Colonización Digital: Cómo es que los algoritmos lógico-matemáticos manejan la vida humana

Colonización Digital: Cómo es que los algoritmos lógico-matemáticos manejan la vida humana

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

por flor luengo*

A lo largo del tiempo, con los avances en el conocimiento, en los saberes y desde el desarrollo tecnológico, los espacios de circulación social por donde socializaba la gente tiempo atrás se han ido transformando poco a poco. El café como lugar de reunión con un amigx, ahora requiere de un teléfono celular con la aplicación de Whatsapp instalada; el kiosco, ahora es habitado desde el Twitter y las grandes avenidas concurridas de distintas atracciones, publicidades y ciudadanxs han sido suplantadas por Facebook.

A diferencia de anteriores épocas, las personas en esta Era comienzan a dejar rastros digitales -huellas-. Las paginas, aplicaciones, programas y demás elementos digitales están enmarcados en algoritmos cuyos patrones repercuten en las conductas humanas. Esto es, en las formas de relacionarse socialmente, de encontrarse, de dialogar, de votar, de sentir y de pensar. Incluso, el poder que tiene la tecnología implica modificaciones en el cuerpo físico de las personas.

Esta alteración de las subjetividades forma a ciudadanías digitales cuya peligrosidad ante la falta de un senti-pensamiento crítico, reside en que esas huellas están cargadas de datos e información personal (gustos, intereses, opiniones, saberes, conocimiento, afiliaciones políticas, etc.). Con intenciones de vigilancia y monitoreo marketinero, cada rastro digital se analiza, se guarda y luego se vende a empresas. Esto es de lo que trata la big data en Internet, como un escáner de preferencias. La intencionalidad detrás del mercado de la información, es la de construir perfiles cada vez más detallados de posibles consumidorxs a través de las cookies como rastro electrónico personalizado de nuestro paso por la web, de las compras con tarjeta de crédito, transferencias bancarias, números de teléfono, documentos de identidad, entre otros elementos personales.

Circulando por la red, nuestros pasos van generando intercambios te informacion. Google es elegido por excelencia. En principio, es necesario comprender que el modelo de negocios de Internet es la publicidad; Google controla un tercio de toda la información digital del mundo y más de la mitad de los teléfonos celulares. Es una red de compañías en las que trabajan más de 150 empresas para controlar, dirigir y descartar nuestros intereses. Así es que las personas, su información personal, gustos, creencias e intereses en el mundo digital, se convierten en productos y a la vez, se les impone un mundo formateado por un reducido grupo para predecir comportamientos individuales y colectivos que luego pueden vender a publicistas. Altera lo que se cree cierto o importante.

De esta manera, se limita la capacidad humana de ahondar en nuevos intereses y necesidades, pero fundamentalmente, de cuestionar lo dado. El requerimiento de que Internet funcione como lo hace, reside en la necesidad de colocar a los seres humanos desde un lugar de pasividad, de previsibilidad de su acontecer, dejando poco lugar para la creatividad, las innovaciones y las posibilidades de cambio y transformación en la sociedad. Se está viviendo el ordenamiento del mundo construido por un algoritmo.

Otro de los intercambios estratégicos que se realizan, es la utilización de los teléfonos celulares. Por éstos, fluyen los datos más subjetivos de las personas, y por lo mismo son el dispositivo de control por excelencia de estos tiempos, y además, cooperan para que grandes empresas del monopolio de la información puedan implementar su gran estrategia. Esto es, que las personas permanezcan la mayor cantidad de tiempo posible en la vida digital. Habiendo dado cuenta de este gran saber, en Brasil, por ejemplo, la utilización de Whatsapp como aplicación masiva, ha sido la estrategia utilizada para enviar mensajes cargados de fake news y que han dado con el gran objetivo: que la gente legitime a Jair Bolsonaro como presidente en el 2018. Con grandes mayúsculas, emoticones, memes, colores y palabras sueltas como “delito”, “corrupción”, “Venezuela”, “drogas” han logrado captar la empatía e instalar nuevos miedos en las ciudadanías.

Como se ve entonces, nada de lo que ocupa tiempo y espacio en la vida de los seres humanos es neutral. Hay que reconocer que en el territorio de Internet existen dueños, que quienes interactúan allí lo hacen bajo ciertas reglas impuestas por otros: la de las empresas que controlan estos espacios. Facebook, por ejemplo, afecta políticamente a lxs ciudadanxs, encierra a las personas en pequeñas burbujas de preferencia y confort con consecuencias políticas, sociales y culturales a trabajar. Profundizan, los prejuicios, arraigos y miedos; son intermediarias de la información que generan nuevos activismos en los medios sociales. La principal actividad política en las redes sociales es evitar encontrarse con alguien que piense diferente e incomode el “muro”. En las redes se vive en grupos cerrados cuya polarización social es más grande cuanto se sale de la vida digital.

Se habla de ciudadanías digitales en el sentido de que existen derechos y obligaciones a los cuales atender. A través de algoritmos, es que se experimenta la manipulación de las emociones humanas. Como decía anteriormente, la lógica que promueven las burbujas en las redes es a la vez tecnológica y económica y responde a la personalización. Las consecuencias de esta estrategia en las personas son la falta de decisión, la soledad, la opacidad y la limitación de la visión del mundo con horizontes reducidos. A esta forma de ciudadanía se está abonando ¿es esta ciudadanía a la que se aspira?

Ser una ciudadanía digital no te deja exento de exposiciones de violencia, dominación y explotación. La violencia en las redes se ejecuta con el par tecnología + política. Pensar en la información concentrada en grandes monopolios como Google y Facebook, es analizar que el poder está en regular lo que se ve o no como noticias, en la utilización de un solo lente para observar la realidad, y en donde la transformación de aquellos aspectos que están obstaculizando la vida en sociedad ahora pasan a bloquearse con un solo click.

No estamos de acuerdo en que las redes sociales se han convertido en el nuevo ambiente en el cual vivimos. Es verdad que se hacen múltiples acciones y que se pueden ejecutar de manera paralela y simultánea, pero vivir no es sólo eso. Vivir la vida del mercado sí, vivir la vida de lxs seres humanos no. Un encuentro digital no garantiza la felicidad humana, no existen los abrazos virtuales, ni los besos y caricias, asistir a una olla popular no es lo mismo si se hace de manera virtual que física, porque no da lo mismo clickear en “asistiré” –y en verdad no asistir-, que pasar las bandejas para servir el guiso de mano en mano. No es lo mismo reproducir en historias de Instagram que la gente se está muriendo de frío y hambre en la calle, que acercarse a esas personas y compartir la cena o el almuerzo, un poco de pan o agua caliente y salir a discutir con quien te cruces por qué y cuáles son las políticas implementadas para que la gente esté viviendo en esa situación.

¿Cómo hacer para juntarse a tomar mates por facebook? No se puede reducir la vida humana a la vida en redes, es sumamente peligroso el reduccionismo, es continuar con la perpetuación de individualidades, de personalidades y no de personas, de no aceptación y alejamiento a lo diferente, del ausentismo del encuentro cara a cara. Llegará un momento, si se continúa con este pensamiento, en que las personas no sabremos leer cuerpos, actitudes, labios, ni escuchar palabras que no sean las que se producen y reproducen en caracteres de un Tweet (que es sumamente reducido), en una  publicación de Facebook o en una foto con filtro de Instagram. Se utiliza la tecnología para vivir, pero no es lo mismo que vivir en y por la tecnología. Desde allí, es que se vean los impactos en la sociedad y en la política por su utilización.

