Revolución de Mayo de 1810 y una fecha para las Madres de la Patria

El 25 de mayo de 1810 representa mucho más que una fecha patria para Argentina. Se inició el camino hacia la liberación anticolonial en el Río de la Plata no sin dificultades.

La historiografía tradicional sobre esta fecha fundacional siempre ha destacado a las figuras de varones, inclusive aquella literatura antiliberal del pasado patrio. Afortunadamente, en los últimos tiempos se han revalorizados a figuras femeninas en torno a esta fecha. Y aquí queremos revisitar a las mujeres que también tuvieron un rol muy importante en la revolución de independencia en el Río de la Plata.

Hacia la Revolución del 25 de Mayo de 1810

Corría el año 1808 y el imperio napoleónico en Europa Occidental estaba en su máxima expansión. Tanto que se engulló a España, poniendo en jaque a la Casa de Borbón. El rey Carlos IV y su hijo Fernando VII estaban peleados y el astuto de Napoleón los encerró en Bayona y colocó a su hermano José I como nuevo soberano de España. La resistencia antifrancesa no se hizo esperar y las guerras de guerrillas contra las fuerzas napoleónicas tampoco. En los años 1808 y 1809, en el medio de las luchas contra la invasión francesa, las ideas liberales se metieron en algunos de los españoles, criticando incluso al absolutismo vetusto de los Borbones. Mientras tanto, en las colonias americanas de España algo se abriría, una era de cambios políticos en el cual los blancos criollos tomaron la posta, buscando más participación en los asuntos administrativos. En muchos de ellos estaban las ideas de revolución, mirando los ejemplos de Norteamérica y la Revolución Francesa de 1789. Y allí estaban los venezolanos Francisco de Miranda y Simón Bolívar, quienes no dudaron en jurar por la libertad de América.

En el sur del imperio español, en el Virreinato del Río de la Plata, en su pequeña capital portuaria Buenos Aires, llegaron las noticias de la caída total de España borbónica en los albores del año 1810. Los criollos estaban alertados y ya habían demostrado que podían defenderse por sí solos, como lo hicieron enfrentando a los ingleses en 1806 y 1807. Desde el 18 de mayo de 1810 hasta la famosa fecha del 25 de mayo, el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros ya no tenía voz de mando. Figuras como los primos y entusiastas rebeldes Manuel Belgrano y Juan José Castelli lo querían sacar del poder y formar una Junta de Gobierno provisional con el objetivo de gestionar a la región del Río de la Plata, es decir, lo que es hoy Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Los avatares de lucha social de la Revolución

Finalmente, se formó la Junta de Gobierno del 25 de mayo de 1810, con el moderado criollo altoperuano Cornelio Saavedra como su presidente y con dos secretarios criollos porteños como Mariano Moreno y Juan José Paso. Pronto se vieron dos posturas. El joven abogado Mariano Moreno, considerado un “jacobino del Plata”, buscaba la independencia y la formación de una república libre, y que las ideas revolucionarias se extendieran en todo el ex virreinato tumbado. Saavedra era un patricio que sólo quería autonomía frente a los “peninsulares”. Para los saavedristas apresurar los tiempos no sería nada bueno. A Moreno lo apoyaban los primos Belgrano y Castelli, quienes buscaban acentuar con más firmeza la revolución, y se lanzaron en las campañas militares en el interior.

María Remedios del Valle, la «Madre de la Patria», digna hija de África también.

Moreno no pudo llevar a cabo su proyecto más rebelde frente a los moderados y conservadores saavedristas. Asesinado el 4 de marzo de 1811, la figura más rebelde del 25 de mayo de 1810, sin embargo, dejó su legado revolucionario en varias personas de aquellos tiempos. Cierto que de entrada una oligarquía criolla conservadora siempre quiso retrasar los relojes, pero no debemos olvidar la participación de las masas. Hubo participación de esclavos que huían de sus amos para enrolarse en las milicias urbanas o en el “ejército revolucionario” por la libertad, y emergen aspectos radicales (necesarios para una real emancipación) como la política de Castelli en 1811 sobre la liberación de los indios y su igualdad como ciudadanos o la supresión de títulos y signos de nobleza, la estructura de la sociedad no se transformó en absoluto.  A pesar de los límites y los alcances que tuvo, la llamada Revolución de Mayo de 1810, es parte de un proceso político-social de luchas independentistas contra España, expresadas a lo largo y ancho del continente americano, que entre sus precedentes se encuentra la rebelión de Túpac Amaru y la revolución de los esclavos insurrectos de Haití.

María Remedios del Valle, la “Madre de la Patria”

Y aquí debemos destacar a la “Madre de la Patria”, a la heroína María Remedios del Valle, hija de África. Así es, una “parda” de acuerdo con el sistema de castas vigente, lo cual instituía una desigualdad étnica y cromática que se sumaba a la que se le atribuía por ser mujer. Nació en Buenos Aires a mediados del siglo XVIII y acompañó a su marido e hijos en la primera expedición militar hacia el Alto Perú, dirigidos por Castelli en julio de 1810.

Cabe destacar que personalidades como Moreno, Castelli y Belgrano repudiaban a la esclavitud y los regímenes institucionales que explotaban a los pueblos originarios de las Américas. Y, además, no era extraño contar con mujeres en los ejércitos, la mayoría de ellas permanecen en penumbras, en la anonimia. En general, desempeñaban labores de enfermería y de cocina y sólo algunas se destacaron en los frentes de batalla. Y a apenas tres se les reconoció el grado de oficial.

La «Madre de la Patria» fue una gran luchadora por la independencia del Río de la Plata y en favor de las masas populares.

María Remedios del Valle fue toda una guerrera de la liberación anticolonial. Participó en victorias y derrotas, fue herida de bala, tomada prisionera por los realistas y sometida a azotes públicos, según cuentan los testimonios que acompañan su gestión por una pensión para que fueran reconocidos sus servicios prestados. La Sala de Representantes de la Provincia de Buenos Aires votó otorgarle el cargo de sargento mayor en 1829, que revistó hasta su muerte en 1847, gracias a la gestión de Juan Manuel de Rosas.

La Revolución de Mayo de 1810 nos legó a una gigante como María Remedios del Valle. Y a muchas mujeres anónimas que dieron su vida por la liberación nacional. La historiografía blanca, liberal y mitrista la olvidó, pero en los últimos años empezó a ser reivindicada, sobre todo en los tiempos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Además, África tiene su lugar en la historia patria.

Juana Azurduy y su lucha revolucionaria

Y si de fechas escribimos, un 25 de mayo, pero de 1862, a los 82 años de edad, pasaba a la inmortalidad Juana Azurduy. Mujer comprometida con la Revolución y la guerra contra los realistas en la región del Alto Perú, la figura de Azurduy es interesante por muchas razones. No sólo porque ella representó la lucha armada de la población indígena y mestiza alto-peruana agobiada por siglos de expoliación colonial, sino también porque fue una mujer que se involucró en la causa independentista y tomó las armas contra los realistas en una sociedad que vedaba el acceso de las mujeres a la vida política. Pues en el corazón de Juana latían los ecos de las rebeliones andinas, que sacudieron al Virreinato del Perú y al Alto Perú a fines del siglo XVIII.

Juana Azurduy, gigante de la Revolución de Independencia de las Américas.

Ella nació el 12 de julio de 1780, en Chuquisaca (actual ciudad de Sucre), un año antes del inicio de la revuelta protagonizada por Tupac Amarú II que conmovió a toda la región y fue brutalmente reprimida por las autoridades españolas. En 1799 Juana se casó con Miguel Asencio Padilla, que era hijo de unos vecinos de hacienda y amigo de sus padres. Fruto del matrimonio nacieron cinco hijos.

Azurduy y Padilla apoyaron de entrada a la Revolución de Mayo de 1810. Ellos apoyaron al Ejército Auxiliar del Alto Perú enviado desde Buenos Aires. Chuquisaca volvía a ser una ciudad rebelde, luego de un movimiento autonomista que tuvo lugar el año anterior y que fue duramente reprimido. Después de la derrota de Huaqui en 1811, el ejército patriota debió retroceder hasta Tucumán. Mientras tanto, surgieron en el Alto Perú grupos hostiles a los realistas que fueron combatidos mediante la guerra de guerrillas. Uno de estos grupos fue liderado por Azurduy y Padilla. Ella luchó en la región del Alto Perú, desde el norte de Chuquisaca, en el Altiplano, hasta las selvas del sur. Organizó un batallón llamado “Los Leales” y un cuerpo de caballería conformado por 25 mujeres, conocido como “Las Amazonas”. Azurduy y Padilla perdieron en la lucha a cuatro de sus hijos, pero siguieron luchando apoyando la nueva ofensiva del ejército comandado por Belgrano. Y estuvieron junto a él en la derrota de la batalla de Ayohuma. Azurduy comenzó a ser nombrada en los partes de guerra y su figura a obtuvo brillo propio, pasando a ser conocida por sus contemporáneos. Embarazada de su quinta hija, Juana siguió combatiendo e incluso logró arrebatarle un estandarte español a un coronel enemigo. Acto por el que fue reconocida por Belgrano, quien le obsequió su espada. Belgrano, además, le escribió al director supremo Juan Martín de Pueyrredón para que le concediera a Azurduy el grado de teniente coronel.

En septiembre de 1816 murió Padilla. Al poco tiempo Juana Azurduy decidió trasladarse a Salta y unirse a las fuerzas patriotas de Miguel Martín de Güemes con quien luchó hasta 1821 cuando murió el líder salteño. La nueva pérdida la alejó del escenario militar. Sumida en la pobreza (sus propiedades habían sido expropiadas por los realistas) presentó una carta al gobierno salteño pidiendo auxilio económico para volver a su tierra. Finalmente pudo regresar en 1825, año en que se celebró la Independencia de la República de Bolivia. Chuquisaca la recibió con honores y fue homenajeada por el propio Simón Bolívar, quien la declaró “heroína”. Quiso el destino que el 25 de mayo, fecha patria, pero de 1862, a los 82 años y acompañada por un niño llamado Indalecio Sandi que había tomado bajo su cuidado, murió la gran Juana Azurduy. Fue enterrada en una fosa común y cien años después sus restos (o lo que se cree que fueron sus restos) fueron exhumados y depositados en un mausoleo que se construyó en su homenaje en la ciudad de Sucre.

Juana Azurduy es la unidad de los pueblos. Aquí Cristina Fernández de Kirchner y Evo Morales homenajeando a la gran revolucionaria.

Si bien Azurduy fue una figura reconocida, gozo de poco estima por parte de la historiografía liberal argentina. Esto sucedió probablemente, porque su actuación tuvo lugar en el Alto Perú: un espacio que quedó afuera de las fronteras nacionales definidas con posterioridad a las guerras emancipatorias. Sin embargo, en los últimos años ha sido especialmente revalorizada. En julio de 2009 fue ascendida pos mortem del grado de Teniente Coronel al de General del Ejército Argentino, en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Además se firmó un tratado internacional que instituye la fecha del nacimiento de Juana Azurduy, como el día de la Confraternidad Argentina-Boliviana.

Legados de sus luchas

En estos tiempos de luchas nuevas, más que nunca hay que reivindicar a las figuras de María Remedios del Valle y de Juana Azurduy. Representan no sólo la lucha revolucionaria independentista desde abajo y marginada, sino la de mujeres que dieron su vida por el nacimiento de una patria liberada, justa y de igualdad social.

La historiografía liberal, patriarcal y blanca ya nada tiene que decir y educar. Al calor de las luchas actuales y en las cuales los movimientos feministas tiene su rol protagónico firme, la nueva historiografía rebelde debe reivindicar los legados de María Remedios del Valle y de Juana Azurduy. Dos personalidades que batallaron no sólo contra los españoles y traidores, sino contra la esclavitud, la explotación sobre los indígenas y el sistema de castas de la pigmentocracia colonialista. Apelaban a las masas y eran lideresas que eran parte del pueblo.

 Las “Madres de la Patria” deben sumarse en las luchas feministas de hoy, como banderas de liberación social. Y, aquí, nuestro homenaje en esta fecha patria del 25 de mayo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¡Quiero suscribirme!
1
Más rápido y fácil
Hola
Si querés que te incluyamos en nuestras listas de difusión de publicaciones y promoción de entrevistas en vivo, envianos un mensaje para suscribirte y te llegará toda nuestra información.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera!