Bolsonaro propone crear una moneda única para Argentina y Brasil

Bolsonaro propone crear una moneda única para Argentina y Brasil

TIEMPO DE LECTURA: 2 min.

Así lo explicó el ministro de Economía Paulo Guedes al ser consultado sobre la situación de sobreprecios generada por la guerra.

El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, informó que el gobierno de Jair Bolsonaro analiza un proyecto para crear una moneda única entre Brasil y Argentina, bajo el nombre de “Peso-Real”.

El anuncio de Guedes se dio en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), al tiempo que explicó que -por más raro que suene-, Jair Bolsonaro evalúa proponer un escenario de mayor integración regional para enfrentar la desestabilización de precios en alimentos y energía a raíz del conflicto bélico en Ucrania.

En este sentido, el ministro remarcó que el gobierno brasileño está pensando en la creación de una moneda única para Brasil y Argentina con proyección de 15 años y hasta tanto se acomoden los mercados mundiales de comodities y las cadenas globales.

Proyecto parecido (y no tanto) al que esbozó tener en mente Lula Da Silva de llegar nuevamente a la presidencia. El ex mandatario y actual candidato propone una moneda que integre a toda Sudamérica, con el objetivo de unificar la región y comenzar a recrear los tiempos en los que el Mercosur estaba fuertemente unificado, lo cual podría significar un “duro bloque continental”.

Mientras que Lula piensa en esto como una política regional básica y de implementación a mediano-largo plazo, Bolsonaro lo ve como una salida “momentánea” a una situación particular. Esta diferencia política es importante de remarcar, aunque no deja de sorprender que el mandatario de ultra derecha intente recurrir a este tipo de proyectos.

Guedes -además- explico que su país se está desarrollando en temas ecológicos: “Nos quedamos atrás en el pasado, pero podemos crecer con el nuevo acceso: alimentos, energía, economía verde”.

Temas que nunca entraron en la agenda de Bolsonaro como la unidad del continente o la ecología se empiezan a tratar en medio de un contexto electoral en el que su antítesis ideológica (Lula) vuelve a tomar fuerza y se proyecta como posible ganador. En este sentido, lo anunciado por el ministro brasileño se puede entender como un leve y gradual movimiento de posicionamiento político en busca de no perder el poder.

La sociedad brasileña muestra su descontento con el actual gobierno y pone en duda su continuidad. Las nuevas medidas políticas de parte del oficialismo no parecen otra cosa que un manotazo de ahogado en medio de la carrera electoral.

Argentina emprende negociaciones para la compra de gas natural

Argentina emprende negociaciones para la compra de gas natural

TIEMPO DE LECTURA: 2 min.

A raíz de la crisis energética, producto de la guerra entre Ucrania y Rusia, el Estado argentino gestiona negociaciones con Bolivia y Brasil para aumentar el volumen de compra de gas para hacer frente a la temporada invernal.

La guerra entre Rusia y Ucrania generó una crisis energética a nivel global, por la cual el presidente, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, se realizan gestiones para aumentar los volúmenes de compra de gas natural de cara al invierno que se aproxima. 

El mandatario argentino se reunirá en el país con su par boliviano, Luis Arce, con el objetivo de conciliar un acuerdo sobre los precios y volúmenes que el país vecino podría venderle a la Argentina para afrontar la fuerte demanda ante las bajas temperaturas.

Al respecto, el canciller argentino, Santiago Cafiero, informó que “los presidentes de Argentina y de Bolivia decidieron encabezar ellos mismos la negociación por la provisión de gas para el invierno porque lleva meses trabada y representa un recurso estratégico y esencial para nuestro país“. 

Por su parte, el Ministro de Economía junto con el embajador argentino ante Brasil, Daneil Scioli, encabezaron las negociaciones luego de acceder a informes privados y técnicos que alertaban sobre los problemas energéticos que se aproximan. 

En ese sentido, durante su estadía en Francia -a donde viajó para prorrogar el pago de vencimientos con el Club de París-, Guzmán mantuvo una reunión con el titular de Minas y Energía brasileño, Bento Albuquerque, con quien discutió la posibilidad de que libere hasta dos millones de metros cúbicos diarios del gas que le compra a Bolivia, para que ese país aumente sus ventas a la Argentina..

En la misma, línea Scioli le habría solicitado al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que autorice dicha operación ya que el país tropical es el principal comprador de gas a Bolivia. En ese sentido, el ministro Guzmán viajará el próximo viernes para reunirse con su par carioca e intentar concretar las negociaciones. 

De aprobarse la operación para que Bolivia aumente su venta de gas a Argentina, el Estado Nacional podría reducir la compra de gas natural licuado (GNL) que es trasportada en barco, lo que encarece su precio dado que es cuatro veces mas costoso que el gas provisto por Bolivia.

Por otro lado, la Secretaría de Energía estima que en la temporada invernal (de mayo a septiembre) el gas nacional representará 73% de la demanda con 17.995 MMm3, y que se importarán 2.142 MMm3 de Bolivia, que cubrirían el 9%.

Que siga el Show: una pantalla en forma de Copa América para Brasil

Que siga el Show: una pantalla en forma de Copa América para Brasil

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Luego de las varias idas y vueltas entre el gobierno nacional y la CONMEBOL -a causa de los estrictos protocolos presentados por el Ministerio de Salud- el presidente Alberto Fernández decidió dar de baja a la Argentina como sede de la Copa América, algo totalmente acertado dada la situación sanitaria que atraviesa el país. De haberse jugado, seguramente se hubiesen incrementado los casos de Covid-19, ya sea por los festejos en las calles como por los tumultos de la gente en las cercanías de los estadios.

La Conmebol terminó por activar una opción bastante ilógica y lógica a la vez: ilógica porque Brasil continúa siendo uno de los grandes epicentros de la pandemia, pero lógica porque si algo ha quedado claro durante estos meses es que a Jair Bolsonaro le importa poco y nada el sufrimiento del pueblo brasileño. El jefe de Estado de Brasil aceptó albergar la Copa América en solo 24 horas y adelantó que Brasilia, Cuiabá, Rio de Janeiro y Goiânia serían las ciudades sede.

¿Qué pasa en Brasil?

Dos días después de confirmar su localía y de acuerdo a las cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de Brasil, el país registró 95.601 nuevos casos de Covid-19 y 2.507 muertes, cifra que se acerca al récord de los 100 mil contagios que se constataron el 25 de marzo pasado.

También es necesario recordar que es el segundo país -detrás de Estados Unidos- con mayor cantidad de muertes por COVID-19, y el tercero en cantidad de casos. El último 27 de mayo, por ejemplo, Bolsonaro pidió a la Corte Suprema que las medidas de gobernadores e intendentes para “lockdown” o restricciones sean declaradas inconstitucionales.

Parecen no pesar en el cínico círculo político de la ultraderecha brasileña los más de 460.000 fallecidos, pero tampoco sorprende: Bolsonaro siempre tuvo un discurso negacionista con respecto al peligro de la pandemia, declaró dudas sobre las vacunas y se burló de los muertos; exigió a los brasileños que “dejaran de lloriquear” y hasta hoy sigue recomendando el uso cloroquina -medicamento contra la malaria, ineficaz contra Covid-19- que puede producir severos efectos secundarios.

Asimismo, también es importante señalar que varios de los estados de Brasil están cerca del colapso sanitario. Sin embargo, a la ultraderecha neoliberal que gobierna con Bolsonaro a la cabeza, esos números no la conmueven. Sin ir más lejos, una de las sedes que ofreció Brasil fue el estadio Arena Amazonia, ubicado en Manaos -sede del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016-, pero por la cepa que lleva el nombre de la localidad, la iniciativa de Bolsonaro duró solo una hora. Por otro lado, desde el gobierno de Pernambuco, liderado por Paulo Câmara, se determinó no ser parte de la competencia.

