“Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio”

Colombia cumple casi 2 meses de un estallido social sin precedentes, que estuvo marcado por arengas, muestras artísticas y, desafortunadamente, violencia, mucha violencia. No obstante, esta violencia, a pesar de intentar ser justificada por el gobierno nacional, es en la gran mayoría de los casos unidireccional, siendo la fuerza pública, conformada por la policía, el ejército y el escuadrón móvil antidisturbios (ESMAD), la que reprime brutalmente a los jóvenes que solo buscan un mejor país.

Una estación de transporte publico convirtió sus andenes en mesas de tortura y su fachada en sinónimos de golpes y violencia. Los jóvenes llevados adentro de aquel lugar, provenientes de las afueras del mismo y que se encontraban en su mayoría protestando pacíficamente, denuncian detenciones ilegales, torturas físicas y psicológicas propinadas por la policía nacional, quienes aprovechan la soledad de la noche y la amplitud de aquel frío lugar para operar sin ningún tipo de limitación en cuanto a derechos humanos se refiere, haciéndolos poner de rodillas, con los ojos vendados y esperando no convertirse en una cifra más de la violencia.

El portal de la resistencia, antiguamente conocido como portal Américas, es una neurálgica estación del transporte masivo de Bogotá, Transmilenio, la cual aglomera una gran cantidad de barrios populares y de escasos recursos de las localidades Kennedy y Bosa, del sur de la ciudad. Esta estación se convirtió en uno de los principales puntos de reunión de los manifestantes y diversos grupos y organizaciones sociales, quienes en su mayoría provienen de estas zonas populares y buscan alzar su voz de protesta en contra de los constantes atropellos del gobierno para con los intereses de las clases medias y bajas.

Camilo, uno de los manifestantes que convergen en el portal resistencia diariamente desde hace casi 2 meses, creció en un barrio popular de la localidad de “Techotiva” (Kennedy), estudió en colegio y universidad pública, en otras palabras, es la fiel representación de un joven colombiano promedio. A su vez, Camilo, quien en sus palabras comenta que asumió ese nombre en honor a la lucha del padre revolucionario Camilo Torres, desde el grado décimo del colegio es parte de organizaciones sociales y, actualmente, es brigadista de la primera línea, es decir, es uno de los responsables de ayudar y atender a los manifestantes heridos como resultado de la represión policial.

El paro nacional, que se consolidó el 28 de abril de 2021, pero que podría ser una segunda parte de aquel estallido de noviembre de 2019, fue y es asumido por el gobierno como una estrategia

terrorista, comunista y de izquierda, desestimando así las protestas. No obstante, Camilo afirma que “No se necesita ser socialista ni comunista para entender que en Colombia hay unas problemáticas que hay que enfrentar” despolitizando totalmente el movimiento y reivindicando las razones de la lucha.

Rodeados de gente, de grafitis con mensajes revolucionarios y de personas intentando alzar su voz en las afueras del portal de la resistencia, Camilo

dice que históricamente “El pueblo colombiano no ha tenido tiempo de pensar o discutir los temas nacionales por las condiciones tan precarias en las que nos han mantenido nuestros gobiernos”, por lo tanto, pondera el papel de los jóvenes cuando comenta “nosotros como juventud tenemos que asumir grandes responsabilidades (…) tenemos no solo el deber moral de reconstruir una memoria y una sociedad, sino que también tenemos el deber de empezar a asumir la dirección no solo de nuestro país, sino de nuestro futuro”.

Dentro de los aspectos más importantes que necesitan un cambio en el país, Camilo menciona a la salud y la educación, enfocándose en la falta de equidad en cuanto al acceso, el poco presupuesto y la excesiva burocracia en esos ámbitos, a su vez, justifica estos pedidos comentando que los que

se encuentran allí participando son estudiantes, trabajadores e incluso vándalos, pero no de la manera en la que los muestra el estado, sino que pelean por condiciones de vida mejores: “Nosotros no queremos nada regalado, yo no pretendo que el estado a mi me mantenga, pero que al menos nos brinde unas condiciones dignas para poder vivir en un país mejor”

No obstante, el gobierno del presidente Iván Duque, cuya ideología y partido político representa los valores de la ultraderecha, en lugar de acercarse a estas juventudes y escuchar sus reclamos prefiere, por el contrario, reprimir cualquier clase de manifestación social, permitiendo una brutal represión policial y el paramilitarismo, justificándose en la supuesta infiltración de guerrilla, terrorismo y narcotráfico en las marchas.

“En el portal han tenido compañeros nuestros, los han torturado, cerca, en los CAIs móviles (centro de atención inmediata de la policía) también han tenido compañeros encerrados casi dos días, sin comer ni dormir, golpeados etc.” Y es que las cifras de violencia hablan por sí solas, ya que solo en la zona del portal resistencia, Camilo afirma que más de 300 personas han resultado heridas, incluyendo dos víctimas de lesiones oculares y un sinfín de detenciones arbitrarias, ahora bien, cuando hablamos en un marco nacional, es escalofriante ver que el resultado del paro nacional son 1248 víctimas de violencia física, 45 homicidios presuntamente cometidos por miembros de la Fuerza Pública, 1649 detenciones arbitrarias en contra de manifestantes, 705 intervenciones violentas en el marco de protestas pacíficas, 65 víctimas de agresiones oculares, 180 casos de disparos de arma de fuego, 25 víctimas de violencia sexual y 6 víctimas de violencia de género.

El dolor en la voz de Camilo se hizo palpable cuando comentó que, haciendo resistencia en la localidad de Suba, al norte de Bogotá, policías de civil, violando todo tipo de protocolos, lo

capturaron, lo llevaron a una oscura bodega y lo torturaron junto a otros compañeros, dejándolo muy herido y teniendo que obligarlo a atravesar toda la ciudad para recibir ayuda en el portal resistencia, en donde afortunadamente le hicieron curaciones.

Adicionalmente, recordó que el 28 de mayo, el día en que se cumplía 1 mes de protestas, desde las horas de la mañana el ESMAD presagiaba la barbarie que iba a cometer, ese día el despliegue de fuerzas fue sencillamente brutal ya que, además de rodearlos y dejarlos sin ningún punto de salida, seis tanquetas armadas con cañones de agua y granadas aturdidoras hicieron su aparición saliendo desde la estación, dejando un saldo total de 168 heridos entre los 3 puntos médicos del portal y 2 víctimas de pérdida ocular en tan solo una noche.

Para explicar esto último, el joven brigadista comenta que, históricamente y gracias al conflicto armado interno que azotó al país durante más de medio siglo, la fuerza pública se entrenó, preparó y diseñó para combatir amenazas guerrilleras y terroristas, no obstante, y después del fin del conflicto, esta preparación no cambió, sino que se está usando para reprimir manifestaciones, algo que deja en evidencia el desproporcionado uso de la fuerza y el abuso policial. “En un contexto en donde ya no existe un conflicto armado tan agudizado en Colombia, la fuerza pública debería tener un acompañamiento, ellos tienen que brindar ¡SEGURIDAD Y GARANTÍAS! a la protesta”

No obstante, y a pesar de que el portal resistencia ha estado manchado de sangre y corrupción, los manifestantes no bajan los brazos, el sin fin de mensajes coloridos y de resistencia que rodea las paredes del lugar contrasta con las historias de abusos cometidos por la fuerza pública dentro de él, generando indignación que, a su vez, genera más sentimiento de lucha, ya que a pesar de todo lo anteriormente mencionado, el clima adverso, condiciones precarias e incluso enfermedades, las clases populares quieren resistir “hasta que la dignidad se vuelva costumbre”.

Y ahora, ¿Qué le espera a Colombia?

A pesar del optimismo por un movimiento popular sin precedentes en el país, Camilo afirma que “aún nos falta dar la pelea más dura de esta novela, esta ha sido la pelea por el despertar de conciencia, despertar de la gente y la opinión ciudadana, pero no se ha logrado nada políticamente”. No obstante, este despertar de conciencia es la cuota inicial para poder adquirir conciencia política, la cual hará preguntarse por el tipo de personas que gobiernan el país y que tipo de intereses poseen, ya que los manifestantes están totalmente en contra de intereses individuales.

El paro nacional en Colombia es un movimiento con un tinte agridulce, donde converge el dulce aroma de la resistencia y conciencia de clases con el amargo saldo de violencia, manifestantes torturados tanto física como psicológicamente, detenidos, asesinados etc. Por lo tanto y recordando a cada uno de los compañeros que han dado su vida por la manifestación, a las madres que han perdido a sus hijos por pedir un mejor país, a los ojos que se han cerrado violentamente,

Camilo, con voz entrecortada y ojos llorosos que reflejaban toda la tristeza e ilusión contenida, recuerda una arenga usada en los años 70, la cual es el espejo del alma de todos aquellos que buscan un mejor país.

Mi voz, la que está gritando, Mi sueño, el que sigue entero.
Y sepan que sólo muero si ustedes van aflojando
Porque el que murió peleando vive en cada compañero
Por nuestros muertos ni un minuto de silencio
toda una vida de combate.
¿Hasta cuándo? Hasta siempre
¿Hasta dónde? Hasta la victoria Y si es preciso hasta la MUERTE…


REFERENCIA

Paro Nacional 2021 – Es un movimiento social que se lleva a cabo desde el 28 de abril de 2021, nació como protesta a una polémica reforma tributaria que afectaba directamente a las clases baja y media, gravando, entre otras cosas, alimentos de la canasta básica y haciendo pagar nuevos impuestos a personas de ingresos no tan altos. No obstante, posteriormente a la caída de esta propuesta gracias a las marchas, las manifestaciones continuaron, reflejando un problema más profundo y continuando con un estallido que nació en el contexto de la primavera latinoamericana, en noviembre de 2019.

Portal de la Resistencia – El nombre de portal de la resistencia es parte de un movimiento de reivindicación nacional del pueblo, cambiando el nombre de monumentos, tumbando estatuas y haciendo memoria. Por ejemplo, la antigua avenida Jiménez (en referencia al conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Bogotá) fue cambiado a Avenida Misak (grupo indígena colombiano históricamente invisibilizado), recuperando el antiguo nombre de Techotiva de la localidad de Kennedy (el cual se le dio posteriormente a la visita del presidente estadounidense John F Kennedy a la ciudad) o la esquina de la calle 19 con 4ta, la cual es ahora la esquina Dilan Cruz (recordando al joven que en aquel lugar fue asesinado por el ESMAD.

Juan Esteban Solórzano
Juan Esteban Solórzano

Soy colombiano, músico y melómano. Amante de la cultura latinoamericana en toda su expresión.

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