¿Hay post capitalismo luego del Covid-19?

¿Hay post capitalismo luego del Covid-19?

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Facundo Garavano*

Ilustración de Carlos Cardozo

En estos días de cuarentena nacional y emergencia mundial aparecieron algunos análisis con respecto al derrumbe del sistema de acumulación imperante por quedar al desnudo con el avance del Covid-19. Los casos de Italia y España son los más relevantes con miles de muertos e infectados que han avasallado el sistema sanitario de la vieja Europa. El corona virus ha demostrado que el sistema de salud y la ciencia deben ser patrimonio de los pueblos con la conducción del Estado, y no, como esgrime la filosofía neoliberal, mercancías suntuosas en el racionalismo del “sálvese quien pueda”.

Sin embargo, esto no significa que el sistema de acumulación parasitaria se derrumbará por este o cualquier otro virus. Primero porque la crisis del capitalismo no es por el virus sino más bien un síntoma sistémico del propio modelo de acumulación, y su estado de emergencia no derrumbará los cimientos que lo sostiene. Segundo, porque el capitalismo moderno se configuró como una estructura mutante que, más allá de algunas predicciones para evidenciar sus leyes y movimientos, siempre supo esquivar sus contradicciones y sus crisis, o al menos, siempre fueron los sujetos, las familias y los pueblos quienes pagaron por ello, nunca el capital.

Además, cabe señalar que en el modelo de producción actual, neoliberal y transnacional, se domina por medio de la subjetividad más que por las condiciones materiales. El capitalismo posmoderno construye legitimidad y poder a partir de mecanismos subjetivos que se alejan de la forma tradicional de dominación. El proceso de generación de plus valor (en la relación capital-trabajo) ha pasado a un segundo plano: lo específico y determinante del neoliberalismo, como afirma Jorge Alemán, consiste en ser el primer régimen histórico que captura los sujetos y los cuerpos a través del discurso (no sólo la palabra) en su dependencia estructural. El neoliberalismo ha producido una subjetividad ahistórica, líquida y meritocrática, y en este contexto (como afirma Zizek) las posibilidades de transformarlo son al menos difusas. Para poder construir un horizonte post capitalista se necesita de construcciones subjetivas emancipatorias y no de un virus que a ciencia cierta no se sabe qué es.

Ahora bien, existen quizás dos líneas de acción que parecen estar tomando algunos países en función de la solidaridad internacional y políticas económicas destinadas a solventar la recesión, el estancamiento y la seguridad sanitaria, que podrían ser consideradas contra cíclicas. Más allá de las experiencias de solidaridad internacional que se van configurando por parte de algunos estados, estas parecen ser sólo coyunturales, exceptuando los casos de China y Cuba.

Por otro lado, las “políticas keynesianas” que se están tomando en función de girar activos al sistema público para combatir la situación de emergencia parecen ser sólo eso, de emergencia: Trump promulga el paquete de ayuda económica más grande de la historia alcanzando a hospitales, préstamos a las áreas y empresas más damnificadas, y la entrega de 1.200 dólares para quienes tengan ingresos inferiores a 75 mil dólares anuales; el FMI plantea inyectar 2,5 billones de dólares en los mercados emergentes; la Unión Europea aprobó la suspensión de las reglas presupuestarias de control del déficit y la deuda; la presidenta del Banco Central Europeo decidió aportar 1,1 billones de euros para comprar deuda pública de los países y Alemania presentó el mayor plan de reactivación económica de su historia.

Este “keynesianismo económico” nada tiene que ver con el derrumbe del modo de acumulación parasitario. El keynesianismo nunca fue anti capitalista. El modelo de Keynes tenía que ver con la recuperación económica luego de una profunda crisis para salvar al capitalismo industrial, con pleno empleo y consumo interno, pero no para consagrar su entierro.

¿El mundo volverá a ser el mismo luego de esta pandemia? Claro que no, incluso los momentos de crisis mejoran las condiciones para generar conciencia en los pueblos. La pregunta podría ser entonces ¿hacia dónde irá el mundo luego de esta situación? Podrían consolidarse y endurecerse los nuevos fascismos mundiales, podrían surgir momentos neo keynesianos hasta salir de la crisis, o podrían también encontrarse formas híbridas de desarrollo sostenible, pero no existe per ipsum un horizonte post capitalista luego de la emergencia.

Lo que sí parece comenzar a cuestionarse, al menos en Nuestra América, es la acumulación parasitaria, financiera y criminal de la lumpen burguesía latinoamericana. Pero para poner contra las cuerdas al neoliberalismo parasitario se necesita construir subjetividades emancipatorias, correlaciones de fuerzas populares y conciencia social en una suerte de bloque histórico internacional. Se debería salir -al menos por un rato- de la ilusión estructuralista, de leyes y predicciones teleológicas y tratar de entender en qué situación están las fuerzas populares y de izquierda internacionales, pero sobre todo, analizar cuál es el sujeto histórico para dar muerte al neoliberalismo, si es que lo hay. Este es el debate que debe emprender quien lucha por un mundo más equitativo, igualitario, solidario y con justicia social.

El caso argentino

El gobierno argentino parece haber tomado las medidas necesarias para combatir la pandemia. Junto al aislamiento social, preventivo y obligatorio, la batería de medidas sanitarias y económicas para dar respiro a las mayorías sociales y la articulación de los estados nacional, provincial, municipal, junto a organizaciones sociales, políticas y religiosas, Alberto Fernández parece haber logrado un acuerdo nacional para batallar contra el virus. Su conducción política también busca revalorizar la salud y la ciencia pública, apuntando contra los especuladores, saqueadores y contra el sistema desigual que pregona el racionalismo neoliberal.

Según las fuentes oficiales, el aislamiento obligatorio esta siendo respetado y pregonado por la mayoría del pueblo argentino. Lo preocupante ahora es como se desarrolla el aislamiento social en los barrios populares del país, donde las condiciones de hacinamiento dificultan su cumplimiento. A su vez, hay que encontrar mecanismos urgentes para solventar la economía informal, social y solidaria. En este sentido, el gobierno nacional está demostrando su ropaje popular, no sólo por contar con miembros de las organizaciones, con científicos y trabajadores en cargos de gestión, sino por considerar necesaria, en la ampliación de la cuarentena, la búsqueda de estrategias conjuntas para abordar la pandemia.

La creación de los comités de solidaridad, el refuerzo alimentario y los bonos de emergencia para desocupados parecen ser medidas adecuadas para los barrios populares ya que fueron abaladas por un gran arco de organizaciones políticas, sindicales y sociales. A su vez se plantea la necesidad de planificar pequeñas obras comunitarias para que la economía no se contraiga y el aislamiento social obligatorio pueda concretarse de la mejor manera posible.

