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El 18 de septiembre de 2006 Jorge Julio López fue desaparecido por segunda vez en la antesala del juicio a Miguel Etchecolaz, uno de sus represores y torturadores durante su primera desaparición forzada en la última dictadura cívica, eclesiástica y militar. A 17 años, la coyuntura exige más que nunca mantener la memoria viva.

La vida de Jorge Julio López sin dudas -no solo- encarna una de los ejemplos más explícitos de lo que fue el cruento proceder de la última dictadura entre los años 1976 y 1983, sino que además da cuenta de la estructura de poder que existió, y que logró perdurar incluso hasta en los años más complicados para los genocidas y ex funcionarios dictatoriales, donde sus crímenes fueron fehacientemente condenados, tanto a nivel judicial como social. Que Jorge Julio López haya desparecido un 18 de septiembre de 2006, camino a los alegatos de uno de los más viles secuestradores y torturadores, llamado Miguel Etchecolaz, explica como incluso en las mayores sombras, estas estructuras siguieron teniendo poder de acción.

La historia y vida política de López se remonta al primer contexto histórico de censura hacia el Movimiento Justicialista nacido al calor de la revolución de trabajadores del 45, cuando, diez años después, la autodenominada Revolución Libertadora derrocó al presidente elegido por el voto popular, Juan Domingo Perón, y persiguió a toda su estructura militante. Por aquellos años se estima que aún López no tenía ninguna vinculación directa con estos armados, pero aun así dejó su pueblo natal de General Villegas (donde existía una alta persecución a militantes peronistas) para recluirse en Los Hornos, barrio perteneciente a la Ciudad de La Plata, donde comenzó a trabajar de albañil.

Lamentablemente, este barrio sería uno de los apuntados por las fuerzas armadas en su tercer y definitivo ataque hacia el peronismo y los grupos de izquierda. La Revolución Libertadora fue la primera versión, mientras que, pasados dos gobiernos de semi democracia (con el Partido Justicialista proscripto), la Revolución Argentina tomó el poder pero poco tiempo después perdió el terreno y tras 18 años el general Juan Domingo Perón pudo regresar al país, y con él, el sueño de la definitiva independencia. Allí es donde López comenzó a militar activamente en la unidad básica Juan Pablo Maestre, ubicada a pocas cuadras de su casa en Los Hornos.

El 24 de marzo de 1976 el denominado Proceso de Reorganización Nacional utilizó como excusa el violento contexto socio político y realizó un golpe de Estado, en busca de ir a fondo con su tercer y más dura etapa de su plan original: la eliminación del otro.  El 27 de octubre de ese mismo año fue el turno del barrio donde residía López, donde las Fuerzas Armadas actuaron en la madrugada con el objetivo de secuestrar a toda la militancia del territorio, entre ellos el propio Julio. La organización del operativo clandestino estuvo a cargo de Miguel Etchecolaz que dirigía los 21 centros de detención de la Provincia de Buenos Aires. Desde allí, López pasó detenido por los centros de Cuatrerismo, Pozo de Arana, la Comisaría Quinta y la Comisaría Octava, donde sufrió torturas y presenció asesinatos como el de sus compañeros, Ambrosio Francisco de Marco y Patricia Dell’Orto.  Lo que diferencio a López de otros detenidos es la declaración y blanqueo de su detención el 4 de abril de 1977, que lo protegía del destino de los clandestinos. De esta manera los “altos mando” debían dar explicaciones sobre su cuerpo. El 25 de junio de 1979 fue dado en libertad, corriendo una suerte distinta a la de sus compañeros, solo por aquel momento.

SI bien la herida es gigante y el miedo paraliza, López nunca se detuvo en su misión, y le hizo frente a lo que consideraba su deber a la hora de condenar al represor Etchecolaz. En 1999, luego de retomar su antiguo trabajo como albañil, el sobreviviente a la maquinaria más grande de tortura y asesinato declaró por primera vez en el juicio por la Verdad de La Plata, sin que su familia se enterase. En aquel momento regían las leyes de Obediencia Debida y Punto Final dictadas en los dos mandatos anteriores, que protegían en gran medida a los represores, por lo que esta acción era de gran peligro para López. Sin embargo, durante el gobierno de Néstor Kirchner sendas leyes fueron declaradas nulas, por lo que la causa contra Etchecolaz y otros represores fueron nuevamente abiertas.

El 28 de junio de 2006 López declaró por primera vez en el marco del juicio contra Etchecolaz, y tres meses más tarde, cuando se realizarían los alegatos, desapareció de camino al Tribunal, sin obtener más información hasta el día presente. Al día siguiente Etchecolaz fue condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad.

A 17 años de este suceso, en un contexto socio político donde una discusión que parecía asentada vuelve a reflotar mediante sectores negacionistas, Radio Trinchera dialogó con Rubén López, hijo de Julio, quien reflexionó: “En estos tiempos políticos donde hay gente que reivindica la dictadura parece que más que nunca tenemos que comunicar lo que pasó y lo que hemos vivido”.

“Me encuentro ocupado en seguir difundiendo lo que pasó con mi viejo y preocupado por el contexto político que estamos viviendo, y me pasa lo mismo que me pasa todos los días, porque todos los días nos falta mi viejo”, explicó López y siguió: “Este intento de reabrir un debate que esta saldado como el de Memoria Verdad y Justicia, llevado a cabo por estos personajes pro dictadura, esta vez es explícito. Por suerte, al ser tan sinceros, la sociedad va a terminar de entender que significan estos conceptos”.

Al ser consultado sobre cómo avanza la investigación, López respondió: “La carátula sigue igual, no hubo avances en casi 17 años, más allá de sospechas. El juicio a Etchecolaz fue sobre la base de hechos realizados en dictadura, y lamentablemente la situación de mi viejo pasa a un segundo plano en ese sentido, por lo cual aún no sabemos nada”.

Sin embargo, el hijo de quien en vida militó por la memoria, la verdad y la justicia tiene en claro el horizonte a trazar más allá de lo que la justicia resuelva o no: “Hay que seguir construyendo un relato basado en la reconstrucción de la verdad, que le siga llegando a los jóvenes, y que siga manteniendo la memoria viva, porque la discusión nunca esta saldada”. En este sentido, cabe destacar que durante esta jornada, en conmemoración a la causa, se estrenará el primer capítulo del microdocumental titulado “Arana sin olvido”, realizado por la Universidad de La Plata, que relata el cautiverio de López, en referencia a Pozo de Arana, donde permaneció detenido. Además, el martes 19 se realizará un acto y una pintada de un mural en la facultad de Humanidades organizado por el Centro de Estudiantes, Agrupación Uturuncos, con la participación de Rubén.

“Yo no les digo donde tienen que militar a los chicos, pero les digo que militen. Política hacemos siempre, y me parece que esta es la manera de que los jóvenes tengan las herramientas para saber que en estos centros clandestinos se torturaba y asesinaba gente, y evitar que esto vuelva a pasar”, concluyó López hijo.

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