A largo plazo, esto llevará a la concentración del mercado tecnológico. Están dando a las empresas el control de nuestro futuro. Por esto, es sumamente necesario implementar y colectivizar una utilización crítica de la tecnología en su totalidad. El manejo de la privacidad y de nuestros datos será una de las guerras de internet más importantes del futuro. Lo será para reclamar a empresas y gobiernos que no nos espíen. Las batallas serán por nuestros derechos: para decidir con quién compartimos nuestros datos, quiénes lo manejan y controlan o de quién queremos protegernos.

La comunicación popular trae consigo la demanda de una ciudadanía humana, que reconozca la importancia que tienen la tecnología y las plataformas digitales para la vida cotidiana pero no pensado desde la lógica del mercado, en esto de ofrecer comodidades a cambio de la pasividad ciudadana. La entrega que le hacen lxs usuarixs dormidxs a las empresas de programas, aplicaciones y dispositivos, son las mismas entregas que hacen los gobiernos neoliberales con las riquezas de los bienes comunes naturales que habitan nuestro territorio y que van quedando en manos de empresas extranjeras. Como todo lo que es acarreado por el mercado, las acciones están dirigidas a atentar contra el concepto de comunidad. Esto es, cualidad de lo común, que no es exclusivamente de nadie, concerniente y se extiende a otros, es una agrupación de personas que está vinculada por intereses comunes. El uso de la tecnología en la comunidad entonces, estará teñida de miradas analíticas, de divulgación de información que silencian los grandes grupos hegemónicos de comunicación (Grupo no es igual a comunidad), y de construcción de estrategias para persuadir al pensamiento occidental y racializado.

* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.
La colmena

La colmena

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Nicolás Sampedro*

Desde hace algunos meses se viene escuchado cada vez con mayor intensidad, las idas y vueltas de la brutal guerra comercial que libraron los EEUU y China. Muches ya afirman que esta guerra de aranceles, en el fondo es una disputa por la producción de la inteligencia artificial y la red 5G que transformará de manera sustancial las formas de vida que hoy se conoce.

En uno de sus recientes trabajos, el colega uruguayo Aram Aharonian, arroja algunos datos al respecto. Para dimensionar de lo que se habla, cuando hoy se contrata un servicio de internet las posibilidades son de 50 MB, 100 MB o 300 MB. El significado de esta combinación de números y letras es en realidad equivalente a la cantidad de megabytes (medida de cantidad) que se transmiten por segundo en esa conexión.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) la velocidad mínima de la conexión 5G será 40 veces más rápida. Una capacidad de descarga de 20 gigabytes por segundo y 10 GB de subida[1].

Este salto en la velocidad de conexión es lo que modificará múltiples factores de la vida de las personas, ya que con ella se empieza a hablar del Internet de las Cosas o de los Objetos (OIT por sus siglas en inglés). De continuar por esta vía, todos los objetos que nos rodena irían, paulatinamente, siendo fabricados para que se conecten a la red de redes (internet), y si para “el 2014 había unos mil 600 millones de objetos/máquinas conectados, para 2020 se espera que sean unos 20 mil millones[2].

El 5G modificaría no sólo la velocidad con que las personas podrían comunicarse, sino las formas de producción (y por consiguiente influiría en las de trabajo), la circulación de dinero, objetos domésticos inteligentes que transformarán las prácticas hogareñas, medios de transporte sin conductores, o condiciones en la medicina (operaciones a distancia), en la educación (virtualizada), incluso en las confrontaciones bélicas (guerra de drones).

Aharonian retoma una proyección del Centro de Investigación de Futuro e Innovación de la South Wales Business School, la cual asegura que “en los próximos 15 años el impacto de esta nueva tecnología destruirá al menos el 30% de los empleos” que hoy realizan les seres humanos, para pasar a automatizarse.

Súmese el análisis de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) según la cual el principal problema de los mercados laborales es la mala calidad: 700 mil millones de personas trabajan en condiciones deficientes que los hacen vivir en la pobreza o pobreza extrema. Si a esto le sumamos que “el 61% (dos mil millones de trabajadores) sobreviven en la economía informal[3] y que 1 de cada 5 jóvenes menores de 25 años no trabaja, no estudia o recibe formación, el panorama se complejiza aún más.

Volviendo a la disputa por el 5G y la inteligencia artificial, otro de los aspectos que se deben tener presentes en este momento es la compleja situación a la que se está avecinando la población mundial respecto de los marcos normativos o regulatorios para una economía digital que cada vez cobra mayor relevancia a nivel global.

La directora de Programas Internacionales del Centro para la Investigación Económica y Política (CEPR por sus siglas en inglés) y coordina la red mundial “Nuestro mundo no está en venta” (OWINFS por sus siglas en inglés), Deborah James, señala en un artículo publicado recientemente que con la aparición de la economía digital, los datos de las personas se han vuelto el insumo más valorado por las corporaciones del Big Tech o GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft).

Estas multinacionales que se han enriquecido a raíz de la venta de los datos que cada usuarie entrega a esas plataformas (“Un reciente estudio estima que en 2018, solo en publicidad en fuentes noticiosas, Google habría facturado US$ 4,7 mil millones, equivalente al 81% del ingreso publicitario de la industria mediática de EEUU en el mismo año[4]”), están impulsando modificaciones en los convenios internacionales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), promoviendo acuerdos que les permitan sortear las regulaciones y el cobro de impuestos que hacen los Estados.

En la reunión ministerial de la OMC de diciembre de 2017 (en Buenos Aires), varios gobiernos africanos obstruyeron la intención de los países desarrollados de comenzar con las negociaciones, “pero todos los gobiernos desarrollados, más algunos en desarrollo con regímenes de derecha, firmaron una “Declaración Conjunta” apoyando nuevas negociaciones sobre temas de comercio digital[5]

Los firmantes de la Declaración Conjunta, durante el 2018, se reunieron mensualmente y produjeron alrededor de 50 propuestas y en 2019 en el marco del Foro Económico Mundial anunciaron sus intenciones de comenzar con las negociaciones a pesar de la falta de mandato de la OMC.

Según señala James “la práctica de las Big Tech de extraer datos de todo el mundo con fines de lucro privado, utilizando reglas de comercio para obtener derechos para operar en mercados, mientras impiden la capacidad de los gobiernos para asegurar que sus poblaciones se beneficien, es colonialismo digital.  Como la inteligencia artificial se potencia con los datos, estos son el sistema nervioso de la economía del futuro y quienquiera que los controle, dominará la economía[6].

El gran negocio de los datos y la falta de legislación que proteja a les ciudadanes está haciendo estragos. Por sólo mencionar algunos, los casos más resonantes del manejo fraudulentos de datos se pueden observar desde las elecciones en Brasil, el caso de Cambridge Analytica en Gran Bretaña, con la multiplicación exponencial de las famosas fake news para realizar operaciones políticas, o la molesta aparición de publicidades dirigidas específicamente a cada usuarie (todo el tiempo) en redes sociales.

Ante este escenario, según afirma la periodista británico-ecuatoriana, Sally Burch, “varios gobiernos y legislaturas se están dando cuenta del monstruo que se ha creado y tratan de ponerle freno[7] como los gobiernos europeos que legislaron sobre la protección de datos.

Más radical aún es el discurso del considerado “padre” de la realidad virtual y uno de los creadores del actual protocolo de Internet, Jaron Lanier, que directamente propone un decálogo de razones para abandonar las redes sociales. Según afirma estas nos están volviendo idiotas, nos vuelven infelices, nos hacen perder la empatía, o no quieren que tengamos dignidad económica, entre otras cosas.

Jaron Lanier

Lanier afirma que “el algoritmo está tratando de captar los parámetros perfectos para manipular el cerebro, mientras que el cerebro, para hallar un significado más profundo, está cambiando en respuesta a los experimentos del algoritmo. El estímulo no significa nada para el algoritmo, pues es genuinamente aleatorio, el cerebro no está respondiendo a algo real, sino a una ficción. El proceso -de engancharse en un elusivo espejismo- es una adicción[8]

Los recientes problemas de Whats App, Facebook o Instagram (plataformas que son propiedad de Mark Zuckerberg), no fueron los primeros. Hace algunos meses había pasado algo similar. Una especie de apagón tecnológico-comunicacional.