Los expertos dieron alerta sobre la posible llegada de una tercera ola, como también por la propagación de otras variantes del SARS-CoV-2, que se suman al hambre y la pobreza que azotan a Brasil: cada vez son más las personas que viven en la indigencia y dependen de políticas estatales que no existen, porque Bolsonaro desgobierna.

No es casualidad que la propuesta de realizar la Copa América en Brasil haya llegado 48 horas después de la mayor movilización que hubo hasta entonces contra el Gobierno de Bolsonaro y su gestión de la pandemia. Fueron decenas de miles lxs brasileñxs que se movilizaron en varias ciudades del país para exigir “Fora Bolsonaro” y cabe mencionar que entre ellxs se encontraban hinchadas de clubes como Gremio, Palmeiras, Bahía y Corinthians.

Reacciones en contra ¿y a favor? del torneo:

El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, mencionó que el país presenta “menos riesgo” frente a la pandemia que la Argentina: «No es que sea más seguro, es menos riesgoso. Es menor el riesgo, pero el riesgo continúa» y señaló con total liviandad: «No habiendo público, no hay problema. Es apenas dividir las sedes y listo. Nuestra ventaja es la amplitud del país y de nuestros estadios», palabras que cayeron pésimo en el entorno dado a lo complejo que está siendo realizar la competición. 

Por otro lado, la críticas fueron muchas y una de las más fuerte fue de la presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hofmann, que se mostró en contra de la decisión de albergar el torneo y agregó: «¡Y nos enteramos que (el presidente, Jair) Bolsonaro autorizó la realización de la Copa América aquí en Brasil! ¿Esto es serio? ¿En medio de la pandemia, la llegada de la tercera ola, riesgo por falta de camas, suministros y con vacunación lenta? ¡Increíble!».

Asimismo, el lunes por la noche el Partido de los Trabajadores había presentado una solicitud para que se suspendan las negociaciones entabladas para la realización de la Copa América en Brasil, aludiendo que el traslado del evento a Brasil aumentaba los riesgos de proliferación del nuevo coronavirus en medio de la descontrolada crisis sanitaria en el país.

En esa misma solicitud, el PT también pedía la citación a los gobernadores y alcaldes de las ciudades donde se prevé la realización de los partidos. Esta última solicitud se fundamenta en que el Tribunal Supremo resolvió previamente que los gestores locales tienen competencia para decidir sobre hechos que impliquen riesgo de aglomeraciones, medidas de aislamiento, etc.

En el plano judicial el juez de la Corte Suprema de Justicia de Brasil, Ricardo Lewandowski, le pidió a Jair Bolsonaro que dé explicaciones por el acuerdo con la Conmebol para realizar la Copa América en medio de la segunda ola de coronavirus: «Considerando la importancia del tema y la emergencia de salud pública derivada del brote de coronavirus, así como la urgencia que requiere el caso, se solicitan informaciones previas al Presidente de la República dentro del plazo legal» manifestó el magistrado.

A las protestas también se sumó el sindicato internacional de jugadores profesionales -FIFPRO- que el martes emitió un comunicado expresando su preocupación con el proceso que se tomó para reasignar la Copa América, ya que incluyó decisiones tardías y el anuncio de una nueva sede apenas unos días antes del inicio del torneo y agregó: «Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, hemos manifestado claramente que la salud pública y la seguridad deben ser la prioridad máxima dentro de la industria del fútbol», .

Y completó el comunicado diciendo: “La decisión de trasladar con tan poco tiempo de antelación a cientos de futbolistas para competir en un torneo de semejante complejidad abre un escenario de incertidumbre para cada uno de ellos y sus familias”, dejando claro que “en este contexto, FIFPro apoyará naturalmente a cada futbolista que decida rechazar la convocatoria y no participar en el torneo en base a sus preocupaciones respecto a salud y seguridad”.

