Debates que se abren en tiempo de Coronavirus

Algunos debates se abren a partir de la pandemia del COVID-19. Está claro que los desafíos del gobierno argentino serán muchos, pero la crisis abre una posibilidad para hacer cambios estructurales que desde hace décadas se vienen reclamando.

Por Nicolás Sampedro*

Algunos debates se abren a partir de la pandemia del COVID-19. Está claro que los desafíos del gobierno argentino serán muchos, pero la crisis abre una posibilidad para hacer cambios estructurales que desde hace décadas se vienen reclamando.


Cuando la vida no vale nada

Una de las cuestiones que quedan más en evidencia es el desprecio por la vida que tienen muches mandataries. Poco y nada importó destrozar los sistemas sanitarios públicos para mejorar la rentabilidad del sector privado (al que muchas veces pertenecían, pertenecen o pertenecerán al concluir sus mandatos).

Algunos casos de manera más descarada, otras solapadas bajo un discurso socialdemócrata, lo cierto es que exceptuando muy pocos países, los sistemas de salud se vieron seriamente deteriorados en las últimas décadas. El neoliberalismo globalizado hizo estragos.

Como señala el colega William Serafino: “Políticamente, la tesis del neoliberalismo demuestra con mayor plenitud su fallida propuesta para conducir los asuntos humanos desde una lógica puramente mercantil, individualista y destructora de lazos humanos e ideas compartidas.[1]

Las noticias que recorrieron el mundo relacionadas con robo entre países y estados de materiales médicos como los barbijos, dan cuenta del nivel de podredumbre. Que Francia le robó a España, que EEUU le robó a Francia, o el caso que se les ocurra. Una muestra de que el libre mercado sólo posibilita que el más fuerte se salve ¿Y por qué sólo el más fuerte? Porque es el que tiene el dinero para comprar no sólo los materiales, sino voluntades[2]. El “sálvese quien pueda” deja de ser una frase vacía para materializarse de la forma más descarnada y quienes hasta hace 2 semanas parecían socios, hoy muestra sus verdaderas caras ante la sociedad que los puso donde están.

El imperio siempre rescata a los de arriba

En estas semanas, pese a que la actitud inicial haya sido despectiva, Trump tuvo que hacerse cargo de lo que pasa en el país que gobierna. La pregunta que cabe es ¿realmente se está haciendo cargo de la situación?

Sus declaraciones dejan, como mínimo, un gran signo de interrogación. Más allá de las teorías que se pueden elucubrar, lo cierto es que el presidente de los EEUU no necesariamente es quien gobierna. Es por demás sabido que las disputas entre los factores de poder reales (como el lobby sionista, el complejo industrial, el complejo farmacéutico, Wall Street, entre otros) son tremebundas y que en muchos casos tienen más peso que lo que un presidente pretenda.

Que en medio de una pandemia global el gobierno norteamericano haya anunciado multiplicar la cantidad de militares dando vueltas por el Caribe y Centro América bajo el argumento de la lucha contra las drogas es sin duda una victoria para el sector belicista norteamericano, pero también para el sector petrolero, deseoso de acabar con el gobierno de Nicolás Maduro para robar los hidrocarburos venezolanos nuevamente.

Lo mismo se podría decir del rescate que el gobierno federal hará al sector financiero. Como describen los colegas del portal Misión Verdad: “La Reserva Federal, que nunca les falla a los peces gordos del sistema, ha reducido las tasas de interés al 0% e inyectado 700 mil millones de dólares a la compra de bonos del Tesoro y de deuda corporativa para mantener a flote el mercado de valores y de deuda[3]. Tal como lo hizo Obama en 2008 el rescate es para Wall Street y no para el pueblo norteamericano.

Repitiendo las recetas neoliberales

En la misma línea que Trump -aunque salvando las distancias- se pueden analizar los gobiernos de Bolsonaro en Brasil o Moreno en Ecuador. Bolsonaro boicoteando el aislamiento social que algunos gobernadores imponen, pese a que las cifras dan cuenta del desastre que puede significar el coronavirus para Brasil. El país con mayor contagio del continente suramericano con más de 10 mil casos al término de esta nota.

Por su parte Lenín Moreno no se escapa a su par sudamericano y ya cuenta con más de 3500 personas contagiadas y 180 muertas. Literalmente Guayaquil se ha convertido en un cementerio a cielo abierto[4]. Las imágenes son realmente estremecedoras. El propio Moreno dijo que las cifras oficiales respecto al COVID-19 no son reales y que su gabinete se “sincerará”[5] mientras que varios analistas locales denuncian el recorte en salud que ha hecho el mandatario antes y durante la pandemia. El nivel de cinismo es repugnante.

Las mismas atrocidades podría alertarse en el Chile de Sebastián Piñera, en el cual recientemente se aprobó una ley que supuestamente protege el empleo, pero que en realidad lo destruye[6].

Aún existe esperanza

Afortunadamente este no es un patrón que se repita en todos lados. Las políticas encaradas por gobiernos como el chino, el ruso, el venezolano, el cubano y el argentino han puesto como prioridad la salud de sus pueblos. En momentos como estos es donde las Cajas CLAPS que distribuye el gobierno venezolano toman real dimensión. Una ayuda estatal a quienes más dificultades tienen, una política que durante muchos años fue invisibilizada o denostada por gobiernos neoliberales y sus medios de comunicación afines.

En el caso del gobierno argentino, las políticas lanzadas por Alberto Fernández y su gobierno han apostado por resolver el bolsillo de les más desprotegides, ayudar a las PyMEs y a los pequeños comercios, a quienes trabajan bajo relación de dependencia o son autónomos, entre otros. Está claro que éstas medidas no necesariamente son suficientes dado que el parate de un mes también pone en situación de fragilidad a un Estado cuasi quebrado por la gestión de Mauricio Macri.

En relación a esta situación, se abren algunos debates que lógicamente no tienen una única respuesta pero que es de imperiosa necesidad que se comience a dar en la esfera pública para que luego se impulsen con mayor fortaleza. Algunos de ellos podrían ser:

  • Nueva ley de Entidades Financieras: Que el sistema financiero esté puesto al servicio del crecimiento del país y no de la especulación de los grandes capitales y los bancos;
  • Nueva ley Tributaria: Que contemple una reformulación de las cargas tributarias para las PyMEs y para los pequeños y medianos productores rurales;
  • No pago de la Deuda Externa: Utilización de esos recursos para fortalecer los sistemas sanitario, educativo y de construcción de vivienda;
  • Plan integral de Construcciones de Viviendas Sociales: para el acceso de sectores medio y populares a su primera vivienda;
  • Ley de Compra Nacional: Que el Estado sólo compre insumos a PyMEs, Pequeños y Medianos productores Rurales, Cooperativas de Trabajo, y/o producciones de la Economía Popular;
  • Estatización de los Servicios Públicos: No sólo hacerse con el control de la generación, distribución y administración de Luz, Gas y Agua, sino de servicios como Internet, Telefonía Celular y Distribución de contenidos Audiovisuales;
  • Estatización o nacionalización de la producción de medicamentos: La salud de los pueblos no puede ser un negocio de quienes especulan con la vida o la muerte de las personas;
  • Estatización del Comercio Exterior: Hay que quitarles el negocio de la importación y exportación a las grandes cerealeras y privados para reducir los costos de insumos y mejorar la capacidad de recaudación de dólares del Estado;
  • Estatización de la producción de semillas: La producción de los insumos básicos para la generación de alimentos tampoco puede estar en manos de quienes especulan con la comida de las familias;
  • Nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: Que la generación y difusión de contenidos no sea considerado un negocio, sino un derecho humano básico.

Seguramente hay muchas otras temáticas que se podrían agregar a este breve listado, pero como señala el colega Augusto Márquez: “Como dice el refrán, la historia la han escrito los vencedores, y en consecuencia, la forma en que ha sido narrada transcurre en función de justificar no únicamente sus intereses, sino también el propósito de forjar una idea de continuidad “natural” que abarque cientos de años de procesos históricos y sociales[7].

La crisis abre una posibilidad de reformulación de estas lógicas que sembró durante décadas el sistema mundo llamado Modernidad. La tarea entonces será desandar estos idearios y reconstruir y poner en valor esa otra historia, esa de solidaridad, de comunidad y de bienestar colectivo que las culturas de los pueblos ya poseen.


* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Referencias:
[1] https://medium.com/@misionverdad2012/tres-lecciones-que-nos-va-dejando-la-crisis-del-nuevo-coronavirus-d3c67c33dd93
[2] https://www.pagina12.com.ar/257582-coronavirus-en-occidente-se-desato-la-guerra-de-los-barbijos
[3] https://medium.com/@misionverdad2012/el-capital-en-tiempos-de-coronavirus-una-nueva-guerra-contra-el-trabajo-43e90a1e75a9
[4] http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/04/05/ecuador-municipalidad-de-guayaquil-entregara-2-000-ataudes-de-carton-para-victimas-mortales-del-coronavirus/
[5] https://www.youtube.com/watch?v=sXEX_Jkrevs
[6] https://www.youtube.com/watch?v=OIhCrrJB5bc
[7] https://medium.com/@misionverdad2012/covid-19-o-el-ocaso-de-un-proyecto-de-sociedad-que-fracas%C3%B3-31a74ed9cc7

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