El ojo que molesta 

El ojo que molesta 

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

*Por Franco Lizarraga, uno de las ganadores del concurso de crónicas “Arriba les que luchan”.
Fotografía de Gustavo Molfino

Hacia las 7 de la mañana, en un amanecer aliviadoramente fresco para la época luego de un verano con varias olas de calor, desde el Congreso de la Nación, Gustavo Molfino mira cómo se va armando el vallado alrededor del edificio en el que trabaja como fotógrafo de la Cámara de Diputados. Algunos agentes toman mate, los autos circulan y el rumor de la ciudad continúa eterno e inmutable. Pero el comentario entre los compañeros de Gustavo está, la cosa invisible ya está ahí, llega antes que nadie. 

Hacia las doce del mediodía comienzan a llegar los primeros manifestantes: jubilados, sindicalistas de la CGT, de la UOCRA, el partido socialista, hinchas de Rosario Central, Boca, River, Independiente, San Lorenzo, Newells y los hinchas de Chacarita, aquellos con los que empezó todo una semana atrás, por Carlos Dawlowfki, el jubilado afiliado que venían gaseando desde abril cada miércoles. 

“Acá va una vieja meada”, “Genios de la Economía, Caputo y Milei, ¿Cómo se hace para vivir con trescientos mil?”, “Policía y plasticola, sirven para pegar”, se lee en pedazos de cartón, todos ya sin estar forrados con papel afiche, porque lo importante es que también los carteles resistan ese día. 

Terminada la jornada laboral, sobre las tres y media, Gustavo baja y empieza a disparar con su Nikon Z, ya colgada del brazo. En la esquina de Callao y Rivadavia ya están hechas las primeras fotos, muchas de las cuales quedarán en sus redes sociales. Casi dos horas antes del inicio pautado, estaban los chorros beiges de gas volando sobre aquella esquina. 

Gustavo camina por Entre Ríos, cruza por la plazoleta frente al Congreso, sobre el vallado y el cordón policial y llega finalmente a Hipólito Yrigoyen, donde uno de los camiones de agua rodea la plaza para apuntar desde Cevallos a las columnas que se juntaron en la esquina de Montevideo. Dispara en el momento en el que el camión se dirige a Cevallos y observa el fuego en dirección al Anexo del Senado. Se pone a la espalda de los gendarmes y ve frente a sí al montón de fotógrafos. Piensa que no vale la pena meterse ahí, entre medio de los bandos, entiende que esa foto ya está hecha. Toma, igualmente, algunas desde lejos, al mueble prendido fuego. Allí da media vuelta, cruza la plaza y se dirige a la Avenida de Mayo. Al ver hacia la formación que se estaba dando sobre Yrigoyen, sintió lo que ocurriría. Vio esa foto muchas veces pero nunca habría de imaginar que ese mueble en llamas fue lo mismo que fotografiaron él y Pablo Grillo, lo único que los conectó a ambos, además de la profesión. Pero solo eso, porque el destino fue opuesto para los dos. Sigue por Avenida de Mayo e Yrigoyen, había pasado más de una hora. Piensa en todo lo que sacó, piensa en lo cansado que está y se dirige hacia su casa en dirección a la Casa de Madres. Esa misma misma noche sube dos posteos, 22 fotos. 

Cristina Sillie, fotoperiodista freelance, llegó pasadas las cuatro, iniciados los picos de represión. Empezó a sacar fotos en la Plaza del Congreso, fotos quemadas por el sol. En esa época es imposible evitar la sobreexposición de las fotos, la famosa hora mágica para los fotógrafos empieza en el ocaso y sin embargo, atraída por el fuego sobre Yrigoyen, se corre del centro de la plaza y allí captura al famoso joven retratado por muchos, que entre el cordón policial y los hinchas, desafiaba a brazos abiertos a las fuerzas de seguridad. Cristina lo toma de perfil, en un plano entero, parado sobre el piso mojado, tan brillante el suelo como el mueble ardiendo que fotografió Gustavo antes de irse. El joven estaba con una bufanda roja, una remera, chupín y zapatillas negras, con la cabeza rapada al descubierto y armado con un gesto de “fuck you” que con bronca apuntaba al cordón, algo que le costaría una herida de bala de goma en la cabeza que muy bien se tomó el tiempo de mostrar frente al lente de Cristina. Un chupón en carne viva de color bordo que parece la mordida de una sanguijuela africana hambrienta.  

Sillie permanece escondida, cuando de la pantalla de humo aparece un proyectil que impacta en la cabeza de Pablo Grillo y lo desmaya allí mismo. Rápidamente los compañeros rodean a Grillo y Cristina se acerca y dispara a la cara de Pablo en la cual no queda ningún gesto de dolor. Se queda allí hasta la llegada de la ambulancia pero sin dejar de disparar contra el cordón que estaba a unos metros frente a sí. “Después lo hablamos con los compañeros y vimos que podríamos haber sido cualquiera de nosotros. Al ver las fotos que él venía sacando, cuando se publicaron, eran las mismas que venía sacando yo”, dijo Cristina. 

Luego de llevarse a Pablo decide retirarse por Avenida de Mayo y en la marcha, sobre Santiago del Estero, entre cánticos que parecen sonar en toda la ciudad sin perder fuerza, observa una enorme llamarada que le anuncia otra catástrofe. Lejos de poder perderse una vida, un patrullero de la Policía de la Ciudad dado vuelta se calcinaba como madera seca. Ya no se distinguía el ploteo celeste de las fuerzas. Solo era un chasis gris al que ya no le quedaban ni ventanas, ni butacas ni cubiertas. Esa es su última foto, pasadas las 18 horas. Por fortuna, para aquella cobertura un compañero le había prestado un casco y salió ilesa. 

A Emanuel Herrera, notero de Crónica TV y a su camarógrafo Guillermo, les empezaron a pegar en la esquina de Callao y Rivadavia, en la vereda, mientras hablaban con la gente. El camarógrafo recibe el golpe con el brazo para proteger la cámara. La Prefectura sigue avanzando y ellos se alejan por Rivadavia hasta la altura del Cine Gaumont. Terreno opuesto de donde se movían Molfino, Sillie y Grillo. 

La policía empieza a meterse en la vereda para detener gente al tiempo que tiran balazos de goma. Mientras mostraban los hechos, Emanuel recibe un balazo de goma en la pierna derecha y Guillermo dos balazos en la pierna derecha y una en la izquierda, en torno a los muslos y los tobillos. Ante los balazos registrados en vivo, desde el canal les ordenaron bajar señal y dirigirse al edificio de Crónica para llevarlos a ser atendidos al Centro Gallegos. Emanuel volvió a las doce de la noche a su casa. En su calidad de periodista para un medio de renombre, inició la jornada con protecciones. Sin embargo, a la hora de la verdad, todos somos iguales ante la ley.  

La experiencia es un sexto sentido. Gustavo vio muchas veces la foto que se forma cuando se amontonan dos bandos contrarios. Cuando estaba en las espaldas de los gendarmes, en la escena previa del balazo a Grillo, ya supo lo que sospechaba desde hace tiempo. Los efectivos se repartían los blancos. Pablo Grillo fue el del cabo primero Héctor Jesús Guerrero de la Gendarmería. 

En ambos bandos, todos los miércoles son lo mismo. Gustavo y Emanuel, acaso también Cristina, ven a los mismos oficiales. Y ellos ven a los mismos periodistas. Incluso el primero llegó a saludar a los efectivos en los preparativos matutinos de cada mitad de semana y recibir el mismo saludo. Emanuel confirmará más tarde esta rutina. Saludarse con el hombre que más tarde es que te da el palazo, saludarse con el tipo que te pone la lente en la cara. El vínculo entre opresor y oprimido ¿Dónde está la diferencia? Ambos se disparan, ambos trabajan, ambos usan cascos y chalecos, ambos caminan las bulliciosas calles de los miércoles y ambos se conocen. Pero la diferencia es la ideología y en el “ambos se conocen” está la ruptura. 

“Nosotros íbamos caminando por la Avenida de Mayo y detectamos que policías de la federal se estaban sacando selfies mientras reprimían, y ahí había gente de un streaming libertario que estaba filmando y les pedían grabar tirando gas lacrimógeno al aire”, comentó Emanuel, más tarde, sobre el motivo por que cree que fueron baleados en las piernas ese día. 

Gustavo señala que en las múltiples marchas el rastreo y persecución son comunes. Recuerda que en otra ocasión vio efectivos de civil, a espaldas de ellos, en la zona de la plazoleta de Avenida de Mayo, mostrándose primeros planos de personas, todos manifestantes, para luego, dada la orden, dirigir grupos de oficiales directamente a la persona buscada.“Yo tengo una foto en la que hay dos policías. Uno está filmando con el celular y el otro me está señalando a mí (Dos pendejos, aparte). Y eso quiere decir que estás marcado para una próxima manifestación, si te ven”, dijo Gustavo, en otro momento. Todos se conocen, pero algunos más que otros.

Después del 12 de marzo, el Ministerio de Seguridad, a través de un comunicado, calificó la movilización como una “concentración con elementos de violencia organizada”. Según el parte oficial, la represión fue “proporcional” y se justificó por “el accionar de grupos infiltrados que atentaron contra el orden público”, en referencia a los disturbios ocurridos sobre Avenida de Mayo y Santiago del Estero con el móvil policial. En el comunicado se lee que “la intervención de las fuerzas federales impidió una escalada mayor de violencia y protegió la integridad de los trabajadores del Congreso y del público general”. 

En el mismo documento, el Ministerio informó que hubo 124 personas detenidas, 76 mayores de 30 años y 47 heridos, incluyendo efectivos y manifestantes. No se aludió el nombre de Pablo Grillo ni las lesiones sufridas por reporteros, aunque en declaraciones posteriores, la ministra de Seguridad de ese entonces, Patricia Bullrich, calificó como “hecho lamentable” el impacto recibido por el fotoperiodista, y aseguró que “la Gendarmería actuó dentro de los protocolos vigentes”. 

Por su parte, la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) emitió un comunicado el 13 de marzo en el que denunció “la violencia sistemática contra la prensa” y exigió la identificación y sanción del gendarme responsable de herir a Pablo Grillo. En ese texto, se señala que 14 trabajadores de prensa fueron agredidos durante la cobertura, varios alcanzados por balas de goma y uno con heridas graves en la cabeza. 

En el informe elaborado en conjunto por ARGRA, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y el Mapa de la Policía, tras identificarse al cabo primero Guerrero, se deja constancia de que el proyectil fue disparado de forma horizontal y directa, violando los protocolos sobre el uso de armas no letales. En la investigación, el material videográfico revela que Guerrero no fue el único del personal que lo hacía. 

