Tackle a los estereotipos, ahora la guinda la tienen ellas

El mundo de la ovalada o el rugby como se lo conoce, es un espacio que hasta el dia de hoy carga con ciertos estereotipos y aún muchos piensan que solo es para hombres. Incluso instituciones deportivas así lo dejan ver por medio de sus acciones, ya que son pocos lo que albergan este deporte en la categoría femenina.

POR EDUARD PAZ*

El mundo de la ovalada o el rugby como se lo conoce, es un espacio que hasta el día de hoy carga con ciertos estereotipos y aún muchos piensan que solo es para hombres. Incluso instituciones deportivas así lo dejan ver por medio de sus acciones, ya que son pocos lo que albergan este deporte en la categoría femenina.

Por eso es necesario hacer un desglose en todos los aspectos, tanto en números, en lo social y deportivo de lo que ha pasado en este último tiempo y lo que este deporte promete para un futuro en Argentina.

Al ser un deporte que por muchos años fue practicado por los hombres  a nivel competitivo, sea nivel semiprofesional o profesional, las diferencias parten desde esa estructura, llegando a notar, por consiguiente, lo mismo en la competencia, la práctica e incluso en la difusión, ya que se comenta, comunica y visibiliza poco por parte de los grandes medios de comunicación y los medios hegemónicos deportivos.

Números

A pesar de lo mencionado y la pandemia que vivimos, la evolución del rugby femenino este 2020 tuvo un crecimiento del 15% en todo el país, según el último informe oficial de la Unión Argentina de Rugby (U.A.R.)

Del 2019 se desprenden algunos números aportados por el área de desarrollo y competencia de dicha organización y muestran un  crecimiento de un 121% en los últimos 5 años. Teniendo hoy más de 6 mil rugbiers federadas: 6084 jugadoras son las que practican el rugby en el país.

Si bien los números en la Argentina son más que positivos, a nivel mundial con 9.1 millones de jugadores, el rugby tuvo un crecimiento del 28% desde 2017, es decir, que en tres años creció más de un cuarto del total, haciéndola una de las competencias con más jugadoras.

Entrando al juego

Lo que llama la atención y obviamente es una barrera,  es el formato en el que se juega, de siete o seven como se conoce, el más practicado en el país por las rugbiers. Solo el torneo de la Urba tiene la modalidad de diez.

Lo ideal sería que se juegue en el formato de 15 (oficial) y en el que juegan sus pares masculinos. Esto ayudaría a aumentar las competencias de gran manera. Pese a ello, se prevé que en un futuro cercano -en lo posible antes del 2025-, ya se pueda jugar en ese formato de manera competitiva en el país.

Por otra parte el año pasado las pumas tuvieron un total de 12 concentraciones que incluyeron a 33 jugadores, que nos representaron en los juegos panamericanos de Lima y terminaron quintas. En el seven Valentín Martínez salieron segundas, al igual que en el sudamericano de Asunción. Por último, dijeron presente en la fecha de Hong Kong del Circuito Mundial, alcanzando los cuartos de final por la copa de oro.

Por la pandemia se suspendieron las competencias, como el sudamericano, la clasificación para el Circuito Mundial 2021 (iba a ser en abril), el repechaje para los Juegos Olímpicos Tokio 2020 (su par masculino resultó campeón sudamericano y accedió a Tokio) y el certamen Valentín Martínez con fecha en noviembre.

Algo importante a destacar en este punto es que luego de varios años de lucha y desarrollo, se logró que en 2016 el rugby vuelva a los Juegos Olímpicos en la modalidad de seven. Por lo que una de las metas sería que Las Pumas puedan llegar a los próximo JJOO de Tokio.

Social

Al rugby se lo ve como un deporte de clase alta y machista en ciertos aspectos. Para cualquier jugador de este deporte, jugar en San Isidro, la capital del rugby a nivel nacional, es como tocar el cielo con las manos. Pero no sucede lo mismo con sus pares femeninas de manera competitiva, sino todo lo contrario. Las únicas deportistas que tienen el privilegio de jugar ahí son las de hockey.

Esto último lo menciona Bárbara Pichot, referente del rugby femenino, en una nota para la TV Pública. Algo en lo que también hacía hincapié es que la mayor cantidad de jugadoras en Argentina son de clase media baja y se encuentran, en su mayoría, en el interior del país. Esto demuestra o deja ver el lado conservador y machista que todavía se guarda en las clases altas del país y, especialmente, de Buenos Aires.

Igualmente, por estatuto, los clubes de rugby tienen que aceptar jugadoras a partir de los 6 años. Ahí comenzarán a jugar de forma mezclada con los hombres hasta los 13. Luego empiezan a competir junto a otras jugadoras pero son pocas las que siguen, ya sea por el costo de ir a dicho club, completar un equipo, que el club no las acompañe, entre otro cúmulo de cosas y trabas que tienen para poder llegar a jugar este deporte.

Ciertamente, son pocos los clubes que implementan este estatuto: de los 90 clubes que integran la URBA, solo doce tienen equipos de jugadoras. Esto demuestra la falta de consideración y concientización de dicha entidad para que todos los clubes tengan equipos femeninos en sus instituciones, y que además le den el mismo apoyo que a los masculinos en todos los aspectos.

Cabe destacar el rol de Letyzia Alcaraz, jugadora correntina y propulsora de este deporte, distinguida como una de las embajadoras de la World Rugby en el mundo. Además, Alcaraz ha recibido una beca destinada al trabajo en el liderazgo de la mujer dentro de la gestión del rugby.

Algo positivo de lo mencionado es que la World Rugby apoya y promueve a las mujeres líderes de todo el mundo en este deporte y la Argentina tiene a su representante en este aspecto.

Por último es necesario hacer énfasis en todo lo positivo y el crecimiento exponencial que se logró en este último tiempo. El mismo va acompañado en gran parte con los feminismos, dado que gracias a ellos y a sus luchas en lo social y lo deportivo, la mujer hoy tiene mucha más importancia, voz y  mayor igualdad dentro del deporte. No solamente en el rugby, sino en todos los deportes.

Este es el resultado de la iniciativa y persistencia de algunas mujeres que quisieron romper las barreras del género y los estereotipos en este deporte, entendiendo que en estos días existen formas diferentes de percibir los cuerpos de las mujeres deportistas, que trascienden el discurso femenino dominante; y ayudando significativamente a derrocar poco a poco los estereotipos y cánones que se tienen sobre ellas en el deporte argentino y mundial.


* Sureño instalado en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante de que lo político y lo deportivo 
van de la mano. Apasionado y siempre al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.

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