El circo político del sanguinario “Bibi” en la Palestina ocupada

La agresión genocida del sionismo israelí sobre la Palestina ocupada también se puede explicar coyunturalmente. El sanguinario primer ministro Benjamin Netanyahu anda con problemas de gobernabilidad y apela una vez más al circo de la “mano de hierro” militarista, exaltando la limpieza étnica sobre los palestinos. Corrupto, cínico, devaluado políticamente y exaltado, el señor “Bibi” busca ganarse apoyo popular con otra guerra colonialista sobre Palestina.

El régimen de Tel Aviv posee un sistema parlamentarista al estilo de algunos países europeos. La figura del primer ministro logra tener las riendas del poder ejecutivo si se consiguen acuerdos políticos en el Parlamento (Knésset, para los sionistas) de las diferentes fuerzas partidarias que tienen los mayores escaños. Y hay de todo.

Las elecciones a la Knésset se basan en el voto por un partido y no por un individuo, y todo el país constituye una circunscripción electoral única. Actualmente los partidos con representación parlamentaria son los siguientes. El Likud es el que mantiene vivo al señor “Bibi”. Se formó oficialmente en 1973, llegó al poder bajo el liderazgo de Menachem Begin en 1977 y ha estado en el gobierno durante 26 años durante los últimos 35 años. El Likud es actualmente el mayor partido en la Knésset y se considera que es un partido de centro-derecha en lo que respecta a la seguridad nacional y el conflicto israelí-palestino.

La Knésset, parlamento del régimen sionista de Israel.

Luego están los derechistas de Israel Beitenu, cuyos votantes principalmente son los israelíes que emigraron procedentes de la antigua Unión Soviética. De la centro-izquierda sionista está el de Avoda Ivrit, que durante casi 50 años, ha sido el partido del gobierno, o el principal partido de la oposición. Si bien mantiene posturas progresistas en la gestión estatal, propone la “paz” tildando de terroristas a los movimientos del HAMAS y la Yihad Islámica Palestina.

El partido Kadima  fue fundado por el ex-primer ministro de Israel y asesino Ariel Sharón en 2005 como un “partido popular” de centro. Kadima fue el partido en el gobierno del ex-primer ministro Ehud Ólmert entre los años 2006 y 2009. Fue el principal partido de la oposición con Tzipi Livni entre los años 2009 y 2012. El actual líder del partido, el ex-ministro de Defensa Shaul Mofaz se ofreció como una alternativa de gobierno al primer ministro Netanyahu.

Los movimientos religiosos judaicos también tiene sus representaciones: HaBayit HaYehudi (El Hogar Judío), Hatnuah Hatnuah, Shas Shas (un partido religioso que representa a la comunidad de judíos ultraortodoxos de origen sefardí), Yahadut Hatorá (en español, “Judaísmo Unido de la Torá” y representa a las diversas facciones de los judíos ultraortodoxos asquenazíes representados en el parlamento israelí.

Las izquierdas que se quieren alejar del sionismo también participan del parlamento israelí. El Meretz Meretz es un partido laico y liberal de la izquierda política. El partido promueve una solución al “conflicto israelí-palestino” basada en “la creación de dos estados”. Actualmente es un gran defensor de las leyes medio ambientales, de una política económica y social, y de alcanzar un acuerdo de paz con los palestinos. El partido Jadash (Frente Democrático por la Paz y la Igualdad) es marxista-leninista y promueve la formación de un estado palestino en el territorio que Israel capturó en 1967. El partido atrae principalmente a los votantes árabes israelíes.

El señor «Bibi» está en serios problemas y acosado por sendos casos de corruptela.

Los árabes israelíes también tienen sus representantes. Raam y Taal Raam y Taal son dos partidos que atraen principalmente a los ciudadanos árabes de Israel. La coalición se compone de dos movimientos: Raam (Lista Árabe Unida), Raam es un partido religioso que representa al movimiento islámico en Israel. Taal (Movimiento Árabe por la Renovación), es un partido que se centra en el proceso de paz palestino-israelí y en la promoción de los derechos de los árabes israelíes en el seno de la sociedad israelí.

Luego está el Jadash Balad Balad, un partido político árabe-israelí con representación en el parlamento israelí. La agrupación fue creada en 1996 por el diputado árabe cristiano Azmi Bichara, que hoy está actualmente exiliado, el primer árabe-israelí candidato al puesto de primer ministro en 1999. Las propuestas del partido son “transformar a Israel en un país con igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos” y promover “la convivencia entre judíos y árabes”.

En este mapa político, el sanguinario primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu ha fracasado en su cuarto intento de formar gobierno desde 2019. El dirigente que más tiempo ha gobernado en la historia del país, 15 años, ganó las elecciones del pasado mes de marzo logrando 30 escaños pero carece de los apoyos suficientes para lograr el voto de 61 de los 120 diputados de la Knésset.

Pero Netanyahu está en una mala imagen política. El Likud de Netanyahu impulsa un proyecto para unas elecciones directas en Israel a horas del fin de su mandato. El propio Bibi abogó a finales de abril por una “elección directa” para elegir al próximo jefe de Gobierno. “Quiero llegar al punto en el que formemos un Gobierno derechista y la forma de hacerlo sin depender de una facción u otra son las elecciones directas”, dijo, una propuesta rechazada desde la oposición.

Como se observa, “Bibi” busca la escalada militar contra el pueblo palestino para tratar de salvar su trayectoria política. Pero también quiere lavar su imagen con este genocidio, ya que no sólo de sangre está manchado. Está sucio de casos de corrupción. Sobre el final de su tercer mandato Netanyahu se vio acosado por una serie de casos de corrupción. En diciembre de 2016 estalló el conocido como Caso 1000, motivado por los numerosos obsequios de lujo que recibieron ambos, por parte de grandes empresarios a quienes Netanyahu había favorecido. Luego surgió el Caso 2000, por haber obtenido una cobertura favorable del diario Yedioth Ahronoth, a cambio de aprobar una legislación dañina contra el diario rival, Israel Hayom. Seguido del Caso 3000, que está relacionado con la compra de submarinos alemanes, que beneficiaron a empresarios vinculados con Netanyahu. Y por último apareció el Caso 4000, por haber dado un trato legislativo favorable a la empresa de telecomunicaciones Bezeq, a cambio de una cobertura periodística favorable en el popular portal de noticias Walla.

Mientras el señor «Bibi» quiere salvarse de los casos de corrupción, sigue masacrando al pueblo de Palestina.

En diciembre de 2018, la policía israelí recomendó la imputación de Netanyahu por el delito de soborno. En noviembre de 2019, el Fiscal General de Israel, Avichai Mandelblit, imputó a Netanyahu por soborno, fraude y abuso de poder por los “casos” 1000, 2000, y 4000. Convirtiéndose así Netanyahu en el único primer ministro de la historia de Israel, que fue imputado penalmente durante su mandato.

El fracaso de Netanyahu de formar un nuevo gobierno, y la posibilidad que inusitadamente lo hiciera la oposición aliada a un partido árabe, coincidió exactamente con la durísima represión que comenzaron a llevar a cabo las fuerzas de seguridad en la Explanada de las Mezquitas, en la que suelen reunirse los palestinos árabes islámicos con motivo de la fiesta del Ramadán.

La escala bélica de limpieza étnica es lo único que le queda a Bibi para lavar su imagen de cleptómano. Todo un macabro circo. Busca la “unidad nacional judía” para ganarse apoyos. Quiere quedar como el héroe de Israel frente a HAMAS. Quiere quedar como el “protector de Israel”. Sabe que está en serios problemas políticos y con la justicia israelí. Este asesino es lo que sabe hacer. Y para seguir con su política agresiva genocida, la aviación israelí bombardeó Gaza el lunes 17 de mayo a la madrugada. Más de 200 muertes y “Bibi” continuará con su circo de sangre.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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