Mientras los grandes capitales plantean despidos y los formadores de precio aumentan aún más los alimentos de la canasta básica, en las barriadas populares argentinas se cocina y entregan alimentos, se fabrican barbijos en las pequeñas textiles populares, se trabaja en las huertas comunitarias y se da atención a los adultos mayores entre otras formas de solidaridad.

Es en este punto donde se debe poner el foco. El macrismo había conseguido gobernanza a través de un discurso meritocrático e individualista que de alguna forma se afianzo en las mayorías populares del país. El modelo de reproducción se sostuvo, de esta forma, por la ruptura del lazo social, y sobre todo con la desintegración del trabajo como vector de cohesión social. Es decir, la solidaridad como valor integrador de la sociedad se vio gravemente fragmentado por los principios de hiperindivudualizacion y competencia de la subjetividad neoliberal.

Habrá que trabajar y fortalecer los lazos solidarios y comunitarios para enfrentar la atomización social. La inminente caída del modelo de acumulación parasitaria, si es que existe, debe ser contrastada con nuevas formas de subjetividad, con construcciones políticas y culturales plebeyas y el fortalecimiento de una comunidad organizada. Para construir un nuevo ordenamiento civilizatorio no es suficiente con mirar la crisis del sistema actual (que no es por el Covid-19) sino que hay que abonar a la construcción de un proceso emancipatorio que no es para nada claro ni tiene un sujeto transformador único. Dependerá de las fuerzas populares buscar acciones que construyan conciencia nacional, popular y anti neoliberal para que el buitre financiero no levante nuevamente sus alas.

Cuando merme el virus que acecha al mundo, será momento de pensar cómo avanzar en la desmercantilización de la salud, la desfinanciarización de la economía, la desmonopolización de las telecomunicaciones, la nacionalización de servicios públicos entre otras áreas estratégicas para el desarrollo igualitario del pueblo.


* Profesor en Sociología, docente popular y militante de la CTD Aníbal Verón y de la Corriente NuestraPatria
Violencia institucional en tiempos de cuarentena

Violencia institucional en tiempos de cuarentena

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Juan Martín Palermo*

Golpes brutales, amenazas, humillaciones y hasta balas de goma utilizadas con la excusa de controlar que la población se quede en sus casas. El hecho de que las personas estén obligadas a permanecer en sus hogares por decreto nacional y que se permita circular para satisfacer necesidades básicas de alimentación, previsión y trabajo, significa para algunos sectores un esfuerzo aún mayor y de supervivencia: tienen que salir muchas veces, por ejemplo, en busca de agua potable.

A pocos días del 44° aniversario del golpe cívico-militar en Argentina, se han conocido innumerables casos donde las fuerzas de seguridad, principalmente en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, han ejercido abusos de autoridad aprovechándose del control exhaustivo que deben realizar para que la mayor cantidad de personas cumplan con el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

En los barrios populares, la situación es un tanto más complicada. La policía penetra las calles, golpea a las personas que circulan, demora a quienes van a buscar comida al comedor del barrio, cuando es esta la única posibilidad de poder comer, entre otras situaciones de esta naturaleza.

En este marco, el pasado 23 de marzo en el barrio Altos de San Lorenzo de La Plata, un joven fue detenido por policías de la Comisaría 8va del municipio cuando se encontraba sentado en la puerta de su casa. Golpearon a él y a su familia, le dieron con balas de goma y entraron a su casa sin orden de allanamiento. No conformes, le iniciaron una causa por “robo, resistencia a la autoridad y violación del aislamiento”. La familia realizó la denuncia acompañada por organizaciones de Derechos Humanos.

Otro caso que tomó relevancia, fue el ocurrido en la Villa 1-11-14 del barrio porteño de Flores. Tres gendarmes hicieron “bailar” a dos jóvenes haciéndolos caminar en cuclillas y con las manos en la cabeza por varios metros. Los efectivos fueron identificados y apartados de sus cargos.

El 23 de marzo pasado en Villa Lugano, un menor de edad fue brutalmente golpeado por efectivos policiales que le dejaron moretones en todo el cuerpo, y al momento de encontrarse con su madre, los policías le dijeron que si volvía a salir “le iban a pegar un tiro en la pierna”. La madre del menor en un testimonio desgarrador, sostuvo que “la dictadura sigue existiendo”. “Si me cagaron a piñas al pibe las cosas no cambiaron”.

Estos son sólo algunos hechos de los que se conocen, pero no ocurren de manera aislada en nuestro país. Existen sectores que son más golpeados frente a las decisiones gubernamentales, desde las económicas, pasando por las securitarias, las sociales, llegando a las educativas y las sanitarias. Durante el gobierno de Mauricio Macri hubo una especie de “luz verde” a las fuerzas de seguridad para actuar abusivamente sobre las clases populares.

Ahora tenemos a un Alberto Fernández, que se suma a las filas de  lucha por la memoria, la verdad y la justicia, que controla más de cerca a los efectivos policiales, y que defiende los intereses nacionales y populares. En contexto de cuarentena obligatoria, las fuerzas de seguridad cuentan con el aval del gobierno para realizar controles para que se cumpla la misma. Así debe ser, pero esta cuota de poder que se les ha otorgado, se traduce muchas veces en excesos que cometen, en los que las personas son golpeadas y humilladas. Las fuerzas represivas deben tener un control estricto sobre cómo realizan sus operativos, impidiendo así la violación de los Derechos Humanos. Queda en manos del gobierno y del Ministerio de Seguridad, ser igual de rigurosos con los efectivos policiales, como lo son para controlar que las personas estén en sus casas, para que estos hechos no vuelvan a ocurrir. La cartera que conduce Sabina Frederic ya tomó notas sobre el asunto y publicó un tuit en el que informa que “la línea 134 recibe denuncias tanto por incumplimiento de la cuarentena obligatoria como por hechos de violencia institucional” y además agrega que “denunciar cualquier abuso de (y en) las fuerzas policiales y de Seguridad, también es cuidarnos entre todos y todas”.

El Estado se encuentra presente para prevenir este tipo de casos, pero hay que controlar de cerca el accionar de la policía ya que cuando se les da poder para ejercer control sobre la ciudadanía, se cometen excesos. Esta violencia es aplicada como siempre a los sectores populares que son los más perjudicados en este sentido. Se encuentran expuestos al accionar policial y amenazados por los mismos que si los denuncian les van a iniciar causas en su contra. Queda en manos de nosotres también, si vemos o conocemos alguna situación de violencia policial, hacer la denuncia correspondiente a la línea 134 para que las autoridades estén notificadas de este problema. Que este contexto no sea la excusa perfecta para que la policía reprima con más dureza.


