El futuro de Juntos Por el Cambio

El futuro de Juntos Por el Cambio

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

por nicolás de la iglesia*

La coyuntura política argentina se caracterizó estos últimos años por su vertiginosidad. Antes de que Cristina Fernández decidiera impulsar en 2017 a Unidad Ciudadana, la perspectiva de unidad del peronismo parecía, como mínimo, algo utópico. Con Juntos por el Cambio sucedió algo similar. Mientras muchos  consideraban a la coalición de gobierno en decadencia después de una aplastante derrota en las PASO, en las elecciones generales obtuvieron un gran caudal de votos. La pregunta lógica es ¿Y ahora qué va a pasar con Cambiemos?


Recapitulando

Las elecciones Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias dejó a Cambiemos al borde del knockout. Ante la sorpresa de muchos y muchas, sobretodo de las encuestadoras, el peronismo unido logró tanto en la presidencia como en la provincia de Buenos Aires una diferencia del 15% y 17%, respectivamente. Lo más llamativo fue la aplastante diferencia por la que perdió la que era vendida por los medios hegemónicos, hasta las elecciones primarias por lo menos, como una de las figuras de mejor imagen de Cambiemos. Incluso a principios de año, desde sectores del mismo espacio político querían situar a María Eugenia Vidal como posible candidata presidencial (llamado el plan “V”). Los titánicos esfuerzos mediáticos por construir su figura lograron incluso que se llegara a pensar que la pelea por la provincia iba a ser, por lo menos, un poco más pareja.

Lo cierto es que esta primera derrota, que comenzó a sellar el destino de la coalición de gobierno, término por acentuar las grietas que en estos cuatro años de gestión comenzaron a profundizarse. La disputa más clara es entre Vidal y Macri, quienes después de las PASO optaron por tener equipos de campaña separados. Con Mauricio Macri, claramente debilitado, comenzó una disputa interna por quien iba a ocupar el puesto de “líder de la oposición”.

Estas tensiones fueron fluctuando con el paso del tiempo. Sin embargo, hoy en día los actores enfrentados dentro de Cambiemos son: Mauricio y Marcos Peña; Vidal, Rodríguez Larreta, Alfredo Víctor Cornejo Neila (gobernador de Mendoza y cabeza de la Unión Cívica Radical) y Mario Negri (presidente del bloque de la UCR y del Interbloque Cambiemos en la Cámara de Diputados).

Barajar y repartir de nuevo

Pocos días después de la derrota, lejos de ser un muerto político, el sector que responde a Marcos Peña en Cambiemos, comenzó a planear una nueva campaña. El secretario de cultura, Pablo Avelluto tuvo una idea visionaria. Se le ocurrió que el presidente podía hacer movilizaciones por todo el país hasta la llegada de las elecciones generales. Desde el entorno de Mauricio Macri se recibió con buenos ojos la propuesta y se comenzó a planear la “Marcha del sí se puede”.

A partir de eso, el escenario cambió. Al contrario de lo que se creía, las marchas fueron bien recibidas con una gran convocatoria. Esto no hay que pasarlo por alto,  porque instala un nuevo paradigma en la política argentina. La movilización de sectores que no están acostumbrados a tomar las calles y la validación de este tipo de manifestaciones como instrumento de presión política, cosa que antes pertenecía a los sectores populares en todos sus espectros.

De la mano de las marchas propuestas por Juntos Por El Cambio, empezó también una radicalización de los discursos con Miguel Ángel Pichetto como cara visible de este proceso. Las declaraciones se dieron siempre en el mismo tono, desde dinamitar las villas hasta, en caso de una victoria del Frente de Todos, las personas con más de una propiedad tendrían que donar una a la “revolución”. Así buscaron fortalecer su núcleo duro, polarizando aún más a la sociedad argentina. Al mismo tiempo que intentaron atraer a los votantes de Gómez Centurión y  José Luis Espert como objetivo.

El resultado de la estrategia fue excelente, el caudal de votos que sumo el oficialismo fue cercano a los dos millones. Dejando, para sorpresa de muchos, a la coalición de gobierno con un sólido 40% en las elecciones del 27 de octubre y a Mauricio Macri, más fuerte que nunca al frente de la oposición. Claro está que el aumento del porcentaje no se debe únicamente a los votos que el oficialismo “le saco” a Centurión y a Espert, sino que también entran en juego otras cuestiones como por ejemplo, el voto de las personas mayores (sector etario fuerte del oficialismo).

