La misoginia al servicio de la derecha

Para Fernando Iglesias y Waldo Wolff las mujeres no podemos cumplir otro rol en la sociedad que el de satisfacer sexualmente a los hombres en el poder. ¿Hasta cuando la misoginia como herramienta de disciplinamiento político?

A tan solo un mes para que se celebren las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), Alberto Fernández fue acusado por la oposición y varios medios de comunicación de recibir visitas en la quinta presidencial de Olivos cuando regía el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Los mismos que en el momento más complejo de la pandemia convocaban a marchas multitudinarias para “defender la República”, se muestran ahora muy preocupados por la situación epidemiológica a raíz de las visitas de los asesores de Fabiola Yáñez, el veterinario del perro del Presidente y Florencia Peña, que en calidad de actriz había visitado la Quinta de Olivos para hablar sobre la situación de la industria audiovisual.

Las denuncias cruzadas terminaron por desatar la misoginia de los diputados nacionales por Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias y Waldo Wolff, que a través de sus redes sociales y creyendo que pasarían desapercibidos, insinuaron que Florencia Peña visitaba la quinta presidencial para tener encuentros sexuales con el Presidente.

Algo similar sucedió con Sofia Pacchi, colaboradora de la Primera Dama, que insólitamente fue increpada por la ahora precandidata a diputada nacional por el partido que llevó a Amalia Granata a la Cámara de Diputados de Santa Fe, Cinthia Fernández. La panelista del programa que conduce Ángel De Brito publicó una foto de Pacchi en ropa interior asegurando que eso es “lo que come Alberto”, acompañada de una foto de un paquete de polenta que decía “lo que comés vos”.

En junio de 2020, Alberto Fernández recibió también a Luis Brandoni y a Adrián Suar, entre varios otros actores y productores preocupados por la crisis del sector, y nadie insinuó ninguna performance íntima de una reunión de trabajo en medio de la pandemia. Tampoco insinuaron que los jueces Gustavo Hornos y Mariano Borinsky visitaran a Macri para disfrutar de una ceremonia sexual. ¿Entonces?

Una vez más atendemos a la misoginia como arma de disciplinamiento político por parte de una oposición que como odia a las mujeres, y odia al peronismo, desata todo su odio contra las mujeres que han reivindicado en alguna ocasión esa posición política. Lo hacen permanentemente contra la vicepresidenta y continúan gozando de impunidad.

Para esta oposición violenta y machista, parece que las mujeres no podemos ocupar otra función en la sociedad, pero lo más preocupante es que hablamos de dos señores que deciden sobre las legislaciones de la Argentina. En un contexto en el que urgen leyes y políticas con enfoque de género, resulta poco gratificante que Iglesias y Wolff ocupen una banca en la Cámara de Diputados de la Nación.

Después de atravesar algunos días de estrés, que la obligaron a ausentarse de su trabajo como conductora en el programa Flor de Equipo, Florencia Peña decidió oportunamente fijar una denuncia penal contra los diputados opositores por “violencia de género mediática, institucional y simbólica”.

La presentación penal estuvo acompañada también por un escrito enviado al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, anunciándole la querella criminal radicada ante el Fuero Federal de la Ciudad de Buenos Aires contra Iglesias y Wolff y solicitándole su suspensión: «Los diputados han cometido graves hechos de violencia psicológica, simbólica, mediática e institucional contra la mujer, en clara contradicción con los expresos deberes de actuar»

Quizás cabe replantearnos en este contexto qué visitas afectan la democracia y la salud de la República: la de una actriz que asiste a Olivos preocupada por la situación de la actividad que ejerce, o la de jueces y fiscales de la Nación que arreglan con el presidente de turno fallos condenatorios contra la oposición sin pruebas. Mientras tanto, nunca más la misoginia como herramienta de disciplinamiento político.

Nathalia Dimitri
Nathalia Dimitri

Todo el tiempo tengo que aclarar que mi nombre lleva H. Soy periodista, feminista -o periodista feminista- y fundamentalista del peronismo. Estudio sociología en el interior del país y milito día a día en el barrio del «Pirata cordobés».

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