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA) además, repudió la represión y convocó a una movilización frente al Congreso bajo la consigna Sin periodistas no hay democracia. En su declaración, apuntaron al “uso deliberado de la violencia institucional para disciplinar la cobertura crítica” y afirmaron que el ataque a Grillo “no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de intimidación”. 

Del lado oficialista, varios funcionarios evitaron condenar la actuación policial. Del bloque de La Libertad Avanza señalaron en medios que no debe tolerarse que grupos radicalizados usen a periodistas como escudos y pidieron una investigación sobre el rol de la “prensa alternativa” en la organización de las movilizaciones. 

Pablo Grillo ingresó minutos después de recibir el disparo en el Hospital Ramos Mejía, donde pasó casi tres meses en terapia intensiva. El parte médico explicó que sufrió fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica. Además, el diagnóstico reveló hidrocefalia (acumulación de líquido en el cráneo, que aumenta la presión del cráneo), que obligó a realizarle varias cirugías por fisuras y la colocación de válvulas de drenaje del líquido. Se le tuvo que colocar una prótesis craneal. 

Fue dado de alta el martes 3 de junio. El traslado a un centro de rehabilitación empezó a las diez de la mañana. Se lo vio salir en campera negra rompeviento, un gorro de tela rojo y blanco, con barba de semanas, las piernas tapadas con protector celeste y en camilla. Sonríe a todos los compañeros que cantan para él: “Te estamos esperando, que vuelvas para el barrio”. La expresión es inmutable, paralítica. Una sonrisa que no se distingue si es por no poder hacer otra expresión, por generosidad a quienes reunieron ahí por él o porque acaso la sacó barata, al ver la luz de sol una vez más. Pero desde que lo acercan a la puerta hasta que lo meten en la ambulancia, esa cara no cambió. Así comenzó su rehabilitación en el hospital Manuel Rocca. Enfrenta la posibilidad de secuelas como deterioro neurológico, deficiencia motriz o cognitiva e incertidumbre de recuperación total de funciones. 

Tiempo atrás, el 29 de abril, el asesor presidencial Santiago Caputo, tuvo un altercado con el fotoperiodista Antonio Becerra. El hombre de mayor confianza del presidente asistía al debate de candidatos porteños y le tapó la cámara al fotógrafo que lo retrata en primer plano. Caputo tomó la credencial de fotógrafo, le sacó una foto con su celular y se fue, mascando chicle. 

Dos días después, el 1 de mayo, en un mensaje publicado en su red social “X”, el presidente Javier Milei dijo: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. 


Franco Lizarraga

Mirando lo que duele y escribiendo para que no se vuelva costumbre, porque la lucha empieza por ver.

La guerra no terminó en junio

La guerra no terminó en junio

TIEMPO DE LECTURA: 12 min.

*Por Fátima Lezcano, una de las ganadoras del concurso de crónicas “Arriba les que luchan”.

2025 

Antes de tocar el timbre de su casa en La Plata, los nervios se apoderaron de mí. La idea de entrevistar a alguien que significa tanto para la historia de nuestro país, incluso sin conocerlo, me intimidaba. No debe ser sencillo para ningún periodista adentrarse en un tema tan delicado, que nos atraviesa cada abril —pensé para mis adentros, intentando alentarme. 

Al cruzar el umbral recorrimos un patio grande y cuidado, hasta pasar esa puerta donde Norberto Santos compartiría conmigo parte de su historia. Era una casa de dos pisos, sorprendentemente acogedora a pesar de su tamaño. En principio solo éramos él y yo. Me invitó a sentarme en la mesa de algarrobo marrón y yo le pedí permiso para grabar. El reloj cucú de la pared color hueso marcaba el paso del tiempo como un testigo. A los minutos apareció su mujer, preguntando si queríamos mate y sumándose a la charla. 

Fue eso. Una charla. 

Más tarde aparecería su hija más pequeña, Malvina, y su hijo ya mayor de edad, Mateo. 

Sin planearlo, fui un 11 de junio, justo la fecha del último combate, el de Monte Longdon. Me contó que cada año se realiza una recreación en el Regimiento Siete, a la que él siempre asiste y, antes de invitarme, me advirtió que era algo fuerte. 

1982 

Era tres de abril. La guerra ya se había anunciado y Norberto, de 18 años —la misma edad que muchos de los muchachos que ya habían partido a Malvinas—, estaba casi como un día cualquiera en la esquina de su casa jugando un picadito con sus amigos del barrio en Tolosa. 

La pelota se movía entre sus pies cuando apareció un patrullero buscándolo: el anuncio era inexorable. 

Norberto, que estaba todo sucio, fue a su casa con los dos policías y les preparó el mate mientras se duchaba. Antes de partir le dejó una carta a su madre, anunciando que se iba al Regimiento Siete, que lo habían ido a buscar. “De ahí, no la volví a ver hasta la vuelta”, cuenta. 

Norberto fue de la camada del 62 e hizo solamente seis meses en la colimba. “Corre, limpia, barre”, resume su significado. Sin embargo, a comparación de camadas anteriores, a ellos les habían hecho hacer tareas que no eran las usuales, propias de la connotación de la palabra. Les parecía raro; más tarde atarían los cabos y entenderían el por qué. 

Aún no caían las primeras nevadas en Malvinas y en el campamento reinaba la idea de que todo podía resolverse sin llegar al enfrentamiento. Norberto, como muchos otros, creía que los británicos no se atreverían a desembarcar en las islas. Pero esa ilusión se rompió de golpe en la madrugada del primero de mayo, cuando el sonido seco de varias explosiones los despertó de lleno. Parecían venir desde la zona del aeropuerto. Más tarde supieron que se trataba de bombas lanzadas por un avión Vulcan. Ahí entendieron que la guerra ya no era una posibilidad, era un hecho. Desde entonces, la intensidad aumentó. Norberto, que era operador de telémetro de morteros, tuvo que poner en práctica todo lo que había aprendido. Al llegar a la isla, tuvo que enfrentar la dura realidad que lo acompañaría durante 72 días. Por errores de logística, la comida no llegaba. “La cocina de campaña es a leña. Pero en Malvinas no hay árboles, así que era imposible calentar. Además si se veía el humo era como decir ‘Estamos acá, vengan’”.

El hambre les llevó a salir en busca de ovejas, carnearlas y comer carne cruda. La guerra se les vino encima. En Monte Longdon y, en su caso, en Moody Brook, la noche era un campo de fuego. Veían los destellos de las balas recortando la oscuridad, respondían a ciegas, lanzaban morteros cada vez que una silueta aparecía entre las sombras. Todo era confusión, todo era miedo contenido.

El 12 de junio, dos días antes de la rendición, dejó su posición para asistir a un herido y dos morteros le cayeron a unos pocos metros, uno a la derecha y otro a la izquierda, que le arrancaron el brazo y parte del fémur y le llenaron el cuerpo de esquirlas. “Abrí los ojos y un compañero me decía que no me podía levantar, entonces vino otro y me arrastraron”, recuerda. A eso se sumó un disparo en el pecho que —supone— fue un tiro de gracia para que dejara de sufrir. “Nunca lo pude comprobar, porque cuando pedí la historia clínica el Ejército me la negó”, explica. 

—Me llevaron al hospital de campaña. Ahí te ponían en el piso y según el charco de sangre al lado tuyo, era la prioridad que tenías. 

Con sus tres primeras parejas, no hablaba de Malvinas. Logró hacerlo con su actual esposa, que es muy “malvinera”, cuenta con una sonrisa. Ella empezó a investigar por internet y dio con una nota del Diario Patagónico a Elsa Lofrano, una enfermera, que hablaba de un joven al que había sacado de entre los muertos en la morgue del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, y del que no había vuelto a saber nada. 

“En la morgue ponían al cadáver en una bolsa de tela de avión con un cierre. Un día trajeron un montón y entre el montón sentía que alguien se quejaba. Le dije al mayor: ‘hay alguien vivo’. Y él dijo: ‘hay cosas que a veces salen más barato ponerles el cierre, llevarlos a Buenos Aires y no ponerse a mirar entre tantos cadáveres. Cierre la puerta’”, narraba la enfermera. 

Sin embargo, Elsa asegura que no cerraron la puerta. “El mayor se fue y nosotros entramos y sacamos a uno vivo. Lo sacamos a traumatología y se empezó a recuperar, tenía las dos piernitas hechas pedazos con el pie de trinchera”. La enfermera fue la primera mujer reconocida como veterana. Hay una placa en el hospital, pero no la nombran. Fue olvidada por desobedecer una orden militar. Se pusieron en contacto con ella y Norberto tuvo la oportunidad de agradecerle. A partir de ese hecho, pudo seguir reconstruyendo su historia. 

Norberto estuvo en coma casi un año en terapia intensiva, lo despertaban cada tanto por el respirador. 

—Cuando estaba internado me costaba moverme, no sentía las piernas. Yo jugaba al rugby y al fútbol, y si me cortaban las dos piernas y ya había perdido un brazo, mi vida no tenía sentido. Le dije al médico que, si me las cortaban, yo me iba a matar. El médico no quiso cargar con esa culpa y derivó la decisión a otro —me cuenta. Elsa, en su nota del diario Patagónico, rescata y relata el episodio con sentimiento: “El doctor, Manuel Sanguinetti, lo quería un montón, nosotros lo curábamos del tronco para arriba porque sabíamos que las piernas no se iban a recuperar nunca porque estaban negras. Ya habían planificado llevarlo al otro día a quirófano para quitarle las dos piernas, y el doctor Sanguinetti me dijo ‘¿Sabés una cosa, Elsa? no me da el cuero para amputarle las dos piernas, lo voy a derivar’. Santos todos los días preguntaba por qué no sentía sus piernas. ‘¿Usted no sabe Elsa si mis piernas las voy a volver a recuperar?’, decía. Nosotros no se las dejábamos ver por el vendaje. ‘Sí’ —le decía yo—, ‘cómo no las vas a recuperar’, y él decía que si no no iba a poder caminar y se ponía a llorar”. 

1984 

La posguerra fue más dura que la guerra. 

Norberto volvió de Malvinas a los dos años, y cuenta que lo que más le dolió no fueron las heridas visibles, fue la negación, el rechazo, el silencio. Ellos trataban de entender por qué fueron recibidos así. 

—La gente nos tuvo miedo, nos veían como locos de la guerra que podíamos matar cincuenta personas de la nada, y nada más lejano que eso. No querían sentarse al lado tuyo, tener un vínculo con vos. Gente conocida que te apartaba, eso te destruía por dentro —cuenta—, y me parece verle los ojos cristalizados. 

—Cuando volví del hospital a mi casa, mis viejos no me dejaban hacer nada. Me vestían, me daban de comer. No era vida. Y ahí decidí irme a vivir solo, y me encontré con una realidad dura que no esperaba: la gente te apartaba, nadie te daba laburo. 

Una vez fui a Sanidad por un aviso del diario de trabajo. Dije que era excombatiente. El médico me dio una palmada en la espalda: “te vamos a llamar”. Nunca me llamaron. Volví a los meses, y dije que había tenido un accidente de moto. Automáticamente me dieron el trabajo. Me destrozó. Fue peor eso que si me lo hubieran negado. 

Norberto tuvo que inventar una historia sobre un accidente de moto y mantenerla un año. Como cupo de discapacitado entraba, pero como ex combatiente no valía.

Vivía con el miedo constante a ser descubierto, como si haber ido a poner el cuerpo por nuestra soberanía hubiese sido un delito. 

—Tiempo después me vieron en una marcha. Un compañero me reconoció. Me preguntó: “¿No sos vos?”. Lo negué. “Pero eras vos, estabas desfilando con los soldados”. Después le conté la verdad y le pedí que no dijera nada. Subí a la oficina: la mitad se apartó, la otra mitad se quedó. 

En el trabajo hacíamos órdenes de pago. Todos 20, yo con un solo dedo también hacía 20. Cuando se enteraron, la jefa me dijo: “Hace las que puedas”. Hasta el día de hoy no sé si fue un acto de miedo, o de bondad. 

2007 

En el vigésimo quinto aniversario de la guerra, Norberto, convencido por compañeros ex combatientes, volvió a Malvinas. Fueron a través de un puente aéreo desde la ciudad chilena, obligados a llevar pasaporte y bajo prohibición de cualquier distintivo celeste y blanco. 

Los ojos húmedos lo acompañaron durante toda esa semana. Llegó hasta el cementerio de Puerto Darwin, donde pudo despedirse de sus compañeros caídos en combate. Y sin quererlo, guiado por su mente, terminó en su trinchera rodeada de piedras. Los recuerdos y las sensaciones lo invadieron; el frío, el hambre, el miedo, el dolor. Era como si una vieja película se proyectara en su cabeza, y él volviera a estar ahí, entre sus compañeros. 

Desde ese viaje, algo dentro suyo empezó a calmarse. 

—Antes, con los cohetes de fin de año era un… desastre. 

Excavando con sus manos en la trinchera halló una cuchara, un tenedor, un tubo de dentífrico y un pedazo de suela de un par de borcegos que le pertenecían. Lo trajo todo, junto a la turba, esa tierra húmeda y esponjosa que cubre gran parte del suelo malvinense. Ahora lo guarda todo en una suerte de museo que tiene en un rincón de su casa; Malvinas está presente en cada espacio de su hogar, en vitrinas, paredes, estantes. Como si la memoria necesitara de esos restos para seguir hablando. Algunas de las cartas que conserva, aún no se animó a leerlas.

De ese viaje también pudo conseguir la tarjeta de internación del hospital. Cayó herido el 12 de junio a las 10:45 a.m., y tiene el ingreso al hospital el día 13. El registro que le falta coincide con la historia de Nora en la morgue. En esa época, nada era digital, era todo papel. Y los militares desaparecieron todo el archivo. 

Mientras me hace un recorrido por su santuario malvinense, su hija de 4 años, Malvina, se prueba el pesado casco de guerra y le dice con entusiasmo “¡Papi, mira!”. Su mujer añade, con una pizca de orgullo, que es la última hija de un excombatiente malvinense. 

2025 

—Fuimos con 18 años, y volvimos con 90 —dice Norberto. 

Hoy en día, tiene la habilidad de afeitarse con la luz apagada sin mirarse en el espejo. 

—Si se mira en el espejo, se corta todo —añade su mujer, entre risas.

Allá le llamaban posición adelantada, como si fuera un partido de fútbol. Pero en Malvinas no había goles, ni hinchada, ni revancha. Solo pibes mal armados y un enemigo real: estabas a dos kilómetros de tu grupo de combate, y tenías que tirar un tiro para avisar que venían los ingleses; si lo hacías, eras boleta. 

Eran tres o cuatro horas solo en la oscuridad, la cabeza giraba para todos lados. Entonces, se afeitaban en la oscuridad para entretenerse con algo. Otra de las muchas secuelas que arrastra Norberto —además de las físicas, como el reemplazo de su brazo izquierdo por una prótesis, las esquirlas que aún lleva en el cuerpo, o las 64 cirugías a las que fue sometido— es el miedo a los espacios cerrados: necesita que su cama esté siempre junto a una ventana. 

Una de las tantas esquirlas que le sacaron del cuerpo.

Norberto pudo rehacer su vida. Hace poco se jubiló de martillero público, y su familia es su mayor pilar. Comenta con alegría que ese domingo, Día del Padre, van a reunirse con su mujer y sus hijos a comer asado. Pero sabe que no todos tuvieron la misma suerte; hay muchos que están mal y la sociedad sigue mirando a un lado. 

Otro gran apoyo para él fue su grupo de ex combatientes, los cuales considera hermanos de sangre. Se mantienen en constante contacto, y se reúnen seguido a comer asado. 

—Nos habíamos agrupado con otros veteranos. No nos preguntábamos qué nos había pasado. Nos entendíamos. Pero siempre fue así: miedo, ocultamiento. Habíamos firmado papeles que decían que si hablábamos, nuestra familia iba a sufrir consecuencias.

Hace seis meses, después de 43 años y por insistencia de sus compañeros, recibió la medalla por herido por parte del ejército que habían entregado en 1982, cuando él se encontraba en terapia. 

Todos los papeles que tiene los recuperó por terceros, nunca por parte del Estado. Cuando trató de averiguar sobre su historia clínica apenas volvió, le dijeron: “Ni en pedo la pidas, los militares no te la van a dar”, y un médico comenzó a hacerle estudios para tratar de averiguar qué le habían hecho. Durante años no hubo nada, recién hace un año consiguió un papel de cuando salió del hospital de campaña herido hacia el continente. 

—Yo tengo seis hijos. Las nuevas generaciones empujaron mucho para que la realidad de Malvinas se conozca. Pero esto es como siempre: el día que no estemos, vamos a ser más importantes. Hoy nos usan para una charla, un documental. Cuando no haya más veteranos, la sociedad nos recordará más —dice con decepción. 

En promedio, cada dos días fallece uno. No siempre por causas directas del combate, comúnmente por problemas de salud. Los primeros años, en cambio, fueron más suicidios. 

Norberto no se considera un héroe. 

—Los héroes quedaron allá —dice con firmeza. —Hay que tratar de mantener vivo lo que ocurrió y a los que no volvieron.

Se hace un silencio. Y entonces, cuarenta y tres años después, el ex combatiente me confiesa: “La paz con Malvinas la encontré, con la sociedad no”. 


Referencias
El Patagónico (2 de abril de 2012). El soldado que fue rescatado de la morgue tras ser dado por muerto. El Patagónico. Recuperado de https://www.elpatagonico.com/el-soldado-que-fue-rescatado-la-morgue-ser-dado-muerto-n618905


Fátima Lezcano

Comprometida con un periodismo transparente y la escritura como un acto de memoria, responsabilidad y sensibilidad.


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ATE Capital en defensa del trabajo con derechos

ATE Capital en defensa del trabajo con derechos

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Con una campaña en estaciones de trenes y una jornada de lucha en Plaza de Mayo, el sindicato que nuclea a los trabajadores estatales (Capital) denuncia que la reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional busca destruir derechos históricos, debilitar la organización sindical y profundizar un modelo de ajuste permanente.

ATE Capital lanzó una nueva campaña pública, bajo la consigna: “Van por los sindicatos porque van por tu trabajo”, para rechazar la reforma laboral que impulsa el Gobierno Nacional como parte de una política de Estado orientada a flexibilizar las condiciones de empleo, debilitar la organización de las y los trabajadores y consolidar un modelo de ajuste que impacta de lleno en el corazón del Estado.

La iniciativa se desarrolla en estaciones de trenes y puntos estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires, con mesas informativas, acciones de visibilización y una convocatoria central en Plaza de Mayo. Desde el sindicato advierten que el ataque a las organizaciones gremiales no es un hecho aislado, sino una condición necesaria para avanzar sobre los derechos laborales conquistados durante décadas de lucha.

“Mientras funcionarios y funcionarias aumentan sus propios salarios en cifras que resultan obscenas frente a la crisis social, en distintas áreas del Estado se anuncian recortes cercanos al 20 %, con consecuencias directas sobre políticas públicas esenciales. El ajuste se traduce en el cierre o privatización de servicios de salud, el deterioro de la educación pública, el desfinanciamiento del sistema de discapacidad y la falta de inversión para prevenir catástrofes que podrían evitarse con presencia estatal”, sostuvieron desde el sindicato.

En ese marco, la reforma laboral aparece como una pieza clave del programa económico y político del gobierno. Según denuncian desde ATE Capital, el proyecto facilita y abarata los despidos, debilita la estabilidad laboral y la negociación colectiva, promueve la precarización y la tercerización del trabajo y avanza directamente contra los sindicatos como herramienta de defensa de las y los trabajadores.

Lejos de tratarse de una modernización, desde el gremio sostienen que se busca retroceder décadas en materia de derechos, consolidando un mercado laboral cada vez más frágil, con salarios a la baja y sin protección frente a los abusos patronales.

Por eso, ATE Capital impulsa una serie de acciones públicas de información, denuncia y convocatoria, con el objetivo de involucrar a la sociedad en su conjunto. La campaña incluye mesas en Diagonal Norte y Florida, Retiro, Constitución, Once y Avenida de Mayo, y culminará con una jornada central en Plaza de Mayo el jueves 29 de enero.

Luego de la tradicional marcha de las Madres de Plaza de Mayo, el sindicato realizará una intervención frente a la Casa Rosada, con una concentración y una toma cenital con dron para visibilizar el rechazo social a la reforma laboral.

Desde ATE Capital convocan a trabajadoras y trabajadores, organizaciones sociales, estudiantiles y a toda la sociedad a sumarse a las actividades y a defender el trabajo con derechos, advirtiendo que lo que está en juego no es solo una reforma legal, sino el futuro de millones de personas frente a un modelo que profundiza el ajuste y la desigualdad.