La campaña de María Eugenia Vidal fue, según su círculo íntimo, de compromiso, ya que la ventaja conseguida por Axel Kicillof era abrumadora. La gobernadora intentó despegarse de la figura de Mauricio Macri para acortar la distancia. Estrategia tomada por gran parte de los candidatos a intendente de Juntos por el Cambio. Algunos invitaban abiertamente, con tutoriales y todo, a que la gente cortara boleta. Gracias a esto lograron hacerse, nada más y nada menos, de 62 sobre 135 municipios.

El futuro de Vidal es incierto, sin peso político para disputarle la conducción de Cambiemos a su líder, tiene como alternativa formar una fuerte oposición en la provincia de Buenos Aires para quedar mejor parada de cara a las próximas elecciones legislativas. Lo que sí queda claro es su evidente debilidad puertas adentro de cambiemos, viéndose obligada a acercarse a Rodríguez Larreta,  uno de los principales competidores de Mauricio.

No es claro cuál es el futuro de Juntos por el Cambio como oposición a un peronismo unido. Lo cierto es que a primera vista el escenario argentino retornó a un clásico bipartidismo que se divide en peronismo y anti peronismo. Siempre y cuando, Propuesta Republicana pueda hacerse con la representación de ese sector, siempre y cuando pueda mantener una unidad que muestra claros desgastes. Juntos por el cambio enfrenta dos caminos: o la fragmentación y su posterior desaparición (como sucedió con partidos como la UCEDE y tantos otros) o consolidarse como el partido de la derecha argentina.


*Periodista, columnista sobre Europa del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390) responsable de redes de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón. 
Campaña PRO: racismo y clasismo a la orden del día

Campaña PRO: racismo y clasismo a la orden del día

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás De La Iglesia*

Hace ya poco más de una semana que Cambiemos, con Mauricio Macri a la cabeza, comenzó una gira maratónica de 30 ciudades en 30 días. Una medida que lejos de buscar “dar vuelta” una elección, a lo que apunta es a reforzar el núcleo de seguidores y así evitar debilitar demasiado su posición como oposición para los años que vienen. Dejando de lado análisis cuantitativos, es necesario analizar en profundidad las características de este sector que aún hoy apoyan al oficialismo.

En las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias el macrismo cosechó un 32,09%. El primero de este mes, se dieron a conocer los datos de pobreza brindados por el INDEC, la cual llegó a un 35,4%. Este último indicador, que debería ser 0 si se leen las promesas de campaña de Macri del 2015, muestra que hay más pobres que votantes cambiemitas.

Ahora bien, ¿qué es lo que lleva a ese núcleo del 30% a continuar apoyando a un gobierno, que claramente va en contra de sus intereses de clase? Yendo aún más lejos, es posible afirmar -objetivamente- que no hay un sólo indicador que haya mejorado. Lo que sí mejoro es el presupuesto destinado al pago de deuda o la gestión del INDEC. Si a esto se le suma la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la dolarización de los servicios y el consecuente aumento de productos de primera necesidad, no hay motivos evidentes para que personas que subsisten gracias a sus salarios apoyen a este gobierno.

Pedro Saborido, guionista del famoso programa de “Peter Capusotto y sus videos”, afirma “macristas ya había, sólo estaban esperando que apareciera Macri”. Por su parte Alejandro Grimson, antropólogo y autor del libro “¿Qué es el Peronismo?”, explica como ya había antiperonistas esperando que apareciera Perón. Grimnson ancla este concepto en la fuerte estructura racista y clasista que tiene la sociedad argentina. Una característica que no es ampliamente reconocida por la mayoría de las personas. Sin embargo, en las declaraciones de los asistentes a las marchas de “sí se puede” se observa con claridad esa matriz. Si bien esos dichos son recortes, demuestran cabalmente lo que afirma el escritor cuando, por ejemplo, una señora dice sin tapujos “yo toque un pobre”.

Es entonces el odio al pobre, al negro, lo que mueve a este sector que siempre va a ir en contra de cualquier intento de emancipación popular en el país. Abriendo aún más el debate habría que preguntarse si hay lugar en la democracia para estos sectores. Es decir, ¿se puede permitir que se propaguen estos mensajes de odio? ¿Es necesario repensar las democracias liberales tal y como se nos presentan hoy en día? ¿Son posibles nuevas formas democráticas que permitan no sólo la ampliación de derechos sino también una mayor participación de les ciudadanes?

