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A pesar de lo abultado que parezcan los números, lo producido para la industria nacional es varias veces mayor, con tan solo un aprovechamiento de apenas un 10% de las capacidades de Vaca Muerta. Esto se debe a la falta de presupuesto y a distintas regulaciones.

El Ministerio de Energía y Recursos Naturales de Neuquén informó que se registraron volúmenes máximos de exportaciones en petróleo desde la reanudación de envíos de crudo, tras el envío de 2,6 millones de barriles desde la provincia, donde se encuentra ubicado el yacimiento de Vaca Muerta.

Las empresas que lideraron el producido fueron Shell Argentina (678 mil barriles), Vista Energy (500 mil barriles), Pan American Energy (499 mil barriles), Compañía de Hidrocarburos No Convencional (439,5 mil barriles) y Bandurria Sur Investments S.A. (251 mil barriles). En tanto las empresas encargadas de realizar las exportaciones fueron Tecpetrol (30%), Total Energies (24%), YPF (22%) y Pan American Energy (15%).

No obstante, este récord es ínfimo en comparación con lo producido, sobre todo si se tiene en cuenta la capacidad de crecimiento de Vaca Muerta. Al respecto, Radio Trinchera dialogó con Federico Lutz (licenciado en Administración y asesor del Secretario de Energía, Darío Martínez) quien remarcó que: “Vaca muerta va a seguir tirando títulos conforme siga creciendo, y va a seguir creciendo porque le da para muchísimo más y esto no se llega a dimensionar muchas veces“.

En el año se van exportando 13 millones de barriles de petróleo, lo que equivale a una producción de 23 días en realidad, ya que por día aproximadamente se producen 570 barriles, lo cual muestra que la producción es muchísimas veces mayor a lo que se exporta, y se debe a que este porcentaje mayor es utilizado en el mercado interno en las refinerías nacionales“, explicó Lutz.

El descubrimiento de Vaca Muerta en 2015, junto con su investigación, explotación e inversión de conocimiento y presupuesto, generó un cambio abrupto para el país. El licenciado en administración aseguró que “hasta aquel momento teníamos un déficit y declive de producción de gas y petróleo estrepitoso en la Argentina. A partir de ese momento se dio vuelta la situación, ya que pasamos de no saber cómo administrar la escasez a no saber cómo administrar la abundancia“. En este sentido, el especialista remarcó que “sin embargo, esta situación no tiene notoriedad, y me doy cuenta cuando veo a mi alrededor; mis amigos y familia que tal vez ni saben que es Vaca Muerta, y uno que está en el tema se da cuenta de esta falla en visibilización“.

Vaca Muerta se diferencia de otros pozos de producción debido a la forma no convencional de extracción del crudo: mientras que para la forma convencional se necesitan ciertas condiciones geológicas para extraer el petróleo, en Vaca Muerta, se aplica la técnica de “Fracking”, un proceso en el cual se inyectan agua, químicos y arena a una presión altísima para romper las piedras que contiene el mineral y deja la arena dentro de la misma, lo cual le da una permeabilidad que permite extraer el gas y el petróleo.

Pero este proceso tiene su consecuencias: mientras que la realización de un pozo convencional cuesta alrededor de 1 millón de dólares, un pozo de las características en Vaca Muerta cuesta 10 millones de dólares, debido a la tecnología y los movimientos logísticos superlativos que se requieren: “por cada etapa de fractura necesitas 1500 metros cúbicos de agua, y por pozo tenes aproximadamente 60 fracturas, algo así como  60 millones e litro de agua por pozo, la cual hay que transportar hacia lugares remotos“, detalló Lutz.

Hoy las concesiones del terreno de Vaca Muerta te ceden un 35% del terreno, el cual se reduce hasta un 10% luego de estudiar qué parte de ese terreno está más apto para la explotación, por lo cual estamos hablando de un terreno que tiene una capacidad de crecimiento gigante, pero que para ello necesita un capital monstruoso, lo cual desprende una problemática a la hora de pensar quien podría facilitarlo y bajo que regímenes“, problematizó el asesor neuquino.

Por último, Lutz ejemplificó la imposibilidad en términos presupuestarios: “Para darse una idea, Argentina necesitaría poner en disponibilidad de la causa todos los ingresos de la Soja, modelo principal en términos de exportación e ingreso de capital al país, y que se usa básicamente para nutrir la infraestructura de país, por lo cual es necesario si o si un capital extranjero, con las contras que eso trae“.

Las exportaciones son récord y noticia, pero detrás de ello se esconde un gran potencial de explotación el cual es poco visible, y, de momento, requiere de manos extranjeras para poder aumentar sus capacidades. Ahora, si pensamos en la soberanía nacional, económicamente las posibilidades parecen nulas, por lo cual resulta estratégico adoptar regulaciones y negociaciones que no regalen este bien estratégico, a la espera de un momento más oportuno para la inversión local.

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