Fake News: un recorrido por su histórica controversia

Fake News: un recorrido por su histórica controversia

TIEMPO DE LECTURA: 11 min.

Una primera aproximación a su significado podría ser: “son noticias, historias, artículos, etc. engañosas, creadas para desinformar deliberadamente o engañar al lector”. Si bien no hay consenso total sobre su definición, ronda entre conceptos como el anterior. Un aspecto que es discutido dentro de un campo más diverso es su fecha de origen. Se suele pensar que son propias de la globalización y de la extensión del uso de internet, herramientas que pasan por desapercibidas escondidas entre las millones de noticias que se comparten en el día a día. Pero si nos remontamos al siglo anterior, podemos identificar cómo estas prácticas son cualquier cosa menos nuevas.

Otra creencia es que la primer fake news se dio en octubre de 1938, cuando Orson Welles engañó a un país entero con su relato. La intención fue realizar una puesta en escena teatral a través de una radio de la cadena CBS de Nueva York, si bien se había presentado la obra antes de empezar, no todes les oyentes se unieron al programa en ese momento. “Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de último minuto procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez… Continuaremos informando, luego de semenjante anuncio, la mayoría de les oyentes que habían hecho caso omiso a la presentación de la adaptación de “La guerra de dos mundos” de H.G.Wells o no habían llegado a escucharla, pensaron que la situación estaba sucediendo en la realidad, por 59 minutos el país estuvo a la expectativa de una invasión marciana llena de pánico y caos.

Pero ¿fue realmente una fake news? El objetivo del relato no fue el de panicar a les oyentes y que los teléfonos de las estaciones de policías del país se llenaran de llamadas pidiendo explicaciones, el impacto fue solo una consecuencia. Si concordamos en que las fake news tienen un objetivo manipulador, la reivindicación de este hecho por ser la primer fake news, es ni más ni menos falso.

De este lado del mundo, en Nuestra América, hemos vivido el uso de esta herramienta tanto en episodios caóticos como en nuestra cotidianeidad. Un recorrido por ellas nos permitirá entender en qué contextos se dan y cómo no solo funcionan dentro de la sobreinformación sino tambien cuando la información falta.

Fake News y la cultura del terror

En la década de los 70’, dentro de un clima de terror y persecución por las dictaduras militares, se presentaron varios precedentes de fake news. Gobiernos democráticos fueron derrocados y atacados por las Fuerzas Armadas. Estas fueron guiadas por su entrenamiento en la Escuela de las Américas, gestionada y creada por Estados Unidos con lógicas imperialistas para mantener su influencia en el Cono sur y marcando como enemigo a eliminar al comunismo, que ya había ganado las tierras de Cuba años antes. Las dictaduras se establecieron mediante la fuerza y se perservaron gracias al terror y a la desinformación generada, la mayoría de las veces, por fake news.

Los grandes grupos de poder periodísticos encubrieron durante ese período (y más tiempo) las atrocidades cometidas por los gobiernos dictatoriales. Medios como El Mercurio en Chile y La Nación en Argentina fueron actores fundamentales para instalar la idea de que lo que sucedía era una guerra que debían dar inevitablemente: de otra forma, el “subversivo” atentaría contra la seguridad nacional.

Un caso a recordar es el de les 119 desaparecides chilenes. El comienzo se dio en 1975 cuando el diario “La Segunda” -propiedad del diario “El Mercurio”- relató que grupos marxistas recibían instrucción en Argentina y que “organizaban guerrillas en contra de Chile”. Allí mismo, se aclara que sus nacionalidades eran chilenas y que eran las personas declaradas como desaparecidas en su país. A esta campaña se le sumó Argentina a través del diario “Lea” y Brasil mediante el diario “O’Día” donde reafirmaban la información de que los cuerpos que se encontraban en sus países eran chilenos y por supuesto, guerrilleros. Crearon de esta forma una red de encubrimiento con los tres países adentro.

Fuente: Wikipedia

Siguiendo el panorama de los medios chilenos y del poderoso diario El Mercurio podemos mencionar el caso de Marta Ugarte, quien fue perseguida, desaparecida y asesinada por la dictadura chilena en 1976. Marta fue parte de los operativos de los vuelos de la muerte, y su cuerpo fue encontrado en la costa, de hecho fue el único. A los días, la situación se encontraba en la portada del Mercurio, pero haciendo pasar el asesinato a sangre fría por oficiales genocidas por un “crimen pasional”, destacando que se trataba de una “hermosa” y “atractiva joven de 23 años” asesinada por su pareja. Tanto El Mercurio como los demás diarios de su autoría, La Segunda y La Tercera desvirtuaron la situación al evadir la verdadera historia y al crear un clima de fake news con un objetivo claro, encubrir las acciones del gobierno creando un montaje periodístico cruel e inhumano.

Años más tarde, con la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a Argentina en 1979, los medios seguían ocultando las tan evidentes torturas de la dictadura militar. La Nación fue un actor fundamental en la publicación de una solicitada a la CIDH titulada “Los argentinos queremos decirle al mundo”. Esta, firmada por más de doscientas cámaras empresariales y civiles, le decía a la Comisión que en la Argentina había sucedido una guerra y que la decisión de combatir o no en ella no había sido solo de las Fuerzas Armadas.

De esta forma, podemos ver que mientras estos grupos mediáticos sigan manteniendo el poder de crear sentido a través de sus monopolizaciones, van a atender a sus intereses directos, que les ayudan a mantener su fuerza y legitimidad en la sociedad. Los diarios y los negocios pasan de generación a generación en familias de alto rango social, callando las voces de quienes intentar derrumbar su reino a través de la tergiversación de los hechos y creando ideas erróneas en el pueblo.

Ahora ¿por qué fue efectiva? Los medios que brindaban información eran pocos y no existían otras fuentes que fueran tan accesibles para las personas, o no por lo menos para la gran media de ellas. La mayoría de estos medios tenían al mismo propietario, por lo que la diversidad de análisis y contenidos no transitaba dentro de un gran espectro. Mismos dueños, mismos intereses.

Fake News y ocultamiento

Los años pasaron y en Argentina el modelo neoliberal no paraba de privatizar y monopolizar todo lo que estuviera al alcance del sector privado -y si no lo estaba, se encargaban de cambiarlo-. En un sistema gubernamental, y esta vez, democrático, seguimos encontrando casos donde la manipulación de las masas sigue siendo el principal objetivo de empresas comunicacionales guiadas por la economía.

Comenzaba el siglo y el país se sumergía en un clima de completo caos. El saqueo al pueblo argentino fue tal que generó una tasa muy alta de desempleo y pobreza. A raíz de este conflicto, trabajadores desocupades decidieron reunirse y organizarse en cooperativas para afrontar la crisis que les golpeaba más que a nadie.

El 26 de junio del 2002, en el puente Pueyrredon de los accesos a la Ciudad de Buenos Aires, se manifestaron en forma de piquete miles de trabajadores desocupades junto a sus organizaciones, del otro lado les esperaban las fuerzas de seguridad. La represión fue una cacería que terminó llevandose la vida de dos personas: las de Darío Santillan y Maximiliano Kosteki.

En la estación de tren de Avellaneda, donde fueron asesinados a sangre fría, se encontraban fotógrafos del diario Clarín que se habían acercado a cubrir el piquete, y que terminaron siendo testigos de la masacre en manos de los efectivos policiales. Volvieron a sus oficinas con las fotos que indudablemente eran evidencias del crimen que se acababa de cometer y las presentaron ante sus jefes de redacción para que salga en la próxima edición del día, pero estos le dieron otro destino al material.

Según redactores de otros diarios reconocidos del país, los funcionarios de Duhalde, el presidente en ese entonces, se habían encargado de comunicarse con los medios más grandes del país para dar su historia oficial del asesinato: el de un enfrentamiento.

El titular de la nota de ese día fue “La crisis causó dos nuevas muertes”, desligando totalmente del rol de responsable al gobierno y a las fuerzas de seguridad. Las fotos que le siguieron eran confusas y poco claras, sólo se veían manchas en movimiento.

Si bien tenían las imágenes y las evidencias de que Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta habían asesinado a los dos manifestantes, decidieron no publicarlas y contar otra historia, se apelo al supuesto desconocimiento de los hechos. Los fotografos de Clarín no habían sido los únicos testigos de la masacre, por lo que días después, la situación fue tan evidente por el material y las acusaciones de estes periodistes, que tuvieron que presentar material que esclarecía la situación.

Fuente: Clarín

¿Se trató de una fake news? Si mantenemos la definición que se planteó anteriormente, la respuesta es si. Con la información recolectada se podría haber contado la verdad de lo que les sucedió a Kosteki y Santillan, sin embargo se optó por no hacerlo, tal como lo pidió Duhalde.

El ocultamiento de la información significó una gran crítica al diario por parte de la sociedad. El evitar mencionar datos cruciales, el mensaje se tergiversó y generó el desligamiento de los policías y del gobierno con el crimen, básicamente se desinformó.

Si bien el internet, gran fuente de información, no había alcanzado a la población del país, las formas de comunicarse eran distintas a las que mencionamos en la dictadura. Estaba permitida la libertad de expresión y los movimientos sociales estaban en pleno fervor, por lo que las denuncias no tardaron en llegar y los reclamos eran imposible de invisibilizar y ocultar.

Fake News y destronamientos políticos

Luego de la crisis del comienzo del siglo, los gobiernos populistas volvieron a estar a la cabeza de una gran cantidad de países latinoamericanos. En Argentina, Nestor Kirchner fue el encargado de restituir los derechos pre-existentes y de dar lugar a la reivindicación de nuevos, entre ellos el de la comunicación, la cual pasó de ser vista como mercancía a ser vista como un derecho. Con la Ley de Medios en 2009, bajo la presidencia de Cristina Fernandez de Kirchner, se les brindó a todes el derecho de recibir, crear y comunicar contenidos, a través de procesos de desconcentracion de medios y de ampliación de la diversidad comunicacional.

Del otro lado, a los grandes monopolios mediáticos no les simpatizó la idea de compartir un poco de su poder con los medios comunitarios que solían destrozar, por lo que para ellos fue un atentado contra la libertad de prensa, particularmente contra la suya. Su forma de responder fue a través de la descalificación del gobierno a través de todas las pantallas, páginas y voces que poseían y poseen, se armó una verdadera campaña política en contra de elles.

Algunas de las denuncias y reclamos fueron sobre la corrupción, la inseguridad, los presuntos proyectos de modificar la Constitución para que se le permitiera ser presidenta por tercera vez y, tal vez el más influyente, el pedido de justicia por la muerte inesperada del fiscal Alberto Nisman a principios del 2015 -año electoral-, persona con la que Cristina Fernandez de Kirchner se encontraba ligada por acusasiones del mismo.

Un caso similar se dio en el 2016 en Bolivia, antes de la fecha estipulada para la votación de un referéndum que permitiría a Evo Morales volver a postularse como presidente del estado Bolivariano. El periodista, Carlos Valverde, lo acusó de tener un hijo ilegítimo con Gabriela Zapata, gerenta comercial de la empresa China CAMC, acudiendo al tráfico de influencias que existiría a favor de la empresa. Mas tarde el hecho fue desmentido y la denuncia se cayó sola.

Conclusión

El uso de fake news fue una de las herramientas que permitió que gobiernos democráticos pierdan su legitimidad y por consecuencia, las elecciones. A comparación de las épocas dictatoriales y del comienzo de los 2000, el internet es una fuente de información rápida y accesible para la mayoría de la población. Las fake news ya no se toman como verosímiles por la falta de información y por la concentración de medios bajo la misma consigna, sino por la sobreinformación. Hay demasiados datos perdidos con diferentes sentidos por detrás como para verificar qué es verdad y qué no. Por esta razón muches recurren a fuentes tradicionales de información, como lo son los diarios de cabecera como Clarín, La Nación y Página 12, o tambien los canales televisivos con más rating como TN, El Trece y Telefe. Al fin y al cabo, los mismos imperios comunicacionales de siempre.

Podemos determinar que las fake news no son una novedad, sino que tienen un recorrido histórico en el que se adaptan a las nuevas estructuras comunicacionales y fuentes de información. Su existencia no es un error propio del internet ni del nuevo milenio, sino, como supimos defender anteriormente, de los monopolios mediáticos.

La nueva batalla es la cultural y se da a través de las ideas y símbolos, cuyos ejércitos lo conforman los grandes creadores de opinión. Las fake news constituyen las nuevas formas de establecer relaciones de poder en las que los súbditos debemos ser capaces de reconocerlas y re-trucarlas, de otra forma estaremos perdides en un clima de desinformación y falsedades.


Fuentes:
TAIANA E. (2013) Cap. 3. La geopolítica internacional de los apoyos económicos. En VERBITSKY, H. y BOHOSLAVSKY, J. P. Cuentas pendientes. Los cómplices económicos de la dictadura. Buenos Aires: Siglo XXI.
VILLAGRAN, F. AGÜERO, I. (2008)”El diario de Agustín” Documental. Ignacio Agüero & Asociados, Chile.
SAINTOUT, F. y BOLIS, J. (2016) “Malditos Medios: periodismo y dictadura”, Oficios Terrestres, Nº34.
RINESI, Eduardo (2013). “De la democracia a la democratización: notas para una agenda de discusión filosófico-política sobre los cambios en la Argentina actual. A tres décadas de 1983”. Revista Debates y Combates, Nº 5, Año 3. Buenos Aires: Fundación Casa del Pueblo
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronolog%C3%ADa_Caso_Zapata


Agustina Flores
Agustina Flores

Soy hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

No hay vacunas contra la desinformación: Hidroxicloroquina, la falsa cura del coronavirus

No hay vacunas contra la desinformación: Hidroxicloroquina, la falsa cura del coronavirus

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

POR SEGUNDO BLOOM*

Es complejo hablar de verdades en un contexto donde las teorías conspirativas brotan del suelo. Los movimientos anticuarentena viajan desde Michigan hasta la Plaza de Mayo y parece que para quienes militan contra el “nuevo orden mundial”, cuestionar la realidad ha ido incluso demasiado lejos. Pero existen cuestiones en las que uno no solo tiene que tener agallas para refutar una idea, sino que también debe tener bastante desconocimiento. Este es el caso de la medicina en épocas de coronavirus.

Durante los últimos meses, el debate sobre la hidroxicloroquina y la cloroquina, ha estado en auge en la mayoría de los medios del mundo. El mismo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que él hace uso de este fármaco, utilizado por médicos hace años para combatir el lupus y la artritis, junto a su análogo la cloroquina, que se utiliza contra la malaria o paludismo.

Durante el comunicado de prensa en la Casa Blanca, Trump dijo que ha escuchado “muchas cosas buenas” sobre estas drogas y su efecto contra el Covid-19, que “puede ser uno de los grandes cambios en la historia de la medicina”.  Basado en el asesoramiento del médico presidencial, se le permitió tomar hidroxicloroquina y zinc a diario. “Parece tener un impacto, y si no lo tiene, no te vas a enfermar y morir […] Llevo tomándolo una semana y media y aún sigo aquí”, finalizó. A causa de la insistencia del presidente estadounidense en el uso y recomendación de la hidroxicloroquina -como también lo hizo anteriormente con las inyecciones de desinfectante-, muchas instituciones científicas han salido a desmentir y concientizar sobre las consecuencias del uso de esta droga.

Fuente: Reuters

Luego de la problemática entre la utilización o no de los fármacos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio un comunicado donde el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció que van a detenerse los ensayos clínicos con hidroxicloroquina en pacientes con coronavirus por el riesgo de esta droga y recomendó no usarla en pacientes con Covid-19.

El 22 de mayo la revista médica británica The Lancet publicó el mayor estudio sobre el uso de hidroxicloroquina, donde se hicieron análisis a 96.000 pacientes en 671 hospitales de todo el mundo. El trabajo se realizó en grupos que recibieron una medicación con hidroxicloroquina o cloroquina y se los comparó con otros grupos hospitalizados que no pasaron por este tratamiento.

El resultado concluyó que estos fármacos -o sus complementos- no son eficientes para combatir el Covid-19, e incluso pueden conducir a la aparición de problemas cardíacos graves. “Este es el primer estudio a gran escala que encuentra pruebas estadísticamente sólidas de que el tratamiento con cloroquina o hidroxicloroquina no beneficia a los pacientes con Covid-19”, publicaron.

No solo no ayuda, sino que empeora gravemente el riesgo de vida en los hospitales. Según la revista, de los medicados con alguna de las dos drogas, uno de cada seis pacientes había muerto. Cuando el tratamiento se combina con un macrólido, la tasa de mortalidad aumenta aún más: esto es uno de cada cinco en el caso de la cloroquina y casi uno de cada cuatro en el de la hidroxicloroquina. Es decir que, si la tasa de mortalidad normalmente es del 9.3%, al utilizarse estos medicamentos -sumado a demás factores médicos del paciente- la tasa podría aumentarse hasta en un 13,4%. “Sugerimos que estos fármacos no deben utilizarse como tratamiento para Covid-19 fuera de los ensayos clínicos” explicó el autor del estudio Mandeep Mehra, director ejecutivo del Centro de Enfermedades Cardíacas Avanzadas del Hospital Brigham and Women’s en Boston.

Además de las consecuencias negativas que la propaganda a favor de la hidroxicloroquina provoca y la imposibilidad de una campaña de salud pública homogénea, la avalancha de consumidores ha desabastecido los mercados y las empresas comenzaron a acumular los medicamentos a puertas cerradas, empujando al gobierno estadounidense a emitir restricciones de emergencia para la compra. Pero ninguna medida puede contra consumidores convencidos de que la salvación está al alcance de sus billeteras. Este accionar irresponsable ha llevado a la escasez de ambas drogas generando problemas graves para las personas que dependen de su uso en tratamientos ajenos al coronavirus.

Orden, progreso, libertad y verdades individuales

Ni los más rigurosos estudios médicos, ni las muchas precauciones de organismos internacionales pueden resguardarnos de las inquebrantables convicciones construidas sobre la desinformación y su inevitable esparcimiento. Esto es aún más preocupante cuando las ideas tienen consecuencias directas en la vida de las personas.

Luego de que Trump habilitara por medio de la FDA, organismo regulador de medicamentos en ese país, el uso de cloroquina e hidroxicloroquina y la producción en cantidad de la droga, algunos mandatarios afines a sus ideas replicaron las mismas medidas.

En Latinoamérica, el Ministerio de Salud de Brasil habilitó un protocolo sin aval de los médicos, donde permite la aplicación de cloroquina e hidroxicloroquina, solo con la condición de que el paciente sepa que puede morir o tener efectos colaterales graves. Jair Bolsonaro comentó al respecto vía Twitter: “Todavía no existe comprobación científica, pero está siendo usada con controles en el mundo. Estamos en Guerra. Peor que ser derrotado es sentir vergüenza de no haber luchado”. Luego de esto, el presidente brasileño informó que hace uso del fármaco como medida preventiva: “En mi caso particular, por mi historial de atleta, en el caso que fuera contaminado por el virus, no tendría que preocuparme, no sentiría nada, o como mucho, sería afectado por una gripecita o resfriadito

El peligro del discurso negacionista de la ciencia es más que evidente y desemboca tristemente en programas políticos que no hacen más que perjudicar la salud de los ciudadanos. En el caso de Brasil, el 17 de abril Bolsonaro destituyó a su ministro de Salud, Luiz Mandetta, y luego de tan solo 28 días en el cargo, el proclamado nuevo Ministro Nelson Teich, tuvo que renunciar por las presiones del presidente para habilitar la prescripción de la cloroquina a nivel nacional.

Ex Ministro de Salud, Nelson Teich. Fuente: NA

Por otro lado, la OMS dejó de recibir financiamiento de Estados Unidos a causa de las acusaciones de Donald Trump sobre la tendencia “Pro-China” del organismo internacional. Incluso, en los últimos días, llegó a tildar al Covid-19 como “el virus chino”, culpando a ese país por la lenta solución del problema y el contagio masivo en Estados Unidos, que ya cuenta con alrededor de 1.883.656 casos y más 108 mil muertes, siendo el país con más casos a nivel mundial, seguido por Brasil con casi 615 mil contagiados y más de 34 mil muertes.

Luego de varios meses de aislamiento social en el mundo y las espeluznantes cifras de muertes de aquellos desfavorecidos abandonados por sus gobiernos, resulta increíble para algunos escuchar discursos que defienden la pasividad del virus y el desprestigio a la ciencia con alternativas para nada verificadas. Las actividades en muchos países continúan sin siquiera inmutarse y parece que algunos tienden a asimilar la pandemia y los fallecidos como algo cotidiano. Incluso, algunos fervientes militantes de “la libertad” defienden la inexistencia del virus. Pero las diferencias entre quienes niegan porque no saben dónde mirar y quienes lo hace porque no quieren ver, parece no ser demasiado grande. Solo queda mantener el oído atento a lo que se escucha, verificar lo que se lee de manera crítica y confiar en los profesionales comprometidos a salvar las vidas y no tanto así, a quienes solo pretenden salvarse en las elecciones venideras.


* Criado en la llanura del grano de maíz y de soja. Transeúnte (des)esperado del mundo 
y militante de la mochila contra la valija. Estudiante de Comunicación Social y de Psicología
en la UNLP. Incorregible devoto de las verdades relativas.
 

Referencias:
Comunicado OMS: https://twitter.com/WHO/status/1264943375557353472?s=20
Investigación The Lancet:
https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31180-6/fulltext

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