Es hora de Soberanía Alimentaria: la estatización de Vicentín sería muy auspicioso

Es hora de Soberanía Alimentaria: la estatización de Vicentín sería muy auspicioso

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Federico Lopardo*

Desde la consolidación del Foro por un Programa Agropecuario Soberano y Popular, luego de aquellas históricas jornadas en Ferro en mayo de 2019, durante la agonía del régimen neoliberal macrista, varias organizaciones vinculadas a la producción agrícola, ganadera y pesquera vienen desarrollando distintas iniciativas e impulsando políticas de Estado vinculadas a la producción de alimentos sanos y soberanos, a lo largo y a lo ancho de la Argentina toda.

En ese contexto, ante la quiebra de la empresa Vicentín, los sectores de la economía popular y de la agricultura familiar -fundamentalmente los que integran dicho foro- proponen y reclaman, en hora buena, “la estatización” de dicha empresa por parte del gobierno nacional que encabeza Alberto Fernádez, para que deje de ser un agronegocio y se reconvierta en una producción nacional, popular y amigable con la naturaleza (que viene siendo muy castigada por la depredación del modo de producción capitalista en su fase superior). Lo novedoso y audaz de la propuesta es que la gestión sea mixta entre el Estado Nacional y las Organizaciones Sociales.

Repasemos. La deuda de este grupo empresarial en sí, tiene sus complejidades: con el Banco Nación, la firma tiene una deuda de $ 18.258.859.000; al Banco Macro, la empresa le debe $ 612.521.000 y calificarán estos préstamos de situación 4 -con alto riesgo de insolvencia-. Otras tres entidades, el BICE (por un préstamo de $ 304.767.000), el Banco Hipotecario ($ 736.708.000) y el Santander ($197.631.000), ubicaron estas deudas en situación 2, es decir, con seguimiento especial. El resto de las entidades nacionales (entre ellas el Banco Provincia y el Banco Ciudad) están en el rango 1: situación normal.

Además de los problemas con los bancos y sus acreedores comerciales, a Vicentín le pesa también una investigación que comenzó la AFIP por sobrefacturación, evasión fiscal y fuga de capitales, figuras legales que hasta el momento no habían aparecido, y eso que la firma se declaró en «estrés financiero» en diciembre del año pasado.

Un poco de historia acerca de “Holding”:

Los inicios del grupo inescrupuloso de Agronegocios Vicentín se remontan a fines de la década del ’20, con un pequeño comercio de acopio y ramos generales en Avellaneda, localidad situada al norte de la provincia de Santa Fe. Años más tarde, la empresa inicia su actividad con la puesta en marcha de su primera planta desmotadora de algodón y una fábrica de aceite resultante de la molienda de semillas de algodón, lino y maní.

Tres generaciones de la familia Vicentín se enriquecieron con la creación de un oligopolio que incluye la Algodonera Avellaneda, el frigorífico Friar, un feedlot en un predio 450 hectáreas, tres plantas industriales en Ricardone y San Lorenzo, una hilandería en Brasil, elaboración de algodón que comercializa Química Estrella y la producción propia de agrotóxicos, alimento balanceado y biodiesel. Mas el pool de siembra de soja. Es importante recordar que también son dueños de una bodega de vino en Mendoza y que en 2016 compraron una parte de SanCor (yogures, queso crema y postres).

¿Cómo se hizo esa fortuna, emporio empresarial e integración productiva?

Las actividades diversificadas de la producción explican una parte bien notoria y conocida. La otra parte, la no conocida, la que cuenta con el silencio cómplice de los medios masivos de comunicación -a los que lamentablemente ya estamos acostumbrados-, se construyó sobre la sangre y los derechos cercenados de sus obreros, atentando contra las libertades gremiales de sus delegados, el espionaje y la persecución política de sus trabajadores, la corrupción planificada de ciertos representantes sindicales, y por supuesto, la desaparición forzada de por lo menos 22 obreros, entre ellos los 14 delegados de sección, que fueron secuestrados entre enero y noviembre de 1976, muchos de adentro mismo de la fábrica.

La empresa Vicentín fue cómplice de las dictaduras militares, de la represión de los trabajadores. Presenta niveles de complicidad e instigación de delitos de lesa humanidad, con el fin de asegurarse obreros dóciles, obedientes y familias aterradas.

El grupo Vicentín siempre estuvo ligado a situaciones turbias y bastante sospechadas. En la última campaña electoral, fue uno de los principales aportantes de Juntos por el Cambio (Macri – Picheto), gobierno donde se produjeron las irregularidades de los préstamos bancarios, donde se sospecha que se preparaban para la fuga de capitales, o sea para la estafa.

¿Qué hacemos con esta nueva estafa?

Desde el foro se viene planteando: “Siendo este el esquema del grupo económico (buques, puertos, plantas industriales, tierras para producir), dada su envergadura a nivel nacional y regional, y entrndiendo que los principales acreedores son el Banco Nación y el Banco Provincia (ambos bancos estatales, del pueblo argentino) y que los prestamos fueron otorgados por la gestión de Mauricio Macri y Maria Eugenia Vidal, proponemos al actual gobierno conformar una empresa mixta con dirección de ministerios (Economía, Producción, Desarrollo Social) y organizaciones sociales agrarias y no agrarias. La propuesta apunta a continuar las actividades (ahora sustentables con el ambiente y la sociedad) del grupo económico Vicentín y cuidar los puestos de trabajo (solo las plantas de Ricardone y San Lorenzo cuenta con 800 trabajadores).

Esto sin dejar de investigar esta estafa al pueblo argentino que se realizó en la gestión anterior y los responsables de Vicentín que deberán dar sus explicaciones ante la justicia”.

Esto le permitiría al Estado, dada la emergencia alimentaria, poder:

  1. Tener un precio de referencia para el mercado de exportación de granos.
  2. Establecer diferencias por producto y tipo de productor (mejorando los precios).
  3. Impulsar la soberanía alimentaria y contribuir a la emergencia alimentaria.
  4. Fomentar de la producción de granos sustentables, la agricultura familiar y la agroecología.
  5. Regular el ingresos de divisas.
  6. Controlar el pesaje de lo exportado.
  7. Abastecer de alimentos básicos y sumarlos a precios cuidados.
  8. Contar con logística portuaria (buques), terminales y almacenamiento.
  9. Tener abastecimiento y acuerdos comerciales que permitan a los productores acceder a insumos utilizados en la producción agropecuaria.

Por eso la Estatización Mixta entre el Estado y las Organizaciones es muy auspiciosa y sería el puntapié inicial de un nuevo ciclo en Nuestra Patria.


* Docente y Extensionista de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UNLP y UNR
El Silencio: señal de complicidad con el nacionalsionismo

El Silencio: señal de complicidad con el nacionalsionismo

TIEMPO DE LECTURA: 13 min.

Por Pablo Jofré Leal*

El día 28 de enero del 2020,el mundo fue testigo de la verbalización y estreno en sociedad, de lo que el gobierno estadounidense presidido por Donald Trump y el sionismo, han dado en llamar el “Acuerdo del siglo”.

Un plan presentado en Washington, por el binomio conformado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump, acompañado del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Ambos con problemas políticos y judiciales de envergadura, que precipitaron la puesta en escena de una de las ideas de dominio más escandaloso y miserable, que haya visto el mundo en los últimos años. Un propósito político, que pretende hundir cualquier posibilidad, por remota que haya sido, de concretar un Estado palestino y con ello dar una chance a la paz.

El callar frente a este absurdo internacional es ser parte de la maquinaria criminal de la alianza entre el imperialismo y el sionismo, que presenta sin pudor alguno, al agredido como agresor y al victimario como víctima. Un escenario que nos obliga moralmente a dejar claro que en este escenario de un “falso plan de paz” los matones y criminales contra el pueblo palestino y sus derechos son precisamente Unidos e Israel. Dejar claro que el victimismo no puede seguir acompañando el actuar de Israel, que bien ha sido favorecida por siete décadas de su condición de eterno sacrificado, recibiendo miles de millones de dólares, como compensación, principalmente de países como Alemania y Suiza mientras su papel homicida pretende ser ocultado.

Usar los conceptos correctos

En ese contexto, no podemos seguir calificando como “Acuerdo de paz” al programa fantasioso presentado por Trump. Un nombre repetido hasta el hartazgo por la prensa occidental, como si esa propuesta, lanzada con bombos y platillos en la capital estadounidense, representara el sumun de la forma de negociar entre aquellos que tienen alguna disputa. Un proyecto absurdo, pero no por ello menos peligroso, que de convenio, arreglo consensuado, no tiene absolutamente nada. Y esto, no porque una de las partes se negara a rubricar con su firma lo acordado, sino porque uno de los actores principales y además víctima de 72 años – desde el año 1948 cuando se crea la entidad sionista llamada Israel – de violación de sus derechos humanos fundamentales, es el pueblo palestino. Sociedad que no tuvo participación alguna en la elaboración de este bosquejo caprichoso de los sueños de dominio del sionismo.

Palestina, sus organizaciones políticas, sociales, militares movimientos o líderes, no tuvo representante alguno en la elaboración de este plan, que fue encargado ex profeso por Trump en su coordinación, darlo a conocer a los socios incondicionales de Washington, como es el caso de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto (con participación igualmente de Bahréin y Omán), a su yerno, el millonario estadounidense y activo colaborador de organizaciones sionistas instaladas en Cisjordania, Jared Kushner. Una propuesta de carácter impositivo, que tiene la intención de desviar la atención, ya sea al proceso de destitución (Impeachment) del propio Trump en Estados Unidos, como también apoyar políticamente al Netanyahu, socio incondicional de Washington, que deberá enfrentar nuevas elecciones en marzo próximo. Un Netanyahu, que está siendo sometido a un proceso judicial por corrupción y tráfico de influencias.

El documento de 80 páginas presentado por Donald Trump, acompañado de un exultante Benjamín Netanyahu y el líder opositor israelí Benny Gantz, es lisa y llanamente, un nuevo intento de intensificar la ocupación y colonización de Palestina y cuya denominación real es “la imposición del siglo”. Ese es el nombre que debemos darle “Un Plan de Imposición” un Diktat infame. Esto, pues se trata de fomentar el viejo anhelo de la alianza entre el imperialismo y el sionismo destinado a invisibilizar al pueblo palestino, negarle sus derechos como pueblo al impedir su autodeterminación a través de la imposibilidad de conformar un Estado en los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza. Someterlo, ahogarlo en escenarios de dependencia, entorpecer su desarrollo como sociedad, chantajearlo, tratar de humillarlo hasta reducirlo al sometimiento total.

Resulta inaceptable el vocabulario medroso, timorato de la ONU frente a los planes trazados por Trump y sus aliados. Una ONU que resulta ser la institución desbordada en sus atribuciones, en la validez de su Carta fundacional, violada permanentemente por todas las administraciones estadounidenses, que ha privilegiado su sociedad con el sionismo en lugar del respeto a la inmensa mayoría de naciones, cuyos gobiernos suelen ser chantajeados por Washington, cuando expresan su decisión de no ser parte de sus aventuras de ilegalidad. Una ONU que a través del Relator especial de este organismo en Palestina, Michael Link señaló que “el reciente plan de paz para solucionar el conflicto entre palestinos e israelíes presentado por el presidente de EEUU, Donald Trump, es una propuesta sesgada hacia una de las partes del conflicto”. Constatación evidente, que a pesar de las buenas intenciones de Link, no da cuenta de lo que se exige a la ONU en materia de llamar al orden, exigir el cumplimiento de la legislación internacional y si ello no es así avanzar hacia resoluciones que obliguen a ese cumplimiento, como sería, por ejemplo, aplicar la carta de las Naciones Unidas y su capítulo VII.

Por su parte la Unión Europea, que suele acompañar a Estados Unidos en sus aventuras belicistas  y quedarse sólo en la crítica velada, cuando las violaciones a la ley internacional son demasiado evidentes, ha dado nuevas muestras de esa carácter veleidoso y timorato al señalar, a través del jefe de su diplomacia, el español Joseph Borrel, que “El acuerdo del siglo desafía muchos parámetros acordados por la comunidad internacional: las fronteras de 1967, según lo acordado por ambas partes…apoyamos cualquier posibilidad de lograr la paz a base de una solución de dos Estados y del respeto al derecho internacional”. Concluyó Borrel tras un encuentro con el Canciller jordano Ayman al-Safadi, en Amman, la capital del país donde el 60% de la población es de origen palestino. Tibio, acomplejado, como lo ha sido cada vez que se requiere de la Unión Europea palabras firmes y decididas, como fue en el caso de Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés) y que significó la violación del acuerdo nuclear firmado con Irán.

La Liga árabe, a su vez, en declaración pública emitida por los Ministros de Relaciones exteriores de esta organización en la ciudad El Cairo, la capital egipcia, el día sábado 1 de febrero insistió, que la única solución al contencioso israelo-palestino, es la de permitir la conformación de dos Estados, basada en las fronteras de 1967, y en la que los palestinos tendrían como capital Jerusalén Este. En un texto tenue, blando y que da muestras del sometimiento de muchos de los gobiernos árabes a las presiones de Washington y el acercamiento inaceptable con el régimen sionista, se consignó su expresión políticamente correcta “solicitamos a los Estados Unidos a que se comprometa con las referencias legales internacionales del proceso de paz justo, continuo e integral” muy distante de las expresiones de la calle, de las sociedades de esos países, que dan cuenta de la solidaridad con Palestina.

Ni de esta Liga árabe ni de la llamada Organización de Cooperación Islámica (OCI) cuya reunión extraordinaria se celebró en la ciudad saudí de Yedda el día lunes 3 de febrero, salió una condena expresa, fuerte o un llamado al Consejo de Seguridad de la ONU, para sacar adelante una resolución condenatoria contra Estados Unidos e Israel por este plan de dominio colonial. La reunión de la OCI, a la cual Irán no fue invitada, se limitó a expresar una solidaridad con Palestina, enfatizando que el plan pro-israelí de Estados Unidos viola las leyes y los tratados internacionales y socava la paz. “Este plan estadounidense-israelí (…) no responde a las mínimas aspiraciones ni a los derechos legítimos del pueblo palestino”. El rechazo de la monarquía árabe a condenar la iniciativa estadounidense y su medida de impedir la participación de Irán muestran el enfoque pro-israelí de Arabia Saudí, que genera un clima de presiones al interior de la OCI, que indudablemente impide avanzar por el camino de la censura firme a Washington y sus afanes hegemónicos y cómplices del sionismo en Oriente Medio.

El silencio, la falta de voluntad política y de dignidad frente a los atropellos cometidos por el sionismo – avalado y protegido en ello por Wshington – genera la lógica repulsa a los gobiernos que se conducen de esta forma: ser cómplices de la ocupación y el colonialismo implementado en Palestina desde el año 1948. No es suficiente emitir una declaración llamando a la paz o respetar la idea de los dos Estados, cuando el agresor no tiene intención alguna de respetar las leyes internacionales, los acuerdos firmados y menos aún acatar la exigencia respecto a no violentar los mínimos derechos humanos de la población sometida a su ocupación. Un régimen como el israelí, que tiene una enorme diferencia a favor en materia de armas, tecnología y posibilidades de infringir un daño considerable al pueblo palestino. No es suficiente llamar a respetar la ley internacional cuando Washington y Tel Aviv no lo han hecho nunca, convirtiendo esta forma de conducirse en una crónica repetición, una forma de hacer política que debe desaparecer

Voces de dignidad desde El Líbano e Irán

En ese marco de mutismo obsequioso, de reparos vagos, poco certeros, de constatar que regímenes corruptos como el de Egipto y las Monarquías ribereñas del Golfo Pérsico sucumben a la influencia del imperialismo y el sionismo, resulta alentador tener expresiones de rechazo, claros y contundentes como el del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) que ha declarado, a través  del Vicesecretario general  de Hezbolá, el Sheij Naim Qasem “No hay ningún lugar para Israel con fronteras reconocidas; el único lugar para Palestina es todo el territorio palestino desde el mar hasta el arroyo”. Se amplió la opinión al señalar aquello  que por evidente suele no consignarse “el presidente de EEUU presentó este plan por (la proximidad de) las elecciones de EEUU y también para recaudar votos para Benjamín Netanyahu (premier israelí) dentro de los territorios ocupados palestinos”. La organización libanesa declaró, igualmente que “El acuerdo del siglo es un paso muy peligroso que tendrá graves repercusiones en el futuro de la región y de sus habitantes; más que un acuerdo del siglo es, en realidad, “el acuerdo de la vergüenza”.

En el caso de la República Islámica de Irán, este país se ha convertido en el referente por excelencia en el apoyo a Palestina. Desde opiniones del mundo militar, hasta altos líderes políticos y religiosos la condena explícita y clara contra el plan de intensificación de la ocupación y colonización, eufemísticamente llamado “Acuerdo del Siglo” resulta un bálsamo frente a tanto genuflexo. Para el jefe del estado mayor de las fuerzas Armadas de Irán, el general de división Mohamad Hosein Baqueri “Cualquier tipo de consentimiento implícito, silencio, ignorancia o doble comportamiento con este plan atroz (…) podría afectar, más allá de Palestina, la independencia y la soberanía nacional de otros países islámicos…este plan es un error histórico y estratégico, que busca materializar el sueño de 70 años de los sionistas para ocupar Palestina”. Desde el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, un comunicado de esta organización consignó que “El acuerdo del siglo, no sólo no proporcionará seguridad y estabilidad al régimen sionista, sino que, al contrario, al igual que otros planes crueles de paz cocinados en la Casa Blanca y Tel Aviv, está destinado al fracaso, y acabará en el basurero de la historia. Además encenderá más que antes la llama de la ira y el rencor de los combatientes de la Resistencia… este plan es uno de los mayores crímenes y traiciones sin precedentes en la historia contemporánea”

Desde el liderazgo religioso, el guía Supremo de la Revolución Islámica de Irán, Ayatolá Sayyed Ali Jamenei, condenó la política del gobierno de EEUU contra Palestina afirmando que “el llamado “acuerdo del siglo” nunca se materializará. Para consternación de los políticos estadounidenses, la política malvada de EEUU contra Palestina nunca dará fruto, por la gracia de Dios. Al hablar cerca de la judaización de Al Quds y afirmar que debería estar en manos de los israelíes, (Trump) está hablando estúpidamente y de manera imprudente. El tema de Palestina nunca será olvidado. La nación palestina y todas las naciones musulmanas definitivamente se enfrentarán a ellos y no permitirán que se materialice el llamado “acuerdo del siglo” concluyó el líder iraní.

Nuestras sociedades deben movilizarse, exigir a cada gobierno una condena tajante a la política de ocupación y colonialista del sionismo. No es posible aceptar la idea de quitar por decreto el derecho de Palestina a que su capital sea Al Quds y en cambio señalar en forma ominosa, que esta ciudad milenaria, que en el campo del derecho internacional es un territorio ocupado, igual que las partes de Cisjordania que Israel anexó unilateralmente, sea entregada en una especie de remake del viejo mito de “una tierra prometida para un pueblo elegido”. Al Quds, así como la Palestina histórica y los territorios ocupados tras la guerra del año 1967 son palestinos. Igualmente, hay que hacer presente, que la Cuarta Convención de Ginebra de 1949 y las Regulaciones de La Haya de 1907 prohíben que las potencias ocupantes alteren el modo de vida de los civiles ocupados y prohíben el asentamiento de gente del país del invasor en el territorio ocupado. Más claro, echarle agua. Los 250 mil colonos extremistas, que ocupan asentamientos en Al Quds este, son ocupantes que violan el derecho internacional y a los 400 mil que se diseminan como una plaga invasora por el resto de Cisjordania.

Tampoco debemos aceptar que este plan imponga ideas que concretan ideas racistas, propias de regímenes que ocupan territorios que no les pertenecen y trasladan a ellos colonos armados y defensores a ultranza de esa conducta violatoria. El Plan de Trump establece que los asentamientos existentes en Cisjordania serían incorporados a Israel, comprometiéndose a no construir nuevas colonias, no expandir los existentes y no aprobar planes de construcción en terrenos definidos como parte de Palestina (decisión claramente burlesca, pues es lo que han hecho permanentemente desde el año 1948 a pesar de resoluciones internacionales y acuerdos como el Oslo del año 1993). El fantasioso plan de Trump también ha definido, que Israel no procederá a demoler estructuras existentes (es decir el muro que con sus 720 kilómetros de largo divide a aldeas, pueblos y ciudades palestinas en Cisjordania y que en el caso de la Franja de Gaza significa concretar esta realidad de ser el campo de concentración más grande del mundo). Una nueva burla y una nueva violación a las resoluciones de la ONU que han exigido el desmantelamiento de este muro del apartheid.

Se requiere la más firme oposición a la decisión señalada por el plan estadounidense-israelí de anexar el Valle del Jordán, que ha señalado, en forma socarrona, que dejará operar empresas palestinas bajo licencias entregadas por Tel Aviv. Negarse al control de acceso y salida de Palestina por parte de la potencia ocupante, que en el caso de Egipto implicará un acuerdo especial entre el régimen de ese país y Tel Aviv. Unido a ello, Israel mantendría el control absoluto del espacio aéreo y marítimo palestino. Se suma la negativa de permitir el retorno de los refugiados palestinos, negando con ello una de las reivindicaciones más sentidas de este pueblo desde la Nakba (catástrofe en árabe tras la ocupación sionista del año 1948), como también se requiere estar alertas y oponerse al decisión de poner fin a la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNWRA).

Resulta imposible aceptar las exigencias, que el plan de Trump y Netanyahu desean imponer a Palestina. Es por ello que el silencio no puede ser aceptado. No es posible ser cómplice de decisiones tales como crear una Nueva palestina, totalmente desmilitarizada, a merced del sionismo en esta paradoja de ser dominado por aquellos que la agreden y que hoy habla de protegerla y que incluso pague por esa protección. Te cuido pero te asesino es la máxima sionista. Te resguardo de tal manera que el asesinato cotidiano quede impune, entre los muros creados para tu “propia seguridad”. El victimario, en una coordinación con Egipto y Jordania, afirma que se preocupará de la seguridad de los palestinos. Una entidad que seguirá teniendo pase libre a todas las ciudades palestinas, vedada de atender sus propios asuntos de seguridad e imposibilitada de generar acuerdos con estados u organizaciones que afecten la seguridad del régimen sionista, según señalan los invasores. Como tampoco podrá unirse a entidades internacionales, retirando todas sus demandas interpuestas contra el ocupante ya sea en la Corte Penal Internacional, las Naciones Unidas, la Interpol, UNESCO, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, entre otras.

Estamos en presencia de un plan destinado a invisibilizar completamente al pueblo palestino, hundirlo en el marasmo, en hacer olvidar los sueños y anhelos de millones de seres humanos sometidos hace 72 años al más cruel de los dominios. Un plan impositivo, criminal en esencia, destinado a generar una estructura jurídica, política, militar y de complicidad con gobiernos corruptos de la región, destinado a sepultar toda aspiración de autodeterminación de Palestina. Esto es inaceptable, no es digno, justo ni aceptable callar frente a otro de los crímenes que se está cometiendo contra millones de hombres y mujeres de Palestina, sometidos a un régimen que ha superado todo límite aceptable y que merece, incuestionablemente, la denominación de régimen nacionalsionista israelí. No callemos, nuestra dignidad como seres humanos, nuestro deber solidario con nuestros hermanos de palestina nos obliga a alzar la voz.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl
Ricitos de oro y la fantabulosa política Argentina

Ricitos de oro y la fantabulosa política Argentina

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás De La Iglesia*

En el cuento infantil titulado “Ricitos de oro y los tres osos”, una muchachita rubia, blanca y hegemónica irrumpió en la casa de una pobre familia de osos porque se había perdido en el bosque. Ricitos no se quedó esperando a que cayera alguien a la casa para pedir ayuda, no. La tipa entró, les comió la comida, hasta se tomó la libertad de entrar a su cuarto y probar cada una de las camas. La impunidad de la pibita la llevó incluso a quedarse dormida en el lugar del ilícito. La familia de osos lejos de comérsela, como tal vez deberían haber hecho después de que les bardearan toda la casa, la terminó perdonando.

Algo parecido está pasando con las sorpresas que dejaron “ojos de cielo” y sus secuaces en todos los lugares en donde posó sus garras Cambiemos. A principios de mes, nos amanecimos con que la noticia de que el Ministerio de Salud (sí, genera placer escribir “Ministerio” en lugar de “Secretaría”) se había encontrado con 160 mil dosis de vacunas vencidas en un depósito en Melchor Romero. En estos días se hallaron también 100 mil netbooks sin entregar y medio millón de libros de texto que debían ser repartidos entre las escuelas públicas. Por otro lado, en PAMI descrubrieron 17.972 bolsas de ostomía vencidas.

En el caso argentino, “Ricitos” directamente desvalijó la casa, vendió el terreno y cuando los osos llegaron, ya se estaba empezando la construcción de un mega proyecto inmobiliario. Sin eufemismos, también nos desayunamos con que habían hecho destrozos en Casa Rosada, por ejemplo, con la extracción de una histórica escalera de mármol de carrara de 1895 diseñada por el reconocido arquitecto italiano Francesco Tamburini. A Mauri le pareció más cómodo un ascensor que subir y bajar escalones todos los días. Más honesto hubiese sido modernizar su residencia en Chapalmadal o en Villa La Angostura.

Este es un breve ejemplo de la capacidad de gestión y del cinismo que tenía el gobierno de Cambiemos. Objetivamente, no hay otro calificativo para un gobierno que privó de vacunas -que estaban disponibles- al pueblo en medio de brotes de enfermedades como sarampión, o de la crisis que vivieron los pacientes con HIV cuando vieron cercenado su acceso a los medicamentos que los mantienen con vida.

Parece adecuada esta breve reseña para que se dimensione la profunda crisis que debe enfrentar el gobierno de Alberto Fernández. Ordenar este caos no es en absoluto una tarea sencilla, más si se tiene en cuenta que la deuda que tiene el país llega casi al  100% del PBI. De hecho, ese es el primer problema que intentan sortear el ministro de Economía, Martín Guzmán, y su equipo. El problema de la deuda no es sólo una cuestión del ejecutivo, sino que también tiene a muchas provincias al borde del default, como lo es el caso de la provincia de Buenos Aires.

La primer gira de @alfredez por el exterior apuntó entonces a buscar matafuegos y baldes de agua para apagar el incendio. Si bien la visita al estado genocida de Israel pudo haber hecho ruido en varios sectores, es necesario recordar que en Argentina contamos con la panacea conceptual del mundo político: el Peronismo. La ya famosa tercera posición se sumaba a la histórica posición de neutralidad en política exterior del país.

Esta lógica se plantea, en primera instancia, desde un profundo conocimiento de las debilidades de Argentina como un país emergente. Si uno se pone a pensar, la matriz económica argentina está en estado vegetativo y hay un profundo endeudamiento,  que no es más que una herramienta de disciplinamiento. Estados Unidos es al día de hoy, y gracias a las gestiones de Cambiemos, el que tiene en sus manos el futuro del país. ¿Debería entonces Alberto salir con los tapones de punta haciendo declaraciones contra Israel, Chile y cuanto fascista se encuentre en el planeta tierra? ¿O debería, como presidente de un país en una condición de extrema vulnerabilidad, tratar de emular la cintura del Diego en su mejor momento para, con política y diplomacia, lograr apoyo externo a su gestión?

Los frutos de esta gira se cosecharán en los próximos días. De momento, país donde pisó el presidente, país en el que no sólo consiguió el apoyo del mandatario (Pedro Sánchez, Angela Merkel o Emmanuel Macron por nombrar algunos), sino que al  mismo tiempo logró el compromiso de inversión de empresarios, como es el caso de la empresa alemana Volkswagen con una inversión de u$s 800 millones.

Mientras tanto, a principios de la semana, el gobierno nacional lanzó el programa “vuelta al cole”, una especie de “precios cuidados”, pero de útiles escolares. Esto se suma a la tarjeta alimentaria, al plan “Escuelas de Pie”, al freno de los aumentos desmedidos en las tarifas y se podría continuar. Todavía es pronto para analizar resultados, pero es indudable que estás primeras políticas están bien apuntadas.

Después de cuatro años de saqueo al bolsillo de las y los trabajadores, de endeudamiento feroz y de debilitamiento del lazo social, nos encontramos con un gobierno que pone nuevamente a la política como herramienta transformadora. Qué es el peronismo sino el partido que por excelencia supo construir nuevas bases de subjetividad y llevar adelante procesos de ampliación de derechos.

Como todos los años, el comienzo de febrero es el inicio también de un nuevo año judicial. Esperemos que estos nuevos aires soplen en Comodoro Py y el pueblo pueda ver en el banquillo de los acusados a los y las responsables de la profunda crisis que atraviesa el país. Ya que si hay algo que cimienta la vida democrática es la creencia en un sistema judicial justo. Ayer se murió el operador judicial y punta de lanza del  lawfare Claudio Bonadío. Tal vez eso pueda ser tomado como un buen augurio sobre los  tiempos que vendrán.


* Periodista, columnista sobre Europa del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390) responsable de la sección de Política Nacional de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
DE PANDEMIAS, EPIDEMIAS Y ENDEMIAS

DE PANDEMIAS, EPIDEMIAS Y ENDEMIAS

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Hugo Spinelli*

La desigualdad social es una pandemia más grave que el coronavirus.

¿Por qué mutan los virus? Es una pregunta sin respuestas consensuadas. En el caso del coronavirus, las respuestas van desde hipótesis conspirativas a la cuestión del cambio climático, las prácticas culturales de alimentación o la falta de control sanitario en mercados populares. Nada distinto se vivió con la epidemia de la gripe llamada porcina, en sus inicios, que mutó de repente a H1N1, tomando así un carácter científico y alejándose de la polémica con la industria porcina que denunciaba “discriminación”. Ahora no se habla de porcinos, sino de serpientes y murciélagos.

Las epidemias están ligadas a intereses comerciales, económicos y políticos a lo largo de la historia. Y en función de ellos se fomentan el pánico, la discriminación y las oportunidades de negocios. La gente transmite preocupación si siente que alguien tose en un transporte público, se producen miradas de temor. Ya se informa que ha aumentado la venta de barbijos. En ese contexto, debemos preguntarnos: ¿la población de origen chino comenzará a ser estigmatizada y los supermercados chinos perderán clientes? La información estructurada como alarma lleva a esas situaciones, he aquí la responsabilidad de los medios de comunicación social en una epidemia.

Pero otra pandemia azota al mundo y de ella no se habla, a pesar de que provoca todos los años millones de muertos y enfermos, y que convivimos con ella cotidianamente: se trata de la desigualdad social. Pero esta pandemia no es noticia, no recibe la atención que debiera, dada su magnitud. Esto señala la relación entre las catástrofes epidemiológicas y el poder. Ya no se trata de bacterias ni de virus que mutan, se trata de sociedades que dominan a otras sociedades, se trata de una misma sociedad en la que se han perdido principios básicos de solidaridad, situaciones mucho más peligrosas que cualquiera epidemia.

William H. McNeill en su libro Plagas y pueblos describe el impacto que las enfermedades infecciosas han ejercido en la historia, condicionando y modificando su curso. Cita cómo una plaga desmoralizó al ejército ateniense durante las guerras del Peloponeso; cómo una epidemia asoló el Imperio Romano antes de su decadencia; cómo en el siglo XVI la viruela fue lo que permitió a Hernán Cortés, con solo seiscientos hombres, conquistar el Imperio Azteca, conformado por millones de personas. Las epidemias han acumulados muertes a lo largo de la historia, se calcula que la viruela ha dejado más de 300 millones de muertos, el sarampión 200 millones, la gripe española 100 millones, la peste negra 76 millones, el tifus 4 millones y el cólera 3 millones. En diferentes épocas, otras epidemias —sin tener tal magnitud— azotaron a la humanidad: la lepra, la malaria, la sífilis y la fiebre amarilla son algunos ejemplos.

Tal como señala Eduardo Menéndez (antropólogo argentino radicado en México), durante las epidemias los medios de comunicación presentan la información en términos negativos, alarmistas y catastróficos, generando espectacularidad y sensacionalismo, concentrando la información en lo trágico, en el escándalo y en el desastre. Pero lejos está —en general— la intención de ayudar a pensar y a fortalecer mecanismos de solidaridad, evitando la discriminación.

Una información sesgada hacia el espectáculo.

La situación de la epidemia de coronavirus debe recibir nuestra atención, pero bajo ningún punto de vista puede hacernos olvidar nuestros problemas sociosanitarios, algunos crónicos, de carácter epidémico o endémico. Refresquemos la memoria con algunos datos de Argentina: los últimos registros oficiales del Ministerio de Salud informan que cada año hay 10.500 casos nuevos y más de 500 muertos por tuberculosis. La endemia de Chagas tiene más de 2 millones de infectados y 500 muertos por año. Desde hace mas de una década asistimos a una epidemia de sífilis congénita con muy alto subregistro que nos lleva a suponer de la existencia de decenas de miles de casos anuales. Las desiguales Argentinas se expresan en las endemias regionales como la leishmaniasis en NOA y NEA, la hidatidosis en la Patagonia, los casos dispersos por el país de leptospirosis y hantavirus, la amenaza real de epidemia de dengue desde hace más de 20 años; las casi 3.000 personas que cada año mueren por armas de fuego; las más de 500.000 mujeres que deben enfrentar cada año un aborto clandestino y de las cuales 500 pierden la vida; los casi 1.500 muertos anuales por SIDA. La epidemia no asumida de muertes violentas—sobre todo en jóvenes— entre 10 y 29 años con más de 2000 muertes todos los años, en su gran mayoría hombres y que se deberían relacionar con la cuestión patriarcal.

Frente a los datos anteriores, los medios de comunicación social comerciales callan, omiten los grandes y crónicos problemas sociosanitarios. Y si los informan, lo hacen desde lo extraordinario y no sobre lo común, ocultando las magnitudes en lo que comunican. Así la información entretiene y no obliga a pensar. Las epidemias se vuelven espectáculo. Los medios transmiten la idea del riesgo personal que fortalece el planteo de la sociedad del riesgo que lleva a vidas autocentradas, en las que el narcisismo desplaza a la solidaridad, y el riesgo disciplina, fundamentándose en la vieja estrategia de culpabilizar a la víctima, mecanismo descripto por la escuela de sociología de Chicago y utilizada tanto por la medicina, como por el racismo y el sexismo.

Vale ante esta nueva epidemia volver a recordar al primer ministro de Salud de la Argentina, Ramón Carrillo quién afirmaba: “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causas de enfermedades son unas pobres causas”.

Ramón Carrillo con el matrimonio Perón.

DE PANDEMIAS, EPIDEMIAS Y ENDEMIAS

Publicado originalmente en Cohete a la Luna


* Director del Instituto de Salud Colectiva, Universidad Nacional de Lanús
¡Quiero suscribirme!
1
Más rápido y fácil
Difusiones Trinchera
Hola
Si querés que te incluyamos en nuestras listas de difusión de publicaciones y promoción de entrevistas en vivo, envianos un mensaje para suscribirte y te llegará toda nuestra información.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera!