La salud es un derecho y los agrotóxicos, veneno

Nos encontramos en Córdoba, entre agrotóxicos y venenos, donde el debate sobre la salud vuelve a ser protagonista. La injusticia ambiental y social que se evidencia en la región demarca quiénes ven a la salud como mercancía y quienes como un derecho.

POR AGUSTINA FLORES*

En un mundo regido por lógicas mercantilistas, encontramos calladas las voces de las personas afectadas por ellas. El uso de agrotóxicos es una cuestión plenamente discutida a través de los años, pero sin embargo, se siguen utilizando. Estudios determinan las consecuencias graves que pueden provocar: desde abortos espontáneos y malformaciones congénitas, hasta enfermedades oncológicas y problemas respiratorios.

En el contexto pandémico, no solo son sumamente peligrosos por el hecho de que generan inmunosupresión -debilitamiento del sistema inmunológico- sino que las clínicas y los hospitales presentan un estado de ocupación muy alto.

Haya pandemia o no, el envenenamiento de los pueblos sigue ocurriendo. Varies actores continúan dando la discusión, como es el caso del doctor cordobés Medardo Ávila Vázquez, enfrentándose a un sistema poderoso que trata de invisibilizarles.

“No somos una clínica de caridad”, fueron las palabras que terminaron con el tránsito del médico en la clínica privada Caraffa. El pasado 19 de junio, a través de su cuenta de Facebook, el profesional compartió un comunicado donde explica la situación que derivó en su despido. Relata que recibió a un niño de dos años por una supuesta bronquitis que terminó siendo leucemia. La clínica estaba desabastecida del medicamento necesario por lo que Ávila Vázquez, junto a compañeres, decidieron comprarlo en una farmacia cercana por la urgencia del caso. Dos días después, el “joven y neoliberal abogado” que maneja la clínica, lo acusa de haber comprado el medicamento sin autorización y esclarece que el establecimiento “no se maneja como un almacén”. Acto seguido se consuma su despido.

Desglosemos la situación.

¿Quién es Medardo Ávila Vázquez?

El cordobés es un importante médico pediatra y neonatólogo, reconocido por sus estudios y sus luchas contra el uso de agrotóxicos que envenenan con glifosato a las comunidades.

Se ha destacado por denunciar constantemente las consecuencias de estos usos desde su área de conocimiento, pero nunca olvidando el factor social y político que envuelve a todas las prácticas capitalistas, que explotan las tierras en mayor cantidad y velocidad a costa de la salud del pueblo.

Foto Pablo Piovano

Es perito de una causa judicial que investiga el nivel de contaminación del agua en Pergamino, que cuenta con el procesamiento de tres productores agrícolas y con la imputación de dos ex funcionarios municipales. Fue coordinador del 1° Encuentro Nacional de Médicxs de Pueblos Fumigados en el 2010, donde se reunieron profesionales de diferentes provincias para analizar y debatir sobre el estado de los pueblos afectados por los agrotóxicos. En 2015 participó del primer debate sobre agroquímicos en el Senado Nacional, invitado por Pino Solanas.

La lista sigue y sigue. Su compromiso se ve reflejado en todas las ocasiones en donde ha realizado denuncias apoyando al sector invisibilizado que sufre estos efectos. Su destitución del cargo de jefe de Neonatología y Pediatría de la clínica no solo atentó contra él, sino contra lo que significan las luchas frente al modelo agroindustrial destructor del ambiente y de la salud de las personas.

El niño oriundo de Villa de María de Rio Seco, pueblo predominado por cultivos de soja y maíz a base de agrotóxicos, estaba claramente afectado por la exposición de su familia a estos, conformando una pequeña fracción del resto de miles de envenenades de la provincia. Como relató Ávila Vázquez “las madres expuestas a agrotóxicos tienen dos veces y media más posibilidades de que sus hijos desarrollen una leucemia, comparado con el riesgo normal de las madres no expuestas a estos venenos”.

Salud como mercancía

La clínica, regida bajo lógicas privadas y mercantilistas, explota y denigra a los médicos que lo único que hacen es cumplir con su deber. El gerente, Pedro Florez, defendió el despido argumentando que se “cuenta con todos los insumos, medicamentos y recursos necesarios para atender a sus pacientes”, y un supuesto exabrupto por parte del Dr. Ávila Vázquez en las discusiones de esos últimos días trabajando allí.

Hubo un momento en el que el 80% del cuerpo directivo también ejercía su labor médica allí. Ahora la situación cambió: a la cabeza se encuentran empresaries con un criterio totalmente diferente al original, que priorizaba la salud antes que la mercancía.

Además, le exigieron a les trabajadores de la clínica que firmaran un documento que desligaba al establecimiento de todo contagio de COVID-19 que pudieran contraer allí. El área que dirigía Ávila Vázquez se negó a hacerlo.

“Si bien la clínica era un negocio para los dueños, para nosotros era un lugar más para cuidar y ayudar a niñes enfermos”

Dr. Medardo Ávila Vázquez

En un contexto donde la salud y sus trabajadores son prioritarios, vemos cómo ciertos sectores pasan por encima de la emergencia sanitaria para seguir encaminándose hacia un objetivo únicamente lucrativo para su beneficencia. Del otro lado, encontramos un sector público cayéndose a pedazos y que, hasta el día de hoy, tiene a sus trabajadores reclamando por el cumplimiento y respeto de sus derechos.

Los despidos están supuestamente prohibidos, sin embargo, suceden. Dentro del entramado empresarial todo puede pasar si se lo requiere: la impunidad que manejan es una consecuencia del lugar que ocupan los privados en nuestra región.

Organizaciones defensoras de derechos humanos y pertenecientes a la lucha contra el modelo agroindustrial han realizado comunicados repudiando el despido del médico. Al igual que ex pacientes de este que expresaron su apoyo por Facebook.

No debemos dejar de denunciar las injusticias que golpean a las comunidades y a sus defensores que dedican toda su carrera a tratar de ni más ni menos, hacer justicia social.


* Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la 
militancia para la liberación.
Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

Fuentes:
https://www.eldestapeweb.com/sociedad/cordoba/echaron-a-un-medico-por-comprar-un-remedio-para-un-nino-enfermo-de-leucemia–202062413540
https://lmdiario.com.ar/contenido/229135/la-asociacion-de-medicos-de-argentina-repudio-el-despido-de-avila-vazquez
https://www.revistacitrica.com.ar/me-echaron-por-proteger-a-un-ninito-fumigado-y-enfermo-de-muerte.html

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