Por último, el jueves por la noche un grupo de jugadores de la Selección de Brasil se plantaron contra la realización de la Copa en su país y, según Rádio Gaúcha, los que juegan en Europa pidieron no jugar el certamen. En conferencia de prensa, Tite, entrenador de Brasil, mencionó el tema, pero no reveló detalles y dijo: «Ellos -los jugadores- tienen una opinión, se la expresaron al presidente, y la van a expresar al público. Con esto tiene que ver la ausencia de nuestro capitán, Casemiro».

Como si la preocupación no fuera poca, por la tarde del viernes el presidente de la Confederação Brasileira de Futebol, Rogério Caboclo, fue denunciado ante la Comisión de Ética de CBF y la Junta de Gobierno y Cumplimiento por acoso sexual y moral por un empleado de la entidad que saltó en defensa de una compañera de trabajo; el escrito detalla los episodios que habría SUFRIDO la víctima, quien además afirma tener pruebas contundentes de varias conductas abusivas en viajes y reuniones de Comisión Directiva. Su intención ante la Justicia es que Caboclo sea investigado y destituido de su cargo.

Aún con la incertidumbre de si se jugará o no en nuestro país vecino, lo que sí parece claro es que la Copa América está siendo utilizada en Brasil como cortina de humo para meter debajo de la alfombra -al menos por un rato- el genocidio al que Jair Bolsonaro somete al pueblo brasileño con su desgobierno. Bolsonaro no solo intenta desviar la atención sobre sus crímenes, sino que subestima a un pueblo digno que rechaza su gestión de la pandemia y en las calles seguirá gritando “Fora Bolsonaro” hasta liberar a Brasil.


Paz Eduard
Paz Eduard

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante que la política el deporte van de la mano. Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.


Bolsonaro parece un Punching Ball

Bolsonaro parece un Punching Ball

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

POR NICOLÁS SAMPEDRO*

Hace varias semanas que se viene especulando respecto de la situación del autoproclamado mesías brasileño. La burla permanente hacia la pandemia y sus implicancias, el enfrentamiento con diversos sectores y la pérdida de apoyo y legitimidad, hicieron que los rumores tomen más fuerza. Pero detrás aparecían los uniformes verde-oliva para alertar que no lo permitirían.

El mal manejo de la pandemia del COVID-19, ha llevado a que Brasil sea el segundo país a nivel mundial en cantidad de contagios por este virus (con más de un millón), y que avance a paso firme a superar las 50 mil muertes.

Es precisamente este hecho el que generó la mayor erosión en la popularidad de la gestión de Bolsonaro. Según la encuestadora DataFolha, mientras a finales de abril alcanzaba el 38%, tan sólo un mes después la impopularidad del gobierno se había disparado a 43%.

Según un estudio realizado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), el desmanejo de Bolsonaro hizo que perdiera el apoyo de sectores ricos y medios de las principales urbes del país como Río de Janeiro y Sao Pablo (principales zonas afectadas por la pandemia).

Según el informe, “Bolsonaro perdió el apoyo de políticos aliados y exfuncionarios de su Gobierno; ha entrado en conflicto público con gobernadores afines y con sectores del Poder Judicial (fundamentalmente, con el Tribunal Supremo Federal)[1].

A esto debe sumarse que su poder de fuego parlamentario también se vio reducido, tras su salida del Partido Social Liberal (PSL); no solo quedó sin partido, sino que fragmentó el bloque en el Senado donde solo 54 legisladores siguen apoyándolo, en tanto que en Diputados debe negociar permanentemente con el grupo conocido como “Centrao” (un conjunto de 10-12 partidos, de aproximadamente 200 diputados).

Como si fuera poco, ya renunciaron varios ministros de distintos gabinetes (Salud, Educación, Justicia). Quizás la salida más significativa fue la del ministro emblema Sergio Moro, quien había sido una pieza clave en el triunfo de Bolsonaro en 2018, tras el proceso ilegal y fraudulento de encarcelamiento al ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.

