No todo huele a podrido

No todo huele a podrido

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

El mundo que conocimos, ese que huele a podrido y está plagado de injusticias, está cambiando muy rápidamente. Quizás a una velocidad como nunca antes en su historia.

Desde hace meses, por no decir años, venimos analizando los cambios que se asumen en el devenir histórico de la humanidad. Un imperio en decadencia, que arrastra a todo su séquito (el tristemente célebre, Occidente Colectivo) en múltiples derrotas a manos de un proyecto multipolar caracterizado por la heterogeneidad y diversidad de sus actores, pero que no buscan imponerle nada a nadie. Proyecto que, como nos habrán escuchado nombrar más de una vez, se puede caracterizar como del “Sur global”, y está motorizado, principalmente, por los BRICS+.

La semana pasada les invitábamos a atar “cabos sueltos” de ese derrotero. Hechos que se nos presentan mediáticamente como hechos aislados pero que, leídos en su conjunto e interrelacionados, permitirán comprender el panorama general o “Big picture”. Repasemos algunos de los hechos de los últimos 7 días que dan cuenta de esa caída en picada libre, cada vez más notoria.

El caso más emblemático sin lugar a dudas es la situación en Gaza. No sólo por las barbaridades que ha hecho el sionismo desde la fundación misma del Ente, o dicho de sus representantes de ayer y de hoy. Los últimos y más descarados fueron el del ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, quien “gracias a Dios” están “acabando con este mal”, que “toda Gaza será judía“, o que “no hay hambre en Gaza… Deja que el mundo se preocupe por eso“; o los del propio Primer Ministro Benjamín Mileicowsky (Netanyahu) despotricando contra el presidente galo por reconocer al Estado de Palestina, al afirmar que “condenamos enérgicamente la decisión del presidente Macron de reconocer un Estado palestino al lado de Tel Aviv“.

Y si bien podemos coincidir con Pedro Sánchez en que es de celebrar que el franchute haya tomado esa definición; o que el británico Starmer, o el ex Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Mr “cara de piedra” Borrell, se anden rasgando las vestiduras por el sufrimiento palestino, no hay que perder de vista que durante décadas toda casi todos los gobiernos de Europa han sido cómplices de Israel. El último ejemplo lo dio Hungría, al no detener a Netanyahu pese a tener una orden de detención labrada por la Corte Penal Internacional. Parece que para Orbán no importan ni los más de 900 asesinados en las últimas semanas, ni el bombardeo recurrente a hospitales o escuelas, para comprender que entre el Holocausto y esto no habría mucha diferencia. Hasta los ex soldados israelíes están denunciando las atrocidades.

Gobernantes y partidos políticos que durante décadas callaron e hicieron cuantiosos negocios vendiendo todo lo que pudieron al Ente, sobre todo armas, tecnología y hasta silencio. Como diría Putin: “Occidente nos ha enseñado que los derechos humanos comienzan y terminan en las fronteras de los intereses de Israel”.

Y -lo dejamos como interrogante- pero quizás cabría preguntarse si muchas de estas declaraciones rimbombantes y peleas mediáticas en realidad no son una tapadera para intentar que no se hable sobre las chanchadas en las que podrían estar envueltos: ¿Por qué ahora se reaviva el conflicto fronterizo entre la ex colonia francesa Camboya y la indomable Tailandia (antes conocida como Siam), hoy miembro de los BRICS+? Un conflicto de antaño que de pronto reaparece en el bajo vientre chino, al lado de Vietnam, pegado al Estrecho de Malaca del que hablamos en el artículo anterior. Recordemos que nada en política es azaroso o casual. ¿O volvimos a la época de la geopolítica expansionista de los clásicos Friederich Ratzel o el general Haushofer?

O incluso para que no se hable de las declaraciones previas de un posible envío de tropas francesas, alemanas y británicas a territorio ucraniano. Una forma rimbombante de seguir presionando y mostrando fortaleza (para la tribuna) cuando en el campo de batalla están perdiendo de manera aplastante. Y tan abrumadora es la derrota que hasta los propios ucranianos están saliendo a las calles a despotricar contra el usurpador de la presidencia de ese país, Volodimir Zelenski.

