado de esta noche es en sí mismo una brillante victoria. Esta noche lanzamos la gran batalla electoral de las elecciones legislativas. Lideraré esta batalla, junto a Jordan Bardella, con todos aquellos que tuvieron la valentía de oponerse a Emmanuel Macron en la segunda vuelta. Con todos quienes tienen la nación clavada en el cuerpo

Primer triunfo electoral de Perón

Primer triunfo electoral de Perón

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Un 24 de febrero de 1946 Juan Domingo Perón ganas las elecciones presidenciales. En el comicio más limpio desde 1928, después de los años del “fraude patriótico”, y lanzado tras la movilización del 17 de octubre, el teniente coronel se impone con la boleta del Partido Laborista a la Unión Democrática, un conglomerado que se nuclea en torno a lo que había sido tronco de la UCR antipersonalista y que candidatea a José Pascual Tamborini.

Perón es visto como una figura ya de por sí irritante para la embajada estadounidense y para las oligarquías y los partidos tradicionales liberales y de izquierda. Perón, quien llevó como vice al radical Hortensio Quijano, se apoyó en el Partido Laborista (con base en los sindicatos, creado el 23 de octubre de 1945), un sector de la Unión Cívica Radical (la llamada “Junta Renovadora”) y el Partido Independiente (que reunía a algunos centros cívicos del nacionalismo), mientras que la Unión Democrática (trabajosamente urdida por el embajador estadounidense Spruille Braden y formalizada para la elección en noviembre de 1945) reunió, bajo la fórmula Tamborini-Mosca, a todos los partidos políticos existentes hasta ese momento: Unión Cívica Radical, Partido Demócrata Progresista, Partido Socialista, Partido Comunista. Los conservadores no participaron formalmente, pero apoyaron a la Unión Democrática.

Durante la campaña electoral, el imperialismo norteamericano siguió entrometiéndose en la política interna del país publicando “el Libro Azul”, con el que a base de difamaciones y mentiras pretendía mostrar el carácter nazifascista del gobierno. A los diez días Perón refutó ese escrito con el libro “Azul y Blanco”, reafirmando la soberanía nacional, y en un discurso de campaña sentenció: “¡Denuncio al pueblo de mi patria que el señor Braden es el inspirador, creador, organizador y jefe verdadero de la Unión Democrática (…) sepan quienes voten el 24 por la fórmula del contubernio oligárquico-comunista, que con ese acto entregan, sencillamente, su voto al señor Braden. La disyuntiva, en esta hora trascendental, es esta: Braden o Perón”.

En un escrutinio lento que recién finalizó el 6 de abril, la fórmula Perón-Quijano se impuso. Se obtuvo más del 50% de los votos emitidos, es decir, 304 electores contra 72 de la fórmula opositora que había salido ganadora solamente en cuatro provincias. El resto del país daba por primera vez un triunfo abrumador al coronel Juan Domingo Perón. El líder popular asumió la presidencia el 4 de junio de 1946.

Aunque a muchos les moleste desde el arco oligárquico y de ciertas seudoizquierdas de café,  el peronismo es el mayor movimiento de masas de nuestro país que produjo un cambio estructural en las condiciones de vida y en la conciencia de los distintos sectores de la sociedad. El peronismo constituyó la continuación y superación del yrigoyenismo en nuevas condiciones sociales, económicas e internacionales, y se nutrió de diversas fuentes ideológicas. A su vez, el peronismo se nutrió de las tradiciones de lucha del movimiento obrero urbano, engarzándolas con las tradiciones populares del viejo federalismo y las montoneras federales, portadas por los “cabecitas negras” que llegaban desde el interior del país. El peronismo ya es una identidad patriótica popular que seguirá batallando por la liberación nacional.

Chile y la oportunidad de una unidad latinoamericana

Chile y la oportunidad de una unidad latinoamericana

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El triunfazo electoral del pueblo de Chile contra el neoliberalismo y el neopinochetismo es una suma alegría. Abre una nueva oportunidad de unidad de la América morena. Ahora nos toca seguir uniendo gobiernos. Con el triunfo del joven Gabriel Boric podemos construir con más margen la unidad.

Tenemos a Cuba, Venezuela, Nicaragua, México, Argentina, Bolivia, Perú, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Antigua y Barbuda y Dominica, y ahora se le suman Honduras y Chile. Podemos agregar a los gobiernos progresistas de Barbados, Belice, San Cristóbal y Nieves, que se van animando de a poco a acercarse al ALBA-TCP desde el Caribe. Toda una señal y vamos sumando. El año que viene esperamos triunfos en Brasil y Colombia. De los 35 estados de América, 15 pertenecen a la llamada “ola progresista” actual, que no es poco. Si se suman Brasil y Colombia, un golazo geoestratégico. Y esperamos por Uruguay también.

Pero lo de Chile debe ser un llamado continental a la unidad. Es ahora. Sabemos de las particularidades de cada país y cada gobierno. También sabemos de las singularidades. Tenemos a una Revolución Socialista en Cuba encabezada por el Partido Comunista. Las revoluciones de Venezuela y Nicaragua tienen oposiciones fuertes y que no van a parar de detener el camino popular. En países como Argentina y Perú hay gobiernos de coalición con muchas contradicciones y problemas, pero que deben seguir en el camino de lo latinoamericano. Bolivia sigue de pie con Luis Arce y toda la militancia que le pone Evo para que el MAS sea la bandera del Estado Plurinacional, baluarte de la América originaria. Excepto Cuba, Venezuela y Nicaragua, el resto de los países progresistas siguen estando en la sucia OEA. Los países caribeños progresistas como San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Dominica y Santa Lucía también están en la OEA y siguen siendo parte de la Mancomunidad Británica de Naciones, con la reina Isabel II de Inglaterra como jefa de Estado nominal. Barbados se convirtió en República y se despojó de esa figura de raigambre colonial, y se anima de a poco a sumarse a la “ola progre”. Los gobiernos de San Cristóbal y Nieves y el de Belice parece que también andan con ganas de sumarse.

Pero, más allá de las diversidades, es tiempo de unirse. De dejar la agenda continental de las derechas y del imperio. Todos los gobiernos de esta “ola progre” deben unir fuerzas y defenderse en los foros mundiales. Hay que dejar la idea imperial de que son “cucos” Cuba, Venezuela y Nicaragua. Hay que unirse y ser solidarios con estas naciones. El ALBA-TCP y el llamado “Grupo de Puebla” deben ser dos frentes de lucha continental en los cuales defender los intereses de los pueblos en contra del imperio, el neoliberalismo y el capitalismo oligárquico. Lo de Chile fue un impactazo para las derechas regionales.

Esperemos que los dirigentes están a la altura de las circunstancias para poder tender puentes. Los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua felicitaron al joven Boric y ese es el camino. El de la hermandad, el de la unidad, el de los mensajes de trabajos en conjuntos. Salirse de la agenda imperial, de la OEA y de la Unión Europea que demonizan a nuestros líderes populares. Hay que revitalizar más que nunca a la CELAC y construir el Banco del Sur, con el que tanto soñó Hugo Chávez. Hay que revivir la UNASUR y apoyar a los procesos electorales en favor de Petro y Lula en Colombia y Brasil, respectivamente.

El camino no es fácil. No lo será para Boric. Tampoco para Xiomara Castro en Honduras. No lo es para todos los gobiernos progresistas. Pero no todo es fácil cuando se combate contra el enemigo imperial. Sólo la unidad logrará una lucha más firme. Aprovechemos esta primavera chilena. La esperanza chilena debe ser una esperanza de la América morena. La que soñaron los pueblos que lucharon junto a Bolívar, San Martín, Artigas, José Gaspar Rodríguez de Francia, Juana Azurduy, José Martí, Sandino, Farabundo Martí, Perón, Evita, el “Lobo” Gaitán, el Che, Camilo Torres, Marulanda, Fidel, Allende, Maurice Bishop, Néstor Kirchner y Hugo Chávez.

Mauricio Macri
Mauricio Macri

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Chile: Una segunda vuelta con resultado incierto

Chile: Una segunda vuelta con resultado incierto

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Si algo se exteriorizó con certeza,con los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile del 21 de noviembre pasado, es la incertidumbre del resultado en la segunda vuelta, que tendrá su día de definición el próximo 19 de diciembre.