La frutilla del postre fue la difusión (con aval del Supremo Tribunal Federal) de un video de una reunión ministerial que tuvo lugar el pasado 22 de mayo. En esa reunión se pudieron escuchar declaraciones de todo tipo como las del ministro de Medio Ambiente, Ricardo Selles, proponiendo “que el período de la pandemia sería ideal para pasar reformas “infralegales”, de “simplificación” y “desregulación” de leyes ambientales”, lo que es igual que decir desregular y convertir en legales cosas que no lo eran, dado que los medios están atentos casi en exclusivo al tema de la pandemia.

De igual manera se pudieron escuchar las palabras del ahora ex ministro de Educación, Abraham Weintraub, quien señaló que si fuese por él “ponía a todos esos vagos en la cárcel, comenzando por el STF”. Esto habría sido la gota que rebalsó el vaso, luego de una cadena de “errores” que habrían llevado a Bolsonaro a buscarle una salida decorosa.

Al presidente brasileño cada vez le van quedando menos apoyos, y el descontento social es cada vez mayor. La campaña del Movimiento #Somos70porcento (motorizada por el economista Eduardo Moreira) tuvo gran impacto en redes sociales y se sumó a otras propuestas lanzadas por sectores progresistas[2], no sólo de partidos políticos sino también de artistas, barras de fútbol, abogados, etc.

Los posibles escenarios

Ante la pérdida de legitimidad, Bolsonaro podría terminar saliendo por la ventana ya sea por juicio político (impeachment), por algunas de las investigaciones judiciales en su contra (fundamentalmente por inmiscuirse en el poder judicial al interferir en la Policía Federal), o por anulación de la fórmula presidencial (por 2 investigaciones en curso que tiene el Supremo Tribunal Federal, una relaciona al financiamiento y propaganda de la campaña 2018 y otra por intervenir para retrasar los allanamientos a su hijo Flávio, acusado de financiamiento ilegal y defraudación pública).

En cualquiera de estos escenarios el rol de los presidentes del Senado (Rodrigo Maia) y de la Cámara de Diputados (David Alcolumbre) sería clave. Fundamentalmente la de Maia, ya que es quien debe aprobar el tratamiento tanto del posible impeachment como el pedido de investigación judicial.

Un hecho significativo es que a comienzos de mes, frente al nuevo ‘escenario opositor’, “Maia deslizó que ‘por ahora’ no prospera el juicio político, ampliando los cursos potenciales de desenlace; hay negociaciones en ese sentido en Diputados que pueden cambiar la trayectoria con la que se venía hasta el momento[3] .

De todas maneras, los escenarios pueden ser múltiples y dependerán de múltiples factores: en principio cómo se vaya articulando ese nuevo escenario de oposición donde por un lado estarían las fuerzas que hasta hace no mucho eran aliadas a Bolsonaro y que lo empiezan a mirar con desconfianza (incluso sectores de la elite paulista); por otro lado, las fuerzas de izquierda o progresistas y cómo puedan promover o motorizar las distintas propuestas que se están lanzando.

Un segundo foco a tener en cuenta es cómo pueden llegar a actuar los medios de comunicación de mayor repercusión, fundamentalmente Folha, Estadao y O’ Globo, medios ya directamente en franca oposición al gobierno de Bolsonaro. Los dos últimos parecen ver en la figura Mourao como un posible reemplazo. El vicepresidente del Brasil, “es considerado un “intelectual” al interior de las FFAA (aunque un tanto “líbero” según algunos generales) lo que también permite construir, de cara a los medios y a los sectores de derecha conservadora (no bolsonarista, como el PSDB, y otros partidos) una figura presidenciable y una cara más aplomada del Partido Militar[4].

De todas maneras el control o no de la pandemia será un factor determinante a la hora de evaluar qué puede deparar para el futuro del autoproclamado mesias brasileño. Esto también estará sujeto a los apoyos que aún conserva el mandatario: EEUU, el sector financiero (cabe recordar que los principales bancos privados fueron beneficiados con 161 billones de reales gracias a las políticas del “Chicago Boy”, Paulo Guedes), los sectores evangélicos, algunos empresarios, el sector del agronegocio, y, obviamente, los militares.