* Estudiante de Licenciatura en Comunicación Social con orientación en periodismo en UNLP, redactor en Revista Trinchera
La revolución no sabe de colores

La revolución no sabe de colores

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Felipe Bertola*

A Dante Guede se lo conocía por muchas cosas. Sus cercanos lo recuerdan por ser un gran soldador, charlatán, cariñoso, emprendedor, fanático de Racing, pero por sobre todas las cosas, se lo recuerda por esa mirada decidida hacia el futuro. Sus cercanos dicen que en sus ojos verdes se podía notar el fuego y la convicción.

Dante Guede nació el 10 de noviembre de 1929, en plena crisis mundial, en una casita del joven conurbano bonaerense, en Wilde. Gracias a su tío, en su juventud adoptó los colores de la Acadé para siempre. Transcurrió su vida de acá para allá, y por cada lugar que pasaba, cosechaba amistades. Fue en Mendoza que conoció a  Carmen Ramiro “Tota”, su compañera para el resto de sus días y madre de sus tres hijos: Héctor, Mónica y Ulises. Luego de estar un tiempo en la provincia cuyana, Dante y Carmen se mudaron nuevamente a Buenos Aires, para arrancar de cero en Bernal.

Allí en Bernal nacieron sus hijos y quizás el primer calvario para Dante. Héctor su hijo mayor, rompió el legado familiar y ya de chico se fue sintiendo cautivado por el color rojo y por la primera obtención de la Copa Libertadores de Independiente. Del 64 en adelante el living de Los Guede se convirtió en un campo de batalla: el pequeño Héctor, vitoreaba ser el primer argentino campeón de América, mientras Dante, se adjudicaba ser el primer Grande del país. Luego de dos copas ganadas por Independiente, para 1966 (bajo la dictadura de Onganía), Dante comenzó a adjudicarse también ser el primer equipo argentino campeón intercontinental. Para resolver tantas cargadas de padre a hijo y de hijo a padre, “Tota” resolvió dividir el living, mitad de Racing y mitad de Independiente: los banderines y las consignas colgaban intercaladas.

Dante formó parte de La Sociedad de Fomento Villa Urquizú, en la cual por ejemplo, resolvieron por su cuenta, la colocación de adoquines en la calle principal del barrio, para poder transitar tranquilos los días de lluvia. La gente del Club lo recuerda con mucho cariño. También por esos años trabajó en el Parque Pereyra Iraola, en la construcción de la segunda torre de IAR (Instituto Argentino Radiofónico), en conjunto con el CONICET, que en ese momento dependía de la Provincia de Buenos Aires. De lunes a viernes soldaba en el Pereyra y muchas veces aprovechaba para llevar a su hijo Héctor y enseñarle el oficio.

 A principios de los 70 Dante comenzó a familiarizarse con el discurso del PRT-ERP, para luego formar parte de sus filas. En 1973 con la cercana elección de Héctor Cámpora, el PRT-ERP se rompió: por un lado, la fracción roja, que plantearía el acercamiento a los sectores del peronismo de izquierda, para apoyar la candidatura de Cámpora y así llegar al socialismo; y por otro lado, la fracción dirigida por Mario Roberto Santucho y su línea revolucionaria marxista, el ERP 22 de Agosto. Dante seguirá esta línea.

Para 1975, con Perón muerto y las AAA asesinando militantes, Héctor se muda a La Plata para estudiar Ingeniería electrónica, posiblemente influenciado por su paso por el IAR y los conocimientos de su padre. En su nueva ciudad, también se suma a militar en el ERP 22 de Agosto.

Ya en dictadura, Héctor se vio obligado a dejar su carrera junto a su compañera Viviana de Angelis.  Viviana fue secuestrada y desaparecida de su domicilio de Santos Lugares, provincia de Buenos Aires, el 3 de octubre de 1976 con un embarazo de uno a dos meses a cuestas, aunque no muches tenían esa información.

Apenas cuatro días después, un grupo de tareas secuestró a Dante y a Héctor, padre e hijo, pero también compañeros en el ERP 22 de agosto; estaban juntos en la esquina de Las Flores y Mitre, en pleno centro de Wilde. Tanto la “Tota”, como los Guede que quedaron vivos, comenzaron la búsqueda de su padre y su hermano; volviéndose luchadores incansables.

Años después el Equipo de Antropología Forense encontró el cuerpo de Dante, enterrado como “NN” en el Cementerio de Avellanada. Hasta el día de hoy nada se sabe de Héctor, ni de Viviana y su hijo.

Dante y Héctor se desvivían por Racing e Independiente, la pasión les corría por las venas y a la hora de cualquier partido se volvían irreconocibles. El living familiar siempre fue territorio de disputa, pero bajo la senda de Cuba y El Che, llegó la decisión conjunta de un mundo mejor,  para acercar hasta la muerte a un padre y a un hijo y dejar más claro que nunca, que la revolución no sabe de colores.

La mayor parte de la información contenida en esta nota fue sacada del libro de Julián Scher “Los desaparecidos de Racing”.


* Periodista, columnista del programa No Se Mancha (Radio Estación Sur - FM 91.7) y de Hijos de 30.000 (Radio UNLP - FM 107.5), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
En la cortada más mistonga. Los escasos cruces del tango y el nacionalismo (Parte 1)

En la cortada más mistonga. Los escasos cruces del tango y el nacionalismo (Parte 1)

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Gabriel Kudric*

Intentaremos en esta serie de artículos, un acercamiento exploratorio a la relación entre el tango y los temas del nacionalismo. Cuando decimos “tango” nos paramos en un lugar injusto por simplificador. Englobamos en el término a ritmos que eran abarcados por los intérpretes de la música porteña como milonga, vals e incluso, en el principio del siglo XX, estilo, cielo y los importados shimmy, foxtrot y charleston. Usaremos como disparador a Ignacio Corsini y su “cancionero federal”, como se conoce a su interpretación de ciertas composiciones del dúo Blomberg-Maciel, con el conflicto entre unitarios y federales en el siglo XIX como marco. El recorte (para nada estricto) se debe a que, si bien hubo otros autores y cantores de la primera mitad del siglo pasado que interpretaron canciones con temática histórica y/o nacionalista, es sin dudas este ciclo, que abre Corsini en el año 1929 con el vals “La pulpera de Santa Lucía”, el más importante e influyente por número, calidad y popularidad de las interpretaciones.