Estos hechos y los contratiempos que trajeron aparejados a muchas personas a lo largo y ancho del planeta, gestó estas líneas y plantean un gran desafío que necesariamente debe estar atado a una profunda reflexión sobre el vínculo que cada individue tiene con las redes sociales, internet y las tecnologías infocomunicacionales.

Como afirma el filósofo mexicano Fernando Buen Abad, necesitamos “una “agenda” de Cultura y Comunicación para nuestro tiempo, debe interesarse por la democratización de las herramientas de producción, distribución e interlocución del “sentido”. Debe interesarse por el ascenso de una corriente semántica renovada por el fragor de las luchas sociales que en todos los ámbitos (ciencias, artes, filosofías, tecnologías…) viene librando la especie humana para garantizarse un lugar digno en su propio desarrollo y no un lugar de “espectador” sometido por un sector social acaparador e históricamente opresor de las mayorías[9].

Todo indica que la humanidad está en una gran colmena que cada vez es más vigilada, restrictiva, opresiva y desigual, y que para revertir esta situación se requiere que las mayorías se involucran en la discusión y tengan una participación activa. Esta lucha aún no está perdida, pero se necesita de todes, de la presión a los gobiernos para que produzcan políticas soberanas que protejan y beneficien a sus pueblos.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

[1] http://estrategia.la/2019/05/12/la-revolucion-5g-la-vigilancia-de-los-humanos-y-las-cosas/
[2] Idem
[3] Idem
[4] https://www.alainet.org/es/articulo/200697
[5] https://www.alainet.org/es/articulo/200803
[6] Idem 3
[7] https://www.alainet.org/es/articulo/200697
[8] http://estrategia.la/2019/05/22/jaron-larnier-alerta-sobre-el-desastre-en-ciernes-que-representa-la-tecnologia-digital/
[9] https://www.alainet.org/es/articulo/200820

Del Che a CFK: Un recorrido por la relación de Fidel y el pueblo argentino

Del Che a CFK: Un recorrido por la relación de Fidel y el pueblo argentino

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

por Nicolás Sampedro*

Infinidad de escritos y libros han sido publicados sobre el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Infinidad de anécdotas, historias y relatos que diversas personalidades (a lo largo y ancho de este mundo), han contado en diferentes medios de comunicación o por diferentes plataformas. Cada una con su particularidad y su riqueza.

Pero la singular idea de dos colegas argentinos llama la atención en el mar de tinta existente en las estanterías de cada librería. Es que los periodistas Julio Ferrer y Héctor Bernardo plasmaron en el papel una recopilación de 60 voces argentinas que cuentan sus vínculos con el líder revolucionario. Y no lo hicieron en cualquier fecha, sino a 60 años de aquel 1 de enero de 1959 que dio origen a la Cuba socialista.

Ferrer y Bernardo, que también tienen un libro publicado sobre la historia de vida de la reconocida periodista argentina, Stella Calloni (y que está prologado por el propio Fidel Castro), ahora homenajean al estadista cubano en su libro “Fidel Castro en la memoria de Argentina”.

En un primer momento no sabíamos si íbamos a encontrar 60 argentinos que hayan estado con Fidel. A la hora de buscar e investigar terminaron quedando un montón de personalidades y personajes afuera”, sostuvo Bernardo en una entrevista realizada recientemente. Además señaló que entre material de archivo y testimonios registrados hay voces de personalidades como Cristina Fernández de Kichner, Ernesto Che Guevara, John William Cooke, Alicia Eguren, Juan Domingo Perón, Stella Calloni, Estella de Carlotto, Hebe de Bonafini, Diego Armando Maradona o entre muches otres.

Foto: Prensa Latina

El libro fue publicado por Acercándonos Editorial y tuvo su presentación oficial el 10 de mayo en la Feria del Libro de Buenos Aires, y el próximo 13 de agosto (aniversario del natalicio de Fidel Castro) se presentará en la Embajada de la República de Cuba en Argentina, con la participación de varias de las voces que plasman sus experiencias con el líder cubano.

Al respecto de esta nueva presentación Bernardo sostuvo que “la idea es que en esa presentación puedan explayarse un poco más y contar otras anécdotas de Fidel. El caso de Stella Calloni, que aparece como uno de los testimonios, tiene infinidad de anécdotas con Fidel y obviamente no pueden aparecer todas en una producción tan acotada”.

Como se puede observar, un interesante libro que reúne una diversa cantidad de voces -más que calificadas- que dan cuenta de la relación que ha tenido (y tiene) el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y el pueblo argentino. Una relación que muchos intentan ocultar, pero que marca el espíritu internacionalista del líder revolucionario y el cariño que se tiene en nuestro pueblo no sólo por su figura, sino por el pueblo cubano en su conjunto.

Bruna Stamato: “Todavía hoy se escucha que en Argentina no hay afrodescendientes y afroargentinos y eso no es una verdad histórica, siempre estuvieron”

Bruna Stamato: “Todavía hoy se escucha que en Argentina no hay afrodescendientes y afroargentinos y eso no es una verdad histórica, siempre estuvieron”

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.
Bruna Stamato

Dialogamos con la militante feminista negra, integrante de la colectiva TeMa (Tertulia de Mujeres Afrolatinoamericanas) y maestra en estudios políticos y de genero en la UNTREF, Bruna Stamato, acerca de las características del feminismo negro, la violencia hacia la comunidad negra en Argentina y sobre los diferentes abordajes que están haciendo como organización.

¿Qué acercamientos has tenido y de qué se está hablando, cuando se habla de feminismo negro? ¿Cuál es la importancia y la relevancia que tiene en estos momentos?

Mi primer acercamiento fue en la búsqueda por entender mi lugar en el mundo. Empecé a leer feministas negras brasileñas.

Soy brasileña, vivo ya hace un par de años acá en la Argentina. Allá el movimiento feminista negro está bastante avanzado porque las afrodescendientes somos el 54% de la población. Así que sentí la necesidad de entender mi lugar en el mundo, en este movimiento feminista.

Cuando hablamos de feminismo negro, básicamente, estamos hablando desde una perspectiva interseccional porque cuando nos acercamos al movimiento feminista, la discusión de género, el patriarcado y la opresión contra las mujeres, las mujeres negras no estamos paradas en el mismo lugar que una mujer blanca hegemónica eurodescendiente. Para nosotras es fundamental pensar la cuestión de clase y la de la raza para evaluar las necesidades que tenemos en relación al movimiento feminista.

Por ejemplo, una de las reivindicaciones del movimiento feminista de principios del Siglo XX era el derecho a salir a laburar y nosotras las mujeres afro siempre estuvimos en la calle laburando. Acá en las Américas sufrimos un proceso de esclavitud que duró más de 400 años, así que en la cuestión del trabajo siempre trabajamos. Esta demanda, esta necesidad de que las mujeres blancas eurodescendientes pudieran salir a laburar no nos contemplaba porque nosotras ya estábamos ahí en el trabajo.

Una de las particularidades de nuestro movimiento, que hay que evaluar es el lugar que ocupamos como subalternas, como marginalizadas por el racismo estructural que hay en nuestros países; en Argentina, en Brasil, en Uruguay o en otros lados, mismo en América del Norte. En todos los países donde hubo procesos de esclavitud, el racismo es estructurante de la sociedad y nos deja en un lugar del que todavía hoy es difícil de salir.