El reconocido sociólogo brasileño y coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ), Emir Sader, señaló hace algunos días, que pese a haberse esperado por mucho tiempo, la “autocrítica” de la derecha había llegado. Sus palabras se basan en un artículo de Pedro Cafardo (editor ejecutivo de “Valor”, el periódico de la gran comunidad empresarial brasileña), uno de los emblemas de la derecha de Brasil, que reconoce que ellos tuvieron la culpa de que Bolsonaro llegue a donde llegó y ahora se arrepienten por el desastre que está haciendo.

Sader se pregunta: “¿Cuál es el significado de este mea culpa? En primer lugar, nos damos cuenta de que es posible, incluso desde el punto de vista de las grandes empresas, darse cuenta de estas cosas, tan obvias para nosotros. Segundo, que el PT es realmente el fenómeno maldito de la derecha brasileña. Que el miedo al PT, a regresar a un gobierno que privilegia los derechos de todos, la distribución del ingreso, es el fantasma que enloquece a todo al derecha. Eso, a pesar de que sabían quién era Bolsonaro, empresarios, medios de comunicación, políticos, lo preferían al PT, sabiendo los valores que representa y las posiciones que tiene[5].

Por sólo poner un ejemplo y graficar lo antes dicho: en varias oportunidades Bolsonaro abocó el artículo 142 de la Constitución, que estipula la “intervención de las FF. AA. ante una situación de caos nacional”, y si bien el artículo es motivo de polémica entre los constitucionalistas brasileños, lentamente ha sido instalado como una posibilidad. Esto hasta para algunos sectores de la derecha es algo inaceptable.

Como se puede observar a Bolsonaro aún le quedan algunos retenes, pero más que ser retenes propios, son sus aliados y la conveniencia para éstos de que quien siga asumiendo los costos políticos del desastre y el caos, sea él. Tanto con el juicio político, como si prospera la investigación judicial en su contra, quien lo reemplazaría sería su vicepresidente Mourao. Pero no hay que olvidar que está en curso el tratamiento de una enmienda constitucional que prevé que en caso de renuncia o separación del cargo antes de cumplirse la mitad del mandato (en este caso diciembre de 2020), debería llamarse a elecciones nuevamente.

Está claro que el descontento crece y la figura de Bolsonaro depende más de sus aliados que de sí mismo[6]. Si sigue haciendo lo que hasta ahora, es muy factible que la paciencia de sus aliados se agote y terminen por desecharlo (incluso sectores en EEUU ya empiezan a no estar tan seguros de sostenerle el apoyo). No hay que descartar ningún escenario, menos con Moro fuera del gobierno y haciendo denuncias por corrupción contra Bolsonaro. Aunque todo parece indicar que quienes terminan por nivelar la balanza siguen siendo los que visten de verde-oliva.

Más allá de lo que suceda en lo inmediato, Bolsonaro está recibiendo golpes por todos lados. Tanto así, que parece un punching ball.


* Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún 
resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las
injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

[1] https://www.celag.org/los-destinos-de-jair-bolsonaro/
[2] https://www.telesurtv.net/news/brasil-movimiento-social-exige-renuncia-bolsonaro-manifiesto-20200619-0015.html
[3] Idem 1
[4] Idem 1
[5] https://www.alainet.org/es/articulo/207375
[6] https://medium.com/@misionverdad2012/el-fin-de-bolsanaro-las-m%C3%BAltiples-crisis-que-amenazan-a-su-gobierno-99ed79893c21

No hay vacunas contra la desinformación: Hidroxicloroquina, la falsa cura del coronavirus

No hay vacunas contra la desinformación: Hidroxicloroquina, la falsa cura del coronavirus

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

POR SEGUNDO BLOOM*

Es complejo hablar de verdades en un contexto donde las teorías conspirativas brotan del suelo. Los movimientos anticuarentena viajan desde Michigan hasta la Plaza de Mayo y parece que para quienes militan contra el “nuevo orden mundial”, cuestionar la realidad ha ido incluso demasiado lejos. Pero existen cuestiones en las que uno no solo tiene que tener agallas para refutar una idea, sino que también debe tener bastante desconocimiento. Este es el caso de la medicina en épocas de coronavirus.

