Feminismos para qué

Feminismos para qué

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Floren Luengo*


¿En qué momento se pensó que los feminismos son de mujeres para las mujeres? Posiblemente, la respuesta redunde en los medios masivos de comunicación y en la rama radical del movimiento. Por lo general, la prensa muestra el feminismo a través de los torsos desnudos, la irrupción de las axilas sin depilar, lo mismo que el bozo y el cavado; las mujeres hegemónicamente bellas sin maquillaje y algunx famosx que salió a denunciar un abuso sexual –como si ciertos abusos sólo fueran relevantes socialmente-.


En primer lugar, siendo personas que trabajan y se comprometen con la comunicación popular, el siguiente escrito realiza una gran crítica a la industria cultural instalada en los medios hegemónicos de comunicación. Los mismos que con entusiasmo se ejercitan día a día en pos de mediatizar la violencia, acentuar la sociedad del punitivismo e individualismo y hacerle el trabajo menos agitado a un Poder Judicial que estructura la violencia en la sociedad a través de la interpretación de las leyes e incumplimiento de las mismas.

En segundo lugar, el escrito propone abonar a un campo de discusión cuyas argumentaciones se articulen para buscar interrogantes antes que respuestas a una problemática social que compromete al sistema en que nos vemos envueltas las personas. Y digo “nos” porque el compromiso es colectivo.

Ahora sí. En los últimos días las cifras de personas asesinadas sólo por el hecho de ser mujeres en Argentina, ha llegado a la obscena irracionalidad de 4 muertes en 48hs. Se registra un asesinato cada 32hs en lo que va del 2019. Por su parte, el Observatorio “Ahora que sí nos ven” registró desde principios de este año hasta finales de agosto 223 cuerpos feminizados asesinados[1].

Estos casos no son sólo hechos aislados. En otras partes del mundo, los feminismos y transfeminismos están decidiendo políticamente salir a las calles a exigir que paren de matar. En Chile denuncian un alarmante aumento de feminicidios, en Francia lo mismo, en Puerto Rico evalúan declarar la emergencia contra la violencia hacia las mujeres, niñxs y disidencias, París se suma a las protestas. Es decir, no sucede sólo acá. Hay que romper con las visiones reduccionistas que lo único que refuerzan es 1) vivir peligrosamente en un raviol; 2) la naturalización de las violencias en la sociedad que alteran las justificaciones de los hechos.

La cuestión de fondo es cultural. No es sólo el ámbito económico, ni el social ni el político; sino la congruencia de todos los espacios públicos y privados que habitan cotidianamente las personas. Erich Fromm[2] habla del invento de lo cultural para satisfacer aquellas necesidades que la biología no puede alcanzar. Es la cultura, dice el pensador, la que determina el amor, el dolor, el enojo, los enemigxs y amigxs, es decir que la cultura es la maquinaria por excelencia de la vida en sociedad. Tal invento no es natural, sino construido dialécticamente por y para las personas.

Entonces ¿qué responsabilidad tenemos como sociedad cuando estos hechos ocurren sistemáticamente en nuestro cotidiano?

En cuanto al quehacer de las leyes, podría pensarse como una regulación jurídica de las conductas sociales e individuales, cuya sanción y/o incumplimiento de la misma recae en una pena individual. Podría ser también, que el funcionamiento de las leyes en la sociedad sea el sustento legal y legítimo de las personas que reclaman a los Estados y gobiernos por el cumplimiento de los derechos humanos – o por la violación de los mismos-, entre muchas otras funciones del sistema jurídico.

Respecto a cuestiones de regulación estatal y profesional, en enero de este año -2019-, organizaciones sociales y sindicatos crean y exigen la sanción de una ley con demandas específicas. En el Art. N°1, la Ley Micaela (N° 27499) expresa lo siguiente: “Establécese la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres, para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías.” La regulación y cumplimiento está a cargo del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM).

Ahora bien, ¿es necesaria la aparición de un órgano que abogue por las Mujeres y Disidencias en cada organismo estatal? Siendo parte del todo, ¿por qué a las mujeres y disidencias se las ubica en paralelo y no como parte del sistema social? ¿Por qué se piensa en separar a la sociedad como cuestiones aisladas cuando el sistema capitalista hace funcionar –a las mujeres, varones, no binarias, lesbianas, trans, travas, maricas, queer- de manera perfectamente eficaz en la matriz económica, política y cultural?

Y para cavar un poco más profundo ¿te preguntaste alguna vez cómo funciona el poder en tu propio núcleo familiar? ¿Quién manda y por qué? ¿Qué rol ocupas? Y ahora te invito a preguntarte acerca de cómo funciona el poder en tu sociedad, quién manda y por qué, y qué rol crees que ocupas. Los feminismos en la sociedad son aquellas organizaciones sociales y políticas que levantan banderas no individuales –algo que viene a romper con las maneras de militar las problemáticas en las organizaciones sociales-. O mejor dicho, lo propio de los feminismos es lo colectivo.

¿En qué momento se pensó que los feminismos son de mujeres para las mujeres? Posiblemente, la respuesta redunde en los medios masivos de comunicación y en alguna rama radical del movimiento. Por lo general, la prensa muestra el feminismo a través de los torsos desnudos, la irrupción de las axilas sin depilar, lo mismo que el bozo y el cavado; las mujeres hegemónicamente bellas sin maquillaje y algunx famosx que salió a denunciar un abuso sexual. Sin quitar importancia, esto es parte de algo mayor. Los feminismos cuestionan la matriz de pensamiento colonial, denuncian el racismo, la gordofobia, la xenofóbia, cuestiona las relaciones de poder en las esferas más altas y bajas, invita a abrazarse con la diferencia que enriquece y hace más fuerte el grito liberador.

Como se mencionó al inicio del escrito, la onda es generar preguntas para encontrar diversidad de respuestas posibles. Ya no se acepta una única respuesta. Desde los feminismos y transfeminismos lo que se busca es escuchar, leer, analizar la información y debatir para transformar.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] VER https://feminacida.com.ar/cuatro-femicidios-y-el-show-de-la-morbosidad/
[2] FROMM, E. El miedo a la libertad. -3ª ed.- Buenos Aires: Paidós, 2006.

Meli Lobos: “Replantearnos, deconstruirnos, ese es el camino que está teniendo Cachitas”

Meli Lobos: “Replantearnos, deconstruirnos, ese es el camino que está teniendo Cachitas”

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Entrevistamos a Melisa Lobos, vocalista de Cachitas Now!, una banda de cumbia
disidente y transfeminista de La Plata que sigue abriéndose camino desde el impulso de una marea feminista que avanza atravesando todos los espacios que por mucho tiempo fueron vedados para mujeres, lesbianas, trans, travestis y no binaries.


¿Qué hacen y qué intentan expresar en el ambiente musical como una
banda disidente?

Hace unos años ya que estamos y ahora nos estamos dando cuenta del espacio que
ocupamos. Nos consideramos ahora una banda de cumbia disidente, en su momento no pensamos así, éramos una banda de cumbia de mujeres y Cachitas fue mutando, fue creciendo. Nuestras letras fueron empezando a tener otro peso, otra importancia, otra necesidad de salir a hablar y a decir cosas que estaban sucediendo y esto nos llevó a grabar nuestro segundo disco  que es el que estamos presentando ahora un disco que se llama “Chonga” y pueden escucharlo en las plataformas digitales. Cachitas Now es ahora identidad, es autogestión, es disidencia, es una lucha constante.

¿Y cómo es que lograron construir eso? ¿Cómo es que llegaron ahí?

Lo consideramos un proceso. Cuando nosotras empezamos, como te decía nos
considerábamos una banda de mujeres que queríamos hacer cumbia, tocábamos en
peñas y después en fiestas, siempre desde el lado divertido. A medida que la banda fue creciendo y teniendo otro peso, otra importancia, nos dimos cuenta que ser artista tiene una responsabilidad, no es todo joda. Nos subimos a cantar y somos felices, una parte de eso la música lo tiene, pero también ser artista lleva tener una responsabilidad y un mensaje que defender. Cachitas empezó a tener ese peso, a replantearse cosas que estaban pasando, historias de amor, de alegría de cómo pensamos nuestras relaciones, nuestros vínculos.

También tenemos un sentido del humor muy amplio, entonces nos reímos mucho y
nuestras canciones apelan mucho a la risa, al humor. Nos ayudó a ese crecimiento, todo el movimiento social feminista que nos está atravesando, que estamos viviendo
actualmente ya hace unos años, el cual nos hizo sacarnos la venda patriarcal con la que fuimos criadas todas. Replantearnos, deconstruirnos, ese es el camino que está teniendo Cachitas. No fue fácil, calculá que la banda tiene cinco años. A esas Cachitas no le hacías esta misma entrevista. El mensaje hubiera sido cualquier cosa, estábamos de viaje de egreso cuando nació Cachitas, vivíamos de joda, ahora la banda se posiciona de otra manera.

“Cumbia Kitty” de Cachitas Now

¿Como ves en este tiempo el acceso de derechos de las personas LGBTIQ? ¿Cuál
es el papel en términos de hacer visible y de buscar estos medios de comunicación
visibilización simbólica de lo que son las identidades diversas?

Nosotras hablamos mucho sobre nuestros cuerpos, visibilizar nuestros cuerpos como son imperfectos no perfectos y en su momento fue hablar de eso que no somos. Nuestro primer disco tenemos un tema que se llama “Soy” que habla de una persona trans, de eso que sos vos en tu cuerpo, “quiero que mi cuerpo sea el reflejo de mí”. Un posicionamiento que tuvimos fue ese replantearnos nuestra identidad, nuestra corporalidad. Esta la Giuli y todo su proceso trans lo vivió adentro de la banda y eso a nosotras nos ayudó muchísimo a crecer. Fue un volver a empezar, replantearnos un montón de cosas, empezar a charlar con esas personas. Tenemos muchas referentes también del espacio disidente como lo es Susy Shock, Quimey Ramos, el también poder relacionarnos con bandas de otros espacios disidente. Somos muy amigos de la gente de Sudor Marika y eso nos ha ayudado también a nutrirnos y a posicionarnos desde otro espacio.

¿Cómo vivieron la sanción de la ley de Cupo Femenino en los escenarios?

Una alegría para nosotras, una chochura tenemos. Porque a esas cosas si las hemos
vivido. Participamos de un concurso nefasto de cumbia, de esos que organizan en La
Plata. Había unos jurados machirulos, muy reconocidos del ambiente, nosotras no
pasamos en esa primer instancia, pero cuando nos fueron a dar la devolución nos dijeron que les sorprendía que línea de percusión sonara tan bien siendo que somos mujeres. En un momento era demostrar que podemos. Es un bajón estar poniéndose en el lugar de demostrar que podemos, que somos más o demostrar que somos iguales.

Desde el año pasado después de lo que fue el pañuelo empezamos a relacionarnos con otras organizaciones y en uno de los espacios que empezamos a participar fue en “Músicas Argentinas” en Capital que es a nivel nacional y estamos en constante
comunicación con ellas. También hemos participado de “MUPLAR” el movimiento de mujeres que hay acá en La Plata de músicas organizadas, que está muy buena, al que pueden buscarlo en Instagram, a todas las músicas que estén escuchando. Busquen MUPLAR y pueden asistir a las reuniones son unas asambleas muy lindas que se hacen todos los domingos.

Considerar que es un espacio que se ganó una ley de cupo, es un avance gigante. Falta, porque estaría buenísimo incluir a las disidencias. Esto es como cuando tenemos la discusión del “Plurinacional”.

Eso te quería preguntar también ¿Si se pensaban reconocidas dentro de ese
proyecto las disidencias?

En principio son las mujeres, pero creo que la idea es seguir, considero que se tiene que seguir luchando. Para mí, ya ese es un gran paso para la humanidad, pero creo que también de la mano del cupo laboral, desde lo artístico hay que pensar en el cupo laboral de las personas trans. Creo que cuando esa ley realmente salga adelante, todo el resto va a seguir su curso. Me parece que es prioritario la ley de emergencia del cupo laboral trans, es necesario, imperioso  para que se las reconozca, para que se las visibilice.

El otro día me acordé de una historia que vi, la de Quimey Ramos, que tiene una
compañera que todavía no tiene DNI y si no tenes DNI no te podes asociar a algunas
cuestiones, estas invisibilizada, no podes hacer cosas legales y cuando te lo vas a hacer, necesitas un domicilio oficial y si no lo tenes ¿qué haces? Bueno para mi es por eso que es prioridad, tendría que ser una ley de emergencia la del cupo laboral trans, de identidad. Y pienso que una vez que saliendo esto, las otras van a seguir su curso. Y bueno eso lo festejamos con alegría, hoy es algo que pedimos.

De hecho es lo que más vemos, cualquier festival argentino, en diciembre o en enero que son siempre los festivales de verano que hay son siempre de varones, son organizaciones de hombres, no hay ni una banda o hay una banda que casi siempre es la más militante y es lo que aparenta estar bien.  

Lo último que quiero preguntarte tiene que ver con lo local, acá en la ciudad de La
Plata cuando piensan hacer esto que hablabas de lo autogestivo, piensan en llevar
adelante un festival. ¿Se les presenta algún tipo de restricción a la hora de buscar
un centro cultural o lugar y que la Municipalidad les acepte el show que van a
hacer?

Cachitas tiene su ciclo de cumbia se llama “La Festichonga Mimosa”. Hicimos la primer edición en el “Galpón B” en Capital, ahora vamos por la tercer edición que va a ser el 8 de Junio con los amigos de Sudor Marika, con La Piba Berreta, con Lia Gara. Pero más allá de eso, nosotras pudimos hacer nuestra Festichonga acá y la hicimos de la mano del Olga Vázquez y en el espacio del Olga  que fue totalmente el broche poder realizarlo en ese espacio, un espacio donde las disidencias son visibilizadas.

Lo que si es cierto, no es tanto el que nos pongan “peros” para hacer un festival. El
problema principal que estamos teniendo en La Plata es que no hay espacios para hacer movidas musicales, en general, no es porque somos disidencias, no hay espacios. Los que hay son uno o dos, uno va siempre por ejemplo Guajira o es el Olga.

Pero nosotras organizamos una fecha hermosa en abril con las Sex, en el Club Cultura y vino la policía y nos cerró el lugar, o sea lo clausuraron. Dejamos a un montón de gente afuera y un montón de cuestiones que conlleva eso de la autogestión.

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