Las propuestas

Después de la corrida cambiaria que se dio los días siguientes de las PASO, hecho que está siendo investigado por la justicia, el gobierno nacional lazó una batería de medidas que apuntaban a calmar el impacto de lo sucedido: eliminación del IVA de productos de la canasta básica (hecho que fue presentado ante la Corte Suprema de Justicia por quince provincias por afectar fondos coparticipables); la suba del piso del impuesto a las ganancias; el pago de un “bono” de cinco mil pesos a empleados estatales (esto a cuenta de futuras paritarias) y el cuantioso aumento de mil pesos por dos meses para aquellos que cobran asignaciones.

Queda a criterio del lector cuan efectivas consideran estas medidas, lo cierto es que junto a la gira del “sí se puede” el oficialismo comenzó a lanzar una serie de propuestas de campaña[1]. Puntualmente son hasta ahora ocho propuestas. La primera de ellas es la reducción del impuesto al trabajo, medida que busca mitigar una de las crisis de desempleo más grande de los últimos años. En su página Cambiemos manifiesta que junto con la ley que modifica las ART (que ya recibió un revés en la justicia), olvidándose de José Bulacio (el obrero muerto en Ezeiza y tantos otros que pagan con su cuerpo las locuras de empresarios inescrupulosos), buscaran modificar la carga tributaria que tienen los empleadores a la hora de contratar nuevo personal. No hay datos en la propuesta sobre cómo combatir los altos índices de trabajo no registrado, o simplemente algo que signifique una mejora en las condiciones laborales de aquellos que consigan esos nuevos empleos.

La segunda propuesta apunta a mejorar la situación de las pymes a través de una rebaja de impuestos y planes para incentivar la inversión. Este plan no apunta a controlar las importaciones y revertir la dolarización de las tarifas, las dos situaciones que más golpearon a las pymes. Si se tiene en cuenta que cerraron veinte mil empresas en estos cuatro años[2] y que los entre motivos por los que cerraron se encuentra la caída del consumo, lo cual no se ve abordado en la propuesta, se puede pensar que no tiene sentido.

La tercer propuesta se titula “violencia contra las mujeres: protección desde la primera alerta” y es la más cínica de las ocho. Omitiendo que en estos cuatro años de gestión las trabajadoras de la línea 144 estuvieron en una lucha permanente contra el desguace de Cambiemos[3] (en busca de privatizar la línea) que bajó salarios y despidió a trabajadoras. Esta cuestión es aún peor si se trae a colación el recorte de 67 millones de pesos en el año 2017, asignados al Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y a la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres (PNA)[4]. Como golpe de gracia, no hay que olvidar que hasta fines del año pasado el gobierno había construido 9 de los 36 refugios para mujeres víctimas de violencia de género[5].

En fin, se podría hacer un análisis propuesta por propuesta pero todos redundarían en lo mismo y es que parten de un supuesto de la realidad socio-económica argentina que es, por lo menos, perverso. Además de cargar con una cuota grande de cinismo, sobre todo porque parecen hechas por personas que no fueron gobierno durante cuatro años, sin hacerse cargo de la situación crítica en la que dejarán a los 40 millones de argentines.

Nuevamente la campaña parece hecha sin compromiso, por un partido que sabe perdidas las elecciones pero que sigue intentando convencer a las personas de que lo sucedido fue una cuestión de mala praxis, cuando lo que hubo fue un plan de miseria. En todas y cada una de las medidas que tomaron se puede ver esa matriz de la que habla Grimson, dejando en claro que no fue un accidente sino producto de esa cosmovisión del mundo. Finalmente, lo más valioso que nos enseño Cambiemos es que llega un momento en donde el coaching y las frases de Osho dejan de servir.


*Periodista, columnista sobre Europa del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390) responsable de redes de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] https://jxc.com.ar/propuestas-2019/
[2] https://www.ambito.com/en-4-anos-cerraron-casi-20000-empresas-la-argentina-segun-un-informe-privado-n5046946
[3] http://www.laizquierdadiario.com/MiraComoNosPonemos-trabajadoras-de-la-Linea-144-denuncian-la-precarizacion-laboral-de-Vidal
[4] https://www.minutouno.com/notas/1536979-el-gobierno-recorto-67-millones-los-programas-contra-la-violencia-genero
[5] https://chequeado.com/el-explicador/el-gobierno-hizo-nueve-de-los-36-refugios-para-mujeres-victimas-de-violencia-de-genero-que-planifico/

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