Durante los últimos meses, el debate sobre la hidroxicloroquina y la cloroquina, ha estado en auge en la mayoría de los medios del mundo. El mismo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que él hace uso de este fármaco, utilizado por médicos hace años para combatir el lupus y la artritis, junto a su análogo la cloroquina, que se utiliza contra la malaria o paludismo.

Durante el comunicado de prensa en la Casa Blanca, Trump dijo que ha escuchado “muchas cosas buenas” sobre estas drogas y su efecto contra el Covid-19, que “puede ser uno de los grandes cambios en la historia de la medicina”.  Basado en el asesoramiento del médico presidencial, se le permitió tomar hidroxicloroquina y zinc a diario. “Parece tener un impacto, y si no lo tiene, no te vas a enfermar y morir […] Llevo tomándolo una semana y media y aún sigo aquí”, finalizó. A causa de la insistencia del presidente estadounidense en el uso y recomendación de la hidroxicloroquina -como también lo hizo anteriormente con las inyecciones de desinfectante-, muchas instituciones científicas han salido a desmentir y concientizar sobre las consecuencias del uso de esta droga.

Fuente: Reuters

Luego de la problemática entre la utilización o no de los fármacos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio un comunicado donde el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció que van a detenerse los ensayos clínicos con hidroxicloroquina en pacientes con coronavirus por el riesgo de esta droga y recomendó no usarla en pacientes con Covid-19.

El 22 de mayo la revista médica británica The Lancet publicó el mayor estudio sobre el uso de hidroxicloroquina, donde se hicieron análisis a 96.000 pacientes en 671 hospitales de todo el mundo. El trabajo se realizó en grupos que recibieron una medicación con hidroxicloroquina o cloroquina y se los comparó con otros grupos hospitalizados que no pasaron por este tratamiento.

El resultado concluyó que estos fármacos -o sus complementos- no son eficientes para combatir el Covid-19, e incluso pueden conducir a la aparición de problemas cardíacos graves. “Este es el primer estudio a gran escala que encuentra pruebas estadísticamente sólidas de que el tratamiento con cloroquina o hidroxicloroquina no beneficia a los pacientes con Covid-19”, publicaron.

No solo no ayuda, sino que empeora gravemente el riesgo de vida en los hospitales. Según la revista, de los medicados con alguna de las dos drogas, uno de cada seis pacientes había muerto. Cuando el tratamiento se combina con un macrólido, la tasa de mortalidad aumenta aún más: esto es uno de cada cinco en el caso de la cloroquina y casi uno de cada cuatro en el de la hidroxicloroquina. Es decir que, si la tasa de mortalidad normalmente es del 9.3%, al utilizarse estos medicamentos -sumado a demás factores médicos del paciente- la tasa podría aumentarse hasta en un 13,4%. “Sugerimos que estos fármacos no deben utilizarse como tratamiento para Covid-19 fuera de los ensayos clínicos” explicó el autor del estudio Mandeep Mehra, director ejecutivo del Centro de Enfermedades Cardíacas Avanzadas del Hospital Brigham and Women’s en Boston.

Además de las consecuencias negativas que la propaganda a favor de la hidroxicloroquina provoca y la imposibilidad de una campaña de salud pública homogénea, la avalancha de consumidores ha desabastecido los mercados y las empresas comenzaron a acumular los medicamentos a puertas cerradas, empujando al gobierno estadounidense a emitir restricciones de emergencia para la compra. Pero ninguna medida puede contra consumidores convencidos de que la salvación está al alcance de sus billeteras. Este accionar irresponsable ha llevado a la escasez de ambas drogas generando problemas graves para las personas que dependen de su uso en tratamientos ajenos al coronavirus.

Orden, progreso, libertad y verdades individuales

Ni los más rigurosos estudios médicos, ni las muchas precauciones de organismos internacionales pueden resguardarnos de las inquebrantables convicciones construidas sobre la desinformación y su inevitable esparcimiento. Esto es aún más preocupante cuando las ideas tienen consecuencias directas en la vida de las personas.

Luego de que Trump habilitara por medio de la FDA, organismo regulador de medicamentos en ese país, el uso de cloroquina e hidroxicloroquina y la producción en cantidad de la droga, algunos mandatarios afines a sus ideas replicaron las mismas medidas.

En Latinoamérica, el Ministerio de Salud de Brasil habilitó un protocolo sin aval de los médicos, donde permite la aplicación de cloroquina e hidroxicloroquina, solo con la condición de que el paciente sepa que puede morir o tener efectos colaterales graves. Jair Bolsonaro comentó al respecto vía Twitter: “Todavía no existe comprobación científica, pero está siendo usada con controles en el mundo. Estamos en Guerra. Peor que ser derrotado es sentir vergüenza de no haber luchado”. Luego de esto, el presidente brasileño informó que hace uso del fármaco como medida preventiva: “En mi caso particular, por mi historial de atleta, en el caso que fuera contaminado por el virus, no tendría que preocuparme, no sentiría nada, o como mucho, sería afectado por una gripecita o resfriadito

El peligro del discurso negacionista de la ciencia es más que evidente y desemboca tristemente en programas políticos que no hacen más que perjudicar la salud de los ciudadanos. En el caso de Brasil, el 17 de abril Bolsonaro destituyó a su ministro de Salud, Luiz Mandetta, y luego de tan solo 28 días en el cargo, el proclamado nuevo Ministro Nelson Teich, tuvo que renunciar por las presiones del presidente para habilitar la prescripción de la cloroquina a nivel nacional.

Ex Ministro de Salud, Nelson Teich. Fuente: NA

Por otro lado, la OMS dejó de recibir financiamiento de Estados Unidos a causa de las acusaciones de Donald Trump sobre la tendencia “Pro-China” del organismo internacional. Incluso, en los últimos días, llegó a tildar al Covid-19 como “el virus chino”, culpando a ese país por la lenta solución del problema y el contagio masivo en Estados Unidos, que ya cuenta con alrededor de 1.883.656 casos y más 108 mil muertes, siendo el país con más casos a nivel mundial, seguido por Brasil con casi 615 mil contagiados y más de 34 mil muertes.

Luego de varios meses de aislamiento social en el mundo y las espeluznantes cifras de muertes de aquellos desfavorecidos abandonados por sus gobiernos, resulta increíble para algunos escuchar discursos que defienden la pasividad del virus y el desprestigio a la ciencia con alternativas para nada verificadas. Las actividades en muchos países continúan sin siquiera inmutarse y parece que algunos tienden a asimilar la pandemia y los fallecidos como algo cotidiano. Incluso, algunos fervientes militantes de “la libertad” defienden la inexistencia del virus. Pero las diferencias entre quienes niegan porque no saben dónde mirar y quienes lo hace porque no quieren ver, parece no ser demasiado grande. Solo queda mantener el oído atento a lo que se escucha, verificar lo que se lee de manera crítica y confiar en los profesionales comprometidos a salvar las vidas y no tanto así, a quienes solo pretenden salvarse en las elecciones venideras.


* Criado en la llanura del grano de maíz y de soja. Transeúnte (des)esperado del mundo 
y militante de la mochila contra la valija. Estudiante de Comunicación Social y de Psicología
en la UNLP. Incorregible devoto de las verdades relativas.
 

Referencias:
Comunicado OMS: https://twitter.com/WHO/status/1264943375557353472?s=20
Investigación The Lancet:
https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31180-6/fulltext

¡Quiero suscribirme!
1
Más rápido y fácil
Difusiones Trinchera
Hola
Si querés que te incluyamos en nuestras listas de difusión de publicaciones y promoción de entrevistas en vivo, envianos un mensaje para suscribirte y te llegará toda nuestra información.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera!