Uruguay, una democracia sostenida en la impunidad

Uruguay, una democracia sostenida en la impunidad

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El coronel Juan Carlos Gómez, que estuvo preso tres años por las torturas y asesinato del militante tupamaro Roberto Gomensoro, en marzo de 1973, falleció este martes, en momentos en que desde la derecha se trata de reflotar e imponer en el imaginario colectivo la llamada teoría de los dos demonios, que en definitiva es el verdadero demonio.

Gomez fue procesado en el año 2010, junto con José Nino Gavazzo como autor y coautor del delito de homicidio muy especialmente agravado de Gomensoro. No obstante, con fecha 24/12/2013 se dispuso el sobreseimiento y la clausura del proceso respecto de los dos imputados, acogiendo de ese modo la solicitud realizada por el Fiscal Letrado Departamental.

Gomensoro fue secuestrado el 12 de marzo de 1973 en su casa del barrio montevideano de Malvín, trasladado al Batallón de Artillería Nº 1 donde fue torturado hasta la muerte, y su cuerpo apareció seis días después en el lago de la represa de Rincón del Bonete, en el Río Negro, a pocos kilómetros de Paso de los Toros. Estaba desnudo, atado de pies y manos, y recubierto con una malla, sujetada con tres piedras.

En 2009, un exmilitante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) brindó su testimonio y la Justicia lo consideró: declaró haber visto a Gomensoro en el Batallón de Ingenieros Nº 3 de Paso de los Toros, donde Gómez era enlace de inteligencia, recuerda La Diaria. «A ese chiquilín le hacían preguntas, lo castigaban, Gavazzo era el peor y estaba ese capitán Juan Carlos Gómez, era terrible, era muy violento… Este muchacho le contestó de malos modos y lo castraron, el que lo castró fue  Gómez y yo lo miré muy feo; cuando él se dio vuelta y vio que yo lo estaba mirando me dio un hachazo con la bayoneta que lo había castrado y me cortó la rótula», denunció

Gomensoro Josman, Roberto Julio (24 años) – Encontrarte con Ellos

En agosto de 2010, la jueza penal de Paso de los Toros, Lilián Elhorriburu, lo procesó con prisión junto a Gavazzo por homicidio especialmente agravado. Eso generó cuestionamientos como los del entonces ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, que afirmaba su convencimiento de que Gómez no era el responsable de la muerte de Gomensoro.

En las actas de los Tribunales de Honor Militar en 2009 consta que Gavazzo reconoció haber trasladado el cuerpo de Gomensoro a Tacuarembó e intentar hundirlo en el río Negro, pero su versión no la ratificó ante la Justicia, para cubrir a sus subalternos del batallón. El fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, solicitó la reapertura de la causa, pero aún aguarda el pronunciamiento de la Justicia.

Gomez murió en su casa, impune como tantos otros represores y torturadores que con este tipo de hechos demuestran día a día la democracia a medias en la que vivimos, por más que agentes de comunicación del norte digan que vivimos en una democracia plena. Mientras esta democracia siga sostenida sobre los cimientos de la impunidad, cualquier dicho o acción que se lleve adelante estará cargada de contradicciones mayúsculas.

Por si faltaba algo para abonar a este Uruguay de la impunidad, el presidente Luis Lacalle Pou recibió este martes a la organización que se denomina Familiares de Prisioneros Políticos, compuesta por allegados y familiares a los procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad cometidos en la dictadura, recluidos en la cárcel Domingo Arena.

Lacalle Pou recibió a familiares de procesados y condenados por crímenes de la dictadura | la diaria | Uruguay

En realidad, las personas que se reunieron con el presidente son parientes de militares y policías que están detenidos porque en un juicio que tuvo todas las garantías de nuestro sistema se los condenó por haber cometido tortura y asesinato. No hubo consideraciones ideológicas o partidarias en sus procesos, por lo que es equivocado llamarlos presos políticos. Los familiares que se reunieron con el presidente, y algunos otros, están interesados en quebrar la relación del pueblo uruguayo con la historia.

El encuentro suscita una pregunta inmediata a partir de la denominación del colectivo: ¿hasta qué punto aceptar recibirlo implica aceptar la situación que enuncia el nombre elegido? Es decir, ¿la presidencia de la República entiende que hay presos políticos en Uruguay?, se pregunta Ladiaria. Lacalle se había reunido en  noviembre con  voceros del llamado Foro de Montevideo, que sostiene los mismos reclamos, basados también en la descalificación de la actuación de la justicia.

Esta escalada de los represores de la dictadura llega acompañada por una campaña de desinformación sobre la naturaleza de los  enfrentamientos ocurridos en Uruguay cuando se cometieron las graves violaciones a los derechos humanos, por lo cual están recluídos en el penal Domingo Arena.

.Según dijo uno de los integrantes de los Familiares de Prisioneros Políticos a la prensa, en la reunión el mandatario no dio su parecer personal sobre los reclamos del grupo ni se comprometió a dar respuestas, pero sí coincidió “en la necesidad de contar la historia completa” y en que “no se puede mirar parcialmente el pasado reciente”.

Lacalle Pou recibió a familiares de presos por delitos cometidos durante la dictadura – Información – 10/02/2022 – EL PAÍS Uruguay

Diego Flores, yerno de Ariel Ubillos –procesado por el asesinato del estudiante Hugo Leonardo de los Santos, ocurrido en setiembre de 1973–, sostuvo que el objetivo de la reunión fue presentarle el “eje principal” de su “denuncia”, que es lo que consideran “una situación arbitraria en el procesamiento” de sus familiares.

Flores destacó la receptividad del presidente en la reunión: “Ayer nos atendió el Estado, nos atendió la República, la democracia que encarna el presidente de la República. Nos escuchó atentamente, se mostró comprensivo, entendió”, dijo.

En el encuentro también le informaron a Lacalle que denunciarán al Estado uruguayo ante Naciones Unidas “y preparando una batería de denuncias contra el Estado a nivel local”.

A su vez, este encuentro se enmarca en una ronda de audiencias que la organización inició en noviembre con el fiscal de Corte, el ministro de Defensa Nacional, la Suprema Corte de Justicia –que no los ha recibido– y con la Comisión de Constitución y Legislación del Senado.

Recordemos que todavía está en ciernes un proyecto presentado por el partido de extrema derecha Cabildo Abierto, también conocida como “Ley Manini” que pretende otorgarle prisión domiciliaria a los presos de más de 65 años de edad y que comprende a los de Domingo Arena, condenados por delitos de lesa humanidad.

Consultado sobre el encuentro, el integrante de la Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT, Raúl Olivera, dijo al recibirlos “de alguna manera el presidente está avalando que el Estado uruguayo tiene presos políticos”, lo que calificó como un hecho “grave” que “va de la mano de los dichos de [los senadores de derecha] Bianchi y Manini”.

Mientras tanto, Elena Zaffaroni, integrante de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, criticó la forma de autodenominarse del grupo: “Que todos los denominen presos políticos porque la asociación se llama así es una vergüenza, porque no son presos políticos, no están ahí por sus ideas, están por sus acciones, están por sus delitos, los más aberrantes delitos que se conocen”.

“Sería bueno una señal del presidente que aclare esto: la Justicia es la Justicia, punto. Estamos en un régimen democrático. Tiene fallas, lo que quieras, pero la Justicia les dio todas las garantías”, agregó Zaffaroni.

En Uruguay primó la teoría de los dos demonios

Prisión domiciliaria para represores, organizaciones de familiares de represores acusando que en Uruguay hay presos políticos cuando fueron sus propios familiares los que torturaron, secuestraron, violaron, asesinaron y cometieron demás vejaciones a compatriotas por pensar distinto.

La teoría de los dos demonios, la que dice que hubo una guerra entre el Ejército y la guerrilla tupamara, donde el pueblo quedó en el medio, olvida que no solo se combatió a los tupamaros, sino a sindicalistas, estudiantes, obreros, gremialistas y cualquiera que se opusiera al proyecto económico que debía implementarse a sangre y fuego, en nuestro país y en todo el Cono Sur.

La teoría de los dos demonios es miope, hemipléjica de análisis de la realidad y cínica. Hoy se encuentran en el gobierno los que siempre pidieron dar vuelta la página, no mirar atrás, perdonar, olvidar y no tener ojos en la nuca con respecto a temas de terrorismo de Estado. Pero se reúnen y gobiernan en conjunto con apologistas de las botas y los crímenes de lesa humanidad.

Si no los despeina el viento, los va a despeinar la historia, decía Mario Benedetti.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio…se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Colombia y Venezuela: ¿dónde hay una dictadura?

Colombia y Venezuela: ¿dónde hay una dictadura?

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Apuntes para un análisis comparativo de la democracia ¿Qué es la democracia en el siglo XXI? ¿Dónde hay una verdadera democracia?

Dicen que todas las comparaciones son odiosas, pero a la vez son inevitables. En el caso de Colombia y Venezuela, la comparación entre sus sistemas políticos es hecha permanentemente por la clase política colombiana, y por supuesto, es apoyada por los carteles que conforman sus corporaciones mediáticas y su poderosa industria del entretenimiento, que no dudan en establecer que mientras la democracia colombiana es antigua, fuerte y goza de buena salud, Venezuela ha degenerado en una dictadura.

Esta caricatura es irreflexivamente repetida incluso, por amplios sectores de la oposición colombiana por ignorancia, por temor o por simple pereza de analizar críticamente la propaganda con la que diariamente se les bombardea y, con ese velo, será imposible trazar el rumbo de las transformaciones profundas que requiere el país.

La guerra mediática contra la Revolución Bolivariana que tiene como ejes Miami, Madrid y Bogotá; el lawfare en construcción contra el propio presidente Nicolás Maduro y las directrices políticas emanadas de los Estados Unidos que sostienen esa propaganda, derivan del complejo contexto geopolítico generado por la crisis capitalista mundial, la herida mortal del mundo unipolar y el consecuente relanzamiento de la Doctrina Monroe sobre Nuestra América.

Es por ello que hemos decidido hacer esta comparación partiendo de la afirmación que rompe con lo que habitualmente dicen: ni Colombia está tan bien como la pintan ni Venezuela tan mal como dicen.

Con esa intención contrahegemónica tampoco se pretende decir que la democracia venezolana es perfecta porque, como todo proceso social, la Revolución Bolivariana es imperfecta y siempre perfectible.

Hoy, la gravedad que reviste esa creencia tan instalada en la opinión pública colombiana toma más importancia ante los sucesos de esta semana, cuando el ministro de la Defensa Diego Molano volvió a dar declaraciones que pretenden generar un conflicto binacional ya que, la afirmación de que en Venezuela hay una dictadura y en Colombia una democracia digna de exportar es uno de sus argumentos centrales.

En este momento en que el uribismo se sabe perdido, pues dos décadas en el poder ejecutivo están a punto de llegar a su fin en tan solo cinco meses, bien sea por el esperado triunfo de los sectores progresistas y de izquierda que se han unido en el Pacto Histórico, o por el triunfo de otras alternativas de centroderecha y derecha que responden a intereses más tradicionales de la oligarquía colombiana, todos lejos de Uribe; solo la agudización del conflicto interno y la amenaza de un conflicto internacional podrían tal vez cambiar el resultado que ya parece inminente. Por lo que nuevamente es tarea urgente derrotar el lenguaje guerrerista del gobierno uribista.

De este lado de la frontera, la afirmación de que en Venezuela hay una dictadura mientras en Colombia existe una democracia ejemplar lo refrenda la oposición venezolana, legitimándolo en algunos sectores populares con el apoyo permanente de las corporaciones mediáticas trasnacionales y la industria del entretenimiento colombiana que tiene amplia difusión por redes sociales.

Explicadas las razones de este análisis, que se hace en defensa de ambos pueblos y procura de la paz, aportamos nueve puntos desde los que se puede iniciar un análisis comparativo de la salud de la democracia en ambos países.

Es importante aclarar que la comparación siguiente se centra en las acciones de los Estados y sus gobiernos, pues sin duda desde las organizaciones populares colombianas hay experiencias reales y nutritivas que avanzan en la construcción verdaderamente democrática.
Los nueve puntos propuestos para el análisis comparativo

1. Relación con los Estados Unidos como centro del imperio capitalista

Colombia es un Estado subordinado a los Estados Unidos. Eso implica una entrega absoluta de sus recursos naturales, minero-energéticos, su gran fuerza de trabajo y la concesión de su importancia geoestratégica regional para convertir al país en un centro de la acumulación por desposesión, principal enclave militar de los Estados Unidos y uno de los dos enclaves del narcotráfico en el continente. La injerencia estadounidense en asuntos internos es absoluta y la palabra “soberanía” ha desaparecido de las alocuciones políticas, incluso del llamado progresismo, quedando solo en las voces minoritarias de la verdadera izquierda.

El Estado venezolano, por su parte, es un Estado insubordinado, desde su propia doctrina bolivariana confrontada históricamente a la doctrina Monroe. Esta insubordinación le ha costado un asedio político, económico y hasta militar desde la potencia del Norte. Acoso que en 2015 llegó al extremo de declararla “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de los Estados Unidos. Esa orden ejecutiva ha sustentado un brutal bloqueo, con graves consecuencias para el pueblo venezolano y es la raíz del fenómeno de emigración.

2. Poder político de las oligarquías

El poder político en Colombia está en manos de las familias económicamente más poderosas del país desde hace siglo y medio aproximadamente, lo que cada vez más la convierte en una plutocracia. Con el agravante de que, en las últimas tres décadas, esa oligarquía se ha imbricado en mayor o menor grado con el narcotráfico y el paramilitarismo.

En cambio, hace apenas veintidós años irrumpió la Revolución Bolivariana, y con ella se desplazó del poder político a la oligarquía venezolana que tradicionalmente lo había ostentado también en el siglo XX y gran parte del XIX.

3. Conflicto armado

Colombia es un país en guerra. Está inmersa en un conflicto social y armado que continúa sin resolverse y nuevamente tiende a agudizarse. La solución democrática sería la salida política y negociada que desde amplios sectores del pueblo colombiano se ha venido exigiendo, sin embargo, la apuesta de la oligarquía ha sido la de una solución militar con la que procura pacificar al pueblo y ganar la guerra, es decir apuesta a la pacificación que es muy distinta a la paz.

Al contrario, Venezuela se mantiene en paz a pesar del asedio militar de los Estados Unidos, la invasión paramilitar del territorio venezolano desde Colombia, la incursión de mercenarios y la reiterada ejecución de operaciones terroristas de control territorial llamadas popularmente “guarimbas”. Lo más relevante para esta comparación es que ante la violencia que generaron las últimas guarimbas en 2017, el presidente Maduro acudió a la máxima expresión de la democracia que es la convocatoria al Poder Constituyente. Al día siguiente de ese llamado los sectores que estaban promoviendo la violencia se desmovilizaron y ninguna operación similar ha vuelto a desarrollarse desde entonces.

4. Hegemonía comunicacional vs. comunicación contrahegemónica

Las corporaciones mediáticas colombianas están en manos de tres familias que forman parte de las cuatro más ricas del país, por lo que, a pesar de ocasionales disputas de intereses, el relato está unificado en defensa del poder oligárquico, a favor del sistema capitalista mundial y el imperialismo. Los medios de comunicación alternativos y populares son permanentemente atacados y perseguidos, por lo que la hegemonía comunicacional de las corporaciones mediáticas es aplastante.

Distinto sucede en Venezuela donde se confrontan la hegemonía comunicacional mundial y el la comunicación contrahegemónica. Este debate tiene, por un lado, gran cantidad de empresas privadas de comunicación nacionales, internacionales y redes sociales que operan en el país difundiendo el discurso hegemónico, y por el otro, a los medios de comunicación del Estado, los medios que tienen participación estatal y los abundantes medios de comunicación alternativos y comunitarios, que dan la batalla de la comunicación contrahegemónica. Lo que la coloca más cerca del ejercicio democrático de la comunicación.

5. Propiedad de la tierra

Si bien el latifundio es histórico en toda Nuestra América y particularmente en los dos países en cuestión, en Colombia, en las últimas seis décadas, se ha despojado al campesinado de cerca de ocho millones de hectáreas en acción coordinada entre latifundistas, empresas trasnacionales, narcotraficantes, fuerzas militares y, sobre todo, paramilitares.

Gracias a la promulgación de una nueva ley de tierras durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, en Venezuela se han rescatado y expropiado a latifundistas cerca de 6 millones de hectáreas. La mayoría de estas tierras, con evidentes nudos críticos y algunos retrocesos en los últimos años, se han adjudicado a campesinos y campesinas.

Esto quiere decir que mientras en Colombia la tendencia es a concentrar la propiedad de la tierra, en Venezuela se inició un proceso de desconcentración de la misma.

6. Usos del lenguaje en las Constituciones Nacionales

Venezuela posee la primera constitución en castellano que usó el lenguaje inclusivo, es decir, escrita por y para sus ciudadanos y ciudadanas. Aunque la actual Constitución de Colombia también fue el producto de una Constituyente más o menos reciente, continúa usando un lenguaje excluyente en el que solo se nombra a sus ciudadanos y no da cuenta de las grandes luchas de las mujeres colombianas por la inclusión.

7. Respeto a los derechos humanos

A pesar de la muy cuestionable decisión de la Corte Penal Internacional de cerrar el examen preliminar al Estado colombiano, antes siquiera de pasar a la fase de investigación y, por el contrario, abrir investigación contra el Estado venezolano, en Colombia hay razones para afirmar que la violación de derechos humanos es política de Estado.

El genocidio que se comete en Colombia contra líderes y lideresas sociales, defensores de derechos humanos, firmantes del más reciente acuerdo de paz, educadores y educadoras, sindicalistas, entre otros y otras, implica un etnocidio y también un juvenicidio de clase.

Tan solo entre el 1° de enero y el 2 de diciembre de 2021, han sido víctimas de este genocidio 162 líderes y lideresas sociales, 44 ex firmantes del acuerdo y se han cometido 90 masacres. A esto hay que sumar las terribles imágenes que circularon en todo el mundo de la brutal represión policial y parapolicial al Paro Nacional convocado este mismo año en Colombia.

En Venezuela, por su parte, donde ocasionalmente se han registrado víctimas de violación de derechos humanos, no existe registro este año de ninguna masacre. En las redes sociales, de hecho, solo se reseña una presunta masacre a principios de año, que incluso los medios internacionales reseñan entre comillas dado que se dio en el contexto de un operativo policial que acabó con una banda delincuencial y en la que existen muchos elementos para creer que se trató de muertes durante un enfrentamiento. Tampoco se registra ningún asesinato de líderes o lideresas sociales. Vale la pena aclarar que en las pocas ocasiones en que estos asesinatos han ocurrido, las víctimas son generalmente simpatizantes de la Revolución Bolivariana.

Lo cierto es que lo ocasional de las violaciones de derechos humanos por parte de los cuerpos de seguridad del Estado -que no por ser pocas son justificables-, y el hecho de que una gran parte de ellas son investigadas por la Fiscalía venezolana, contribuyen a la afirmación de que la defensa de los derechos humanos es política del Estado venezolano.

8. Índice de desarrollo humano

Este índice, definido como un instrumento que mide el adelanto medio de un país en lo que respecta a la capacidad humana básica representada por la esperanza de vida, el nivel educacional y el ingreso per cápita, es medido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que presenta cada año un ranking de 189 países, siendo el primero el país con el más alto índice y el último con el más bajo.

En los últimos años Venezuela ha estado siempre por encima de Colombia en este índice, aunque vale la pena resaltar que Cuba se ha ubicado encima de ambos en el mismo período. Solo a partir del bloqueo a Venezuela en el año 2015 comenzó a caer en ese ranking y, sin embargo, pese a la dura situación económica y social que hoy enfrenta, solo se colocó por debajo de Colombia en los dos últimos informes de 2019 y 2020. La razón de esa caída, según explica el propio PNUD, se debe sobre todo a la caída del ingreso per cápita.

9. Sistema de votación

Este último punto de comparación lo hemos tratado en varias ocasiones y lo ilustraremos nuevamente con un cuadro que publicamos por primera vez en 2018, dado que ninguno de los dos sistemas ha sufrido modificaciones desde ese entonces.

Dicha comparación se realiza a partir de la experiencia que me ha permitido la doble nacionalidad de votar en ambas elecciones y participar como miembro de mesa y testigo electoral en las elecciones de los dos países.

La síntesis del cuadro es que Colombia posee un sistema electoral manual, sumamente vulnerable, mientras Venezuela posee un sistema electoral automatizado de alta confiabilidad, que ha sido catalogado por Jimmy Carter como el mejor sistema electoral del mundo.

Estos son algunos de los elementos con los que se propone profundizar el debate sobre el verdadero significado de la democracia y plantear dos preguntas complementarias al título de este artículo: ¿Qué es la democracia en el siglo XXI? ¿Dónde hay una verdadera democracia?

Artículo publicado originalmente en Misión Verdad

María Fernanda Barreto
María Fernanda Barreto

Escritora, investigadora y educadora popular colombo-venezolana, integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

¿Foro por la democracia o por el cinismo?

¿Foro por la democracia o por el cinismo?

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El miércoles 5 de mayo, en Miami, los líderes de la derecha continental se reunieron para hablar de “Democracia en las Américas”. América son ellos, Américas nosotrxs, lxs pobres. De hecho nadie analizó la democracia en Estados Unidos, seguro porque el problema de las democracias afecta solo a este rinconcito del mundo, al que hace años, desde Miami, quieren intentar “arreglar”.

¿Quiénes participaron? El orador principal fue el presidente -al menos por unos días más- de Ecuador, Lenín Moreno, que cerró los distintos paneles. Antes hablaron varios ex presidentes de la región, entre ellos Mauricio Macri en el panel “Defensa de la Democracia”, y también estuvo, por supuesto, el traidor de los traidores, Luis Almagro, en el panel “Acciones para la defensa de la Democracia”.

Si bien Iván Duque y Sebastián Piñera se habían comprometido a estar presentes vía Zoom, todo hace pensar que charlaron con sus asesores políticos y se percataron de que era bastante cararrota ir a hablar de democracia cuando tienen a todo el aparato represivo del Estado militarizando las calles: agrediendo a personas que se manifiestan por la dignidad, en el caso de Chile; y, un par de escalones más arriba, asesinando al pueblo que quiere un país más justo, en Colombia. Y dijeron: “No, bueno, mejor no”.

Parece necesario, antes de hablar sobre las intervenciones, hacer un pequeño paréntesis para referirnos al instituto organizador del foro, el Interamerican Institute for Democracy. Su presidente es el exalcalde de Miami, Tomás Regalado. ¿Qué tiene de particular este señor? Es cubano de nacimiento, pero se exilió en Miami -en palabras de él- por la “dictadura castrista que azota a Cuba”. El director ejecutivo del Instituto es el ex ministro de la Presidencia y de Defensa de Bolivia durante los gobiernos de Sánchez de Lozada, Carlos Sánchez Barzain, que en la previa del Foro se refirió a Lenin Moreno -que iba a ser el gran orador- y dijo que “el presidente de Ecuador dio una lección al defender el sistema democrático del país después de haber ganado las elecciones como candidato del correísmo, que era puro castrochavismo”.

Hermoso el foro en favor de la democracia.

Rever las declaraciones de los principales oradores permitirá comprender el cinismo de la derecha, que con el apoyo de Estados Unidos, busca desestabilizar a los gobiernos que se determinan a ser soberanos en la región.

Para empezar, más allá de que Piñera y Duque no pudieron participar, el propio Presidente del IID había asegurando que los mandatarios se habían comprometido a estar de manera virtual, y por lo tanto, les caben algunas de las piñas que volarán en la presente nota.

En ese sentido, es más que necesario hacer mención al comunicado horrendo sobre la situación en Colombia que emitió la Cancillería chilena, en el que dice que “lamenta la pérdida de vidas y los heridos registrados durante las protestas”, pero “rechaza categóricamente la violencia y el vandalismo y valora las acciones del Gobierno colombiano”. Tampoco vamos a hacernos lxs sorprendidxs de un gobierno que con el estallido social de octubre salió a declararle la guerra a su pueblo, pero cabía la mención.

El comunicado no hace más que replicar el discurso hegemónico que llega desde Colombia y que tiene que ver con hacerle creer al resto del mundo que las muertes que vimos en ese país con muchísimo dolor están vinculadas a protestas violentas, que en realidad no existen. Estamos hablando de un Estado que sacó a sus fuerzas represivas a las calles con la orden de disparar si era necesario y si no, también. Pero como Piñera hace lo mismo en la Plaza de la Dignidad cada viernes, también era un cararrota si repudiaba lo que está sucediendo en Colombia.

Es interesante pensar de qué democracia podrían haber hablado Duque y Piñera cuando desprecian al pueblo y alimentan su poder a base del aparato represivo del Estado, cuando lo único que pretenden es amedrentar a lxs ciudadanxs y evitar que sigan movilizadxs en dos países de los más desiguales de la región, producto del ya eterno enriquecimiento de un sector minoritario, que en Colombia -además- vive de la guerra.

Las intervenciones de los lacayos

El ex presidente argentino, Mauricio Macri, que expuso en el panel de” Defensa de la Democracia”, habló de la justicia. Macri dijo que en la Argentina “la democracia está amenazada por un comportamiento que busca debilitar la independencia del Poder Judicial”. Habría que consultarle al señor Mauricio con qué cara habla de independencia del poder judicial la misma semana del fallo de la Corte Suprema en favor de la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires y en contra de las medidas sanitarias para preservar la vida y evitar la saturación del sistema de salud.

Seguro también se olvidó de los jueces y fiscales que se acercaban a Olivos a tomar mate y jugar al pádel cuando él era presidente, y que coincidió con la reapertura de varias causas contra dirigentes políticos -en ese entonces- opositores.

Macri también aseguró que desde que el kirchnerismo volvió al poder, “se dedicaron a perseguir a periodistas, a jueces, a él y a su familia, sin ningún tipo de límite”. Una vez más, lo dice un sujeto que también es investigado por una presunta red de espionaje ilegal, ejecutada mientras él era presidente, sobre periodistas, organizaciones sociales y líderes opositores, con un fuerte ensañamiento para con la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

La última declaración de Macri que parecía importante poder desglosar es que “el gobierno de Alberto Fernández llevó a la Argentina a la cuarentena más larga del mundo, lo que hizo que se debilite el tejido social”. Si miramos esto a la luz de los tarifazos, el aumento de la pobreza, la discontinuación de planes y programas que apuntaban a reducir la desigualdad, la instalación de discursos como que “mujeres se embarazan para cobrar un plan”, o que no era importante invertir en educación porque “los pobres no llegan a la universidad”, es realmente aberrante que alguien que solo gobernó para las clases pudientes de la Argentina, hable del tejido social como si alguna vez le hubiera importado.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, utilizó sus minutos en el micrófono para hablar de El Salvador y Venezuela, porque parece que en Colombia no está pasando nada extraño. Dijo, entre otras barbaridades, que “la corrupción venezolana es lo más asqueante que ha existido en la historia de la humanidad”. Con todo respeto, quizás lo más asqueante es como usted, señor Almagro, se vendió por unos millones de dólares a los intereses de Estados Unidos. Era un foro por la democracia, pero Almagro pidió “perseguir el dinero venezolano en las campañas del hemisferio, desde Canadá hasta Tierra del Fuego”.

Aunque parezca una locura, aseguró también que “el laboratorio central de la desestabilización en la región fue Cuba”, que “de ahí surgió la desestabilización hemisférica por décadas”. Dijo también que Cuba “es el ejemplo del mayor fracaso económico y político” porque se ve que no se enteró que Cuba, solita, a pesar del bloqueo criminal, produjo vacunas para inmunizar a la totalidad de su población este año.

Por último, Almagro señaló que “somos el continente más desigual de todos”, y que eso “es algo inadmisible, una puñalada a la democracia”. En ese punto seguro podamos estar de acuerdo. Es más, los estallidos sociales en nuestra región están precisamente asociados a la desigualdad que reina en América Latina, y no a “la desestabilización que promueve Cuba”. El único problema es que la desigualdad tiene que ver con el modelo económico que impone el sector al que el señor Almagro representa en cada discurso. Por eso es tan cínico y horrible lo que sucedió en Miami el último miércoles

Lenin Moreno, que cerró el foro, hizo estallar las redes sociales porque sin ningún tipo de pudor, comentó: “En algún momento una persona me dijo ‘ojalá tuviéramos un mejor presidente’. Yo le dije: ‘Ojalá tuviera yo un mejor pueblo también’”, como cargando contra lxs ecuatorianxs por la crisis que sus políticas neoliberales -a partir del préstamo del FMI- ocasionaron.

El presidente de Ecuador también confesó que “se salieron un poco con la suya”, cuando se refirió a la eliminación del subsidio a los combustibles, que fue lo que desató las manifestaciones de octubre de 2019, cuando Ecuador era otro de los países que se movilizaba contra el modelo neolibaral. Como si fuera poco, Moreno fue el único que habló de lo que está pasando en Colombia, pero para decir que “Ecuador detectó una injerencia política y económica del régimen de Nicolás Maduro en las protestas”.

La pregunta que cabe hacerse no es otra que cómo se hubiera titulado el foro si lo que está ocurriendo en Colombia, estuviera pasando en Venezuela.

Miranda Cerdá Campano
Miranda Cerdá Campano

Nací en Chubut y milito porque no hay mejor manera de transformar el mundo. Soy hincha fanática de San Lorenzo y fundamentalista de la Vuelta a Boedo. Lloro por todo y no sé cómo explicarle a la gente lo mucho que me gusta la palta. 

Uganda, entre un tirano homofóbico y un rapero mediático

Uganda, entre un tirano homofóbico y un rapero mediático

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El fraude se hizo presente y a favor del viejo dirigente megalómano Museveni. Esto generó protestas y una crisis institucional en Uganda que puso en escena otra vez a un régimen autoritario, homofóbico y corrupto.

Clima electoral tenso

El presidente de Uganda Yoweni Museveni se declaró triunfador en su quinta elección. A los 76 años, ya lleva 35 en el poder y ahora tiene para cinco más. Su principal oponente era un rapero, “Bobi Wine” de 38 años, la mayor estrella pop del país, que se hizo popular cantando sobre la corrupción y la violencia estatal en su muy pobre nación. El Departamento de Estado estadounidense se expresó y anunció que estaba “profundamente preocupado” por los informes de violencia e irregularidades en torno a las elecciones presidenciales en Uganda, en las que Museveni obtuvo la victoria. “El pueblo ugandés participó en las elecciones nacionales multipartidistas del 14 de enero a pesar de un ambiente de intimidación y miedo. Estamos profundamente preocupados por los numerosos informes creíbles de violencia por parte de los agentes del orden durante el período preelectoral e irregularidades durante la votación”, escribió la portavoz Morgan Ortagus en un comunicado.

Museveni, ha asegurado que no tolerará ningún tipo de intromisión extranjera, rompiendo así con el viejo aliado estadounidense. Washington eligió apoyar las quejas de su rival, Robert Kyagulanyi, más conocido como “Bobi Wine”. “Cualquier intento de disrupción será definitivamente derrotado. Si alguien se atreve a perturbar nuestra paz, lo trataremos con decisión”, ha hecho saber Museveni el pasado sábado 16 de enero en su primera comparecencia pública tras la declaración de su victoria por parte de la comisión electoral.

Museveni ha sido reelegido en 1991, 1996, 2001, 2006, 2011 y 2016. En las elecciones presidenciales de Uganda de 2021 Museveni se aseguró su permanencia en el gobierno. El pasado sábado 16 de enero, la Comisión Electoral del país declaró que el actual mandatario Museveni, ganó los comicios presidenciales con el 58.64 % de los votos, frente al 34% de su principal opositor en las urnas, el cantante convertido en legislador, “Bobi Wine”. La participación fue del 52 %, de acuerdo con la entidad gubernamental.

Museveni en campaña en Kampala, capital de Uganda

Pero en un país donde el 80 % de la población es menor de 30 años, y que no ha conocido a otro mandatario, no todos confían en la legitimidad de los resultados de los últimos comicios. Varios motivos fortalecen las dudas: por un lado, el corte del servicio de Internet justo un día antes de los comicios y que continúa sin ser restablecido. Por otro, los arrestos de observadores independientes, sumado a que las autoridades no permitieron la acreditación de la mayoría de quienes se disponían a monitorear las elecciones. La embajadora de Estados Unidos en Kampala, Natalie Brown, reprochó al gobierno ugandés que denegara la acreditación al 75 % de sus observadores, a lo que el portavoz del gobierno de Museveni, Ofwono Opondo, respondió que, tras el asalto al Capitolio, Washington era el menos indicado para “sermonear” o supervisar a otros.

Uganda y una historia de dictaduras

Museveni, claro está, rompió con Washington. ¿Qué pasó en el medio? Una vez más la historia nos puede ayudar en algo. Uganda logró su independencia del imperio británico el 9 de octubre de 1962. Desde los tiempos de la lucha anticolonial surgieron fuerzas políticas muy nacionalistas del tipo chauvinistas y asociadas al conservadurismo tanto cristiano como musulmán. Los militares, entrenados por Londres, también eran fuertes. De hecho, en 1967 protagonizaron su primer golpe militar para proteger al país del “peligro comunista”. Milton Obote era el hombre fuerte el país y buscaba su alianza con Estados Unidos en el medio del clima de la guerra fría. Pero la inestabilidad política y las luchas entre las elites nilóticas del norte y las bantúes buganda del sur generaron preocupación en Occidente. Los militares estaban  alertados de los peligros de una guerra civil que favoreciera a los “guerrilleros comunistas”. Si bien las guerrillas marxistas eran pocas, en realidad, temían que el gobierno socialista del célebre Julius Nyerere de Tanzania intervenga en la política interna de Uganda para apoyar a las fuerzas progresistas locales.

Finalmente, en 1971 el general Idi Amin Dada se hizo con el poder, derrocó a Obote y se instauró una de las dictaduras más feroces de África. En 1972 se inician las primeras matanzas étnicas sistemáticas, purgas militares y políticas y la fundación de un régimen autoritario al máximo. Amin se convirtió en un clásico tirano que puede ser igualado con los déspotas del imperio romano. Fue apodado “el carnicero de África”. Más de un millón de muertes dejó su gobierno, que primero fue apoyado por Occidente y luego fue abandonado a su suerte. Una guerra con Tanzania en 1979 lo derrocó y huyó a Libia para luego irse a Arabia Saudita.

Museveni intentó apoyar a los opositores de Amin. Obote que se hallaba en el exilio buscó su ayuda en los guerrilleros dirigidos por Museveni, que recibieron apoyo en Tanzania. Su propio grupo guerrillero llamado Ejército de Salvación Nacional (FRONASA).​ Luego se traslada a Mozambique, en donde instalan su campo de entrenamiento, y en 1978, el FRONASA se combina con diversos grupos de oposición ugandés, creando el Frente de Liberación Nacional (NLF), donde hay socialistas, nacionalistas, cristianos, musulmanes y otras fuerzas políticas menores. El NLF colocó a Obote como mandatario. El derrocamiento de Amin no dio estabilidad al país. Obote fue desplazado por Thitus Okello. Luego vino una guerra civil entre las fuerzas que conformaron el NLF en 1980-1986.

En 1981, Museveni y sus seguidores fundan el Ejército de Resistencia Nacional (NRA). Un grupo político llamado Movimiento de Resistencia Nacional (NRM), los cuales se establecen en el distrito de Mubende, y son financiados por el gobierno de Tanzania, intervienen militarmente en las zonas fronterizas de Uganda para debilitar el régimen de Obote. En enero de 1986 ganan las fuerzas de Museveni. El NRA toma la ciudad de Kampala sin oposición alguna, poniendo fin a la guerra civil. El nuevo gobierno forma un Consejo Nacional de Resistencia (NRC), conformado por 98 miembros del NRM, del NRA e incluso de algunos partidos de oposición para crear una imagen de unidad nacional. Estos nombran a Museveni como presidente de Uganda, y al mismo tiempo será Ministro de Defensa. Estados Unidos decide apoyar al nuevo régimen, con el objetivo de “protegerlo” de los gobiernos “filosoviéticos” de Angola, Mozambique, Etiopía y Tanzania.

Museveni se afianza en el poder

En 1987 Museveni viajó a Washington para entrevistarse con Ronald Reagan a quien lo prometió “combatir al comunismo en África”. Llegaron los préstamos del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, bancos occidentales y del Banco Africano de Desarrollo, endeudando a Uganda a niveles grandes. La corruptela se hizo presente. Mientras tanto, Museveni giraba a la derecha extrema en una alianza con fuerzas conservadoras cristianas locales y la vieja elite agraria nilótica del norte del país que siempre fue influyente y prooccidental. Desde entonces, Museveni apeló al fraude electoral y con el apoyo de las fuerzas armadas y las iglesias cristianas conservadoras.

El régimen de Museveni se hizo más autoritario. Bajo su poder, Uganda ha realizado varios intentos legislativos para castigar la homosexualidad con pena de muerte, en los años 2009 y 2011. Museveni afirmaba que las relaciones homosexuales estaban en contra de la voluntad de Dios. Cuando Museveni firmó el proyecto, se basó en que los médicos concluyeron que la homosexualidad era un comportamiento social y no una enfermedad. Se crearon campos de concentración para homosexuales y hasta sidatorios.

El SIDA se ha llevado a toda una generación de Uganda, dejando huérfanos a más de un millón de niños. La epidemia empezó a comienzos de la década de 1980 a orillas del Lago Victoria en el sur de Uganda. En Uganda se dice que cada una de las familias que integran este país de 21 millones de personas ha sido afectada por el SIDA. Incluso la geografía ha sido afectada por el SIDA. Hay campos enteros abandonados: no queda nadie que los cultive. En muchos sitios, las tierras que antes estaban cubiertas de cosechas hoy están cubiertas de tumbas. En todas partes, a orillas de las carreteras pueden verse pequeñas casuchas de madera con letreros que las identifican como “clínicas”. Hace 20 años que Uganda experimenta la muerte a una escala casi incomprensible, y muchas personas más morirán en los próximos años. Museveni asoció al SIDA con los homosexuales. Diversas ONGs protestaron y hasta la Unión Europea tuvo que romper con un viejo aliado anticomunista. También Estados Unidos.

El rapero opositor

Robert Kyagulanyi conocido por su nombre artístico “Bobi Wine”, aparece en escena como la “esperanza de Uganda”. Músico de rap y estrella pop local, “Bobi Wine” también se convirtió en un exitoso empresario del entretenimiento. En 2016, su canción “Kiwani” apareció en la banda sonora de la película de Disney Queen of Katwe. Tratando de imitar a las “primaveras árabes”, se mostró como la “cara joven” de Uganda y logró a través de las redes sociales mucho apoyo juvenil. En 2017 logra un escaño en el parlamento ugandés con su partido “Nueva Uganda”, que crece y se le unen otras fuerzas. Funda luego el movimiento “People Power, Our Power” en oposición al presidente Museveni. En junio de 2019 presentó su candidatura a las elecciones generales de Uganda de 2021, generando ruido al régimen.

La estrella del rap de Uganda, “Bobi Wine”, candidato presidencial y opositor a Museveni

La plataforma política de “Bobi Wine” no era revolucionaria. Solo planteaba “terminar con el régimen para ser libres”. Si bien obtuvo apoyo de la juventud, no hablaba de reformas sociales. Fue todo un producto de marketing, que recibió apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos. Las organizaciones de derechos humanos y fuerzas políticas que defienden a las identidades plurisexuales pidieron apoyo a “Bobi Wine”. El músico y empresario prometió luchar contra la homofobia y eso le valió votos. Pero no alcanzó.

Museveni sigue firme en el poder

Protestas sociales se hicieron sentir en el país y “Bobi Wine” las lideró con su música. Las denuncias de fraude electoral llegaron a las cancillerías de la Unión Europea y Museveni ahora se encuentra a la defensiva. El longevo presidente justificó su campaña para continuar en el poder al asegurar que su amplia experiencia en el cargo lo convierte en “el mejor líder y promete brindar estabilidad y progreso”. Lo que no hay que olvidar es que Museveni fue un aprendiz de brujo de Estados Unidos.

Uganda no es sólo considerada una pieza fundamental del “esquema antiterrorista” en África, sino que envía tropas a Somalía a combatir a Al Shabab y a Afganistán como seguridad “privada” para las tropas estadounidenses. Esto fue lo que le permitió sobrevivir tantos años en el poder. De hecho, Museveni ha dicho alguna vez “amo a Trump”.

 “Bobi Wine” confía en sus “contactos” empresariales en Estados Unidos y con los demócratas para recibir apoyo y debilitar a Museveni. Pero el viejo líder tiene el apoyo de las fuerzas armadas, las oligarquías agrarias tradicionales, las iglesias cristianas fundamentalistas y de fuerzas políticas conservadoras locales.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Cada vez que damos click en “aceptar”

Cada vez que damos click en “aceptar”

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En las últimas décadas, pero fundamentalmente durante este tiempo de pandemia, la virtualidad fue cobrando más y más relevancia en la vida cotidiana de millones de personas a lo largo y ancho del planeta.

El solo hecho de que las grandes empresas tecnológicas hayan sido las grandes ganadoras de la pandemia (al igual que lo serán las farmacéuticas), habla del proceso acelerado de enriquecimiento de quienes dirigen ese selecto grupo de compañías y del poder de lobby que acumulan.

De hecho, en un reciente artículo de la periodista canadiense Naomi Klein, se pone sobre la mesa el acuerdo que habría hecho el alcalde de Nueva York, Andrew Como, con el Ex CEO de Google, Eric Schmidt, o con la Fundación Bill y Melinda Gates, para convertir a esa ciudad en un verdadero experimento tecnológico-social: Telesalud, aprendizaje remoto, vehículos sin conductor.

Las presiones de las empresas de Silicon Valley (GAFAM) parecen comenzar a ir más allá de la reducción de aranceles, liberalización laboral o no restricción del uso “libre” de datos. Estos actores son cada vez más un co-gobierno, o incluso un actor central en la toma de decisiones de los gobiernos.

Repercusión mundial

Se ha mencionado en reiteradas oportunidades cómo esta carrera tecnológica estaba jugando un papel trascendental en la geopolítica mundial. El hecho más visible es la guerra comercial entre Estados Unidos y China. No por nada el Director de Inteligencia Nacional de los EEUU, John Ratcliffe, sostuvo que “China es la mayor amenaza global para la democracia y la libertad desde el final de la Segunda Guerra Mundial”. Incluso, estas disputas políticas y económicas se pueden ver dentro de EEUU bajo los intereses defendidos por Trump-Pence (petroleros) y Biden-Harris (tecnológicos).

De hecho, mientras en occidente se polemiza sobre las redes de telecomunicaciones conocidas como 5G, empresas de China, Corea del Sur o Japón ya comienzan a avanzar sobre el 6G. En efecto, en noviembre del año pasado, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China “anunció el establecimiento de un equipo de trabajo enfocado a investigar y desarrollar las redes de sexta generación (6G) tan solo unos días después del lanzamiento comercial del 5G”·.

Tecnología vs. democracia

El espacio virtual se ha vuelto de importancia estratégica, no sólo para los grandes jugadores mundiales, sino también una fuente de preocupación para los países con menores capacidades. Tal es el caso de las redes sociales que han potenciado la aparición de mentiras (Fake News), propagadas a velocidades impensadas desde hace tan sólo una década.

Este hecho ha sido incluso un problema para las democracias, que se vieron agredidas por vendavales de artículos, comentarios televisivos y radiofónicos, o cadenas de mensajes operando descaradamente con mentiras para torcer la balanza electoral de un lado a otro. En la posverdad (plusmentira) no importan los hechos, sino las percepciones y las emociones.

El diplomático británico, fundador y director del Conflicts Forum, además de figura destacada en inteligencia militar británica (MI6) y en la diplomacia de la Unión Europea, Alastair Crooke, analizó recientemente algunas de las tensiones que se están generando no sólo en Europa, sino también en Estados Unidos, respecto a la injerencia de las grandes empresas tecnológicas en las decisiones de los gobiernos.

El descarado intento de las Big Tech y de los principales medios de comunicación de escribir la narrativa de las elecciones estadounidenses de 2020 en Facebook y Twitter -asociados en su campaña para insistir en que la disidencia es la intrusión de la desinformación del enemigo, o las « mentiras » del presidente de los Estados Unidos o simples estupideces- es sólo el primer paso para redefinir a los «disidentes» como riesgos para la seguridad y enemigos del bien[1].

¿Avance tecnológico es igual a desarrollo de la “humanidad”?

Todo indica que el desarrollo tecnológico y la orientación en Ciencia y Tecnología de la mayoría de los países, tal y como los conocemos, están llevando a un escenario de mayor destrucción del ambiente (por la voracidad depredadora por extraer materias primas), que a su vez tiene consecuencias en la salud de la humanidad y de otras especies animales y vegetales (como la aparición de nuevas enfermedades).

Más allá de algunos cambios en la vida cotidiana -generalmente producto de las necesidades de la misma reproducción del capitalismo-, esta forma de producción de desarrollo, innovación y ciencia (bajo las lógicas de este sistema) no ha implicado mejoras significativas para la humanidad sino sólo para un puñado de corporaciones que se han vuelto megaempresas, y para algunos gobiernos a nivel mundial que las utilizan para oprimir a sus pueblos, invadir o desestabilizar a otros.

Hoy el gran negocio está puesto en la producción de datos en el escenario virtual que es Internet. La licenciada y profesora en Psicología y analista e investigadora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégicos, Paula Giménez, señala en un artículo publicado en mayo de este año que, según uno de los máximos ejecutivos de Google, hasta 2003 la humanidad había producido un total de cinco exabytes (1 millón de terabytes) de información,  mientras que en 2018 “se crearon 33 zettabytes de datos en el mundo (un zettabyte equivale a 1.000 millones de terabytes), 16,5 veces más que solo hace nueve años. Con el desarrollo tecnológico existen proyecciones que indican que en el año 2035 la producción de datos trepará a los 2.142 zettabytes”.

Al mismo tiempo que aumentan los niveles de producción de datos, avanza la tecnificación de los sistemas productivos. Lo que le sobra a la forma que va adoptando el capitalismo son las personas, lo cual explica por qué, pese al “desarrollo”, los niveles de desempleo, pobreza y miseria son cada vez más elevados en todo el planeta. Según Giménez, actualmente el mundo tiene aproximadamente 3.300 millones de trabajadores y trabajadoras de los cuales sólo 1.300 son estables. El problema es que sobre la tierra hay aproximadamente 8 mil millones de seres humanes.

Esclavitud del siglo XXI

Como afirma el dicho popular (que refuerza la lógica capitalista), “nada es gratis en la vida”. El uso de las redes e internet tampoco. Cada vez que apretamos “aceptar” cuando instalamos aplicaciones en nuestros teléfonos o creamos cuentas en las redes sociales, estamos entregando a esas megaempresas el derecho de utilizar nuestros datos a gusto y piacere. Datos que serán utilizados para segmentar audiencias, públicos y posibles consumidores para determinada empresa, hasta el uso de los mismos de manera opresiva contra la población de determinado gobierno.

El negocio es redondo porque no tiene límites, y las presiones para que no existan son cada vez más fuertes. Límites que deberían poner los gobiernos de los Estados o bloques regionales como la UE. Gobiernos o regiones que muchas veces tienen profundas limitaciones por el gran poder de lobby de estas empresas.

Retomando algunas de las ideas vertidas al principio de estas líneas, es tal el problema en que se ha convertido esta situación que incluso muchas de estas empresas comienzan a tener más peso específico en la toma de decisiones que los propios gobiernos. Se ha convertido en un problema geopolítico, ergo de defensa de la soberanía nacional.

Desafíos futuros

Seguramente, la maquinaria siga funcionando y cada vez sea más complejo desarticular el entramado mundial que genera estas condiciones de injusticia e inequidad. Pero no todo puede estar perdido. La legislación sobre el uso de datos que controle a las compañías y respete la privacidad de les usuaries es una situación primordial, y para que ello suceda debe haber concientización y presión social.

Al significar un problema geopolítico, habrá que ir a paso firme pero con mucho cuidado en los caminos que se adopten, al tiempo que se deberá fomentar la producción nacional no sólo de tecnologías, también de plataformas que puedan competir en estos mercados.

Los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil tendrán el gran desafío de defender los derechos de les trabajadores y avanzar en más conquistas. Transpolando esto al ámbito digital y usando la metáfora del periodista y analista político brasileño, Pepe Escobar, “nuestro futuro será de hackers o de siervos”.


[1] https://www.nodal.am/2020/12/la-cortina-de-hierro-digital-esta-bajando-por-alastair-crooke/

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

El MAS y un triunfo arrollador

El MAS y un triunfo arrollador

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A pesar de la intervención desvergonzada de la OEA, del Departamento de Estado norteamericano, de una ultraderecha sometida a las órdenes de fuerzas externas, el MAS y su binomio, conformado por Luis Arce Cataroa como presidente y David Choquehuanca a la vicepresidencia, lograron una victoria furibunda e indiscutible en las elecciones a la que fueron convocados 7.3 millones de bolivianos.

El 53% de los votos y la diferencia de 20 puntos porcentuales sobre Carlos Mesa Gisbert (31,2%) y de 40 sobre Luis Fernando Camacho (14,1%), son cifras extraordinarias, que representan aire fresco para la lucha de los pueblos. Con esto se confirma, tal como se sostuvo en alguna otra oportunidad, que en la elección de 2019nhubo una operación destinada a impedir el triunfo del MAS. Esto, por supuesto, avalado por los gobiernos derechistas latinoamericanos, y el silencio cómplice de los organismos internacionales.

El triunfo de este 18 de octubre le permite al pueblo boliviano volver a Palacio Quemado y además controlar las dos cámaras del Parlamento. Una victoria que traerá consigo un tremendo impacto regional e internacional, que da nuevos aires al progresismo en América Latina y que recupera la democracia para Bolivia y su pueblo, que sabiamente vuelve a confiar en aquellos que lo dignificaron, que le dijeron no al racismo, al saqueo, al sometimiento a Washington y a la corrupción.

Mientras más postergaba la derecha golpista la convocatoria a elecciones, con una estrategia política errada del gobierno de facto presidido por Jeanine Añez, más se debilitaban sus opciones. Esto, ante la política supremacista, racista, de corte fascista, de insulto al pueblo indígena a sus símbolos y a su cultura. En ese contexto, la sociedad boliviana tuvo más tiempo para comparar la dictadura con lo que había sido un proceso revolucionario, que durante 14 años le cambio la cara y el organismo entero a Bolivia; una revolución que nacionalizó los recursos naturales, que llevó a los indígenas a ocupar Palacio Quemado y decirle al mundo que Bolivia existía, que tenía una dignidad que necesitaba aflorar tras cientos de años de sometimiento y abusos.

El ministro de Gobierno de la dictadura, el empresario Arturo Murillo, estuvo durante la noche del domingo largas horas presionando a los medios de comunicación, al Tribunal Supremo Electoral y a las encuestadoras para que no dieran a conocer lo que ya se sabía hace algunas horas, pero que demoró en visibilizarse: el triunfo del MAS era inobjetable y por una mayoría abrumadora. Una dura derrota para el imperio y los gobiernos derechistas latinoamericanos coordinados por Almagro.

El resultado del recuento fue claro y planeadamente postergado. El propio ex presidente Evo Morales, en una conferencia de prensa dada en Argentina, sostuvo: “Las empresas encuestadoras se niegan a publicar el resultado en boca de urna. Se sospecha que algo están ocultando”. Por su parte, Sebastián Michel, vocero del MAS, señaló que existía una estrategia del gobierno de facto para lograr que no se entregara información y así generar un clima de violencia con el objetivo final de anular las elecciones. La enorme amplitud de cifras entre Arce y Mesa ha hecho imposible llevar a cabo lo que el departamento de estado norteamericano, junto a la OEA, habían planeado junto al ultraderechista ministro de Gobierno, Arturo Murillo.

La parte más difícil viene ahora para recuperar una vida trastornada por una dictadura que ha violado los derechos humanos en todos los ámbitos en que pueden ser violados: sanitarios, integridad física, acceso al trabajo, a la educación, derechos cívicos y políticos. Ahora viene justicia por los muertos, por los humillados, y sanar las heridas propiciadas por un gobierno de facto que cometió atropello a los derechos de millones de bolivianos y bolivianas.

En un interesante análisis de Mario Rodríguez, periodista y educador popular boliviano con especialidad en interculturalidad, los resultados de estas elecciones el 18 de octubre “han sido una victoria en el territorio del enemigo, en un campo conservador donde se aglutinó lo más fascista que puede tener la política, articulado en los sectores más retrógrados que puede tener un país”. Se trata de un triunfo sobre el dinero, el poder mediático, los poderes hegemónicos. Dicho marco permite evidenciar que se trata de una victoria del pueblo boliviano, que supera la conformación partidaria y sumerge a la sociedad en la búsqueda de su futuro.

En segundo lugar, para el análisis interno de lo que ha sido una fortaleza en el masismo, se conformó el sujeto de lo plurinacional, con un abanico amplio de posibilidades, que hay que fortalecer. Un triunfo que se da contra viento y marea, que permite pensar en transformaciones profundas. Un tercer elemento es que se necesita una profunda reflexión y una crítica respecto a lo que fueron los gobiernos del MAS para recomponer elementos que fueron erosionados y que necesitan ser reconstituidos en la capacidad de participación popular. Y en cuarto lugar este triunfo es un tremendo impulso para las luchas populares en Latinoamérica..

Claramente este es un laurel obtenido por el MAS, una conquista enorme, que representa la justeza de tres lustros de un gobierno transformador en Bolivia, que caló hondo, que a la hora de la comparación le ganó por cientos de miles de votos a esa derecha recalcitrante. Una derrota del fascismo que le va a doler a la derecha, al Grupo de Lima, y al converso Luis Almagro, que deberá responder de esta derrota ante sus amos estadounidenses, que gastó cientos de millones de dólares para tratar de consolidar un gobierno de facto y darle posibilidades a la derecha boliviana. Almagro ha fracasando estrepitosamente en esta misión que los visibiliza como lo que son: oportunistas, racistas, soberbios y escasos de visión para calar en plenitud el pensamiento y los anhelos de un pueblo que aprendió a defender su dignidad.

Para el triunfador de estas elecciones, Luis Arce Catacora, el desafío es claro: “Hemos recuperado la democracia y la esperanza, como también estamos recuperando la certidumbre para beneficiar a la pequeña, mediana, gran empresa, al sector público y a las familias bolivianas. Gobernaré para todos los bolivianos y trabajaré para reencaminar, sobre todo, la estabilidad económica del país”. Luis Arce agradeció la confianza del pueblo boliviano, de los militantes del MAS, de la comunidad internacional y de los observadores que llegaron para supervigilar las elecciones.

El MAS logró una victoria inapelable, a pesar del Covid 19, las amenazas del gobierno y los intentos de impedir que se votara. El MAS arrasó en las grandes ciudades y en el mundo rural. No hubo lugar en Bolivia, donde el mundo masista no haya logrado hacer morder el polvo de la derrota a Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho y los suyos. El MAS triunfó a pesar de la labor de desestabilización de la OEA, definida como el Ministerio de Colonias de Estados Unidos. El MAS triunfó a pesar de fuerzas poderosas en su contra, porque la marcha justa no tiene freno posible.

El MAS triunfó porque el pueblo sabio de Bolivia entendió, que a pesar de todas las críticas se le podían hacer, hizo un trabajo que tenía como centro a los más postergados de Bolivia, por la defensa de sus derechos y la construcción de aquellos negados; a los que por cientos de años fueron humillados, denigrados y que con el MAS comenzaron a andar con su marcha de gigantes. No hay freno posible cuando un pueblo defiende lo suyo.

Artículo publicado originalmente en http://www.segundopaso.es

Pablo Jofré Leal
Pablo Jofré Leal

Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. especialista en temas de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

El agravio como forma de hacer política

El agravio como forma de hacer política

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Pensar una sociedad en la que no existan intereses confrontados resulta iluso e incluso es una negación de la naturaleza diversa de la humanidad. Prueba de ello es el desarrollo de la historia, que a pesar de las tergiversaciones que pueda tener, siempre nos encuentra con bandos enfrentados.

Siempre va a existir una puja entre quienes en un momento logren ser hegemonía y otros que consecuentemente serán subalternidad. Sin embargo, forma parte de la democracia que se permita a la mayoría gobernante llevar adelante sus políticas. Ello sin avasallar los derechos de las minorías.

Ahora bien, para que una sociedad o comunidad exista debe existir el interés de conformar un todo, de aceptar al otro como un distinto con quien podemos convivir, negociar e intentar construir una vida en común. De eso se trata el pacto democrático, que no es algo totalmente rígido sino que es elástico y está sujeto a un tire y afloje constante en las disputas políticas.

La llegada del Coronavirus al país nos condujo a un escenario donde se requirió un accionar conjunto y se dio lugar a una tregua entre la conducción del PRO en CABA y el Frente de Todxs. Parecía una muestra de diálogo y madurez política. El discurso de unidad copó las conferencias y se convirtió en un peligro para la oposición ya que había una gran aceptación social de las medidas sanitarias tomadas por el Gobierno Nacional en el marco de la pandemia.

Ante la imposibilidad de sacar tajada de eso, y en pos de romper con esa tregua comenzaron las acusaciones por parte de la oposición. Denuncias inconexas que no se configuran como una crítica o propuesta política, sino más bien, muchas veces no resisten análisis alguno. Por enumerar algunos casos podemos citar el intento de responsabilizar al gobierno por la supuesta liberación de presxs, la muerte de Fabián Gutiérrez, el proyecto trunco de expropiar Vicentin narrado como un ataque a la propiedad privada de todxs, la necesaria extensión de la cuarentena como una “infectadura” y la idea infundada de que la reforma judicial sería utilizada por CFK como estrategia de impunidad.

Hay algo que une todos los casos: en ninguno existió una propuesta superadora de las medidas criticadas, una invitación al diálogo o la posibilidad de discutir sin tergiversar los hechos o palabras. El objetivo siempre parece ser, sembrar la disyuntiva entre democracia o infectadura, honestos o delincuentes, trabajadores o ñoquis del Estado, orden o desgobierno. Qué sucede con todos esos hechos o de qué se tratan, queda en segundo plano. La finalidad termina siendo golpear la imagen del gobierno nacional y construir subjetividades negativas en torno al Frente de Todxs. 

La oposición que aún no logra ordenarse, encontró en esta forma de ataque una manera de accionar que con la ayuda de los medios masivos de comunicación, tiene como único objetivo desgastar al oficialismo. El problema de esa artimaña es que hace difícil la convivencia y construcción democrática; cerrar el diálogo a punto tal de no dar quórum para que el Congreso no pueda tratar ninguna ley es un juego peligroso.

Fomentar la idea de desgobierno y como dijo Carrió “aún llegando a la desobediencia civil” es negativo no solo para que el gobierno elegido popularmente implemente sus políticas, sino también para poder avanzar en aquellas en las que existe consenso social previo. Ahogar los debates simplificándolos entre buenos o malos no soluciona los problemas políticos de la sociedad. Buscar el consenso es responsabilidad de todas las fuerzas políticas. Vivir en un Estado de Derecho implica respetar la elección popular, discutir y disputar política en el marco democrático.

Frenar la difamación y el agravio conduciendo las discusiones al plano de las propuestas políticas será necesario para fortalecer la democracia. Evidentemente Juntos por el Cambio no se siente cómodo en ese terreno, más allá de ser oposición, por eso recurre constantemente al golpe.

En una sociedad plural el conflicto de intereses es imprescindible y fomentar los debates, la discusión en el marco del respeto, es lo que nos permite avanzar en la construcción de una mejor comunidad.  Discutir y disputar política permite construir colectivamente, mientras que denostar al opositor o sembrar la idea de desgobierno, solo conduce a tensar cada vez más nuestro pacto democrático, separar la sociedad y destruir.

Rubén Abreu
Rubén Abreu

Recibido en la Universidad Pública de Abogado, aunque sigo estudiando. Me gusta leer y soy re colgado. Trabajo por ser consecuente con mis convicciones, con todas las imperfecciones que tengo.

¿Dictaduras de nuevo tipo o el surgimiento de democracias participativas?

¿Dictaduras de nuevo tipo o el surgimiento de democracias participativas?

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Desde que en 2009 las oligarquías hondureñas, en complicidad con el imperio norteamericano y sus lacayos, derrocaran a Mel Zelaya en Honduras, poco a poco se comenzaron a ver tipos de Golpes de Estado similares. La excusa era el descontento de unas anquilosadas estructuras de poder que ante el mínimo atisbo de cambio mostraban sus dientes.

Lo que a Zelaya le ocurrió por acordar cooperación en materia sanitaria con Cuba, a Lugo le pasó bajo la acusación de ser responsable de la masacre de Curuguaty en 2012. Algo parecido sucedería con Dilma Roussef, a quien se acusaría de algo habitual: cambiar recursos de un ministerio a otro para resolver determinadas situaciones según la consideración política del gobierno de turno.

En Argentina no estuvimos ajenos a tal tipo de operaciones. Aquí fue la muerte del fiscal Alberto Nisman, que desencadenaría el 18F: la acusación ferviente de que había sido asesinado por el kirchnerismo y la posterior conformación de la alianza entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica.

A ese escenario se sumaron las persecuciones y la utilización del Lawfare para perseguir a les líderes progresistas que habían sido gobierno hasta ese momento: Cristina Kirchner, Lula Da Silva, Fernando Lugo, Mel Zelaya, Rafael Correa y desde el año pasado Evo Morales.

En el último tiempo, previo a la aparición de la pandemia, los gobiernos neoliberales de Chile, Colombia, Ecuador y la dictadura en Bolivia, enfrentaban fuertes movilizaciones que reclamaban el fin de las políticas neoliberales. A estos gobiernos la pandemia les vino como anillo al dedo para “calmar” las aguas y sortear el mal momento. También les sirvió de excusa para pisar el acelerador e incrementar las políticas de saqueo, dado que “la calle” dejaba de ser un factor de preocupación, y de darse tenían la excusa perfecta para reprimirlas sin tapujos.

Ecuador y su (des)gobierno

En esta oportunidad interesaba analizar la situación de Ecuador. Un (des)gobierno encabezado por Lenín Moreno, supuesto sucesor de Rafael Correa y quien daría continuidad a la Revolución Ciudadana, pero que cual Caballo de Troya se recostó sobre los sectores concentrados de poder y replicó las políticas neoliberales que dictaban desde Washington.

Vuelta del FMI, despidos masivos en el sector público y en el privado, reducción de los presupuestos en salud y educación, privatizaciones de empresas del Estado, persecución política a quienes hasta antes de asumir habían sido sus compañeros de partido, destrucción de muchas áreas del Estado y ahora intentos de proscripción política a Correa.

Según afirman desde la Comunidad Eclesiástica de Base, “unos 800 millones de dólares se fugaron a los paraísos fiscales, unos 4.000 millones de dólares se perdonaron a los grandes deudores del SRI (Servicio de Rentas Internas). Por la liquidación de unos 330.000 puestos de trabajo y la rebaja del salario de los empleados y trabajadores, el desempleo llega a un 13% y el trabajo informal, a un 50%”.[1]

Precisamente, el ex presidente ecuatoriano es quien recientemente alertó sobre la ausencia del estado de derecho en su país. El ex mandatario señaló “en Ecuador se está destrozando el Estado de derecho mientras el mundo mira hacia otro lado[2]. La denuncia viene a colación de que a último momento el CNE Ecuatoriano (que controla en su totalidad el gobierno de Moreno) se inventó unos cambios en el reglamento de inscripción para las fórmulas presidenciales.

Pero pese a que Correa cumplió con esas demandas de último momento, el sobrino del presidente Moreno (que es quien controla la inscripción de candidatos) recurrió a imitar a Forrest Gump y salió corriendo con tal de no dejar que el binomio de Centro Democrático pueda inscribirse.

Todo indica que de presentarse el binomio Arauz-Correa, podrían arrebatar el control del Estado, hoy en manos de banqueros y del poder concentrado. Grupos de poder que durante el gobierno de Moreno -fundamentalmente durante la pandemia- se han enriquecido sustancialmente.

Números duros…

De acuerdo con el analista Jonathan Báez -utilizando un estudio comparativo viciado con muchos datos ausentes que agravarían la situación-, la apropiación del ingreso del decil más alto durante el 2020 ascendió al 48,41%, superando incluso la debacle financiera causada por los banqueros en el 2000. De igual manera la diferencia de apropiación de la renta entre el 10% más rico del país en comparación con el 40% más pobre, se elevó a 7 veces, casi duplicando la escandalosa cifra de 4 veces de comienzos de siglo[3].

Según una encuesta del CELAG publicada recientemente, la desaprobación del gobierno de Lenin Moreno alcanza un 83,4%, en tanto 9 de cada 10 ecuatorianes vio reducidos sus ingresos desde la llegada de la pandemia. A esto debe sumarse que casi el 50% afirmó haber tenido que endeudarse para afrontar sus gastos y 6 de cada 10 afirmó haber perdido su fuente laboral[4].

