En toda crisis hay una oportunidad

Por Nicolás Sampedro*

Estos primeros meses del año parecen no haber sido de vacaciones para la gran mayoría de los funcionarios públicos del gobierno que encabezan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. No es para menos si se hace un repaso del desastre generado por el experimento oligárquico que nos gobernó desde 2015 y que con mucha soberbia sostenía que era el mejor equipo de los últimos 50 años.

Mucho se ha analizado en diversos programas periodísticos al respecto y se seguirá haciendo como es lógico. La magnitud del desastre recibido es de tal magnitud que algunes funcionaries hablaron de “tierra arrasada”. Pero la situación interna no será motivo de análisis en estas líneas.

Es por demás sabido que las deudas externas han servido como correa de ahorque para los países periféricos como la Argentina, y si bien el panorama es complejo, (como siempre se ha remarcado en este espacio) mucho de lo que suceda fuera de las fronteras argentinas será determinante para que el gobierno de les Fernández tengan unos u otros resultados.

Y en este panorama, sin duda alguna, las elecciones presidenciales en EEUU a principios de noviembre serán un factor determinante. No sólo en esa fecha sino durante todo el año. Es sabido, fundamentalmente para este continente, que lo que sucede en el país del norte es clave para analizar situaciones en los países nuestroamericanos.

La compleja disputa al interior del partido Demócrata[1] y la particular situación que viven les norteamericanes dan un marco general que podría beneficiar a Donald Trump para un nuevo período en el despacho oval[2]. Pero como en política todo es factible de suceder, no pueden arrojarse pronósticos certeros al respecto.

En cuanto al escenario electoral en Nuestra América, sin dudas hay 3 momentos que serán claves para el devenir regional: el referéndum en Chile del próximo 26 de mayo y posteriormente las constituyentes en octubre que intentan socavar la lucha popular que lleva varios meses[3]; las elecciones generales en Bolivia[4] que buscarán consolidar el golpe a Evo Morales; y las elecciones parlamentarias en Venezuela, el único lugar institucional de peso que le quedó a la oposición al chavismo, más allá de los circos mediáticos y de la presión internacional.

En este sentido, es necesario recordar lo que se analizaba el año pasado en estas líneas: hay un hartazgo evidente en los pueblos del continente ante la corruptela de las oligarquías y partidos locales; es cada vez más notoria la injerencia de EEUU en procesos de desestabilización; que la cada vez más importante vinculación de Rusia[5] y China[6] con países del continente está poniendo nervioso al imperio; y que la principal disputa a escala global es por ver quién domina el 5G y la inteligencia artificial.

Este escenario se da en lo que aparenta ser un proceso de desglobalización[7] que viene avanzando y que como señala el analista mexicano Alfredo Jalife, tiene a Trump, a Putin y al mandarín Xi (todos con una marcada impronta nacional/proteccionista) como sus principales actores.

Ejemplo palpable de esto es el debilitamiento de la Organización Mundial del Comercio, institución que tiene a EEUU como principal financista y que por su permanente bloqueo en la elección de jueces, en 2019 dejó a la organización sin órgano de apelación de disputas. Debe sumarse a esto el permanente choque de la institución con China, dado que internamente el país asiático “tiene una economía completamente planificada y monopolizada por el estado”[8].

La cuestión es que este proceso de desglobalización se da en paralelo a la guerra comercial entre EEUU y China[9] por el dominio de la Inteligencia Artificial y de las redes de 5G, dos sectores estratégicos que muy probablemente cambien las formas de producción a escala global. Recientemente el sociólogo y Doctor en Economía Jorge Elbaum realizó un artículo muy didáctico en relación a esta disputa y lo que hay detrás[10].

Es evidente que el panorama mundial puede ser una interesante oportunidad para repensar la matriz productiva argentina, para repensar los vínculos regionales y cómo relacionarse con el resto del mundo de una manera inteligente. El panorama es abierto e incierto, pero lo que está claro es que el desafío como pueblos es gestar proyectos políticos solidarios y soberanos que busquen el bien colectivo por sobre la especulación y la ganancia de unes poques.

Como decía el Comandante Eterno Hugo Chávez: “No sería extraño que en Marte haya habido civilización, pero a lo mejor llegó allá el capitalismo, llegó el imperialismo y acabó con ese planeta”.


* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía
[1] https://www.telesurtv.net/opinion/Votantes-democratas-estadounidenses-mas-que-nunca-no-temen-al-socialismo-20200304-0042.html
[2] https://medium.com/@misionverdad2012/la-disputa-por-el-poder-en-el-imperio-un-an%C3%A1lisis-sobre-las-elecciones-en-eeuu-15142b6bd9e0
[3] https://www.alainet.org/es/articulo/204438
[4] https://www.alainet.org/es/articulo/204885
[5] https://www.celag.org/lavrov-en-america-latina-una-gira-politica/
[6] https://www.alainet.org/es/articulo/205024
[7] http://estrategia.la/2020/03/05/latinoamerica-desglobalizandose/
[8] Idem
[9] https://www.alainet.org/es/articulo/204955
[10] http://estrategia.la/2020/03/07/8001/

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