Se lanzó la nueva plataforma “Mirar” que monitorea el acceso al aborto en el país

Se lanzó la nueva plataforma “Mirar” que monitorea el acceso al aborto en el país

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El Centro de Estudios de Estado y Sociedad resaltó que el objetivo es “contribuir a la toma de decisiones” y que se identifiquen en qué zonas “hacen falta acciones específicas”.

El Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), en alianza con Ibis Reproductive Health, lanzó este lunes el nuevo portal web de su iniciativa “Mirar”, que ofrece información actualizada, basada en un sistema de monitoreo, sobre la aplicación de Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y Atención Posaborto en Argentina. El objetivo central se basa en el seguimiento de la implementación de la ley y contribuye a orientar acciones para garantizar ese derecho.

En este sentido, la plataforma incluye un análisis de los datos disponibles a nivel nacional y por provincias. Cedes resaltó que la idea es “contribuir a la toma de decisiones” y que se “identifiquen en qué zonas hacen falta acciones específicas”. Además, las entidades impulsoras de la iniciativa resaltaron en un comunicado que el proyecto también tiene “la intención de aportar un insumo fundamental en la toma de decisiones de organismos públicos, en la incidencia de la sociedad civil y en la agenda de los medios”.

Por otra parte, el proyecto incluye encuentros informativos regionales en colaboración con el Fondo de Población de Naciones Unidas en Argentina (Unfpa). Asimismo, en http://www.proyectomirar.org.ar hay datos provenientes de fuentes públicas, pedidos de acceso a la información e informes de organizaciones de la sociedad civil relativos a la implementación de la política pública sobre aborto, y se analiza su impacto en la comunidad y el sistema de salud.

Con respecto al proyecto la médica e investigadora del Cedes y Conicet, Mariana Romero, explicó: “El objetivo que perseguimos al difundir información sistemática sobre la IVE/ILE es contribuir a la toma de decisiones, que consideren el mapa de aplicación de este derecho en todo el país e identifiquen en qué zonas hacen falta acciones específicas”.

En tanto, Agustina Ramón Michel, abogada e investigadora del Cedes, se refirió a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que revocó el 24 de junio la sentencia Roe vs. Wade de 1973, que durante casi medio siglo garantizó el derecho de las mujeres al aborto en ese país: “Nos recuerda la importancia de hacer seguimiento y seguir trabajando para generar un cambio social sensible y respetuoso a las decisiones reproductivas y no reproductivas de las personas”.

El sistema de monitoreo del proyecto Mirar analiza datos oficiales y generados por organizaciones sociales de distintos puntos del país, así como consultas realizadas a la línea telefónica gratuita y confidencial de salud sexual y reproductiva 0800-222-3444 del Ministerio de Salud. Al respecto, la investigadora de salud pública y asesora para Ibis, Brianna Keefe-Oates, resaltó: “A través del proyecto, Cedes e Ibis Reproductive Health consideran que la información es un insumo fundamental para el acceso a derechos en materia de aborto. Por eso realizamos encuentros en diferentes provincias de Argentina con periodistas y organizaciones de la sociedad civil”.

Estas reuniones se hacen con Unfpa Argentina “y persiguen el objetivo de fortalecer la agenda pública, la implementación y el seguimiento de las políticas públicas de acceso a la interrupción voluntaria y legal del embarazo a nivel local, así como promover estrategias de incidencia”, añadió la investigadora. En junio se realizó un encuentro en Neuquén, y tienen previstos otros en Jujuy y Entre Ríos en los próximos meses.

Por su parte, la socióloga e investigadora del Cedes, Silvina Ramos, enfatizó que “la misión del proyecto Mirar es monitorear la implementación de la ley y la política de aborto en Argentina, mejorar el acceso y la calidad de los servicios de aborto tras su legalización y contribuir con evidencia e información a los procesos de ampliación de derechos, y compartir nuestra experiencia a la región”.

Abortamos mandatos culturales

Abortamos mandatos culturales

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Floren Luengo*

En ocasión a los “pañuelazos” sacudidos por el Día Global por el Acceso al Aborto Legal, Seguro y Gratuito del pasado 28 de septiembre, es necesario detenerse a reflexionar acerca de qué significa concebir el aborto como práctica devenida en problemática social por la falta de regulación del Estado.

Cuando las mujeres deciden interrumpir un embarazo no deseado, lo que está sucediendo en las tramas de tal acto es el rechazo político a un mandato cultural que establece que los cuerpos gestantes están hechos, en principio, para la reproducción social.