Duda, pues contra todo pronóstico,el ganador en primera vuelta fue el candidato de la ultraderecha, José Antonio Kast, quien un par de meses atrás aparecía con escasas posibilidades de acceder a competir por el sillón presidencial frente a su contrincante, el ex ministro del gobierno del multimillonario Sebastián Piñera Echeñique, el abogado Sebastián Sichel, considerado el político que podía darle continuidad a la derecha agrupada tras la figura del alicaído Piñera, que ocupó el cargo presidencial en dos administración no simultáneas, tras el fin de la dictadura militar. Errores no forzados de Sichel, una narrativa de Kast, que cautivó al electorado de la derecha más dura e incluso al mundo de la coalición oficialista más cercana a posiciones de centro, dieron paso a que el representante del conservadurismo político, valórico y decidido a mantener el modelo económico se apropiara del primer lugar en la primera vuelta.

Un candidato Kast, político de larga militancia en la ultraderecha chilena, quien obtuvo un 27,91% (1.961.122 votos) que le ha dado el impulso y la posibilidad cierta de disputar palmo a palmo la presidencia contra el 25,83% (1.814.809 votos) del candidato del Apruebo Dignidad, Gabriel Boric. Este último, un novel político socialdemócrata, que se convirtió en candidato de la centro izquierda, tras ganar las primarias ante el fuerte alcalde de la popular comuna de Recoleta en Santiago, la capital chilena, el arquitecto y sociólogo Daniel Jadue, militante del partido comunista. El optimismo de las huestes del Apruebo Dignidad en la primera vuelta, los llevaron por el camino de creer que el primer lugar en la primera vuelta era un espacio reservado a Boric. No fue así y el segundo lugar fue un duro varapalo, que obligó al comando de este candidato a modificar su estrategia de campaña en un 180°, incluyendo una narrativa que transita hoy por temas, que parecían reservado al candidato de la ultraderecha.

Tal cambio de rumbo ha significado el comienzo de un periodo de ofertas en áreas que no se pensaba que el Apruebo Dignidad tendría que transitar: orden, seguridad, control migratorio, lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, aumentar la dotación de policías e incluso hablar de un universo de apoyo transversal, que está incluyendo a miembros de la vilipendiada ex Concertación y Nueva Mayoría, que habían sufrido el desprecio de los noveles dirigentes del Frente Amplio. Estos voceaban, urbi et orbi que la vieja política estaba enterrada, que la arcaica política de la Concertación y después Nueva Mayoría era cosa del pasado. Se insistía que las nuevas hornadas no cometerían los errores de esas “camarillas”. Sin embargo, cual ave Fénix, viejos rostros de esa coalición, que gobernó Chile bajo la administración de tres presidentes y dos mandatos de una mujer (Michelle Bachelet) han resurgido de las cenizas, incorporándose, ya sea al comando de Gabriel Boric o como parte de diversos consejos de asesores.

Lo dicho no nos debe hacer olvidar, que nuevamente la alta cifra de abstención significa un llamado de atención, que no se puede esconder tras sonrisitas complacientes. Un 53% del padrón electoral chileno, estimado en 15.030.974 de los cuales 70.018 viven en el extranjero, no acudieron a emitir su sufragio, dejando a esa enorme cantidad de ciudadanos como campo de batalla para ambos contendientes, al igual que el tratar de seducir a quienes votaron por Franco Parisi del Partido de la Gente, Sebastián Sichel de Vamos Chile, Yasna Provoste de Nuevo Pacto Social, Marco Enríquez Ominami del Partido Progresista y Eduardo Artes de Unión Patriótica.

Sumado a la abstención, otro elemento que llamó enormemente la atención, en esta primera vuelta, fue la irrupción de un candidato virtual, que logró seducir a 899.483 chilenos con la idea de la democracia digital. Con una campaña efectuada íntegramente vía telemática desde Estados Unidos, en un caso inédito en la política mundial. Franco Parisi es el nombre de este candidato de la matrix, que mediante el partido de la gente logró elegir, además, 6 diputados, que tendrán un papel decisivo en una cámara baja dividida, entre el mundo de la derecha y la centro izquierda.

Parisi, disfrazado de tecnócrata, un político como todos pero que dice aborrecer la política y a los políticos, que no pisó suelo chileno en toda la campaña y no lo hará hasta que se solucione su litigio por el no pago de la pensión alimenticia a sus hijos. Un candidato de las redes que ha levantado la discusión respecto a responder la siguiente pregunta “¿Para qué estar en terreno, si puedo, desde mi sala de estar hacer una campaña que además me convierte en un político y líder de un partido que puede definir al ganador el próximo 19 de diciembre”. Macondo versión 2.0 llevada al cono sur latinoamericano.

En todo caso, cualquiera sea el resultado el próximo 19 de diciembre la realidad del nuevo senado y la cámara de diputados indica fragmentación, pero también un virtual equilibrio en el análisis de los posibles apoyos y alianzas. Y, sobre todo, la indiscutible necesidad que el futuro mandatario tendrá que negociar cada propuesta en el seno del Parlamento, contando, además, que a esa fecha ya se encuentre en su etapa de término la elaboración de la nueva constitución, que se está trabajando en la convención Constitucional, con mayoría opositora al gobierno actual pero que ha ido, poco a poco, llevando las originarias reivindicaciones de acabar con el “antiguo régimen” hacia posiciones menos caldeadas. Es indudable, que el próximo presidente va a tener un parlamento poco alineado con el ejecutivo y por eso los candidatos del balotaje, han establecido la necesidad de buscar caminos de unidad y no de separación en el marco de una nueva carta magna.

El Difícil camino de Boric

Los paupérrimos resultados de Gabriel Boric con Apruebo Dignidad, Yasna Provoste con el Nuevo Pacto Social y Marco Enríquez Ominami del Partido Progresista genera la interrogante respecto a resolver dónde está parte importante del 80% del apruebo a la convención constitucional, que parecía mostrar un camino de ahogar a la derecha e impedirle salir a tomar aire impulsado por el estallido social, resolver donde esta esa masa implica generar estrategias de seducción. A esa debilidad se une a las fuertes tensiones de la coalición del Apruebo Dignidad que reúne a socialdemócratas y el Partido Comunista, con fuertes tensiones en materia de política exterior y que se irán agudizando en la medida que las nuevas exigencias del balotaje conduzcan a Gabriel Boric hacia un camino más al centro y con exigencias de mayores condenas a Cuba, Nicaragua, Venezuela, presiones desde Washington, empresariales, económicas y las amenazas de nuevas denuncias de medios de información, que tendrán que enfrentarse y solucionar de manera radical como fue el caso de la candidata a senadora Karina Oliva.

El camino de seducción de nuevos votantes para la campaña de Boric implica, en estos días, alejarse de la narrativa inicial y de las exigencias de cambios estructurales, medulares que requieren estar en el mapa electoral de balotaje. Como esas reivindicaciones no son parte del ADN de José Antonio Kast ¿debería ser el camino, que debería tomar la campaña de Apruebo Dignidad? En lenguaje llano “hay que sacar a la cancha al candidato de la ultraderecha” enfrentarlo fuera del discurso conciliador que anima la nueva estrategia de Gabriel Boric. ¿Será capaz este candidato de adentrarse en todos los temas que diferencien su coalición de la de Kast?

Mi Impresión es que el candidato de la centro izquierda frenará su discurso del ala progresista, para atraer así, al electorado de centro, donde Boric tendrá mucho que ofrecer, pues la vieja concertación, tiene sangre en el ojo y a pesar de las palabras de buena crianza tratará de ganar posiciones en este remozado Apruebo Dignidad, que tiene nueva jefa de campaña: la ex presidenta del colegio médico, Izkia Siches. La política de las negociaciones, de lo que se pueda conseguir, ha hecho renacer la vieja máxima “no importa dónde me pongan, pero pónganme donde haya” buscando acomodos, prebendas, cargos en la esperanza del triunfo y en ese plano el proyecto que ante el triunfo de Borci, la profesional médico Iskia Siches ocuparía el cargo de ministra de salud. La idea que está tomando cuerpo, desde las filas de la izquierda de Apruebo Dignidad, es apoyarse en la convención constitucional y atraer sus opiniones en beneficio de lo que se definió con el apruebo de octubre del año 2020, es decir “un cambio estructural”.

Vienen semanas de disputa electoral, un balotaje de fuerte ofensiva ultraderechista en materia de dar énfasis a conceptos como: orden, seguridad, detener el Comunismo, salvar a Chile, detener la violencia. Priorizar la seguridad para garantizar la inversión. No es casual que las candidaturas de Kast y Parisi hayan obtenido altísimos porcentajes de adhesión en el norte chileno, vinculado estrechamente al tema inmigración. Feudos tradicionales de la izquierda hoy en manos de la ultraderecha y este liberalismo livianito de Parisi. 

Lo claro en este panorama de incertezas que nos trae el balotaje el 19 de diciembre, que entregará el nombre definitivo del próximo presidente es que la candidatura de Kast no augura democracia, no entrega aires de un país distinto al que ha administrado Sebastián Piñera. Ofrece un viento huracanado de todo aquello que el ultraderechismo tiene en su arsenal: negación de los derechos humanos, ataque a las libertades y derechos conseguidos por las mujeres, los trabajadores, los pueblos originarios a golpe de sacrificio, muerte y dolor. No es casual que hable de clausura el Instituto Nacional de Derechos Humanos, buscar la coordinación internacional, entre gobierno de derecha, para vigilar y perseguir a los movimientos “radicales de izquierda” como los denomina en su programa, al estilo de un plan Condor en versión Siglo XXI. Crear más y más cárceles. Militarizar aún más el wallmapu, ofrecer todo el apoyo y reforzamiento a las cuestionadas y corruptas fuerzas armadas y carabineros. Kast y esto no es política del terror, pues lo expresa claramente en su programa plantea un país autoritario, con medidas represivas al estilo de quien fue su gran mentor: el dictador Augusto Pinochet Ugarte.

La gran tarea de Boric y su coalición es cómo va a enfrentar esas ofertas, cómo va a lidiar con una población que en un 53% no asistió a votar, como alertar que Kast representa un peligro para el país en que, cual cantos de sirena ha sido seducido en un porcentaje importante, por conceptos como el de orden, seguridad, no a la inmigración y un no al comunismo que presenta a Kast como una especie de personaje que revive el macartismo estadounidense post segunda guerra mundial. Boric y su coalición tiene un enorme trabajo por delante, que implica seducir a una parte de los que no votaron en las elecciones, atraer a los que no se inclinaron por su propuesta socialdemócrata, pero que no votarían de ninguna manera por Kastpero que al mismo tiempo desconfían del candidato del Apruebo Dignidad.

Un Boric que deberá generar tranquilidad social y no dejarse llevar por esta dicotomía interesada y perversa desde el lado de la candidatura ultraderechista, que trata de imponer el discurso del miedo, del llamado a elegir entre democracia o comunismo. Para no ser menos desde las huestes del Apruebo Dignidad se llama a elegir entre Democracia o fascismo. Alea jacta est, los dados están echados y sólo el resultado final nos mostrará cual estrategia tuvo mejor resultado.

Artículo publicado originalmente en SegundoPaso ConoSur

Pablo Jofré Leal
Pablo Jofré Leal

Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. especialista en temas de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Congreso del Frente Amplio uruguayo: apenas renovar, resistir, remendar

Congreso del Frente Amplio uruguayo: apenas renovar, resistir, remendar

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El Congreso finalizó con la proclamación de los tres candidatos a la presidencia de dicha fuerza política: Fernando Pereira, Ivonne Passada y Gonzalo Civila. Los tres llegaron a esta instancia con los votos del Plenario Nacional que arrojó estos resultados: Pereira 134 votos, Passada 77 y Civila 66.

Todos ellos pretenden renovar al Frente Amplio y darle un aire fresco luego de la derrota de 2019 ante la coalición multicolor de derecha, de cara a la contienda que tendrá contra el gobierno el año siguiente en un referendo para derogar el núcleo del proyecto principal que es la Ley de Urgente Consideración y a las elecciones de 2024.

Los candidatos

Passada pertenece al Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector de José “Pepe” Mujica. Es docente, fue primera diputada  por dicho sector, vicepresidenta del Frente Amplio   y se desempeña como senadora desde el año 2015. Fue candidata en las últimas elecciones municipales como alcaldesa al municipio CH y resultó derrotada por el oficialismo.

Civila es profesor de filosofía, diputado desde la legislatura del 2014 y actual Secretario General del Partido Socialista (PS). Se lo identifica como referente de la corriente que se asocia con los planteos más de izquierda y marcadamente anticapitalistas dentro del PS, sostiene posiciones de respaldo crítico al gobierno del Frente Amplio, reivindica la militancia de base entre los trabajadores y sectores populares y se fundamenta en el legado intelectual y político de Vivian Trías.

Pereira es el actual presidente de la central única de trabajadores PIT-CNT. Aceptó ser el candidato a pedido de sectores como el Movimiento de Participación Popular (MPP), el Partido Comunista, la Vertiente Artiguista y el ala seregnista de Danilo Astori. Es quien encabeza las preferencias de los frenteamplistas

Los que apoyan su candidatura ven favorable que alguien con su trayectoria militante y sindical encabece la oposición al gobierno de la coalición de multiderechas encabezada por Luis Lacalle Pou; otros plantean que se está debilitando al movimiento sindical quitando a uno de sus referentes hacia la arena política partidaria.

Eso lo dirimirá el tiempo. Lo que está claro es que, luego de la renuncia a la candidatura del exintendente de Canelones Marcos Carámbula que se presentaba como el candidato de la unidad, Pereira es el que más adhesiones reúne.

Centro al centro

El 5 de octubre sectores del FA lanzaron “Convocatoria Seregnista-Progresistas», un espacio para recuperar “votantes de centro”. Los sectores Asamblea Uruguay, Fuerza Renovadora, Partido Demócrata Cristiano, Plataforma, Claveles Rojos, Movimiento Humanista, Izquierda Cristiana, Frente Río Negro y Magnolia anunciaron la creación de este espacio y expresaron su deseo de que más grupos adhieran.

El ex vice uruguayo Astori, internado con neumonía, espera el resultado del  test de coronavirus

Uno de los referentes de esta nueva alianza es el exministro de Economía y Finanzas Danilo Astori (Asamblea Uruguay) que vive sus últimos años en la política y que se caracterizó por ser muy prolijo macroeconómicamente cuando le tocó gobernar, olvidando toda su prédica antes de ser gobierno, cuando era contundente respecto al tema deuda pública y duro contra el Fondo Monetario Internacional.

Astori dijo, “Hoy presentamos esta iniciativa política de inspiración seregnista que procura acumular y equilibrar desde nuestro FA.” Alrededor de la figura del general Líber Seregni, en 1971 se fue conformando el Frente Amplio.

Según supo La diaria, se han hecho contactos con la Vertiente Artiguista, el Nuevo Espacio, Ir y PAR. El grupo irá con lista única en apoyo a Fernando Pereira en las elecciones internas y para 2024 quiere captar a quienes “votaron a Talvi”, candidato del tradicional Partido Colorado y renunciante ministro de Relaciones Exteriores en el primer gabinete de Luis Lacalle Pou, por fricciones con éste.

Talvi, ex candidato a la presidencia por el Partido Colorado, fue director de Ceres, un think tank asociado a la “libertaria” Red Atlas, y en su campaña a la presidencia tomó como modelo de referencia a Chile. Luego de los estallidos sociales en el país trasandino, la realidad le estalló en la cara. Talvi obtuvo un exiguo 12% para el partido que fuera el más votado de toda la historia uruguaya, pero que viene en franco retroceso.

Entonces, la pregunta que surge es si esos votantes son los que está buscando Seregnistas-Progresistas. ¿El que quiere el modelo chileno? Quizá el votante de Talvi no sea reaccionario, pero tampoco acumula para una fuerza histórica y popular como el Frente Amplio.

Las recientes encuestas plantean que en realidad hubo más migración del Frente Amplio hacia el partido de ultraderechas Cabildo Abierto que hacia otros partidos. El Partido Nacional se mantuvo como hace 20 años entre el 30 y el 35%, incluso yendo en coalición. Es más, un tercio de los votantes de Cabildo Abierto votaron al Frente Amplio en el balotaje, por eso se explica en parte la casi remontada final que lo dejó a apenas 35 mil votos de renovar su cuarto mandato.

El Frente Amplio se encamina hacia la elección de su presidente o presidenta con candidatos nuevos. Ya no están ni Mujica, ni Tabaré Vázquez ni Astori. La autocrítica sobre lo hecho –que devino en la pérdida del gobierno- a veces resulta efectiva y cada semana se realizan actividades en los (muchas veces olvidados por la dirigencia) comité de base. Otras veces se vuelven a generar las roscas de cúpulas que dejan por fuera de las decisiones a la masa frenteamplista.

Planteos como los del nuevo sector Seregnistas-Progresistas pretenden correr al centro (¿aún más?) al Frente Amplio, licuando su piedra fundamental de 1971. La mayor fuerza política del Uruguay se encuentra en proceso de resistencia, de renovación y de remendar sus errores. Tibias reformas no alcanzaron en el pasado. ¿No será hora de probar con revolucionar?


Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

En Uruguay, la campaña electoral (para 2024) ya empezó

En Uruguay, la campaña electoral (para 2024) ya empezó

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Uruguay tiene un sistema de elecciones de voto obligatorio cada cinco años. Generalmente el primer año de gobierno es una “luna de miel” entre la nueva administración y el pueblo, salvo que se utilicen medidas de shock o sobrevenga una crisis. El segundo y tercer año se consolidan las políticas de gobierno, se empiezan a dar las pulseadas fuertes contra los sindicatos, gremios, cámaras empresariales.

Aumenta 18% el número de personas en situación de calle: hay 2.038 en Montevideo

Ya el cuarto año la campaña se empieza a delinear, los candidatos empiezan a marcar su perfil y competir en sus internas para poder llegar a los comicios bien posicionados. Obviamente esto es una pincelada de trazos gruesos con algunas generalidades alrededor de la historia uruguaya. La historia y la política no son mecánicas.

Lo que sucede en este período de gobierno ya muestra otro tipo de escenario. Primero la pandemia de la Covid-19 y aunque el gobierno no se movió ni un ápice de su plan de ajuste, le permitió extender su “luna de miel” con la sociedad. El relevamiento de personas en situación de calle en Montevideo –hecho por el gobierno y la ONU el 27 de julio- reveló, que había 3.907 personas en situación de calle; un aumento de 16% en comparación con 2020.

Sin embargo, aunque las encuestas de consultoras daban números interesantes para el propio gobierno, el blindaje mediático era (y es) abrumador; el pueblo organizado se montó en una campaña de recolección de firmas para derogar 135 artículos del buque insignia del proyecto neoliberal gobernante, la Ley de Urgente Consideración (LUC), y lo lograron con holgura.

La habilitación al referéndum cambia la correlación de fuerzas entre el gobierno y el campo popular organizado, inscribe un nuevo mojón en el calendario electoral (2022) e inaugura la campaña electoral tres años antes de éstas. Es que con este panorama no hay respiro ni tiempo para cavilaciones.

La derecha sabe que la cantidad de firmas logradas son un alerta amarilla para su gestión: 800.000 rúbricas en un país de tres millones no es algo para tomarse a la ligera, ni para subestimar.

La campaña contra los frenteamplistas

Carolina Cosse, Yamandú Orsi y Oscar Andrade son las tres figuras que se proyectan como presidenciables dentro del centroizquierdista Frente Amplio. Si quedaba alguna duda, incluso para algunos frenteamplistas, la derecha despeja todo tipo de niebla al lanzar ataques con virulencia hacia dichas figuras.

Cosse visitó a Orsi para expresarle su respaldo | Diario La República

 Cosse y Orsi son los intendentes de Montevideo y Canelones respectivamente, dos de los departamentos más poblados de Uruguay y bastiones frenteamplistas. Andrade es senador de la República y referente del sindicalismo obrero y una de las caras más visibles de la campaña contra la LUC.

La campaña contra Cosse empezó apenas asumió el cargo de Intendenta en noviembre de 2020. Las críticas arreciaron en todos los medios de comunicación, se le otorgaban minutos a la oposición departamental prácticamente todos los días por cualquier tema que se imaginen: desde los contenidos de los programas de TV del canal municipal hasta el color con el que se pintan los semáforos.

Luego el turno fue de Yamandú Orsi. En la Junta Departamental de Canelones se discutió sobre un fideicomiso de 80 millones de dólares para reactivar la economía de dicho departamento, a través de obras y generación de empleo. Todo apuntaba a que el fideicomiso se aprobaba e incluso contaba con el voto de algunos ediles de la oposición (oficialistas en el gobierno nacional) pero abruptamente los votos desaparecieron.

El gabinete de Yamandú Orsi, la contracara del equipo que eligió Cosse – Información – 31/10/2020 – EL PAÍS Uruguay

Es que según declaraciones de los propios ediles de la Coalición Multicolor, fueron presionados desde el Ejecutivo nacional para que no votaran dicho fideicomiso. Lo que es claramente una operación para que la popularidad y la buena gestión de Yamandú Orsi no siga prosperando.

Sin embargo, ésto es también un dolor de cabeza para los dirigentes de derecha locales de Canelones. La Coalición Multicolor tiene diez alcaldías de treinta y ahora tienen que explicarle a sus votantes locales por qué no hay nuevas fuentes de trabajo en una economía cada vez más diezmada y que en el interior del país es donde más duro pegó.

La figura de Yamandú Orsi salió fortalecida, ya que más allá de mostrarse molesto por la situación, separó de manera sagaz el conflicto a la interna de Canelones y entre su intendencia y el gobierno nacional. A la interna siguió cosechando apoyos incluso de la oposición, a nivel nacional el gobierno lo puso en la palestra mediática. Una victoria pírrica del gobierno nacional.

El turno le llegó al senador por el Partido Comunista Oscar Andrade. Un programa de “investigación” y amarillista, encontró irregularidades en la falta de pagos de tributos del senador por su casa, que construyó él mismo en el departamento de Canelones en un balneario obrero y que por mucho tiempo no tuvo luz ni agua.

La deuda es una irregularidad, no configura delito y asciende a $98.000. El senador dona la mitad de su sueldo para su sindicato y cobra como un albañil, ya que él se considera como tal y entiende que la política no debe ser una forma de ascender socialmente sino que sirva para que la sociedad mejore.

Andrade construyó su casa en negro y nunca pagó contribución por ella

La situación de Andrade no escapa a la de miles de uruguayos que deben tributos y se encuentran endeudados por el costo de tener un techo propio, tema que el Frente Amplio le hincó poco el diente, que lo debe poner en primer plano si pretende volver a gobernar en 2024. Este gobierno destinó presupuesto cero para un panorama complejo de por sí, donde la especulación financiera está por encima del derecho a la vivienda.

Manini ¿se desmarca?

La doble vara de la derecha, a esta altura, ya es hilarante. Un senador oficialista le debe al Banco República 10 millones de dólares siendo millonario y yerno de un magnate ruso. Pero las cámaras de televisión no concurrieron a su hogar.

De estos últimos dos casos (Orsi y Andrade) es que el senador y líder por el partido de ultraderecha Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos (general retirado, exjefe del Ejército), se desmarcó de las directrices del gobierno nacional pese a que forma parte de él. Sobre Canelones dijo que se perjudicaba al vecino de a pie con el no voto del fideicomiso y sobre Andrade dijo que “es un tema menor” para la repercusión que le están dando.

Manini Ríos empieza a marcar su perfil propio, porque es el líder indiscutido de su formación política y se proyecta como presidenciable para 2024. Es acérrimo defensor de la LUC, pero en cuestiones puntuales se posiciona en frente de su propio gobierno porque a la interna de la coalición su partido representa una derecha más conservadora, estatista y nacionalista y el partido de Lacalle es una derecha liberal, desestatizadora y globalista.

2022 queda a la vuelta de la esquina. El resultado del referéndum será un parteaguas y además un fiel termómetro de la gestión de gobierno. De ser favorable para las fuerzas del campo popular se le pondrá freno, en parte, al proyecto de saqueo de abajo hacia arriba con reminiscencias noventosas.

Por si quedaba alguna duda, el ex presidente y padre del actual mandatario, Luis Alberto Lacalle, declaró al diario El Observador: “la agenda que fijó el gobierno del 90 al 95 es la agenda que tiene el país.”

2023 es el año donde el Frente Amplio tendrá congreso nuevamente, luego de la reconfiguración urgente y necesaria de este 2021. Varios actores políticos y sindicales como Tamara García de la central única PIT-CNT y el propio Andrade, están planteando la reedición de lo que fue el Congreso del Pueblo en 1965.

Participaron 707 organizaciones de fábrica o barrios; de pueblos o departamentos; sindicatos, cooperativas, estudiantiles, profesionales, docentes, de trabajadores rurales y jubilados, , representados por 1.376 delegados. Así estuvo configurado el primero y único Congreso del Pueblo. La propuesta intenta que se emule uno de la misma magnitud y densidad, actualizado a los tiempos que corren.

Andrade, en una entrevista para el Colectivo Periferia, declaró que ese congreso debe hacer síntesis de las luchas populares, debe reunir a la mayor cantidad de fuerzas sociales, donde el planteo debe ser superador de lo hecho por el Frente Amplio, donde no se luche solo “en contra de” -un proyecto regresivo- sino que sea propositivo y que no se llegue a votar al Frente Amplio como “el menos malo”.

Por su parte la derecha liderada por Luis Lacalle Pou y su sector, el Herrerismo, intentan posicionarse de la mejor manera. Mientras tant,o el histórico Partido Colorado se desdibuja cada día más: el batllismo es una rémora que apenas pueden evocar. Los dos partidos menores de la Coalición, el Independiente y el de la Gente serán apenas testimoniales. Cabildo Abierto es el único que se presenta como contrincante a la interna.

La campaña ya empezó. 2024 está en los ojos de todas las fuerzas políticas. Si así estamos en 2021, ¿la campaña sucia, las operaciones y la grieta llegarán para quedarse en este aparente calmo Uruguay?

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

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