El tango, género esquivo

Primero debemos decir que el tango no ha hablado mucho de política. No ha tenido, como el folklore argentino, un movimiento del Nuevo Cancionero. Han habido intentos como el de Eladia Blazquez en los sesenta, secundada en la interpretación por un renovador como Edmundo Rivero, pero son intentos que han quedado aislados y, dentro de lo valiosos que fueron, se transformaron en gestos. Intentos de hacer hablar al tango de los temas de actualidad, frente al avance arrollador de Mercedes Sosa, Horacio Guaraní y otros que hacían del folklore el lenguaje para hablar de las luchas populares y de los sueños y proyectos de una juventud que se organizaba para la revolución. Antes, más bien, el tango ha hablado de historias de barrio, de tauras, de putas, de resistencias frente al avance de la gran ciudad sobre el paisaje casi pueblerino de una Buenos Aires que se desdibujaba. El tango ha sido la poética del individuo frente al progreso arrasador, como en Puente Alsina, de Benjamín Tagle Lara y cantada por la autora, cancionista y productora Rosita Quiroga:

“¿Dónde está mi barrio, mi cuna querida?
¿Dónde la guarida, refugio de ayer?
Borró el asfaltado, de una manotada,
la vieja barriada que me vio nacer…”

También ha sido, cómo no, la poética del amor y su falta, como en infinidad de canciones inmortales (Permítasenos citar una, y elegir para ello “Volvió una noche”, de Gardel y Le Pera):

“Mentira, mentira, yo quise decirle,
las horas que pasan ya no vuelven más.
Y así mi cariño al tuyo enlazado
es sólo una mueca del viejo pasado
que ya no se puede resucitar.
Callé mi amargura y tuve piedad.
Sus ojos azules, muy grandes se abrieron,
mi pena inaudita pronto comprendieron
y con una mueca de mujer vencida
me dijo: “Es la vida”. Y no la vi más.”

Gardel fue, sin dudas uno de los principales responsables de este giro en el cancionero tanguero. Ha sido tema del tango el mismo tango, como en la exquisita “Apología tanguera”, de Rosita Quiroga con música de Cadícamo, de la que transcribiremos sólo la primera estrofa, conteniendo nuestras ansias:

“Tango rante que tenés
el alma de un cachetazo,
que vas llevando un hachazo
en la frente y lo escondés.
De la cabeza a los pies,
vestido de luto entero,
sos un símbolo canero
que va taconeando fuerte,
sos la risa y sos la muerte,
vestida de milonguero.”

Son muchos los temas del tango y sus allegados, pero no ha sido pródigo en pensar la política. Se suele mencionar como prueba en contrario a Aquaforte (1932, Juan Carlos Marambio Catán, Horacio Pettorossi), el tango en el que Gardel desgrana estos versos:

“Un viejo verde que gasta su dinero
emborrachando a Lulú con el champán
hoy le negó el aumento a un pobre obrero
que le pidió un pedazo más de pan.
(…)
Y pienso en la vida:
las madres que sufren,
los hijos que vagan
sin techo ni pan,
vendiendo “La Prensa”,
ganando dos guitas…
¡Qué triste es todo esto!
¡Quisiera llorar!

También se cita “Al pie de la Santa Cruz” (1933, Delfino y Battistella) con sus explícitos versos:

“Declaran la huelga,
hay hambre en las casas,
es mucho el trabajo
y poco el jornal;
y en ese entrevero
de lucha sangrienta,
se venga de un hombre
la Ley Patronal”.

Pero la repetición del ejemplo es prueba de que no son tantos los tangos que se encuentran con la política. Por otro lado, la denuncia de la explotación social no es el tema que nos interesa en este caso, y denuncias generales como la de Aquaforte no hacen más que abundar en el sentido de lo que planteamos. Vaya en este trabajo el recuerdo a don Osvaldo Bayer y su trabajo invaluable de recopilación de tangos anarquistas como una respetuosa y necesaria desviación.


Estimada lectora, estimado lector, permítanos dejar por el momento al tango nacionalista colgando de un barranco para ver, en un próximo capítulo, cómo una audaz pirueta lo pone a salvo y abraza por primera vez al nacionalismo al hablar de una época tabú: el rosismo.


* Periodista, conductor del programa Columna Vertebral, columnista del programa Caídas del Catre (ambos en Radio Estación Sur - FM 91.7) redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Ahí vienen las tripas a revolverse una vez más

Ahí vienen las tripas a revolverse una vez más

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás Sampedro*

Mucho se está diciendo en los diferentes medios de comunicación que cubren lo que sucede con la pandemia del Coronavirus (COVID-19). Algunes desde las implicancias locales, otres desde las consecuencias económicas a escala global, o de si es parte o no de una guerra bacteriológica. Lo cierto es que este tiempo de aislamiento y cuarentena dan lugar a reflexionar sobre el sistema, sobre las formas de organización y de cómo vivimos los seres humanos.

La principal reflexión tiene que ver con el rol del Estado. En principio relacionado al rol de la sanidad pública a la hora de frenar o mitigar el contagio del virus que hoy aqueja a gran parte del mundo. Pero no es sólo el sistema público de salud, también se pone en debate el rol de policía o de control, cómo resuelve el Estado la situación económica de quienes se ganan el mango día a día para poder sobrevivir, entre un sinfín de temas que se podrían abrir.

Une podría preguntarse qué tienen en la cabeza les más de 20 mil argentines que se fueron del país luego de que Alberto Fernández comenzara a tomar medidas de aislamiento para evitar la propagación del virus. Muches de elles que ahora reclaman al gobierno argentino que gaste dinero en ir a buscarles porque las aerolíneas privadas suspendieron todos sus vuelos.

¿Qué pasa por la cabeza de quienes durante décadas se la pasaron hablando mal de la salud pública y tirando flores al sector privado y ahora exigen al gobierno que resuelva un problema que requiere de un sistema público fuerte para que el tránsito por esta situación sea lo menos traumático posible? ¿Algune se puso a pensar qué habría pasado con un gobierno de signo neoliberal al frente del Estado?

Si se observa el mapa global, los países más afectados (y que en la tendencia seguirán aumentando sus casos de contagio) son aquellos países que desarticularon y desfinanciaron sus sistemas públicos de salud y que actuaron tarde ante lo que China ya venía alertando.

De aquí se desprende la segunda reflexión, que tiene que ver con los medios de comunicación y los mensajes que se emiten diariamente y se reproducen en redes sociales. Si bien este virus puede ser una mutación natural, lo que muches comunicadores afirman como una verdad, es la reproducción de una mirada particular del problema.

Por ejemplo, no muches han citado las palabras de un importante funcionario de la cancillería China, quien afirmó que este virus es “de laboratorio” y que fue implantado por los EEUU en octubre pasado, momento en que en la ciudad de Wuhan (provincia de Hubei) fue sede de los Juegos Mundiales Militares.

Otro ejemplo concreto del manejo informativo y el rol de les comunicadores, responde al hecho de que cada vez que se menciona a China es para resaltar el supuesto carácter represivo del gobierno para con su pueblo. Pese a que parece haber frenado el contagio local del virus, pese a estar ofreciendo ayuda a otros países, siempre está presente el comentario despectivo de su gobierno.

Algo no muy lejano pasa con Cuba. Si algo demostró esta pandemia es que aquello que decía Fidel era verdad: “nosotros nunca realizaríamos ataques preventivos y sorpresivos contra ningún oscuro rincón del mundo, pero que en cambio nuestro país será capaz de enviar los médicos que se necesiten a los más oscuros rincones del mundo. Médicos y no bombas”.

En estas semanas Cuba no sólo envió médicos y expertos a China, sino que compartió con el país asiático el Interferón Alfa 2B, que parece haber colaborado en la recuperación de las zonas afectadas, algo que ahora realizarán en otros países por pedido de sus gobiernos. Una actitud bastante alejada a la adoptada por el paladín de la libertad occidental, EEUU: Trump ofreció más de mil millones de dólares a una empresa alemana que está investigando una posible vacuna para el Coronavirus: esta debía ser para uso exclusivo del país del norte de América.

Lo antes mencionado se da en un contexto del que muches parecen haberse olvidado. El Coronavirus parece haber acaparado todas las miradas. Temas como la Guerra Comercial, las sanciones unilaterales de EEUU a otros países, la reelección de Luis Almagro como Secretario General de la OEA, los asesinatos en Colombia, la guerra en Siria o Libia, la guerra de precios por los hidrocarburos entre Rusia y Arabia Saudí y la negativa del FMI de otorgar un financiamiento por 5 mil millones de dólares del Fondo de Emergencia del Instrumentos de Financiamiento Rápido (IFR) a Venezuela y a Irán (dos países enemistados con EEUU), quedaron fuera de agenda.

Lo cierto es que el mundo post pandemia no será el mismo. Por más que algune lo quiera, no debería ser el mismo. Debería generar un brote, pero de conciencia respecto de las implicancias de dejar librado al mercado temas tan trascendentes como la salud, como la economía y las formas de distribución de la riqueza, como los derechos a la vivienda y al trabajo digno, entre muchos otros que se podrían mencionar.

El enfriamiento de la economía mundial, las consecuencias sobre los pueblos en costos humanos, o quienes resuelvan antes y de mejor manera la situación, gestarán otro tipo de mundo. Quizás mejor, quizás peor. Ello dependerá de los pueblos y su capacidad creativa y reflexiva para exigir cambios profundos en un mundo que está al límite.

Esta crisis demuestra el agotamiento de una forma de reproducción de la vida que está matando al planeta y que algunes llaman Capitalismo, pero que en realidad debería llamarse Modernidad. El “sálvese quien pueda” impuesto durante décadas debe llegar a su fin si pretendemos que la especie humana y la naturaleza en su conjunto sigan teniendo un futuro de vida.

Quizás uno de los que mejor lo retrató es el cantante venezolano, Sandino Primera (hijo del mítico cantor de esa patria, Ali Primera), que en una de sus canciones sostiene que pa’ andar juntos “tendremos que superar las tristeza y los disgustos que este sistema nos provocará”.

Pa andar juntos (Sandino Primera)

* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Argentina y sus intentos de salir del pantano

Argentina y sus intentos de salir del pantano

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Pablo Jofré Leal*

Con una deuda externa de 330.000 millones de dólares, que representa el 95.3% de su Producto Interno Bruto (PIB) Argentina se constituye en uno de los 15 países más endeudados del mundo, con toda la carga política, social y económica que tal condición conlleva.

La abultada deuda obligó al presidente argentino Alberto Fernández a confesar que su país “no puede cumplir con el cronograma de pagos de la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pues si se hiciera se estaría sumiendo a la economía en una postración absoluta”, según expresó en declaraciones a Radio Continental el día 10 de febrero pasado. “Nosotros queremos destinar el pago de la deuda a la reestructuración de la economía, a sacar a la gente de la situación de crisis en la que está y por ello, objetivamente no podemos cumplir”.

Esta declaración fue refrendada por Fernández al inaugurar el 138.º período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Durante su discurso, el mandatario presentó un diagnóstico negativo sobre la herencia que recibió del Gobierno de Mauricio Macri, una situación que calificó de dramática y de destrucción sobre la economía y el Estado Nacional. Fernández precisó que su Gobierno no va a pagar la deuda, a costa del hambre y la destrucción de los sueños de los argentinos. Lo afirmado por el presidente argentino ha sido igualmente complementado por las declaraciones efectuadas por la vicepresidenta y ex mandataria Cristina Fernández, quien había declarado que “la deuda se salió de control y que para pagarla indudablemente lo primero es salir del período de recesión”.

Las palabras de la dupla Fernández-Fernández, a su vez fueron refrendadas por la decisión del propio Senado argentino con la aprobación de la llamada “ley de Restauración de la sostenibilidad de la deuda pública externa”, un proyecto de ley presentado por el ejecutivo y que permitirá al equipo económico presidio por el Ministro Martín Guzmán, renegociar con los acreedores las condiciones del pago del descomunal.

Recordemos que el nuevo gobierno de Argentina recibió un país en un completo descalabro en múltiples frentes. Una economía en franca recesión desde abril del año 2018 que ha llevado a la población argentina a niveles de pauperización y que implicó tener a un tercio de la población bajo la línea de la pobreza, desconfianza en las instituciones públicas y una alta tasa de desempleo sobre todo en la población joven. Un Mauricio Macri, que tratando de mantener un modelo de crecimiento económico ya sin sustento, trató artificialmente de darlo al solicitar al FMI un empréstito por 56,300 millones de dólares, de los cuales se desembolsaron 44.000 millones, sin poder evitar la profundización de la crisis económica por la devaluación del peso argentino, una altísima inflación en los últimos meses del gobierno macrista y una masiva fuga de capitales.

El gobierno de Alberto Fernández, gracias al apoyo logrado en el senado que le permitió contar con un marco legal y político, pudo emprender un camino de reestructuración de la deuda, en reuniones de coordinación con el llamado Club de Paris[1] bajo la premisa de lograr condiciones mejores que le den la posibilidad de avanzar por escenarios menos onerosos y que no impliquen un ajuste fiscal, porque esa suele ser la exigencia de las corporaciones financieras internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario internacional (FMI) y aquellos que en general suelen generar empréstitos que terminan ahogando a los pueblos y sometiéndolos ad eternum a los dictados de esas organizaciones.

El nuevo gobierno argentino enfrenta un duro panorama económico interno y externo. Unido a la crónica oposición de los grupos económicos y empresariales vinculados a la derecha argentina, hay que sumar las dificultades externas derivadas de las fuertes tensiones entre Estados Unidos y China, el reacomodo de los bloques políticos en Latinoamérica y la irrupción de una pandemia como el Coronavirus, que ha afectado a aquellos países exportadores de materias primas como es el caso de Argentina y su producción de carne, trigo y soja. La desaceleración de los niveles de crecimiento, la guerra entre potencias en materia de hidrocarburos, la escasa visión de los organismos financieros internacionales para prever las crisis económicas, hicieron incurrir en préstamos a gobiernos como el que tenía la argentina con Mauricio Macri, cuando todas las alertas indicaban que era contraproducente.

Para poder contrarrestar ese panorama adverso, el gobierno presidido por Alberto Fernández elaboró un programa y buscó, hábilmente, su base política de apoyo transversal. La ley de solidaridad social y reactivación productiva[2]declaró la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social; y busca salir de la profunda crisis que dejó el macrismo y que en esencia, ambiciona mantener el precario equilibrio fiscal pero al mismo tiempo incentivar el consumo para así salir de forma más robusta de la recesión que acosa a Argentina.

Una verdadera ley de emergencia que por ejemplo grava con un 30% a la compra en dólares, signada con el nombre de “Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS)” que va a regir por un lustro y que gravará con el mencionado 30% además de las compras en el extranjero, la compra de dólares para atesoramiento, la compra de servicios que operen en el exterior y la compra de pasajes al exterior. La aludida ley aumenta los impuestos a los bienes personales y congela las tarifas de servicios, como también eleva los aranceles a las exportaciones de productos agrícolas y apoya a los sectores más vulnerables como son los jubilados quienes recibieron un bono para tratar de paliar su precaria situación. Para este mismo sector se decidió suspender, por 6 meses la fórmula de movilidad jubilatoria, que fue sancionada a fines del año 2016. En estos 180 días el gobierno podrá fijar, en forma trimestral, el incremento de los haberes previsionales.

Otro de los puntos fundamentales de las iniciativas de Fernández y su equipo es llevar adelante las tareas que permitan recuperar lo que denominan “la sostenibilidad de la deuda pública”. Y, para ello, el Ministro de Economía Martín Guzmán afirma que con relación a la renegociación de la deuda externa “tiene que haber conversaciones sobre la base de la buena fe entendiendo cuál es la capacidad del país para poder servir sus deudas en un contexto de recuperación económica”. “Las medidas que hemos tomado están pensadas como un proyecto integral para resolver todos los desequilibrios, redefiniendo prioridades, resolviendo la situación de la población más vulnerable respetando la consistencia macroeconómica” concluyó Guzmán, quien durante estos días se reunió con fondos de inversión que visitaron la Argentina y que desean tener la certeza – que no puede dar el gobierno argentino – de evitar el default.

Es evidente que aunque se logre renegociar la gigantesca deuda externa argentina, este punto no tendrá de inmediato un efecto positivo sobre la economía. Idea sostenida por el propio Alberto Fernández quien reconoció que “renegociar la deuda no es mágico”. Se está trabajando fuertemente por manejar un curso que sintonice la política fiscal con la monetaria, cediendo en ello las exigencias de bonistas y organismos financieros internacionales.

Habrá que ver si Fernández cede en aspectos que suelen ser condición sine qua non en materia de deuda externa: ajustes fiscales que se traducen en desmejorar la calidad de vida de la sociedad. La meta de impulsar las exportaciones en un escenario internacional hostil para acceder a un superávit comercial de 15 mil millones de dólares en el 2020 (que es la cifra esgrimida grosso modo en economía) chocará, sin duda, con el régimen impositivo que se está manejando y que gravará a un sector como el cerealero, que suele ser movedizo y sobre todo sostén de los sectores más conservadores del país.

Argentina trata de salir del pantano dejado por el Macrismo y en ese marasmo las interrogantes suelen cubrir el panorama de posibles soluciones. Latinoamérica necesita una Argentina firme, un gobierno del lado de la integración regional, de los intereses más solidarios con causas justas, no como los de Macri y su inclinación por Washington y el sionismo, que han marcado a fuego el rumbo del país. Todo tiene que ver con todo y en ello la economía no es una cuerda separada de la política interna y externa.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Articulo cedido por http://www.segundopaso.es/news/381/Argentina-y-sus-intentos-de-salir-del-pantano

  1. Fundado el año 1956 El Club de París es una agrupación de países acreedores cuya finalidad es la de organizar formas de pago para los países deudores, como así también efectuar reestructuraciones de deuda. Debe su nombre a operar desde la tesorería del gobierno de Francia, en París. Argentina fue, sintomáticamente, el primer país en trabajar un proceso de reestructuración de su deuda el año 1956 cuando expresó la necesidad de cumplir con sus acreedores (varios países soberanos) para evitar convertirse en un país deudor. Bajo esa premisa, Francia se ofreció a acoger una reunión excepcional de tres días en París, que tuvo lugar del 14 al 16 de mayo de 1956.
  2. Ley de solidaridad social y reactivación productiva. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/224184/20191228
En toda crisis hay una oportunidad

En toda crisis hay una oportunidad

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Nicolás Sampedro*

Estos primeros meses del año parecen no haber sido de vacaciones para la gran mayoría de los funcionarios públicos del gobierno que encabezan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. No es para menos si se hace un repaso del desastre generado por el experimento oligárquico que nos gobernó desde 2015 y que con mucha soberbia sostenía que era el mejor equipo de los últimos 50 años.

Mucho se ha analizado en diversos programas periodísticos al respecto y se seguirá haciendo como es lógico. La magnitud del desastre recibido es de tal magnitud que algunes funcionaries hablaron de “tierra arrasada”. Pero la situación interna no será motivo de análisis en estas líneas.

Es por demás sabido que las deudas externas han servido como correa de ahorque para los países periféricos como la Argentina, y si bien el panorama es complejo, (como siempre se ha remarcado en este espacio) mucho de lo que suceda fuera de las fronteras argentinas será determinante para que el gobierno de les Fernández tengan unos u otros resultados.

Y en este panorama, sin duda alguna, las elecciones presidenciales en EEUU a principios de noviembre serán un factor determinante. No sólo en esa fecha sino durante todo el año. Es sabido, fundamentalmente para este continente, que lo que sucede en el país del norte es clave para analizar situaciones en los países nuestroamericanos.

La compleja disputa al interior del partido Demócrata[1] y la particular situación que viven les norteamericanes dan un marco general que podría beneficiar a Donald Trump para un nuevo período en el despacho oval[2]. Pero como en política todo es factible de suceder, no pueden arrojarse pronósticos certeros al respecto.

En cuanto al escenario electoral en Nuestra América, sin dudas hay 3 momentos que serán claves para el devenir regional: el referéndum en Chile del próximo 26 de mayo y posteriormente las constituyentes en octubre que intentan socavar la lucha popular que lleva varios meses[3]; las elecciones generales en Bolivia[4] que buscarán consolidar el golpe a Evo Morales; y las elecciones parlamentarias en Venezuela, el único lugar institucional de peso que le quedó a la oposición al chavismo, más allá de los circos mediáticos y de la presión internacional.

En este sentido, es necesario recordar lo que se analizaba el año pasado en estas líneas: hay un hartazgo evidente en los pueblos del continente ante la corruptela de las oligarquías y partidos locales; es cada vez más notoria la injerencia de EEUU en procesos de desestabilización; que la cada vez más importante vinculación de Rusia[5] y China[6] con países del continente está poniendo nervioso al imperio; y que la principal disputa a escala global es por ver quién domina el 5G y la inteligencia artificial.

Este escenario se da en lo que aparenta ser un proceso de desglobalización[7] que viene avanzando y que como señala el analista mexicano Alfredo Jalife, tiene a Trump, a Putin y al mandarín Xi (todos con una marcada impronta nacional/proteccionista) como sus principales actores.

Ejemplo palpable de esto es el debilitamiento de la Organización Mundial del Comercio, institución que tiene a EEUU como principal financista y que por su permanente bloqueo en la elección de jueces, en 2019 dejó a la organización sin órgano de apelación de disputas. Debe sumarse a esto el permanente choque de la institución con China, dado que internamente el país asiático “tiene una economía completamente planificada y monopolizada por el estado”[8].

La cuestión es que este proceso de desglobalización se da en paralelo a la guerra comercial entre EEUU y China[9] por el dominio de la Inteligencia Artificial y de las redes de 5G, dos sectores estratégicos que muy probablemente cambien las formas de producción a escala global. Recientemente el sociólogo y Doctor en Economía Jorge Elbaum realizó un artículo muy didáctico en relación a esta disputa y lo que hay detrás[10].

Es evidente que el panorama mundial puede ser una interesante oportunidad para repensar la matriz productiva argentina, para repensar los vínculos regionales y cómo relacionarse con el resto del mundo de una manera inteligente. El panorama es abierto e incierto, pero lo que está claro es que el desafío como pueblos es gestar proyectos políticos solidarios y soberanos que busquen el bien colectivo por sobre la especulación y la ganancia de unes poques.

Como decía el Comandante Eterno Hugo Chávez: “No sería extraño que en Marte haya habido civilización, pero a lo mejor llegó allá el capitalismo, llegó el imperialismo y acabó con ese planeta”.


* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía
[1] https://www.telesurtv.net/opinion/Votantes-democratas-estadounidenses-mas-que-nunca-no-temen-al-socialismo-20200304-0042.html
[2] https://medium.com/@misionverdad2012/la-disputa-por-el-poder-en-el-imperio-un-an%C3%A1lisis-sobre-las-elecciones-en-eeuu-15142b6bd9e0
[3] https://www.alainet.org/es/articulo/204438
[4] https://www.alainet.org/es/articulo/204885
[5] https://www.celag.org/lavrov-en-america-latina-una-gira-politica/
[6] https://www.alainet.org/es/articulo/205024
[7] http://estrategia.la/2020/03/05/latinoamerica-desglobalizandose/
[8] Idem
[9] https://www.alainet.org/es/articulo/204955
[10] http://estrategia.la/2020/03/07/8001/

Argentina retoma el Plan Geoestacionario

Argentina retoma el Plan Geoestacionario

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Por Jonatan Pérez*

El pasado martes 4 de febrero y a pocos días de cumplirse los primeros dos meses de gestión de Alberto Fernández, ARSAT anunció que se llevará adelante la construcción del tercer satélite nacional que buscará llevar banda ancha a todo el país.

La empresa de telecomunicaciones del Estado argentino ARSAT y la empresa rionegrina de alta tecnología INVAP, llevaron adelante la primera reunión junto con  la titular de la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete, Micaela Sánchez Malcolm, y el subsecretario de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Martín Olmos, en el predio de ARSAT en Benavídez, para retomar el desarrollo del Plan Geoestacionario con la fabricación de un satélite de alto rendimiento.

*Imagen*

ARSAT presentó inicialmente el estado de situación de las redes satelitales solicitadas por la República Argentina como administración notificante ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Luego se analizó el despliegue actual del servicio de banda ancha satelital en domicilios de difícil acceso ubicados en la parte norte de la cordillera de los Andes y diversas alternativas de definición de misión para el próximo satélite de segunda generación.

INVAP, por su parte, informó sobre los avances en la plataforma de nueva generación smallgeo con propulsión eléctrica. El fabricante también presentó GSATCOM, sociedad que se estableció en 2019 con Turkish Aerospace Industries (TAI), para el desarrollo de misiones de comunicaciones geoestacionarias pequeñas con propulsión eléctrica.

Si bien el lanzamiento de lo que sería el ARSAT-3 estaba previsto en el Plan Geoestacionario para el año 2019, ahora se espera que este se de para 2023. Esto se debe a que la gestión de Cambiemos suspendió la construcción del mismo en el año 2016, en una clara violación de la  Ley 27.208 de Desarrollo Satelital.

ARSAT informó que este tercer satélite nacional será parte la flota construida anteriormente en conjunto con INVAP, siendo complementario a ARSAT-1 y ARSAT-2. También se anunció que este último será el primer satélite geoestacionario nacional de alto rendimiento (HTS por su abreviatura en inglés de High Throughput Satellite) y tendrá el objetivo principal de brindar banda ancha sobre el territorio argentino.

En cuanto a esto último, el Presidente de ARSAT, Pablo Tognetti, habló de un  “relanzamiento del Plan Satelital de Arsat que se enmarca en una política de Estado que establece el acceso universal a internet y a las tecnologías de la información como un derecho de todos los ciudadanos. Para eso hay que abarcar a todo el país con el precio más bajo posible. En ese sentido, tiene una función fundamental nuestra Red Federal de Fibra Óptica que cuenta con más de 30.000 kilómetros operativos”.

También agregó que “en la Argentina hay muchos lugares remotos, que para hacer tendidos de fibra óptica hay que invertir demasiado dinero o tiempo, entonces ahí lo más efectivo es acceder con conectividad satelital. De este modo, el tercer satélite del Plan Satelital de Arsat estará dedicado principalmente a Internet”. Por su parte, Micaela Sanchez Malcom sostuvo que  “el proyecto es una política de Estado muy importante para nosotros. Debemos igualar derechos y gestionar políticamente para garantizar la universalización de la conectividad”.


* Periodista, columnista en "No Se Mancha" y "Columna Vertebral" (ambos en Radio Estación Sur - FM 91,7), responsable de la sección Ciencia y Tecnología de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Ricitos de oro y la fantabulosa política Argentina

Ricitos de oro y la fantabulosa política Argentina

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás De La Iglesia*

En el cuento infantil titulado “Ricitos de oro y los tres osos”, una muchachita rubia, blanca y hegemónica irrumpió en la casa de una pobre familia de osos porque se había perdido en el bosque. Ricitos no se quedó esperando a que cayera alguien a la casa para pedir ayuda, no. La tipa entró, les comió la comida, hasta se tomó la libertad de entrar a su cuarto y probar cada una de las camas. La impunidad de la pibita la llevó incluso a quedarse dormida en el lugar del ilícito. La familia de osos lejos de comérsela, como tal vez deberían haber hecho después de que les bardearan toda la casa, la terminó perdonando.

Algo parecido está pasando con las sorpresas que dejaron “ojos de cielo” y sus secuaces en todos los lugares en donde posó sus garras Cambiemos. A principios de mes, nos amanecimos con que la noticia de que el Ministerio de Salud (sí, genera placer escribir “Ministerio” en lugar de “Secretaría”) se había encontrado con 160 mil dosis de vacunas vencidas en un depósito en Melchor Romero. En estos días se hallaron también 100 mil netbooks sin entregar y medio millón de libros de texto que debían ser repartidos entre las escuelas públicas. Por otro lado, en PAMI descrubrieron 17.972 bolsas de ostomía vencidas.

En el caso argentino, “Ricitos” directamente desvalijó la casa, vendió el terreno y cuando los osos llegaron, ya se estaba empezando la construcción de un mega proyecto inmobiliario. Sin eufemismos, también nos desayunamos con que habían hecho destrozos en Casa Rosada, por ejemplo, con la extracción de una histórica escalera de mármol de carrara de 1895 diseñada por el reconocido arquitecto italiano Francesco Tamburini. A Mauri le pareció más cómodo un ascensor que subir y bajar escalones todos los días. Más honesto hubiese sido modernizar su residencia en Chapalmadal o en Villa La Angostura.

Este es un breve ejemplo de la capacidad de gestión y del cinismo que tenía el gobierno de Cambiemos. Objetivamente, no hay otro calificativo para un gobierno que privó de vacunas -que estaban disponibles- al pueblo en medio de brotes de enfermedades como sarampión, o de la crisis que vivieron los pacientes con HIV cuando vieron cercenado su acceso a los medicamentos que los mantienen con vida.

Parece adecuada esta breve reseña para que se dimensione la profunda crisis que debe enfrentar el gobierno de Alberto Fernández. Ordenar este caos no es en absoluto una tarea sencilla, más si se tiene en cuenta que la deuda que tiene el país llega casi al  100% del PBI. De hecho, ese es el primer problema que intentan sortear el ministro de Economía, Martín Guzmán, y su equipo. El problema de la deuda no es sólo una cuestión del ejecutivo, sino que también tiene a muchas provincias al borde del default, como lo es el caso de la provincia de Buenos Aires.

La primer gira de @alfredez por el exterior apuntó entonces a buscar matafuegos y baldes de agua para apagar el incendio. Si bien la visita al estado genocida de Israel pudo haber hecho ruido en varios sectores, es necesario recordar que en Argentina contamos con la panacea conceptual del mundo político: el Peronismo. La ya famosa tercera posición se sumaba a la histórica posición de neutralidad en política exterior del país.

Esta lógica se plantea, en primera instancia, desde un profundo conocimiento de las debilidades de Argentina como un país emergente. Si uno se pone a pensar, la matriz económica argentina está en estado vegetativo y hay un profundo endeudamiento,  que no es más que una herramienta de disciplinamiento. Estados Unidos es al día de hoy, y gracias a las gestiones de Cambiemos, el que tiene en sus manos el futuro del país. ¿Debería entonces Alberto salir con los tapones de punta haciendo declaraciones contra Israel, Chile y cuanto fascista se encuentre en el planeta tierra? ¿O debería, como presidente de un país en una condición de extrema vulnerabilidad, tratar de emular la cintura del Diego en su mejor momento para, con política y diplomacia, lograr apoyo externo a su gestión?

Los frutos de esta gira se cosecharán en los próximos días. De momento, país donde pisó el presidente, país en el que no sólo consiguió el apoyo del mandatario (Pedro Sánchez, Angela Merkel o Emmanuel Macron por nombrar algunos), sino que al  mismo tiempo logró el compromiso de inversión de empresarios, como es el caso de la empresa alemana Volkswagen con una inversión de u$s 800 millones.

Mientras tanto, a principios de la semana, el gobierno nacional lanzó el programa “vuelta al cole”, una especie de “precios cuidados”, pero de útiles escolares. Esto se suma a la tarjeta alimentaria, al plan “Escuelas de Pie”, al freno de los aumentos desmedidos en las tarifas y se podría continuar. Todavía es pronto para analizar resultados, pero es indudable que estás primeras políticas están bien apuntadas.

Después de cuatro años de saqueo al bolsillo de las y los trabajadores, de endeudamiento feroz y de debilitamiento del lazo social, nos encontramos con un gobierno que pone nuevamente a la política como herramienta transformadora. Qué es el peronismo sino el partido que por excelencia supo construir nuevas bases de subjetividad y llevar adelante procesos de ampliación de derechos.

Como todos los años, el comienzo de febrero es el inicio también de un nuevo año judicial. Esperemos que estos nuevos aires soplen en Comodoro Py y el pueblo pueda ver en el banquillo de los acusados a los y las responsables de la profunda crisis que atraviesa el país. Ya que si hay algo que cimienta la vida democrática es la creencia en un sistema judicial justo. Ayer se murió el operador judicial y punta de lanza del  lawfare Claudio Bonadío. Tal vez eso pueda ser tomado como un buen augurio sobre los  tiempos que vendrán.


* Periodista, columnista sobre Europa del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390) responsable de la sección de Política Nacional de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
¡Quiero suscribirme!
1
Más rápido y fácil
Difusiones Trinchera
Hola
Si querés que te incluyamos en nuestras listas de difusión de publicaciones y promoción de entrevistas en vivo, envianos un mensaje para suscribirte y te llegará toda nuestra información.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera!