Este jueves se jugará (tal vez) el último round legislativo de la ley Bases en diputados, que ya lleva seis meses de discusiones. El oficialismo, aún codicioso, pretende dar vuelta los cambios en el Senado, sobre todo en el capítulo de privatizaciones, donde mayor resistencia encuentra por parte de los dialoguistas.
Una vez más, así como en prácticamente todo el curso de este gobierno sietemesino, la jugada política pone el pase gol en los pies de los legisladores más “centristas”. Si en la previa a la discusión de la Ley Bases en el Senado, podíamos asegurar que su aprobación dependía de si el radical Martín Lousteau se sentaba en su banca o no, hoy los anhelos más ambiciosos del gobierno nacional se verían frustrados por la decisión del bloque Hacemos Coalición Federal de no desestimar los cambios realizados en el capítulo de privatizaciones, excluyendo de esto a las empresas Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y Radio Televisión Argentina.
Anteriormente, cuando la Ley de Bases aún era un pergamino de más de 600 artículos, fue el mismo bloque HCF quien frustró el curso de la misma. Allí se pudo visualizar a su jefe de bloque, Miguel Ángel Pichetto, como un eje para las diversas discusiones, a quien el por entonces ministro del Interior, Guillermo Francos (ya actuando de jefe de Gabinete) acudía para bajar el tono de sus superiores y poder darle un curso más pragmático al objetivo libertario. Es importante recordar, que por aquel entonces la discusión se daba a espaldas de un ultra espamentoso, excéntrico y verborrágico Javier Milei, quien discutía al mismo tono tanto con la cantante Lali Esposito como con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres.
Ahora, la centralidad de los objetivos libertarios pasan nuevamente por Pichetto y su tropa, ante un presidente que, tras extorsionar con la entrega de Obra Pública o coparticipación y lograr menos de la mitad de las reformas que quería, negoció unas por otras para ahora, volver a querer las otras. Algo ilógico e infantil, sí, pero que no llama la atención en la Argentina de los tiempos anarco-capitalistas.
El problema para Javier Milei es que, por lo menos hasta este martes, la postura de HCF es no avalar el papel inicial que salió de diputados, y respetar las modificaciones que se hicieron en el Senado. Así lo indicaron en la discusión que se dio en la comisión de la Ley, hecho que obliga a Unión Por la Patria a acompañar esa versión del capítulo de privatizaciones (pese a haber votado en contra de todo el capítulo y toda la ley) y así evitar un mal mayor que metería a AA, Correo y RTA derecho a la lista de transferibles.
Por otra parte, tanto el PRO como la UCR si darían luz verde para que se desarrollen estas discusiones, pero el voto de HCF lo vuelve irremontable ya que diluye la posibilidad de sumar ⅔ de la cámara, necesarios para realizar la maniobra pretendida por el oficialismo. Pese a ello, Juntos por el Cambio emitió un comunicado para que las tres partes que conforman el frente acepten las modificaciones hechas en el Senado.
“Hay que entender que los partidos funcionan cada uno por su lado, pero nosotros desde JxC le solicitamos a todo nuestro bloque en diputados que acepte las modificaciones”, aseguró el Senador por Tierra del Fuego correspondiente a ese partido, Pablo Blanco, en comunicación con Radio Trinchera.
En esa línea, el Senador hizo hincapié en la necesidad de dejar dichas empresas por fuera de la privatización: “Muchos gobiernan con el pensamiento de Capital Federal y no conocen el interior del país ni viven lo que se vive aquí en carne propia, entonces se toman decisiones que afectan a gente que vive lejos de la Capital Federal o del centro del país”. “Prestaciones como la que le brinda Radio Nacional a los pobladores de la Región sur son importantísimas, porque anotician para una zona donde no se vive rodeado de medios públicos y privados como en el centro del país”, ejemplificó.
Durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, se experimentó un festival de privatizaciones en lo cuales empresas como Aerolíneas Argentinas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Trenes Argentinos, entre otras, fueron ejemplo de los resultados negativos que se registraron al intentar “salvar” a las empresas como se plantea en este momento desde voces oficialistas.
En ese sentido, Blanco recordó el caso Aerolíneas ya que Tierra del Fuego es una “provincia aérea dependiente”. “Ya vivimos la experiencia de Aerolíneas Argentinas en Tierra del Fuego y vimos cómo se perdía frecuencia, y a eso no queremos volver”, enfatizó.
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