Aida Abella

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“Si se persigue a Marcha es como repetir el episodio de la UP”

Como en la época del genocidio de la Unión Patriótica, los movimientos sociales en Colombia actúan en medio de la persecución por parte del estado, las fuerzas militares y los grupos paramilitares.

Por Juan Simon Hincapie

 

La candidata presidencial por la Unión Patriótica (UP), Aida Abell,a continúa en campaña a pesar de las amenazas contra su persona y otros miembros de la oposición al gobierno de Juan Manuel Santos. Organizaciones paramilitares pusieron una recompensa de 50.000.000 pesos colombianos (24.500 USD) a quién asesine a la líder social y a reconocidos referentes de la UP, Marcha patriótica y la Mesa de Interlocución Agraria (MIA).

La situación se complejiza con la persecución judicial a los miembros de Marcha Patriótica y el espionaje ilegal a referentes políticos y a los delegados en las conversaciones de paz de La Habana, hechos que señalan una falta de voluntad de paz por parte del Gobierno Nacional y el poder militarista dentro del Estado que se resiste a abandonar el negocio de la guerra.

Abella está de nuevo en Colombia tras un exilio de 17 años provocado por un intento de asesinato durante el genocidio de la UP en cual masacraron a un número indeterminado de militantes (cifra que varía de 5000 a 10000). Acusó a la clase política tradicional de “mal dirigente” y de “asesinar a los opositores antes que permitir que pensamientos diferentes puedan incursionar en la política”

En entrevista con Aida Abella, la referente colombiana habló de la falta de garantías para llevar adelante la campaña electoral, del proceso de paz y de la necesidad de modificar la Constitución para eliminar los artículos neoliberales.

  • Como sobreviviente de la UP, ¿cree que hay una intención de reparación verdadera por parte del estado?

Hasta ahora no hay un reconocimiento al genocidio político, a veinte años de la demanda que instalamos en la Corte Interamericana, el gobierno no quiere reconocer el genocidio a pesar de que tenemos todas las pruebas, incluyendo las confesiones de los jefes paramilitares.

 

  • ¿Qué diferencia hay entre la Colombia que la exilió y la de hoy?

Está peor, porque han cedido la tercera parte del territorio nacional en concesiones; encuentro grandes zonas de miseria al lado de la inmensa riqueza que tiene nuestro pais, es decir, que no han sabido hacer las concesiones, ni los contratos de seción, nada lo han sabido hacer, porque si una zona tan rica como el Cerrejón no produce nada para sus habitantes, si no la prostitución de los niños, francamente si no se revisa que se cierre.

 

  • ¿Qué garantías individuales y colectivas le está brindando el estado para que no se repita el genocidio con los sobrevivientes?

Hay alguna forma de protección, de facilitar una serie de vehículos, pero eso no es suficiente. Nos tiene que dar más que el dinero que le dan a todos los partidos para hacer sus campañas. A nosotros no nos han dado un peso. Esperamos que el gobierno nos de todas las garantías.

 

  • Las elecciones son una apuesta arriesgada que les puede costar la personería jurídica, ¿pensaron en no lanzar candidatos mientras fortalecen el partido?

Si nos dieron la personería jurídica es para actuar en política, si a nosotros no nos amenazan, no nos matan, nosotros vamos a sacar una excelente votación, porque no le pueden apostar a los mismos, y no le pueden seguir apostando a que asesinando la oposición ganen ellos.

Asesinando la oposición pierden ellos, porque va a haber un momento en que las organizaciones internacionales van a decidir que se tiene que hacer la reparación integral.

  • ¿Cuáles considera los reclamos más urgentes del pueblo colombiano?

La democracia, pero no una de papel en la que echan votos un día en la urna, la democracia es cuando el pueblo tiene sus necesidades básicas. Lo segundo es que el pueblo tiene que ser participativo para que lo escuchen, para ser protagonista y decidir las cosas que le consultan con referendos, con plebiscitos, con consultas populares, con todo. Eso lo tenemos además en la constitución pero nunca se aplica.

Y creo que hay algo muy sentido en la población y es el problema de la salud, de la educación, del empleo. Los jóvenes que salen preparados y no encuentran en qué trabajar, pues cómo lo van a encontrar si todo lo ceden.

  • En este sentido, ¿cuál es la propuesta de la UP?

El estado tiene que dar todo lo que se llevan de la corrupción, todos esos dineros tienen que suplir socialmente las cosas.

Se soluciona en parte con los dineros que corren por las notarias, de las cámaras de comercio y que van a enriquecer a los de siempre, a los hermanos y primos de los políticos. Además se soluciona con la desactivación de la guerra, solamente el rubro que tiene que ver con instrumentos (aviones, balas, tanques, etc.) son 2.7 billones que irían a constituir el fondo del bienestar social de los colombianos

  • Los medios colombianos pertenecen a grandes grupos económicos, ¿cómo se desarrolla la búsqueda de espacios en los grandes medios, y en qué va la denuncia contra RCN radio, que les negó los espacios que por ley les corresponden?

Es bastante difícil porque ni siquiera la ley cumplen y ya sabemos que a ellos les molesta que digamos cosas diferentes, que le hagamos entender al pueblo que nos pertenecen nuestros mares, nuestra selva, la banca genética, esto nunca se habla. A ellos les interesa otra cosa pero tenemos que obligar a que nos puedan escuchar, nos dejen intervenir.

Yo pienso y acudo más a los medios alternativos, tengo más confianza en ellos y en lo que hacen los jóvenes, el Twiter el Facebook, todo eso es más efectivo que todas esas grandes radios. La publicidad la podemos hacer por otros medios.

El conflicto armado en Colombia lleva más de 50 años en los que se cuentan múltiples intentos formales de llegar a una solución por medio del diálogo. La UP nació en el marco del proceso de paz de varias guerrillas durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986). El partido promovió un espacio de acción para los movimientos sociales marginados por el bipartidismo y la reinserción a la política civil de los revolucionarios, pero el genocidio acabó con los diálogos.

Para las elecciones parlamentarias y presidenciales de este año la campaña de la UP es “Elige la paz”, con el cual proponen la formación del “Frente amplio por la paz” para exigir una salida negociada al conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejercito del Pueblo (FARC-EP) y la apertura de una mesa de diálogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

  • ¿Qué balance hace de la mesa de negociación de La Habana?

Es un hecho histórico, que se haya llegado, en la historia de Colombia no hay otro ejemplo. Es la primera vez que la insurgencia logra pactar dos puntos: el problema de la tierra y el desarrollo (Punto 1); y el de la participación política (Punto 2), ahora va el punto de la droga (punto 4) que es bastante complejo.

El problema de la droga no es un asunto colombiano, es universal y así se debe abordar con los países productores y consumidores. Qué extraño que todos los capos sean latinoamericanos, nunca hay uno estadounidense. Tampoco se juzga a la banca, pero el 93% del producido del narcotráfico en Colombia se queda en los bancos del extranjero y el 7% ingresa aquí.

Es un problema que hay que abordar con la sociedad, con los empresarios y los constructores que reciben plata del narcotráfico y que lo inyectan a sus empresas, hay que llamar a la banca que blanquea todo el tiempo el dinero.

  • ¿Es posible alcanzar la paz manteniendo el modelo económico actual de corte neoliberal?

No es posible, hay que cambiarlo. Cambiar es simplemente que el pueblo participe de las desiciones, de la distribución del presupuesto. Me parece que en lo regional, las Universidades juegan un papel fundamental, cuando se aprueban los planes de desarrollo, los jóvenes de las universidades deben intervenir, pero también la comunidad. Debe ser acordado directamente con la gente si se necesita más una escuela, una carretera o un hospital. Todo esto lo tiene que hacer la comunidad directamente.

 

  • Las FARC-EP piden un constituyente para refrendar un posible acuerdo, ¿por qué el estado rechaza esta idea, hay miedo a un proceso constituyente?

Acá siempre ha existido el miedo de la clase dirigente a consultar el pueblo, cada vez que se hace, tiemblan porque nunca han estado acostumbrados. Pienso que debemos reformar los artículos neoliberales de la Constitución, con los que no estuvimos de acuerdo cuando fuimos miembros de la Asamblea Nacional Constituyente.

 

  • Los presos políticos de marcha patriótica (Ballestreros y Tolosa entre otros) son una muestra de falta de garantías para una actividad política y un obstáculo para la paz.

Es la judicialización de la oposición política, antes era a la UP, ahora es a Marcha Patriótica, pero eso no tiene ninguna justificación. Si se persigue a la Marcha francamente es como si se repitiera el episodio de la Unión Patriótica 2. Así empezaron, algunas veces nos detenían, otras veces nos golpeaban y después nos dispararon. Eso no se puede repetir y si lo hacen sería una vergüenza para este país

 

En memoria de Gildardo castaño Orozco

“yo te daré,

te daré patria hermosa,

te daré una rosa,

y esa rosa se llama UP”

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