La olla se destapó

Despertaron del sueño eterno, del lugar que nunca les correspondió,
sobrepasaron el temor y aguantaron años de dolor.

Por Juan Francisco Blascone*

Despertaron del sueño eterno, del lugar que nunca les correspondió,
sobrepasaron el temor y aguantaron años de dolor.
Cansadas de esperar decidieron actuar,
se cansaron de callar, de llorar, de aguantar y de volver a callar.

Se cansaron del silencio porque ganó la necesidad de hablar
y contar para poder sanar.
Ahora gritan por ellas y por las que ya no están.

Se cansaron de ser golpeadas, violadas y torturadas,
se cansaron de ser las víctimas, de los cuerpos sin vida.
Se cansaron de cansarse del mal negocio del amor.

Hoy son el ejemplo,
la fortaleza que se volvió admiración,
el placer de verlas juntas, de pie.

El feminismo encendió la mecha,
esa que desde hace tiempo intentan apagar.

Hoy, el fuego viene con furia en forma de mujer, despierta, combativa, y rebelde,
para arrasar con todo lo manoseado después de tanto derecho pisoteado.
Desde el amor la llama se propagó y el colectivo tomó color.
Como de costumbre el macho, lejos de deconstruirse, no lo soportó.

La complicidad del silencio desapareció. Hoy tienen voz.
Mujer empoderada lista para la revolución.


* Estudiante de Sociología (FaHCE - UNLP)

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