Nos asocia al machismo el racismo, en general estamos muy vinculadas con la pobreza, tenemos poco acceso a la salud y a la educación de calidad. Estas son cuestiones fundamentales para nosotras. Tenemos un movimiento que sí o sí tiene que ser antirracista y sí o sí tiene que tener una perspectiva interseccional, porque distintas opresiones impactan en nuestro cuerpo. Eso es fundamental para el movimiento negro.

Respecto al racismo estructural ¿Cómo es la situación de las mujeres negras en Argentina? ¿Cuáles son las diferencias, las propuestas y los retos que tiene el movimiento de mujeres negras que se viven y da sus luchas en Argentina?

Hay un problema bastante grave, que es una naturalización del racismo y la invisibilización de la comunidad afro en general. Todavía hoy se escucha que “en Argentina no hay afrodescendientes y afroargentinos“, y eso no es una verdad histórica, siempre estuvieron.

Hay algunos mitos de que murieron en la Guerra del Paraguay, de enfermedades o por el mestizaje. Todo eso realmente paso pero son argumentos insostenibles porque la población afro siempre estuvo. Son poblaciones que vinieron desde los tiempos de las Colonias y también los y las migrantes afrodescendientes que están desde antes.

La Argentina es un país que recibió muchos migrantes afrodescendientes. El movimiento feminista negro esta en un momento muy interesante, de consolidación, de expansión, conformado por afroargentinas, por afromigrantes y africanas lo cual da una pluralidad muy interesante. Y uno de los desafíos para las afroargentinas sin duda es combatir esta invisibilización, que no son o que no pueden ser de acá.

Como soy una mujer migrante, una mujer negra migrante, no me impacta porque no soy de acá pero lo que si sufro es el racismo; salir a la calle y no encontrar mucha gente parecida a mí. En cualquier espacio, desde las cosas más cotidianas como tomarse un colectivo, un subte o salir a tomar un café; en empresas, en trabajos, en representación política, no estar en espacios de poder, espacios de tomas de decisiones. Todo eso impacta en nuestra vida, además de la negación del racismo ¿Cómo vamos a combatir algo que no existe? ¿No?

Es muy difícil. Estamos en un momento de afirmar y reafirmar todo el tiempo que sí hay una población afrodescendiente, que es importante y que necesitamos estar en este lugar de lucha.

¿Cuáles han sido los avances en derechos de visibilización y empoderamiento? ¿Cómo han participado o qué cambios hubo en la política pública en base a las demandas que tiene el actual movimiento afrodescendiente argentino? Y particularmente ¿Como están trabajando desde la Colectiva “Tertulia de mujeres afrolatinoamericanas”?

Uno de los momentos que me parecen más importantes en el movimiento de mujeres fue la realización de un taller de mujeres afrodescendientes en el “Encuentro Nacional de Mujeres”. Después de 30 años, la primera vez que hubo un taller fue en Rosario en 2016.

Esto es muy interesante porque reunió mujeres de Argentina, de Brasil, Uruguay de distintos países que vivían en el país y en ese momento nos dimos cuenta que no estamos solas. Ahí empezaron a surgir alianzas, a consolidarse grupos políticos, colectivas, porque la lucha que tenemos es colectiva y eso es muy interesante.

Otro marco interesante e importante para nosotras (como mujeres afrodescendientes) fue la ley en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que celebra el día de la mujer afrolatinoamericana y caribeña. Es una ley que fue sancionada por la legislatura porteña en el 2013.

Otro hecho importante, que no es solamente de mujeres afrodescendientes, es el día de los y las afroargentinas/argentinos que es el 8 de noviembre. Ese día se celebra María Remedios del Valle considerada “la capitana de la patria” (ley sancionada en 2013).

Estos marcos son importantes para nuestro movimiento pero políticamente, en políticas públicas para la comunidad afro no las hay todavía, estamos luchando por eso, para tener -por ejemplo- un instituto de afrodescendientes, afroargentinos y africanos. Es fundamental para pensar políticas públicas para la comunidad afrodescendiente. Al igual que pensar el acceso a la salud, a la educación, a oportunidades laborales, que podamos ocupar espacios en la sociedad, no estar en los márgenes, padeciendo la pobreza, la falta de trabajo digno.

Hay acciones que son interesantes: hace poco tuvimos una intervención sobre la “black face”, en las escuelas: pintar a los nenes con el corcho negro, que es algo súper estereotipante para la comunidad. Hay que hacer una campaña de concientización en la sociedad: señalar esas prácticas discriminatorias y racistas. Son prácticas que no van más. Es demasiado humillante y sigue poniendo a las y los afrodescendientes en un lugar de invisibilización.

Héctor Bernardo: “No se puede analizar lo que pasa en América Latina sin tener en cuenta el rol de Estados Unidos”

Héctor Bernardo: “No se puede analizar lo que pasa en América Latina sin tener en cuenta el rol de Estados Unidos”

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Dialogamos con el periodista y docente, Héctor Bernardo, quien está próximo a lanzar su nuevo libro “América Latida, voces en constante movimiento”. El comunicador no sólo repasa el camino transitado hasta llegar a la publicación de su nuevo trabajo, sino que analiza brevemente la situación regional.


Estás sacando en breve un libro titulado “América Latida, voces en constante movimiento” donde también hay un trabajo con voces de peso…

La verdad es que es un libro que me llenó de placer poder concretarlo, materializarlo. Es algo que venía pensado desde hace tiempo. La idea y cuando empiezo a trabajar este libro surge en 2015, después hubo un paréntesis por distintas cuestiones que me llevaron a frenarlo y luego lo volví a encarar.

Muchas veces los proyectos uno los encara abriendo un montón de puertas, la idea era que estuvieran todos los países de América Latina, por lo menos los del Cono Sur, y muchas voces contando lo que pasaba, y al final tuve que resumirlo a México, Venezuela, Ecuador, Colombia, Brasil, Argentina y un capítulo con una mirada regional. En México aparece Fernando Buen Abad, el filósofo mexicano, que analiza la situación del triunfo de AMLO; y está el testimonio que más me movilizó, que es de una persona bastante desconocida, que se llama María Herrera, que es madre de 4 hijos desaparecidos.

Conocemos la tragedia de lo que pasa en México con el asesinato cotidiano, la desaparición, los crímenes de los narcos y esta mujer, que cuando la conocí y me contó su testimonio me hizo acordar a lo que había pasado con muchas Madres de Plaza de Mayo. La típica mujer que no estaba involucrada en política, que no le interesaba, que incluso desconocía lo que pasaba en su propia ciudad, y que por la tragedia se involucra y empieza a transformarse en una militante social y en una luchadora, ya no sólo por lo suyo o por lo que le pasó a ella, sino por lo que le pasó a tantos desaparecidos en ese país.

Fuente: teleSUR

Me decía que las cifras oficiales indican que en México hay 40 mil desaparecidos, pero que en su pueblo hay al menos 50 familias tienen un desaparecido y ella es la única que hizo una denuncia. Y que eso se replica en todo México. Me decía: “imaginate cuáles son los números reales de la cantidad de desaparecidos que hay”.

Sus hijos eran trabajadores. Dos de ellos salieron a vender, comprar e intercambiar oro y otros metales y desaparecieron. Estuvieron 2 años de búsqueda en los que habían frenado todo, habían dejado de trabajar, y cuando se les empieza a acabar el dinero, sus otros dos hijos salen a trabajar (en otra dirección) y también desaparecen. “Yo hoy soy una madre que busca a sus hijos pero no quiero que mis nietos sean hijos que buscan a sus padres”, me decía.

En Colombia están las voces de Piedad Córdoba, de Iván Cepeda, de Ángela Robledo (que fue candidata a vicepresidenta junto con Gustavo Petro). De Brasil están Gleisie Hoffman y Pablo Pimenta que es el presidente del bloque de Diputados del PT. De Venezuela está Elias Jaua ex vicepresidente y ex canciller de Chávez, Marco Teruggi que es argentino pero está viviendo allá. De Ecuador está Gabriela Rivadeneira. De Argentina están Jorge Taiana y Alicia Castro. Y después hay una mirada global donde aparece Álvaro García Linera a quien tuve el placer de entrevistar cuando vino a recibir el premio Rodolfo Walsh; Zafaroni y Atilio Borón.

Foto: Sputnik Mundo

Aprovechando que te dedicas a escribir sobre política internacional y que en este último tiempo han pasado infinidad de cosas ¿Cómo estás viendo a la región y qué se puede venir?

Creo que lo primero que se debe señalar es que no se puede analizar lo que pasa en América Latina sin tener en cuenta el rol de Estados Unidos. Eso es algo que muchos periodistas, incluso algunos de los que uno denomina “del palo”, dejan de lado.

Hay que tener en cuenta que lo que pasó en Brasil con el golpe de Estado a Dilma Rousseff, la persecución judicial a Lula, la instalación de Bolsonaro; el golpe de Estado en Paraguay contra (Fernando) Lugo, el golpe de Estado en Honduras contra (Mel) Zelaya; el intento desestabilizador constante en Venezuela; la traición en Ecuador; el desastre en el que se convirtió México con el rol del narcotráfico impulsado por la DEA (Agencia Antidrogas de EEUU); el asedio constante a Cuba o a Nicaragua; la desestabilización en Bolivia; el triunfo de Macri en Argentina; la consolidación de los líderes de ultraderecha en Colombia o Chile; no se pueden analizar sin tener en cuenta el rol fundamental del gobierno de EEUU, de sus grandes conglomerados económicos, de sus multinacionales; que son los que en definitiva gobiernan en ese país.

Esa supuesta democracia, que nos vienen a poner siempre de ejemplo, el voto es realmente casi una anécdota: Trump ganó sin tener la mayoría de los votos, que la tuvo Hillary Clinton.

Fuente: Reuters

Que de ganar tampoco habría sido la panacea…

Por eso lo destaco. En EEUU hay disputas de poder entre sectores que representan a distintos conglomerados económicos. Algunos más alineados con Israel, otros no tanto pero tampoco tan lejos. Otros con un discurso más progresista hacia adentro, pero hacia afuera, siempre  con la lógica de la Doctrina Monroe; de América para los Americanos, que quiere decir América del sur y Centroamérica para los norteamericanos; con la imposición de la Doctrina del Garrote (Big Stick) o del “Buen Vecino” dependiendo su conveniencia.

Una vez le escuché decir a Dilma que Lula señalaba que él se llevaba mejor con Obama que con Bush, pero que Obama había hecho muchas más cosas en contra de la libertad de los brasileños que las que había hecho Bush. Los Demócratas siempre tienen modos mucho más correctos o amenos, un discurso mucho más efectivista, pero por ejemplo, si bien el asedio contra Venezuela se multiplicó (por algunas decisiones de Donald Trump) quien declaró a Venezuela, mediante un decreto, un riesgo para la seguridad de EEUUfue Barack Obama.

No se puede perder de vista esto, los lazos que hay entre los sectores de la oligarquía regional y esa derecha imperialista que gobierna en EEUU, pero tampoco se puede perder de vista que ese discurso que nos quieren hacer creer del fin de los populismos, del fin de la ola populista en América Latina, es una gran mentira. La derecha no logra imponerse a excepción de triunfos puntuales y coyunturales. Hay un territorio en disputa.

Imagen: teleSUR

Venezuela, Cuba y Nicaragua resisten, en México ganó AMLO, en Argentina, en octubre, es muy probable que se de vuelta la situación y realmente la derecha no logra tener un proyecto que se consolide en el tiempo y su discurso puede engañar a muchos durante poco tiempo o a muchos durante poco tiempo, pero no puede engañar a todos durante todo el tiempo.

La lucha de los pueblos no se termina, es una constante. Recordaba las palabras de San Martín que decía “Seamos libres que lo demás no importa nada”, o el discurso de Fidel donde señalaba “tenemos que pensar en un mundo mejor y cuando ese mundo mejor se conquiste, pensar de nuevo que otro mundo mejor es posible y seguir luchando en ese camino”. Es una lucha constante que está en nuestras raíces y que late en nuestras sangres y por eso al libro que sale en breve le puse “América Latida”, porque es ese latir que tenemos constantemente los que creemos que podemos construir un mundo mejor y que no vamos a dejar de luchar nunca.

Morir de hambre

Morir de hambre

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Flor Luengo*

 (…)
Se ejercita en la bestia y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres y en mis ojos la visión duele y pesa.

Los años de abundancia, la saciedad, la hartura
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres, aquí estoy, aquí estamos.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida como un motín sangriento,
como tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

Miguel Hernández
Foto: Política Argentina

9 AM. Suena el despertador, pienso en que tengo que salir a patear con una helada que te hace querer quedarte en la cama un rato más. Al mismo tiempo, Joaquín el señor que está durmiendo en las escaleras del Colegio Estrada de La Plata, sale a patear en busca del desayuno. Hace un buen rato que está despierto. No quiere quedarse en la cama un rato más, será porque unos trapos y cartones hacen de cama, en un ambiente en que no existen calefactores, caloventores o garrafas para calentarse; y cuyo despertador fue la helada que cayó a las 6 de la mañana.

Cansado de la realidad que le pisa los talones, Oscar camina como puede en busca de un pan y mate cocido. Los huesos le duelen desde siempre, cuando trabajaba de peón y su cuerpo era el medio de explotación de la tierra. Con el pasar del tiempo, ahora en la ciudad, con un nuevo comienzo forzado y con todo el dolor que eso implica, este hombre decidió dejar atrás su hogar. No puede mantenerlos, no puede generar ingresos, no consigue trabajo por más que vaya a pedir. A ver, decime vos ¿quién contrataría una persona de 55 años, con estudios secundarios incompletos y con manos manchadas de heridas de guerra social, claras señas de cadenas de injusticias encarnadas?

Claudia se acerca a Oscar, lo vio de lejos y pensó en acercarse a preguntarle cómo andaba, ya que días atrás no lo vio bien. El alcohol barato que le “regaló” un señor paquetón no le pegó bien. “No puedo entender, se piensan que por darnos qué beber nuestra vida mejora. Yo quiero trabajo! Quiero una casa! Quiero a mi familia!”, exclamaba aquella vez en que Claudia conoció a Oscar. La joven mujer quedó en situación de calle porque necesitaba escapar de quien había sido su compañero de vida durante años. No tuvieron hijxs. Él no podía tener y a Claudia no le importaba. Lo que si le importó y con urgencia, era alejarse de las violencias que comenzó a vivir con periodicidad en su casa, desde que la crisis se acentuó.

Antes de terminar muerta a causa de la violencia de género que recibía constantemente, Claudia decidió agarrar unas pocas ropas e ir en busca de ayuda. Empezó en la Iglesia del barrio, a la que siempre iba con su marido. No la auxiliaron, o mejor dicho, las herramientas que recibió -Vaya ayuda!- fue para mantenerse en pie frente al escenario de opresión que vivía. “La familia no puede desarmarse de un día para el otro, el amor hay que trabajarlo, él sólo está cansado, ¿sabés lo que es para un hombre no tener trabajo?Lo mismo que para una mujer, pensó Claudia. Y se fue. Su familia es de Perú y volverse al país hermano no es una opción ahora.

La primera noche fue dura. Llantos, angustia infinita, impotencia y soledad. Miedo. La calle es dura che. Durmió debajo de la salida de una estufa, al menos eso la mantendría calentita hasta que salga el sol. El mes y medio que lleva durmiendo en la calle, le transformaron la vida. Sus brazos hacen de abrazos, sus manos calefaccionan parte de su cuerpo mientras se frota, y entre sus nuevas amistades, de vez en cuando, cuando la gorra no está encima de ellxs, planean un fogón para calentarse el alma.

Los abrazos sirven por un rato, las caricias comienzan a escasear. La gente caminando no lxs ve, no observa, no se imagina por un rato lo que debe ser vivir en esa situación. ¿Dónde están los derechos humanos para la gente pobre? ¿Existen los derechos humanos para ellas? ¿Quiénes ejercen los derechos, quienes desobedecen a los mismos? ¿Dónde está el Estado? ¿Quiénes son el Estado? ¿En qué reunión de gabinete se tratan estos temas? ¿Sólo en el show mediático existe la gente en la calle? ¿Sólo cuando muere una de las muchas personas que viven en situación de calle se visibilizan los hechos? ¿Sólo desde la lástima existen? ¿Ni en época de campaña electoral importan?

De repente la ciudadanía se da cuenta de que hay gente durmiendo en la calle cuando un Club de fútbol y algunos medios de comunicación levantan el llamado a la solidaridad. Estímulo y respuesta ¡Esto es increíble!

La gente en la calle llora, grita, habla, duermen donde pueden, donde quedan, donde los dejan. No se esconden, no les avergüenza ir a revisar los tachos de basura porque si no, no comen.

La merienda no existe, el desayuno a veces tampoco. La cena quizás, es el único momento en que el hambre se calma un poco. Y están ahí, en las esquinas, en los recovecos de los edificios que aun no colocaron rejas, en lugares de tránsito que están saturados, en comedores multitudinarios que no tienen gas, entonces tienen que ir a otros lados. La búsqueda es constante, inquietante, desesperante, hasta que un momento no das más. No querés más, no te da más. 

La noche más fría del año son todas las noches. Pero las personas individualizadas en la burbuja de problemas personales, no reacciona. No saben que no hay que ser pobre para quedar en la calle, que puede ser de un día para el otro que te despidan, que no te necesiten más, que no te quede más remedio que vivir en la calle. Estamos viviendo el desecho del sistema capitalista. Ahora es Macri, mañana será otrx hijo de yuta ¿Y vos? ¿Te manejas por los gobiernos de turnos o sos también parte de este Estado?

El brindis de Jair Bolsonaro

El brindis de Jair Bolsonaro

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Eduard Paz*

Foto: Agencias

Terminó el certamen de seleccionados nacionales, más importante de Sudamérica, del deporte más consumido y practicado del mundo: el fútbol. Plagado de controversias, desde la dudosa utilización del VAR, fallos graves en el arbitraje a favor del equipo local, hasta un presidente brasileño muy activo, que incluso llegó a saltarse los reglamentos de la FIFA.

Está Copa América estuvo caracterizada por un sinfín de hechos que la rodeo desde un principio. Desde el partido inaugural el 14 de junio, entre el combinado local y la selección de Bolivia, y donde Jair Bolsonaro se encontraba junto a la gente de la Conmebol, a los hechos que se suscitaban fuera del estadio, donde diferentes sindicatos brasileños entre los que estaban la Central Única de trabajadores (CUT) y La Unión Nacional de Estudiantes (UNE), protestando y movilizados hacia el estadio Morumbi (en Sao Paulo), por los recortes en materia educativa y la eliminación de planes sociales.

Fuente: teleSUR

A sabiendas de lo que estaba por ocurrir, el gobierno de ultraderecha dispuso una cifra muy alta de efectivos policiales para sofocar dichas movilizaciones, que luchan contra las medidas de ajuste y la generación pobreza que motoriza el gobierno de Bolsonaro. A todo esto, debe agregarse que ese día también se reclamaba la inmediata liberación del ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Cabe destacar el gran fracaso en la venta de entradas a los estadios en las fases de grupos. El poco interés del pueblo brasilero y las dificultades económicas que atraviesa el país, jugaron en contra del negocio de los empresarios del futbol. El promedio de asistentes en los primeros 5 partidos fue de 25.801, número que si se lo compara con la copa disputada en Estados Unidos (país donde el fútbol es uno de los deportes menos consumidos) donde el promedio ascendía 46.373 espectadores, lo de Brasil queda muy por debajo y deja entrever la realidad económica del país del “jogo bonito”.

Foto: Página 12

A lo largo del show deportivo, lo que en un principio parecían meras casualidades del juego (como las fallas arbitrales y la poca o nula utilización del VAR), fueron tomando fuerza y colocándose en el ojo de la tormenta: en varios partidos los árbitros de la Conmebol favorecieran enormemente al local; se vio en reiteradas ocasiones al presidente de esta institución, Alejandro Domínguez, compartiendo palco con Bolsonaro, quien se veía muy ofuscado cuando el partido no iba de acuerdo a lo que esperaba.

En el partido final que se realizó el mítico “Maracaná”, y en el cual se enfrentaban el combinado local y el conjunto peruano, tuvo como los principales espectadores a los presidentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol y al presidente brasileño Bolsonaro. Este último acompañado de su ministro de Justicia, Sergio Moro (actualmente es investigado por el Supremo Tribunal Federal), envuelto en un escándalo político por la filtración de mensajes que muestran su participación activa en el manejo discrecional de la causa Lava Jato y la prisión del ex-presidente Lula Da Silva. Ello no los privó de presenciar el gran show montado alrededor de la final, partido emocionante y parejo -pero de conclusión predecible- donde el combinado brasileño se impuso por 3 a 1.

Fuente: Folha Do Brasil

Como no podía ser de otra manera, el cierre fue lo más sorprendente y atípico: el propio Bolsonaro ingresando al campo de juego (como lo hizo contra Argentina donde dio una vuelta olímpica), pero está vez llevándolo más allá: se puso festejar con el seleccionado campeón e incluso se sacó la foto principal con el trofeo que en general levanta el capitán.

Lo grave de la situación es que estos actos viola el artículo 60 del reglamento FIFA (sobre “Seguridad en los Estadios”), en donde se prohíbe y dictamina que está “terminantemente prohibida la promoción o el anuncio por cualquier medio de mensajes políticos o religiosos, cualquier acto político o religioso en el estadio o sus mediaciones antes, durante y después de terminado el partido”. El Brasil de Bolsonaro hizo y deshizo tanto en lo deportivo como en lo político y termina colocando a esta Copa América en el ridículo, hecho qué quedará en la historia negra de la competencia y de sus organizadores.


* Periodista especializado en deportes, columnista del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), co-conductor del programa No Se Mancha (Radio Estación Sur FM 91.7) redactora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón.
Bachelet, la protagonista de la nueva arremetida imperialista contra Venezuela

Bachelet, la protagonista de la nueva arremetida imperialista contra Venezuela

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

por MIRAnda cerdá campano

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, presentó un informe que lapida al gobierno de Nicolás Maduro y lo insta a adoptar de inmediato medidas para detener las graves vulneraciones de derechos económicos, sociales, civiles, políticos y culturales. A continuación, algunas observaciones.

Quienes entendemos que el sistema mundial está gobernado por los mecanismos de ganancia capitalista y por los intereses de las grandes multinacionales, sabemos que la retórica sobre los derechos humanos es utilizada muy a menudo como una pantalla por quienes niegan los derechos humanos desde lo básico: consideran que es un privilegio tener para comer, tener acceso a la salud y a la educación.

Quienes entendemos la asimetría que rige la geopolítica, sabemos que las grandes instituciones internacionales, como la ONU, están dirigidas o al menos controladas por Estados Unidos con gerentes títeres. Y quienes entendemos que la acción política es el resultado de un choque de intereses, enmarcamos las figuras de estos gerentes en estos mismos términos. Y es desde esta perspectiva, que debemos leer el informe de Michelle Bachelet sobre los Derechos Humanos en Venezuela.

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet

El informe se compone de un conjunto de observaciones abiertamente contrarias al proceso bolivariano de Venezuela, y que de manera nada accidental, riman muy bien con los intereses del Pentágono en ese país y con la trama golpista confabulada por las administraciones de derecha en el continente, como las de Iván Duque, Jair Bolsonaro, Sebastián Piñera y, por supuesto, Mauricio Macri.

El recorte de Bachelet sobre la realidad de Venezuela es otra de las agresiones del imperialismo yanqui, enmarcadas en las denominadas guerras híbridas, formas multidimensionales de destrucción de gobiernos democráticos cuyos proyectos políticos contradicen los intereses de la Casa Blanca. Se hace uso de armas mediáticas, económicas, financieras, se levantan supuestos liderazgos opositores, se financian grupos fascistas, se utiliza el sistema judicial para perseguir a las figuras que representan esos proyectos políticos populares y soberanos y se amenaza constantemente con invasiones militares. Y para nadie es un secreto que, al igual que los ha resistido Cuba durante décadas, los ataques del Departamento de Estado yanqui en contra de Venezuela tienen fines asociados al saqueo del petróleo y los recursos naturales de ese país.

Además, el contenido del documento discrepa en varias oportunidades con las declaraciones de Bachelet durante su visita a Venezuela entre el 19 y el 21 de junio , donde había condenado las sanciones económicas de Estados Unidos y había recomendado el diálogo. Muy por el contrario, el informe parece culpar a los pobres por estar hambrientos y no denuncia la responsabilidad de quienes les quitan el pan y se asemeja más a una suerte de fotografía de lo que sucede en el Chile de la Sra. Bachelet que a la democracia participativa de Venezuela.

En concreto y tratando de resumir ese informe para su discusión, Bachelet habla de una hegemonía comunicacional impuesta por el gobierno de Nicolás Maduro y de violaciones a los derechos económicos y sociales (dentro de los que incluye el derecho a la alimentación y a la salud); dice que el gobierno se negó a reconocer la magnitud de la crisis y no adoptó medidas para abordarla, que mucha gente ha dejado Venezuela, que se han restringido los espacios democráticos y se ha atacado a la oposición, que se han violentado los derechos colectivos de los pueblos indígenas, que las fuerzas estatales han asesinado a miles de personas y que efectivos de la GNB han ejercido violencia sexual y de género contra mujeres y niñas.

La ex mandataria chilena parece ignorar que ante la crisis, el gobierno de Venezuela ha dedicado más del 70% de los ingresos anuales a planes sociales como los clap, las casas de alimentación, los comedores escolares y los subsidios familiares.

Pero la hipocresía más grande se expresa en dos puntos claves: el de los pueblos indígenas y el de la represión. En ningún gobierno como el de la República Bolivariana de Venezuela las poblaciones indígenas han logrado tanto en términos de derechos y poderes: acceso a viviendas en sus lugares habituales para evitar el desarraigo, uso obligatorio de las lenguas indígenas y hasta sendos intentos por recuperar la piedra cueca, símbolo ancestral de los pemones, vendida a un artista alemán y luego reclamada por el gobierno bolivariano para devolverla a su lugar de origen.

Sin embargo, Bachelet tomó como ejemplo uno de los episodios más contradictorios que recientemente ha interesado a una parte de los nativos Pemones: un intento de extractivismo ilegal llevado a cabo por un grupo de nativos que, cegados por el oro, olvidaron proteger el medioambiente que habitan. Como era de esperarse, los nativos son pintados de manera angelical por los medios hegemónicos de comunicación y son los portadores de una pureza amenazada por el “dictador Maduro”. La Alta Comisionada debe ignorar, también, la persecución y represión ejercida al pueblo mapuche en su Chile para darle lugar a las grandes empresas que quieren explotar el wallmapu.

¿Cómo hubiera reaccionado Bachelet si alguien le hubiera ordenado a su inkgobierno disolver a los Carabineros que hoy actúan con las misma violencia con la que actuaron en la época de Pinochet? En cambio, prefiere hablar de tortura, represión y censura en Venezuela. ¿Y de qué registro ha tomado las estadísticas de la masacre de la cual ha acusado al gobierno de Maduro? Bachelet olvida que en los países que animan la banda del Grupo de Lima, que incluye a Chile, y principalmente a Estados Unidos, existen las ejecuciones selectivas, la tortura, los arrestos masivos y siempre se justifican estas medidas en pos de garantizar la «seguridad».

Como si no fuera obvia la participación yanqui en el informe de la ONU, el departamento de Estado de de EEUU se pronunció a favor de lo reportado por Bachelet y dijo que el documento “confirma que Nicolás Maduro y sus matones están cometiendo graves violaciones de los derechos humanos del pueblo venezolano”. Y se volvió a apelar a que los países que aún no reconocieron a Guaidó, “lo hagan lo antes posible y retiren cualquier apoyo que permita que Maduro se sostenga en el poder”.

Independientemente de cual sea nuestra posición frente al gobierno de Venezuela, el deber de todo latinoamericano es el de oponerse a la interferencia de cualquier potencia sobre nuestra región y de evitar que nuestro continente sea escenario de otra guerra “democratizadora” como las que Washington ha hecho en Afganistán, Irak, Siria o Libia y que se han cobrado millones de muertos y desplazados y han llevado a la destrucción y fragmentación de esos países.

Son los propios venezolanos quienes deben decidir su destino y son ellos mismos quienes deben acordar si mantienen o no a sus respectivos gobernantes. Las sanciones de Washington producen hambre e inestabilidad en toda la región y no apuntan a mejorar la situación de los venezolanos sino a conseguir mejores oportunidades para que sus grandes corporaciones lucren a costa del pueblo bolivariano.

Aritz Recarlde: “La derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar”

Aritz Recarlde: “La derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar”

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.
Foto: Radiocut

Dialogamos con el sociólogo y docente universitario Aritz Recalde, sobre la conmemoración del paso a la inmortalidad de Perón, sobre el acuerdo UE-Mercosur y algunos temas más.


¿Qué significa que hace 45 años se nos haya ido Perón?

Perón es un símbolo de la Argentina industrial, integrada socialmente y soberana en el teatro las relaciones internacionales.  Perón se va físicamente y el país entra en una inestabilidad y que deriva en una terrible dictadura.

Con Perón se fue no solamente un hombre, sino un programa industrial, que la Argentina tenga pleno empleo. Ahora parece algo extrañísimo que 4 de cada 10 trabajadores en nuestro país sufran problemas de trabajo. En la época de Perón había pleno empleo. Técnicamente quiere decir que hay un desempleo menor al 5%.

Con la muerte de Perón se fue ese país industrial que poco a poco se fue desandando para dar lugar a las importaciones y a traer todo de afuera. Y también con Perón se fue una idea de un país integrado socialmente donde la educación era un medio de igualación, donde todos los pibes tenían el mismo acceso a la cultura y donde el centro de desarrollo nacional era el hombre. Y hoy parece que todo gira en torno de las finanzas, de la especulación, de los mercados o las potencias extranjeras.

Finalmente, Perón nos dejó una organización. El gran legado de Perón es el movimiento sindical argentino. Que tiene conciencia política del derecho de los trabajadores y de su rol fundamental en el modelo de desarrollo.

Juan Domingo Perón, ex Presidente Argentino

Una de las cosas que venimos analizando es que precisamente este gobierno liberal una de las principales cosas que quiere hacer es derribar el modelo sindical que nos dejara perón ¿no?

Mirá, la derecha liberal argentina tiene conciencia de clase y mucha claridad de lo que tiene que romper para poder avanzar. Y hay dos enemigos del liberalismo, que son las dos grandes instancias organizativas de nuestro país que son el sindicalismo y la iglesia.

Y en ambos casos (con conciencia de clase), Cambiemos, que es la expresión de las grandes corporaciones multinacionales, saben que tienen que destruir. Porque el día que le saquen el movimiento obrero organizado a nuestro país van a meter una reforma liberal, por ejemplo, laboral como hicieron en Brasil.

Modificada la constitución para dejar que existan derechos de trabajo. Y el día que le quiten a nuestro país un factor de la construcción de la cultura y de la identidad, como son las iglesias o las capillas, en sentido amplio, va a ser un país sin identidad. Un país desorganizado y sin identidad es presa de la manipulación mediática y de las grandes corporaciones que hoy manejan no sólo nuestro país, sino que manejan el mundo.

Este gobierno está presentando al acuerdo entre la EU y el Mercosur como un gran logro de nuestro país. Lisandro de La Torre en 1935, luego del pacto Roca-Runsiman y antes de que tuviéramos una argentina industrial dijo: “La industria más genuina del suelo argentino, la ganadería, se encuentran en ruinas por dos factores principales: la acción extorsiva de un monopolio extranjero y la complicidad de un gobierno que unas veces la deja ser y otras la protege directamente” ¿Por qué Lisandro De La Torre hacía estos planteos?

En 1930 hay una crisis económica muy grande. En ese marco, Inglaterra se vuelve proteccionista. Algo así como lo que está haciendo hoy EEUU con Trump. Y en ese contexto empieza a darle prioridad comercial a lo que eran sus colonias o semi colonias que era lo que se llamaba “Cromunwell”.

En ese contexto, la Argentina entra en una recesión económica muy profunda, y un sector  muy poderoso de nuestro país, que es la oligarquía terrateniente, intenta revisar las relaciones comerciales que teníamos con Inglaterra.

El presidente Justo viaja en 1932 a Inglaterra y en 1933, el hijo de Julio Argentino Roca, en condición de vicepresidente y el agregado de negocios británico que era Runsiman, firman un acuerdo que básicamente decía que se le garantiza a la oligarquía argentina, la exportación de carne (que iban a comprar los británicos) y a cambio, los británicos se garantizaba la apertura comercial de sus productos a nuestro país y nos obligaban a exportar esa carne a través de frigoríficos británicos.

La oligarquía argentina, para sobrevivir como clase, destruía al conjunto de los actores económicos de nuestro país. Un sector minoritario, por vender carne, era capaz de entregar los intereses comerciales del conjunto de nuestro país, que era sin protecciones aduaneras y le daba muchísimo poder a los británicos. Algo similar de lo que se está haciendo hoy con este pacto que está promoviendo el gobierno de Macri entre la UE y el Mercosur. Resta que lo apruebe el parlamento.

Lo que se está planteando es la apertura comercial: que nosotros eliminemos protecciones a las importaciones y productos extranjeros y que ellos hagan lo mismo, con la diferencia que ellos son un continente industrializado y tecnológicamente mucho más avanzado que el nuestro y eso implica destruir nuestra economía, para exportar productos alimenticios de los cuales Europa también produce. Una de las clausulas de este contrato es que Europa conserva clausulas fitosanitarias (aranceles) que le permitirían a los productores agropecuarios Europeos, protegerse de las exportaciones de nuestro continente.

En base a estas diferencias que marcas ¿Qué podemos esperar de un acuerdo de este tipo? ¿Lo considerás un acuerdo viable o simplemente un gesto electoral?

Hay que ver qué dice el parlamento. Hoy el oficialismo en el congreso está débil. Creo que hay condiciones para condicionarlo, modificarlo o incluso rechazarlo.

No es bueno para nuestro país y no lo digo yo, lo dicen las pequeñas y medianas empresas y distintas organizaciones que plantean que es lesivo para los intereses de todes. Por otro lado, no hay que engañarse, no resuelve muchos de los problemas de nuestro país. Argentina tiene más de 600 mil empresas, de las cuales arriba del 95% son PyMEs y en su mayoría orientadas hacia el mercado interno. Tampoco es que porque firmemos un acuerdo con la Unión Europea resolvamos un problema de la economía Argentina.

Uno podría decir que resolveríamos un problema de divisas, porque entran dólares, pero tampoco porque todo indicaría que la balanza comercial va a ser desfavorable, que vamos a comprar mucho más de lo que hacen ellos, que lo que nosotros les vendemos.

Lo creo negativo y comparto el diagnóstico de buena parte del empresariado nacional que caracterizó como una entrega de soberanía, que va a generar puestos de trabajo en Europa para que nuestro país y los vecinos del Mercosur pierdan posibilidad de trabajar; y con eso la pobreza que trae aparejada.

Fuente: Revolución Popular

Por lo que resonaba en los medios, no se firmó nada, son acuerdos de palabra y que todavía se tienen que empezar a redactar y tanto nuestros parlamentos como los de la Unión Europea tienen que ir dando el visto bueno en cada detalle. Entendemos que no nos beneficia en nada, pero sería importante que lo profundices.

Ellos tienen una norma fitosanitaria que en nuestro país no existe. La exportación de alimentos tiene un montón de normas y es lógico. En este caso todo indicaría que ellos conservarían una carta, una limitación fitosanitaria, para bloquear la importación de nuestros productos.

A nuestro país y al Mercosur no les serviría por muchas cuestiones. El principal destino de exportaciones de los productos industriales es Brasil. A Brasil exportamos autos. Podría pasar que los autos que Brasil nos compra se los empiece a comprar a la comunidad europea. Esto podría generar una modificación de la economía brasileña en desmedro de las exportaciones argentinas. Nosotros estaríamos eliminando restricciones a las importaciones de textiles, de maquinaria, de industria farmacéutica.

Hay que ser llanos, es factible que en la Comunidad Europea sean más nacionalistas que en el caso argentino. Los presidentes de esos países han evaluado que posiblemente le sirva mucho más a este grupo de multinacionales radicadas en ese continente que a la nuestra.

Acordando con lo que han dicho las Pequeñas y Medianas Empresas, creo que no es bueno para nuestra economía ni para la vida de la gente.

Pero por lo que decís podría hasta ser rechazado en el parlamento.

Eso es relativo, en condiciones adversas han conseguido aprobar hasta la reforma previsional, por eso no le cerraría las puertas. Si bien todavía falta, hay que avanzar, pero no descarto que se pueda aprobar si me baso en los antecedentes. Es un gobierno que ha conseguido apoyo hasta para votar una norma que fue muy perjudicial para los abuelos. Y es un gobierno que en los tres años y medio que tiene de gestión, tuvo minoría en ambas cámaras.

Foto: Axel Kicillof, Cristina Fernández, Alberto Fernández y Verónica Magario

Para cerrar y teniendo en cuenta que es año electoral ¿Cómo ves el cierre de listas y lo que hace a las elecciones?

Lamentablemente creo que con final abierto. Digo lamentablemente porque la gente que está en el gobierno está destruyendo la economía y está generando mucha más desigualdad. Se corporativiza, se extranjeriza y la vida de la gente se deteriora. Uno de cada dos pibes en nuestro país es pobre y con todo lo que ello trae aparejado.

Creo que el final es abierto. El gran aliado de la oposición es la crisis económica. Me parece que no ha sido del todo inteligente el armado de listas. Esperemos que la oposición tenga la capacidad de hacer una campaña inteligente, abandonar sectarismo e ir detrás de lo que es una verdadera cruzada nacional.

 Este es un momento de construir una gran unidad nacional. La Argentina todavía no tocó fondo y le puede ir mucho pero mucho peor. Para los que vivimos el 2001 coincidimos en que tenemos un poquitito más de conciencia de eso

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