El sistema capitalista (excesivamente acumulador), requiere de los cuerpos gestantes para asegurarse de tener abundante mano de obra barata, así como una abrumadora masa de personas consideradas para el neoliberalismo, como potenciales consumidoras de un mercado trasnacional. Del mismo modo, el presente mandato cultural se establece por un orden social en el cual el valor de una persona en gira en torno a la presencia o ausencia de un falo. Así es como opera el género como categoría de poder en las maneras de vinculación.

Ahora bien, lo importante para tener en cuenta al momento de debatir acerca del Aborto Legal Seguro y Gratuito, no es si se opta por la positiva o por la negativa. La realidad es que los abortos existen, son prácticas ancestrales y milenarias que practican las mujeres y que por esto mismo han sido criminalizadas. El caso de la histórica quema y persecución de Brujas, es un ejemplo clave.

Quienes pueden lo hacen en clínicas privadas -son tarifas excesivamente caras en donde se paga tanto el silencio como la práctica-, y hay quienes también lo hacen en espacios clandestinos con alto riesgo de perder la vida y secuelas en los cuerpos y subjetividades. La cuestión es ¿Cómo hacemos para que no mueran más pibas por abortos clandestinos?

Penalizar el aborto, en este marco, puede tener varios significados. Por un lado, el aborto puede pensarse como la naturalización de una de las tantas formas de violencia sobre las mujeres, cuya problemática social interpela a las estructuras de la sociedad, quienes ofrecen como respuesta la criminalización sobre los cuerpos gestantes. En ese sentido, tal pena es interpretada desde el biologicismo determinista y capitalista reinante en los discursos médicos, morales y éticos sobre qué valor tiene ser mujer sino el de ser madre.

Otra arista interesante, si de debatir el aborto se trata, es comenzar a tener presente que muchas veces los discursos en los medios hegemónicos de comunicación desinforman  e instalan la idea de que, de permitirse el aborto legal, cada una lo haría simplemente cuando quiera. Como si se tratase de ir a pagar la boleta de luz, básicamente.

Para batallar tales posiciones, una respuesta posible es que el aborto (causal de muerte en mujeres) es lo último a lo que se quiere llegar si antes las personas –independientemente de su género y sexo autopercibido-, reciben Educación Sexual Integral durante toda su escolaridad. Si además, manejan la información y pueden asistir a un sistema público de salud para acudir a métodos de prevención de embarazos no deseados así como de enfermedades de transmisión sexual.

La exigencia de la despenalización es para que no existan más personas muertas por tener que acceder a realizarse abortos de manera clandestina, sin asistencia psicológica ni médica, y sin la información necesaria para saber dónde recurrir cuando se decide interrumpir un embarazo no deseado.

En Nuestramérica, se calcula que el aborto efectuado en forma clandestina, es la causa de una de cada tres muertes maternas y de aproximadamente 800 mil hospitalizaciones por año.

En parte por ello y, sumado a la tensión que generan los movimientos de mujeres y disidencias, entre los años 2000 y 2017, 33 países ampliaron las circunstancias bajo las cuales el aborto es permitido legalmente. Y esto continúa. En el último mes, en Ciudad de México se logró despenalizar el aborto; pudiendo las mujeres decidir interrumpir voluntariamente el embarazo durante las 12 primeras semanas de gestación.

En Argentina, aún se lucha contra las ideas que tienen peso y regulan el orden jurídico y social. Como se menciona en líneas anteriores, la problemática social del aborto existe sólo que el Estado hace oídos sordos. En mayo de este año se presentó por 8va. vez el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Congreso de la Nación. Fue denegado.

En la actualidad, el aborto solo se considera “no punible” cuando puede desencadenar en un peligro para la salud de la mujer o cuerpo gestante, y/o cuando el embarazo es producto de una violación. En realidad, lo que más pesa en esos casos, es la objeción de conciencia de gran parte de las profesiones liberales como la medicina y la abogacía.

Por esto y mucho más, desde los movimientos de mujeres y disidencias se proclama por el derecho al deseo y goce sexual de las mujeres y cuerpos gestantes. Se lucha por dejar de hablar del aborto desde el tabú y el miedo, y comenzar a complejizarlo como una problemática social, de salud pública pero también de decisión y autodeterminación de los cuerpos y posicionamientos políticos de las mujeres.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

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