La situación de Ecuador, se puede describir de similar manera en Brasil, en Bolivia, en Chile, incluso en los EEUU. En todos estos casos, entre lo que queda de este año y el que viene, se vivirán procesos electorales de diversa índole.

Los desafíos electorales que se vienen

Se vienen las presidenciales en Bolivia (Octubre 2020), el plebiscito en Chile (Octubre 2020), las presidenciales en EEUU (noviembre 2020), municipales en Brasil (noviembre 2020), presidenciales en Ecuador (2021).

A este combo electoral hay que sumar las parlamentarias venezolanas en diciembre de este año y las argentinas en 2021. Momentos que sin dudas pueden profundizar las conducciones autoritarias actuales o revivir una región bajo la lógica de “La diplomacia de los pueblos“.

Coincidiendo con las afirmaciones de Javier Tolcachier -y como lo demuestra la experiencia Argentina- “más allá de la coyuntura presente, que presenta obstáculos a las aspiraciones comunes de felicidad, justicia, coherencia y unidad, entre otras, existen, como en cada bifurcación de la historia, opciones que recogen lo mejor del momento anterior y lo proyectan de manera renovada a la próxima fase de la evolución social”.

La situación es por demás compleja y como afirma el ex canciller Guillermo Long “la democracia triunfará o perecerá a plena luz del día a manos de un gobierno cada vez más autoritario”.


[1] https://rebelion.org/el-pais-saqueado-nos-lo-exige/
[2] https://actualidad.rt.com/actualidad/365241-rafael-correa-cne-ecuador-candidatura-presidencia
[3] https://rebelion.org/la-mayor-concentracion-del-ingreso-de-los-ricos-en-toda-la-historia-de-la-dolarizacion/
[4] https://www.celag.org/encuesta-ecuador-agosto-2020/

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Impunidad en democracia en Uruguay: Las actas del tribunal de (des)honor

Impunidad en democracia en Uruguay: Las actas del tribunal de (des)honor

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

En vísperas del Día Internacional del Detenido Desaparecido, Uruguay vive días convulsos con respecto al pasado reciente, específicamente de la dictadura cívico-militar de 1973 al 1985, en un contexto donde se está discutiendo el presupuesto nacional del quinquenio que proyecta recortes y ajustes en varias áreas, entre ellas la educación y la salud.

Tuve que matar y maté, y no me arrepiento”, dijo el coronel (r) Gilberto  Vázquez ante un Tribunal de Honor en 2006 | la diaria | Uruguay

A pedido de Familiares de detenidos desaparecidos, el 27 de agosto salieron a la luz las actas del tribunal de honor del Ejército del año 2006, donde el coronel (retirado) Gilberto Vazquez confesaba haber participado del segundo vuelo de la muerte entre Uruguay y Argentina (para tirar cadáveres de militantes desaparecidos en el Río de la Plata) en medio del Plan Cóndor, y también de haber matado, torturado y planificado atentados; estos últimos incluso en democracia.

En 2011 fue instaurado el 30 de agosto como el Día Internacional del Detenido Desaparecido por Naciones Unidas en la Convención Internacional. “La desaparición forzada se usa a menudo como estrategia para infundir el terror en los ciudadanos. La sensación de inseguridad que esa práctica genera no se limita a los parientes próximos del desaparecido, sino que afecta a su comunidad y al conjunto de la sociedad”, señala la ONU.

De impunidad y otros silencios:

Vazquez integró el órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) durante la dictadura. Fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad. Entre ellos, 28 homicidios y condenado también a 30 años por haber secuestrado y desaparecido a María Claudia García, madre de Macarena Gelman.

En el presente cumple prisión domiciliaria en el norteño departamento de Rivera. Fue el último en entregarse cuando se ejecutó la orden de arresto para seis represores, entre los que estaban torturadores y responsables de desapariciones, como José Nino Gavazzo, Jorge Silveira, Ernesto Rama, Ricardo Arab y Ricardo Medina.

Las confesiones en el tribunal de Honor sucedieron luego de que Vázquez se escapara del Hospital Militar, donde se hallaba internado. A raíz de su fuga compareci+o ante los tres generales de las tres armas. Las actas tienen pasajes contundentes y escalofriantes: “Yo era un soldado e hice lo mejor que pude; tuve que matar y maté, y no me arrepiento. Tuve que torturar y torturé, con el dolor en el alma, y me cuesta muchas noches dormir acordándome de los tipos que cagué a palos, pero no me arrepiento”.

Militar retirado admitió crímenes durante dictadura uruguaya

Refiriéndose a la Comisión para la Paz, creada en el 2000 durante el gobierno de Jorge Battlle del Partido Colorado, Vazquez se refirió a los militares que colaboraron con dicha comisión como “traidores”. En otro pasaje, confiesa haber tenido implicancia en la desaparición del militante del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) Adalberto Soba, secuestrado en Buenos Aires en el año 1976.

Si ya las declaraciones eran abrumadoras y aberrantes, sobre todo con la liviandad de sus expresiones, otro episodio relatado por el propio Vazquez y la complicidad de los mandos es más que grave. En el año 1989, a cuatro años de la restauración democrática, le encomendaron “marcar cuatro objetivos” para ajusticiarlos: Eleuterio Fernandez Huidobro (Movimiento de Participación Popular, Hugo Cores (Partido por la Victoria del Pueblo), León Lev (Partido Comunista) y otro que al momento de declarar no recordó quién era.

“Si algo sale mal yo voy en cana (preso) por autor material y usted por autor intelectual porque el Comandante en Jefe esto no lo puede bancar.” sentenció Gilberto Vazquez ante el tribunal del Horror.

Sumado a esto, en los siguientes párrafos confesó que dentro de las órdenes que le encomendaron, en 2006 había planes para “ejecutar gente, para matar gente, entre ellos el Presidente de la República”, que en ese entonces era Tabaré Vazquez.

Madres y Familiares de desaparecidos denunciaron en una conferencia de prensa el viernes 28, que los integrantes de los Tribunales de Honor no informaron de estas declaraciones a la Justicia, cuando era su deber hacerlo, por ser funcionarios públicos.

El excoronel, cuando fue detenido

Vázquez también narró que en 1985 a Ricardo «Turco» Arab, otro represor detenido, «estuvo por ir preso por un asunto de cheques sin fondos» y concurrió al Servicio y dijo que «si no le daban la guita (dinero) para tapar el agujero iba a largar todo lo que él sabía y sabe todo».

El exministro de Defensa José Bayardi, que en 2006 era subsecretario de esa cartera bajo el mando de la ministra Azucena Berruti, declaró que la misma no tuvo conocimiento de estas actas en ese entonces. Bayardí expresó que aquel «era un Tribunal de Honor que no estaba vinculado al tema de derechos humanos, estaba vinculado a la fuga» de Vázquez

Las actas del tribunal de Honor desnudan la impunidad, el pacto de silencio que tienen entre ellos los represores, la complicidad con algunos actores de la política partidaria y un Estado omiso desde 1985 hasta la actualidad.

A este manto gris se suma el caso del exgeneral, líder y senador por Cabildo Abierto Guido Manini Rìos. Familiares de desaparecidos ha pedido su desafuero como parlamentario. Siendo general, Manini Rìos ocultò información sobre el asesinato de Roberto Gomensoro perpetrado por José “Nino” Gavazzo.

El senador cabildante expresó en campaña electoral, que no iba a ampararse en los fueros y que quería ser juzgado como cualquier ciudadano. Pero las recientes consultas han demostrado que el Partido Nacional y algunos parlamentarios del Partido Colorado no le darán los votos e incluso el propio Cabildo Abierto sí votará por el desafuero.

Esto, que parece contradictorio, sólo se entiende con lo que pasará la semana entrante: la aprobación del prespuesto nacional 2020-2025. Según trascendidos los votos ´para su aprobación ya están negociados: Cabildo Abierto aprueba el presupuesto del Partido Nacional y el Partido Nacional no da los votos para el desafuero del líder de Cabildo Abierto. El neoliberalismo y los defensores de la Doctrina de Seguridad Nacional se dan la mano nuevamente.

El lenguaje y el poder:

“En el diccionario de la máquina” escribía Eduardo Galeano “se llaman “contribuciones” los sobornos que los políticos reciben, y “pragmatismo” las traiciones que cometen. Las “buenas acciones” ya no son los nobles gestos del corazón, sino las acciones que cotizan bien en la Bolsa, y en la Bolsa ocurren las “crisis de valores”.

Donde dice: la comunidad internacional exige, debe decir: la dictadura financiera impone. “Comunidad internacional” es, también, el pseudónimo que ampara a las grandes potencias en sus operaciones militares de exterminio, o “misiones de pacificación”.

Gilberto Vázquez agrega nuevas palabras al diccionario de los eufemismos de la política de muerte. «Nosotros ejecutamos, no asesinamos, que son cosas muy diferentes. Nosotros no torturamos, nosotros apremiamos porque no había más remedio, el mínimo imprescindible para sacar la verdad, porque no había otra forma de combatir y estoy orgulloso de lo que hice.»

Nuevamente Madres y Familiares de desaparecidos salieron a la calle, mientras  la impunidad extiende su manto,y nos hace cuestionar en qué democracia vivimos. Estos hechos se suman al archivo del excomisario Víctor Castiglioni donde se certifica hasta el 2008 se seguía espiando a militantes, dirigentes políticos, sindicalistas, por parte de militares y policías retirados.

¿Cuánta impunidad soporta la democracia?

Artículo publicado originalmente en estrategia.la

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio…se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

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