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1900 kilómetros de rebelión

Mujeres representantes de 36 naciones indígenas e integrantes del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir iniciaron el 14 de marzo una caminata de 1900 kilómetros bajo la consigna “Basta de Terricidio”. El 19 de mayo llegaron a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fueron recibidas en Casa de Gobierno, donde tuvieron una reunión interministerial y presentaron un documento que manifiesta los reclamos históricos de las comunidades en defensa de una vida digna de los territorios, ergo, de las comunidades que los habitan.

El 22 de mayo las calles de Capital Federal se llenaron de colores entre banderas e insignias de las comunidades, el fuego sagrado sahumando el camino y las plantas medicinales tampoco faltaron. Lo que la ciudad “más importante” del país suele encontrar como exótico, aquello que había expulsado de la identidad patria, el sábado se expresó en cada esquina y cada calle que las mujeres recorrieron hasta llegar al Congreso.

La fecha tiene un significado político: fue un día antes de que se cumplieran 211 años del día en que se escribió el documento que anunciaba el fin de la autoridad del virrey Cisneros y la creación de una Junta de Gobierno, políticas que no involucraron a los pueblos originarios. Es así que las comunidades indígenas decidieron declarar al 22 de mayo como Día de Acción Global frente al Terricidio.

Pero, ¿qué es el terricidio? Es un concepto que engloba todas las formas de exterminio sistemático no solo del ecosistema, sino también de la cultura, identidad y personas que habitan los territorios. Aglutina el concepto de genocidio, referido al exterminio físico de pueblos originarios; el concepto de ecocidio, exterminación de los territorios; y el epistemicidio indígena, como eliminación de sus modos de entender la vida en armonía con la naturaleza, y la comprensión de sus prácticas espirituales, medicinales y culturales como inválidas y sin derecho a ser reproducidas y pasadas de generación en generación, de comunidad a comunidad. También se incluyen los conceptos de femicidio, transfeminicidio y travesticidio porque se entiende a los cuerpos como territorios que son constantemente oprimidos y violentados por el sistema patriarcal propio de un mundo capitalista, que se encuentra en todos los aspectos de las vidas de las mujeres y las diversidades.

“Por todos los muertos y las muertas que el extractivismo ha arrancado, por todas nuestras muertas, violadas y asesinadas, por toda la niñez que se muere de hambre desnutrida, por todos ellos y por cada animal, por cada planta, por cada ser que fue arrancado por este maldito sistema economicista depredador, este sistema de muerte”, exclama Moira Millán en la cobertura de Tele Sisa en plena manifestación.

La lucha, al igual que los conceptos utilizados, buscan una crítica transversal a todos los sistemas que se alinean para atentar contra los territorios y sus habitantes. Los reclamos buscan un carácter integral donde aglutinen todas las batallas, de otra forma no sería posible la victoria por sobre las lógicas opresoras. “El terricidio es la síntesis del genocidio, epistemicidio, ecocidio, femicidio, transfeminicidio y travesticidio”, aclara el Movimiento.

Los reclamos son históricos, pero lo que despertó la iniciativa de llevar adelante la caminata fueron dos episodios. Uno fue la violación en manada y femicidio de una niña wichi a principios de este año: cuando desapareció, la madre intentó hacer la denuncia, pero no se la tomaron por no hablar castellano. Días después apareció el cuerpo de la niña y el caso sigue sin ser investigado. A este tipo de violación de niñas y mujeres indígenas en manada se lo llama “chineo”, y una de las principales consignas de la caminata denunciaba estos actos de violencia.

El otro episodio fueron los incendios sistemáticos en la Comarca Andina de los últimos meses, que atentaron contra los territorios resquebrajados por el modelo extractivista vigente. Situación que hasta el día de hoy está pendiente de respuestas e investigaciones. Y que, además, debe disculpas a todas las comunidades que no solo fueron afectadas, sino que también fueron criminalizadas por medios de comunicación y personajes políticos con el objetivo de tergiversar información y no dar con los verdaderos responsables de los terricidios.

Fuente: TeleSisa

El documento que las mujeres indígenas presentaron en Casa de Gobierno exige que el Terricidio sea considerado un crimen de lesa humanidad y lesa naturaleza, y que los culpables sean juzgados y condenados. Se busca que el término adquiera un carácter jurídico para que la Justicia -y el Estado- finalmente colecte las demandas y experiencias de las comunidades y dé una respuesta ante estos crímenes.

Una parte esencial de los reclamos de las comunidades indígenas es la aceptación y el reconocimiento de sus identidades y de su historia: el primer paso es reconociendo el genocidio indígena perpetuado por el Estado argentino poco tiempo después de su fundación. “A partir de un reconocimiento de genocidio y de la construcción social de la Argentina se pueden dar pasos para empezar a reparar y que los discursos de odio no tengan tanto sostén como lo están teniendo”, nos comentó Orlando Carriqueo hace unos meses. La matriz racista que atraviesa los imaginarios sociales fue establecida cientos de años atrás a través del asesinato, y son perpetuados por lógicas discriminadoras instaladas en los discursos dominantes de la sociedad.

“Sembraron terricidio, cosecharán rebelión”, exclaman las Mujeres Indígenas por el Buen Vivir. Es hora de escuchar sus reclamos y rever nuestras lógicas y prácticas fundadas en el odio hacia las comunidades indígenas.

¡Basta de Terricidio!


Agustina Flores

Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la
liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

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