Irán: Firmeza, Valor y Dignidad frente a la alianza imperial sionista

Irán: Firmeza, Valor y Dignidad frente a la alianza imperial sionista

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

En estos días, no dejan de aparecer noticias, datos, rumores, llamados, amenazas del presidente de Estados Unidos Donald Trump y su socio sionista Benzion Mileikowsky (alias Netanyahu) contra la República Islámica de Irán.

La nación iraní es centro de ataques en múltiples niveles: sanciones, bloqueos, arremetidas armadas a través de grupos terroristas, desestabilización, guerra cognitiva entre otras herramientas propias de aquellos que pretenden mantener una hegemonía a la baja, pero aún peligrosa.

El belicoso mandatario estadounidense declaró, tras el Foro de Davos, con su peculiar lenguaje megalómano: “sabes, tenemos muchos barcos yendo en esa dirección por si acaso, tenemos una gran flotilla yendo en esa dirección. Y veremos qué pasa. Tenemos una gran fuerza yendo hacia Irán. Preferiría que no pasara nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”(1). Palabras que pretenden intimidar pero que, sólo reflejan el carácter hegemónico y arrogante de este Estados Unidos, sea bajo administración de demócratas o republicanos.

Trump se refiere a una flota de portaviones, cruceros, destructores y otras fuerzas que persiguen amilanar a Irán y su derecho a defender su integridad territorial, su soberanía de tal manera que la revolución islámica impida que se aplique con ella las estrategias de las revoluciones de colores. Propias de la forma de conducir la política internacional por parte de Washington y sus cervatillos de la OTAN y su testaferro en Asia occidental, como es el régimen sionista israelí.

En este plano es evidente la invisibilización que los medios hacen del hecho que, en la región de Asia Occidental, Washington ya tiene una fuerza naval anclada en Bahréin- denominada la V Flota del Golfo Pérsico – vigilada estrechamente por Irán y de la cual se posee información de inteligencia fidedigna (2). Una base que está al alcance del arsenal de la nación persa de misiles de crucero, balísticos, hipersónicos y aviones no tripulados (drones) que han mostrado su eficacia en la destrucción de objetivos militares e industria tecnológica y militar israelí durante junio del 2025. Recordemos, en respuesta a la agresión de la alianza imperial sionista.

Washington presenta a Irán como una amenaza para vecinos y el mundo. Apoyándose en esta estrategia a través del uso de los medios de manipulación y desinformación del mundo occidental. Afirmación que, no sólo es parte de un relato belicoso sino también embustero pues, sólo la mención del medio centenar de bases militares, navales y aéreas de Estados Unidos (sin contar las de Gran Bretaña y otros miembros de la OTAN) rodeando a Irán, echan por el suelo las simulaciones de Washington.

En este marco y ante interrogantes planteadas por amigos de Irán respecto al manejo mediático que se ha hecho contra el mismo, producto de las manifestaciones de fines de diciembre del 2025 e inicios del 2026 y la deriva terrorista por intervención precisamente de Washington y el ente sionista traigo al presente aquello que, constantemente, opino y escribo sobre una de las formas de terrorismo a la cual está sujeta la República Islámica de Irán (3).

Me refiero a los procesos de manipulación y desinformación sufridos por la nación persa. Puedo repetir letra a letra lo que suelo sostener y constatar cómo se ha reiterado a lo largo de los años, a través de este modus operandi. Los medios de comunicación occidentales llevan a cabo una labor desestabilizadora y se niegan a llamar las cosas por su nombre, con relación a las acciones terroristas propiciadas por Estados Unidos e Israel aprovechando las legítimas manifestaciones de una población, afectada por la política de máxima presión de Estados Unidos y sus socios.

Ataques a la población civil, el asesinato de policías, la destrucción de instituciones gubernamentales, quemar mezquitas, escuelas, instituciones bancarias. Afectar el transporte urbano, el comercio, son en forma indiscutible operaciones criminales. Llamar a desmoronar el país y agitar banderas de una monarquía extinta e incluso enarbolar el trapo criminal del régimen genocida israelí. Eso es inaceptable y debe ser perseguido sin reparo alguno.

Occidente organizó y dio curso, pueblo de Irán, ataques estilos DAESH y cuyo silencio da muestras incuestionables de su doblez. Los gobiernos europeos y sus sociedades no salen a la calle enarbolando las banderas de Irán o encendiendo con luces sus monumentos con la bandera de la nación persa, como suelen hacerlo cuando hablan de terrorismo y se ven afectadas sus intereses y ciudades. No condenan el terrorismo de grupos apoyados por países a los cuales venden armas y otorgan impunidad. Es el doble rasero que constantemente hay que recordarles y denunciar.

Es una muestra de esa hipocresía indecente, esa duplicidad que divide al mundo entre habitantes de primera y segunda categoría. Nuevamente, ese mundo liderado por Washington y sus aliados, a través del uso tendencioso de sus medios de comunicación, concretan una conducta donde el manipular, desinformar y generar una realidad con base en el fingimiento, son parte de su política internacional.

Como también lo es desconocer el papel de organismos internacionales como la ONU y que, al crear, por parte de Trump, la llamada “Junta Para la Paz” pretende apoyar al régimen genocida israelí y al mismo tiempo suplantar el tipo de gobernanza que se ha dado el mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Un esquema que hay que modificar, reestructuras, hacerlo parte de los propios cambios que ha tenido el mundo, pero no tener como alternativa el concretar el imperio trumpiano soñado por este megalómano (4).

Una conducta inherente al imperialismo, que distorsiona deliberadamente la realidad por parte de los denominados medios de comunicación, que expresan, en el caso de los medios occidentales y sus socios, la crónica política de agresión contra la República Islámica de Irán, a propósito de los hechos que tuvieron su comienzo el día 28 de diciembre del 2025 y que a partir del día 3 de enero del 2026 derivaron en claras acciones terroristas bajo la plantilla del fundamentalismo de los grupos takfiri.

 

Hablo de desinformar como aquel objetivo de dar a conocer datos, cifras, análisis, hechos premeditadamente maniobrados al servicio de objetivos e intereses de Estados Unidos y los suyos, como también información insuficiente o incluso omitiéndola. Más de algún cínico considerará, que esto no es extraño, que el mundo es así, que no se puede cambiar, dando muestra con ello, que esa manipulación, la mentira, las noticias falsas, el uso de la desinformación, la Hasbará, ha hecho mella en una parte importante de la humanidad, que considera tal situación como inevitable y un destino inexorable.

Esta conducta consiste, básicamente, en el uso que hacen los medios de comunicación hegemónicos de los hechos, acontecimientos o procesos de una forma que sirva a sus intereses políticos, económicos, ideológicos y militares. Una pauta visible a través del poder monopólico que poseen, en materia de medios de información radiales, televisivos, agencias informativas, medios gráficos y aquellos que conforman las redes sociales.

En general, el análisis de la guerra híbrida que se lleva a cabo contra Irán y su sociedad muestra el rostro embustero de los que llenan sus portadas, editoriales y páginas interiores, programas televisivos, radiales, de los más variados adjetivos cuando las víctimas son de alguna ciudad europea o cuando ocurre en algún país considerado cercano a las potencias occidentales.

Los adjetivos allí se multiplican: terror, masacre, extremismo, consternación, locura. Pero, cuando se trata de la legítima defensa de los pueblos en resistencia, se restringe desvergonzadamente el esfuerzo semántico. No se habla de agresiones de grupos terroristas, que esas mismas potencias occidentales y sus socios han creado, organizado y apoyado, acontecen en ciudades de Siria, Irak, Palestina, Yemen, y en este caso de la República Islámica de Irán. Se utilizan eufemismos: acciones armadas, movilizaciones por la libertad reprimidas por el “régimen” manifestantes inocentes masacrados por fuerzas policiales.


Los datos objetivos muestran con certeza como Estados Unidos, bajo la administración Trump, en sus dos periodos – pero no ajeno a las acciones de cualquier administración de este país – y sus regímenes aliados están empeñados en desestabilizar a la nación persa desde el momento mismo del triunfo de la revolución islámica el año 1979. Así lo ha dicho, tanto la entidad sionista, su servicio de inteligencia (Mossad), políticos, militares, con la misma narrativa de Estados Unidos y su servicio de inteligencia (CIA). No se han guardado sus amenazas. Los objetivos también son claros: crear inseguridad, desestabilización, intensificar la presión contra Irán.

Pero, a diferencia de situaciones anteriores, a mi entender, va perfilándose un cambio. Las sociedades del mundo van destacando que esa política de apoyar el terrorismo e incluso llevarlo a efecto con sus propias fuerzas militares como fue la agresión de junio del 2025 contra Irán, es una realidad que no es sólo con la nación persa y que más temprano que tarde les puede tocar incluso a actuales aliados.

Es el caso de países como Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y asociados políticos y militares como es el caso de Dinamarca con relación a Groenlandia. Venezuela ya lo ha sufrido con el ataque a su territorio y el secuestro de su presidente. México, Cuba, Brasil están amenazados. Panamá y su canal. Rusia y China están alertas. Inclusive la OTAN con sus miembros europeos, no sólo están sometidos como cervatillos, sino que han sido obligados a pagar la factura en la guerra de Ucrania y soportar humillaciones diarias de su “daddy” como se ha visto con relación a la pretensión de Trump de apoderarse de Groenlandia. Una Europa de las tres eses: sumisa, servil y sometida (5).

Por ello Irán representa una esperanza para nuestras sociedades que vislumbran en la resistencia de la nación persa, sus respuestas firmes y valientes frente a los ataques, el resistir y avanzar constituye un ejemplo a seguir y eso representa una amenaza para las potencias hegemónicas y arrogantes.

Frente a esa realidad distorsionadora de la lucha de defensa de su soberanía, Integridad territorial y dignidad que lleva a cabo Irán hay que salir con más fuerza que nunca con nuestras herramientas mediáticas, aquellas que están llegando con su mensaje: redes, conferencias, charlas, conversaciones, uso de medios alternativos, intervenir en aquellos medios totalitarios con nuestra opinión.

Hay que defender a Irán. Llenar las casillas de correos, Facebook, Instagram, X, YouTube con nuestros mensajes claros y contundentes llamándolos por su nombre: sionistas, genocidas, supremacistas, asesinos, criminales, violadores del derecho internacional, de los derechos humanos. Saqueadores, usurpadores.

Esa política de desestabilización, de acciones terroristas, de minimizar los efectos y presentarlos como meros asaltos, ataques armados, como si fuesen parte de una lucha lícita, que presenta a estos criminales como “rebeldes moderados”, “luchadores”, esa política necesita gobiernos y medios de comunicación que manipulen, desinformen, generando un torrente comunicacional tendencioso, sesgado, plagado de mentiras más allá de lo emotivo– definido hoy con el concepto de posverdad – un flujo comunicacional que desinforma de una forma estudiada, diseñada de forma tal que sirva a los propósitos e intereses que esos medios representan.

