¿Qué puede aprender A. Fernández de Matrix?

La verdad y la realidad parecen conceptos cada vez más inabordables, complejos y confusos. ¿Y si al final todes tomamos la pastilla azul de Morpheo? ¿Acaso Fernando Iglesias discutiendo con una cuenta fake de Twitter no es surrealista? ¿Nadie vió a Leuco Jr quejándose de un retweet del presidente? ¿No se refregaron, incrédulos, los ojos al leer el comunicado escrito y publicado por la tiktoker devenida en presidenta del PRO? ¿Qué pasó con la oligarquía que sabía tener intelectuales de la talla de Leopoldo Lugones? ¿No merece nuestro Neo un agente Smith?

El Covid-19 no sólo funcionó como catalizador de procesos sociales que se encontraban latentes en la sociedad, sino que también puso al desnudo una oposición acéfala y despojada de un relato creíble. ¡Ojo! No es la idea minimizar o subestimar el poder de daño que tienen gracias al enorme aparato mediático a su alcance. Sin embargo, el comunicado emitido por Juntos por el Cambio ante el asesinato de Fabián Gutiérrez es un punto de quiebre.

Hay que tener en cuenta varias aristas que se desprenden de lo sucedido el fin de semana. En primer lugar, se mostraron claramente las divisiones que se venían evidenciando con el paso del tiempo. Ya desde el año pasado, después de las PASO, cuando la derrota era inminente y la imagen del “hijo boludo” de Franco estaba más devaluada que la moneda de Ruanda, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal buscaron distanciarse llegando incluso a cerrar sus campañas en lugares diferentes.

Esas diferencias fueron mutando con el paso del tiempo: ahora en la oposición se ven dos posiciones claras. Por un lado, aquellos que tienen la responsabilidad de gobernar o tienen aspiraciones políticas, como es el caso de Larreta y Vidal; y por otro, aquellos que son sólo oposición, o tienen la espalda suficiente como para bancar la parada, como Patricia Bullrich, el ex gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo.

La principal diferencia entre los dos es en el cómo hacen política. El “ala blanda” busca evitar la confrontación directa, mostrarse dialoguistas, al tiempo que operan en las sombras. En cambio, el “ala dura” con Miauri a la cabeza, va con los tapones de punta y no tiene ningún tipo de problema en llamar a romper la cuarentena, proponer el modelo londinense de “inmunidad de rebaño” en donde se busca la inmunidad invitando a las personas que se contagien (spoiler alert: no funcionó y ya hay 286 mil muertes) y ahora tratar literalmente a Cristina de asesina a la primera de cambio. ¿Será la señora Bisman la community manager y nadie nos dijo nada? ¿Toman dimensión en el gobierno nacional de la impronta claramente golpista?

Tener la necesidad de salir a buscar rédito político de una muerte en tiempo récord muestra debilidad y la carencia de una línea discursiva clara, aspecto fundamental a la hora de desplegar política. Nunca está bueno que el adversario vea que estamos sangrando y menos que perciba falta de unidad y cohesión. El hecho de que Bullrich sacara el comunicado cuando todavía estaban discutiendo si era realmente el momento para salir a hablar, muestra al ala dura desesperada. No sólo fue firmada por pocos integrantes, sino que provocó la intervención del partido por parte del ala de Vidal. Si bien no se discute la ruptura del espacio, sí se pone en cuestión el liderazgo que lleva adelante la Pato. A partir de ahora, se conformó una mesa directiva en donde participarán representantes de cada bloque para así limitar el poder de la presidenta del partido.

Lo aberrante del comunicado es que se tardaron horas en descontar el móvil político en el asesinato. Al poco tiempo, apresaron a cuatro sospechosos; uno de ellos se declaró culpable y luego encontraron el cuerpo en la casa de otro de ellos. Además mintieron al nombrar a Gutiérrez como testigo protegido en la infame causa de los cuadernos, sin ningún reparo tergiversaron lo que él dijo en su declaración. Su aporte fue, cuanto mucho, intrascendente. Lo peor de esto, es que hacía un tiempo Fabián se había comunicado con Gustavo Sylvestre para comentarle los aprietes que había recibido para que declarara en contra de CFK; maniobra que solían aplicar el falso abogado, Marcelo D’alessio, y el fiscal, Carlos Stornelli (al día de hoy cumpliendo funciones). Finalmente todas las pruebas llevarían a pensar que se trató de un crimen ligado a extorsiones por la orientación sexual del ex secretario de Cristina.

Del lado verde de la grieta no todo parece estar funcionando lo suficientemente aceitado como el contexto lo exige. Y sí, se pecará de criticón ante un gobierno que debe enfrentar una pandemia con un aparato estatal destruido, pero al peronismo siempre hay que exigirle el máximo y sin tapujos. Lo más importante sea tal vez encontrar la manera de no desgastar con tanta exposición al presidente, sobre todo cuando dentro del gabinete hay funcionarios más que capaces para salir a discutir con los medios. En palabras de Aníbal Fernández : “Pidan la pelota, loco, dale. Ayuden un poco al Presidente que está haciendo un esfuerzo muy grande y no le saca el culo a la jeringa”.

El gobierno nacional debería potenciar el aspecto comunicacional de la gestión, principalmente porque dispone de la TV pública, la Radio Racional y de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para poner en disputa la visión de la realidad que proponen desde el stablishment financiero-parasitario. Tal vez, en el último ejemplo esté la clave para poder entrar verdaderamente en la lucha por la construcción de una hegemonía nacional y popular. ¿Qué mejor que la democratización de la palabra, que cientos de radios comunitarias colmando las bandas sonoras, o canales de televisión cooperativos copando las pantallas de les argentines? El cielo es el límite si se tiene la voluntad política.

La clave, dicho explícitamente, está en crear un relato de realidad que sea tan creíble como el que venden del otro lado. La realidad en la Matrix se ve en el mundo “real” como un lenguaje alfa numérico y solo puede interferir en ella aquel que comprende el código y puede utilizarlo a su favor. @alferdez debería aprender de Neo y formar una red de medios comunitarios para ejercer el dominio de nuestro entorno y cercar, de una vez por todas, a nuestro agente Smith.

Nicolás De La Iglesia
Nicolás De La Iglesia

Existencialista. La cuestión del «ser» le parece inabordable. El humor es su bálsamo, la tabla con la que surfea la ola de mierda que puede ser la realidad. Hace poco se dio cuenta que siempre fue peronista.

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