El Estado abandonó a Agustín

Agustín Lara, de 17 años, se encontraba en situación de calle y murió tras caerse sobre él una mampostería. Había pedido lugar para dormir en espacios dependientes del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y se lo habían negado.

POR JUAN MARTÍN PALERMO*

Agustín Nicolás Lara, un pibe de 17 años, fue encontrado muerto en el microcentro porteño. Estaba en situación de calle y mientras dormía, se le cayó una mampostería de un edificio en construcción. El acoso constante que sufría por parte de la policía de la Comisaría Nro. 48 de Villa Lugano -su barrio- y de distintas bandas que lo incitaban a consumir estupefacientes, hicieron que abandonara su casa.

La Gremial de Abogades interpuso un Habeas Corpus Preventivo en marzo de este año por la persecución que recibía por parte de dicha comisaría. El joven buscó alojarse en el CAINA (Centro de Atención Integral a la Niñez y la Adolescencia) y en el Centro de Día y Noche “La Boquita”, ambos dependientes de la Dirección de Niñez, del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y le negaron el acceso aludiendo a los “grandes riesgos de contagio del Covid-19” y la sobrepoblación de estos lugares.

El hostigamiento por parte de la policía hacia Agustín venía siendo más recurrente desde el año pasado, pero en este contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio empezaron a recrudecer las persecuciones y agresiones. El último episodio fue cuando lo detuvieron por romper la cuarentena y la familia y las organizaciones que se encargan de hacer seguimiento a estos casos no lo encontraban en ninguna comisaría, ni en el Inchausti -instituto de menores al que lo llevaron muchas veces – y la preocupación empezó a crecer. Finalmente, la madre del joven, Julia Lara -incansable luchadora contra el gatillo fácil-, salió a buscarlo y lo encontró muy golpeado en el barrio Papa Francisco, al lado de Lugano.

Agustín, después de irse de su casa, empezó a dormir en Parque Lezama junto con otros jóvenes. Luego de varios días de estar en ese lugar, decidió ir a buscar otro espacio para pasar la noche y acudió al CAINA y a “La Boquita”, ambos centros estatales dependientes del gobierno que encabeza Horacio Rodríguez Larreta y que reciben a niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situaciones similares a las de Agustín. En ambos lugares le negaron el acceso y el joven no tenía a dónde ir, por lo que decidió dormir al lado de un edificio en construcción en el microcentro porteño. En ese lugar, mientras dormía, se le cayó una mampostería y murió por los fuertes impactos recibidos.

Les trabajadores del CAINA emitieron un comunicado en el que denuncian: “Lo repetiremos hasta que nos escuchen, las políticas públicas que el Gobierno de la Ciudad ofrece a nuestrxs pibxs son insuficientes, los dispositivos de atención y asistencia existentes se encuentran en situaciones de deterioro muy graves, y la falta de respuesta integral desde el Estado a la vulneración de los derechos de nuestrxs pibxs, lamentablemente culmina nuevamente en tragedia”.

Agustín Nicolás Lara

“Elaboramos una estrategia acorde, dando aviso al Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (CDNNYA) a los fines de implementar de manera urgente una medida de protección, y gestionarle una vacante en un hogar, para, precisamente, correrlo del contexto de calle”, continua el comunicado haciendo referencia al caso de Agustín.

La familia de Agustín y la Gremial de Abogades, quienes se presentaron como querellantes de la causa, ven como responsables del abandono a las instituciones que le negaron un lugar donde dormir. Es evidente que les trabajadores de estos espacios tienen un compromiso con la situación vulnerable que viven niños, niñas y adolescentes en la Ciudad de Buenos Aires, y que probablemente la orden de negarle el acceso venga de parte un sector jerárquico más elevado. Pero siguen siendo un aparato estatal que debe cuidar y amparar todos los casos que reciben y, negándoles el acceso, son responsables como institución perteneciente al Estado.

Si no son los diferentes aparatos estatales, en este caso el CAINA, entonces ¿quién les da respuestas a los pibes en situación de calle y vulnerabilidad que piden ayuda a gritos? Agustín dormía en parque Lezama con otros pibes más, por lo que ¿vamos a permitir que haya otro caso igual? Desde la defensa de la familia de Agustín se va a ir en contra del que sea responsable, de les trabajadores del CAINA o directamente contra el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La Gremial de Abogades fue contundente: “Esto que ocurrió con Agustín es un delito de Estado. La mampostería es secundaria. El responsable es el Estado que le impidió el ingreso a una Institución estatal y lo dejo al niño a la intemperie y librado a su suerte”.

Debido a la vida difícil que le tocó llevar, Agustín estaba en situación de consumo problemático desde los 12 años. Tuvo una internación en una institución que no cumplió con las expectativas ni de él, ni de su familia y finalmente se escapó. No es muy frecuente que pibes de 17 años tengan la intención de salir de la situación de adicción, pero Agustín estaba convencido de eso y quería internarse para poder llevar una vida mejor. Las condiciones que ponía para llevar adelante la internación eran básicas: ingresar con su amigo que estaba en una situación similar, que no sea lejos de su familia para que puedan visitarlo y que no lo traten mal. Resulta increíble que un joven que quiere salir adelante de una adicción tenga que reclamar por estas condiciones, que deberían estar garantizadas desde el primer momento.

Un hecho alarmante es que cuando Julia Lara contactó a los amigos de Agustín que dormían con él en parque Lezama para que sean testigos de cuando le negaron la entrada al CAINA y “La Boquita”, ellos le dijeron que la policía los había amenazado para que no dijeran nada de lo que le había sucedido a Agustín. Esto causó preocupación ya que podría no tratarse de un accidente sino de algo causado intencionalmente. Ante esta situación, la Gremial de Abogades está a la espera de la prueba principal, que es una de las filmaciones de las cámaras de seguridad que apuntaban hacia donde murió el joven.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es el responsable de que Agustín Lara haya muerto. Por un lado, el hostigamiento y persecución que sufría por parte de la Policía de la Ciudad en su barrio hicieron que abandonara su casa. Por otra parte, negarle el acceso a dos centros estatales cuya función es resguardar a pibes y pibas en situación de calle hizo que se vea obligado a buscar otro lugar donde dormir. En la ciudad más rica del país, el presupuesto para pibes como Agustín no alcanzó, las políticas públicas mucho menos, y el abandono estatal hizo que tengamos otro pibe menos en la Ciudad. Apoyamos la lucha de Julia Lara en la búsqueda de justicia y que paguen los responsables por no amparar y cuidar a les pibes que lo necesitan.


* Nació en Mendoza hace algunos años y ahora reside en la ciudad de las diagonales. Piensa que 
las  tareas fundamentales del periodismo son denunciar las injusticias, ir en contra de
la
opresión y
luchar por la justicia social y la liberación de los pueblos. Le gusta viajar, ama
tomar vino en la montaña y es hincha de Boca. Defiende con el cuerpo la universidad pública.

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