Por ello es fundamental dar la lucha contra la injusticia en todos los frentes. El combate contra la triada criminal: imperialismo, sionismo y wahabismo se da en el campo militar, político, diplomático, económico, ideológico y comunicacional. Combate diversificado que requiere decisión, voluntad, firmeza y pleno convencimiento que nuestros pueblos deben tener como norte el triunfo sobre el imperialismo y sus hijos putativos. Ese triángulo abominable ha dado la orden de manipular, de desinformar, ha ordenado a sus diarios, revistas, programas televisivos, radiales. Ha ordenado que sus funcionarios que por cientos de miles generan opinión en las redes sociales, minimicen los ataques contra Irán.

Hay que combatir la mentira y apoyar las acciones de control de las autoridades iraníes, su guía para la pacificación del país, pero también atender las legítimas demandas sociales, económicas y de seguridad que la población exige.
La defensa de la revolución islámica “es una necesidad innegable”. No se puede conceder un centímetro a las presiones, a las amenazas y a la acción desestabilizadora de los enemigos. No atender los cantos de sirena. Negociar, por supuesto, pero con los puntos claros sin concesiones, aquellas que tratan de ser impuestas después de haber llegado a acuerdos.

Todo ese camino debe ir acompañado de la represalia a quienes atacan, el castigo a culpables y cómplices de una manera ejemplar. Desde otras trincheras, el denunciar, dar a conocer los crímenes del imperialismo, el sionismo y el wahabismo son parte también de la labor en favor de nuestras sociedades. Esa es nuestra trinchera de aquellos que escribimos, hablamos en diversas redes, aquellos que hacemos clases, charlas, conferencias.

No temer al decir y hablar fuerte y claro. No caer en la trampa de la teoría del buenismo, que lo único que persigue es atenuar e incluso hacer desaparecer la lucha de los pueblos. Hago mía las palabras de Seyed Ali Jamenei “Sí, aplacamos la sedición. Pero eso no basta, Estados Unidos tiene que rendir cuentas. Peores que los criminales internos, son los criminales externos” (6). Claro y firme, sin eufemismos.

Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista Internacional.

Articulo Para Hispantv

 

https://www.france24.com/es/medio-oriente/20260123-trump-afirma-que-una-armada-de-ee-uu-navega-hacia-ir%C3%A1n-golpeada-por-nuevas-sanciones

https://www.hispantv.com/noticias/asia-occidental/579689/hackers-datos-quinta-flota-eeuu

https://radio.uchile.cl/2018/09/26/manipulacion-y-desinformacion-otra-forma-de-terrorismo-contra-iran/

https://www.hispantv.com/noticias/opinion/638980/trump-davos-agonia-onu

https://www.hispantv.com/noticias/opinion/607167/europa-tres-servil-sumisa-sometida

https://khamenei.ir/



Franca

Franca

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

*Por Irene Pugliese, una de las ganadoras del concurso de crónicas “Arriba les que luchan”.

“[…] Gente
más gente.

Vestida de tela barata
desnuda de felicidad.

Una chica me ofrece limones
‘cien la docena, cómpreme’.

Tiene trece años, más o menos
mi edad. 

Un almacén ruinoso,
con ratas, con suciedad
con microbios funestos.

Es un sitio rodeado de muros
sucios de crímenes humanos
que son sólo los nuestros.” 

FRANCA JARACH 

 

Franca nació el 19 de diciembre de 1957 en Belgrano, Buenos Aires, aunque era tan tana como argenta. Su pelo morocho le llovía como las ideas, que reflejaba en protestas y poemas. Inspirada por Almendra y Los Beatles, la musicalidad aparecía en sus escritos y en su parla bilingüe.

El Colegio Nacional de Buenos Aires fue la tercera institución que la eligió como abanderada, además de delegada del centro de estudiantes y asambleísta desde los trece años. La Unión de Estudiantes Secundarios y la Juventud de Trabajadores Peronistas no gozaron de tenerla como militante desde tan temprano: ella temía dejar de ser crítica y volverse parcial, pero, en su adolescencia, comprendió la importancia de pertenecer.

En alguna fecha nebulosa de aquellos tiempos ya grises, una toma del emblemático Colegio de tres días resultó en la expulsión de catorce estudiantes. Se les ofreció la reinserción, por lo que trece aceptaron… menos ella. ¿Su Colegio, el que en el boletín le puso todo 10 y “mala conducta” pero le otorgó la medalla de oro por excelente desempeño, quería echarla? ¿El Nacional, donde se respira aire de militancia y cuna de Montoneros, iba a despedirla por una toma? Aunque tenía una sonrisa imborrable y un carisma admirable, dijo que no (si supiera que de todas maneras la institución la trajo de nuevo al pintarla al lado de dos premios Nobel y de Carlos Pellegrini…).

Vera Vigevani y Giorgio Jarach jamás hubieran imaginado que la pasta de líder de su hija, la inquietud por resolver las injusticias y la ambición por un mundo mejor serían las características que se tornarían inquietantes una vez instalado el discurso del enemigo interno, con la operación del odio y del terror. Ella era lo Otro. Ellos le pidieron que se vaya al exilio, a Italia. Ella dijo que tenía que quedarse y seguir la lucha.

        . . .

Papá, estoy detenida. Me dan comida, me dan abrigo, me dan medicinas si lo necesito.

¿Franca?

¿Cómo están? ¿Cómo está mamá? ¿Cómo está mi novio?

Hija, Franca, decime cuándo te tengo que ir a buscar. ¿Dónde estás?

En Seguridad Federal. 

¿Te voy a buscar?

Desde el fondo, una voz antigua y gruesa hizo eco al ordenarle a Franca que dejara de hablar en italiano. Ella, con tono ronco pero sin temblores, se atrevió a repetirle la pregunta que su padre le hizo de manera suplicante. Al cabo de unos pocos segundos, pronunció unas palabras que por la calma de su enunciación podía leerse que ya sabía la respuesta de antemano:

Ellos te van a avisar. Nos vemos pronto.

—Que Dios te bendiga.

—Chau, papito, chau.

                                                                       . . .

El 25 de junio de 1976 fue una tarde helada en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que Vera y Giorgio esperaban que el día siguiente su hija los acompañara en su acogedora casa de Tigre “Bora”, casualmente el viento también se hacía presente en la esquina porteña de Córdoba y Carlos Pellegrini, enfriando con furia el café y dificultando oír la música clásica del bar Exedra. Los árboles pelados lloraban y Franca Jarach sonreía mientras intercambiaba miradas del mundo con un fiel compañero, instantes antes de que el Grupo de Tareas de la Escuela Mecánica de la Armada la secuestrara e intentara, en vano, borrarla de la escena y de la historia.

Luego de la llamada telefónica de Franca del 11 de julio (que formó parte de la jugada sistemática de la dictadura para desorientar a familiares y detener las búsquedas y denuncias) Giorgio fue a buscarla pero no la encontró; porque no estaba allí. Tampoco tenía abrigo ni remedios. Probablemente ella llamó desde “Capucha”, así denominado el altillo del Casino de Oficiales de la ESMA, hediondo de tanto balde lleno de caca y orina y de comida putrefacta descifrable solo una vez en las papilas, porque los ojos encapuchados no pueden ver y a las manos esposadas se les dificulta sentir. O quizás lo hizo desde las celdas del sótano negro, en “un sitio rodeado de muros sucios de crímenes humanos” escribiría ella cinco años antes; o entre ruidos de ratas y gritos de picana que brotaban de un dolor agonizante, solo frenado ante la inyección del pentotal aplicado a “subversivos” en su traslado desde el hacinamiento a los vuelos de la muerte, mecanismo para dejar lugar a nuevos soñadores o estudiantes o intelectuales o músicos o jóvenes.

—¿Cómo estaba Franca?

—Estaba entera.

—¿Pero la torturaron?

Marta Álvarez no respondió. Sí afirmó que la joven tuvo un excelente sentido del humor en su paso conjunto por la ESMA, algo que su madre supone se debe a un instinto de supervivencia ante los actos de deshumanización, o a que haya recordado cuando le compartió la historia acerca de cómo los cautivos judíos en Praga lograron conservar su cultura y su dignidad. Marta fue la única que le contó a Vera, después de más de 20 años de búsqueda, no solo el paradero sino el destino de su hija: Franca fue arrojada viva al mar por las Fuerzas Armadas un mes después de su secuestro. Giorgio, en 1991, falleció buscándola.

                                                                                     . . .

Vera Jarach con su pañuelo de Madres sosteniendo una imagen de Franca en reunión de Zoom.

En el canto tercero del Infierno de la Divina comedia (s. XIV), Dante Alighieri ubica en el Anteinfierno el sitio del peor de los castigos para los ignavis, almas indiferentes que transcurrieron su vida sin sentido, sin infamias ni glorias. Vera Vigevani de Jarach indica que son muy culpables.

Esbozando una sonrisa y con el pañuelo blanco bien atado al cuello, este ícono (“ni heroína ni en el pedestal”) de 94 años canta su identidad: es italiana, judía, Madre de Plaza de Mayo -línea fundadora-, periodista, participante de Memoria Histórica Social Argentina y del Parque de la Memoria. En 1938, a sus 10 años, emigró desde Milán por las leyes raciales fascistas, huyendo en búsqueda de refugio hacia una Argentina que casi cuatro décadas más tarde la golpearía con un deja vu de persecución y tragedia.

Recuerdo algo de nuestros escasos encuentros. Entre vino y pastas, una niña callada la observaba: cabellera blanquísima, perfil bajo y una espalda muy encorvada por el peso de sufrir la historia, pero también de hacerla. Ella hablaba sin prisa en un comedor silencioso, cambiando del español al italiano sin escala. No entendía sus anécdotas, pero los términos “Italia” y “Cristina” aún puedo escucharlos con su voz. Maldigo mi memoria instantes antes de que me explique, ahora mediante pantallas y años más tarde, que cada frase que me dirá es con intención de dejar un legado.

Denuncia que la historia se repite. Para su abuelo, asesinado en Auschwitz, no hay tumba. Para Franca, asesinada en los vuelos de la muerte, tampoco hay tumba. Toma las tragedias de Shakespeare para preguntarse por qué no aprendemos de la historia. No se detiene en esa pregunta para manifestar su profunda fe en los seres humanos y contarme que la mejor manera de recordar, y de hacer recordar, es actuar.

   . . .

Vera adoptó la consigna “Nunca más el Silencio”, que reivindica y orienta. Porque silencio tuvo en la Rosada cuando preguntaba dónde estaba su hija y «Si era linda se la llevó la trata, señora» o «Haga de cuenta que está de vacaciones» o «Seguro se fue con el novio». Silencio tuvo de cómplices, de ignavis.

“Nunca más el Odio”, porque fue el movilizante de un aparato sistemático racional de persecución, censura y exterminio. Porque destruye el respeto y es la justificación ideológica de la opresión. Porque fue el motor de influencia de la prensa en el modus operandi de “Divide y vencerás”.

Vera afirma que la imaginación es el potencial más importante. Es la que logró que las Madres, tomadas del brazo en las rondas del 77, tuvieran “un silencio que gritaba”. Que ésta, sumada a la esperanza y a la voluntad, traerán la conciencia y la concientización sobre los derechos humanos.

Abrazo la responsabilidad de comunicar su pedido de prestar atención a los contextos, mayormente de crisis, con inteligencia y con imaginación para actuar velozmente. Asiente con la cabeza cuando marca la necesidad de leer todos los diarios y de nunca perder el espíritu crítico, o cuando retoma el legado de Rodolfo Walsh y de las agencias clandestinas de noticias para marcar el camino del revisionismo histórico.

La memoria nace desde la cotidianeidad y desde las instancias de socialización, porque “la primera comunicación es la interpersonal entre compañeros”. Para materializarla, la literatura, la música, el teatro y el arte se convirtieron en disciplinas claves para reconstruir el pasado. Vera agradece que la inviten a los colegios; también el árbol que se asoma por su ventana en memoria de Franca, que ya sus ojos grises no ven pero que permanece imborrable en su mente. Valora la imaginación de las Abuelas para construir una instalación compuesta por dos fotos de una pareja, una madre y un padre desaparecidos, con un espejo en el medio para que quien se detenga pueda ver su parecido; también estima los poemas. 

“Todo acompaña”. Si el sendero se nubla, la luz del faro está presente en los sueños de Franca y de 30.000 anhelantes de un mundo mejor. Vera convoca a que los retomemos, para tener presentes a todos y cada uno de ellos y para que nuestras luchas estén nutridas de su enseñanza. La comunicación es todo y está en todos lados: la constituyen la calle, los pañuelos, el silencio que grita, las rondas, los estudiantes; tan solo no hay que dejarse vencer. Habrán cortado las flores, pero con Memoria, Verdad, Justicia, Nunca más el Odio y Nunca más el Silencio, dormí tranquila, Franca, que jamás detendrán la primavera.

En memoria de Vera, la incansable
y de Franca, la soñadora
fundidas ahora
en un abrazo eterno. 

Nunca más el odio.

Nunca más el silencio.


Irene Pugliese

Multifacética e inacabada. Curiosa como toda buena Técnica en Comunicación Social. Amante de aprender, del mate, de lo político y de la palabra. Memoria, abrazos y compinches; les invito a que, como yo, no necesiten mucho más que eso.


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Día del reportero gráfico: Cabezas presente

Día del reportero gráfico: Cabezas presente

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Cada 25 de enero, el Día del Reportero Gráfico en Argentina se convierte en un recordatorio inevitable: El asesinato de José Luis Cabezas, ocurrido en 1997, se sigue sintiendo como una herida abierta y un recordatorio de que la libertad de prensa necesita protección constante. A casi tres décadas de aquel crimen, la figura de Cabezas interpela a la sociedad y al periodismo: honrar su memoria implica defender el derecho a informar. 

Día Nacional del Reportero Gráfico

“No se olviden de Cabezas”, el lema impuesto por el colectivo de Reporteros Gráficos vuelve a cobrar vigencia cada 25 de enero al cumplirse otro aniversario del asesinato de José Luis Cabezas, ocurrido en la ciudad bonaerense de Pinamar, mientras trabajaba. 

Por la Ley 24.876 sancionada el 10 de septiembre de 1997 y promulgada el 13 de octubre del mismo año, se establece el 25 de enero como el Día Nacional del Reportero Gráfico. 

En medio de tanta imagen de Inteligencia Artificial, de tanta foto trucada, represión a reporteros gráficos y periodismo precarizado, recordar y reivindicar el trabajo de Cabezas, es marcar que un periodismo comprometido, con dar a luz los rincones oscuros del poder y denunciar a los poderosos, requiere de fotógrafos y periodistas que actúen con convicción por la información más allá de la línea editorial del medio.  

La historia que marcó el periodismo argentino 

José Luis Cabezas nació un 28 de noviembre de 1961 en Wilde, Buenos Aires. A los 16 años comenzó a trabajar como cadete donde decidió incursionar en el mundo de la fotografía, llegando a trabajar ocasionalmente en algunos eventos sociales. 

Para 1989, trabajó en la Embajada de Francia sacando fotos en actos protocolares, fue en uno de esos actos que fotografió a Miguel Roig, ministro de economía del primer gobierno de Carlos Saúl Menem. Miguel Roig falleció a la semana de asumir y José Luis Cabezas le había sacado la última fotografía aún con vida. Con esa foto se presenta en el diario perfil y comenzó a trabajar para todas las revistas de esa editorial, hasta que escaló y trabajó pura y exclusivamente para la revista Noticias como reportero y fotógrafo gráfico. 

Fue con el retrato de José Fernandez, un capellán ubicado en el cementerio Darwin de la isla Gran Malvina, que consiguió gran reconocimiento por sus pares. Gracias a este trabajo fue distinguido con el Premio Pléyade a mejor fotografía periodística en 1995. Su trabajo adquirió un mayor prestigio gracias a su estilo original, lo que le permitió retratar figuras importantes como Diego Armando Maradona, René Favaloro, Ernesto Sábato, Moria Casán y Sofia Gala, Mirtha Legrand, Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, Carlos Menem, Valeria Mazza, Eduardo Duhalde, entre otros. 

En pleno verano de 1996, Jose Luis Cabezas, junto a su colega Gabriel Michi cubrieron la temporada en Pinamar. La ciudad costera de Buenos Aires y el destino de varias figuras de la política, el espectáculo y empresarios. Entre las que se encontraba Alfredo Yabrán, un hombre de negocios, el centro de una investigación periodística por corrupción y asociaciones ilícitas. Domingo Cavallo, el entonces Ministro de Economía lo había acusado públicamente como el líder de una agrupación mafiosa. Para ese momento nadie sabía cómo ni quién era Yabrán, por lo que su paradero era incierto. 

Después de una intensa búsqueda por parte de ambos fotógrafos, Cabezas logró retratar por primera vez al empresario durante una caminata en la playa junto a su esposa. De esta manera, con esa fotografía publicada en la portada de la Revista Noticias el 3 de marzo de 1996 que se puso fin al anonimato del empresario y se convirtió en una de las más importantes del periodismo argentino. 

A partir de ese momento Yabrán que había perdido el anonimato que tanto lo representaba, empezó a dar algunas entrevistas y le declaró la guerra a Domingo Cavallo, asegurando una y otra vez que todas las denuncias en su contra eran falsas, que él era dueño de solamente algunas empresas. 

 

El asesinato de Cabezas

Al año siguiente, Cabezas volvió a Pinamar para cubrir la temporada junto con su esposa, María Cristina Robledo, y de sus hijos: Candela, Agustina y Juan. Durante la noche del 24 de enero de 1997, José Luis Cabezas realizó la cobertura periodística de una fiesta organizada por el empresario Oscar Andreani

Aproximadamente a las 4:30 A.M. José Luis salió de la mansión de Andreani con su Nikon F4, y las llaves del Ford Fiesta blanco que la revista le había alquilado. Ni bien arrancó el auto, dos vehículos más comenzaron a seguirlo, con lo cuales se encargaron de interceptarlo y secuestrarlo por la banda liderada por Gustavo Prellezo, un oficial de la policía bonaerense que seguía las órdenes de Yabrán. 

A la mañana siguiente, alrededor de las 6:30 A.M. Un hombre encontró el Ford Fiesta quemado en el kilómetro 358 de la ruta provincial, a la altura del partido bonaerense de General Madariaga, en su interior se encontraba el cuerpo del reportero, quien había recibido dos disparos y luego sido calcinado. 

El 15 de mayo de 1998, la justicia ordenó la captura de Alfredo Yabrán, acusado por ser el autor intelectual del asesinato. El 20 de mayo, cuando la policía estaba rodeando su estancia en Entre Ríos, Yabrán se quitó la vida con un disparo de un arma en la boca. Por el asesinato, fueron condenados a prisión perpetua en un juicio oral y público, el jefe de custodia de Yabrán, Gregorio Ríos, y el comisario pinamarense, Alberto Gómez. Se sumaron también los cuatro integrantes de la banda “Los Horneros” de La Plata: Horacio Braga, José Auge, Sergio González y Héctor Retama; además de los policías Sergio Camaratta, Aníbal Luna y Gustavo Prellezo.

La muerte de José Luis Cabezas marcó al periodismo argentino porque este caso es recordado como el primer trabajador de prensa que murió a raíz de su trabajo desde la vuelta de la democracia en 1983. 







Donald Trump y Davos Aceleran la agonía de la ONU

Donald Trump y Davos Aceleran la agonía de la ONU

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

Las decisiones del presidente estadounidense Donald Trump, en materia de política internacional, evidencian no sólo el énfasis hegemónico y arrogante de su accionar, sino también y con absoluta certeza, su decisión de clavar el puñal en medio del corazón de lo que se suele denominar la gobernanza global (1).

Y, en lo mencionado, en forma especial, lograr la muerte por inacción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o al menos convertirla en un ente aún más servil a las decisiones de Washington. No es casual que el blondo inquilino de la Casa Blanca quiera hacer irrelevante el papel que cumple la Asamblea General, el propio consejo de Seguridad de la ONU y el secretario general actual de este organismo, el portugués Antonio Guterres y el o la secretaria general que reemplace en el cargo al diplomático luso. Decide prescindir de la ONU y sus organismos.

El pasado 8 de enero Trump retiró a su país de 66 organismos (2) con ámbitos de acción internacional, entre ellos la mitad perteneciente a la ONU. Donde muchas de las instituciones, a las cuales Trump y los suyos tienen especial animadversión, trabajan en áreas ligadas al cambio climático. Una realidad que para el multimillonario mandatario e inquilino de la Casa Blanca es simplemente un invento “zurdo”. Según Trump dichas entidades no “sirven a los intereses de Estados Unidos y tienen agendas ineficaces y hostiles”, léase, no obedecen fielmente a los dictados del régimen estadounidense.

La megalomanía, acompañada de una soberbia y arrogancia, impregnada de belicismo es parte de la personalidad de este personaje calificado patológicamente como un narciso maligno. Y que, en el plano de las relaciones internacionales, ha definido su política no sólo con su estrategia de seguridad nacional presentada a fines del año 2025 (3) sino en el firme propósito de asumir las funciones de un emperador global u otras presentaciones.

Un rey en Estados Unidos, presidente interino en la atacada Venezuela, un “Daddy” en Europa y que a inicios del 2026 da a conocer sus intenciones de presidir, unilateralmente las funciones que cumple la ONU y convertir a su país, de facto, en quien decide lo que hay que hacer y lo que está permitido, qué se debe entender por la defensa de los derechos humanos y qué porciones del planeta le pertenecen por una especie de destino manifiesto.

Como también mandatar qué se hace con los gobiernos de países ocupados, invadidos, colonizados. Qué destino darles a sus habitantes y el uso posible a su tierra como lo ha sostenido en innumerables oportunidades respecto a la Franja de Gaza, avalando los crímenes, la ocupación, colonización y genocidio del pueblo palestino a manos del régimen judío sionista israelí.

Trump, evidentemente, no sostiene que sus pretensiones son asumir oficialmente las funciones asignadas a la ONU o hacerse parte de los propósitos y principios de una carta de este organismo internacional que no comparte. Lo que está haciendo es impulsar una conducta que, en la práctica y de hecho, sustituye a los organismos que el mundo se dio tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y que para la administración Trump son una camisa de fuerza. El blondo mandatario considera que es la Casa Blanca quien debe resolver los conflictos internacionales en función de sus intereses y él ser la figura central.

En medios europeos, con críticas veladas por supuesto, pues la elite política y financiera poco se atreve a interpelar a Trump sin que se desencadene una andanada de amenazas. En ese medio medroso, timorato se señala que quizás la intención de Trump no es asumir jurídicamente las competencias de la ONU, sino construir un orden internacional donde ese país tenga un rol predominante, principal, reduciendo a su más mínima expresión a aquellas instituciones multilaterales tradicionales. Una Europa siempre tratando de minimizar su realidad de nuevo patio trasero.

A mi entender, Trump desea encender el mundo. Es un desquiciado peligroso, ególatra. Un ejemplo: En carta enviada al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, Donald Trump afirma que al no haber recibido el Premio Nobel de la Paz ya no se siente obligado a centrarse en este objetivo. En la misiva enviada ha cuestionado la decisión noruega y la vincula con su deseo de apoderarse de Groenlandia, insistiendo en que, aunque la paz “seguirá siendo predominante, ahora puedo pensar en lo que es bueno y adecuado para Estados Unidos”. A renglón seguido sostuvo su pretendido derecho sobre Groenlandia “He hecho más por la OTAN que cualquier otra persona desde su fundación y ahora la OTAN debería hacer algo por Estados Unidos. El mundo no estará seguro a menos que tengamos el control total y completo de Groenlandia”, declaró Trump en su nota a Støre.

El concepto de respeto al derecho internacional, el acatamiento a la soberanía de las naciones y su integridad territorial, y la multilateralidad, le genera urticaria a Trump y ante ello surgen las críticas, insisto, siempre veladas de sus socios a la fuerza respecto a que el objetivo de Washington es usar mecanismos de propia creación en lugar de los foros internacionales clásicos como al Asamblea General de las Naciones Unidas. Ya tiene un nombre para esa creación: Consejo de la Paz.

El mandatario pendenciero por esencia, violento, camorrero, verborreico y que no se arruga a la hora de mentir. El político que apoya guerras y genocidios habla de crear un Consejo de la Paz. Esto, mientras determina reducir la relevancia de instituciones multilaterales tradicionales.​ Un Consejo diseñado como plataforma para el liderazgo de Estados Unidos, no para mediar en conflictos globales y que en modo alguno es una alternativa a la ONU en materia de paz y seguridad. Es para imponer sus criterios, no es mediar. Reemplazar a los 193 países miembros de la ONU no es ofrecer una alternativa de gobernanza. Eso se llama imponer y avanzar a una dictadura global.

Los ataques a la ONU por parte de Trump son constantes. Ya a fines del 2025 declaró abiertamente que “quizás Estados Unidos se ha convertido en la verdadera ONU” (4) criticando al organismo internacional por su ineficacia en detener guerras y resolverlas como el caso de la contienda entre la OTAN, contra Rusia pero indudablemente se trata de una declaración profundamente hipócrita pues ha sido precisamente Estados Unidos el que ha tenido un papel central en impulsar una guerra híbrida, en toda su extensión contra la Federación de Rusia, a partir de la OTAN y usando al régimen ucraniano como testaferro.

La invectiva de Trump en el tema ucraniano es hondamente interesada y falsa. Es una diatriba sórdida que trata de ocultar el papel central que ocupa Washington en gran parte de los conflictos internacionales. Allí donde uno mire está la mano, los intereses de Estados Unidos y sus aliados: El ataque a Venezuela y el secuestro a su presidente. La política de máxima presión contra Cuba. Los procesos desestabilizadores y criminales contra la República Islámica de Irán que ha significado el apoyo en armas a grupos terroristas, acciones de guerra cognitiva, declaraciones y discurso llamando a derrocar al gobierno iraní.

Una convocatoria delictiva que sirvió de aval para el asesinato de cientos de civiles y policías de la sociedad iraní, destrucción de edificios gubernamentales, ataques a hospitales, zonas residenciales, bancos, incendio de mezquitas. Una operación terrorista repudiada masivamente por el pueblo de Irán que salió a la calle con millones de hombres y mujeres a defender su país, su sistema y el derecho a su soberanía.

Sumemos el soporte a la política genocida llevada a cabo por milicias fuertemente armadas en Darfur y El Fasher en Sudán, apoyados por Emiratos Árabes Unidos con el aval estadounidense y el sostén israelí. Las coacciones contra Niger, Burkina Faso y Mali en materia de impedir sus procesos de reafirmación de autodeterminación y soberanía política y económica. Las declaraciones amenazantes contra su vecino canadiense y el gobierno mexicano presidido por Claudia Sheinbaum. Como también al Brasil de Luiz Inacio Lula da Silva y la Colombia de Gustavo Petro.

Las amenazas y apremios comerciales contra la República Popular de China e incluso amenazas directas contra un aliado europeo como es Dinamarca a quien se le señala que sí o sí debe entregar la isla de Groenlandia porque Washington considera que “es vital para su seguridad nacional” en esta reedición delictiva de quien es considerado el país que ha generado más agresiones, desestabilizaciones, golpes de estado e invasiones a lo largo de su breve historia como país.

Estados Unidos está regido por un peligroso narciso maligno (5) Un personaje mitómano y presuntuoso que encuentra su claque del mismo nivel de peligro en personajes como Benzion Mileikowsky (conocido como Benjamín Netanyahu), el presidente de Argentina Javier Milei, el acusado de narcotráfico y presidente ecuatoriano Daniel Noboa. El aspirante de dictador Nayib Bukele en El Salvador. Monarquías que llevan a cabo las ordenes de Washington como son la de Marruecos, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, entre otras. Gobiernos como el de Japón, Corea del Sur, Australia y Taiwán, dispuestos a incrementar la política de presión contra China. Aliados que además lo acompañan con la idea de que el mundo necesita otra gobernanza y que esta debe estar dirigida por Trump.

Davos y el teatro anual de los poderosos

La discusión entre la elite mundial sobre los deseos de Trump de dominar la escena mundial se escenifica en Davos. Nada bueno podrá salir de ahí para los pueblos el mundo. Una cita donde los invitados llegan en aviones privados a un centro de lujo, con cenas y francachelas para palmotearse la espalda y definir la suerte de miles de millones de habitantes del planeta.

En Davos “los ricos” y los invitados de medio pelo – mil invitados de 130 países – se reúnen, escuchan, incluso aplauden a rabiar encendidos discursos contra el amo que los domina y los peligros que los acechan. “Un Espíritu de Diálogo” (Spirit of Dialogue) es el lema de este 2026 para hablar de la cooperación global, la tecnología en forma especial de la IA, economía, políticas de sostenibilidad y la inversión en personas para construir prosperidad en un mundo fragmentado. Cómo generar crecimiento y el enfrentar de mejor forma la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas.

Un cúmulo de discusiones donde la prosperidad de los pueblos no es parte del menú, sino de las transnacionales, fortunas billonarias, empresas energéticas entre otras. La ONU no es parte esencial de las discusiones ya que los zombies son lo que son: muertos vivientes, aunque su bandera tenga de telón de fondo las montañas nevadas de este centro turístico en el cantón de los grisones (Graubünde) en la Suiza alemana.

El Foro Anual de Davos (que se realiza desde el año 1971) es la fiesta de los acaudalados y aquellos que les sirven y ostentan cargos políticos de importancia. Pero, insisto, nada bueno podrá salir para el sur global. La fiesta de pudientes y poderosos son encuentros de relaciones públicas, una muestra de lavado de imagen donde se confirma lo que sabemos, como lo ha hecho el primer ministro canadiense Mark Carney, al sostener que el orden global basado en normas, liderado por Estados Unidos, ha llegado a su fin (6).

“Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de la grata ficción y del amanecer de una realidad brutal – sostuvo Carney – Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición…Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú” Aparente franqueza, pero, en el fondo, más de lo mismo. Cómo llevar a cabo un buen entendimiento entre las grandes potencias y aquellas, que como Canada se consideran potencias medias. El reclamo no es por el mundo, sino por aquella parte que hasta ahora ha gozado de las prebendas del poder y que se sienten amenazadas en sus privilegios.

¿El resto del planeta? ¿El otro 90% de los países del mundo? Para ellos no hay ni siquiera una grata ficción, sino que, en pleno siglo XXI seguirán luchando por el derecho a su soberanía y autodeterminación. Terminado Davos, la ONU seguirá ausente, Trump seguirá amenazando y el mundo tendrá esa espada de Damocles del blondo multimillonario pendiendo sobre nuestras cabezas.

Parafraseando un famoso tema musical de Joan Manuel Serrat tras el término de Davos “Se acabó, el sol nos dice que llego el final. Por una noche se olvidó que cada uno es cada cual Y con la resaca a cuestas Vuelve el pobre a su pobreza. Vuelve el rico a su riqueza. Y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal La zorra pobre al portal La zorra rica al rosal Y el avaro a las divisas”.

 

Artículo publicado originalmente en Hispan Tv.


  1. La gobernanza global en el siglo XXI tiene, según se señala en documentos oficiales de la ONU y organismos ligados, como es el caso de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) tiene por objeto velar por la provisión de los bienes públicos globales, tales como la mitigación y adaptación al cambio climático, y por el cumplimiento de las metas sociales y ambientales que las Naciones Unidas ha planteado en el transcurso de las últimas décadas. https://www.cepal.org/es/publicaciones/38855-gobernanza-global-desarrollo-nuevos-desafios-prioridades-la-cooperacion#:~:text=La%20gobernanza%20global%20en%20el,transcurso%20de%20las%20%C3%BAltimas%20d%C3%A9cadas.
  2. https://www.amnesty.org/es/latest/news/2026/01/usa-international-withdrawals-tear-apart-global-cooperation/
  3. https://www.hispantv.com/noticias/opinion/636656/eeuu-estrategia-seguridad-nacional-2025
  4. https://www.europapress.es/internacional/noticia-trump-plantea-eeuu-quizas-convertido-nueva-onu-gracias-esfuerzos-paz-20251228174301.html#google_vignette
  5. https://www.facebook.com/watch/?v=1398949335298957
  6. https://ici.radio-canada.ca/rci/es/noticia/2222016/carney-en-davos-estamos-ante-el-despertar-de-una-realidad-brutal

Pablo Jofré Leal

Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. especialista en temas de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl.

La lluvia solo trae un poco de calma a una Patagonia que sigue ardiendo

La lluvia solo trae un poco de calma a una Patagonia que sigue ardiendo

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Sofia Ayelen Mignola (Licenciada en Comunicación Social) desde la comarca andina.

Incendios con características intencionales arrasan el sur, mientras comunidades de la Comarca Andina se organizan solidariamente para proteger vidas, territorios y ecosistemas frente a la emergencia.

Desde el pasado 5 de enero, un incendio activo en la zona de Puerto Patriada, en la localidad de El Hoyo (Chubut), afecta a familias que han perdido viviendas y animales. La situación se enmarca en una emergencia regional que alcanza a distintas localidades de Chubut, Río Negro, Neuquén y Santa Cruz, incluyendo áreas como Epuyén, El Bolsón, el Parque Nacional Nahuel Huapi, el Parque Nacional Lanín y zonas cercanas a Los Glaciares, con un saldo que supera las 15.000 hectáreas arrasadas por las llamas en toda la Patagonia.

Elección de destino turístico de los argentinos durante todo el año y, aún más, en temporada de verano por su belleza de cordillera, lagos, cascadas de vertientes, fauna y bosques nativos.

El comienzo del año 2026 fue, para los residentes, el deseo de que fuera una temporada de disfrute, ya que durante todo el otoño, invierno y primavera el pueblo espera el calorcito y el encanto del verano para generar recursos y subsistir el resto del año. Pero no ha sido el comienzo que tanto ansiamos.

El inicio del foco de incendio, con características intencionales, se propagó de manera acelerada, ya que se generó en un terreno boscoso de pinos (árbol implantado para la industria maderera), distinguido por impedir el crecimiento de árboles nativos y por su gran peligrosidad frente a los incendios forestales. Sus piñas y resinas son altamente inflamables y dificultan la recuperación del ecosistema nativo.

El clima, con temperaturas altas y viento sureño en condiciones adversas, terminó siendo el escenario ideal para que lo que comenzó en un sector se propagara por toda la cordillera de la Comarca Andina, afectando así al Parque Provincial Cerro Pirqué, área natural protegida. En su base se encuentra el paraje Rincón de Lobos, donde hay varias viviendas.

La situación provocó que varios vecinos evacuaran y que otros se organizaran de manera improvisada para defender el cerro, el bosque, la fauna y las viviendas. A esta tarea se sumaron los guardianes del  fuego, cuadrillas voluntarias de localidades vecinas, la Brigada Nacional, el Sistema Federal de Manejo del Fuego y Bomberos Voluntarios locales. Todos trabajando en condiciones de precariedad, ante la ausencia de acciones políticas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de quienes habitan la localidad, con escasos recursos para la prevención y el combate, salarios por debajo de la canasta básica y medios insuficientes.

El fuego no dio descanso y avanzó por todas las laderas del bellísimo Cerro Pirqué, pasando por el paraje Pedregoso, sobre la Ruta 40, donde se vieron afectadas varias viviendas, zonas turísticas y cascadas paradisíacas. Luego se desplegó hacia la localidad del Lago Epuyén, que por segundo año consecutivo sufre el arraso de las llamas. En la actualidad, muchos vecinos siguen sin poder reconstruir sus viviendas ni contar con el cobijo de las instituciones para lograrlo.

Aunque las distancias parezcan lejanas, están más cerca de lo que se cree. La cordillera está unida por sus bosques, arroyos, ríos y lagos. La fauna y las aves nativas la recorren en sus cumbres y suelen mostrarse cruzando la Ruta 40. En estos momentos se hacen más visibles, ya que huyen para salvarse y escapar del fuego. Muchos animales mueren por quemaduras o inhalación de humo.

La Ruta 40 se vio cruzada por las llamas y el fuego llegó hasta el camino al Coihue, cruce entre las localidades de El Maitén y Epuyén, con las mismas características de pérdidas ya anunciadas.

En un contexto actual donde se redujo el personal y el presupuesto destinado a brigadistas; donde se modifica la Ley de Tierras desconociendo territorios comunitarios de pueblos originarios que habitan desde hace años el territorio sureño; donde se busca derogar la Ley de Manejo del Fuego, que protege el ambiente e impide el loteo y la venta de tierras incendiadas a extranjeros; y donde se pretende modificar la Ley de Glaciares, que resguarda las reservas de agua dulce y limita la explotación minera. ¿Cómo es posible defender el ecosistema sin políticas de resguardo y pensar en un futuro posible para la humanidad? ¿Qué futuro les espera a las próximas generaciones?

Mucha incertidumbre y pocas certezas en una Patagonia que habitamos y donde se vuelve visible una avanzada de extranjerización, negocios inmobiliarios e intereses sobre el agua dulce. Sobran ejemplos, no están lejanos: son tangibles, reales y visibles para quienes amamos este suelo.

La certeza aparece en lo mágico que surge frente a las llamas que, lamentablemente, se repiten todos los veranos en la Patagonia. Aunque intenten hacernos creer que estamos divididos y deshumanizados, siguen surgiendo cuadrillas de voluntarios y voluntarias que se organizan en la Comarca Andina, la solidaridad entre vecinos y el compromiso de brigadistas y bomberos. Todos con un mismo objetivo: defender y cuidar la biodiversidad para un futuro posible, entendiendo que la tierra no nos pertenece, sino que solo la habitamos.

Las distancias y las diversas estaciones hacen que, por momentos, quienes vivimos aquí seamos un poco ermitaños, abocados a la huerta y los animales. Sin embargo, en estos momentos la magia de la comarca es inmensa: se cocina en espacios comunitarios y viviendas particulares para que quienes están en los focos de incendio reciban un plato de comida; se ayuda a los vecinos con tótems y motobombas (pertenecientes a centros culturales, espacios educativos o personales); y se conforman cuadrillas de voluntarios que se gestan e improvisan sobre la marcha. Esa magia comarcal y ese amor son la única certeza. Sobra humanidad, aunque intenten confundirnos haciéndonos creer que estamos divididos.

Cabe destacar que hasta el 13 de enero de 2026, la Patagonia sigue ardiendo. El Parque Nacional Los Alerces, que rodea el Lago Rivadavia en la localidad de Cholila, mantiene varios focos de incendio forestal activos, al igual que la localidad del Lago Epuyén.

En El Hoyo se continúa trabajando y en estado de alerta, con tareas de enfriamiento de zonas y guardias de cenizas, dependiendo también de las adversidades del viento y la lluvia para evitar que los focos se reactiven.

Finalmente, se pide a la sociedad argentina que tome conciencia de lo que está sucediendo en nuestro amado sur, que aunque parezca lejano no lo es. De algún modo, todos lo hemos visitado, lo conocemos a través de imágenes, tenemos familiares o deseamos conocerlo. No hay futuro posible para la humanidad sin agua, sin bosques y sin fauna. Somos parte de este ecosistema.


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Big Sur, una librería “pequeña e independiente”

Big Sur, una librería “pequeña e independiente”

TIEMPO DE LECTURA: 2 min.

Así se define esta librería platense que nació para trabajar con “nuevas editoriales, autores emergentes, escritores jamás traducidos y temáticas que planteaban discusiones nuevas para tiempos nuevos”, según sus propias palabras. Desde 2014, Francisco y Leandro se encuentran en calle 55 entre 6 y 7 despuestos a “discutirlo todo a través de los libros”.

“Big Sur” abrió sus puertas a la comunidad platense en el año 2014, con el incentivo de trabajar con distintos libros que profundicen en la literatura, el arte y las ciencias sociales. Desde sus inicios se define como “una librería chiquita” ubicada en calle 55 número 555, entre 6 y 7.

Según describen en su propio manifiesto, el inicio de este proyecto fue impulsado por la necesidad de visibilizar nuevas editoriales, “surgidas al calor del milenio”, que pasaban desapercibidas, pero no dejaban de expandirse en sus publicaciones, proponiendo de esta manera nuevos autores emergentes, así como nuevas temáticas, y hasta incluso textos que no tenían una traducción.

Francisco y Leandro, ambos capitanes de este viaje literario, aseguran y reiteran su ambición por remover el catálogo de textos ya instalados en la actualidad: “Sentimos la necesidad de poner a circular ideas, narrativas, discursos y autorxs marginadxs por la llamada ‘academia’ e invisibilizadxs por ese monstruo de muchas cabezas que se conoce comúnmente como ‘industria editorial’”.

“Venimos a discutirlo todo a través de los libros, y a proponer una mirada nueva de la sociedad porque definitivamente ya ‘no queremos ser más esta humanidad’”, enfatizan ambos titulares de Big Sur en el manifiesto expresado a través de su página web.

Allí se encuentra además todo su catálogo disponible, dividido en más de 15 secciones: Artes Visuales; Biografía; Cine / TV / Fotografía; Crítica / Traducción / Edición; Crónicas; Economía; Ensayo; Feminismo / Diversidades; Filosofia / Ciencias Sociales; Historia; Infantil Ilustrado; Memorias; Música; Narrativa; Novela gráfica / Historieta, Periodismo y Poesía.

Así mismo, en la misma web se encuentran otros datos como el contacto de la librería, el paso a paso para hacer una compra, y los distintos descuentos y beneficios que ofrece Big Sur, entre los que se encuentran un 10% en todas las compras siendo parte de la Comunidad Trinchera.

 

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