En sintonía, el organismo prestamista internacional y el ex ministro de Economía advirtieron al presidente sobre el brutal ajuste que decantó en la abrupta caída de las ventas. Ambos ven con preocupación el clima social, los aumentos desmedidos y la inminente recesión.
Cada uno por su parte pero hay algo en lo que coinciden el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el dos veces ministro de Economía, Domingo Cavallo: recomendar mecanismos de ajuste fiscal para poder llegar al déficit como mecanismo que equilibre la economía y que, según su visión, le mejore la vida a los ciudadanos. Pues bien, el ajuste fiscal que lleva adelante el gobierno de La Libertad Avanza provoca actualmente una crisis social tan profunda que ambos mostraron su preocupación por las variables negativas que la situación desprende en el presente, pero sobre todo, con el foco puesto en el futuro más cercano.
Mientras que al recordado ministro del “1 a 1” le preocupa la desmedida inflación en algunos sectores de la economía y la consecuente caída en el poder de compras y ventas que devendrá, según él, en una inminente deflación, el organismo prestamista ve con malos ojos que el ajuste caiga sobre “los sectores más vulnerables” así como “las familias trabajadoras” y los jubilados. En ese sentido, estos últimos le recomendaron al presidente que se priorice el cuidado de estos sectores.
“Dada la muy delicada situación social, junto con las ya muy altas tasas de pobreza en Argentina, será importante asegurar asistencia social adicional y preservar el valor real de las jubilaciones”, aseguraron desde el FMI a través del portavoz, Julie Kozack, este jueves en una conferencia de prensa en Washington. “También se necesitan esfuerzos sostenidos para apoyar a los segmentos vulnerables de la población y, como ya dije, es muy importante para nosotros que, según el programa, la carga del ajuste no recaiga sobre las familias trabajadoras y los segmentos más vulnerables de la población”, agregó.
Por su parte, Cavallo advierte sobre el fenómeno contrario al proceso inflacionario, que es la deflación, donde los precios se desploman a raíz de la caída de las ventas, ya que el poder de compra no alcanza a mover los hilos de la economía, lo cual deriva en una problemática fiscal para el gobierno: al haber menos venta, hay menos recaudación, y al haber menos recaudación, el Estado nacional pierde ingresos fundamentales para el superávit fiscal que el equipo del presidente, Javier Milei, se propuso mantener. “El aspecto que es muy preocupante es en el nivel de la actividad económica: la caída es muy grande”, explicó.
Más allá del marco teórico, la propia experiencia no deja que el ministro mienta: sus decisiones al mando de su segundo período en la cartera económica, bajo el mandato de Fernando de la Rúa, provocaron que la economía se contraiga, hasta un punto de inflexión donde los desocupados superaban al 20% de la población, y el nivel de pobreza era incluso más alto que el de hoy, en un 66%. Esa experiencia económica desembocó en la recordada huida de De la Rúa en helicóptero, en medio de una protesta civil que se lo hubiera devorado de salir por otra vía. Es el desenlace que muchos economistas advirtieron al ver las medidas adoptadas por el actual ministro de Economía, Luis Caputo, y hoy Cavallo lo refuerza.
Entre otras frases, el ex ministro incluso dijo adherir a las demandas sociales actuales, y aseguró que “los sueldos están extremadamente bajos en términos de precios de los bienes”, y le pidió a los formadores de precios que “colaboren más para que el gobierno pueda bajar la inflación sin provocar tanta recesión”, ejemplificando el área de los medicamentos, que incluso superaron en un 40% a la inflación promedio en lo que va de la gestión libertaría.











