Historia manchada de cianuro

El pasado 13 de septiembre se cumplieron cinco años del primer derrame de cianuro en las tierras sanjuaninas de Jáchal. Desde ese día, Barrick Gold da que hablar y el pueblo nos solicita luchar.

“El 13 de septiembre de 2015 comenzó a circular un mensaje de WhatsApp en distintos lugares del departamento de Jáchal, e incluso en otros como San Juan capital: aparentemente, provenía de un trabajador de la mina Veladero y decía que no tomemos agua porque se habían derramado 15 mil litros de agua con cianuro y había llegado al río”, relató Domingo Jofre, integrante de la Asamblea Jáchal No Se Toca, en diálogo con Revista Trinchera.

Barrick Gold es una de las multinacionales mineras dedicadas a la extracción de oro más grande del mundo. Está instalada en diferentes puntos de Latinoamérica, y de hecho, esta región constituye el 19% de su producción mundial. En nuestro país podemos encontrarla en la mina Veladero en San Juan, lugar donde radica la historia que hace unos días cumplió cinco años.

El derrame del domingo 13 de septiembre de 2015 reunió a la población por miedo y desconocimiento de la situación, ya que la noticia les fue comunicada por un empleado de la minera que entró en pánico. La noche terminó con la aglomeración de ellos frente a la municipalidad exigiendo respuestas y con el intendente confirmando el suceso.

“Sobre todas las cosas, el impacto es sobre el nombre, sobre la historia, sobre la producción de nuestro pueblo. Están manchados y de eso va a ser muy difícil salir”.

Domingo Jofré

Ocultamiento, encubrimiento e impunidad

Barrick Gold se manifestó al otro día del derrame a través de un comunicado, en el que expresaron que los ríos que corren en la cuenca del río Jáchal no habían sido contaminados. Así se dio inicio a esta lucha contra la mentira y el ocultamiento.

De hecho, el derrame fue el día de 12 de septiembre, lo que constata que tanto el gobierno y la empresa permanecieron en silencio. Pasaron casi dos días hasta que se supo gracias al empleado que alertó a la comunidad.

Si bien la empresa realizó estudios en el río, estos fueron dudosos. A través de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, la ONU se acercó a San Juan: su objetivo fue acotar la detección de la contaminación generada por el primer derrame. En sus estudios no se evidenciaban variaciones con respecto a estudios anteriores.

Sin embargo, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) tomó muestras ese 14 de septiembre y después de exigirle al intendente Barifusa que pague los estudios, se constató que efectivamente el río estaba contaminado con cianuro.

La UNCuyo continuó con los análisis mensualmente. En 2016, el intendente Vega incluyó a la Universidad Católica de Cuyo de San Juan (UCC) en estos procesos, es decir que desde junio de ese año las dos instituciones realizaron estudios en los mismos lugares y al mismo tiempo. Así fue posible constatar con los efectos del segundo derrame en septiembre del 2016: las cantidades de mercurio encontradas fueron de 5µg/L en el Río Potrerillo, 2µg/L en el Río La Palca, 3µg/L en el Río Blanco a la altura de la localidad de Angualasto y 2µg/L en el Río Jáchal a la altura de Jáchal1.

Luego de esto, la UCC se apartó de los análisis, pero la UNCuyo no. Dos días después del tercer derrame, el 30 de marzo de 2017, se detectó casi el triple de mercurio descubierto en el primero.

Esos tres derrames son los confirmados por las autoridades, sin embargo, se sospecha que son por lo menos 15 más, por los picos de mercurio que aparecen en los estudios. “Si bien el cianuro se puede diluir o se puede anular con algunos otros elementos químicos como el hipoclorito de sodio, al mercurio no hay forma de cubrirlo, está ahí, no se diluye, es acumulativo en todo. Entonces delata cuántos han ocurrido”, explicó Domingo Jofré.

De todas formas, a los últimos dos derrames se los ha hecho pasar como si fueran uno sólo, es decir, se hizo un solo expediente y una sola denuncia. Caso contrario, la empresa debería haber cerrado ya que por ley a los tres incidentes graves debe irse.

La lucha

La Asamblea Jáchal No Se Toca junto al pueblo se posicionaron ese año en la vereda contraria a la megaminería. La primera acción que tomaron -y siguen manteniendo- fue levantar una carpa que ya lleva cinco años en pie. Allí se busca brindar información las 24 horas del día y funciona como centro neurálgico de organización del movimiento. “Se trata de señalar áreas de sacrificio. La nuestra ha sido señalada y no lo queremos, así que vamos a resistir hasta nuestras últimas fuerzas. Por eso la carpa está en pie, por eso fuimos 1400km en bicicleta a Buenos Aires para defender la Ley de Glaciares, por eso fuimos 160km caminando a San Juan capital a entregar un petitorio al gobernador”, comentó Domingo Jofre.

A principios de este año, específicamente en enero, presentaron al Consejo Deliberante de Jáchal un pedido para que se le solicite al Ministerio de Minería de San Juan un informe de todos los proyectos mineros uraníferos y metalíferos. Después de cuatro meses se trató, pero se incumplió el artículo 35, el cual establece que las sesiones deben ser públicas salvo que la mayoría de sus integrantes decida lo contrario: no dejaron pasar a integrantes de la organización al lugar de la discusión.

Vemos constantemente cómo las multinacionales que se acercan a nuestros territorios terminan llevándose no sólo nuestros bienes comunes, sino también parte de nuestra historia y vida arrasando con los territorios y actividades productivas que pertenecen a los pueblos.

La empresa Barrick Gold volvió a aparecer en los medios esta semana cuando se confirmó su partida del proyecto Pascua Lama. ¿La causa? Daños ambientales. No solo cerraron sus puertas, sino que, según ordenó el Tribunal de Medio Ambiente, se le fijó una multa de nueve millones de dólares. Su construcción se estaba realizando en la frontera entre Chile y Argentina. “Ahora que anularon Pascua Lama quieren realizarla solamente desde este lado, lo que habla de cuál es la actitud del gobierno”, comentó Domingo Jofré.

Fuente: OCMAL

Resulta indispensable reforzar y crear políticas públicas para tratar estas problemáticas, pero siempre con el pueblo adentro. ¿Quién conoce y entiende mejor los territorios que las propias personas que los trabajan y habitan para vivir?

Jáchal lleva cinco años de lucha y no parece que vaya a bajar los brazos en algún momento. Es parte de nuestra historia la resistencia de los pueblos que son arrebatados de sus hogares o que son saqueados por multinacionales que solo destruyen los ambientes.

De la mano con el factor ideológico y del sentido común, se busca no ser conocido y escapar por detrás de las corbatas y las cámaras. La reivindicación de luchas como las de les pobladores de Jáchal comienzan a ser escuchadas y tratadas en agendas del sector nacional y popular, y visibilizadas por movimientos revolucionarios que no van a parar hasta que sus pueblos dejen de estar manchados.


Fuentes:
[1] https://www.jachalnosetoca.com/php/articulo.php?id=38

Agustina Flores
Agustina Flores

Soy hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

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