Tener hambre cuesta vida

POR MILAGROS MILAT*

Alex Campo se llamaba el pibe.
Alex Campo tenía hambre.
A Alex Campo lo asesinó Rodolfo Sánchez.

Durante las vísperas del 25 de Mayo, en un campo de Cañuelas (precisamente en el kilómetro 72,5 de la ruta 205), un pibe de 16 años buscaba liebres para cazar con dos amigos y algunos galgos. Querían algo para comer, pero se cruzaron con un impune de la oligarquía, un patrón de estancia, dueño de la tierra y al parecer, de las vidas que se cruza. Uno de esos que no pueden ver más allá de sus vidrios polarizados o su codicia recalcitrante. Uno de esos que gana y gana y gana, sin saber nunca lo que es perder.

Los dos amigos del barrio Guzzetti que acompañaban a Alex, José Luis y Agustín, contaron que Sánchez les dijo: “Levántelo y llévenselo de acá”, desde su Dodge RAM 4×4. Nunca se bajó de su asiento. Antes de intentar salvarle la vida al pibe, decidió llamar al 911 para decir que “habían entrado a robarle”. Decidió matarlo.

“Es un campo pelado, no hay ningún animal en 3 km a la redonda”, “el lugar se describe como un descampado con amplios caminos de tierra asentada para la circulación de vehículos” son algunas de las frases que se repiten en las declaraciones de amigos y familiares de Alex, pero los testimonios de Sánchez parecen intentar tapar el sol con las manos: “Vi a dos personas que se iban llevando un ternero en brazos. Fui hacia la zona tocando bocina y mientras los perseguía apareció otra persona de la nada, no sé si de abajo del paso o de atrás de una vaca, por lo que intenté frenar de golpe y eludirlo pero no pude porque había rocío y las gomas de la camioneta están gastadas”.

¿La atención puesta en un supuesto ternero no le permitió ver que iba a matarlo? ¿»De la nada»? ¿no lo vio hasta abrirle la cabeza y desgarrarle el hígado? El informe de su autopsia demuestra que murió por el impacto del vehículo. Sánchez declaró haber conducido a “20 o 30 kilómetros porque había vacas y caballos en el lugar” pero los daños causados en el cuerpo de Alex aseguran que el impacto sucedió a unos 60 o 70 kilómetros, por lo menos. La vista estaba clara y la decisión, también.

Uno de los hermanos de Alex relató: «Cuando me acerqué, vino la policía. Les pedí que me ayudaran y el tipo se acercó y en vez de pedir que ayudaran a mi hermano, dijo ‘ahí está tirado el chorro’”.

Noelia Campo, tía de la víctima aseguró que “Alex era tranquilo, no hay nadie que hablara mal de él. Era un buen chico, solo queremos justicia.” La causa, que está a cargo de la fiscal Norma Pippo, fue caratulada como “homicidio agravado por alevosía” y prevé la pena de prisión perpetua.

Pablo Sánchez, padre del asesino, fue propietario de una estación “Shell” ubicada sobre la ruta 205 y afiliado a la Sociedad Rural local. Paralelamente, se dedicó a la actividad agropecuaria en un campo cerca del paraje “El Taladro”, en Cañuelas, provincia de Buenos Aires. Rodolfo continúa el mismo camino, dedicándose a la cría de caballos. Compitió durante muchos años en Endurance, una disciplina hípica de resistencia y estrategia. Ganó competencias y representó al país en un mundial que se desarrolló en Dubái en 1998, obteniendo el cuarto puesto. Tuvo un accidente que lo desvió de su carrera, pero no perdió; Sánchez no sabe lo que es perder.

Luego de ser detenido, se conoció que la camioneta que conducía contaba con 20 infracciones de tránsito en CABA y Provincia de Buenos Aires, sumando un monto de 75 mil pesos. De esas 20, ocho fueron por exceso de velocidad.

También se supo que el estanciero se dedica a los negocios inmobiliarios y la lotería. Tiene cheques rechazados en el transcurso de estos meses por falta de fondos y aportes impagos a sus empleados. No es lo último, por supuesto. Contrajo deudas con ARBA, carga con tres juicios pendientes: dos por las patentes de la camioneta con la que mató a Axel (que son de 400 mil pesos) y uno por no pagar el impuesto inmobiliario.

Alex era un pibe de 16 años, estudiaba en la Escuela Media N° 2 de Cañuelas, trabajaba como peón de albañil y durante un tiempo, jugó en el club de rugby “Las Cañas”. Se había comprado su primera moto, empezó a militar en el MTL (Movimiento Territorial de Liberación), participaba en un comedor del barrio y cuando podía, en la murga. Era un pibe que como muchos otros, se cruzó con los abanderados de la propiedad privada, los famosos dueños de la pelota.

Dentro de este sistema capitalista, la propiedad privada se encuentra por encima de la vida y este crimen demuestra, una vez más, que la oligarquía agraria de Argentina estrecha lazos constantemente con “la mano dura” y con el desprecio por la vida de todos aquellos que circulan por fuera de sus alambres de púa electrificados, por la de todos los sectores populares que sostienen familias enteras tejiendo lazos de solidaridad. Solidaridad que nunca conocerán porque dentro de sus muros, quien aplasta más cabezas, gana.

Son ellos, que han sabido arrebatar sueños y perpetuar dolores, aquellos que viven en una realidad paralela y no saben lo que es tener la panza vacía. Aquellos que nunca supieron lo que es perder nada. Los mismos de siempre.

Pasaron pocos días del 25 de Mayo, pasaron 210 años desde que decidimos conformar el primer gobierno patrio para sacarnos de encima a los colonizadores, reyes y señores. Pero acá estamos, seguimos como en ese momento dando la vida para terminar con las desigualdades de nacimiento, seguimos dando la vida para construir una patria justa, libre y soberana. Seguimos dando la vida para que nunca más, ningún Rodolfo Sánchez arranque de raíz los sueños de los nuestros. Seguimos dando la vida para que esa patria justa, soberana y libre se convierta en una realidad. 


Militante de la juventud de la Corriente Nuestra Patria Berisso 
y estudiante de Ciencias de la Educación en la UNLP.

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