¿La orga o el Partido?

Reflexiones sobre la organización política, sus formas tácticas y estratégicas.

El tema de la construcción del partido de masas ha generado a lo largo de la historia polémicas, confrontaciones y también reduccionismos, instalándose como el gran desafío para los militantes del campo popular a lo largo del tiempo.

La comprensión de los procesos revolucionarios en sus distintos matices, como un proceso de masas, es una de las conclusiones fundamentales de Carlos Marx. En ese sentido, si bien en la concepción de Marx el partido debía asumir las banderas históricas, no solo las inmediatas de la clase trabajadora, Lenin avanzó en la teoría y llevó a la práctica un partido capaz de conducir la lucha por el poder y llevar al seno de la clase obrera la conciencia política revolucionaria.

Pero sería un equívoco y una simplificación considerar, como ha ocurrido de manera reiterada a partir de entonces, el concepto de vanguardia como algo estático y permanente. Nada más ajeno a una perspectiva materialista y dialéctica del análisis de la realidad y su transformación. La relación dialéctica masas-vanguardia se sostiene y construye en un proceso colectivo nutrido en las raíces sociales, históricas, culturales de cada pueblo, e inscriptas en cada etapa concreta del desarrollo de las relaciones de fuerzas entre las clases a nivel mundial.

En esta línea, los llamados países del Tercer Mundo alumbraron con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial numerosos movimientos revolucionarios que plasmaron la idea de que era posible consumar revoluciones sin una clara dirección de clase, surgiendo frentes poli-clasistas de características progresistas, nacionales  y populares.

Es así, que desde la perspectiva latinoamericana, se conformaron direcciones revolucionarias que condujeron procesos de transformación social atípicos (de acuerdo al esquema de los Partidos comunistas existentes). Este nuevo carácter de la revolución,  irrumpió en la historia, así como los nuevos debates y demandas gestados al calor de la vida y experiencia concreta de los pueblos latinoamericanos.

Al triunfo de los cubanos en 1959, innumerables manifestaciones de lucha atravesaron todos los países de América Latina: Nicaragua, El Salvador, la creación del Partido de los Trabajadores en Brasil, los sucesos políticos en Bolivia, Uruguay, Ecuador, Venezuela; inclusive procesos anteriores como la irrupción del Peronismo en el 45. Estos movimientos diseñaron diferentes procesos de enfrentamiento al poder del imperialismo, pero también vigorizaron a partir del análisis del curso seguido por cada situación en particular, el debate acerca de la construcción de nuevas organizaciones de base, o la reestructuración de los partidos de masas ya existentes en nuestras sociedades.

Más allá de la crisis moral de los partidos tradicionales y las confusiones que estos demuestran, no son los partidos por sí mismos los garantes del bienestar del pueblo; sino la posibilidad de hacer masiva la Contradicción Principal que mueva al conflicto superador, y que se convierta en lucha social que alimenta la organización política y la hace masiva. Esa que transforma el curso de la historia, combate contra el hambre y el sufrimiento para conquistar el derecho a la vida y la libertad. Por eso debemos confrontar al poderoso, al mentiroso, al liberal, al traidor en todos los terrenos, dando disputa en lo político y en lo social.

La gran referencia histórica de un partido que condujo una revolución socialista fue el Partido Bolchevique, dirigente de la revolución rusa. Desde esta perspectiva teórica, un partido debe tener una amplia influencia sobre las masas para ser capaz de conducir el proceso de transformación social que significa la irrupción de las masas organizadas en la escena política. Pero un partido no es revolucionario solo por adoptar un programa que rompa con el sistema económico social imperante, sino por su capacidad de recoger las iniciativas de las masas y promover en las mismas otras iniciativas que tengan plena incidencia en la lucha de las clases excluidas.

La existencia de un partido de masas es necesaria para que la resolución de las crisis sociales pueda darse en favor de los explotados, cuando las clases dominantes no pueden resolverlas. Es así cómo el carácter de masas surge como una necesidad. Pero la fuerza capaz de conducir una transformación cuando la cuestión del poder irrumpe y se coloca como prioridad del momento, debe ser parte y haber probado su capacidad para encabezar las luchas que la anteceden. En tal sentido, no se conforma por el movimiento espontáneo de los excluidos, sino que exige un esfuerzo consciente y constante en esa dirección. Se debe entonces constituir como un partido o frente político que reúna al conjunto más avanzado de los sectores obreros, organizaciones sociales, intelectuales, etc. y otros sectores, que asumen en su práctica el esfuerzo por terminar con la dispersión política de todos los excluidos, afirmando el irrestricto respeto por la democracia interna y la pluralidad y garantizando la unidad de acción política contra el neoliberalismo y el imperialismo.

Entendiendo siempre, cuál es la Contradicción Principal: «Liberación o Dependencia»

Fabián Andrés Gutiérrez
Fabián Andrés Gutiérrez

Del lobo, maradoniano, chavista y cristinista. Soy profe de historia y por mi formación marxista suelo ser bastante estructurado. Soy más de hablar que de escuchar, aunque a veces hablo sin pensar. Milito en el campo nacional y popular, porque como decía el general, quien más, quien menos, todos somos peronistas.

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