La piedra en el zapato de la democracia argentina

La piedra en el zapato de la democracia argentina

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

La película yankee Ideocracia cuenta la historia de un soldado norteamericano que, utilizado como conejillo de indias, participa de un experimento cuyo objetivo era congelarlo en cámaras criogénicas para descongelarlo un año más tarde. Sin embargo, un tiempo después de comenzada la prueba cierran la base militar dónde se encontraba y se olvidan al muchacho congelado, quien por accidente es descongelado 500 años más tarde.

El solado totalmente sorprendido se encuentra en una sociedad donde las clases bajas viven en la absoluta miseria, mientras que las clases medias pasan el 90% de su día inmersas en pantallas gigantes, mirando pornografía y alimentándose constantemente con comida chatarra que llega a sus cómodos sillones a través de extensos tubos.

En resumen, el desafortunado protagonista se ve inmerso en una sociedad saturada por el marketing, dominada por grandes corporaciones, profundamente antiintelectual, insensible al medio ambiente, consumista, obesa, violenta, amante de las armas y fanática de la comida basura.

Max Horkheimer y Theodor Adorno, dos filósofos alemanes que huyendo del nazismo se exilian en EEUU, advierten en su libro “La industria cultural: Iluminismo como mistificación de masas”, publicado en 1947, sobre los peligros de una cultura subyugada al capitalismo y a sus procesos productivos. En ese sentido, lo que manifiestan los autores es que con la aparición de las nuevas tecnologías, como la radio y la tv, comienza a producirse en masa un discurso único.

Entonces, lo que antes invitaba al espectador a utilizar la imaginación o requería algún esfuerzo intelectual, ahora le llegaba masticado y digerido poniendo como único requisito para su consumo que el sujeto le dedique su atención plena. Además, los alemanes reparan en que esos nuevos contenidos tienen como objetivo que los trabajadores consuman y reproduzcan el ideal capitalista.

Ahora bien, ¿Qué pensarían Horkheimer y Adorno si vieran al Dipy haciendo las veces de analista político en los canales de TV? ¿Y de Julián Serrano o Felipe Fort? Ciertamente, el desfile de personalidades mononeuronales vomitando su odio de clase 24-7 es algo que llama la atención: parecería que para estar en el prime time o en los principales diarios sólo basta con despotricar contra gobierno.

Lo cierto es que el gobierno nacional tiene en frente a una oposición radicalizada y con un discurso que si bien es de una pobreza dialéctica alarmante, no deja de cumplir con el rol hegemonizador. ¿A qué hace referencia este concepto? Básicamente a que los sujetos consuman y reproduzcan imaginarios de las clases dominantes como propios. Estos mecanismos de opresión y enajenación los podemos observar, por ejemplo, cuando una familia va en un duna destartalado a las marchas en apoyo a Vicentin, una empresa millonaria que se dedicó a defraudar al Estado y a lavar guita.

Sin embargo, la hegemonía es un campo de batalla, un terreno en disputa en el cual el oficialismo necesita ganar su espacio para poder mantener la gobernabilidad y llevar adelante el proyecto de país que quiere. La lucha es desigual por dónde se la mire ya que las corporaciones cuentan con las pantallas de TV, los diarios y revistas de mayor tirada y, como si fuera poco, ejércitos de bots y noticias falsas para instalar en agenda lo que ellos se propongan.

Esto no es un dato menor, ya que fue la batalla cultural el principal problema del último gobierno de una CFK que, ante los embates golpistas de los grandes medios, radicalizó su discurso perdiendo una porción importante de aquel electorado que le había dado más del 50% de los votos en el 2011. Si bien este es un problema que sin dudas es tenido en cuenta, el oficialismo parece no encontrarle la vuelta.

El recientemente anunciado observatorio de medios parece ser una medida en la dirección correcta, pero no es suficiente para detener la avalancha de noticias falsas que circulan por cientos de miles de celulares. Es ese marco, la devaluada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sigue siendo la respuesta al problema, ya que si bien necesitaría una actualización relacionada con las nuevas tecnologías y los nuevos modos de comunicar, garantizaría la pluralidad de voces y mantendría a raya a los monopolios informativos.

¿Usurpadores en defensa de la propiedad privada?

Uno de los temas de los que se está hablando hasta el hartazgo es la disputa familiar de los hermanos Etchevehere. La hermana menor, Dolores, denunció a su hermano, el ex ministro de agroindustria y ex presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel, brindando detalles de una gran cantidad de delitos que él y su familia cometieron, como usurpaciones de tierras o el sometimiento a la esclavitud de peones rurales (una práctica demasiado común entre los ruralistas defensores de la República).

Si bien no hay nada más hermoso de ver que un rico descalzado, Dolores redobla la apuesta reclamando la herencia que le corresponde y le negaron, y dona el 40% de esas tierras para el desarrollo de una iniciativa agroecológica llamada “Proyecto Artigas”, creada y desarrollada gracias a su abogado, Juan Grabois. La venganza perfecta para quienes representan al sector del agronegocio defensor de los agrotóxicos y culpable de prácticas aberrantes como los desmontes o la quema de pastizales.

Este conflicto parece sintetizar gran parte de los problemas que tiene el país. Por un lado, la familia Etchevehere, desconociendo fallos judiciales y haciendo gala de su impunidad, encerró en el campo a cientos de personas para que no puedan buscar comida o medicamentos. A esto se sumó el miedo de la policía de Entre Ríos, que en lugar de sacar por la fuerza a los ruralistas, le sugirió a las personas encerradas que pasaran por un río con el agua a la cintura para poder salir a comprar provisiones.

Otra arista del conflicto está en la cobertura mediática que, cómo era de esperarse, defendió a los ruralistas. La primera estrategia discursiva apuntó a ligar la disputa familiar con un conflicto con la propiedad privada, estableciendo una forzada conexión entre Dolores y la defensa de su propiedad con las tomas en Guernica y las ocupaciones llevadas adelante por el pueblo mapuche en el sur.

La segunda estrategia tuvo como objetivo ligar al gobierno nacional directamente con la supuesta toma de tierras, instalando que había funcionarios en la finca e intentado establecer que les Fernández no tienen respeto por la propiedad privada. ¿Qué logran con esto? Que las personas piensen que cuando salgan de sus casas a hacer las compras y vuelvan, van a tener una unidad básica en su patio, utilizando el miedo como principal emoción disciplinadora.

El obstáculo primordial para el desarrollo de un país justo y soberano está justamente en esta oligarquía parasitaria, que consiguió sus tierras gracias a un estado que luego de liquidar a las poblaciones originarias decidió entregarlas prácticamente como un regalo. Y que aferrándose a sus riquezas, presionaron a distintos gobiernos para que no modificarán la matriz productiva del país cuando el contexto global así lo demandaba.

Finalmente, lo que aquí se observa es a una mujer violentada en todos los aspectos, despojada de sus derechos por una familia que desconoce a las instituciones democráticas. Dando muestras que el problema centenario en el país es el justo acceso a la tierra y que en tanto no se comience a legislar en pos de ese objetivo, tendremos que seguir lidiando con los varones del campo, que retienen sus producciones para forzar devaluaciones y que lo único que buscan es, junto con el establishment, minar a un gobierno popular en medio de una pandemia.

Nicolás De La Iglesia
Nicolás De La Iglesia

Existencialista. La cuestión del «ser» me parece inabordable. El humor es mi bálsamo, la tabla con que surfeo la ola de mierda que puede ser la realidad. Hace poco me dí cuenta que siempre fui peronista.

Dolores Etchevehere: “Del otro lado hay maniobras de una trama de poder muy fuerte”

Dolores Etchevehere: “Del otro lado hay maniobras de una trama de poder muy fuerte”

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.
Dolores Etchevehere en el predio Casa Nueva sobre el que ayer la Justicia reconoció su propiedad  (Foto: Telam)

Dolores Etchevehere, hermana del exministro de Agroindustria del macrismo, Luis Miguel Etchevehere, valoró como un “primer logro” el fallo que frenó el desalojo del predio que litiga con su familia, pero advirtió que “del otro lado hay maniobras de una trama de poder muy fuerte” de protección judicial, política y mediática que, según denunció, no acata la medida y persiste en “actos intimidatorios”.

Además denunció que su hermano no acató la decisión del juez Raúl Flores que resolvió no hacer lugar al pedido de desalojo del predio en disputa en el marco de un juicio sucesorio en la localidad de Santa Elena, provincia de Entre Ríos.

 “Puso un candado en la tranquera que da a la ruta en una actitud amenazante; es otro signo de su violencia”, advirtió.

Por último reconstruyó también el proceso que la impulsó a reclamar judicialmente y comprometerse con el Proyecto Artigas -una iniciativa agroecológica de trabajo comunitario desarrollada en las tierras en disputa-, y reconoció que viene de una familia “patriarcal, con un verticalismo muy duro, entre los que mandan y los de abajo, y en el último escalón la mujer”.

“Hay maniobras de un poder muy fuerte, un poder constituido por parte de la Justicia, parte del sector político, parte del sector privado, de gente poderosa.”

DOLORES ETCHEVEHERE-

¿Cómo entendió la resolución de la Justicia que frenó el desalojo?

Lo entendemos como un primer logro, pero debemos ser muy prudentes… Del otro lado hay maniobras de un poder muy fuerte, un poder constituido por parte de la Justicia, parte del sector político, parte del sector privado, de gente poderosa. Hay una trama compleja del otro lado. Ahora insistimos en que no están acatando lo que resolvió el juez: los demandados siguen en un acto intimidatorio. Luego de la resolución del juez, Luis Miguel Etchevehere puso un candado en la tranquera que da a la ruta, en una actitud amenazante; es otro signo de su violencia.

“Vengo de una familia patriarcal, donde la mujer está en el último escalón” (Foto: Telam)

¿Qué siente cuando escucha “queremos ser ciudadanos, no queremos ser Venezuela” como parte de los argumentos de su hermano Luis Miguel?

¡Por favor, parecen loros, loros repetidores (risas)! Todo un discurso con un mismo hilo. Yo insisto: por qué no presentan pruebas en el expediente judicial que avalen sus dichos. El jueves fui objeto de un documento que plantaron los demandados que decía que yo había cedido y vendido todo. La persecución por parte de los medios fue dura, tremendo. Este mismo documento se lo llevaron al juez que lo leyó y, en su resolución, dijo que era nulo.

¿Por qué tomó la decisión de judicializar y, al mismo tiempo, articular con Juan Grabois, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP)?

No fue una decisión de un día para el otro. Si tengo que tomar un punto de referencia o un disparador, fue cuando leí la encíclica “Laudato Si” del Papa Francisco. Allí hay un concepto sobre la cultura del descarte y me sentí muy identificada; no solamente sobre el descarte hacia las mujeres, sino además en lo que hace a la cultura del descarte a los que trabajan la tierra.

¿Ese fue el punto de inflexión?

No, yo hice un quiebre hace 11 años. Después siguieron años en un proceso muy largo. La encíclica fue mi inspiración para cambiar, y empecé a escuchar de manera más atenta a Juan Grabois, y a investigar sobre lo que hizo y hace. Es un abogado brillante y es cristiano. Yo soy profundamente cristiana y eso también me hace acercarme a él. Lo llamé, nos reunimos, le presenté todo mi caso. Son un grupo de abogados muy profesionales; trabajaron profundamente en las pruebas del caso familiar y sobre el hilo completo de la investigación. Leyeron, investigaron, comprobaron. Y después de todo ese camino Juan me dijo “bueno yo acepto representarte”. Al mismo tiempo le pedí que pensemos en un proceso productivo virtuoso para ayudar a los demás, con función social, es decir en total sintonía con el trabajo militante de Juan. Le reitero: la principal afinidad que tengo con Juan (Grabois) es que es cristiano.

¿Cuáles son las acusaciones que pesan sobre sus hermanos?

Estafa, lavado de dinero, fraude al fisco, vaciamiento de empresas. Lo nuevo son las denuncias por violencia económica y extorsión que están radicadas en Buenos Aires, en el juzgado de (Daniel) Rafecas y el fiscal (Federico) Delgado. 

“Mis hermanos tomaron de facto la administración de la sucesión, a través de una firma mía falsificada” (Foto: Telam)

Los episodios de Santa Elena coincidieron con la aparición de un libro que revela conflictos de similares características en la familia Macri…

Es pura y total coincidencia. No tengo nada que ver con ese libro, no tengo ni idea. Yo no soy una estratega rusa.

¿Cómo funcionó la dinámica familiar que terminó en este conflicto?

Lo típico de una familia patriarcal. Un verticalismo muy duro, muy marcado, los que mandan siempre y los de abajo. Y en el último escalón, la mujer; nunca considerada como para participar de las actividades que ellos, los hombres, realizaban, que estaban relacionadas con la administración y el poder.

¿Cree que existe un componente de la cultura machista en el conflicto judicial?

Eso es algo obvio. Sin dudas. Todo lo que se refiera a una mujer es el descarte para ellos. Dijeron “murió papá, somos cuatro hermanos, tres varones y una mujer, listo a esta la corremos”. Yo he sido una mercancía para ellos, la posibilidad de acceder a más y más dinero: tomaron de facto la administración de la sucesión, a través de una firma mía falsificada. Ese fue el primer paso de ellos, falsificación de documentos. Yo seguí adelante, soy periodista y muy rigurosa: cada denuncia con sus respectivas pruebas. Investigué a fondo, me presenté ante la Justicia a través de muchos años y cuando empezaba el momento del trabajo de los jueces todo siempre se planchaba en el tiempo, se dilataba o detenía. Mis hermanos nunca pisaron los Tribunales de Justicia, nunca. Si bien fueron llamados a indagatoria, siempre las respuestas eran “que estoy en China, que estoy en Japón, que estoy con (Mauricio) Macri, que estoy a más 500 kilómetros”. Fueron citados muchas veces y nunca se presentaron.

¿Hay protección judicial y mediática en Entre Ríos?

Sí, en Entre Ríos y también a nivel nacional a través de los medios hegemónicos de comunicación. Yo veía que medios como Clarín, La Nación, Canal 13, difundían sus crónicas y silenciaban todo. Pero soy una mujer muy positiva y digo “si un camino se cierra, tomo el de al lado y transito igual”: comencé a relacionarme y a transmitir por radios comunitarias, pequeños medios de comunicación.

¿Cómo evalúa la reacción de un grupo de productores agropecuarios frente a la tranquera de su casa en las horas previas a la resolución judicial?

Atacan a una mujer; apuntan con tractores, jinetes y camionetas a una mujer para echarla, para sacarla y quitarle sus derechos. Para tratar de vulnerabilizar sus derechos. Y no conformes con los tractores, los jinetes y las camionetas, vienen al frente de mi casa y me dicen ‘tiene un salvoconducto señora para salir de la provincia’ como diciéndome ´te damos la seguridad de que no te molemos a palos… que no te pase algo´. Es algo inédito.

“Justicia, verdad y reparación”, los tres pilares del Proyecto Artigas, según Dolores Etchevehere

Dolores Etchevehere, la hermana del exministro de Agroindustria del macrismo, Luis Miguel Etchevehere, defendió los objetivos del Proyecto Artigas, la iniciativa agroecológica que atraviesa la disputa por la herencia de su familia y el uso del predio en litigio en la localidad de Santa Elena, provincia de Entre Ríos.

“El Proyecto Artigas tiene tres pilares fundamentales que son justicia, verdad y reparación. Arranca con el caso Etchevehere, pero buscamos extenderlo con una convocatoria a los sectores despojados y humildes, a las mujeres que son oprimidas o silenciadas y a todos aquellos y aquellas que consideren que sus derechos fueron vulnerados”, señaló Dolores en una entrevista con Télam.

Integrado por campesinos sin tierra, militantes, técnicos y organizaciones ambientalistas, el Proyecto Artigas se propone “trabajar la tierra respetando la naturaleza, sin envenenarla”, puntualizó Etchevehere.

¿Cuáles son las metas y objetivos del Proyecto Artigas?

Nuestros objetivos son producir alimentos sanos y transitar este camino que va a ser muy arduo para lograr el objetivo de la soberanía alimentaria. Yo insisto: no puede ser que en un país como Argentina, en un mismo pueblo, en una misma ciudad, en ese mismo país, haya un chico que no coma y otro chiquito que sí. Que un niño no tenga un techo y otro sí. Eso está mal, muy mal y no puede ocurrir. Por eso nosotros tenemos como objetivo producir alimentos a precios justos, en el que también haya ganancia con las ventas. Hay que abrir el plano, abrir las oportunidades; tenemos un país maravilloso, con espacio para todos.

Artículo publicado originalmente en Agencia Telam

Marcelo Cena
Marcelo Cena

Trabajador de Prensa en diversos medios. Militante de la vida Peronista. No soy neutral.

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