Téngase en cuenta que aún ni mencionamos el bochorno mediático que vive en estos momentos la administración Trump con el Caso Epstein. Escándalo que usufructuó el magnate de peluquín durante su campaña y con el que ahora parece que el Deep State le está embarrando la cancha. Al parecer nadie se salva en este show que reparte mierdas para todos los lados y partidos. Evitemos comarnos la curva narrativa Occidental de que el único involucrado es el actual presidente y que por eso no se publica la lista completa y toda la información que seguramente existe y tienen desde hace mucho tiempo.

Administración que prometió terminar todas las guerras, pero que las profundizó; que dijo que iba a resolver el gran agujero económico y de deuda, pero lo está empeorando con su política arancelaria; que viaja por el mundo pretendiendo seguir siendo el patrón de estancia, cambiando el nombre a lugares como si fuese el dueño del planeta, pero cada vez queda más aislado (buscado o no); entre muchos otros etcéteras.

Afortunadamente, las caretas se van cayendo y hasta sectores del propio MAGA empiezan a hacer cada vez más ruido. Quizás el que más llamó la atención es el propio Tucker Carlson, quien viene con una seguidilla de entrevistas que -como se dice popularmente- son “para alquilar balcones”. La más reciente (tiene apenas unas horas publicada) a la presentadora del programa “The Young Turks”, la norteamericana Ana Kasparian. En esta charla, entre otras cosas, se despacha sobre la complicidad de EEUU con Israel, la venta de armas al sionismo que terminaron en manos de azeríes y que fueron utilizadas para masacrar armenios, el rol de los medios corporativos en el país, el caso Epstein, entre muchos otros. La colega, descendiente de armenios, se volvió viral en redes sociales en las últimas semanas al denunciar la hipocresía mediática y la complicidad en torno al genocidio en Gaza.

Una Palestina a la que muchos mencionan, pero a la que pocos realmente ayudan. Como siempre, quizás los más osados (al menos visiblemente) sean los yemeníes de Ansar Allah. Su líder, Abdul Malik al-Houthi, dijo públicamente que hay más de 1.7 millones de voluntarios completamente entrenados y “preparados para participar en una confrontación terrestre con Israel”, y pidió a los países árabes que abrieran un corredor terrestre que les permita apoyar al pueblo palestino.

Menos bélico, pero igual de osado fue el presidente colombiano, Gustavo Petro, que ayer viernes, en un acto oficial y como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, instruyó a los mandos militares a que no saliera “una tonelada de carbón para Israel”, asumiendo la responsabilidad de prohibió su exportación, alegando que “Colombia no será cómplice del genocidio”.

Y Petro no es el único que en Nuestra América está plantando cara a la podredumbre del actual orden. Sin ir más lejos, y producto de la política arancelaria de EEUU, Lula Da Silva y Claudia Sheimbaun vienen aumento significativamente sus diálogos en post de mejorar sus vínculos comerciales y políticos. Y como si eso no bastara, recientemente la presidenta mexicana afirmó que también están charlando con Japón y China para mejorar su comercio. Dijo: “Nosotros privilegiamos el Tratado Comercial que tenemos con Estados Unidos, pero ante la situación de Aranceles tenemos que proteger nuestro mercado interno“. Nótese que ni nos metimos con las nuevas modalidades de pago con las que están experimentando los integrantes del BRICS+.

Pero quizás lo más significativo y a lo que más haya que prestar atención es a lo que está sucediendo en el Sahel africano. Figuras como la de Ibrahim Traoré en Burkina Faso, Assimi Goïta en Mali, Abdourahamane Tchiani en Níger, no sólo crearon la Alianza de Estados del Sahel (poniendo fin a la hegemonía francesa en la diplomacia africana), sino que están arrastrando a otros que poco a poco empiezan a rebelarse contra el colonialismo occidental. Sólo pensemos por un momento que crearon su propia Corte Penal común entre los tres países. Y podríamos mencionar decenas, cientos de cosas que están ocurriendo en esa región que -literalmente- nos volarían el cerebro.

El mundo que conocimos, ese que huele a podrido y está plagado de injusticias, está cambiando muy rápidamente. Quizás a una velocidad como nunca antes en su historia. Dejemos el pelotudeo y las internitas, y luchemos unidos para que, más temprano que tarde, Argentina se sume a esa ola de cambios.

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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“El mundo es más grande que cinco”

“El mundo es más grande que cinco”

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

La ceguera ideológica, la censura mediática, los algoritmos de las redes sociales… Distintas ecuaciones de la influencia norteamericana sobre eso que se llama Occidente, que durante muchos años permeó en otras latitudes globalizándose en gran medida.

La frase que da nombre a esta editorial no es de autoría de quien escribe, la dice cada vez que puede el actual presidente de la República de Türkiye, Recep Tayyip Erdoğan. Y definitivamente es una frase que da cuenta de lo que decíamos previamente: la mayoría de las elites empresarias (sobre todo comunicacionales) de muchos países ven el mundo con los ojos de ese Occidente Colectivo que está en franco retroceso.

Y es que quizás la cumbre de Kazán de los BRICS sea uno de los acontecimientos políticos más importantes del año (junto con las elecciones en EEUU), sin embargo, la gran mayoría de los medios de comunicación occidentales, omitieron hablar al respecto o lo hicieron a regañadientes y con sorna o displicencia. Evidentemente, la peor de las cárceles (o mejor, según el caso) está en nuestras cabezas y es ideológica, conceptual, en el plano de los símbolos.

Relacionada https://www.telesurtv.net/china-propone-crear-un-banco-para-financiar-proyectos-de-desarrollo-de-la-ocs

Según el Presidente de la Asociación de Periodistas Económicos de Türkiye, Recep Erçin, la situación actual del país es bastante compleja, fundamentalmente por problemas de inflación, pero el gran problema es que el pensamiento en nacional está tan occidentalizado que todo se ve con esas anteojeras unilaterales. Ejemplo de ello es que Ayşe Zarakol (hija de la portavoz de los políticos más prooccidentales del país, Nejla Karakol), que ha ganado decenas de premios en EEUU en el campo de la política exterior sostiene que: “No podemos mirar la política exterior con los ojos de Occidente. Oriente tiene su propia forma de entenderla. Debemos tener en cuenta este factor”.

Las palabras de Erçin coinciden con las evaluaciones del analista Pepe Escobar, quien sostiene que la cúpula política y militar del país es pro-OTAN, pro-Occidental ¿Entonces por qué ir por ese camino? Por el simple hecho que occidente está en declive y cada vez más complicado económica y financieramente, y Erdoğan sabe que para resolver su problema debe diversificar sus vínculos, tan sencillo (y complejo) como eso.

Relacionada https://www.geopolitika.ru/es/article/la-adhesion-de-turquia-los-brics-el-mundo-mas-grande-fuera-de-la-otan-y-la-ue

Lo de Türkiye es un caso que nos sirve ejemplo, fundamentalmente, porque es importante para Occidente: País OTAN, segundo ejército de ese bloque, al que desde hace décadas le vienen prometiendo que si hace tal o cual reforma y respeta los DDHH le permitirán ingresar a la Unión Europea. Un país con una cultura e historia riquísima que es el bloque de contención que utiliza la UE para frenar gran parte de la migración asiática “indeseada” por la pulcritud blanca rica eurocéntrica.

Pero en esta cumbre de Kazán se incorporaron al bloque BRICS como socios países de mucha importancia económica y geopolítica de 4 continentes: Argelia, Nigeria, y Uganda de África; Bolivia y Cuba de Nuestra América; Bielorrusia de Europa; e Indonesia, Kazakhstán, Malasia, Thailandia, Uzbekistán y Vietnam de Asia. Países que en conjunto (según datos del FMI de 2023) suman más de 5 billones de dólares de PBI y se encontrarían en el 3er o 4to lugar a escala global si tomamos o no a la UE como bloque. Países que además tienen ubicaciones geográficas claves y que poseen bienes estratégicos claves como hidrocarburos, minerales o alimentos; hoy fundamentales para la economía global.

Esto sumado a que según Blumberg, el FMI estimó que en los próximos cinco años el crecimiento económico mundial estará impulsado por las naciones BRICS, sobre todo China (21,7% del total) y la India (14,8% del total). Para ver la decadencia de Occidente, las dos menores economías del G7 (Canadá e Italia) contribuirán con menos del 1% del crecimiento global en ese mismo período, menos que Bangladesh, Egipto o Filipinas. Esto sin mencionar la decadencia europea, fundamentalmente de Alemania (caída del 0,2% del PBI, 15% de caída de la producción industrial, 45% de caída de exportaciones, colapso competitivo por costos de energía) y Francia (6% de caída de la productividad laboral, 7,3% de desempleo estructural masivo, aumento doble del déficit presupuestario en un 6,2% del PBI, crecimiento explosivo de la deuda pública a 112%).

La cumbre que albergó durante 3 días a delegaciones de más de 36 países, de los cuales 22 enviaron a sus principales líderes, y que puede significar el punto de quiebre en el proceso de organización del sur global contra el sistema unipolar de “un mundo basado en reglas”. Reglas que nadie leyó, escuchó o escribió, pero que impone EEUU desde hace décadas.

Una demostración empírica que desbarata el supuesto aislamiento de Putin que repiten como loros en la prensa occidental. Una cumbre que tuvo hechos de impacto como las reuniones entre Xi Jimping y Narendra Modi que llegaron a un acuerdo para resolver sus diferencias fronterizas; que encontró al Modi con Masoud Pezeshkian, o a éste con Putin; que a su vez tuvo 17 reuniones bilaterales con mandatarios de otros países, incluido Abbas de Palestina o Dodik de la República Srpska (región de Bosnia Herzagobina). Nadie es imprescindible, todos son importantes.

Más allá de la consabida ausencia del príncipe heredero saudí, Mohammed Bin Salman, que dicho sea de paso se juntó con Blinken al mismo tiempo que sucedía la cumbre (otro mensaje que se presta a especulaciones), la nota sin dudas la dio Nuestra América: Lula vetando a Nicaragua y Venezuela la posibilidad de ingresar al bloque. Especulaciones sobre las motivaciones hay miles, la palabra oficial fue bastante pobre y carente de sustento, pero como dijo el mismísimo Putin, en los BRICS las cosas se hacen por consenso, no se impone a nadie. Una “picardía” si se nos permite el término, que puede costarle caro no sólo a los países afectados directamente, sino a todo el continente.

Kazán sucedió y habrá tela para cortar durante semanas, más allá de que la prensa occidental, seguramente, estará centrada en el proceso electoral que se avecina en el hegemón. Una carnicería a cielo abierto que puede seguir generando problemas en otras partes del globo.

Lo que está más que claro después de esta semana, es que los BRICS llegaron para quedarse y que van en serio por cambiar de raíz las lógicas impuestas por los acuerdos de Bretton Wood posteriores a la 2da Guerra Mundial. Como decía Rafael Correa, “no estamos viviendo en una época de cambios sino en un cambio de Época”; y el mundo… El mundo es más grande que cinco.

Declaración final de la Cumbre de los BRICS en Kazán: https://dossiergeopolitico.com/2024/10/23/9761/

Lectura recomendada:
https://geoestrategia.eu/noticia/43590/geoestrategia/brics-planea-un-sistema-multidivisa-para-desafiar-el-dominio-del-dolar-estadounidense:-entender-la-propuesta-de-rusia.html

Nicolás Sampedro

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Enemigos de sí mismos

Enemigos de sí mismos

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

El mundo cambia aceleradamente y se acercan semanas claves que pueden significar un “game changer”, un parteaguas en la geopolítica global. Poco y nada de esto te lo van a contar en los medios Occidentales, así que no te prives de buscar más información en otro tipo de plataformas.

Tal como lo afirmábamos semanas pasadas, el mundo estuvo al filo de la navaja. Y utilizando una analogía para graficar el desastre al que nos podemos acercar, las potencias del Occidente Colectivo, en concreto, se parecen un ludópata descontrolado timbeando todo a su alcance con tal de recuperar algo de lo que apostaron. Pero como casi siempre, el resultado de esa desesperación no puede ser otro que el derrumbe.

Sin dudas, si hiciéramos una encuesta y preguntáramos cuales son los 3 conflictos mundiales más importantes de la actualidad, habría al menos 2 que serían acertados por la gran mayoría (más allá de la carga valorativa o de responsabilidad sobre quienes intervienen en esos escenarios): Ucrania y Asia Occidental (fundamentalmente Gaza y Líbano). El tercero quizás estaría menos claro, pero muy posiblemente dentro de algunas semanas ya haya el volumen de “noticias” suficientes como para adivinarlo: Taiwán. Podríamos haber dicho “Corea del Norte” (en realidad República Popular Democrática de Corea), sí, pero a la luz de los hechos -al menos por ahora- no parece alcanzar semejantes proporciones como para entrar en el top 3.

Respecto del primer conflicto (Ucrania), aunque difícilmente lo vean en medios Occidentales, esa guerra ya la perdieron. El payasito usurpador de Kiev sufre no sólo de grandes corruptelas (él incluido), sino de falta de financiamiento, resultados militares desastrosos, pero fundamentalmente falta de personas dispuestas a ir al campo de batalla (estén o no formadas). Las deserciones en los frentes de batalla en estas semanas se han multiplicado bajo la denuncia de que -literalmente- los están dejando a merced de Dios: sin armas, sin comida, sin municiones, y que los jefes ya no están.

Pero como no podía ser de otra forma, ese Occidente Colectivo siempre puede ir un paso más allá y jugar con la muerte: Recientemente Países Bajos autorizó a Kiev a utilizar aviones MIG29 y F16 incluso para atacar objetivos en territorio ruso, algo que Moscú había señalado que sería tomado como una agresión directa de la OTAN, ergo sería el bloque entero quien estaría en guerra con el oso euroasiático. Podríamos abrir desenas de escenarios posibles, pero un error de cálculos y la humanidad se puede ir por el tacho en un conflicto nuclear a gran escala. Y si bien e esta semana esta posibilidad parece haber mermado, no puede descartarse, la imbecilidad occidental es cada vez más grande.

Respecto del conflicto en Asia Occidental, ya casi nadie se compra la de “Israel tiene derecho a defenderse”. Hasta el más descreído político se horroriza al ver las imágenes que llegan cada hora sobre el genocidio en Gaza; los asesinatos sistemáticos y el robo permanente de tierras en Cisjordania (a manos del ejército sionista o de los colonos); o los bombardeos en el sur de Beirut (también hubo en el norte) que provocaron el desplazamiento forzado de millones de personas.

Ante la masacre contra civiles y el asesinato de Sayyed Hassan Nasrallah, Ismail Haniya y Abbas Nilforushan, la República Islámica de Irán lanzó una andanada de misiles demostrando no sólo que la famosa “cúpula de hierro” es una farsa, sino que puede golpear a Israel en el momento que quiera y donde quiera. Como era de esperarse la cólera de Bibi Netanyahu (en realidad de apellido Mileikowsky) llevó al sionismo a lanzar amenazas y advertencias de respuesta que relativamente fueron frenadas: EEUU está en medio de una elección presidencial y los demócratas no se van a jugar la elección simplemente porque le hayan golpeado el ego al sionismo jázaro. Iniciar un intercambio de misiles de gran escala con Teherán, podría llevar a una escalada que involucre a las potencias nucleares, algo que hace unas semanas parecía que podía provocar el demente de Zelenski. El envío de su sistema antimisiles THAAD a Israel (que tiene que ser operado por personal norteamericano, se estima que son unos 100 soldados) es una jugada peligrosa pero que puede servir para que nadie mueva un pelo, al menos hasta la elección.

Los norteamericanos saben que no podrían hacer frente a una escalada de esa envergadura y parece que habrían convencido al talmúdico psicopatológico de “posponer” la respuesta hasta después de noviembre. De hecho, Biden se ufanó de saber cuándo y donde serían los ataques en su reciente visita a Alemania. Incluso, el propio Trump alertó recientemente sobre la posibilidad de una Tercer Guerra Mundial en los próximos 3 o 4 meses. No casualmente es el tiempo entre la elección presidencial de noviembre en EEUU y la asunción de quien resulte ganador o ganadora en enero del 2025.

El tercero de los conflictos, el de Taiwán, viene calentándose desde hace algunos meses, pero estas semanas cobraron mayor relevancia luego de los ejercicios militares que realizara China alrededor de la “isla rebelde”. Como era de esperarse los norteamericanos y sus lamebotas saltaron asustados alertando sobre la “amenaza a la paz y la seguridad” y bla bla bla. Xi Jimping ha manifestado en más de una oportunidad que no desea un conflicto con Taipei, pero China es una sola y no tolerará intromisiones extranjeras. Si EEUU no vendiese armas al gobierno taiwanés, quizás la paz y la seguridad no peligrarían. El doble racero ya es descarado.

Seguramente las semanas venideras seguirán apareciendo titulares que pongan en alerta al mundo por la posible invasión china sobre Taiwán y habrá cientos de horas de análisis de expertos occidentales, que seguramente olvidarán que incluso EEUU oficialmente reconoce la política de “una sola China” que propugna el país asiático. La fragilidad mental y los olvidos del Occidente Colectivo pueden llegar a ser sorprendentes.

Ahora, miremos a quienes golpean o pretenden golpear estos conflictos: Rusia, Irán y China. Por deducción lógica y muy evidente, estas guerras son anti BRICS+. Golpean a sus principales potencias y promotoras, y colateralmente a los países cercanos al bloque. El problema que tiene Occidente es que no le está sirviendo ni para debilitar a esos países, ni para asustarlos, ni para asustar al resto. Alrededor de 40 países han pedido ingresar al bloque que ya representa un PBI mayor al del G7. Tal como lo afirmó recientemente el analista geopolítico del Executive Intelligence Review (EIR), Dennis Small, los BRICS han dejado atrás al G-7 en los rubros puntuales de la “economía física”: población 45% del planeta; acero 71%; carbón 69%; petróleo (sin Arabia Saudita) 32%; ferrocarriles 62%; producción de trigo 47%. Y si se siguen sumando voluntarios, la ecuación se profundizará.

Viernes de la semana pasada se realizó la reunión de los ministros de finanzas y jefes de bancos centrales de 9 de los 10 países de los BRICS, Arabia Saudí aún está dubitativo respecto de si es o no miembro pleno del bloque (según se especula MBS enviaría a su ministro de Relaciones Exteriores y no asistiría personalmente ante el temor de que la CIA le organice un golpe de Estado en su ausencia). Luego de la misma, Putin se reunión con periodistas de los distintos países que componen el bloque y arrojó algunas definiciones que pueden orientarnos a intuir algunos de los temas que pueden surgir como definición en Kazán: el sur global ya no confía en el dólar porque éste es utilizado como arma (sanciones), los BRICS+ están armando un sistema de pagos alternativos al Swift, las transacciones posiblemente abandonen el dólar y pasen inicialmente a realizarse en monedas locales mientras se piensa y arma una moneda de reserva alternativa, se crearán figuras alternativas a de miembros plenos del bloque (difícilmente se sumen miembros de pleno derecho en esta cumbre).

El Occidente Colectivo ya no es motor económico ni la fábrica del mundo; perdió peso militar significativamente; financiera y económicamente está naciendo algo nuevo; su diplomacia se basa en amenazas y no en confianza; el sur global empieza a ver que hay otras alternativas y el miedo a represalias parece cada vez menor. Por eso la desesperación de EEUU. Por eso las semanas venideras pueden ser un parteaguas en la historia contemporánea del mundo. Aunque los medios no te lo cuenten e intenten ocultarlo, la soberbia y codicia de Occidente los convirtió en enemigos de sí mismos.

Nicolás Sampedro

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Son tiempos de resistencia, pero el reloj les juega en su contra

Son tiempos de resistencia, pero el reloj les juega en su contra

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Las fichas se siguen moviendo en el tablero, la realidad mundial sigue mutando hacia algo desconocido, pero en principio con algún grado de certidumbre, y cada vez son más quienes se animan a desafiar las directrices del -hasta ahora- hegemón. No sin que haya contragolpes y juego sucio de parte de la bestia herida, intentando defenderse y recuperar terreno.

Solo por mencionar un aspecto, reiterar algo que venimos siguiendo de cerca: en el último tiempo más de 50 países han manifestado su intención de ingresar al BRICS+; Bielorrusia recientemente se sumó a la Organización de Cooperación de Shanghái; el proceso de desdolarización sigue avanzando a paso firme y cada vez son más los intercambios en monedas locales; estos bloques comienzan a gestar una arquitectura financiera distinta que evite el uso punitivo de del hegemón mediante sanciones o impidiendo el sistema de pagos SWIFT. De hecho, hasta provincias como la de Buenos Aires han manifestado su intención de coordinar con el bloque. Recordemos que Milei nos privó de esa posibilidad por mera ceguera ideológica y en un claro alineamiento con EEUU e Israel.

El sur global parece tener cada vez más claro que el Occidente Colectivo llegó a un punto de deterioro que difícilmente se revierta en el corto plazo. La guerra en Ucrania está completamente perdida (y lo saben desde hace rato) y sus consecuencias empiezan a verse: situación económica deteriorada, descontento social, violencia; el genocidio en Gaza es tan evidente que hasta dentro de sus propios países ha habido inmensas manifestaciones en contra de que se perpetúe, e incluso comienza a haber países supuestamente de ese bloque que empiezan a desmarcarse. Más allá de quienes ya venían en esa postura como Orbán de Hungría, Vucic de Serbia, incluso Fico de Eslovaquia, que recientemente afirmó que no entregaría ni una sola bala a Ucrania; la visita de la italiana Georgia Meloni al mandarín Xi Jimping no debe haber caído muy bien en el Despacho Oval. Incluso en Alemania hay sectores (sobre todo en las provincias de la parte oriental) que están planteando abiertamente que el país debe recuperar los vínculos con Rusia y pensar un sistema de seguridad común, algo como lo que viene planteando Putin para toda Eurasia.

Como si fuera poco, recientemente circuló la posibilidad de que Rusia, China e India vuelvan a poner en funciones al RIC, bloque que integran los tres países y que fue la antesala al BRICS ya con Brasil y Sudáfrica como socios. Aceitar sus relaciones políticas, comerciales y estratégicas seguramente aceleraría aún más los procesos que se vienen gestando. Paso fundamental será que China e India logren un entendimiento que permita evitar las tensiones en su frontera, aunque parece que están avanzando seriamente en ese sentido. Recientemente sus ministros de Relaciones Exteriores, Wang Yi y Subrahmanyam Jaishankar, tuvieron un encuentro, al parecer, bastante fructífero.

Quizás esa recomposición de relaciones sumado al hecho de que el presidente indio Narendra Modi visitara Moscú el mismo día en que comenzaba el 75 aniversario de la creación de la OTAN, o que manifestara abiertamente que la India no sería parte de ninguna alianza que encabece EEUU, hayan sido algunos de los elementos que llevaron a que los norteamericanos apoyaran abiertamente el golpe de Estado en Bangladesh, país vecino de India en donde gobernaba la Primera Ministra, Sheikh Hasina, de buenos vínculos con Nueva Deli.

En medio de esa desesperación por su pérdida de hegemonía, afloran las peores expresiones de odio, inoculadas durante décadas por medios de comunicación y amplificadas hoy por redes sociales como la cloaca de X (ex twitter) que controla Musk: Sea en Venezuela, en Gran Bretaña, en Bangladesh o en donde sea, siempre están detrás sectores desestabilizadores que sólo tienen como propuesta incendiarlo todo y eliminar al otro, o sea, a nosotros.

Son tiempos complejos y posiblemente los que vendrán sean aún más complejos y virulentos. Serán tiempos difíciles, pero habrá que mantener la calma, la mente fría y rodilla en tierra. No regalarse y ser inteligente, pero no abandonar absolutamente ningún espacio. Es tiempo de resistencia, y por más que aquí parezca lo contrario, el reloj está jugando en su contra.

Nicolás Sampedro

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