El partido más importante que debe jugar el fútbol

Si bien la violencia de género y el machismo no distinguen clase social, economía o deporte alguno, es necesario hablar y ver qué es lo que sucede dentro del fútbol, un espacio donde ambas cosas parecen no tener fin. Hay que ver las herramientas que se tienen para combatir las violencias y analizar las acciones que toman las instituciones deportivas con los casos que se generan.

Por Eduard Paz*

Si bien la violencia de género y el machismo no distinguen clase social, economía o deporte alguno, es necesario hablar y ver qué es lo que sucede dentro del fútbol, un espacio donde ambas cosas parecen no tener fin. Hay que ver las herramientas que se tienen para combatir las violencias y analizar las acciones que toman las instituciones deportivas con los casos que se generan.


La violencia de género, en cualquier modo de expresión, no debe ser menospreciada. Hay que saber que es un tema muy serio y  que debe ser evitado a toda costa, en este caso por lo jugadores. Igualmente, detrás de ellos se encuentran dirigentes que muchas veces tratan de tapar lo que sucede, como quien quiere tapar al sol con un dedo.

Si nos volcamos a los delitos cometidos en estos casos, donde comúnmente hay agresiones y amenazas, el Código Penal deja bien en claro las penas a cumplir. Por agresiones y lesiones leves rige el artículo 89 que norma que «se impondrá prisión de un mes a un año, al que causare a otro, en el cuerpo o en la salud, un daño que no esté previsto». Con respecto a las amenazas, debemos ir a delitos contra la libertad, y aqui el artículo 149 bis, explica que «será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas».

Uno de los casos más recientes de violencia de género en el ámbito futbolero, fue el protagonizado por Sebastián Villa, jugador de Boca Juniors, quien fue acusado de violentar y golpear a su ex pareja. Se le abrió una causa en su contra y se habla de que podría recibir de 5 a 10 años de prisión por sus actos. Por su parte, el club xeneixe le prohibió salir del país.

Siguiendo por casos similares en Boca Juniors, Edwin Cardona y Wilmar Barrios fueron denunciados por maltrato y acusados de abuso sexual por tres mujeres, pero luego fueron absueltos del caso.

River y Racing también han tenido situaciones así en el 2019. Por el lado de River, aparece Rafael Borré como el único apuntado. La denuncia fue protagonizada por la piloto de carreras Romina Elisabet Re, pero la misma luego sería levantada por un acuerdo extrajudicial. Por el lado de Racing, Jonathan Cristaldo fue acusado por su esposa de adredirla físicamente. La sanción que tuvo por parte del club fue la separación del plantel por un periodo corto de tiempo y luego volvería como si nada a las canchas.

Los actos anteriores demuestran, en su mayoría, la resolución que se tiene. Los mismos no salen de arreglar las cosas extra judicialmente (por fuera de la ley) o con una sanción mínima de los dirigentes para con el jugador. Vemos por un lado cómo, por tratarse de jugadores importantes para el plantel, se intenta que el caso quede en el olvido y que no se ensucie el nombre de al institución; y por otro, el incesante deseo de que vuelvan a las canchas y sigan desplegando su talento con la pelota, como si nada hubiera pasado.

Pareciera ser todo negativo pero hay algo bien claro: desde que se empezaron a abrir espacios de género -a veces por fuera de los clubes porque no hay una definición política de las comisiones directivas de crear espacios que discutan las lógicas machistas- algo empezó a cambiar con respecto a estos temas en las instituciones deportivas.

Feminismo Xeneize, un espacio extrainstitucional porque Boca aún no ha discutido esta cuestión, elevó un comunicado luego del caso Villa en que afirman que más que nunca están convencidas de «que la organización feminista es el verdadero camino para la transformación», pero donde también desmuestran su preocupación en tanto «las instituciones deportivas todavía muestran dificultades para estar a la altura de las circunstancias”, reclamando que sin áreas de género institucionales y sin protocolos para actuar en casos de violencia, no hay cambio posible.

¿Qué es un protocolo de violencia?

El protocolo de violencia permite que se tomen ciertas medidas y precauciones ante los actos delictivos de violencia de género que puedan llegar a cometer los jugadores. Desde ser sancionados económicamente y apartados del plantel, hasta el punto de rescindirle el contrato y ser desligado en su totalidad de la institución deportiva.

Este protocolo empezó a ser tomado en cuenta y ser utilizado por unos pocos clubes en nuestro país. El primero en tener uno fue Vélez Sarsfield, equipo que en la actualidad no tuvo ningún caso que se asemeje a lo ya lo mencionado, dejando en claro qué es una herramienta más que positiva para cortar con todo esto.

En este contexto, viendo como se desenvuelve todo, las soluciones están en que los jugadores deben ser educados con perspectiva de género en el transcurso de su formación; que los dirigentes pongan mano dura con este asunto y que no dejen ningún espacio institucional por fuera de esta lógica; y la que es más importante: que se tomen en cuenta y tengan real incidencia los feminismos y las áreas de género en las instituciones deportivas para dar al fin como ganado este partido en el fútbol.


* Sureño instalado en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante de que lo político y lo deportivo 
van de la mano. Apasionado y siempre al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.

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